domingo, 30 de agosto de 2015

Capítulo 100 - ¡Cumpleaños feliz, Héctor Perea! (Febrero 1972)


(Unos meses después, Enero de 1972. Ya terminó el año 1971 sin mayores novedades de las acontecidas para nuestros protagonistas. Los hermanos Perea Muñoz han retomado sus clases tras las fiestas navideñas. Este curso en el que María ya hace 5º de Bachillerato y Dani 2º de Bachillerato, las cosas parecen más tranquilas. Aunque a medida que van avanzando en sus estudios, tienen mayor cantidad de tareas, sin embargo y sobre todo porque este año parece menos movido que el anterior, los niños están bastante centrados en sus quehaceres diarios y disfrutan más de las actividades escolares y también de las extraescolares. María se ha apuntado este año a un taller de fotografía y disfruta los fines de semana practicando con la cámara que sus padres le han regalado por Navidad. Daniel sigue con el baloncesto aunque también le gusta el fútbol bastante y de hecho ya ha acudido con su padre algún domingo que otro a ver jugar al Real Madrid en el estadio de Chamartín, ya rebautizado como Santiago Bernabéu desde hace años. Allí padre e hijo disfrutan animando a su equipo y luciendo orgullosos sus colores).

(Una fría tarde de Enero en la que lo único que apetecía era estar en casa calentito, arropado en el sofá con una buena manta, Asunción se encontraba precisamente en esta posición y disfrutando de un café recién hecho, mientras repasaba con ilusión una lista de nombres que estaba preparando. María que ya había terminado sus tareas, se acercó a ella para compartir un poco de charla ligera con su madre a la que admiraba por muchas razones. Héctor aún no había vuelto del despacho y según las últimas noticias que tenía, aún tardaría en regresar a casa pues Bonilla lo había convencido para preparar allí un operativo de seguimiento exhaustivo de uno de sus últimos casos, el de un empresario de la construcción corrupto que presuntamente había dejado a miles de familias sin sus viviendas a medio construir y habiéndose embolsado varios millones de pesetas de las cuantiosas letras que estos religiosamente pagaban mes a mes y que habían visto como su dinero se iba a otros destinos que nada tenían que ver con las prometidas viviendas para las que llevaban años ahorrando de su trabajo diario. La revista “A media voz” también se había hecho eco de esta estafa, habían publicado varias entrevistas con familias afectadas, y ahora el empresario estaba en busca y captura, aunque según las últimas pesquisas efectuadas por el despacho de detectives “Perea y Bonilla” parece que no había abandonado España por el momento y eso hacía más fácil tenerle vigilado en cuanto a sus movimientos. La asociación formada por las familias afectadas por la estafa había contratado al despacho de detectives con la esperanza de poder hacer justicia y de poder al menos recuperar el dinero invertido si no conseguían que sus viviendas se acabaran finalmente. Héctor y Bonilla disfrutaban aún más de su trabajo sobre todo cuando el objetivo final era luchar por una causa justa, y ésta lo era sin duda, por eso ponían todo su empeño y los medios disponibles a su alcance para lograr llegar a buen puerto).

María: (observando a su madre) ¿Qué es esa lista mami...?
Asun: Ah... es la lista de invitados que estoy pensando para la fiesta de tu padre...
María: ¿La fiesta... qué fiesta...?
Asun: La del 50 cumpleaños de tu padre, tesoro... ya sabes que papá cumple los cincuenta el próximo mes de Febrero, y sin duda es una ocasión especial y perfecta para rendirle una fiesta y celebrarlo por todo lo alto...
María: ¿Crees que le gustará, mamá...? ya sabes que a papá no le gusta demasiado cumplir años... siempre dice que se siente mayor...
Asun: Bah, eso son tonterías... tu padre está en una edad estupenda... y cada día está más guapo y más atractivo... y se merece que ese día estemos todos juntos los que le queremos y le admiramos... esas personas especiales en su vida... y había pensado en celebrar una fiesta sorpresa donde nos reuniremos para darle el homenaje que se merece... ¿me ayudarás a guardar el secreto y a prepararlo todo...?
María: Claro que sí, mami... yo por papá lo que sea... si quieres puedo ayudarte a repasar la lista para asegurarnos que no nos dejamos a nadie...
Asun: Me parece bien, hija... toma y lee a ver si crees que me dejo a alguien...
María: (lee atentamente la lista) No... yo creo que no, están todos los que tienen que estar... y sí, creo que tienes razón, es una ocasión muy bonita para juntarnos todos y rendirle a papá un homenaje especial... pero tendremos que entretenerle como sea para que no aparezca en casa antes de tiempo...
Asun: Sí, yo había pensado que hablaras con tu hermano para que le sacara del despacho y se lo llevara a algún sitio durante un par de horas... el tiempo justo para tenerlo todo preparado y que todos los invitados estén en casa ya...
María: Claro, mamá... seguro que a Dani se le ocurrirá algo para mantenerle entretenido... ¿y cuándo habías pensado en hacerle la fiesta...?
Asun: Pues el 25 de febrero que es viernes...
María: Estupendo... pues voy a empezar a hacer llamadas para ir avisando a la gente que se reserven ese día...
Asun: Gracias, cariño, estoy segura de que va a ser un éxito y sobre todo con tu ayuda...
María: De nada mami... (le da un beso) y gracias a ti por dejarme participar activamente...

(Los días fueron pasando y los preparativos para la gran fiesta se fueron materializando, eso sí todo a escondidas de Héctor para que no sospechara nada hasta que llegara el momento preciso)

(El día de la fiesta, Héctor fue a trabajar por la mañana como de costumbre, y Asun también se fue a la oficina para no levantar sospechas, aunque en realidad se había tomado el día libre para poder ultimar los preparativos, y los niños se fueron al colegio como si fuera un día más de la semana).

(Ya por la tarde, Asun tenía la casa engalanada con algunas guirnaldas compradas para la ocasión, y los invitados que iban llegando fueron aportando también su granito de arena trayendo diferentes cosas de comer y beber para ayudar a Asun y que ya que ponía la casa y se iba a juntar mucha gente que no tuviera que trabajar demasiado en la cocina)

(Hasta la casa de los Perea Muñoz se acercaron los Asturianos al completo, Felisa y Trino junto con Irene, Miguel, Estrella y el pequeño Diego, Bonilla y Matilde junto a sus hijos Javier y Sergio, Aurelia y Gustavo con Clara y los mellizos Marta y Raúl, Julio, el director de la revista, y hasta el emérito comisario Vallejo acompañado de su esposa Laura quienes tras la jubilación de Vallejo del cuerpo pasaban largas temporadas en la costa pero habían regresado a tiempo ya que no querían perderse la gran fiesta dedicada a Héctor Perea).

(Daniel hizo todo lo posible para tener entretenido a su padre durante unas horas, y aunque no estaba seguro de si su padre sospechaba algo como buen detective que era, en realidad ya la daba igual si todo terminaba de la mejor manera posible. Héctor insistió a su hijo en que ya estaba cansado de dar vueltas por medio Madrid y que lo que más le apetecía del mundo era llegar a casa, cambiarse de ropa y disfrutar de una buena copa de coñac acompañado de su familia)

(Héctor y Daniel llegaron a casa un poco antes de lo previsto pero afortunadamente todo estaba más o menos preparado y todos los invitados ya estaban allí con sus copas de champagne preparadas y las luces apagadas para esperar y recibir al homenajeado como se merece)

(Cuando llegaron a la plaza, y Héctor vio que no había luz en las ventanas de su casa le extrañó ciertamente que no hubiera nadie en la vivienda pues pensaba que Asun y María ya debían de estar allí, sobre todo porque teniendo en cuenta el frío que hacía tampoco era como para estar en la calle, pero también se le ocurrió que igual se habían marchado a hacer unas compras).

(Al meter la llave en la cerradura y comprobar que no estaba echada ya se extrañó un poco más pues suponía que de no haber nadie en casa se habrían marchado cerrando la puerta con llave)

(Fue justo en ese momento cuando se encendieron las luces del salón todas a la vez y Héctor vió un buen montón de caras conocidas, todas ellas con una copa de champagne en la mano y cantando el cumpleaños feliz. Su reacción fue la de cualquier persona en una situación así, asombro y emoción al tiempo que una gran alegría por la sorpresa recibida)

(Héctor buscó con la mirada a su esposa, ya que sabía que ella era la artífice de todo este desmadre tan bien preparado. La encontró justo al lado de una de las cortinas que daban a la terraza principal observándole con una gran sonrisa)

(Sólo bastó un intercambio de miradas para entender el mensaje. Héctor estaba sorprendido y emocionado, y Asun lo sabía. Había conseguido su objetivo de hacerle feliz una vez más. Y eso que no era fácil sorprender a Héctor, ya que Héctor no era un hombre de sorpresas precisamente, al menos para recibirlas porque a la hora de darlas, era de lo más detallista y siempre cuidaba con total precisión y mucho mimo todos los cabos para que la persona a la que intentaba sorprender se sintiera en aquel instante la más especial del mundo. Pues bien, hoy el sorprendido era él y se sentía muy feliz de que su esposa a la que tanto amaba hubiera sabido preparar todo aquel tinglado sin levantar sospechas).

(Durante toda la fiesta, Héctor charló, bebió y comió con todos los invitados, departiendo con unos y con otros y reuniéndose con los diferentes grupos que se habían formado alrededor de la estancia para entablar conversaciones, brindar y disfrutar de la fiesta).

(Los niños también disfrutaron de la fiesta, todos reunidos, a veces enfrascados en juegos y otras mezclándose en las conversaciones de los invitados)

(Al término de la fiesta y una vez acabadas las viandas, incluidas la tarta y los pasteles, los invitados fueron poco a poco retirándose, felicitando al homenajeado y dando las gracias a la anfitriona por tan buen recibimiento y por tan fantástica fiesta y tan bien organizada. Matilde, Aurelia y Estrella ayudaron a Asun a recoger algunas cosas en la cocina para que la buena de Asun no tuviera tanto que limpiar después)

(Pasada la medianoche, ya se habían retirado todos los invitados y quedaron el matrimonio a solas con los chicos, porque no se podría decir ya que María y Daniel son niños precisamente)

Daniel: ¿Te ha gustado papá, te lo has pasado bien...?
Héctor: Ha sido muy divertido, campeón, una fiesta maravillosa, y la organización estupenda...
Daniel: Pues eso díselo a María y a mamá que son las que lo han hecho posible y se han pegado una gran paliza...
Héctor: Ya lo sé hijo...
María: ¿Ha estado bien, verdad papá...? yo al principio cuando me lo propuso mamá no estaba muy segura de si te iba a gustar porque como sé que no te gusta cumplir años...
Héctor: Tienes algo de razón, princesa, pero la verdad es que cumplir años así no me importa en absoluto... y os agradezco de corazón que me hayáis preparado algo así... y de verdad que ha sido toda una sorpresa, no esperaba nada y me lo habéis dado todo... muchas gracias, hija...
María: Me alegro que lo hayas pasado bien papi, y ahora éste y yo nos vamos a la cama porque me imagino que querrás quedarte un rato a solas con mamá, disfrutando del momento...
Héctor: (sonriendo a su hija) Que bien me conoces, princesa... (les da un beso a sus dos hijos) sí, me quedaré un rato aquí con vuestra madre, que después de la paliza que se ha pegado, seguro que agradecerá unos cuantos mimos por mi parte...

(Asun entra en el salón tras acabar de fregar la última copa y dejar la cocina más o menos apañada tras el torbellino de la fiesta. Héctor observa a su mujer con una sonrisa y acude a su encuentro cobijándola entre sus brazos)

Héctor: (dándole un emotivo beso) Te quiero... te quiero tanto...
Asun: Y yo a ti, cariño... pero es que te lo mereces todo y quería sorprenderte con algo especial...
Héctor: Y lo has conseguido... jamás me he sentido tan feliz rodeado de tanta gente... bueno sí, el día que nos casamos... ese fue el día más feliz de mi vida... y volvería a casarme contigo una y mil veces si hiciera falta...
Asun: (sonriendo emocionada) Yo también, me casaría contigo todas las veces que quieras... soy tan feliz a tu lado...
Héctor: No esperaba ver a tanta gente a la que quiero reunidos en casa todos juntos, y desde luego que no sé como has conseguido convencer a Vallejo... estoy seguro de que en esta época de frío debía de estar en la gloria en su casa de la costa valenciana...
Asun: Ya sabes que yo puedo llegar a ser muy persuasiva y cuando me propongo algo no paro hasta conseguirlo...
Héctor: Sí.... de eso doy fe... (le da otro beso) supongo que entonces no te opondrás a la idea de seguir celebrando mi cumpleaños de una forma también muy especial aunque diferente...
Asun: (le devuelve el beso y empieza a desabrochar divertida los botones de su camisa) Lo estoy deseando... ¿vamos...?
Héctor: ¡Vamos...! (coge en brazos a su esposa que se ríe a carcajadas y se la lleva directamente al dormitorio para continuar allí de una forma más íntima su particular fiesta)

(Los dos disfrutan de una manera muy especial del fin de fiesta con traca exclusiva de fuegos artificiales no apta para todos los públicos)