sábado, 14 de marzo de 2015

Capítulo 96 - Un amargo suceso para Asun (Febrero de 1971)


(Finales de Febrero de 1971. El año no ha comenzado demasiado bien para nuestros protagonistas ya que después de lo ocurrido con Daniel y su operación de apendicitis, de nuevo, la familia Perea Muñoz tuvo que enfrentarse a un suceso duro y amargo que le ocurrió a Asun. Aquella noche del 15 de Febrero no puede olvidarla fácilmente y de hecho durante algunos meses aún tiene pesadillas y malos recuerdos de aquel aciago momento)

(Tras haber terminado su jornada de trabajo, Asun se entretuvo un poco más de la cuenta en la redacción de “A media voz”. De hecho todos sus compañeros e incluso Julio se habían marchado ya a sus respectivos hogares a disfrutar un poco de su tiempo libre, pero el destino y la mala suerte quisieron que Asun aún estuviera en la redacción cuando aquel individuo se presentó con muy malas intenciones tratando de amedrentarla y sembrando en ella un miedo atroz que aún está por superar aunque la procesión ahora ya va por dentro y Asun trata de hacerse la fuerte delante de los suyos)
(En el hogar de los Perea Muñoz, Héctor había preparado la cena ya que Asun no acababa de llegar a casa. Los niños ya habían terminado sus deberes y esperaban impacientes la llegada de su madre con un hambre feroz. Sin embargo lo que estaba a punto de suceder les eliminó por completo las ganas de cenar)

María: (pasando por la cocina y mirando su reloj) Papá... ¿no está tardando mamá demasiado...? mira la hora que es y ni siquiera ha llamado para decir que llegaría tarde... ¿no te parece un poco raro...?
Héctor: (mirando su reloj y dándose cuenta alarmado de la hora que es) Pues sí, tienes razón, es bastante tarde... voy a llamarla a ver si le queda mucho y si eso la voy a buscar...

(Héctor se dirige al teléfono y cuando trata de comunicar con la redacción se da cuenta de que no hay señal al otro lado y esa circunstancia le extraña aún más, por lo que ni corto ni perezoso decide salir a la calle para ir a buscar a su mujer)

Héctor: Chicos... me voy a buscar a vuestra madre, me preocupa lo del teléfono y espero que solo sea un problema puntual de la línea... quedaros aquí por favor y no se os ocurra abrir la puerta a nadie, ¿de acuerdo...?
Daniel: Descuida papi... sólo abriremos si son los abuelos, ¿de acuerdo...?
Héctor: Está bien, campeón...
María: (temiendo lo peor) ¿Crees que puede haberle sucedido algo a mamá...? tengo una sensación rara...
Héctor: No lo creo princesa, pero voy a la redacción para quedarme tranquilo y en poco tiempo estaremos aquí los dos para comernos juntos esa cena que he preparado...
María: ¡Y que tiene una pinta fenomenal...! aquí te esperamos, papi, no tardes...
Héctor: Os quiero hijos... (les da dos besos a cada uno) hasta luego...

(Héctor en el fondo no las tiene todas consigo y aunque sólo sea por precaución o por un defecto profesional como él lo suele llamar, antes de salir de casa ha cogido su arma reglamentaria y se la ha metido en el bolsillo interior de la chaqueta por lo que pudiera pasar, aunque realmente nunca pensó que tendría que sacarla a pasear aunque fuera un momento)

(En la redacción, una de las ventanas traseras se ha quedado a medio cerrar, probablemente fruto de un descuido de alguno de los operarios de la oficina. Este lamentable olvido fue aprovechado por un ladrón que se coló en las instalaciones, un individuo que inicialmente sólo venía a robar y que a punto estuvo de hacer mucho daño y de causar mucho dolor)

(Asun estaba en el despacho de Julio repasando unas facturas y a punto de marcharse para casa cuando percibió un extraño ruido en la sala contigua al que inicialmente no le dio demasiada importancia)

Asun: ¿Quién anda ahí...? ¡Héctor, cariño, si eres tú te agradezco que hayas pasado a recogerme aunque estaba a punto de irme ya...!

(El ruido cesa y todo se vuelve de nuevo silencioso. Asun se da la vuelta y sigue con su tarea sin más. Justo en ese momento, un individuo encapuchado con un pasamontañas se sitúa detrás de ella con un cuchillo amenazante por la espalda)

Individuo: ¡Ni se te ocurra dar un paso... como te muevas te rajo, zorra...!
Asun: (a punto de empezar a gritar, pero la mano que el individuo le pone en la boca se lo pone difícil) ¡Mmmmmm...! ¡Socorro... ayuda...!
Individuo: (acercando la punta del afilado cuchillo) ¿Es que estás sorda o qué...? ¿qué es lo que te acabo de decir...? no quiero oír ni un solo grito más... aunque de todas formas da igual... nadie puede oírte... estamos aquí los dos solos, tú y yo, muñeca...
Asun: (muerta de miedo) ¡Por favor... no me haga daño... por favor...! tengo dos niños pequeños... si quiere dinero, puedo darle la combinación de la caja fuerte, llévese lo que quiera y váyase... pero por favor no me haga daño...
Individuo: Eso ya lo veremos, encanto... lo del dinero me interesa bastante... si te soy sincero es justo lo que venía a buscar aquí esta noche... esperaba encontrarme una sala vacía y oscura, fácil de robar, un plan sencillo, dinero fácil y rápido... pero resulta que me encuentro con una preciosidad a la que no pienso dejar escapar... una presa fácil... pero que hace demasiadas preguntas... y eso no me conviene...¿sabes...? así que lo del dinero a lo mejor me lo pienso, pero ya que esta noche te he encontrado por aquí, vamos a divertirnos un rato tú y yo... y luego ya veremos...

(El individuo levanta la punta del cuchillo y desliza la hoja levemente por las piernas de Asunción con aviesas intenciones de hacerla daño y de violarla salvajemente, sin que Asun pueda ofrecer la menor resistencia. Está completamente a merced de ese malnacido que está dispuesto a llegar hasta donde haga falta)

Asun: (sin parar de llorar) ¡Nooo... por favor... no me toque...! ¡pare, por favor... me hace daño...!

(La buena fortuna en esta ocasión hace que el milagro se produzca y que Héctor haga acto de presencia justo en el momento oportuno antes de que ocurra una tragedia. La pistola de acero que Héctor llevaba en el bolsillo interior de su chaqueta se posiciona sobre la cabeza del maleante apuntando directamente a su nuca)

Héctor: ¡Como la toques te mato, hijo de puta...! mueve un solo músculo y podrás comprobar como te vuelo la tapa de los sesos... ¿me has oído...? ¡suelta ese cuchillo ya...!
Individuo: (envalentonándose) No me das ningún miedo, maricón... no te atreverás si sabes lo que te conviene...
Héctor: ¿Me estás poniendo a prueba...? te lo estoy pidiendo por las buenas, y no me cabrees porque entonces ni yo ni mi amiguita de acero responderemos de nuestros actos... ¿te ha quedado claro...? ¡ahora...!
Individuo: Está bien... está bien... suelto el cuchillo, pero deja de apuntarme ya con eso... total si esta zorra no merece tanto la pena... ¡seguro que ya está estrenada...!
Héctor: (con una mirada amenazante) Da la casualidad que se trata de mi mujer, pedazo de cabrón, así que retira eso inmediatamente...
Individuo: (jactándose) ¡Vaya, vaya...! que romántico... así que el caballero andante ha venido a rescatar a su damisela en apuros como en las novelas medievales... ¡voy a echarme a llorar de la emoción...!
Asun: ¡Aaaaaahhhh....! ¡Héctor... cuidado...! ¡noooo...!

(El individuo se enfrenta a Héctor con el cuchillo y posteriormente trata de zafarse y escapar, pero afortunadamente Héctor es más rápido y consigue desarmarle y reducirle hasta dejarle inconsciente con un golpe que le da en la cabeza con la culata de la pistola)

(Héctor aprovecha ese momento para registrarle y desenmascararle consiguiendo así conocer su identidad a través del carné que lleva en la cartera)

Héctor: (dirigiéndose a su esposa aliviado) ¿Estás bien...?
Asun: (tirándose en los brazos de su marido) Sí... estoy bien, de verdad... que estoy bien...
Héctor: ¡Llama a la policía... ahora...!
Asun: Pero la línea está cortada...
Héctor: Llama desde tu despacho, ahí tienes otra línea privada... no creo que a este tipejo le haya dado tiempo a comprobarlo... vamos, cariño, tienes que hacerlo...
Asun: (muy asustada) ¡Sí... tienes razón... ya voy...!

(Asun saca fuerzas de donde no las tiene y llama a la policía explicando brevemente la situación para que movilicen a los agentes cuanto antes y manden un par de patrullas a la redacción. A los pocos minutos se personan los cuerpos de seguridad armados con pistolas y encuentran a Asun en un rincón y a Héctor vigilando al maleante por si se le ocurriera moverse, ya que parece haber despertado de su estado de inconsciencia temporal a causa del golpe recibido)

Asun: (alertando a los policías) ¡Estamos aquí... aquí... por favor...!

(La policía hace su trabajo y esposan al individuo y le obligan a levantarse, llevándoselo con ellos a comisaría donde le esperan por el momento unas cuantas noches de calabozo)

Héctor: ¡Llevaos a esta escoria de mi vista...! si vuelvo a cruzármelo, no respondo de mis actos...
Policía: Tranquilo, Héctor, lo pondremos a buen recaudo... se trata de un viejo conocido de la policía... ahora ya nos ocupamos nosotros y estate tranquilo que no volverá a molestaros... ¿se encuentra bien, señora Perea...?
Asun: Sí, creo que sí...
Policía: Si quiere que llamemos a una ambulancia para que le hagan un reconocimiento médico exhaustivo...
Asun: No, no hace falta, de verdad... ha sido todo muy desagradable pero afortunadamente yo estoy bien, con el miedo en el cuerpo, eso sí, pero no tengo nada físico que me duela y que justifique el que tengan que llamar a nadie...
Héctor: No os preocupéis chicos, yo me encargo... me quedaré aquí con ella un rato y luego nos iremos a casa... mañana cuando estemos más tranquilos pasaremos a prestar declaración en comisaría para cursar la correspondiente denuncia...
Policía: Está bien... nosotros también de todas formas nos pasaremos mañana por aquí para hablar con el resto de empleados y con el director de la redacción para informar de la situación y trataremos de localizar huellas o pruebas...
Héctor: No creo que lo tengáis fácil... este cabrón llevaba guantes, pero espero que con nuestros testimonios sea suficiente para enchironarle de por vida...
Policía: Lo será Héctor, no te preocupes... te aseguro que este cabrón se va a pasar a la sombra una buena temporada... confía en la labor de la policía y de la justicia aunque sea por una vez en tu vida, ¿quieres...?
Héctor: Vale, está bien... lo más importante es que Asunción se encuentra bien, al menos físicamente, y que yo voy a cuidar de ella, eh cariño... yo estoy aquí, cielo...
Asun: (emocionada y a punto de echarse a llorar de nuevo) Sí, ya lo sé... gracias...
Policía: Señora Perea, la dejamos en buenas manos... ha tenido suerte de que su marido haya aparecido en el momento oportuno y que sea tan valiente... cuídese y hasta mañana...
Asun: Gracias agentes... hasta mañana...
Héctor: Gracias chicos... nos vemos mañana en comisaría...

(Los policías se marchan llevándose con ellos al individuo esposado y Héctor se queda junto a Asun, tratando de tranquilizarla con sus palabras y gestos de cariño y amor)

Héctor: (dejándole su abrigo y poniéndoselo sobre sus hombros) ¿De verdad que estás bien...?
Asun: (sollozando emocionada) Ahora sí... estoy bien, y todo gracias a ti... si no llegas a aparecer no sé que hubiera pasado... ese tipo habría abusado de mí muy probablemente y...
Héctor: Shhh... no hables de eso... estate tranquila, mi amor, que yo estoy aquí contigo...
Asun: (echándose sobre el hombro de su marido) Eres mi héroe, ¿sabes...? mi ángel de la guarda... ¿cómo pudiste imaginar que yo estaba en peligro...?
Héctor: Fue María quien me alertó de la hora que era, yo estaba preparando la cena, y a tu hija le extrañó que no hubieras regresado aún, y fue entonces cuando intenté llamarte por teléfono para decirte que te iba a buscar a la redacción, pero no había señal de línea... entonces me asusté, y salí a buscarte, aunque en realidad no sabía lo que me iba a encontrar...
Asun: Llegaste justo a tiempo... justo a tiempo... gracias... gracias de corazón... te debo la vida...
Héctor: No me debes nada... es mi obligación como marido y como padre... proteger a mi familia como a mi propia vida... sois lo mejor que tengo, lo único que tengo en realidad, y lo defenderé con uñas y dientes hasta la muerte...
Asun: Eres muy valiente, cariño... estoy casada con el hombre más valiente del mundo... y con el más bueno y cariñoso y fiel... y te quiero, te adoro...
Héctor: (haciendo una delicada caricia a su esposa para secarle las lágrimas) Te quiero más que a mi vida... y no sé que sería de mí si tú no estuvieras aquí conmigo... tú me das la fuerza que necesito para seguir adelante, y para que mi vida tenga sentido...
Asun: Creo que me va a costar un poco reponerme del susto... cuando se me pasó por la cabeza que ese tipo podía violarme, no sabía que hacer... como reaccionar... intenté defenderme, resistirme, pero me tenía bien sujeta y si hubiera logrado forzarme, no sé que habría sido de nosotros y que hubieras pensado tú...
Héctor: (acariciando a su esposa) Asun, escúchame... tú no tienes la culpa de nada... ¿me oyes...? si yo no hubiera llegado a tiempo y ese cabrón te hubiera hecho daño, yo no habría podido perdonármelo jamás...
Asun: Héctor... no puedes culparte tú tampoco... y no quiero que sufras por si alguna vez no puedes protegerme... yo sé que estás ahí y que te desvives por mí, y por nuestra familia y eso es lo que cuenta, eso es lo único que me importa, ¿de acuerdo...?
Héctor: De acuerdo...

(Los dos se funden en un abrazo fuerte)

Héctor: ¿Quieres que te prepare una tila...? así podrás tranquilizarte...
Asun: Necesito algo más fuerte... mejor una copa...
Héctor: ¿Seguro...?
Asun: Seguro... ponme una copa de coñac... coge de ahí del armario de Julio... ahí es donde guarda el coñac bueno para las visitas...
Héctor: Está bien... como quieras... ¿y por qué te entretuviste tanto...? ¿qué hacías por aquí tan tarde...?
Asun: Pues estaba revisando unas facturas y había acabado de comprobar que el dinero que habíamos traído del banco esta mañana para pagar las nóminas de los empleados estaba correcto... y estaba a punto de echar el cierre cuando oí un ruido extraño en la sala contigua... al principio pensé que podías ser tú, y no le dí importancia, fue entonces cuando ese tipo se me abalanzó por detrás y me amenazó con el cuchillo por la espalda... intenté gritar pero no pude... no podía defenderme... y el resto ya lo sabes...
Héctor: Lo más importante es que afortunadamente tú estás bien y que llegué a tiempo con mucha suerte...
Asun: Pues sí... venga si quieres vámonos a casa a ver si todavía puedes recalentar esa cena que has preparado... no es que tenga mucha hambre, pero por ti haré un esfuerzo y comeré...
Héctor: Esa es mi niña valiente...
Asun: Y ya veremos como le contamos esto a los niños...
Héctor: Yo no sabía si debíamos hacerlo... podrían asustarse más de la cuenta...
Asun: Debemos decirles la verdad, Héctor, eso sí, explicárselo con mucho tacto, pero somos una familia y estamos unidos en todo, en lo bueno y en lo malo y compartimos todo lo que nos pasa...
Héctor: Tienes razón otra vez... vámonos a casa...
Asun: Sí, vamos...

(Héctor ayuda a Asun a levantarse y juntos los dos se dirigen a su hogar donde los niños esperan desde hace ya un buen rato a que sus padres regresen sin esperar en absoluto la historia que están a punto de escuchar de boca de sus padres)

(Por la noche en la habitación de María los niños comentan el desagradable incidente al que ha tenido que enfrentarse su madre esa noche)
 
María: ¿Te das cuenta Dani...? ¿te das cuenta de lo que ha pasado esta noche...?
Dani: Sí... que papá es un auténtico héroe...
María: No me refiero a eso, Dani... me refiero a que en un minuto te puede cambiar la vida... lo que le ha pasado esta noche a mamá nos puede pasar a cualquiera de nosotros... hay demasiada gente mala suelta por el mundo y no siempre va a haber gente como papá llegando a tiempo de salvar a la gente buena y honrada...
Dani: Ya lo sé hermanita... lo malo abunda, pero no puedes pensar todo el tiempo que te va a suceder algo malo porque eso sólo te hace enfadarte y ponerte triste... y yo no quiero pensar que siempre estamos en peligro... quiero pensar que hay mucha más gente buena y valiente como papá y como mamá y que gracias a ellos podemos estar muy orgullosos y ser felices...
María: ¿Sabes hermanito...? me gustaría ser tan optimista como tú... pensar en positivo y no estar siempre alerta y preocupada por lo que les sucede a los demás, pero no puedo evitarlo... tengo una especie de sexto sentido que me transmite las cosas negativas que pasan...
Dani: Y está muy bien que lo tengas y nos viene muy bien que lo tengas tan desarrollado porque gracias a eso tú eres la que normalmente estás alerta y nos avisas cuando crees que algo malo está sucediendo a alguien a quien quieres... pero no abuses, por favor... estate tranquila y disfruta un poco... yo no quiero que sufras más de la cuenta María...
María: Lo intentaré, hermanito, de verdad que lo intentaré... es que lo de mamá me ha dejado muy impresionada... y no dejo de pensar en lo que habría podido pasarle si papá no llega a tiempo...
Dani: Pero llegó y eso es lo único que importa... mamá está bien, asustada, claro, pero es fuerte y se recuperará... estoy seguro, confío en ella...
María: Yo también... ¿ves...? ahí estamos los dos de acuerdo...
Dani: Dame un abrazo, hermanita y vámonos a dormir ya que estoy muerto de sueño (bosteza)
María: Sí, claro... te quiero mucho, hermanito...
Dani: Y yo a ti también...

(Los dos hermanos se funden en un emotivo abrazo y después Dani se retira a su habitación para coger el sueño)

(Mientras tanto, el matrimonio Perea en su dormitorio también se dispone a acostarse. Héctor se cambia de ropa para ponerse el pijama y Asun se sienta en su lado de la cama con la mirada dispersa y de nuevo no puede evitar que las lágrimas broten a sus ojos y empiece a sollozar de nuevo)

Héctor: (al oír sus sollozos se sienta a su lado y la coge la mano delicadamente) Cariño... cariño... llora sin miedo, desahógate... te vendrá bien...
Asun: Pensarás que soy una tonta por ponerme a llorar así de repente...
Héctor: (mirándola dulcemente) En absoluto... conmigo no tienes que hacerte la fuerte... esta noche te has enfrentado a una experiencia horrorosa y no puedes pretender estar bien a la primera de cambio... es muy posible que esto te duela durante un tiempo y que cada vez que lo pienses o lo recuerdes, te aflore el miedo y los pensamientos negativos, pero quiero que sepas que yo estoy a tu lado siempre, y que te voy a ayudar en todo lo que pueda... puedes contar conmigo para lo que quieras, para lo que necesites... yo estoy aquí, ¿vale...?
Asun: Sí... ya lo sé... y eso es muy importante para mí... no quiero tener pesadillas, Héctor...
Héctor: A lo mejor no estaría de más que hablaras con algún médico o con algún especialista con el que puedas descargar tu rabia, tu frustración, tu dolor... contarle cosas que a lo mejor conmigo no te atreves o no te sientes segura...
Asun: (moviendo la cabeza) De momento no creo que necesite a ningún médico ni consejero... en nadie más confío tanto como en ti, cariño... y sé que me vas a seguir apoyando y ayudando... y eso es lo único que me tranquiliza...
Héctor: Y eso no va a cambiar nunca... porque lo que tú me haces sentir aquí dentro es algo maravilloso y único...
Asun: Te quiero, Héctor...
Héctor: Y yo a ti, mi niña...
Asun: Quiero que me abraces toda la noche muy fuerte, no me sueltes ni por un instante... es la única forma en la que espero poder dormir aunque solo sea un rato... además mañana tengo que ir a trabajar...
Héctor: Un momento, de eso nada... tú no vas a ponerte a trabajar mañana... ahora tienes que descansar y reposar unos días hasta que te recuperes del susto... mañana iremos a comisaría y va a ser muy duro revivir otra vez los acontecimientos... llamaremos a Julio a primera hora y él lo entenderá y será el primero en prohibirte ir a trabajar al menos en un par de días... ¿me harás caso por esta vez...?
Asun: Sí... creo que sí... supongo que un par de días de descanso me vendrán bien para disfrutar de mi familia...
Héctor: Eso ya está mejor... gracias por aceptarme el consejo... yo sólo me preocupo por ti...
Asun: Lo sé... y ahora a ver si puedo dormir algo y descansar que lo necesito...
Héctor: Claro que sí...

(El matrimonio se da un beso de buenas noches y Héctor abraza a Asun el resto de la noche velando su sueño y facilitando su descanso tras la terrible experiencia vivida. Al día siguiente, Julio se puso en contacto con ellos a primera hora en cuanto la policía acudió a la redacción y le pusieron al corriente de lo acontecido sobre todo para apoyar y tranquilizar a Asun y para recomendarle descanso y concederle unos días de vacaciones. Posteriormente la pareja acudiría a la comisaría para prestar la correspondiente declaración)