(Es sábado por la mañana y Héctor y Asun han hecho un poco más de pereza de la cuenta; irremediablemente las sábanas se les han pegado más de lo que debería ser costumbre. Los dos se despiertan abrazados como ya es habitual)
Héctor: (susurrando a Asun en el oído suavemente) Asun... Asun, cariño, despierta mi amor, que ya es un poco tarde...
Asun: (aún con los ojos cerrados) Mmmm...
Héctor: Mi niña... hay que levantarse por mucho que nos cueste... y si queremos que nos de tiempo a hacer lo que planeamos anoche...
Asun: (con voz de sueño) ¿Qué hora es...?
Héctor: Las 11...
Asun: (revolviéndose) ¿Las 11 ya...? madre mía... que rápido se ha pasado la noche... estoy tan a gusto...
Héctor: Ya se te ve, ya... hace un momento tenías una sonrisa preciosa...
Asun: ¿De verdad...? seguro que estaba soñando algo bonito...
Héctor: ¿No era conmigo...?
Asun: (riéndose divertida) ¡Que presumido eres...! ¿por qué das por hecho que es contigo con quien soñaba...?
Héctor: Porque no parabas de repetir mi nombre, como si me estuvieras llamando y no dejabas de sonreír...
Asun: ¿De verdad...?
Héctor: Te lo estoy diciendo completamente en serio...
Asun: Pues no recuerdo que estaba soñando... pero si era contigo, seguro que era algo muy bonito... porque tú me llenas de vida...
Héctor: ¿Ah sí...?
Asun: (acariciándole con ternura) Sabes que sí... y tienes razón... es muy tarde y debemos levantarnos si no queremos perder toda la mañana...
Héctor: Pues arriba entonces...
(Héctor y Asun terminan de desperezarse y se levantan definitivamente. Se asean, se visten y se sientan juntos a desayunar junto a sus hijos)
Héctor: ¿Tenemos claro entonces todos lo que tenemos que hacer...?
Dani: Sí, papá... yo me voy con Javier al entrenamiento, nos lleva la tita Matilde y volveré a la hora de comer...
María: Y yo me voy con Clara a preparar un trabajo que tenemos que entregar a la vuelta de vacaciones... vamos a ir a la biblioteca primero para conseguir los libros que nos hacen falta para hacer los resúmenes... nos acompaña Irene que ya es mayor...
Asun: Está bien, chicos, yo telefonearé a Aurelia ahora mismo para sacarla de casa y quedar con ella con el pretexto de hacer unas compras...
Héctor: Y yo he quedado con Gustavo y con Bonilla en la agencia para comprar los billetes y reservar el hotel por tres noches en la capital francesa...
Asun: Estupendo entonces... todo claro... pongámonos en marcha pues...
(Tras el desayuno en familia, los Perea se ponen manos a la obra para comenzar cada uno con su cometido. María va a casa de Clara a buscarla para irse juntas a la biblioteca; Matilde pasa a buscar a Dani para llevarle junto con Javier al entrenamiento intensivo de los sábados, y mientras Héctor espera a Bonilla para irse con Gustavo a la agencia de viajes, Asun coge el teléfono para llamar a Aurelia)
Asun: ¿Aurelia…?
Aurelia: ¡Ah, hola, Asun…! ¿cómo estás…?
Asun: Muy bien, nos acabamos de levantar como quien dice… es solo que Héctor ha quedado con Vallejo y unos cuantos amigos de la policía para recordar viejos tiempos, y los niños se han marchado también, Daniel se ha ido con Javier al entrenamiento y María…
Aurelia: Sí, María acaba de pasar por aquí para llevarse a Clara a la biblioteca… han dicho que se iban a hacer un trabajo o no se que… y Gustavo tampoco está, se acaba de marchar, me ha dicho algo de una reunión con un cliente en el bufete, algo urgente e inesperado… y el caso es que me he quedado sola…
Asun: Pues yo también estoy sola… por eso te llamaba, por si te apetecía que pasáramos una mañana de chicas, no sé, ir a la peluquería, ir de compras y luego nos tomamos el aperitivo en una de esas terracitas de la Plaza de Santa Ana… ¿qué te parece…?
Aurelia: Pues me parece una idea fantástica, porque aquí sola me voy a aburrir como una morsa... me alegro que me hayas llamado…
Asun: De nada mujer… para eso están las amigas… te espero en la plaza en 10 minutos…
Aurelia: De acuerdo, ahora mismo bajo… hasta ahora…
Asun: Hasta ahora…
(Diez minutos después las dos amigas se encuentran abajo en la plaza dispuestas a pasar una divertida mañana haciendo algunas de las cosas que más les gustan. Cuando terminan con la sesión de peluquería y de mirar los escaparates de la Gran Vía, las dos se sientan a disfrutar de la estupenda mañana en una terraza de la Plaza de Santa Ana, justo enfrente del Teatro Español).
Asun: (mirando con más detalle unos zapatos que se ha comprado en una tienda) Al final no me he podido resistir… sé que Héctor me va a matar, pero es que son tan bonitos y tan modernos… ¡y estaban tan rebajados…! estos mismos zapatos en otra tienda los ví al salir de la redacción la semana pasada y valían mucho más caros… y no podía dejar pasar la oportunidad…
Aurelia: Es que son muy bonitos… y por Héctor no te preocupes, si se queja mucho le dices que es culpa mía, que yo te convencí para que te los probaras y te los llevaras…
Asun: De acuerdo… es que lo de ser mujer e ir de compras va ligado… Héctor me tiene pánico cada vez que salgo contigo porque sabe que voy a dejar la cartilla de ahorros un poco menos llena que cuando me fui…
Aurelia: A Gustavo también le pasa un poco eso… no entiendo por qué a los hombres les aburre tanto ir de compras… si es muy divertido mirar aquí y allá y probarte unos cuantos trapitos…
Asun: Yo creo que lo que más les desespera es la indecisión… quiero decir, el hecho de que nosotras no vamos con una idea prefijada de lo que vamos a comprar, vamos mirando y sobre la marcha tomamos la decisión y la mayoría de las veces terminamos comprando cosas que ni teníamos planeadas… en cambio ellos son más directos, van a lo que van y no se separan del camino y del plan marcado ni un milímetro… si van a comprarse unos zapatos o una camisa o una corbata, van a buscar solo eso, y si no lo encuentran, se van a casa… ¡a mí me cuesta un triunfo sacar a Héctor de compras…! La mayoría de las veces tengo que ir yo sola o con María y como ya sabemos su talla, pues se lo compramos nosotras, y desde luego a él le hacemos un favor…
Aurelia: Con Gustavo me sucede exactamente lo mismo… además tampoco tiene un gusto definido por un modelo en particular… cualquier cosa que yo le compre le vale… sin embargo me consta que Bonilla es mucho más particular para eso de las compras… le gusta comprarse personalmente las camisas y las corbatas, y aunque vaya Matilde con él, es él quien elige el modelo…
Asun: Bueno, hay gustos para todo… aunque en general los hombres son muy diferentes a nosotras, y yo creo que de alguna manera eso es bueno, porque nos complementamos… lo que ellos no tienen lo ponemos nosotras y al revés…
Aurelia: Sí, será por eso que nos gustan tanto… Gustavo y yo encajamos muy bien, cada uno aportamos en nuestra relación la mejor parte de nosotros, nuestras mejores cualidades y compartimos también ideas nuevas para no caer en la rutina y en la monotonía…
Asun: Eso está muy bien, Aurelia… yo pienso lo mismo… es importante hacer cosas juntos, aunque también es bueno tener un espacio propio de vez en cuando, una vía de escape para realizarte como persona y como mujer… a veces conviene echarse un poco de menos para valorar más lo que tienes al lado… y en ese sentido creo que Héctor y yo hemos encontrado el equilibrio perfecto, cada uno tenemos nuestros respectivos trabajos y a veces salimos a divertirnos con nuestros amigos por separado, y eso también es bueno, porque luego tienes más cosas que contarte… eso sí, lo compartimos todo, no tenemos secretos y confiamos plenamente el uno en el otro… creo que eso es lo que me hace ser tan feliz cada día junto a él… para mí el haber encontrado a esa persona es lo mejor que me ha pasado en la vida...
Aurelia: Es muy bonito eso que dices Asun, de verdad... y se nota que los dos hacéis la pareja perfecta...
Asun: Vosotros tampoco os quedáis cortos, Aurelia... las dos hemos tenido suerte a la hora de encontrar a la persona con quien compartir el resto de nuestros días... Héctor y Gustavo tienen sus cosas, pero por eso les queremos tanto, ¿verdad...?
Aurelia: ¡Verdad, amiga mía, verdad...!
(Las dos amigas se ríen un rato con sus cosas de mujeres mientras siguen disfrutando de la mañana hasta llegar a casa a la hora de comer).
(Asun llega a casa a reunirse con el resto de su familia para la comida. Cuando llega, los niños ya han puesto la mesa y Héctor está preparando unos aperitivos)
Asun: (besando a su marido) ¡Hola, cariño...!
Héctor: ¡Hola...! ¡que guapa...! ¿vienes de la peluquería...? te han dejado muy bien...
Asun: Sí, ¿te gusta...? al final he convencido a Aurelia para hacer una mañana de chicas, para disfrutar de nuestras cosas, uno de esos pequeños placeres que no hay que dejar de disfrutar de vez en cuando...
Héctor: Pues me parece muy bien... (acercándose a ella y oliendo su cuello, dejando escapar un pequeño beso) mmm... hueles muy bien...
Asun: ¿Sí...? es que nos hemos metido en una perfumería nueva que han abierto en el centro y la dependienta nos ha dado a probar una muestra de un nuevo perfume que iban a sacar en promoción...
Héctor: Bueno, pues si te gusta, ya sé lo que te puedo regalar las próximas Navidades...
Asun: Genial... y bueno, también me he comprado estos zapatos...
Héctor: (mirando a su mujer con miedo): ¿No te habrás gastado mucho dinero, verdad...?
Asun: Que no, bobo... estaban muy rebajados, puedes estar tranquilo que no soy una gastona... además Aurelia no lo sabe pero son los que pienso llevar en su boda, claro está...
Héctor: Y hablando de eso, ¿cómo la has visto...? ¿crees que sospecha algo...?
Asun: Nada de nada... no tiene ni idea... y eso es lo mejor de todo, que va a ser toda una sorpresa...
Héctor: ¿Te costó mucho convencerla para salir juntas esta mañana...?
Asun: Que va... estaba sola en casa, lo único que me dijo es que se habían puesto de acuerdo Gustavo y Clara para salir también y que se aburría mucho... así que nuestro encuentro le ha venido muy bien...
Héctor: Pues me alegro mucho...
Asun: Y ahora cuéntame tú... ¿cómo os ha ido a vosotros...? yo he cumplido con mi parte del plan, la maniobra de distracción...
Héctor: Pues mejor de lo que pensábamos... hemos encontrado alojamiento para todos en el hotel de París sin problemas, y hemos reservado una habitación para cada pareja y otra más grande para los cuatro niños... también hemos podido reservar ya las plazas en el avión, aunque Gustavo irá con Aurelia en el tren porque dice que así se le hace más largo el viaje y más romántico, en cambio nosotros iremos en avión para llegar antes que ellos y no despertar sospechas y así de paso ir ocupándonos de los preparativos de última hora e incluso nos hemos decidido a comprar unos pasajes para hacer un crucero nocturno por el Sena la noche antes de venirnos a Madrid... luego ya si ellos dos quieren prolongar su luna de miel, es su problema... Gustavo ha cerrado todas las reservas con vuelta fijada salvo la de ellos dos, claro está...
Asun: ¡Uy, que romántico...! va a ser toda una experiencia... París debe ser tan bonito... y además nosotros vamos a viajar en avión por primera vez...
Héctor: Sí, desde luego va a ser un viaje inolvidable, cariño y lo pasaremos muy bien los cuatro...
María: Eso seguro, mami... ¡tengo unas ganas de que llegue ya Mayo...!
Dani: ¡Y yo también...!
Asun: ¿Y vosotros chicos, qué tal...?
Dani: Pues el entrenamiento fenomenal... hemos trabajado duro en la defensa y los rebotes y luego el entrenador nos ha llevado a todos a tomar una naranjada...
María: Y Clarita y yo hemos buscado libros para hacer el trabajo de historia... hemos encontrado bastante material y ahora tenemos que organizarlo para seleccionar de donde vamos a sacar los resúmenes...
Héctor: Pues entonces todo en orden... el plan ha salido a la perfección y todos hemos aprovechado la mañana... ¡y ahora a comer que esto ya está...!
Asun: (mirando los aperitivos que Héctor ha preparado con mimo) Mmmm... ¡tienen una pinta estupenda...!
Héctor: ¡Pues mejor sabrán...! ¡vamos, al ataque...!
Asun: Sí, enseguida... voy a cambiarme y a lavarme las manos y en un minuto estoy aquí...
Héctor: Nos vamos sentando entonces y te esperamos...
Dani: ¡No tardes, mami... que tenemos hambre y eso tiene que estar de muerte...!
Asun: No, tranquilos, vengo volando...
(Asun se mete a la habitación un momento para dejar las bolsas, cambiarse de ropa y después de lavarse las manos se sienta a comer con el resto de la familia)
Seguimos con los preparativos para París y una terracita en la plaza de Santa Ana nunca viene mal ¿ verdad? !Qué bonita es nuestra otra realidad!, con poquitos secretos o casi que ninguno entre ellos, con todas las parejas viviendo en armonía aunque tengan sus cositas y que cruz en este momento en la realidad de la serie.
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