(Sumida en sus recuerdos mientras espera que Héctor llegue a casa como cada día del despacho, rememora uno de esos días de su viaje, justo el día antes de coger el avión de vuelta a Madrid, una mañana temprano en el desayuno buffet del hotel, cuando Asun se topó de bruces con alguien a quien jamás en la vida habría imaginado volver a encontrar. Asun estaba de espaldas mirando las diferentes bandejas de salchichas, huevos, fiambre y demás productos calientes y fríos que como todas las mañanas ofrecía el variado menú del hotel para que sus clientes disfrutaran de un buen desayuno. A Asun le costaba decidirse entre tanta cosa)
Jaime: Discúlpeme, señorita, ¿va usted a probar las salchichas...? tienen muy buena pinta...
Asun: (dándose la vuelta) No soy señorita, soy señora... y... ¡Dios mío...! ¿Jaime... de verdad eres tú...?
Jaime: Hola, Asun... llevaba unos instantes mirándote desde lejos, de espaldas... y no estaba seguro de que fueras tú, pero cuando me he acercado he disipado todas mis dudas... estás igual que siempre, no has cambiado nada...
Asun: No digas tonterías... pues claro que he cambiado, tú también has cambiado... estás más...
Jaime: ¿Más qué...?
Asun: No sé, más maduro, más hombre... muy diferente de la última vez que nos despedimos en Madrid...
Jaime: ¿No me vas a dar un abrazo por lo menos...? ya que nos hemos vuelto a encontrar después de tantos años sin saber nada el uno del otro, podíamos aprovechar para desayunar juntos alguna de estas exquisiteces y de paso ponernos al día, ¿no te parece...?
Asun: Sí claro... (le da un abrazo) ¡madre mía...! ¿cuánto tiempo ha pasado...? mínimo 12 años...
Jaime: Pues sí, por ahí... porque yo terminé la carrera hace años y ahora estoy trabajando en un bufete con unos amigos con los que me he asociado...
Asun: ¿Nos sentamos...? voy a buscar una mesa para dos y así nos servimos un café con alguno de estos manjares...
Jaime: Claro... voy a por los cafés... ¿sólo y sin azúcar, verdad...?
Asun: Ya no... ahora lo tomo cortado y con una cucharadita de azúcar...
Jaime: ¡Vaya, en eso también has cambiado...! tengo tantas ganas de saber que haces por aquí tan lejos de Madrid...
Asun: Tú tampoco estás muy cerca que digamos... voy a buscar esa mesa...
Jaime: Ahora mismo voy...
(Asun y Jaime se sentaron en una mesa a degustar un riquísimo desayuno continental y a ponerse al día sobre lo que ha pasado con sus vidas desde la última vez que se vieron allá por 1956).
Jaime: (observando el anillo que Asun lleva en el dedo anular de su mano derecha y con el que juguetea nerviosa como es habitual en ella) Al final encontraste a ese hombre que te mereces... llevas un anillo muy bonito... ¿quién ha sido el afortunado...?
Asun: Se llama Héctor, Héctor Perea... es detective privado... y sí, estoy felizmente casada...
Jaime: ¿Perea...? ¿no será uno de los socios de esa famosa agencia de detectives que ha salido en el periódico alguna vez...? Perea y Bonilla, creo que se llama...
Asun: Sí, en efecto, Héctor trabaja junto con su mejor amigo Inocencio Bonilla desde hace años en esa agencia de detectives y no es porque sea mi marido, pero es una de las mejores agencias de detectives de España...
Jaime: No lo pongo en duda, yo no vivo en España, pero cuando he ido alguna vez a visitar a mi padre y a mis hermanas, en algún periódico he visto la publicidad de la agencia... y por eso me sonaba el nombre...
Asun: Ah, ya... por cierto, ¿cómo está tu padre, Don Andrés y Doña Adelina...? ¿y Almudena y Gloria...?
Jaime: Bien, están muy bien... Almudena y Gloria se echaron novios y son felices...
Asun: ¿Y tú también tienes novia...?
Jaime: Algo parecido... pero seguro que tu vida es mucho más interesante que la mía... cuéntame, ¿qué haces tan lejos de casa...?
Asun: Estoy asistiendo a unas jornadas de periodismo y criminología, no están mal, pero si te soy sincera, estoy deseando volver a Madrid ya mañana, he dejado a los niños con Héctor y les echo mucho de menos...
Jaime: ¿Ah, pero es que tienes niños...?
Asun: Sí, dos... se llaman María y Daniel... espera, que te enseño unas fotos que tengo aquí en la cartera... mira, esta es María, que tiene 11 años, y éste es el pequeño Daniel que tiene 8 años... y este es mi marido, Héctor...
Jaime: Muy guapos... tienen los ojos de su padre, y la sonrisa de su madre... estoy seguro de que habéis formado una familia feliz...
Asun: Pues sí, no te lo voy a negar... he tenido una suerte impresionante... Héctor es un hombre maravilloso y es un padre estupendo... y yo soy muy feliz...
Jaime: No hay más que verte la cara... me alegro mucho por ti, de verdad, Asun, porque te lo mereces... ¿y a qué te dedicas exactamente...? porque dices que has estado asistiendo a las jornadas de periodismo y criminología que se celebran en el hotel...
Asun: Soy redactora jefe de la revista “A Media Voz”... seguramente no la conoces porque llevamos pocos años en ella, pero es un poco como la continuación de “Sucesos” que cerró hace varios años...
Jaime: ¡Ah, sí, “Sucesos”...! esa era una revista como “El Caso” si no me equivoco...
Asun: En efecto... yo empecé a trabajar de mecanógrafa en la revista “Sucesos”... de hecho fue Héctor quien me consiguió el trabajo, y poco a poco me fueron ascendiendo...
Jaime: Sin duda por tus méritos...
Asun: Y después de bastante tiempo, “Sucesos” cerró y uno de los empleados de la revista la compró y la hizo suya, transformándola por completo en lo que ahora somos... y aunque no te lo creas tenemos una tirada bastante numerosa y muchos lectores que nos son fieles cada semana...
Jaime: Por supuesto que me lo creo, y si tú eres la redactora jefe, no me extraña que la revista suba como la espuma... tú vales mucho, Asun, lo sabes muy bien, siempre has sido muy trabajadora, desde que trabajabas en el taller de costura y cuando nos echabas una mano pasando a máquina aquellos horrendos trabajos de la universidad... han ocurrido muchas cosas desde entonces...
Asun: Sí, y tú aún no me has contado nada sobre ti a excepción de que trabajas en un bufete de abogados de postín...
Jaime: Pues, a decir verdad, tienes razón... en primer lugar quiero disculparme por no haberte ni tan siquiera llamado por teléfono o escrito una carta cuando sucedió lo de Chelo... me dio mucha lástima... tú sabes que yo apreciaba mucho a tu hermana... y quise ponerme en contacto contigo para darte el pésame pero como me dijiste que no querías que te escribiera y que no querías saber nada de mí porque esa era la única forma de que pudieras olvidarme, pues decidí no hacer nada, pero sé que no estuvo bien...
Asun: No tienes que disculparte por eso... tomé esa decisión porque sabía que era la única forma de superar lo nuestro... me tenías tan obnubilada que cada vez que aparecías en mi vida, era incapaz de no dejarme arrastrar por mis sentimientos hacia ti... ahora sé que tomé la decisión correcta y me alegro de haberlo hecho... voy a serte muy sincera, Jaime, pero estoy convencida de que si hubiera seguido a tu lado, no habría podido ser tan feliz como lo soy ahora... había demasiadas cosas que nos separaban, como por ejemplo las ideas políticas... eras demasiado idealista...
Jaime: (sonriendo) Y no te falta razón... aún lo sigo siendo, por muchos años que pasen, sigo todavía metiéndome en líos, como por ejemplo con todos los altercados que sucedieron en Francia a raíz del movimiento de Mayo del 68... yo ahora vivo en París, ¿sabes...? y las revueltas me pillaron de lleno en la ciudad... tuvimos que emplearnos a fondo desde el bufete para defender a todos aquellos estudiantes que estaban implicados en las revueltas pero que luchaban por algo grande... y estoy completamente de acuerdo contigo, jamás hubieras sido feliz conmigo porque me debo a mis ideales, están por encima de cualquier cosa, y por eso tampoco me he casado ni he tenido hijos... yo no te habría podido dar una vida estable, Asun... y tú no te merecías que yo te hiciera sufrir gratuitamente...
Asun: Pero bueno, al menos estás contento con la labor que haces...
Jaime: Por supuesto... estoy convencido de lo que hago y de que aún podemos cambiar el mundo... y la razón de estar aquí en Colonia es que hemos venido con unos compañeros a una reunión del partido que se celebra estos días...
Asun: ¡Menuda sorpresa encontrarte aquí...! lo último que me esperaba en la vida es volver a coincidir contigo y ya veo que en muchas cosas sigues siendo el de siempre... ¿y cómo se llama la medio novia esa de la que me hablabas al principio...?
Jaime: Se llama Bianca... sus padres son buena gente, honrados y trabajadores y afines al partido... compartimos muchas ideas e ilusiones de cambio... aún nos estamos conociendo, pero yo no me veo como tú, casado y con familia...
Asun: Te recuerdo que ya no somos tan jóvenes... y al final creo que acabarás echando en falta el tener a alguien que te cuide, que te quiera, alguien a quien admirar y con el que sientas la necesidad de compartir tus planes de futuro, tus ilusiones, tus esperanzas, tus sueños y tus miedos también...
Jaime: Por como hablas, imagino que todo eso es lo que te proporciona tu marido, ¿verdad...? se nota que le quieres muchísimo y estoy seguro de que él también a ti... es imposible no quererte...
Asun: Hemos formado una familia muy especial... y confiamos ciegamente el uno en el otro, me saca algunos años, es cierto, pero eso no supone ningún problema... seguimos viviendo en el barrio de siempre, mi madre sigue en la portería y mi padre y mi hermano han montado un negocio de mecánica y tienen dos locales, uno en el callejón de la plaza y otro en el extrarradio de la ciudad... y mi hermano Miguel también se casó y ahora tienen un niño de 2 años que adoptaron, un niño procedente de Cuba, cuyos padres murieron en un accidente y al no tener más familia, mi hermano y mi cuñada consiguieron su custodia...
Jaime: Pues eso está muy bien... eso demuestra que tu hermano tiene un gran corazón al darle a ese niño la posibilidad de vivir una vida llena de amor y de plenitud junto a una familia que le quiere...
Asun: El pobre lo pasó muy mal cuando descubrió que no podía tener hijos, pero afortunadamente la paternidad se cruzó en su vida de esta manera y ahora ejerce con el pequeño Diego que da gusto...
Jaime: Pues que sepas que me alegro mucho, Asun... dale un beso de mi parte, a todos, a tu hermano, a tus padres, por supuesto, y dile a tu marido que contigo se ha llevado la joya de la corona, la guinda del pastel... lo mejor de lo mejor... me ha gustado mucho que nos hayamos encontrado de casualidad y haber compartido este riquísimo desayuno juntos y así habernos puesto al día después de tantos años, ¿no te parece...?
Asun: Claro que sí, cuando se lo cuente a Héctor por teléfono esta noche no se lo va a creer... aunque nunca te haya conocido, alguna vez le he hablado de ti...
Jaime: A saber lo que le habrás contado... ¿de verdad os lo contáis todo...?
Asun: Por supuesto que sí... nuestra relación se basa en la sinceridad y en la confianza y no tenemos secretos...
Jaime: ¿Y no se pondrá celoso al saber que has estado compartiendo un desayuno con tu primer novio en una ciudad tan alejada y desconocida...?
Asun: No tiene motivos... Héctor no es una persona celosa ni posesiva ni nada de eso... los dos sabemos lo que hay... yo también me alegro de haberte visto, cuando veas a tu padre y a tus hermanas dales muchos recuerdos y dile a doña Adelina que aún guardamos en la revista esa portada tan maravillosa donde ella aparecía...
Jaime: Se lo diré, descuida... por lo demás, espero que todo te siga yendo muy bien y que no pierdas nunca esa maravillosa sonrisa... cuídate Asun...
Asun: Tú también... adiós...
Jaime: Adiós...
(Los dos se despidieron con un abrazo y se fueron a sus respectivos quehaceres)
(Ya por la noche al finalizar la jornada, Asun habló con Héctor por teléfono contándole su encuentro con Jaime y deseando que pasara esa noche cuanto antes para poder abrazar y besar a su marido en casa al día siguiente, deseosa de recuperar el tiempo perdido y de volver a sentirle entre sus brazos como cada noche)
(Tan concentrada está en sus recuerdos que ni siquiera se ha dado cuenta Asun que su marido acaba de llegar a casa y ni le ha oído saludar)
Héctor: ¡Asun...! pensaba que no estabas... como no me has contestado...
Asun: ¡Hola cariño...! lo siento no te he oído llegar... estaba en el sofá ahí pensativa y me he distraído por completo...
Héctor: ¿Y en dónde andaba absorta mi cabecita pensante esta vez...?
Asun: En el viaje a Colonia, en aquellos días que pasé tan aburrida, en mi encuentro con Jaime...
Héctor: Ah, entonces era eso lo que tenía tan distraída...
Asun: Un poco... estaba aquí leyendo un rato mientras esperaba a que llegaras y me he puesto a recordar... no sé, tonterías de las mías...
Héctor: (besa a su mujer en la frente) Tu no piensas tonterías, mi amor... pero está claro que tu encuentro con Jaime te ha afectado bastante desde que llegaste...
Asun: No me irás a decir ahora que estás celoso...
Héctor: Por supuesto que no, no tengo motivos, ¿verdad...?
Asun: Verdad... le conté lo feliz que era contigo, como había cambiado mi vida en estos años, y le enseñé fotos de los niños... ¿y sabes que me dijo...?
Héctor: Que que tonto había sido por dejarte escapar, ¿a que sí...?
Asun: (echándose a reír) Algo así... en realidad me dijo que te dijera que te habías llevado la joya de la corona, la guinda del pastel...
Héctor: ¡Vaya...! pues que sepas que ese primer novio tuyo no ha dicho ninguna mentira...
Asun: Y yo también me alegro de que aquello no funcionara, porque eso me dio la oportunidad de conocerte a ti y de convertirme en la mujer más feliz del mundo a tu lado...
Héctor: ¿De verdad eres feliz...?
Asun: Mucho... soy la mujer más feliz y más afortunada del mundo, tengo todo lo que quiero y todo lo que necesito y no lo cambiaría por nada del mundo... te quiero...
Héctor: Y yo a ti también... (besa a su mujer plácidamente) ¿y los niños...?
Asun: Están haciendo los deberes en su cuarto...
Héctor: Voy para allá entonces a saludarles y sacarles un poco de su encierro...
Asun: Sí, me parece bien, llevan ahí toda la tarde, y además vamos a cenar en nada... voy a la cocina a terminar de preparar la cena... y entre los tres me ponéis la mesa, por favor...
Héctor: Descuida que así lo haremos...
Asun: Gracias, eres un sol... (le da otro beso)
(Héctor avanza por el pasillo en dirección a las habitaciones mientras Asun se dirige a la cocina para ultimar la cena)
!Qué bien! me encanta la conversación y bueno, los dos ( Asun y Héctor) si sienten de vez en cuando algo de celos pero saben que no tienen motivos y no hacen un drama de ello.
ResponderEliminarOjala se diera un encuentro asi en la pantalla !! un encuentro de Asun y Hector con Jaime seria fantastico !! ya se que en tu encuentro solo son Jaime y Asun, pero yo voy mas alla, un encuentro de los tres, donde hector presuma de su mujer y Jaime se de cuenta de lo que perdio..... los guionistas tienen que aprender mucho de vosotras, de vuestras historias, de vuestra forma esquisita al escribir, muchas gracias por este nuevo relato.
ResponderEliminarMe ha encantado el relato, ver como Asun se reencuentra con su primer amor y Hector le escucha y no duda, ya podian los guionistas aprender de tus relatos....Son sensacionales y tienen mucho amor y romanticismo...Felicidades
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