viernes, 4 de julio de 2014

Capitulo 91 - Un embarazo frustrado (Mayo de 1970)

(Mayo de 1970. La familia Perea ya terminó de cenar y los niños están en la habitación con sus cosas antes de acostarse. El feliz matrimonio reposa en el sofá tranquilos y hablando de sus pensamientos y recuerdos más nostálgicos)

Asun: ¿Te acuerdas de cuando estaba embarazada de María y después de Daniel...?
Héctor: (acariciándole el pelo) Claro que sí, cariño... estabas radiante, lo recuerdo perfectamente... eras la mujer embarazada más guapa y deslumbrante que he conocido nunca...
Asun: Que zalamero y exagerado eres cuando te pones...
Héctor: No estoy exagerando... estabas preciosa de verdad... y tiene que ser algo increíble para vosotras las mujeres que tenéis la inmensa suerte de notar como ese pequeño ser va creciendo dentro de vosotras durante todos esos meses... es una sensación que nosotros los hombres jamás podremos experimentar y jamás podremos hacernos una idea de lo que es por mucho que nos lo expliquéis...
Asun: Ahí llevas razón, cariño... es una sensación increíble... hay que vivirla para poder entenderlo... y nunca se olvida por mucho tiempo que pase... a veces lo echo de menos...
Héctor: ¿De verdad...? ¿aún piensas en la posibilidad de quedarte de nuevo en estado...?
Asun: Eso es lo que quería contarte.... creo que ya lo estoy de hecho...
Héctor: (con cara de sorpresa mayúscula) ¿Lo dices en serio...? pero, pero... ¿y cómo no me lo has dicho antes...? si es una noticia maravillosa... (toca su barriga)
Asun: (no muy convencida) ¿Tú crees...?
Héctor: Pues claro que lo creo...
Asun: No te lo he dicho antes porque quería estar segura... el mes pasado no me vino el período y este mes voy por el mismo camino...
Héctor: Pues entonces hay que ir mañana mismo al médico a que nos lo confirme... y hay que decírselo a los niños también...
Asun: No corras tanto Héctor... a los niños se lo diremos a su debido tiempo, primero debemos asegurarnos que no sea una falsa alarma...
Héctor: (nervioso) Sí, tienes razón... es que me emociono y me acelero... y...
Asun: Me gusta verte tan animado, cielo...
Héctor: La que no estás muy animada eres tú ¿o me equivoco...?
Asun: No es una cuestión de estar animada o no estarlo... es que tengo miedo...
Héctor: ¿Miedo de qué...?
Asun: Miedo porque han pasado muchos años desde mi último embarazo y mi cuerpo ya no es como antes... y no sé como va a reaccionar... a lo mejor ya soy un poco mayor para llevar un embarazo...
Héctor: Ahora eres tú la que exageras, cariño... tú no eres mayor... estás en una etapa diferente, más madura, si quieres, pero estás estupenda... y ya sabes que yo voy a apoyarte y a estar a tu lado siempre... y viviremos este embarazo juntos como hemos hecho con los anteriores, y cuando tú quieras lo compartiremos con los niños también... es una buena noticia, sin duda...
Asun: (acariciándole con ternura) ¿Sabes lo que más me gusta de ti...? que siempre estás ahí para mí... siempre estás cuando te necesito...
Héctor: Y lo seguiré estando siempre... no quiero que lo olvides nunca...
Asun: Nunca... te lo prometo...

(El enamorado matrimonio se funde en un apasionado beso seguido de un abrazo fabuloso)

(Ya de madrugada, ambos están durmiendo en la habitación cuando Asun se despierta dolorida)

Asun: Aayyy... uff...
Héctor: Mmm... ¿ocurre algo cariño...?
Asun: No lo sé, supongo que no es nada...
Héctor: (observa como su mujer se lleva la mano al abdomen) ¿Qué te pasa... te duele algo...?
Asun: Es una sensación rara... tengo unos pinchazos muy extraños justo aquí... no me encuentro bien...
Héctor: Vamos ahora mismo al hospital... tiene que verte un médico...
Asun: ¿Y si no es nada, Héctor...? a lo mejor son solo gases... y por la mañana ya estoy bien... no quiero molestar a un médico a estas horas...
Héctor: Eso son tonterías... tú no estás bien, no hay más que verte la cara... y conociéndote como te conozco, sé que no te quejarías por nada... siempre has soportado muy bien los dolores... esto es serio, Asun y nos vamos al hospital ahora mismo...
Asun: ¿Y qué les decimos a los niños...?
Héctor: Despertaré a María y le contaré que no te encuentras bien y que te voy a llevar al médico a que te miren... María cuidará de Daniel y si tienen cualquier problema que llamen a tu madre... además es sábado y no tienen colegio así que no te preocupes por nada... y ahora vístete y vámonos...
Asun: Está bien...

(Asun se viste y los dos bajan a la calle a coger un taxi hacia el hospital. Una vez allí, ingresan por urgencias y a Asun la meten en observación, mientras Héctor permanece en la sala de espera)

(Al cabo de un rato, sale uno de los doctores que ha examinado a Asunción)

Doctor Molina: Por favor, familiares de Asunción Muñoz...
Héctor: Sí, yo soy su marido... Héctor Perea... (estrecha la mano con el médico) ¿cómo está mi mujer... se encuentra bien...?
Doctor Molina: No se preocupe, señor Perea, su esposa se encuentra bien... lo que tiene es importante, pero lo vamos a resolver enseguida...
Héctor: ¿Qué quiere decir, doctor...? mi esposa está embarazada o eso creemos...
Doctor Molina: Efectivamente, señor Perea, su esposa está embarazada de 8 semanas, pero el problema es que no es un embarazo al uso... yo soy el médico de guardia que la ha examinado y cuando hemos encontrado la causa del dolor abdominal la hemos ingresado en el servicio de ginecología... está en buenas manos, no se preocupe pero debemos intervenirla con cierta urgencia...
Héctor: (muy nervioso y asustado) ¿Intervenirla... por qué, qué es lo que pasa...? ¿es apendicitis lo que tiene...?
Doctor Molina: No, señor Perea, su mujer tiene lo que se llama un embarazo ectópico... esto quiere decir que el embrión no se ha implantado correctamente en el útero como debería ser, y está fuera de él, lo que significa que hay que extirparlo, ya que el embarazo no va a llegar a término y su mujer podría correr peligro y tener muchos dolores... de ahí la urgencia de la operación...
Héctor: (suspirando y llevándose las manos a la cabeza) ¡Ay, por favor...! hagan lo que tengan que hacer pero sálvenla... firmaré los papeles que hagan falta para que puedan operarla cuanto antes, y si ella necesita sangre yo puedo donársela, soy del grupo universal...
Doctor Molina: Descuide señor Perea, su mujer entrará en quirófano en cuanto quede uno disponible... usted pase por administración a firmar todos los papeles y después se le asignará una habitación para que pueda esperar a que todo termine y podamos subir a su mujer a planta después de la operación y posterior reanimación, ¿de acuerdo...? su médico de referencia a partir de ahora va a ser el doctor Aguilar, él es el ginecólogo que la va a operar...
Héctor: Está bien, doctor, muchísimas gracias por todo, de verdad...

(Héctor realiza el papeleo y posteriormente sube a la habitación que le han asignado para dejar una bolsa que le han dado con la ropa y los zapatos de Asun. Aprovecha para llamar a Felisa y a Bonilla también)

Bonilla: ¿Quieres que vaya amigo...?
Héctor: No, no hace falta, Bonilla, estoy bien, solo que estoy nervioso...
Bonilla: Y no es para menos... enseguida estoy ahí para que no estés solo... te conozco muy bien y sé que en este momento necesitas desahogarte con alguien...
Héctor: Gracias Bonilla... eres un amigo...

(Los minutos pasan y Héctor no deja de mirar el reloj. Bonilla se reúne con él en la habitación y le ofrece un cigarrillo para calmar sus nervios)

Bonilla: (poniendo una mano sobre su hombro) Héctor, se va a poner bien, ya lo verás... está en buenas manos... saben lo que tiene y lo van a solucionar...
Héctor: Ella estaba embarazada, ¿sabes...? anoche me lo confesó, había tenido dos faltas, y tenía mucho miedo porque se sentía mayor para afrontar otro embarazo...
Bonilla: Vamos a ver, Héctor, son cosas que pasan... afortunadamente esto de los embarazos ectópicos no es algo habitual, pero una amiga de Matilde también lo tuvo y se lo extirparon a tiempo y no pasa nada... Asun es una mujer fuerte y sana, y se va a poner bien, te lo prometo...
Héctor: (mordiéndose el labio) Si yo te creo, Bonilla, pero es que a mi los hospitales no me gustan nada, me ponen muy nervioso...
Bonilla: Como a todos, amigo, como a todos... ¡mira, por ahí viene el doctor...!
Héctor: (sale a su encuentro) Doctor Aguilar, supongo... (estrecha su mano) ¿cómo está mi mujer...?
Doctor Aguilar: No se preocupe señor Perea, su mujer está perfectamente... la operación ha salido según lo previsto... hemos extirpado el embrión y hemos limpiado el útero a fondo para garantizar que no se queda ninguna adherencia... dentro de unos meses su mujer podrá volver a quedarse embarazada si así lo desean...
Héctor: Eso es lo que menos nos preocupa ahora, doctor... lo importante es que mi mujer esté bien y que salga adelante de esto...
Doctor Aguilar: Puede quedarse tranquilo... los embarazos ectópicos no son habituales, pero tampoco son ninguna rareza en la medicina actual y tenemos los medios para extirparlos con garantías...
Héctor: ¿Cómo está Asunción...?
Doctor Aguilar: Asunción está descansando en la sala de reanimación, está sedada y es posible que duerma durante un par de horas todavía...
Héctor: ¿Puedo verla...?
Doctor Aguilar: Por supuesto... baje con el ascensor a la sala de reanimación en el sótano 1, y allí le indicarán... está previsto que la suban a la habitación en cuanto el celador termine su turno de comida...
Héctor: De acuerdo... gracias doctor... gracias por todo... Bonilla, ¿te quedas aquí...?
Bonilla: Descuida, Héctor, que yo me quedo aquí esperando, voy a llamar a Matilde para informarle pero estaré por aquí...
Héctor: Bien...

(Héctor sale al pasillo y coge el ascensor para dirigirse a la sala de reanimación y así poder ver a su mujer cuanto antes)

(Héctor se sienta en una silla junto a la cama de Asun que aún permanece dormida por los sedantes que le han administrado)

Héctor: (cogiendo su mano con amor) Hola, mi vida, ya estoy aquí... el médico me ha dicho que ha salido todo muy bien y que ahora necesitas descansar... tú no te preocupes por nada que yo me encargo de todo, ya he llamado a tu madre para ponerla al corriente y ella se encargará de los niños mientras yo me quedo aquí a tu lado... no pienso dejarte sola... (besa su mano) lo siento tanto, sé que tú no estabas demasiado ilusionada con este nuevo embarazo y al final no ha llegado a nada... a mí me gustaba la idea, pero creo que dadas las circunstancias es mejor que lo dejemos estar... tenemos una familia maravillosa, y prometo no volver a presionarte más con ese tema... en el fondo me siento culpable porque en los últimos meses con lo de Aurelia y ahora con lo de Matilde, yo tenía ganas de ir a por otro bebé pero sé que tú tenías muchas dudas, y quizás no te he apoyado lo suficiente... pero te prometo que a partir de ahora va a ser diferente...
Asun: (entre sueños) Héctor...
Héctor: (apretando su mano) Estoy aquí, cariño, estoy aquí... a tu lado, aquí me tienes...
Asun: ¿Dónde estoy... qué ha pasado...?
Héctor: Estás en el hospital, cielo, pero ya ha pasado todo... ahora todo está bien y te vas a recuperar...
Asun: ¿Qué hago aquí...? (se lleva la mano a la tripa) ya no me duele nada...
Héctor: Claro que no, cariño, los médicos han hecho su trabajo y te han extirpado lo que te estaba provocando el dolor...
Asun: ¿Cómo está el bebé... te lo han dicho ya, está bien formado...?
Héctor: Cariño... desgraciadamente ya no hay ningún bebé... los médicos han tenido que sacarte el embrión porque no estaba bien implantado... estaba fuera del útero y eso es algo muy malo... no habrías llegado a tener nunca ese bebé y hubiera sido malo también para ti...
Asun: (con los ojos llorosos) Oh no... no puede ser... lo siento mucho, cariño... sé que te hacía ilusión... aunque yo no me mostré muy animada que digamos...
Héctor: Shhh... no digas nada más, ahora tienes que descansar eh mi amor... dentro de poco te subirán arriba, tenemos una habitación para que te quedes hasta que te recuperes y Bonilla está ahí con nuestras cosas... he llamado a tu madre y ella se encarga de los niños, así que tú estate muy tranquila, ¿de acuerdo...?
Asun: Sí, de acuerdo... Héctor...
Héctor: Dime mi vida...
Asun: Que te quiero... tengo mucho sueño pero quiero que sepas que te quiero mucho...
Héctor: Y yo a ti, también te quiero, te adoro, te amo... siempre... y ahora cierra los ojos y duerme tranquila que yo me quedaré contigo todo el rato...
Asun: Muy bien...

(Asun cierra los ojos y vuelve a quedarse dormida por el efecto de la medicación)

(Ya al día siguiente, Asun está en la habitación adonde fue trasladada a última hora del día anterior. Su aspecto es muy bueno y ya ha empezado a comer algo. Los médicos son muy optimistas y le darán el alta en un par de días)

Héctor: Los niños vienen esta tarde a verte...
Asun: Tengo ganas de verles, la verdad...
Héctor: Y ellos también a ti... estaban muy preocupados...
Asun: No me extraña... pero yo me encuentro muy bien y quiero irme a casa...
Héctor: Eso será en un par de días si todo va bien como hasta ahora... lo importante es que te recuperes del todo...
Asun: (cogiendo la mano de su marido) Héctor... lo siento mucho...
Héctor: ¿Por qué...?
Asun: Porque este embarazo no haya podido salir adelante... en los últimos meses he sido muy egoísta y tengo que reconocer que no me había hecho a la idea pero eso no quiere decir que no me hiciera tanta ilusión como a ti...
Héctor: Asun... mi amor, déjalo estar... y no tienes que sentirte culpable y disculparte conmigo por algo que no podemos controlar... ha pasado y ya está... ninguno de los dos tiene la culpa de esto... son cosas que pasan... eso sí, te prometo que no volveré a presionarte con este asunto... jamás... seguiremos disfrutando de la familia tan preciosa que hemos formado sin plantearnos si debemos o no tener otro bebé... Dios... somos tan felices Asun que por nada en el mundo quisiera echar a perder la maravilla que tenemos...
Asun: (emocionada por las palabras de su marido) Sí, realmente es una maravilla lo que tenemos, lo que hemos construido juntos y también lo que está por venir, sea lo que sea... siempre que sea contigo...
Héctor: Eso ni lo dudes... los cuatro siempre juntos... pase lo que pase... ven aquí...

(Asun y Héctor se funden en un sincero abrazo seguido de un posterior beso de amor)

Héctor: Te quiero tanto...
Asun: Y yo... te quiero muchísimo... eres lo mejor que tengo en la vida... eres mi amor...

(Ya por la tarde, María y Dani acuden al hospital para ver a su madre)

María: ¡Mami, mami...!
Dani: ¡Hola, mami...! ¿estás bien...?
Asun: (con una gran sonrisa y abrazando a sus hijos) Ahora sí, ahora estoy muy bien con vosotros aquí a mi lado... mis niños...
María: Estábamos muy preocupados por ti... aunque la abuela y papá no dejaban de decir que estaba todo bien y que los médicos habían hecho un buen trabajo...
Asun: Y es verdad, hija, por suerte estoy en muy buenas manos, y jamás me ha faltado el apoyo de las personas más importantes de mi vida... vuestro padre no se ha separado de mi lado ni un minuto...
Dani: Lo sabemos...
María: Y nos alegramos, porque papi te quiere mucho...
Asun: Lo sé, tesoro, y yo a él... es lo más bonito que me ha pasado nunca junto con vosotros dos... tengo tanta suerte de tener tanto amor a mi alrededor...
María: (poniendo su mano sobre el abdomen de su madre) ¿Y qué es lo que te han hecho exactamente...?
Asun: Pues han tenido que extraer el embrión que llevaba aquí dentro porque no era viable, cariño... estaba colocado en muy mal sitio, no habría llegado a nacer nunca y era peligroso para mí tenerlo ahí fuera de lugar...
María: Claro, lo entiendo... ¿pero eso quiere decir que ya nunca podrás volver a quedarte embarazada...?
Asun: Claro que no, tesoro, los médicos me han limpiado muy bien por dentro y me han dicho que si tu padre y yo queremos podré tener más bebés... no hay nada en mi estado físico que me lo impida...
María: Sin embargo... tú no quieres tener más bebés, ¿verdad...?
Asun: No lo sé, cariño, de verdad que no lo sé... es una decisión que no tengo nada clara...
María: ¿Y papá que piensa...?
Asun: Tu padre me apoya y me quiere tanto que respetará cualquier decisión que tomemos... lo dejaremos estar y que sea lo que tenga que ser... yo lo único que quiero es disfrutar de su amor y de su generosidad y no voy a agobiarme por lo que pueda pasar... ya no... me voy a dedicar a relajarme y a sentirme bien junto a él y todo lo que ocurra a partir de ahora lo afrontaremos juntos porque juntos somos más fuertes y sobre todo somos una familia, los cuatro...
María: Tienes toda la razón mami... la familia es lo más importante y lo mejor que tenemos y debemos apoyarnos los unos en los otros siempre...
Dani: ¡Bien dicho, mami...! ¡todos te queremos y queremos que vuelvas a casa pronto...! ¡te echamos de menos...!
Asun: (besando y abrazando a su hijo) Lo sé, tesoro... y yo a vosotros... tengo muchas ganas de salir del hospital y estar en casa con todos... afortunadamente ya falta poco...

(Asun se queda abrazada a sus dos hijos con una sonrisa de satisfacción y orgullo por la familia que tiene y por tener un marido que la adora y que haría cualquier cosa por ella. Héctor entra en la habitación justo a tiempo para contemplar y completar ese abrazo al que se une con la mejor de sus sonrisas).

No hay comentarios:

Publicar un comentario