(María y Daniel disfrutaron de las vacaciones junto a sus padres y la familia Bonilla así como la familia Olavide, que desde el nacimiento de Marta y Raúl, los miembros más pequeños recién llegados a este mundo, son un matrimonio aún más feliz si cabe, aunque los mellizos dan muchísimo trabajo, pero Clara ayuda a sus padres todo lo que puede. Aurelia sigue de baja tras el parto y aunque echa de menos su trabajo en la redacción, sabe que ahora su prioridad es el cuidado de los mellizos y por nada del mundo quiere perderse sus cambios en estos primeros meses).
(La otra buena noticia que se produjo en las últimas semanas es el esperado anuncio del estado de buena esperanza de Matilde. Desde que Bonilla y ella decidieron de mutuo acuerdo buscar otro hijo para darle un hermanito a Javier, en la familia no se habla de otra cosa. Javier está entusiasmado con la noticia y aprovecha cualquier ocasión para hablar de todo lo que piensa enseñarle a su hermano desde el momento en que nazca. Además, ya tiene elegido hasta el nombre, si es niño, se llamará Sergio. Sus padres no han puesto objeción al nombre elegido, pero si es una niña, ellos elegirán el nombre que llevará su hija, aunque Javier está muy convencido de que será un niño y aunque se lleven 9 años, a Javier le gusta sentirse responsable de cuidar de algo tan pequeño, y además de vez en cuando hace prácticas con los mellizos de Aurelia y Gustavo)
(Por su parte, Asun está mucho más tranquila desde que tomó la decisión de no publicar la novela bajo su verdadero nombre. El pseudónimo de Azalea Ruiz tomó forma y la novela salió a la venta a primeros de Marzo siendo un verdadero éxito entre los amantes del género policíaco y del mundo de la investigación. A Asunción le agobiaba mucho la idea de editar la novela con su nombre y su foto y las consecuencias que de ello se desprenderían, sabía que desde ese momento tendría que renunciar a parte de su vida más intima, renunciar a disfrutar de su familia como lo hacía hasta ahora y soportar la presión de tener que estar concediendo entrevistas continuamente y hablar de la novela y de sus próximos proyectos. Asun no se había planteado nunca ser escritora de profesión y le agobiaba la responsabilidad de tener un editor pendiente de ella y esperando siempre una novela nueva y obtener beneficios con ella teniendo que renunciar a una vida tranquila y sosegada, disfrutando de su trabajo en la redacción y de su vida en familia. Por eso cuando vió la posibilidad de publicar la novela bajo un pseudónimo y no darse a conocer al público de esa forma tan directa, se le iluminó la cara, y más al saber que todos la apoyaban, especialmente su marido, que era la persona que más le había ayudado durante sus momentos más bajos y quien la había inspirado y dado ideas a la hora de redactar la novela. Asun se sentía muy orgullosa con el resultado y mientras podía seguir dedicándose a su trabajo en la revista y de vez en cuando escribir en sus ratos libres pequeños relatos cortos o incluso un diario con sus memorias y pensamientos)
(La idea de escribir un diario un poco más intimista sobre sus sentimientos y pensamientos y sobre su vida familiar era algo que le venía rondando hace tiempo pero nunca había encontrado el momento adecuado, así que decidió escribir algunas partes, como una especie de memoria, algo que dejaría a sus hijos como legado futuro y que también compartiría con su marido en algún momento. Se sentía feliz con su vida y quería dejarlo plasmado en forma de escrito).
(En estas últimas semanas también había quedado atrás el último susto protagonizado por el pequeño Daniel en la nieve, cuando fue literalmente arrollado por un trineo recibiendo un fuerte golpe en la cabeza. Aquel incidente tuvo varias consecuencias, pero la más importante fue que Asun se dio cuenta que su reacción de marcharse tan enfadada y disgustada con Daniel a casa había sido completamente desmesurada y fuera de lugar. Con ello lo único que había conseguido era asustar a María, quien no dejaba de repetir que a lo mejor llegaba un día en que su madre se marchaba al igual que hizo Teresa en su momento. Posteriormente las aguas volvieron a su cauce y tanto Asun como Héctor hablaron con María, dejándole bien claro que Asun nunca jamás abandonaría a su familia, por muchas cosas que pudieran ocurrir, eran una familia unida y feliz y eso era lo más importante sin duda).
(Asun cada vez tenía más claro lo mucho que amaba a su marido, para ella era su vida y todo lo que había logrado en ella lo había conseguido gracias a él y a su apoyo incondicional. Jamás la había fallado y sabía que podía confiar en él ciegamente, por eso quería dejar plasmado en sus diarios la relación que mantenía con él en su día a día)
“Para mí es la mejor persona que he conocido nunca... desde la primera vez que le ví, supe que era un gran hombre, fuerte y constante, trabajador como el que más, luchador... un hombre que había sufrido mucho en su vida también. Un hombre al que merecía la pena conocer a fondo y darle una oportunidad... y debo decir que jamás me ha decepcionado... jamás me he sentido traicionada por él... Héctor es lo mejor que me ha pasado en la vida, me ha regalado dos hijos maravillosos y junto a él he formado la familia que siempre soñé tener...”.
“Si algo tengo que destacar en nuestra historia de amor, es su paciencia y su entrega incondicional... reconozco que a veces se lo he puesto muy difícil... mi cabezonería, mi inseguridad, mis miedos, han estado a punto de pasarme factura... pero él siempre ha estado a mi lado, jamás ha dudado de mi capacidad y en todo momento ha estado ahí para mí, me ha demostrado que confía en mí ciegamente y yo he tratado de devolverle siempre esa fe que deposita en mí...”
“No quiero decepcionarle, me dolería en el alma pensar que no estoy a su altura... recuerdo que al principio me sentía muy insegura cada vez que el nombre de Teresa salía a relucir en el ambiente... pero él me ha demostrado una y otra vez con sus palabras y con sus hechos que Teresa tan sólo forma parte de su pasado... sé que la quiso mucho pero mentiría si dijera que yo no he conseguido hacerle feliz... lo veo en sus ojos, en su forma de mirarme, en ese brillo tan especial... y por ello me siento orgullosa... me ha costado mucho llegar al punto donde estamos ahora, y no quiero perderlo por nada del mundo... le necesito para ser feliz...”
“Cuando estamos juntos, en la intimidad de nuestra alcoba, me siento la mujer más amada del mundo... sus abrazos me protegen y consiguen que todos mis miedos se disipen de golpe, sus caricias son tan deliciosamente tiernas que sólo el roce de sus dedos sobre mi piel produce un efecto calmante y relajante que no puedo ni quiero olvidar... y que puedo decir de sus besos... dulces como la miel, intensos y delicados al mismo tiempo, cada vez que sus labios me rozan siento un tremendo escalofrío que recorre mi cuerpo, como una sacudida intensa de placer que no quiero que acabe nunca... me excito como si fuera una adolescente en celo... me transporta a un paraíso lleno de felicidad y sobre todo lleno de amor, porque eso es lo que siento cuando estoy con él, amor de verdad, amor infinito... y doy las gracias cada día por poder despertarme abrazada junto a él cada mañana, es una sensación de paz y tranquilidad que apenas puedo plasmar en palabras...”
“Le quiero, por muchas razones le quiero y ya no me imagino mi vida sin él, ni siquiera sé que hubiera sido de mí si no hubiera llegado a conocerle, él es el hombre de mi vida y estoy segura que aún me quedan tantas cosas por descubrir junto a él que me muero de ganas de pasar el resto de mi existencia a su lado... pase lo que pase, siempre estaremos juntos y nada podrá separarnos, tengo esa certeza y esa confianza que tienes cuando estás enamorada...”
(Asun cierra el cuaderno al oír como su hija María se acerca por el pasillo dispuesta a entrar en su habitación)
María: ¡Mami... ah, estás aquí...! ¿qué haces...?
Asun: Nada cariño... (guarda el cuaderno en el cajón de la cómoda)
María: ¿Estás escribiendo otro libro...?
Asun: Algo parecido, tesoro...
María: Pero estás llorando... debe ser muy triste lo que escribes...
Asun: (secándose las lágrimas con el dedo) No, que va, es bonito, y emocionante... y cuando algo te llega muy dentro y lo escribes desde el corazón, también te hace llorar...
María: Ah, si claro, lo entiendo, como las películas esas románticas que acabas llorando como una magdalena cuando los protagonistas terminan juntos...
Asun: Exacto, cariño...
María: ¿Y cuando sea mayor me vas a dejar leer alguna de tus novelas...?
Asun: Claro que sí, de hecho lo que estoy escribiendo ahora no es una novela como tal, es más bien un diario, una recopilación de hechos y sentimientos sobre mi vida, como si fueran mis memorias, y es algo que pienso dejaros a ti y a tu hermano como regalo para el futuro, para que cuando yo no esté podáis leerlo y podáis entender mejor mi historia de vida...
María: ¡Pero para eso queda mucho, mami...! y yo no quiero que te pongas triste pensando que te vas a morir...
Asun: Claro que no, cariño, yo no pienso que me voy a morir, ni por lo más remoto... es cierto que no voy a quedarme en este mundo para siempre, pero sí espero durar lo suficiente como para veros crecer, formaros como personas, encontrar un trabajo, formar vuestra propia familia, y todo lo que la vida me deje disfrutar... simplemente aprovecho algunos ratos libres para hacer una recopilación de cómo me siento, de lo que he vivido, quiero dejar constancia por escrito de mis memorias...
María: Creo que lo entiendo... ¿y papá ya lo ha leído...?
Asun: No, cariño, ni quiero que lo haga ahora mismo... algún día se lo enseñaré, te lo prometo... pero necesito tener mi propio espacio para expresarme libremente... prométeme que no le vas a decir nada de esto, ¿de acuerdo...? será nuestro secreto por ahora...
María: (asintiendo con la cabeza) Te lo prometo, mami, me gusta tener este pequeño secreto contigo, me hace sentirme especial... y me gusta que confíes en mí...
Asun: Claro que lo hago, tesoro... anda ven y dame un abrazo gigante...
(Asun y su hija María se funden en un precioso abrazo entre madre e hija, creándose entre ellas un nuevo vínculo de complicidad muy especial)
María: Oye mamá, ahora que papá no está en casa y ya que estamos de confidencias... me gustaría que me contaras cosas si conoces de cuando él era pequeño... te lo digo porque nunca nos ha contado nada de cuando él iba al colegio, o cuando aprendió a montar en bicicleta, o cual es el regalo de Reyes que más ilusión le hizo... nunca ha compartido sus recuerdos de niño con nosotros y tampoco he visto nunca fotos de nuestros abuelos en el álbum... ¿es un poco raro, no...?
Asun: Mira tesoro, si papá no ha querido o no ha podido compartir sus recuerdos de niñez con vosotros es porque su infancia no fue demasiado feliz que digamos...
María: ¿Qué quieres decir, mami...?
Asun: Quiero decir que vuestro padre sufrió mucho cuando era un niño... su padre era demasiado estricto con él, demasiado severo, y no guarda buen recuerdo de él...
María: ¿Quieres decir que el abuelo Justino pegaba mucho a papá...?
Asun: Sí, cariño, así es... tu padre sufrió muchos castigos excesivos e innecesarios a manos de tu abuelo... quizá él no sabía controlar su genio, era un hombre enfermo, bebía mucho, y además su mujer, o sea, tu abuela, se marchó de casa dejándole solo cuando tu padre era pequeño... ella se cansó de aguantar las palizas de un marido borracho, siempre de mal humor y violento... y supongo que tu abuelo nunca superó aquello y se cebaba con tu padre, le culpaba de todo lo malo que le ocurría... y tu padre sólo era un niño...
(Asun empieza a soltar lágrimas)
María: (empieza también a llorar sintiéndose culpable) ¡Ay Dios mío...! ¡Pobre papá...! yo... lo siento, mamá... yo no sabía nada... de verdad que no...
Asun: (acariciando a su hija) Ya lo sé, tesoro... tú sólo has hecho una pregunta inocente, la pregunta que haría cualquier niño sobre sus padres y abuelos, y quiero que conozcas la verdad, por eso te lo cuento, pero entenderás porque nunca te hemos hablado de tus otros abuelos y porque no has visto nunca fotos de ellos en el álbum...
María: ¿Ellos han muerto ya, verdad...?
Asun: Sí, tesoro, hace bastantes años... yo tampoco les he conocido nunca ni ganas de hacerlo, la verdad... cuando tu padre me contaba los horrores que tuvo que sufrir cuando era solo un niño, se me ponían los pelos de punta... nunca he soportado la violencia y menos en un niño...
María: Y por eso papá nunca nos ha pegado ni a Daniel ni a mí... a veces nos ha gritado o se ha enfadado pero jamás nos ha puesto la mano encima...
Asun: Y nunca lo hará... vuestro padre odia la violencia con todas sus fuerzas, ninguno de los dos creemos que esa sea la forma de educar a un niño...
María: Yo... lo siento mucho, mami... y me gustaría que le dijeras a papa que lamento mucho todo lo que tuvo que pasar de niño... ahora que lo sé no me atrevo a sacar el tema porque sé que se va a poner muy triste...
Asun: Tú no te preocupes, cielo, yo hablaré con él y le diré que hemos estado hablando de todo esto y que lo has sentido mucho... ahora lo más importante es que tu padre sepa que en esta familia lo queremos con locura y que siempre vamos a cuidar de él y que nunca jamás vamos a permitir que nadie vuelva a hacerle daño...
María: Eso seguro... como alguien intente hacerle daño tendrá que vérselas conmigo... mi papá es el mejor del mundo y no se merece sufrir...
Asun: Así se habla tesoro... y quédate tranquila porque ahora papá está muy bien cuidado y es feliz con nosotros, en esta familia pequeñita que hemos formado juntos...
María: Te quiero mucho, mami, y a papi también... ¡cuando venga le voy a dar un abrazo enorme...!
Asun: Me parece muy bien... y ahora vete para la cocina y así me ayudas con la cena, ¿de acuerdo...?
María: De acuerdo...
(Madre e hija se meten en la cocina dispuestas a preparar una riquísima cena para sorprender a Héctor cuando venga con Dani del entrenamiento)
(Ya por la noche, en la cama, el matrimonio Perea se acuesta abrazado el uno al otro como de costumbre mientras reflexionan sobre lo vivido durante la jornada. Asun pasea su mano de forma delicada por el brazo de su marido, cogiendo su muñeca y dándole pequeños besos en la zona de las cicatrices donde aún le quedan unas pequeñas marcas, única huella que permanece ya del recuerdo del horror sufrido durante su infancia)
Héctor: Hace tiempo que dejaron de dolerme... pero me siento mejor cuando posas tus labios sobre ellas... es como si las curaras día tras día...
Asun: Esas marcas nunca deberían haber estado ahí... nunca hiciste daño a nadie y menos cuando eras sólo un niño indefenso... no te mereces que te hayan hecho tanto daño... eres un buen hombre... el mejor que conozco...
Héctor: (acariciando a su mujer) Agradezco tus muestras de cariño y sé que lo dices con el corazón...
Asun: Héctor, eres un marido fabuloso y un padre estupendo, no te quepa la menor duda...
Héctor: Me he dado cuenta de que María estaba hoy especialmente sensible y cariñosa conmigo... supongo que es porque ya sabe lo que me pasó a mí de niño, ¿verdad...?
Asun: Se lo he contado yo... espero que no te moleste y no quiero que te enfades...
Héctor: No, si yo no me enfado, es solo que me sorprende... no había ninguna necesidad, no quiero que me tenga lástima...
Asun: (incorporándose) Shhh... eso no lo digas ni en broma... ni María ni yo ni nadie te tenemos lástima, tú no tuviste la culpa de lo que te pasó... el único culpable y responsable de esas atrocidades era tu padre y nadie más... y si quieres saber como se enteró María ella fue quien me preguntó directamente... me dijo que le extrañaba mucho que nunca les hubieras contado a ella o a su hermano cosas de cuando tú eras pequeño, anécdotas de tu época de colegio, que regalo te hizo especial ilusión...
Héctor: Ya... y supongo que tampoco ayuda el hecho de que nunca les hayamos hablado de sus otros abuelos ni que tampoco haya fotos de ellos en el álbum de familia... por no haber, ni siquiera apenas hay fotos de cuando yo era un niño...
Asun: Y eso le ha chocado, claro que sí... es normal, tenemos una hija muy lista, sólo ha tenido que atar cabos...
Héctor: ¿Y cómo se lo ha tomado...?
Asun: Ha entendido perfectamente que nunca le hayamos hablado de sus abuelos y no quiere saber nada más sobre ellos... al igual que tú y que yo, no soporta la violencia ni el sufrimiento de las personas que quiere, y me dijo que te quería mucho, que estaba orgullosa de ti y de la forma que habías elegido para educarla a ella y a su hermano, y que no iba a preguntarte directamente sobre ese tema porque sabía que era algo muy delicado y que te ibas a poner muy triste al recordarlo y ella no quiere que llores...
Héctor: (emocionado) ¡Ay, mi niña, mi princesita, siempre tan sentida...! yo también estoy muy orgulloso de ella y de todos vosotros, claro... juntos hemos formado la familia unida que siempre quise tener, la que siempre soñé desde que era niño, una familia normal donde brillara el amor y todos fuéramos felices...
Asun: Yo soy feliz... mucho... y contigo a mi lado siempre...
Héctor: Yo también soy feliz, cariño... te quiero...
Asun: Yo también te quiero...
(Asun se recuesta sobre el pecho de su marido, le besa y se acomoda en su postura favorita para quedarse poco a poco dormida con sus suaves caricias)