sábado, 21 de diciembre de 2013

Capitulo 83: Un viaje inesperado (Septiembre de 1969)

(Unos días después, seguimos en Septiembre de 1969. Asun se ha levantado como cada mañana y tras vestirse y arreglarse, ha dejado a los niños listos para ir al colegio. Hoy Gustavo pasará a recogerlos y a dejarlos en sus respectivos centros escolares. La dinámica es siempre la misma, los diferentes padres se van turnando cada semana para llevar a los niños de todos ellos al colegio, de tal manera que unas semanas le toca a Bonilla, otras a Gustavo y otras a Héctor, claro está. Esta semana le toca el turno a Gustavo, quien tras montar a Clara y a Aurelia en el coche, pasa por casa de los Perea y posteriormente por casa de los Bonilla, recogiendo en la plaza a Irene, María, Daniel y después a Javier. Tras realizar la ruta de los colegios, Gustavo acerca a su esposa, radiante y esplendorosa en su quinto mes de embarazo, al edificio de la redacción y tras despedirse de ella con un profundo beso, encamina con su coche hacia su trabajo en el bufete de abogados).

(Asun termina de desayunar y entra en la habitación donde Héctor aún sigue durmiendo un rato más)

Asun: (acariciándole suavemente) Cariño... cielo... ¿vas a levantarte ya para ir al despacho...? yo te esperaría para salir juntos pero es que me tengo que ir... Julio quería tener una reunión a primera hora y Aurelia ya ha llegado seguro... me temo que se te han pegado un poco las sábanas...
Héctor: (desperezándose y mirando su reloj) ¿Qué hora es...? ¡mierda... me he dormido...! (se levanta de golpe) ¿pero cómo no me has despertado...? ¿y los niños, ya se han ido al colegio...?
Asun: Descuida, cariño, los niños ya bajaron a la plaza donde les recogió Gustavo hace un ratito... les hubiera gustado despedirse de ti, pero dormías tan profundamente que les ha dado pena... pero yo sí quería despedirme antes de marcharme...
Héctor: (mirando con dulzura a su mujer) Gracias, mi amor... sabes que te quiero mucho...
Asun: Sí, ya lo sé... te he dejado café por si quieres una taza...
Héctor: Claro... sí... voy a asearme y ahora me lo tomo... que tengas un buen día...
Asun: Tú también... ¿nos vemos a la hora de comer como siempre...?
Héctor: Sí, en principio sí... si surge algún imprevisto te llamo...
Asun: Está bien... te quiero...

(Asun y Héctor se despiden sentados en el borde de la cama con un dulce beso)

(Asun se marcha a trabajar y Héctor se asea y se viste, tomándose el café a toda prisa pues no quiere que Bonilla se carcajee a su llegada por el retraso tan estupendo que ha tenido en el día de hoy)

(Asun llega a la redacción donde ya se encuentran tanto Julio que como buen jefe siempre llega el primero, como Aurelia, que ya se encuentra sentada en su mesa repasando los teletipos del día)

Asun: ¡Hola...! no llego tarde, ¿verdad...?
Aurelia: No, tranquila, yo llevo escasamente cinco minutos y Julio está en su despacho repasando la agenda del día...
Asun: (acariciando la barriga de su amiga con dulzura) ¿Y tú cómo estás...?
Aurelia: Muy bien, la verdad... las revisiones con el doctor me van muy bien, y en la próxima consulta me van a mirar con una prueba nueva... la ecografía esa... Gustavo está muy ilusionado y no puede explicarse como se puede ver a los bebés ahí dentro estando aún en proceso de formación... es increíble...
Asun: ¿Quieres que te acompañe ese día para que no te pongas nerviosa...?
Aurelia: No, Gustavo vendrá conmigo, pero gracias por ofrecerte...
Asun: Para eso estamos las amigas...
Aurelia: Y tú eres la mejor de ellas... además no creo que puedas ir...
Asun: (extrañada) ¿Por qué lo dices...?
Aurelia: Pásate a ver a Julio y él mismo te lo explicará...
Asun: Aurelia, ¿qué me estás ocultando...?
Aurelia: (con aire de misterio) Tú ve y luego me cuentas...

(Asun que no entiende absolutamente nada, se dirige al despacho de Julio algo inquieta)

Asun: (llamando a la puerta) ¿Se puede...?
Julio: ¡Pasa, Asun, por favor...! ¡siéntate...! ¿quieres un café...?
Asun: No, gracias, he tomado ya uno en casa, mejor un vaso de agua...
Julio: Claro...
Asun: Me ha dicho Aurelia que querías verme...
Julio: Sí, es cierto... era para hacerte una proposición a la que no puedes decirme que no...
Asun: Bueno, eso depende...
Julio: Asun, es una gran oportunidad para ti, sería una tontería que la rechazaras... déjame que te explique... verás, he recibido la invitación al Congreso Europeo de Periodismo Criminalista... son unas jornadas de tres días de duración que se van a celebrar la semana que viene en Colonia, en Alemania... a ellas acudirán una selección de los periodistas más importantes del mundo de los sucesos, irán de todos los periódicos y revistas europeas... vas a conocer a mucha gente importante, podrás hacer muchos contactos y eso nos va a venir muy bien para nuestra revista...
Asun: (asombrada) ¿Pero tú sabes lo que me estás pidiendo...? ¡si no tengo ni pajolera idea de alemán... para mí es como si me hablaran en chino...!
Julio: Asun, tranquilízate... por eso ni te preocupes... las conferencias y sesiones van a ser traducidas de forma instantánea en varios idiomas, entre ellos el español, por supuesto... y además no vas a ser la única española... irás acompañada de un pequeño grupo de cinco periodistas de las más importantes publicaciones de España, no vas a estar sola, tranquila...
Asun: ¿Puedo hacerte una pregunta importante...?
Julio: Claro, tú dirás...
Asun: ¿Puede acompañarme Héctor...?
Julio: ¿Al aeropuerto...? sí, claro...
Asun: No, me refiero al congreso... el tema es sobre criminología y a él también podría servirle para su campo de trabajo...
Julio: Asun... es un congreso sobre periodismo... Héctor no tiene nada que hacer allí...
Asun: Ya, pero me sentiría mucho más segura si él viniera conmigo...
Julio: Se trata de un congreso profesional y las invitaciones están ya adjudicadas... ¡vamos, Asun, no puedes decirme que no...!
Asun: ¿Al menos puedes dejarme que lo hable con él antes de darte una respuesta y lo consulte...? te recuerdo que tengo que salir al extranjero y seguramente necesitaré su permiso para salir del país... ya sabes como funcionan las cosas aquí...
Julio: Claro, claro, por supuesto... pero estoy seguro que no vas a tener ningún problema... Héctor no puede negarse a que hagas ese viaje, le conozco bien y sé que no te va a poner trabas... sobre todo cuando se trata de algo bueno para ti, una oportunidad de crecimiento profesional...
Asun: Se lo comentaré cuando vaya a comer a casa y te doy esta tarde una respuesta... ¿de acuerdo...?
Julio: De acuerdo... dímelo cuanto antes para poder confirmar tu asistencia y que te reserven una habitación en el hotel donde van a tener lugar las jornadas...
Asun: Gracias Julio, luego nos vemos... me voy a poner con el trabajo del día...
Julio: Claro...

(Asun vuelve a su puesto de trabajo donde la espera Aurelia)

Aurelia: ¿Bueno qué...? ¿estás contenta por poder viajar a Colonia o no...? ¡madre mía, que envidia...!
Asun: Bueno, bueno, que tampoco te creas que me hace tanta gracia... además, tengo que hablarlo con Héctor, no creo que le guste un pelo que me vaya yo sola tres días fuera y dejarle a él aquí con los niños... y tampoco sé si me va a dejar...
Aurelia: ¿Pero cómo puedes dudarlo...? Asun, parece mentira que no conozcas a tu marido... si es un pedazo de pan... es el hombre más bueno que conozco y sólo quiere lo mejor para ti, y esto es muy bueno... es una gran oportunidad... yo porque estoy embarazada y ya la tripa empieza a pesar lo suyo que sino, ¡vaya si me iba...!
Asun: Lo dices muy convencida, pero si conocieras a Héctor tan bien como dices, también sabrías que es el hombre más cabezón que hay sobre la faz de la tierra...
Aurelia: Uff, no se yo quien es más cabezón de los dos, eh...? porque tú cuando te pones...
Asun: ¡Estoy hablando en serio, Aurelia...!
Aurelia: Yo también... Asun, de verdad, no te preocupes tanto... tampoco te digo que Héctor vaya a estar dando saltos de alegría por perderte de vista unos días, pero no es para tanto...
Asun: A lo mejor soy yo la que no quiero perderle de vista ni un segundo...
Aurelia: ¡Que exagerada eres...! ¡ni que te fueras al Polo Norte para los restos...!
Asun: Es que no me gusta viajar sola... me aburro mucho y le echo mucho de menos cuando no estoy con él, sobre todo por las noches...
Aurelia: ¡Acabáramos...! entonces era eso... por eso has llegado esta mañana un poco más tarde... seguro que estuvisteis anoche muy entretenidos y se os han pegado las sábanas esta mañana, verdad...?
Asun: ¡Cállate...! ¡no seas mala...!
Aurelia: Solo una buena amiga como yo te dice las verdades, Asun... y es evidente que estás muy unida a Héctor, y es perfecto y precioso, pero tampoco hay que montar un drama porque te marches unos días de viaje... ¡te vendrá muy bien para conocer gente y hacer algo diferente...!
Asun: Es que yo no quiero conocer a otra gente... quiero estar con mi marido y con mi familia... parece mentira que digas tú eso con lo cavernícola que es Gustavo para estas cosas... es peor incluso que Héctor...
Aurelia: Lo sé... y no sabes lo que me cuesta que cambie en ese aspecto... ¡venga, Asun anímate, mujer...!
Asun: A ver como se lo planteo...
Aurelia: Tú lo que tienes que hacer es decirle que es una gran oportunidad porque lo es, es la verdad... y además sólo van a ser tres días... a la vuelta le vas a compensar con creces y vais a recuperar el tiempo perdido...
Asun: No te burles, Aurelia...
Aurelia: No lo hago... solo intento quitarle hierro al asunto porque ya estoy viendo que me vas a dar la matraca toda la mañana con el tema y tenemos que trabajar...
Asun: Sí, supongo que tienes razón... voy a ver si me concentro con esto que ya hemos perdido mucho tiempo...
Aurelia: Manos a la obra pues...

(La mañana pasa sin más novedad para nuestras dos amigas. Mientras, en el despacho Perea & Bonilla nuestros intrépidos detectives también han hablado de sus cosas)

(Héctor llegó al despacho un poco más tarde que de costumbre y cuando apareció, Bonilla ya estaba allí repasando la agenda de cosas pendientes y colgado del teléfono)

Héctor: ¡Buenos días...!
Bonilla: ¡Buenos días...! ¿qué... se te han pegado las sábanas...? eso es que anoche hubo fiestecita... verdad...?
Héctor: Bonilla... ni se te ocurra reírte o no respondo... bastante avergonzado estoy ya de llegar tan tarde... no me gusta hacerte esperar...
Bonilla: No te lo tomes a mal, hombre... además, hoy tenemos reunión en comisaría y Vallejo tampoco se caracteriza por llegar puntual...
Héctor: Es cierto... se me había olvidado por completo... tenemos el tiempo justo entonces para fumarnos un pitillo y salir... ¿crees que se demorará mucho...?
Bonilla: ¿El qué, la reunión...?
Héctor: Claro, la reunión... le he dicho a Asun que iba a comer a casa y no sé si me va a dar tiempo...
Bonilla: Creo que te dará tiempo, es una reunión de las flojitas... además, yo también he quedado con Matilde para comer en El Retiro...
Héctor: Pues entonces, perfecto... iré a casa directamente desde comisaría, sin pasar por aquí para no entretenerme más de la cuenta...
Bonilla: Vámonos entonces...
Héctor: Sí, vamos...

(Bonilla y Héctor encaminan sus pasos hacia la comisaría donde han quedado con Vallejo y sus hombres para organizar los últimos casos que tienen los detectives sobre la mesa)

(Llega la hora de comer. Héctor consigue salir a tiempo de comisaría y Asun sale de la redacción con el firme propósito de preparar una comida especial que sea del agrado de su marido ya que quiere contarle sus planes de viaje compensándole de alguna manera)

Héctor: ¡Mmmm... huele rico...!
Asun: Mejor sabrá entonces...
Héctor: Seguro que sí... te estás convirtiendo en una estupenda cocinera poco a poco... tienes una buena maestra...
Asun: (sonriente) ¡Que bobo eres...! ¿ya te has lavado las manos...?
Héctor: Sí... vamos a sentarnos a la mesa a degustar estos manjares...

(Asun le sirve a Héctor)

(Cuando acaban de comer, Asun coge a Héctor de las manos y se le queda mirando un momento)

Héctor: ¿Me vas a decir de una vez que es lo que te pasa...? llevas dándole vueltas toda la comida y no encuentras ni el momento ni la forma de decírmelo...
Asun: Ya lo sé... y también sé que llevas observándome todo el rato intentando leerme el pensamiento pero es que no sé por donde empezar...
Héctor: Por el principio, naturalmente... ven, siéntate aquí conmigo y cuéntame en que anda esa cabecita tan ocupada y preocupada...

(Asun se sienta en el regazo de su marido)

Asun: Esta mañana he tenido una charla con Julio en su despacho y me ha hecho una proposición...
Héctor: ¿A saber...?
Asun: Verás... la semana que viene se celebran en Colonia unas jornadas del Congreso Europeo de Periodismo y Criminología...
Héctor: ¿Colonia...? eso es Alemania...
Asun: Sí, exacto... van a ser tres días... y Julio quiere que vaya yo en representación de la revista... dice que va a ser una gran oportunidad para mí, que voy a conocer a mucha gente del mundo del periodismo, que es una forma de dar a conocer la revista y no sé cuantas cosas más... yo ya le he dicho que no entiendo ni jota de alemán, pero él me ha insistido en que eso no supone ningún problema porque las conferencias las van a traducir a varios idiomas, y que además no voy a ir yo sola, me van a acompañar un grupo de otros cuatro periodistas españoles de otras publicaciones...
Héctor: Entiendo... y lo que te preocupa es si vas a poder salir de España ya que necesitas autorización por mi parte... ¿es eso...?
Asun: En parte sí, pero hay más cosas... ya sé que es absurdo que en los tiempos que corren una mujer todavía tenga que contar con el permiso del marido para poder viajar... pero lo que más me preocupa es irme yo sola... le he preguntado a Julio si podías acompañarme pero me ha dicho que no, que sólo al aeropuerto... ya sabes que no me gusta viajar sola, Héctor, me aburro mucho cuando no estoy contigo y te voy a echar mucho de menos, y a los niños también... y tampoco sé como os vais a apañar aquí solos los tres...
Héctor: (mirando a su mujer fijamente) ¿Y eso es todo el problema...? ¿eso es lo que te lleva reconcomiendo toda la mañana...? Asun, mi amor, parece mentira que no me conozcas... el permiso para viajar lo tienes, por supuesto... y en cuanto a lo otro, me encantaría poder irme contigo a pasar unos días a tierras alemanas, pero si no puede ser, tampoco me voy a enfadar... por supuesto que te voy a echar de menos mi vida, y los niños  también... pero tampoco es ninguna tragedia, no te vas a la Luna ni nada parecido... solo van a ser tres días y es una gran oportunidad profesional para ti... estoy seguro de que vas a aprender mucho...
Asun: (mirando a su marido con ternura) Que suerte tengo... soy una mujer muy afortunada de tener a un marido tan bueno y tan paciente... te prometo que te voy a compensar, te lo prometo...
Héctor: No hace falta que me compenses... lo único que necesito es que sigas siendo como eres, esa mujer tan valiente y tan dispuesta, que lucha por abrirse camino en un mundo tan difícil y tan injusto... y estoy muy orgulloso de ti cariño, porque eres la mejor persona que he conocido nunca... y quiero que sepas que te voy a echar mucho de menos, eso no te lo puedo negar, como tampoco puedo negarte la posibilidad de que crezcas profesionalmente y como persona... ese viaje te va a abrir muchas puertas, ya lo verás... pero eso sí, quiero que me prometas una cosa...
Asun: Lo que quieras, lo que me pidas...
Héctor: Que cuando estés en esa triste habitación de hotel al final de cada jornada, pienses mucho en mí y en lo mucho que te quiero...
Asun: (acariciando a su marido) Eso seguro... no voy a hacer otra cosa en toda la noche... os llamaré todos los días para hablar contigo y con los niños, y estaré deseando cada minuto que llegue ese momento del día, porque va a ser el mejor momento de todos...
Héctor: Pues yo con eso me conformo, con escuchar tu voz todas las noches... estaré pendiente del teléfono...
Asun: Pediré una conferencia a las 8 de la tarde todos los días, después de la cena, porque en estos países siempre se cena a las 7, ya sabes lo raros que son...
Héctor: Sí, ya lo sé... y no te preocupes tanto, los niños y yo estaremos bien, de verdad, sabemos cuidarnos solitos, no somos unos inútiles tampoco...
Asun: Ya lo sé, de todas formas os dejaré comida preparada para que no tengas que preocuparte de nada, y si necesitáis cualquier cosa siempre se lo puedes decir a mi madre...
Héctor: Claro que sí... vete tranquila, mujer...
Asun: (besando a su marido) Te quiero Héctor... te quiero...
Héctor: Yo también te quiero Asun... cada día más...

(El feliz matrimonio se funde en un apasionado beso de amor y posteriormente ambos se preparan para volver a sus respectivos trabajos)

(Asun le cuenta a Aurelia su conversación con Héctor y lo bien que ha ido todo aunque también es consciente que la procesión va por dentro y que aunque Héctor se muestre tan moderno, en realidad sufre mucho cada vez que su mujer está lejos de él, y a ella misma también le cuesta separarse de su familia a la que se siente muy unida)

(Por su parte, Héctor charla con Bonilla sobre este asunto)

Bonilla: ¿Le habrás dicho que sí, verdad...?
Héctor: Por supuesto, ¿por quién me tomas...? puedo seguir siendo un troglodita en algunas cosas, pero voy mejorando con el tiempo...
Bonilla: Eso está bien... creo firmemente que es injusto que las mujeres casadas tengan que pedir permiso para viajar sin nosotros o para abrir una cuenta propia en el banco o para comenzar un negocio, no tiene ningún sentido... me parece mentira que en los tiempos supuestamente modernos en que estamos, aún estemos a la cola en esa materia, ¿no te parece...?
Héctor: Por supuesto que me parece... no tiene ni pies ni cabeza... y nunca me negaría a que Asun viajara sola o tuviera un poco más de independencia... es solo que sé que la voy a echar mucho de menos y que aunque ahora la animo muy alegremente a que se vaya, cuando esté tan lejos no se como voy a poder soportarlo...
Bonilla: Los niños van a estar contigo y te van a hacer mucha compañía, y estoy seguro que no vas a tener ni un minuto libre... además vais a hablar por teléfono todas las noches...
Héctor: Eso si es verdad...
Bonilla: Y además, Alemania no está tan lejos, las comunicaciones han mejorado muchísimo y en menos que te des cuenta, Asun estará de vuelta contigo y podréis recuperar el tiempo de ausencia...
Héctor: Sí... tienes razón... tengo que ser fuerte... muchas gracias Bonilla, gracias por tus ánimos... eres un buen amigo...
Bonilla: No hay de que...

(Ya por la tarde, Asun vuelve a casa y antes de subir, pasa por la portería para contarle a su madre sus planes de viajar a Alemania la próxima semana)

Felisa: ¡Pero hija...! ¿y te vas a ir tú sola ...? ¿y qué dice Héctor...?
Asun: Ya lo he hablado con él, madre, y aunque es evidente que me echará mucho de menos igual que yo a él, pero no me lo puede prohibir...
Felisa: ¿Cómo que no...? Asun, es tu marido, y él es quien tiene la última palabra... si él no te da el permiso tú no podrás viajar...
Asun: Ya lo sé, madre... ¿y no le parece absurdo y ridículo que tenga que ser así...? creo que ya es hora de que las cosas empiecen a cambiar en este país de una vez, que estamos casi en el año 1970, madre, el resto de países de nuestro entorno nos dan mil vueltas en este sentido... afortunadamente tengo la inmensa suerte de haberme casado con un hombre moderno, un hombre que no piensa que las mujeres tenemos que quedarnos en casa con los niños atadas a la pata de la cama...
Felisa: Pues debe de ser el único...
Asun: Afortunadamente para nosotras las cosas están empezando a cambiar, madre... las mujeres casadas podemos ser mucho más independientes de lo que se cree y tenemos muchas capacidades para hacer varias cosas, trabajar fuera de casa y cuidar de nuestra familia...
Felisa: Si tú lo dices, hija... pero a mí no me parece bien que tú te marches y dejes sola a Héctor con los niños...
Asun: Sólo van a ser tres días, madre... ¿y que se cree que yo no les voy a echar mucho de menos...? ¡pues claro que sí...! yo he tenido muchas dudas sobre este viaje y no me gusta separarme de la familia pero sé que esta experiencia me va a venir muy bien para mi futuro profesional, voy a aprender mucho... y le prometo que voy a llamar a casa todos los días... Héctor le pondrá al corriente de mis aventuras allá... y hablaré con los niños también...
Felisa: ¡Virgen del Carmen...! si no fuera por ese marido moderno que tienes, no sé que hubieras hecho con tu vida...
Asun: Pues seguramente si no hubiera conocido a Héctor, no me habría casado nunca... porque más vale estar sola que mal acompañada... por eso doy gracias todos los días por la suerte que tengo de tener a mi lado a la mejor persona del mundo y por haber formado junto a él la familia que tengo...
Felisa: En eso estoy contigo, hija... tienes una familia estupenda...
Asun: Y estoy muy orgullosa de todos ellos... todos tenemos que hacer sacrificios para que funcione, pero luego viene la recompensa, que es mi felicidad y el amor que nos tenemos, y eso es lo único que me importa...
Felisa: Yo solo quiero que tú seas feliz, hija...
Asun: Lo soy, madre, lo soy... me subo ya para estar un rato con ellos, quiero aprovechar todo el tiempo posible antes del viaje...
Felisa: Claro hija... hasta otro rato entonces...
Asun: Adiós, madre, hasta mañana...

(Asun se sube a casa y una vez allí comparte con los niños la noticia de su próximo viaje a Alemania. Poco después llega Héctor y todos juntos cenan en familia disfrutando de una velada tranquila y sosegada).