jueves, 18 de julio de 2013

Capítulo 73: Una gran fiesta para Vallejo (Septiembre 1968)

(Llegó Septiembre de nuevo. María y Clara ya han empezado de nuevo las clases en su nuevo curso de primero de Bachillerato. Han subido un piso más dentro del edificio del colegio, lo que les hace sentirse más mayores e importantes y además desde su clase disponen de una vista inmejorable del patio. De momento, su nueva clase les gusta y aunque han cambiado todos los profesores, por ahora les agrada su nueva situación y además tienen la oportunidad de conocer a nuevas compañeras que provienen de otros centros escolares y que se han trasladado a cursar el Bachillerato al colegio de las Madres Irlandesas)

(Daniel y Javier por su parte, también comenzaron sus clases en el Ramiro, los dos cursan tercero de Primaria y además cuentan con fuertes entrenamientos extraescolares en la cancha de baloncesto, donde los dos se emplean a fondo para que su profesor les saque a jugar con asiduidad en los partidos que ya empiezan a jugar los fines de semana)

(Héctor y Bonilla volvieron a abrir el despacho tras las vacaciones. Este año la familia Bonilla ha pasado el verano en Inglaterra, donde alquilaron un apartamento en el mes de Agosto durante 1 mes en la ciudad de Londres. Allí hicieron bastante turismo y excursiones por los alrededores y Javier ha tenido la oportunidad de practicar algo de inglés en los museos y transporte público de la ciudad londinense, ayudado por su padre, quien no parece tener demasiados problemas para entenderse en la lengua de Shakespeare, no así, Matilde, quien para hacer la compra en el supermercado optaba por la solución más simple y que siempre funciona: el lenguaje de los gestos)

(Asunción también se ha incorporado a la redacción de “A Media Voz” con las pilas cargadas tras las vacaciones en la playa. Allí se reencuentra con Aurelia, quien ha pasado el mes de Agosto en compañía de su familia y junto a su padre y los padres de Gustavo en una casona que han alquilado en la costa cantábrica, muy cerca del mar. Aunque el tiempo no ha acompañado demasiado, la familia Olavide ha tenido la oportunidad de comer bien, hacer excursiones por la zona y darse algún que otro tímido baño en las frías aguas del Cantábrico. Julio ha pasado las vacaciones con sus padres en el pueblo de donde proceden, en la provincia de Ávila, y allí ha podido desconectar de sus obligaciones empresariales y gestoras que le absorben todo el tiempo de que dispone durante el resto del año)

(Héctor y Bonilla están en el despacho abriendo de nuevo las carpetas y repasando los casos abiertos, preparados por si algún nuevo caso interesante se abre paso en la agencia, cuyo nombre es cada vez más conocido en el centro de la capital, ya que los clientes satisfechos se encargan de darla a conocer entre sus amistades gracias al boca a boca, lo cual permite que nuestros protagonistas puedan ganarse la vida de un modo razonable con la cartera de clientes que van teniendo, no solo de particulares, sino también de empresas y aseguradoras que requieren de sus servicios para diferentes menesteres)

Héctor: Por cierto, Bonilla, ¿has hablado ya con Laura...? lo digo porque cada vez queda menos para la fiesta de despedida de Vallejo por su jubilación, y ya sabes que ella es muy detallista y quiere sorprender a su marido con una fiesta por todo lo alto, y sobre todo que el bueno de Domingo no se huela nada... aunque la verdad, me extraña, porque ya sabes el olfato que tiene Vallejo para estas cosas, y sabes tan bien como yo que odia las fiestas multitudinarias...
Bonilla: Pues en esta ocasión no va a poderse negar... es su fiesta, es todo un homenaje a su persona y a su trayectoria, y van a acudir un buen número de compañeros y amigos, no solo de la policía, sino del barrio también... Vallejo ha dejado muy buen cartel y que aunque a veces tenga un humor de perros, en el fondo es una gran persona y se merece el reconocimiento de la gente que le apreciamos...
Héctor: ¿Te ha dicho Laura lo que quiere que llevemos a su casa...? lo digo para que la pobre mujer no tenga que cocinar... bastante tiene con preparar la casa y supongo que a estas alturas ya tendrá más o menos una idea de cuantos vamos a ser... y si cada uno de los amigos llevamos algo, le facilitaremos mucho la labor...
Bonilla: Sí, bueno, Laura me ha dicho que seremos unos 20 o 25 en total, que aún le faltan algunas confirmaciones de última hora, parece ser que el comisario de Delicias se está haciendo de rogar...
Héctor: ¡El bueno de Robledo...! nunca cambiará... nunca le han gustado las fiestas, ni mezclarse entre la gente corriente, en el fondo tiene bastantes cosas en común con Vallejo... por eso se llevan tan bien, desde que estudiaron juntos en la Academia, se hicieron buenos amigos... no te preocupes que de ese me encargo yo, yo le convenceré para que vaya, no hay problema...
Bonilla: Perfecto... recapitulemos entonces, Matilde y yo llevaremos las empanadas y unos langostinos...
Héctor: Estupendo... Asun había pensado en llevar las tortillas y el embutido... y Aurelia nos dijo que ella preparaba las ensaladas y una tarta casera de limón que por lo visto le sale exquisita...
Bonilla: Muy bien, a eso se le llama organización y coordinación y lo demás son bobadas... voy a llamar a Laura para contarle...
Héctor: Está bien, yo llamaré a Robledo...

(Mientras en la redacción, Asun y Aurelia también hablan de la fiesta de la jubilación de Vallejo)

Aurelia: Una cosita, Asun, ¿sabes si Laura ha dicho ya a qué hora quiere que vayamos a su casa este fin de semana...?
Asun: Pues... le preguntaré a Héctor a ver si sabe algo más... pero supongo que si es una merienda cena, sobre las 7 de la tarde, ¿no...?
Aurelia: ¿Y cuántos vamos a ser...? porque aunque Laura y Vallejo tienen una casa grande con jardín, es posible que no quepamos todos...
Asun: Creo que Laura tiene pensado hacer la fiesta en el jardín aprovechando el buen tiempo todavía, y en cuanto al número de gente por lo que Bonilla dijo, habló de 20 o 25 personas a falta de confirmaciones de última hora...
Aurelia: Y supongo que irán muchos compañeros de la policía, ¿no...?
Asun: Bueno, Laura se ha encargado de avisar a los más íntimos, y aunque al bueno de Vallejo no le gustan las fiestas multitudinarias, en este caso tendrá que aguantarse porque va a recibir un homenaje en toda regla...
Aurelia: Bueno, uno no se jubila todos los días, y aunque él no se lo crea, mucha gente le aprecia, y estoy segura que él lo sabe, aunque a veces no lo reconozca...
Asun: Vallejo es un hombre muy respetado en la policía... por lo que Héctor siempre me ha contado su trayectoria ha sido intachable, y aunque se ha creado algunos enemigos por pensar diferente, en general, la gente le termina cogiendo cariño... Héctor le aprecia mucho y siempre que ha trabajado con él han resuelto bien los casos... yo no le conozco tan bien como Héctor, claro, pero las veces que ha venido a casa con Laura, siempre ha sacado su mejor cara... es un buen hombre, eso lo tengo claro...
Aurelia: ¿Y tú crees que Vallejo con lo que es dejará de trabajar así como así...? porque tengo entendido que siempre ha sido un hombre de acción y no me lo imagino tumbado a la bartola todo el día sin hacer nada...
Asun: Ya se encargará Laura de mantenerle ocupado... ¡pues menuda es...! pero claro, como no tienen hijos, pues siempre es más aburrido... pero seguro que seguirá colaborando en los casos de Héctor y Bonilla del despacho... tiene muchos contactos y eso le abre muchas puertas...
Aurelia: En fin, lo pasaremos bien todos juntos y sobre todo le haremos el reconocimiento que merece por todos sus años de trabajo... ya sabes que yo pienso llevar las ensaladas y el postre, ya se lo dije a Laura...
Asun: Sí, y nosotros llevaremos las tortillas y el embutido, y Bonilla y Matilde van a llevar unos langostinos y unas empanadas... de la bebida no nos tenemos que preocupar, pues Laura me dijo que ella tenía refrescos de sobra así como botellas de vino y de champagne para brindar...
Aurelia: Estupendo, pues entonces ya sólo nos queda disfrutar de la velada, seguro que lo pasaremos muy bien y conoceremos a los compañeros de Vallejo, aunque con tanto policía presente, no sé, me impone un poco...
Asun: ¡Ya verás como no, mujer...! (se ríe divertida) al menos sabemos que estamos protegidas de sobra...
Aurelia: (riéndose) ¡Desde luego, como eres... tienes salidas para todo...!

(Las dos amigas continúan con su trabajo tras ese paréntesis para el café y la charla)

(Unos días después, llegó el acontecimiento tan esperado para Laura, celebrar la jubilación de su marido como se merece, rodeados de sus compañeros más allegados y de buenos amigos. Los primeros en presentarse son Héctor y Asun que vienen conjuntamente con Bonilla y Matilde y Aurelia y Gustavo. Vallejo no está en casa, pues Laura ya se ha encargado de mandarle a hacer unos cuantos recados para mantenerle ocupado y fuera de casa el tiempo suficiente como para no ver llegar a los invitados de la fiesta. Ante todo quiere que su marido tenga una fiesta sorpresa porque sabe que de cualquier otro modo se habría negado en redondo a celebrar su jubilación por todo lo alto)

(Mientras van llegando los compañeros de la policía a la casa y van tomando posiciones en el jardín donde se ha habilitado el lugar de la fiesta, Héctor y Bonilla saludan a los viejos conocidos del Cuerpo y las mujeres van preparando los canapés y el resto de comida y bebida con la que se va a agasajar a los invitados)

(Cuando está ya casi todo listo, Vallejo entra en casa y observa que la casa está muy silenciosa)

Vallejo: ¡Querida... ya estoy en casa...! (protestando) ¡me tienes contento, Laura...! ¿tú sabes la de gente que había en el centro comercial...? desde luego no vuelvo a hacerte caso...
Laura: (saliendo a recibirle) Domingo, querido... seguro que no será para tanto... siempre quejándote... anda, cambia esa cara y salgamos al jardín que tenemos visita...
Vallejo: ¿Visita... como que visita...? ¿y me lo dices así, de repente...? ¡ay que ver, que mujer...! ¿y quién ha venido a amargarme la tarde...?
Laura: ¡Refunfuñón... malas pulgas...! ¡ven aquí, anda...!

(Laura coge a su marido del brazo y salen juntos al jardín)

Invitados: ¡Sorpresa...!

(Vallejo se queda mirando a todos a la vez, con cara de no entender absolutamente nada. Sólo ve su jardín lleno de gente y al primero que vislumbra es a Héctor que le recibe con una copa de vino en la mano)

Héctor: ¡Qué pasa Vallejo...! ¿sorprendido...? ¡tómate una copa con nosotros, anda...!
Vallejo: ¿Pero se puede saber que hacéis todos en mi casa, Perea...? ¿a quién se le ha ocurrido semejante majadería...?
Laura: Mea culpa, querido... sabía que esta era la única manera de reunir a todas las personas que de alguna manera te aprecian... y me apetecía que celebráramos tu jubilación de una manera especial...
Vallejo: (mirando a todos sin poder creer lo que ve) ¡Pero...! ¡podías haberme avisado antes...! ¡vamos, digo yo...!
Laura: Si te lo hubiera dicho, no habrías aceptado celebrar algo así de ningún modo... así lo he preparado yo con mucha ayuda de tus mejores amigos...
Bonilla: ¡Vamos, Vallejo, no te hagas de rogar...! si en el fondo estás encantado de vernos hoy aquí...
Héctor: Encima de que vas a pasar a mejor vida... en el buen sentido de la palabra, quiero decir...
Vallejo: Tengo que reconocer que no me gustan demasiado las sorpresas...
Asun: Pues ya va siendo hora de que empiecen a gustarle, señor comisario... ¿no me irá a decir ahora que no le hace ni un poquitín de ilusión que estemos todos aquí concentrados en esta pequeña reunión...?
Vallejo: ¿Pequeña...? ¿de verdad te parece pequeño lo que habéis montado en connivencia con mi mujer...?
Laura: Domingo, por favor, rebaja el carácter... tú no eres así...
Héctor: Déjale, Laura, si él es así... genio y figura... pero en el fondo está encantado, aunque no quiera reconocerlo... cuanto más saca sus malas pulgas a pasear, más emocionado y contento está... es sólo que Vallejo es así... tú le conoces mejor que nadie...
Vallejo: Estoy completamente sobrepasado por todo... no me esperaba algo así en la vida...
Aurelia: Ande, comisario Vallejo, tómese una copa y pasemos a divertirnos y a disfrutar de la velada... después de todo usted se lo merece... han sido muchos años de trabajo y de sacrificio, y ahora toca disfrutar un poco, ¿no cree...?
Vallejo: Puede que tengas razón... alcánzame una copa de ahí, ¿quieres...? hace bastante calor y tengo sed...
Aurelia: Claro, tome...
Vallejo: Gracias... ¡anda, si también ha venido Robledo y señora...! (estrecha su mano y saluda a la esposa) ¿cómo estás...?
Robledo: Héctor tiene la culpa de que yo esté aquí... sabes que no me gustan las fiestas y reuniones multitudinarias, pero se trata de una ocasión especial... una jubilación no se celebra todos los días... y he visto a compañeros que hacía tiempo que no veía, el inspector Murillo o el comisario Flores de la comisaría de Centro...
Vallejo: ¿Entonces te alegras de haber venido...?
Robledo: Sólo de ver la cara que has puesto cuando has entrado, ha merecido la pena... me alegro mucho por ti... y te deseo lo mejor a partir de ahora... tendrás mucho más tiempo para ti y para tu esposa, para viajar juntos...
Vallejo: Yo soy un hombre muy casero, parece mentira que no lo sepas, Robledo... me conoces desde hace muchos años, estudiamos juntos en la Academia y luego cuando era tu jefe en la comisaría de Delicias, sabes que siempre he sido un tipo tranquilo, y un espécimen bastante raro, para que vamos a engañarnos... cuando me destinaron a la comisaría de Chamberí y a ti te ascendieron y te hicieron comisario en Delicias, me alegré mucho, ya lo sabes... siempre supe que tenías futuro y madera para ser un buen jefe en la policía... la paciencia y la prudencia son claves para mantenerse ahí dentro...
Héctor: Sí, y sobre todo saber aguantar impertinencias, incoherencias, injusticias, y agachar la cabeza ante según que cosas...
Vallejo: ¡Por esa lengua viperina que tienes, Perea, por eso mismo te dieron la patada...!
Héctor: Te recuerdo, Vallejo, que a mí no me echaron, yo me fui voluntariamente, estaba harto de tener que hacer oídos sordos... yo tengo mi propio sentido de la justicia y no estaba dispuesto a seguir aguantando ciertas cosas y a ciertas personas...
Robledo: Y por lo que sé, no te ha ido mal del todo, eh...? tienes una agencia de detectives que funciona como la seda... a Bonilla no lo conozco tanto como a ti, pero como sigáis resolviendo casos así de eficientes, al final os van a condecorar desde la policía y todo...
Héctor: La verdad es que no me puedo quejar... Bonilla y yo formamos una pareja bien avenida y el despacho va bien, después de todo... y aunque ahora Vallejo se nos vaya, espero que aún fuera del Cuerpo pueda seguir tirando de sus contactos e influencias para sacarnos de algún que otro atolladero...
Vallejo: ¡Cuenta con ello, Héctor...! es que me puede el gusanillo de policía, y creo que eso no lo voy a perder nunca, por mucho que mi mujer se empeñe... eso sí, me seguiré dejando cuidar por ella, nadie lo hace con tanto amor como Laura...
Héctor: ¿Lo ves, Robledo...? si en el fondo el comisario Vallejo tiene su corazoncito, aunque a veces está tan escondido que es difícil de encontrar, incluso hasta para el mejor detective de todo Madrid, aquí presente...

(Los compañeros se ríen por el comentario de Héctor)

Asun: Desde luego, mi marido es de todo menos modesto... trae que te llene la copa, cariño...
Héctor: Gracias, amor...

(La velada transcurre alegre y divertida. Las mujeres se reúnen en pequeños corros hablando entre ellas y conociéndose un poco mejor, y los hombres hacen lo propio, compartiendo y recordando vivencias mientras disfrutan al aire libre de la amena conversación entre risas, bebida y comida en abundancia).

(Ya bien entrada la noche, los invitados se van retirando, la bajada de temperaturas a estas horas en el mes de Septiembre se hacen notar y obliga a los invitados a recogerse en el interior de la casa, aprovechando la mayoría de ellos para marcharse tras haber disfrutado de un encuentro sorprendente y diferente. Asun, Matilde y Aurelia ayudan a Laura a recoger algunas cosas del jardín y meterlas hacia la cocina, mientras Bonilla, Gustavo y Héctor se toman la última copa y se fuman el último cigarrillo junto a Vallejo, dando así por terminada la velada)

(Un rato después, ya en casa, Héctor y Asun han pasado a recoger a los niños por casa de Felisa y Trino, y se los suben a dormir, mientras ellos hacen lo propio recogiéndose en el dormitorio)

Asun: Creo que Vallejo se ha divertido bastante, incluso se ha alegrado de que Laura le haya preparado esa fiesta en su honor...
Héctor: ¡Pues claro que sí...! en el fondo estaba encantado, aunque no lo quiera reconocer... Vallejo no es de esas personas que exteriorizan sus sentimientos en público, pero los tiene como todo el mundo... por eso se empeña en parecer insensible dando rebotazos a diestro y siniestro... pero los que le conocemos bien, sabemos que hoy ha sido una noche especial para él, y que no la va a olvidar fácilmente, ya lo verás...
Asun: ¿Sabes que he conocido a gente muy interesante...? las esposas de algunos de tus antiguos compañeros son encantadoras, la mayoría también son mujeres trabajadoras, que se han hecho a sí mismas, algunas procedían también de un pequeño pueblo y vinieron a Madrid con sus familias de origen, y el hecho de estar casadas con un policía les hace ver la dureza de la profesión y sus riesgos... menos mal que cuando yo te conocí ya no estabas en la policía...
Héctor: ¿Por...? ¿crees que ser policía es más peligroso que ser detective privado...?
Asun: Mucho más... estás en continua alerta, persiguiendo a ladrones, asesinos y todo tipo de maleantes que suelen ir armados, y no te digo nada en los dispositivos que se montan para acorralar a un delincuente...
Héctor: Te advierto que a veces los peores delincuentes y gente corrupta se encuentran dentro del propio cuerpo, no te olvides... por eso salí tan asqueado...
Asun: (abrazando a su marido) Puede ser... pero yo prefiero que seas detective, no sé, me parece una profesión más segura...
Héctor: No sé que decirte, Bonilla y yo también nos codeamos con cada elemento que para qué... además es un trabajo inestable, nunca sabes si vas a cobrar, depende mucho del trabajo que haya, no es fijo, y desde luego pocas veces somos reconocidos, es más, para más de uno y más de dos somos un auténtico grano en el culo... y si pudieran quitarnos de encima, lo harían... pero lo más importante es que lo hayas pasado bien, cariño, que hayas disfrutado... siento haberte dejado tan sola, pero es que esta noche, mis antiguos compañeros me requerían constantemente, hacía muchos años que no veía a la mayoría de ellos...
Asun: (acariciándole con ternura) No tienes que disculparte, cielo... lo entiendo, y se te veía tan animado... y no te preocupes por mí, yo he estado bien acompañada también, de verdad...
Héctor: (besando a su esposa) Es que a veces me sabe mal no prestarte la atención que te mereces... pero prometo compensarte...
Asun: Héctor, yo no necesito que me compenses, me basta con tenerte aquí ahora y siempre, a mi lado, esa es mi única recompensa, que me abraces y que me beses cuando lo necesito, que tengas todos esos detalles que tienes conmigo, que me entiendas y me comprendas, que me des conversación, que me cuentes tus cosas y las compartas conmigo, eso es lo que yo más valoro...
Héctor: Te quiero, eso es lo único que quiero que sepas en este preciso momento... que todo lo que yo siento por ti se resume en dos palabras: te quiero...
Asun: (sonríe emocionada) Y yo a ti, mi amor, y yo a ti... (le besa en la frente) ven a la cama, anda...
Héctor: Claro, ahora mismo, mi niña...

(Héctor se mete en la cama junto a Asun y como cada noche se duermen abrazados, despertando a la mañana siguiente por el griterío de sus hijos, que se empeñan en mantener algún tipo de batallita dominical que finalmente consiguen resolver de mutuo acuerdo sin armar demasiado alboroto).

jueves, 4 de julio de 2013

Capítulo 72: Vacaciones en Benidorm (Agosto 1968)

(Llegaron las vacaciones de verano. Estamos en Agosto de 1968 y la familia Perea se prepara para disfrutar de un merecido descanso. Tras haber celebrado la semana pasada el cumpleaños del pequeño Daniel, que ya ha cumplido 7 años y se siente cada vez más mayor e importante en su familia, ahora llega el momento de que Héctor y Asun den carpetazo a sus obligaciones laborales y disfruten de las vacaciones estivales junto a sus hijos, quienes ya llevan disfrutando de ellas desde finales de Junio. En esta ocasión el destino elegido será la playa, concretamente la de Benidorm. Se trata de un destino turístico que se ha puesto de moda y ha crecido mucho últimamente. Aunque ya hay algún que otro edificio alto de hotel o apartamento en plena construcción, aún permanecen las casas bajas al borde del mar y la zona del pueblo no ha perdido ni un ápice de su encanto. Benidorm empezó siendo hace muchos años un pueblo de pescadores y poco a poco se ha ido convirtiendo en el destino turístico de moda no solo para los españoles sino también para turistas extranjeros que se van dejando caer por esta linda ciudad mediterránea. Uno de los encantos de Benidorm está en las dos playas de las que dispone: la de Levante y la de Poniente, aunque es en la primera donde se encuentran la gran mayoría de los complejos hoteleros que poco a poco se van construyendo. La playa de Levante está muy recogida por los laterales, flanqueada por el Rincón de Loix a la izquierda y por el Castillo a la derecha. El mirador del Castillo es la zona más antigua de Benidorm, es donde se encuentra el pueblo, donde empezó todo en realidad. A ese lado se encuentra el Puerto y la Lonja donde las barcas de pescadores vienen de faenar a primera hora de la mañana para vender en el Mercado todo el género conseguido en alta mar)

(La familia Perea se ha instalado en una de las casas del pueblo que sus dueños alquilan a los veraneantes por temporadas y de este modo tienen a tiro de piedra todas las actividades importantes que se pueden hacer en la zona. La casa está bien equipada y con todo lo necesario para disfrutar de las vacaciones. El Mercado está al lado para poder hacer la compra diaria y la playa está a tan solo diez minutos bajando la cuesta. Lo peor de todo es el calor del mes de Agosto, que hace que todos suden la gota gorda y eviten estar en la calle a las horas en las que más pega el sol, por lo que se organizan para salir a comprar a primerísima hora de la mañana para luego preparar los bártulos y quedarse en la playa el resto de la jornada hasta bien entrada la tarde. Cuando el sol se pone, la familia sale a pasear tanto por la zona del Pueblo como por otras avenidas algo más alejadas así como recorriendo el Paseo del mar, sentándose a disfrutar de un buen helado o de una buena leche merengada en las múltiples cafeterías y terrazas disponibles y disfrutando de la brisa nocturna. Otro de los pasatiempos favoritos de los niños es mirar cada día la cartelera de los cines de verano para elegir que película van a ver y organizar el día que deciden ir a ver una buena sesión continua de tarde).

(Como la portería cierra el mes de Agosto, Felisa y Trino se han unido a la familia Perea para disfrutar de este mes en la playa junto con Irenita que a sus 12 años ya se ha convertido en toda una mujercita)

María: ¡Mami, mami...! ¿vas al Mercado...?
Asun: Sí, cariño, tengo que comprar algo de fruta y verdura que ya apenas queda... voy con la abuela, pero venimos enseguida...
María: ¿Puedo ir con vosotras...? es que estoy un poco cansada de aguantar a Dani hasta que nos vayamos a la playa... y prefiero que se quede un rato con la prima...
Asun: ¿Ha pasado algo entre vosotros que yo no me haya enterado...?
Dani: ¡Que va...! lo que pasa es que estoy con el álbum de cromos que me ha regalado el abuelo y me paso la mañana repasando los que tengo y los que no tengo...
María: Está muy pesadito, todo el tiempo hablando de fútbol, repasando las alineaciones, formando el equipo... ¡un rollo...! ¡si es que parece un disco rayado...! como sigas así vas a conseguir que me aprenda la alineación del Real Madrid hasta yo que no me interesa nada...
Dani: (con cara de pillo) Es lo que pretendo, hermanita... así cuando papá algún día nos lleve al estadio de Chamartín puedes animar al equipo coreando sus nombres...
Héctor: Pues anda que no tengo yo ganas de llevaros algún día al estadio, a presumir de los colores de nuestro equipo...
Trino: ¡Sí, pues como te oiga Marcelino no vuelve a dirigirte la palabra...!
Héctor: Tranquilo, suegro, que Marce ya me conoce y sabe que yo soy merengón... él es colchonero y nos respetamos mutuamente sin hacer sangre... y además Pelayo también me apoya...
Trino: ¡Eso es verdad...!
María: Bueno, ¿entonces puedo irme con vosotras o no...?
Asun: Claro que sí, tesoro...
Dani: ¿Podéis traerme otro paquete de cromos...? a ver si esta vez no me salen tantos repetidos...
Héctor: Oye cariño, y si no te importa ya que vas a pasar por el kiosco, ¿puedes comprar la prensa...? así tengo lectura para la playa...
Asun: ¡Vaya, vaya...! ¡todos pidiendo encargos...! ¡y mientras vosotros aquí en la terraza... comodones, que sois unos comodones...!
Héctor: Venga, cariño, no seas así... te compensaré, te lo prometo... (poniendo caritas de enamorado con su esposa)
Asun: (divertida) ¡Deja de hacer eso...! está bien, te compraré un par de periódicos cuando baje... ¿nos vamos...?
Héctor: (besando a Asun) Gracias, cariño, eres un sol... y te quiero...
Asun: ¡Anda zalamero, vale ya...!

(Asun, María y Felisa se bajan a la calle a comprar y hacer los encargos del día mientras Daniel, Irenita, Héctor y Trino se quedan en la terraza de la casa hablando de fútbol y otras cosas)

(Cuando vuelven las mujeres del mercado, todos se preparan para disfrutar de una nueva jornada playera, preparando los bártulos necesarios. Dani y María están especialmente contentos porque su padre les ha prometido que los va llevar a bucear por la zona de rocas. De hecho ambos se han comprado un completo equipo de buceo formado por aletas, gafas y tubo respiratorio. Irenita se unirá a ellos y los cuatro disfrutarán de un tiempo sumergidos bajo el agua observando los pequeños peces que se esconden tras las rocas y recogiendo piedras y conchas procedentes del fondo marino)

Héctor: ¿Qué, chicos, listos para la inmersión...?
María y Dani: ¡Síiii...!
Irenita: Yo también estoy lista, tío Héctor...
Héctor: Pues vamos entonces...
Asun: Tened mucho cuidado, Héctor, por favor... quiero que me devuelvas a los niños enteros...
Héctor: Tranquila, cariño, que no nos va a pasar nada... de verdad... vamos a meternos en esa zona de la calita, estamos protegidos por las rocas y no hay apenas oleaje... lo vamos a pasar muy bien, y los niños están deseando hacerlo...
María: Tranquila mami, tendremos mucho cuidado y no nos alejaremos de donde está papá... ¿de acuerdo...?
Dani: ¡Venga, mami, no seas aguafiestas...!
Asun: Está bien, os dejo en buenas manos, lo sé...
Héctor: (dándole un cariñoso beso a su esposa) No te preocupes, mi vida, volveremos en una hora o así... y si miras el reloj para entonces y ves que no hemos vuelto, ya puedes llamar a la guardia costera o a la policía...
Asun: ¡Héctor, no me asustes... no tiene gracia...!
Héctor: ¡Mujer, no te lo tomes a la tremenda... estaba de broma...!
Asun: Está bien... os esperamos aquí en el toldo... hasta luego...
Héctor: Adiós...

(Asun se queda en el toldo con sus padres charlando mientras espera que vengan los demás miembros de la familia de sus aventuras marítimas)

Felisa: ¡Asun, hija, no pongas esa cara de preocupación, que tampoco se van a la guerra...!
Asun: Ya, ya lo sé, madre, pero es que a veces Héctor con tal de contentar a los niños es un poco temerario...
Trino: Yo no creo que sea temerario, hija... Héctor es un padrazo y él será el primero que no les deje meterse por sitios peligrosos... parece mentira que después de tantos años aún no le conozcas... él sería incapaz de correr riesgos con los niños...
Asun: Sí, padre, tiene razón... es sólo que a veces me asusto e intento que no se me note delante de él y de los niños, porque veo la ilusión que tienen y no quiero quitarles las ganas de divertirse... no quiero que crean que soy una aguafiestas como dice Daniel...
Felisa: Tú no haces nada malo por preocuparte, para eso estamos las madres, hija... pero en este caso puedes estar muy tranquila... Héctor os adora, a ti y a los críos, y jamás haría nada peligroso...
Asun: Gracias, madre... gracias por sus ánimos y sus consejos... supongo que necesitaba oír esas palabras... me quedo mucho más tranquila...
Trino: ¡Esa es mi Asun...! y ahora hija, pásame ese periódico que ha dejado ahí Héctor que le voy a echar un ojo a ver que dice...
Asun: Claro, tome...

(Trino empieza a leer el periódico mientras Felisa y Asun sacan unas bebidas de la nevera para refrescarse y mitigar el fuerte calor del mediodía)

(Un buen rato después, Héctor vuelve sano y salvo con los tres críos enteros, gritando y brincando divertidos)

Dani: ¡No sabes lo bien que lo hemos pasado, mami...! ¡papá nos ha llevado a un recodo del mar y hemos estado buceando entre las rocas con las aletas y las gafas y el tubo...! ¡y hemos visto muchos peces... y mucho más grandes que Charly...!
María: ¡Y hemos saltado al agua desde la roca...! pero no te preocupes, que estaba muy bajita, no había casi altura...!
Irene: ¡Y mira la cantidad de conchitas y piedrecitas que hemos recogido...! voy a hacer una selección y me voy a llevar algunas para Madrid, y un poco de arena también... lo voy a meter en un bote y así me acordaré de estas vacaciones cuando esté aburrida estudiando en el colegio durante el invierno... cada vez que mire el bote...
María: ¡Hala, que buena idea, yo voy a hacer lo mismo...!
Héctor: ¿Lo ves, cariño...? no les ha pasado absolutamente nada... y tenías que haber visto sus caras cuando veían pasar los peces y ellos escapaban corriendo cada vez que intentaban tocarlos...
Asun: (sonriente) Me alegro mucho que lo hayáis pasado tan bien...
Héctor: Bueno... ¿y ahora te apetece venir a darte un baño conmigo...? ahora que he terminado de bañarme con los chicos, te toca a ti, mi niña...
Asun: (levantándose de la silla) ¡De mil amores...! (sale corriendo por la arena gritando divertida) ¡el último en llegar al agua paga la paella...!

(Héctor sale corriendo detrás de Asun pero no llega a alcanzarla y ella llega al agua antes que su marido)

Asun: (sonriendo divertida) ¡Te gané...! te toca pagar a ti...
Héctor: Lo haré encantado... pagaré esa paella con gusto con tal de verte sonreír así...
Asun: (sonriente) ¡Que bobo...!
Héctor: Pero antes déjame que me cobre el peaje... (se inclina sobre Asun y le roba un furtivo beso)
Asun: ¡Para, para...! (mira a su alrededor) la gente nos está mirando y si vienen los guardias y nos pillan, nos pondrán una multa por escándalo público...
Héctor: Me da igual... mira esa pareja de extranjeros que están ahí... (Asun se da la vuelta discretamente) no paran de hacerse arrumacos y no parece que les importe mucho que los pillen los guardias...
Asun: Sí, ya lo veo, pero en mi caso no es tanto por los guardias, no me gusta llamar la atención... me gusta disfrutar de ti pero en privado...
Héctor: Entiendo... (la coge de la mano) ven, vámonos un poco mar adentro...

(Asun y Héctor nadan un poco adentro del mar a una zona menos concurrida donde disfrutan de unos juegos acuáticos entre risas y bromas, disfrutando de un buen chapuzón)

(Mientras en el toldo, Dani no deja de mirar hacia el borde del mar viendo como sus padres ahora sí, se alejan para meterse en el mar un rato)

Felisa: ¿Vienen ya tus padres, Daniel...?
Dani: ¡Que va, abuela...! ahora es cuando se están metiendo más adentro en el agua...
Felisa: ¿Todavía no se han metido...? ¿y qué hacían ahí en la orilla tanto rato...?
Dani: Pues no lo sé, pero estaban hablando y se estaban riendo... y también se han dado un beso... (se pone las manos en la boca conteniendo la risa)
Felisa: (santiguándose) ¡Jesús, María y José...! ¡les parecerá bonito, dar el espectáculo ahí delante de toda la playa...! (refunfuñando un poco) desde luego... ¡a quien se le ocurre...!
Trino: (sin dejar de leer el periódico) ¡Mujer, no seas así...! ¡déjales, son jóvenes...! y si quieren demostrar su amor a los cuatro vientos, pues que lo hagan... ojalá tú me dejaras más a menudo demostrarte cuanto te quiero... ven aquí, anda, no pongas esa cara, y dame un beso...
Felisa: ¡Ay, Trino...! ¡estate quieto...!
Trino: (dirigiéndose a los niños) Desde luego, con vuestra abuela no se puede...

(Mientras en el agua, nuestros dos tortolitos disfrutan de un divertido baño, haciendo unos largos, relajándose en el agua y manteniendo una tranquila charla)

Asun: Me encanta ver como disfrutan los niños contigo... se nota que se divierten mucho... y siento si a veces me pongo demasiado pesada no dejándoles hacer determinadas cosas por miedo a que les pueda pasar algo o corran algún peligro...
Héctor: Es inevitable... las madres estáis para eso, para controlar las locuras que se nos ocurren a veces a los padres...
Asun: Tú no eres ningún loco... y sé que los niños están en buenas manos cuando están contigo... en el fondo estoy muy tranquila porque eres un gran padre... y te quiero...
Héctor: Yo también te quiero... muchísimo... y me gusta demostrártelo siempre que puedo... estás tan bonita con ese bikini tan moderno...
Asun: Abrázame...

(Héctor acoge a Asun en sus brazos, dándole pequeños besos en el hombro y colocándose ambos en una zona donde hacen pie)

Héctor: ¿Quieres que vayamos hacia el toldo...?
Asun: (peinando el pelo de su marido hacia atrás con el agua) Claro... tomaremos un aperitivo y luego recogemos los trastos y nos vamos a disfrutar de esa paella que te ha tocado pagar... (riéndose divertida, le roba un beso)
Héctor: ¡Pues vamos entonces...!

(Héctor y Asun salen del agua cogidos de la mano y una vez en el toldo, Asun saca unas bebidas y unas patatas fritas para tomar un pequeño piscolabis antes de la comida. Posteriormente, la familia recoge los bártulos y suben a la casa a dejar las cosas más pesadas para luego dirigirse al mesón donde han encargado una paella de marisco para tomar en el local y disfrutar de este plato mediterráneo tan típico).

(Ya por la tarde y arreglados para salir, la familia disfruta de un largo paseo por las avenidas donde se encuentran las principales terrazas. Después de disfrutar del ambiente que allí se respira y tras haber acompañado a Felisa a escuchar misa en la Iglesia de Sant Jaume en la plaza del pueblo, se dirigen a degustar unos granizados y unas horchatas en una de las múltiples terrazas disponibles en el paseo)

(Poco a poco los días van pasando y las vacaciones van tocando a su fin. Han sido unos días de descanso muy merecidos y bien disfrutados por toda la familia. Ahora llegó el momento de volver a casa y retomar la rutina, pero eso sí, con los buenos recuerdos siempre presentes en su memoria y deseando volver a repetir una experiencia similar al año siguiente).