(Finales de Febrero de 1971. El
año no ha comenzado demasiado bien para nuestros protagonistas ya que después
de lo ocurrido con Daniel y su operación de apendicitis, de nuevo, la familia
Perea Muñoz tuvo que enfrentarse a un suceso duro y amargo que le ocurrió a
Asun. Aquella noche del 15 de Febrero no puede olvidarla fácilmente y de hecho
durante algunos meses aún tiene pesadillas y malos recuerdos de aquel aciago
momento)
(Tras haber terminado su jornada
de trabajo, Asun se entretuvo un poco más de la cuenta en la redacción de “A
media voz”. De hecho todos sus compañeros e incluso Julio se habían marchado ya
a sus respectivos hogares a disfrutar un poco de su tiempo libre, pero el
destino y la mala suerte quisieron que Asun aún estuviera en la redacción
cuando aquel individuo se presentó con muy malas intenciones tratando de
amedrentarla y sembrando en ella un miedo atroz que aún está por superar aunque
la procesión ahora ya va por dentro y Asun trata de hacerse la fuerte delante
de los suyos)
(En el hogar de los Perea Muñoz,
Héctor había preparado la cena ya que Asun no acababa de llegar a casa. Los
niños ya habían terminado sus deberes y esperaban impacientes la llegada de su
madre con un hambre feroz. Sin embargo lo que estaba a punto de suceder les
eliminó por completo las ganas de cenar)
María: (pasando por la cocina y
mirando su reloj) Papá... ¿no está tardando mamá demasiado...? mira la hora que
es y ni siquiera ha llamado para decir que llegaría tarde... ¿no te parece un
poco raro...?
Héctor: (mirando su reloj y
dándose cuenta alarmado de la hora que es) Pues sí, tienes razón, es bastante
tarde... voy a llamarla a ver si le queda mucho y si eso la voy a buscar...
(Héctor se dirige al teléfono y
cuando trata de comunicar con la redacción se da cuenta de que no hay señal al
otro lado y esa circunstancia le extraña aún más, por lo que ni corto ni
perezoso decide salir a la calle para ir a buscar a su mujer)
Héctor: Chicos... me voy a buscar
a vuestra madre, me preocupa lo del teléfono y espero que solo sea un problema
puntual de la línea... quedaros aquí por favor y no se os ocurra abrir la
puerta a nadie, ¿de acuerdo...?
Daniel: Descuida papi... sólo abriremos
si son los abuelos, ¿de acuerdo...?
Héctor: Está bien, campeón...
María: (temiendo lo peor) ¿Crees
que puede haberle sucedido algo a mamá...? tengo una sensación rara...
Héctor: No lo creo princesa, pero
voy a la redacción para quedarme tranquilo y en poco tiempo estaremos aquí los
dos para comernos juntos esa cena que he preparado...
María: ¡Y que tiene una pinta
fenomenal...! aquí te esperamos, papi, no tardes...
Héctor: Os quiero hijos... (les
da dos besos a cada uno) hasta luego...
(Héctor en el fondo no las tiene
todas consigo y aunque sólo sea por precaución o por un defecto profesional
como él lo suele llamar, antes de salir de casa ha cogido su arma reglamentaria
y se la ha metido en el bolsillo interior de la chaqueta por lo que pudiera pasar,
aunque realmente nunca pensó que tendría que sacarla a pasear aunque fuera un
momento)
(En la redacción, una de las
ventanas traseras se ha quedado a medio cerrar, probablemente fruto de un
descuido de alguno de los operarios de la oficina. Este lamentable olvido fue
aprovechado por un ladrón que se coló en las instalaciones, un individuo que
inicialmente sólo venía a robar y que a punto estuvo de hacer mucho daño y de
causar mucho dolor)
(Asun estaba en el despacho de
Julio repasando unas facturas y a punto de marcharse para casa cuando percibió
un extraño ruido en la sala contigua al que inicialmente no le dio demasiada
importancia)
Asun: ¿Quién anda ahí...?
¡Héctor, cariño, si eres tú te agradezco que hayas pasado a recogerme aunque
estaba a punto de irme ya...!
(El ruido cesa y todo se vuelve
de nuevo silencioso. Asun se da la vuelta y sigue con su tarea sin más. Justo
en ese momento, un individuo encapuchado con un pasamontañas se sitúa detrás de
ella con un cuchillo amenazante por la espalda)
Individuo: ¡Ni se te ocurra dar
un paso... como te muevas te rajo, zorra...!
Asun: (a punto de empezar a
gritar, pero la mano que el individuo le pone en la boca se lo pone difícil)
¡Mmmmmm...! ¡Socorro... ayuda...!
Individuo:
(acercando la punta del afilado cuchillo) ¿Es que estás sorda o qué...? ¿qué es
lo que te acabo de decir...? no quiero oír ni un solo grito más... aunque de
todas formas da igual... nadie puede oírte... estamos aquí los dos solos, tú y
yo, muñeca...
Asun: (muerta
de miedo) ¡Por favor... no me haga daño... por favor...! tengo dos niños
pequeños... si quiere dinero, puedo darle la combinación de la caja fuerte,
llévese lo que quiera y váyase... pero por favor no me haga daño...
Individuo:
Eso ya lo veremos, encanto... lo del dinero me interesa bastante... si te soy
sincero es justo lo que venía a buscar aquí esta noche... esperaba encontrarme
una sala vacía y oscura, fácil de robar, un plan sencillo, dinero fácil y
rápido... pero resulta que me encuentro con una preciosidad a la que no pienso
dejar escapar... una presa fácil... pero que hace demasiadas preguntas... y eso
no me conviene...¿sabes...? así que lo del dinero a lo mejor me lo pienso, pero
ya que esta noche te he encontrado por aquí, vamos a divertirnos un rato tú y
yo... y luego ya veremos...
(El individuo
levanta la punta del cuchillo y desliza la hoja levemente por las piernas de
Asunción con aviesas intenciones de hacerla daño y de violarla salvajemente,
sin que Asun pueda ofrecer la menor resistencia. Está completamente a merced de
ese malnacido que está dispuesto a llegar hasta donde haga falta)
Asun: (sin
parar de llorar) ¡Nooo... por favor... no me toque...! ¡pare, por favor... me
hace daño...!
(La buena
fortuna en esta ocasión hace que el milagro se produzca y que Héctor haga acto
de presencia justo en el momento oportuno antes de que ocurra una tragedia. La
pistola de acero que Héctor llevaba en el bolsillo interior de su chaqueta se
posiciona sobre la cabeza del maleante apuntando directamente a su nuca)
Héctor: ¡Como
la toques te mato, hijo de puta...! mueve un solo músculo y podrás comprobar
como te vuelo la tapa de los sesos... ¿me has oído...? ¡suelta ese cuchillo ya...!
Individuo:
(envalentonándose) No me das ningún miedo, maricón... no te atreverás si sabes
lo que te conviene...
Héctor: ¿Me
estás poniendo a prueba...? te lo estoy pidiendo por las buenas, y no me
cabrees porque entonces ni yo ni mi amiguita de acero responderemos de nuestros
actos... ¿te ha quedado claro...? ¡ahora...!
Individuo:
Está bien... está bien... suelto el cuchillo, pero deja de apuntarme ya con
eso... total si esta zorra no merece tanto la pena... ¡seguro que ya está
estrenada...!
Héctor: (con
una mirada amenazante) Da la casualidad que se trata de mi mujer, pedazo de
cabrón, así que retira eso inmediatamente...
Individuo:
(jactándose) ¡Vaya, vaya...! que romántico... así que el caballero andante ha
venido a rescatar a su damisela en apuros como en las novelas medievales...
¡voy a echarme a llorar de la emoción...!
Asun:
¡Aaaaaahhhh....! ¡Héctor... cuidado...! ¡noooo...!
(El individuo
se enfrenta a Héctor con el cuchillo y posteriormente trata de zafarse y
escapar, pero afortunadamente Héctor es más rápido y consigue desarmarle y
reducirle hasta dejarle inconsciente con un golpe que le da en la cabeza con la
culata de la pistola)
(Héctor
aprovecha ese momento para registrarle y desenmascararle consiguiendo así
conocer su identidad a través del carné que lleva en la cartera)
Héctor:
(dirigiéndose a su esposa aliviado) ¿Estás bien...?
Asun: (tirándose
en los brazos de su marido) Sí... estoy bien, de verdad... que estoy bien...
Héctor:
¡Llama a la policía... ahora...!
Asun: Pero la
línea está cortada...
Héctor: Llama
desde tu despacho, ahí tienes otra línea privada... no creo que a este tipejo le
haya dado tiempo a comprobarlo... vamos, cariño, tienes que hacerlo...
Asun: (muy
asustada) ¡Sí... tienes razón... ya voy...!
(Asun saca
fuerzas de donde no las tiene y llama a la policía explicando brevemente la
situación para que movilicen a los agentes cuanto antes y manden un par de
patrullas a la redacción. A los pocos minutos se personan los cuerpos de
seguridad armados con pistolas y encuentran a Asun en un rincón y a Héctor
vigilando al maleante por si se le ocurriera moverse, ya que parece haber
despertado de su estado de inconsciencia temporal a causa del golpe recibido)
Asun:
(alertando a los policías) ¡Estamos aquí... aquí... por favor...!
(La policía
hace su trabajo y esposan al individuo y le obligan a levantarse, llevándoselo
con ellos a comisaría donde le esperan por el momento unas cuantas noches de
calabozo)
Héctor:
¡Llevaos a esta escoria de mi vista...! si vuelvo a cruzármelo, no respondo de
mis actos...
Policía:
Tranquilo, Héctor, lo pondremos a buen recaudo... se trata de un viejo conocido
de la policía... ahora ya nos ocupamos nosotros y estate tranquilo que no
volverá a molestaros... ¿se encuentra bien, señora Perea...?
Asun: Sí,
creo que sí...
Policía: Si
quiere que llamemos a una ambulancia para que le hagan un reconocimiento médico
exhaustivo...
Asun: No, no
hace falta, de verdad... ha sido todo muy desagradable pero afortunadamente yo
estoy bien, con el miedo en el cuerpo, eso sí, pero no tengo nada físico que me
duela y que justifique el que tengan que llamar a nadie...
Héctor: No os
preocupéis chicos, yo me encargo... me quedaré aquí con ella un rato y luego
nos iremos a casa... mañana cuando estemos más tranquilos pasaremos a prestar
declaración en comisaría para cursar la correspondiente denuncia...
Policía: Está
bien... nosotros también de todas formas nos pasaremos mañana por aquí para
hablar con el resto de empleados y con el director de la redacción para
informar de la situación y trataremos de localizar huellas o pruebas...
Héctor: No
creo que lo tengáis fácil... este cabrón llevaba guantes, pero espero que con
nuestros testimonios sea suficiente para enchironarle de por vida...
Policía: Lo
será Héctor, no te preocupes... te aseguro que este cabrón se va a pasar a la
sombra una buena temporada... confía en la labor de la policía y de la justicia
aunque sea por una vez en tu vida, ¿quieres...?
Héctor: Vale,
está bien... lo más importante es que Asunción se encuentra bien, al menos
físicamente, y que yo voy a cuidar de ella, eh cariño... yo estoy aquí,
cielo...
Asun: (emocionada
y a punto de echarse a llorar de nuevo) Sí, ya lo sé... gracias...
Policía:
Señora Perea, la dejamos en buenas manos... ha tenido suerte de que su marido
haya aparecido en el momento oportuno y que sea tan valiente... cuídese y hasta
mañana...
Asun: Gracias
agentes... hasta mañana...
Héctor:
Gracias chicos... nos vemos mañana en comisaría...
(Los policías
se marchan llevándose con ellos al individuo esposado y Héctor se queda junto a
Asun, tratando de tranquilizarla con sus palabras y gestos de cariño y amor)
Héctor:
(dejándole su abrigo y poniéndoselo sobre sus hombros) ¿De verdad que estás
bien...?
Asun:
(sollozando emocionada) Ahora sí... estoy bien, y todo gracias a ti... si no
llegas a aparecer no sé que hubiera pasado... ese tipo habría abusado de mí muy
probablemente y...
Héctor:
Shhh... no hables de eso... estate tranquila, mi amor, que yo estoy aquí
contigo...
Asun:
(echándose sobre el hombro de su marido) Eres mi héroe, ¿sabes...? mi ángel de
la guarda... ¿cómo pudiste imaginar que yo estaba en peligro...?
Héctor: Fue
María quien me alertó de la hora que era, yo estaba preparando la cena, y a tu
hija le extrañó que no hubieras regresado aún, y fue entonces cuando intenté
llamarte por teléfono para decirte que te iba a buscar a la redacción, pero no
había señal de línea... entonces me asusté, y salí a buscarte, aunque en
realidad no sabía lo que me iba a encontrar...
Asun:
Llegaste justo a tiempo... justo a tiempo... gracias... gracias de corazón...
te debo la vida...
Héctor: No me
debes nada... es mi obligación como marido y como padre... proteger a mi
familia como a mi propia vida... sois lo mejor que tengo, lo único que tengo en
realidad, y lo defenderé con uñas y dientes hasta la muerte...
Asun: Eres
muy valiente, cariño... estoy casada con el hombre más valiente del mundo... y
con el más bueno y cariñoso y fiel... y te quiero, te adoro...
Héctor:
(haciendo una delicada caricia a su esposa para secarle las lágrimas) Te quiero
más que a mi vida... y no sé que sería de mí si tú no estuvieras aquí
conmigo... tú me das la fuerza que necesito para seguir adelante, y para que mi
vida tenga sentido...
Asun: Creo
que me va a costar un poco reponerme del susto... cuando se me pasó por la
cabeza que ese tipo podía violarme, no sabía que hacer... como reaccionar...
intenté defenderme, resistirme, pero me tenía bien sujeta y si hubiera logrado
forzarme, no sé que habría sido de nosotros y que hubieras pensado tú...
Héctor:
(acariciando a su esposa) Asun, escúchame... tú no tienes la culpa de nada...
¿me oyes...? si yo no hubiera llegado a tiempo y ese cabrón te hubiera hecho
daño, yo no habría podido perdonármelo jamás...
Asun:
Héctor... no puedes culparte tú tampoco... y no quiero que sufras por si alguna
vez no puedes protegerme... yo sé que estás ahí y que te desvives por mí, y por
nuestra familia y eso es lo que cuenta, eso es lo único que me importa, ¿de
acuerdo...?
Héctor: De
acuerdo...
(Los dos se
funden en un abrazo fuerte)
Héctor:
¿Quieres que te prepare una tila...? así podrás tranquilizarte...
Asun:
Necesito algo más fuerte... mejor una copa...
Héctor:
¿Seguro...?
Asun:
Seguro... ponme una copa de coñac... coge de ahí del armario de Julio... ahí es
donde guarda el coñac bueno para las visitas...
Héctor: Está
bien... como quieras... ¿y por qué te entretuviste tanto...? ¿qué hacías por
aquí tan tarde...?
Asun: Pues
estaba revisando unas facturas y había acabado de comprobar que el dinero que
habíamos traído del banco esta mañana para pagar las nóminas de los empleados
estaba correcto... y estaba a punto de echar el cierre cuando oí un ruido
extraño en la sala contigua... al principio pensé que podías ser tú, y no le dí
importancia, fue entonces cuando ese tipo se me abalanzó por detrás y me
amenazó con el cuchillo por la espalda... intenté gritar pero no pude... no
podía defenderme... y el resto ya lo sabes...
Héctor: Lo
más importante es que afortunadamente tú estás bien y que llegué a tiempo con
mucha suerte...
Asun: Pues
sí... venga si quieres vámonos a casa a ver si todavía puedes recalentar esa
cena que has preparado... no es que tenga mucha hambre, pero por ti haré un
esfuerzo y comeré...
Héctor: Esa
es mi niña valiente...
Asun: Y ya
veremos como le contamos esto a los niños...
Héctor: Yo no
sabía si debíamos hacerlo... podrían asustarse más de la cuenta...
Asun: Debemos
decirles la verdad, Héctor, eso sí, explicárselo con mucho tacto, pero somos
una familia y estamos unidos en todo, en lo bueno y en lo malo y compartimos
todo lo que nos pasa...
Héctor:
Tienes razón otra vez... vámonos a casa...
Asun: Sí,
vamos...
(Héctor ayuda
a Asun a levantarse y juntos los dos se dirigen a su hogar donde los niños
esperan desde hace ya un buen rato a que sus padres regresen sin esperar en
absoluto la historia que están a punto de escuchar de boca de sus padres)
(Por la noche
en la habitación de María los niños comentan el desagradable incidente al que
ha tenido que enfrentarse su madre esa noche)
María: ¿Te
das cuenta Dani...? ¿te das cuenta de lo que ha pasado esta noche...?
Dani: Sí...
que papá es un auténtico héroe...
María: No me
refiero a eso, Dani... me refiero a que en un minuto te puede cambiar la
vida... lo que le ha pasado esta noche a mamá nos puede pasar a cualquiera de
nosotros... hay demasiada gente mala suelta por el mundo y no siempre va a haber
gente como papá llegando a tiempo de salvar a la gente buena y honrada...
Dani: Ya lo
sé hermanita... lo malo abunda, pero no puedes pensar todo el tiempo que te va
a suceder algo malo porque eso sólo te hace enfadarte y ponerte triste... y yo
no quiero pensar que siempre estamos en peligro... quiero pensar que hay mucha
más gente buena y valiente como papá y como mamá y que gracias a ellos podemos
estar muy orgullosos y ser felices...
María: ¿Sabes
hermanito...? me gustaría ser tan optimista como tú... pensar en positivo y no
estar siempre alerta y preocupada por lo que les sucede a los demás, pero no
puedo evitarlo... tengo una especie de sexto sentido que me transmite las cosas
negativas que pasan...
Dani: Y está
muy bien que lo tengas y nos viene muy bien que lo tengas tan desarrollado
porque gracias a eso tú eres la que normalmente estás alerta y nos avisas
cuando crees que algo malo está sucediendo a alguien a quien quieres... pero no
abuses, por favor... estate tranquila y disfruta un poco... yo no quiero que
sufras más de la cuenta María...
María: Lo
intentaré, hermanito, de verdad que lo intentaré... es que lo de mamá me ha
dejado muy impresionada... y no dejo de pensar en lo que habría podido pasarle
si papá no llega a tiempo...
Dani: Pero
llegó y eso es lo único que importa... mamá está bien, asustada, claro, pero es
fuerte y se recuperará... estoy seguro, confío en ella...
María: Yo
también... ¿ves...? ahí estamos los dos de acuerdo...
Dani: Dame un
abrazo, hermanita y vámonos a dormir ya que estoy muerto de sueño (bosteza)
María: Sí,
claro... te quiero mucho, hermanito...
Dani: Y yo a
ti también...
(Los dos
hermanos se funden en un emotivo abrazo y después Dani se retira a su
habitación para coger el sueño)
(Mientras
tanto, el matrimonio Perea en su dormitorio también se dispone a acostarse.
Héctor se cambia de ropa para ponerse el pijama y Asun se sienta en su lado de
la cama con la mirada dispersa y de nuevo no puede evitar que las lágrimas
broten a sus ojos y empiece a sollozar de nuevo)
Héctor: (al
oír sus sollozos se sienta a su lado y la coge la mano delicadamente) Cariño...
cariño... llora sin miedo, desahógate... te vendrá bien...
Asun:
Pensarás que soy una tonta por ponerme a llorar así de repente...
Héctor:
(mirándola dulcemente) En absoluto... conmigo no tienes que hacerte la
fuerte... esta noche te has enfrentado a una experiencia horrorosa y no puedes
pretender estar bien a la primera de cambio... es muy posible que esto te duela
durante un tiempo y que cada vez que lo pienses o lo recuerdes, te aflore el
miedo y los pensamientos negativos, pero quiero que sepas que yo estoy a tu
lado siempre, y que te voy a ayudar en todo lo que pueda... puedes contar
conmigo para lo que quieras, para lo que necesites... yo estoy aquí, ¿vale...?
Asun: Sí...
ya lo sé... y eso es muy importante para mí... no quiero tener pesadillas,
Héctor...
Héctor: A lo
mejor no estaría de más que hablaras con algún médico o con algún especialista
con el que puedas descargar tu rabia, tu frustración, tu dolor... contarle
cosas que a lo mejor conmigo no te atreves o no te sientes segura...
Asun:
(moviendo la cabeza) De momento no creo que necesite a ningún médico ni
consejero... en nadie más confío tanto como en ti, cariño... y sé que me vas a
seguir apoyando y ayudando... y eso es lo único que me tranquiliza...
Héctor: Y eso
no va a cambiar nunca... porque lo que tú me haces sentir aquí dentro es algo
maravilloso y único...
Asun: Te
quiero, Héctor...
Héctor: Y yo
a ti, mi niña...
Asun: Quiero
que me abraces toda la noche muy fuerte, no me sueltes ni por un instante... es
la única forma en la que espero poder dormir aunque solo sea un rato... además
mañana tengo que ir a trabajar...
Héctor: Un
momento, de eso nada... tú no vas a ponerte a trabajar mañana... ahora tienes que
descansar y reposar unos días hasta que te recuperes del susto... mañana iremos
a comisaría y va a ser muy duro revivir otra vez los acontecimientos...
llamaremos a Julio a primera hora y él lo entenderá y será el primero en
prohibirte ir a trabajar al menos en un par de días... ¿me harás caso por esta
vez...?
Asun: Sí...
creo que sí... supongo que un par de días de descanso me vendrán bien para
disfrutar de mi familia...
Héctor: Eso
ya está mejor... gracias por aceptarme el consejo... yo sólo me preocupo por
ti...
Asun: Lo
sé... y ahora a ver si puedo dormir algo y descansar que lo necesito...
Héctor: Claro
que sí...
(El
matrimonio se da un beso de buenas noches y Héctor abraza a Asun el resto de la
noche velando su sueño y facilitando su descanso tras la terrible experiencia
vivida. Al día siguiente, Julio se puso en contacto con ellos a primera hora en
cuanto la policía acudió a la redacción y le pusieron al corriente de lo
acontecido sobre todo para apoyar y tranquilizar a Asun y para recomendarle descanso
y concederle unos días de vacaciones. Posteriormente la pareja acudiría a la
comisaría para prestar la correspondiente declaración)