viernes, 27 de septiembre de 2013

Capítulo 78 - Preparativos de una sorpresa (Marzo 1969)

(Un par de semanas después, finales de Marzo de 1969. Estamos en pleno comienzo de la Semana Santa y los niños tienen vacaciones en el colegio mientras que sus padres han decidido durante esta semana hacer un horario más reducido en sus respectivos trabajos para aprovechar un poco mejor el tiempo libre y disfrutar de la familia)

(Es sábado por la mañana y Héctor y Asun han hecho un poco más de pereza de la cuenta; irremediablemente las sábanas se les han pegado más de lo que debería ser costumbre. Los dos se despiertan abrazados como ya es habitual)

Héctor: (susurrando a Asun en el oído suavemente) Asun... Asun, cariño, despierta mi amor, que ya es un poco tarde...
Asun: (aún con los ojos cerrados) Mmmm...
Héctor: Mi niña... hay que levantarse por mucho que nos cueste... y si queremos que nos de tiempo a hacer lo que planeamos anoche...
Asun: (con voz de sueño) ¿Qué hora es...?
Héctor: Las 11...
Asun: (revolviéndose) ¿Las 11 ya...? madre mía... que rápido se ha pasado la noche... estoy tan a gusto...
Héctor: Ya se te ve, ya... hace un momento tenías una sonrisa preciosa...
Asun: ¿De verdad...? seguro que estaba soñando algo bonito...
Héctor: ¿No era conmigo...?
Asun: (riéndose divertida) ¡Que presumido eres...! ¿por qué das por hecho que es contigo con quien soñaba...?
Héctor: Porque no parabas de repetir mi nombre, como si me estuvieras llamando y no dejabas de sonreír...
Asun: ¿De verdad...?
Héctor: Te lo estoy diciendo completamente en serio...
Asun: Pues no recuerdo que estaba soñando... pero si era contigo, seguro que era algo muy bonito... porque tú me llenas de vida...
Héctor: ¿Ah sí...?
Asun: (acariciándole con ternura) Sabes que sí... y tienes razón... es muy tarde y debemos levantarnos si no queremos perder toda la mañana...
Héctor: Pues arriba entonces...

(Héctor y Asun terminan de desperezarse y se levantan definitivamente. Se asean, se visten y se sientan juntos a desayunar junto a sus hijos)

Héctor: ¿Tenemos claro entonces todos lo que tenemos que hacer...?
Dani: Sí, papá... yo me voy con Javier al entrenamiento, nos lleva la tita Matilde y volveré a la hora de comer...
María: Y yo me voy con Clara a preparar un trabajo que tenemos que entregar a la vuelta de vacaciones... vamos a ir a la biblioteca primero para conseguir los libros que nos hacen falta para hacer los resúmenes... nos acompaña Irene que ya es mayor...
Asun: Está bien, chicos, yo telefonearé a Aurelia ahora mismo para sacarla de casa y quedar con ella con el pretexto de hacer unas compras...
Héctor: Y yo he quedado con Gustavo y con Bonilla en la agencia para comprar los billetes y reservar el hotel por tres noches en la capital francesa...
Asun: Estupendo entonces... todo claro... pongámonos en marcha pues...

(Tras el desayuno en familia, los Perea se ponen manos a la obra para comenzar cada uno con su cometido. María va a casa de Clara a buscarla para irse juntas a la biblioteca; Matilde pasa a buscar a Dani para llevarle junto con Javier al entrenamiento intensivo de los sábados, y mientras Héctor espera a Bonilla para irse con Gustavo a la agencia de viajes, Asun coge el teléfono para llamar a Aurelia)

Asun: ¿Aurelia…?
Aurelia: ¡Ah, hola, Asun…! ¿cómo estás…?
Asun: Muy bien, nos acabamos de levantar como quien dice… es solo que Héctor ha quedado con Vallejo y unos cuantos amigos de la policía para recordar viejos tiempos, y los niños se han marchado también, Daniel se ha ido con Javier al entrenamiento y María…
Aurelia: Sí, María acaba de pasar por aquí para llevarse a Clara a la biblioteca… han dicho que se iban a hacer un trabajo o no se que… y Gustavo tampoco está, se acaba de marchar, me ha dicho algo de una reunión con un cliente en el bufete, algo urgente e inesperado… y el caso es que me he quedado sola…
Asun: Pues yo también estoy sola… por eso te llamaba, por si te apetecía que pasáramos una mañana de chicas, no sé, ir a la peluquería, ir de compras y luego nos tomamos el aperitivo en una de esas terracitas de la Plaza de Santa Ana… ¿qué te parece…?
Aurelia: Pues me parece una idea fantástica, porque aquí sola me voy a aburrir como una morsa... me alegro que me hayas llamado…
Asun: De nada mujer… para eso están las amigas… te espero en la plaza en 10 minutos…
Aurelia: De acuerdo, ahora mismo bajo… hasta ahora…
Asun: Hasta ahora…

(Diez minutos después las dos amigas se encuentran abajo en la plaza dispuestas a pasar una divertida mañana haciendo algunas de las cosas que más les gustan. Cuando terminan con la sesión de peluquería y de mirar los escaparates de la Gran Vía, las dos se sientan a disfrutar de la estupenda mañana en una terraza de la Plaza de Santa Ana, justo enfrente del Teatro Español).

Asun: (mirando con más detalle unos zapatos que se ha comprado en una tienda) Al final no me he podido resistir… sé que Héctor me va a matar, pero es que son tan bonitos y tan modernos… ¡y estaban tan rebajados…! estos mismos zapatos en otra tienda los ví al salir de la redacción la semana pasada y valían mucho más caros… y no podía dejar pasar la oportunidad…
Aurelia: Es que son muy bonitos… y por Héctor no te preocupes, si se queja mucho le dices que es culpa mía, que yo te convencí para que te los probaras y te los llevaras…
Asun: De acuerdo… es que lo de ser mujer e ir de compras va ligado… Héctor me tiene pánico cada vez que salgo contigo porque sabe que voy a dejar la cartilla de ahorros un poco menos llena que cuando me fui…
Aurelia: A Gustavo también le pasa un poco eso… no entiendo por qué a los hombres les aburre tanto ir de compras… si es muy divertido mirar aquí y allá y probarte unos cuantos trapitos…
Asun: Yo creo que lo que más les desespera es la indecisión… quiero decir, el hecho de que nosotras no vamos con una idea prefijada de lo que vamos a comprar, vamos mirando y sobre la marcha tomamos la decisión y la mayoría de las veces terminamos comprando cosas que ni teníamos planeadas… en cambio ellos son más directos, van a lo que van y no se separan del camino y del plan marcado ni un milímetro… si van a comprarse unos zapatos o una camisa o una corbata, van a buscar solo eso, y si no lo encuentran, se van a casa… ¡a mí me cuesta un triunfo sacar a Héctor de compras…! La mayoría de las veces tengo que ir yo sola o con María y como ya sabemos su talla, pues se lo compramos nosotras, y desde luego a él le hacemos un favor…
Aurelia: Con Gustavo me sucede exactamente lo mismo… además tampoco tiene un gusto definido por un modelo en particular… cualquier cosa que yo le compre le vale… sin embargo me consta que Bonilla es mucho más particular para eso de las compras… le gusta comprarse personalmente las camisas y las corbatas, y aunque vaya Matilde con él, es él quien elige el modelo…
Asun: Bueno, hay gustos para todo… aunque en general los hombres son muy diferentes a nosotras, y yo creo que de alguna manera eso es bueno, porque nos complementamos… lo que ellos no tienen lo ponemos nosotras y al revés…
Aurelia: Sí, será por eso que nos gustan tanto… Gustavo y yo encajamos muy bien, cada uno aportamos en nuestra relación la mejor parte de nosotros, nuestras mejores cualidades y compartimos también ideas nuevas para no caer en la rutina y en la monotonía…
Asun: Eso está muy bien, Aurelia… yo pienso lo mismo… es importante hacer cosas juntos, aunque también es bueno tener un espacio propio de vez en cuando, una vía de escape para realizarte como persona y como mujer… a veces conviene echarse un poco de menos para valorar más lo que tienes al lado… y en ese sentido creo que Héctor y yo hemos encontrado el equilibrio perfecto, cada uno tenemos nuestros respectivos trabajos y a veces salimos a divertirnos con nuestros amigos por separado, y eso también es bueno, porque luego tienes más cosas que contarte… eso sí, lo compartimos todo, no tenemos secretos y confiamos plenamente el uno en el otro… creo que eso es lo que me hace ser tan feliz cada día junto a él… para mí el haber encontrado a esa persona es lo mejor que me ha pasado en la vida...
Aurelia: Es muy bonito eso que dices Asun, de verdad... y se nota que los dos hacéis la pareja perfecta...
Asun: Vosotros tampoco os quedáis cortos, Aurelia... las dos hemos tenido suerte a la hora de encontrar a la persona con quien compartir el resto de nuestros días... Héctor y Gustavo tienen sus cosas, pero por eso les queremos tanto, ¿verdad...?
Aurelia: ¡Verdad, amiga mía, verdad...!

(Las dos amigas se ríen un rato con sus cosas de mujeres mientras siguen disfrutando de la mañana hasta llegar a casa a la hora de comer).

(Asun llega a casa a reunirse con el resto de su familia para la comida. Cuando llega, los niños ya han puesto la mesa y Héctor está preparando unos aperitivos)

Asun: (besando a su marido) ¡Hola, cariño...!
Héctor: ¡Hola...! ¡que guapa...! ¿vienes de la peluquería...? te han dejado muy bien...
Asun: Sí, ¿te gusta...? al final he convencido a Aurelia para hacer una mañana de chicas, para disfrutar de nuestras cosas, uno de esos pequeños placeres que no hay que dejar de disfrutar de vez en cuando...
Héctor: Pues me parece muy bien... (acercándose a ella y oliendo su cuello, dejando escapar un pequeño beso) mmm... hueles muy bien...
Asun: ¿Sí...? es que nos hemos metido en una perfumería nueva que han abierto en el centro y la dependienta nos ha dado a probar una muestra de un nuevo perfume que iban a sacar en promoción...
Héctor: Bueno, pues si te gusta, ya sé lo que te puedo regalar las próximas Navidades...
Asun: Genial... y  bueno, también me he comprado estos zapatos...
Héctor: (mirando a su mujer con miedo): ¿No te habrás gastado mucho dinero, verdad...?
Asun: Que no, bobo... estaban muy rebajados, puedes estar tranquilo que no soy una gastona... además Aurelia no lo sabe pero son los que pienso llevar en su boda, claro está...
Héctor: Y hablando de eso, ¿cómo la has visto...? ¿crees que sospecha algo...?
Asun: Nada de nada... no tiene ni idea... y eso es lo mejor de todo, que va a ser toda una sorpresa...
Héctor: ¿Te costó mucho convencerla para salir juntas esta mañana...?
Asun: Que va... estaba sola en casa, lo único que me dijo es que se habían puesto de acuerdo Gustavo y Clara para salir también y que se aburría mucho... así que nuestro encuentro le ha venido muy bien...
Héctor: Pues me alegro mucho...
Asun: Y ahora cuéntame tú... ¿cómo os ha ido a vosotros...? yo he cumplido con mi parte del plan, la maniobra de distracción...
Héctor: Pues mejor de lo que pensábamos... hemos encontrado alojamiento para todos en el hotel de París sin problemas, y hemos reservado una habitación para cada pareja y otra más grande para los cuatro niños... también hemos podido reservar ya las plazas en el avión, aunque Gustavo irá con Aurelia en el tren porque dice que así se le hace más largo el viaje y más romántico, en cambio nosotros iremos en avión para llegar antes que ellos y no despertar sospechas y así de paso ir ocupándonos de los preparativos de última hora e incluso nos hemos decidido a comprar unos pasajes para hacer un crucero nocturno por el Sena la noche antes de venirnos a Madrid... luego ya si ellos dos quieren prolongar su luna de miel, es su problema... Gustavo ha cerrado todas las reservas con vuelta fijada salvo la de ellos dos, claro está...
Asun: ¡Uy, que romántico...! va a ser toda una experiencia... París debe ser tan bonito... y además nosotros vamos a viajar en avión por primera vez...
Héctor: Sí, desde luego va a ser un viaje inolvidable, cariño y lo pasaremos muy bien los cuatro...
María: Eso seguro, mami... ¡tengo unas ganas de que llegue ya Mayo...!
Dani: ¡Y yo también...!
Asun: ¿Y vosotros chicos, qué tal...?
Dani: Pues el entrenamiento fenomenal... hemos trabajado duro en la defensa y los rebotes y luego el entrenador nos ha llevado a todos a tomar una naranjada...
María: Y Clarita y yo hemos buscado libros para hacer el trabajo de historia... hemos encontrado bastante material y ahora tenemos que organizarlo para seleccionar de donde vamos a sacar los resúmenes...
Héctor: Pues entonces todo en orden... el plan ha salido a la perfección y todos hemos aprovechado la mañana... ¡y ahora a comer que esto ya está...!
Asun: (mirando los aperitivos que Héctor ha preparado con mimo) Mmmm... ¡tienen una pinta estupenda...!
Héctor: ¡Pues mejor sabrán...! ¡vamos, al ataque...!
Asun: Sí, enseguida... voy a cambiarme y a lavarme las manos y en un minuto estoy aquí...
Héctor: Nos vamos sentando entonces y te esperamos...
Dani: ¡No tardes, mami... que tenemos hambre y eso tiene que estar de muerte...!
Asun: No, tranquilos, vengo volando...

(Asun se mete a la habitación un momento para dejar las bolsas, cambiarse de ropa y después de lavarse las manos se sienta a comer con el resto de la familia)

sábado, 14 de septiembre de 2013

Capítulo 77 - Una noticia inesperada

(Un par de semanas después, Marzo de 1969. Asun ha llegado ya de trabajar y Héctor aún está en el despacho con Bonilla resolviendo asuntos de última hora. Los niños llegaron del colegio y se pusieron a hacer los deberes, deseando que ya dentro de poco lleguen las ansiadas vacaciones de Semana Santa para poder tener un respiro en sus obligaciones. Además, dentro de un par de meses, harán todos juntos esa ansiada escapada a París para celebrar la segunda boda de Aurelia, de la que ya todos están al corriente salvo la protagonista que no sospecha por el momento ni un ápice de la encerrona que le están preparando su propia familia y amigos).

(Suena el teléfono en casa de los Perea y como Asun está en la cocina con la puerta cerrada haciendo masa para croquetas y no escucha la llamada, María decide coger el auricular)

María: ¡Hola...! ¿quién es...?
Teresa: Hola... ¿eres María, verdad...?
María: Sí... soy María... ¿quién lo pregunta...?
Teresa: Yo soy Teresa... aunque tú no me recuerdes a mí, yo si que me acuerdo de ti... solo que hace muchos años que nos vimos en Madrid... tú eras muy pequeñita... pero supongo que sabes quien soy...
María: Claro que sí, todos los años recibimos esas tarjetas tan bonitas que mandáis desde Venezuela... y supongo que Alejandro ya estará muy alto...
Teresa: Pues sí, últimamente ha dado un estirón que ya no se parece en nada a la última foto que mandamos de él... y seguro que tanto Daniel como tú estáis también muy diferentes de las últimas fotos que mandaron tus padres...
María: (riéndose) Pues sí... supongo que quieres hablar con mi papá... pero no está en casa, no ha venido todavía de trabajar, pero si quieres puedo decirle a mamá que se ponga...
Teresa: Pues si haces el favor, preciosa, te lo agradezco...
María: Espera un momento que voy a la cocina a buscarla...
Teresa: De acuerdo...

(María entra en la cocina)

Asun: ¿Qué pasa, cielo...? me ha parecido que estabas hablando con alguien por teléfono...
María: Sí, mami... es Teresa, que llama desde Venezuela y quería hablar con papá pero como le he dicho que no está le dije que iba a ponerla contigo...
Asun: ¡Claro, tesoro...! voy ahora mismo...

(Asun se lava las manos y se pone al teléfono en el salón)

Asun: ¿Teresa...?
Teresa: Hola, Asunción... que bueno oír tu voz de nuevo... ¿cómo estáis...?
Asun: Pues muy bien, como siempre supongo...
Teresa: Seguro que los niños estarán ya muy grandes, bueno, igual que Alejandro, claro... María me ha dicho que Héctor no estaba en casa...
Asun: No, todavía no ha venido de trabajar pero no creo que tarde ya... ¿vosotras estáis bien...? ¿todo bien por Venezuela...?
Teresa: En realidad, hay un poco de todo... o sea, Ana y yo estamos bien, pero yo llamaba para dar una noticia bastante triste... ahora ya estoy mejor pero he pasado un par de semanas muy malas... y me ha costado bastante serenarme y reunir el valor necesario para llamar a Héctor y contárselo...
Asun: ¿Has tenido algún problema de salud... te encuentras bien...?
Teresa: Sí, yo sí... pero por desgracia mi madre falleció hace un par de semanas y me está costando mucho hacerme a la idea, la verdad...
Asun: (compungida) ¡Vaya... pues no sabes cuanto lo siento...! te acompaño en el sentimiento, de verdad... tiene que ser muy duro perder a una madre, yo no me lo quiero ni imaginar... y seguro que estábais muy unidas...
Teresa: Pues sí, la verdad, sobre todo después de poder reencontrarnos en Venezuela con todo lo que pasó... y primero fue lo de Simón y ahora ella...
Asun: ¿Y Alejandro como lo lleva el pobre...?
Teresa: Pues perder a su abuela en tan pocos meses de enfermedad ha sido un duro golpe... la quería mucho, y aunque ya lo sintió cuando murió Simón, pero era más pequeño y además no es lo mismo... al fin y al cabo Simón no era su abuelo...
Asun: Lo entiendo perfectamente... ¿y tú cómo estás ahora...?
Teresa: Mejor, ahora que estoy haciéndome a la idea, lo voy asumiendo... la verdad es que mi madre estaba bastante triste desde que perdió a Simón, y yo creo que tenía algo de depresión... Ana y yo intentábamos animarla y que no se quedara sola nunca... pero luego vino la enfermedad y al final el cáncer la devoró...
Asun: Pues lo siento mucho, de verdad... es que no sé que más decirte... desde luego le voy a decir a Héctor que te llame en cuanto venga... ¿es buena hora para llamarte allí en un rato...?
Teresa: Sí, no hay problema, aquí son las dos de la tarde y ya hemos comido, así que no os preocupéis...
Asun: Bueno, pues sólo espero que sigas bien, que te cuides y que no te dejes llevar por la tristeza... entiendo que es una pérdida muy grande pero hay que seguir adelante...
Teresa: Muchas gracias, Asun... gracias por tus palabras... cuídate tú también, y cuida de Héctor por favor...
Asun: Ya lo hago... dale recuerdos a Ana... un beso grande... adiós...
Teresa: Adiós...

(Asun cuelga el teléfono y vuelve a la cocina. En ese momento entra Héctor en casa)

Héctor: ¡Hola familia...!

(Daniel y María se abrazan a su padre y Asun le da un tierno beso)

Asun: Hola, cariño... tenemos que hablar... tengo que decirte algo importante...
María: Ha llamado hace un rato Teresa desde Venezuela... y yo he cogido el teléfono, papi, y después se ha puesto mamá y ha estado hablando con ella...
Héctor: A ver, a ver, ¿qué ha pasado...? contádmelo despacio que me pierdo...
Asun: Pues que estaba yo en la cocina haciendo unas croquetas y no escuché el teléfono, luego lo cogió María y después vino a buscarme para que me pusiera yo porque Teresa quería hablar contigo pero como no estabas he hablado yo con ella... al parecer su madre ha fallecido hace un par de semanas, y llamaba para informarte... le pareció importante que lo supieras...
Héctor: (abatido) Claro... ¡pobrecita...! (mira su reloj) ¿será buena hora para llamarla ahora...?
Asun: Me ha dicho que sí, que allí acababan de comer y que no había problema...
Héctor: Bien, pues entonces voy a telefonearla enseguida...
Asun: Te dejo entonces tranquilo, voy a seguir con las croquetas...
Héctor: Está bien... gracias, cariño...

(María y Asun se marchan a la cocina)

Héctor: (telefoneando) Hola, buenas tardes, ¿podría hablar con Teresa por favor...?
Ana: ¿Eres tú, Héctor...?
Héctor: Hola, Ana... ¡cuánto tiempo...!
Ana: Sí, es verdad... hacía mucho que no oía tu voz así... ¿cómo estás...?
Héctor: Muy bien, acabo de venir del despacho y Asun me ha contado lo de Carmen...
Ana: Sí, ha sido una gran pérdida, y Teresa lo ha pasado muy mal... pero bueno, ahora ya está mejor... si te esperas un segundo te paso con ella y así charláis tranquilamente...
Héctor: Sí, claro, espero...
Teresa: ¿Héctor...?
Héctor: Hola, Teresa... me acabo de enterar de lo de Carmen... me lo ha dicho Asun... lo siento mucho, de verdad... sabes que yo apreciaba mucho a tu madre...
Teresa: Lo sé... y agradezco tu llamada...
Héctor: ¿Cómo no iba a llamarte en una situación así...? para mí Carmen fue siempre una persona muy especial, y siempre me trató como a una especie de hijo...
Teresa: La verdad es que ha sido muy duro... mi madre siempre ha sido una persona muy fuerte como ya sabes pero desde que murió Simón, yo la notaba ya derrotada... apagada... Simón era para ella su última esperanza de disfrutar feliz los últimos años y cuando él se fue es como si ya no la quedara nada... luego vino el cáncer ese y le terminó de rematar...
Héctor: Me ha dado mucha pena, la verdad... ¿y tú cómo estás...?
Teresa: Pues ahora ya mejor, pero he pasado un par de semanas muy triste... como perdida... menos mal que tengo a Ana y a Alejandro que me dan fuerzas para seguir adelante...
Héctor: ¿Cómo se lo ha tomado Alejandro...?
Teresa: Pues tiene ratos... para él perder a su abuela ha sido un golpe duro... con Simón fue muy distinto porque al fin y al cabo era sólo el marido de su abuela, pero en este caso...
Héctor: Supongo que la habréis enterrado junto a Simón entonces...
Teresa: Sí, en el cementerio compramos una tumba grande de suelo para que cupieran los dos... al menos descansarán en paz juntos...
Héctor: Es el único consuelo que queda, aunque ya sabes que yo no creo mucho en esas cosas... pienso que hay que disfrutar de la vida que nos ha tocado todo lo que se pueda porque después nos vamos y no hay nada más...
Teresa: Sí, pero mi madre era muy religiosa en ese sentido y he querido cumplir sus últimos deseos a rajatabla, que era ser enterrada junto a Simón, el hombre que le dio una segunda oportunidad de ser feliz en la vida...
Héctor: Claro que sí, y has hecho bien... todos merecemos una segunda oportunidad para ser felices y hay que aprovecharla...
Teresa: Los dos sabemos perfectamente de que va esto y entiendo a que te refieres... antes pude hablar con María, y por su voz me pareció que tiene que estar hecha ya toda una señorita...
Héctor: No te equivocas, dentro de un par de meses cumplirá ya 11 años y está muy alta y es muy madura para su edad... es una buena chica y estoy muy orgulloso de ella, y del pequeño Daniel también... los dos son estupendos...
Teresa: Que suerte... me alegro mucho por ti, de verdad, Héctor... que te vayan bien las cosas... después de lo que pasó entre nosotros lo único que quería es que tú pudieras rehacer tu vida con normalidad... y no tenía ningún sentido que siguiéramos atados de ninguna manera... de esta forma los dos somos felices en nuestras nuevas vidas...
Héctor: Y hemos salido adelante, que es lo más importante...ahora los dos somos felices cada uno con nuestro amor verdadero...
Teresa: Sí, es cierto... se nota que Asun te cuida y te quiere de verdad... como tú te mereces...
Héctor: Mentiría si no te dijera que cada día estoy más enamorado de ella... con ella he formado la familia que siempre quise tener y le debo mucho...
Teresa: Lo sé, y me alegro mucho por ti... tú siempre has sido sincero y siempre te has entregado... lo más importante ahora es que os cuidéis mutuamente y disfrutéis de todo juntos... te deseo lo mejor, Héctor, un beso muy fuerte...
Héctor: Otro para ti, dale un beso a Alejandro de nuestra familia y dile que sea fuerte...
Teresa: Se lo diré... gracias por todo, Héctor, adiós...
Héctor: Adiós...

(Héctor cuelga el teléfono mientras María y Asun hablan en la cocina)

María: ¿Y qué le ha pasado a Teresa, mami...? parecía tan triste...
Asun: Pues que ha muerto su madre, cariño, hace un par de semanas... y llamaba para darnos la triste noticia...
María: Oh, vaya... lo siento mucho... ¿estaba enferma...?
Asun: Sí, tesoro, por lo que me ha dicho, tenía una enfermedad muy grave y muy fea que le ha durado varios meses...
María: Lo siento mucho por Teresa... ¿ha terminado papi de hablar con ella...?
Asun: No lo sé, cariño... desde aquí no escucho el teléfono, y además he preferido dejarles solos, es un momento muy delicado y prefiero no interferir...
María: Claro, porque imagino que papá conocería muy bien a la madre de Teresa, ¿no...?
Asun: Sí, creo que incluso estuvo viviendo con ellos una temporada cuando Teresa estaba embarazada de aquel bebé que iba a tener con Héctor y que luego perdió...
María: ¡Vaya...! pues entonces entiendo que papá pueda estar triste... luego le daré mimitos pero ahora deberías ir con él tú y preguntarle como está...
Asun: (besando a su hija) ¿Sabes qué...? que eres una niña muy lista y que tienes toda la razón del mundo... vete un rato a jugar con tu hermano mientras yo voy al salón con papá un rato...
María: Claro que sí, mami... (besa a su madre) cuídale mucho y anímale y dile que no se ponga triste, ¿vale...?
Asun: Vale, mi amor...

(Asun entra en el salón y comprueba que Héctor ya terminó de hablar por teléfono y ahora está sentado en el sofá sumido en sus pensamientos. Se sienta junto a él para compartir charla)

Asun: ¿Cómo estás...? se te ve triste y melancólico... supongo que se te han venido muchos recuerdos de golpe de repente...
Héctor: Sí, algo así...
Asun: ¿Quieres que lo hablemos o mejor me marcho y te dejo tranquilo...?
Héctor: (moviendo la cabeza) No, quédate, por favor... no quiero estar solo... necesito expresarme como me siento y tú eres la única persona en el mundo con quien puedo hacerlo... es que la muerte de Carmen me ha cogido de sorpresa... era una gran persona, una gran mujer...
Asun: No me has hablado casi nunca de ella... ¿cómo era...? ¿no te importa que te lo pregunte, verdad...?
Héctor: Claro que no... ¿por qué me iba a importar...?
Asun: Porque es algo que forma parte de tu pasado, Héctor... y son cosas delicadas...
Héctor: Ya, pero entre nosotros dos nunca ha habido secretos y así debe seguir siendo... (Asun le mira fijamente) además, si no te lo cuento a ti, ¿a quién se lo voy a contar...? ven , súbete aquí conmigo... te contaré algunas cosas sobre ella...
Asun: Está bien...

(Asun se sube sobre las rodillas de su marido, rodeándole con su brazo, y le da un beso en la frente mientras Héctor besa su mano con ternura)

Héctor: Carmen era una persona muy fuerte pero que ha tenido que sufrir mucho en la vida... a veces pienso que los últimos años realmente felices para ella han sido estos últimos desde que se marchó con Simón a Venezuela y posteriormente se reencontró con Teresa y con Ana allí... y la muerte de Simón le afectó mucho por lo que me ha contado Teresa... ese hombre se desvivió por ella y le dio toda la felicidad que su primer marido, el padre de Teresa, no pudo darle...
Asun: Entiendo... o sea que también tuvo una segunda oportunidad para ser feliz, como tú...
Héctor: (sonriendo con emoción) Sí, un poco de eso sí hay... en ese sentido me siento identificado con ella... pero claro, lo que ha sufrido esa mujer no tiene comparación posible...
Asun: Cuéntame algo de su historia, si se puede saber...
Héctor: Mira, el matrimonio de Carmen y Pascual, los padres de Teresa y Alfonso, llevaba mucho tiempo destrozado y todo fue por culpa de los celos... al parecer Pascual, que tenía mucho carácter, estaba obsesionado con que su mujer lo engañaba con otro del pueblo, un funcionario adepto al régimen, al que terminó agrediendo fuertemente, razón por la cual fue a parar a la cárcel...
Asun: ¿Pero Carmen no engañó nunca a Pascual, verdad...?
Héctor: Claro que no, eran todo imaginaciones de su mente... si que es cierto que ese otro señor estaba enamorado de Carmen desde siempre y que fue su pretendiente durante un tiempo, pero finalmente Carmen eligió a Pascual y nunca le dio motivos para pensar nada raro, pero ya sabes lo que pasa a veces con las habladurías de los pueblos, a veces una conversación o un gesto se malinterpreta por alguna vecina deslenguada y se empieza a formar la bola de nieve, y si no se para a tiempo puede traer consecuencias fatales...
Asun: ¡Que horror... el demonio de los celos...! siempre la misma historia...
Héctor: Los celos obsesivos y la sensación de propiedad que algunas personas tienen sobre su pareja son asquerosos... lo único que consiguen es destrozar la relación... yo soy de los que pienso que para que una relación de pareja funcione, los dos miembros deben tratarse de igual a igual, respetarse siempre y sobre todo confiar el uno en el otro...
Asun: Estoy completamente de acuerdo contigo... y sobre todo la comunicación, el hablar las cosas a tiempo resuelve muchos problemas... (besa a su marido en la nariz y le acaricia con delicadeza) sigue con la historia que me parece muy interesante...
Héctor: Al final, Pascual consiguió salir de la cárcel gracias a un indulto, pero el matrimonio nunca llegó a funcionar de nuevo... pasaron mucho tiempo separados aunque Carmen seguía queriéndole a su manera pero poco a poco la distancia hizo mella  y ella sin quererlo empezó a enamorarse de Simón, que era el mejor amigo del pueblo de Pascual y además habían compartido la misma celda durante unos años...
Asun: ¡Vaya...! ¿y Pascual lo descubrió...?
Héctor: Bueno, él empezó a sospechar algo, pero tampoco hizo nada por pararlo, sabía que su matrimonio con Carmen había terminado hace demasiados años... de hecho él no se imaginó nada hasta que salió mal lo de Venezuela...
Asun: ¿Cómo que lo de Venezuela, a qué te refieres...?
Héctor: Pues que la idea de Pascual y de Simón era poner tierra de por medio, marcharse lejos de la España que tan mal les había tratado por pensar diferente, e idearon un plan juntos para falsificar unos pasaportes y marcharse a Venezuela... pero por desgracia, el plan salió mal, y la policía incautó la falsa documentación de Pascual, lo interpretaron como una huída fraudulenta... lo más curioso de todo es que sólo incautaron la documentación de Pascual y no la de Simón... y como Simón había sido quien lo había preparado todo, Pascual creyó que lo había hecho a propósito para que le pillaran y le metieran en la cárcel de nuevo y así el poder quedarse con Carmen...
Asun: ¡Menuda historia...! ¿y entonces Pascual volvió a la cárcel de nuevo...?
Héctor: Sí, acusado de falsedad documental... yo mismo tuve que pasar el mal trago de tomarle declaración cuando era comisario... Pascual no podía salir de España porque había estado en la cárcel y le habían dado un indulto parcial y eso le obligaba a estar siempre localizable, y cuando intentó largarse de España con una documentación falsa pues le pillaron... todavía me acuerdo de que a pesar de su mal carácter y de que me puso muchos problemas para poder llegar a tener relaciones formales con Teresa, al final me dio su bendición y pudimos casarnos...
Asun: Y supongo que Carmen y sus hijos irían a visitarle a la cárcel a menudo...
Héctor: Sí, yo procuraba conseguirles los pases siempre que podía... y Simón terminó marchándose a Venezuela por su cuenta dejando aquí a su amigo en la cárcel, a Carmen y un buen montón de recuerdos... pero Pascual vivió el resto de sus días resentido contra su esposa y terminó muriendo en la celda de la enfermería después de varios ataques... aunque al final en el último suspiro acabó entendiendo a su mujer y él mismo le animó a que buscara a Simón y rehiciera su vida con él...
Asun: Que historia más emocionante... 
Héctor: Y cuando hablo de los sacrificios de Carmen y de sus grandes sufrimientos, hablo de la época en la que se vino a vivir con Teresa y conmigo para ayudarnos en casa y con el futuro bebé que estaba en camino...
Asun: Claro, una madre siempre se debe a sus hijos...
Héctor: En esa misma época empezaron los problemas de drogas de Alfonso, fruto de su coqueteo con las juergas y la mala vida que algunos deportistas acaban llevando cuando no son bien aconsejados... el matrimonio de Alfonso y Ana tampoco estaba atravesando uno de sus mejores momentos y de hecho acabaron separándose formalmente... fue entonces cuando las cosas se precipitaron, ocurrió en muy poco tiempo la muerte de Pascual en la cárcel, la pérdida del bebé que esperaba Teresa y el accidente de moto de Alfonso que produjo su muerte...
Asun: ¡Caramba...! visto así es evidente que esa mujer tuvo que sufrir muchas desgracias juntas de golpe...
Héctor: Afortunadamente, Carmen no estaba ya en España cuando ocurrió lo de la pérdida del bebé y cuando la muerte de Alfonso... Simón vino a buscarla cuando se enteró de la muerte de Pascual a través de una carta de Teresa, y la convenció para que se marchara con él a vivir una nueva vida al otro lado del charco...
Asun: ¿Y se marcharon los dos juntos a Venezuela...?
Héctor: Mmm... aunque tuvo que sufrir la muerte de su nieto no nacido y la de su hijo en cuestión de unos días y desde la distancia de no poder despedirse de ellos...
Asun: Claro... pero bueno, luego la vida le recompensó todo ese sufrimiento cuando pudo rehacer su vida con Simón allí y después reencontrándose con Teresa y con Ana en Venezuela y con su nieto Alejandro...
Héctor: Pues sí, al menos fue feliz los últimos años de su vida...
Asun: Tengo una curiosidad... ¿volviste a hablar con ella después de tu separación formal de Teresa cuando se marchó con Ana a Santander...?
Héctor: No, la verdad es que no tuve valor... por aquel entonces yo me sentía un fracasado, creía que no había estado a la altura de un buen marido para poder retener a Teresa conmigo y no quería disgustar más a la pobre mujer que siempre me trató como a un hijo más... pensé que no podría soportar la idea de que yo había abandonado a la familia tras la pérdida del bebé...
Asun: Pero eso no es así, cariño... la pérdida del bebé fue una fatalidad, es verdad, pero Teresa se marchó por otra razón... vuestro matrimonio no podía funcionar porque ella en realidad amaba a otra persona, en este caso a Ana, y contra eso tú no podías luchar...
Héctor: Lo sé, y luego lo fui comprendiendo y asumiendo... y supongo que Carmen también terminó entendiendo la verdadera naturaleza del amor de Teresa, pero es difícil de aceptar una cosa así, sobre todo cuando eres una persona tradicional... ahora me arrepiento un poco de no haber hablado con ella pasados los años, me hubiera gustado compartir con ella mi nueva sensación de felicidad, mi nueva vida...
Asun: Estoy segura que Carmen sabía que tú ahora eres muy feliz... Teresa siempre lo ponía en las cartas... Carmen se alegraba mucho de que tú también hubieras rehecho tu vida después de los sinsabores que te dió en el pasado, y aunque nunca la conocí por lo que me has contado de ella estoy convencida de que lo único que deseaba es que tú fueras al menos igual de feliz que lo era su hija con Ana... y eso es lo que cuenta, los buenos deseos...
Héctor: (emocionado) ¿Por qué será que siempre me siento mejor cuando hablo contigo...? eres increíble, ¿sabes...?
Asun: Te quiero mucho...
Héctor: Y yo a ti, mi amor... y yo a ti...

(Los dos se abrazan y se besan durante unos minutos que a María y Daniel se les hacen muy largos cuando los dos se asoman por la puerta del salón y ven esa bonita estampa entre sus padres que deciden no interrumpir)

María: (tapando la boca de su hermano para que no hable y llevándoselo a rastras) ¡Shhh... ven a la cocina conmigo...!
Dani: (protestando) ¡Pero es que yo quiero cenar...! ¡tengo hambre...!
María: Pues te esperas unos minutos... mamá y papá necesitan estar solos un momento y no seremos nosotros quienes entremos a molestar, ¿de acuerdo...?
Dani: ¡Jopé...! siempre están igual... que si te quiero mucho, que si besito por aquí, besito por allá... ¡pues vaya rollo...!
María: Tú es que no entiendes nada... ya verás cuando seas mayor y te pases el día dándole besos a tu novia...
Dani: ¿Qué dices...? ¿en la boca...? ¡puajjj, que asco...!

(María se parte de risa por los comentarios de su hermano justo en el momento en que sus padres entran en la cocina dispuestos a preparar la cena para los cuatro)