(La familia Perea se ha instalado en una de las casas del pueblo que sus dueños alquilan a los veraneantes por temporadas y de este modo tienen a tiro de piedra todas las actividades importantes que se pueden hacer en la zona. La casa está bien equipada y con todo lo necesario para disfrutar de las vacaciones. El Mercado está al lado para poder hacer la compra diaria y la playa está a tan solo diez minutos bajando la cuesta. Lo peor de todo es el calor del mes de Agosto, que hace que todos suden la gota gorda y eviten estar en la calle a las horas en las que más pega el sol, por lo que se organizan para salir a comprar a primerísima hora de la mañana para luego preparar los bártulos y quedarse en la playa el resto de la jornada hasta bien entrada la tarde. Cuando el sol se pone, la familia sale a pasear tanto por la zona del Pueblo como por otras avenidas algo más alejadas así como recorriendo el Paseo del mar, sentándose a disfrutar de un buen helado o de una buena leche merengada en las múltiples cafeterías y terrazas disponibles y disfrutando de la brisa nocturna. Otro de los pasatiempos favoritos de los niños es mirar cada día la cartelera de los cines de verano para elegir que película van a ver y organizar el día que deciden ir a ver una buena sesión continua de tarde).
(Como la portería cierra el mes de Agosto, Felisa y Trino se han unido a la familia Perea para disfrutar de este mes en la playa junto con Irenita que a sus 12 años ya se ha convertido en toda una mujercita)
María: ¡Mami, mami...! ¿vas al Mercado...?
Asun: Sí, cariño, tengo que comprar algo de fruta y verdura que ya apenas queda... voy con la abuela, pero venimos enseguida...
María: ¿Puedo ir con vosotras...? es que estoy un poco cansada de aguantar a Dani hasta que nos vayamos a la playa... y prefiero que se quede un rato con la prima...
Asun: ¿Ha pasado algo entre vosotros que yo no me haya enterado...?
Dani: ¡Que va...! lo que pasa es que estoy con el álbum de cromos que me ha regalado el abuelo y me paso la mañana repasando los que tengo y los que no tengo...
María: Está muy pesadito, todo el tiempo hablando de fútbol, repasando las alineaciones, formando el equipo... ¡un rollo...! ¡si es que parece un disco rayado...! como sigas así vas a conseguir que me aprenda la alineación del Real Madrid hasta yo que no me interesa nada...
Dani: (con cara de pillo) Es lo que pretendo, hermanita... así cuando papá algún día nos lleve al estadio de Chamartín puedes animar al equipo coreando sus nombres...
Héctor: Pues anda que no tengo yo ganas de llevaros algún día al estadio, a presumir de los colores de nuestro equipo...
Trino: ¡Sí, pues como te oiga Marcelino no vuelve a dirigirte la palabra...!
Héctor: Tranquilo, suegro, que Marce ya me conoce y sabe que yo soy merengón... él es colchonero y nos respetamos mutuamente sin hacer sangre... y además Pelayo también me apoya...
Trino: ¡Eso es verdad...!
María: Bueno, ¿entonces puedo irme con vosotras o no...?
Asun: Claro que sí, tesoro...
Dani: ¿Podéis traerme otro paquete de cromos...? a ver si esta vez no me salen tantos repetidos...
Héctor: Oye cariño, y si no te importa ya que vas a pasar por el kiosco, ¿puedes comprar la prensa...? así tengo lectura para la playa...
Asun: ¡Vaya, vaya...! ¡todos pidiendo encargos...! ¡y mientras vosotros aquí en la terraza... comodones, que sois unos comodones...!
Héctor: Venga, cariño, no seas así... te compensaré, te lo prometo... (poniendo caritas de enamorado con su esposa)
Asun: (divertida) ¡Deja de hacer eso...! está bien, te compraré un par de periódicos cuando baje... ¿nos vamos...?
Héctor: (besando a Asun) Gracias, cariño, eres un sol... y te quiero...
Asun: ¡Anda zalamero, vale ya...!
(Asun, María y Felisa se bajan a la calle a comprar y hacer los encargos del día mientras Daniel, Irenita, Héctor y Trino se quedan en la terraza de la casa hablando de fútbol y otras cosas)
(Cuando vuelven las mujeres del mercado, todos se preparan para disfrutar de una nueva jornada playera, preparando los bártulos necesarios. Dani y María están especialmente contentos porque su padre les ha prometido que los va llevar a bucear por la zona de rocas. De hecho ambos se han comprado un completo equipo de buceo formado por aletas, gafas y tubo respiratorio. Irenita se unirá a ellos y los cuatro disfrutarán de un tiempo sumergidos bajo el agua observando los pequeños peces que se esconden tras las rocas y recogiendo piedras y conchas procedentes del fondo marino)
Héctor: ¿Qué, chicos, listos para la inmersión...?
María y Dani: ¡Síiii...!
Irenita: Yo también estoy lista, tío Héctor...
Héctor: Pues vamos entonces...
Asun: Tened mucho cuidado, Héctor, por favor... quiero que me devuelvas a los niños enteros...
Héctor: Tranquila, cariño, que no nos va a pasar nada... de verdad... vamos a meternos en esa zona de la calita, estamos protegidos por las rocas y no hay apenas oleaje... lo vamos a pasar muy bien, y los niños están deseando hacerlo...
María: Tranquila mami, tendremos mucho cuidado y no nos alejaremos de donde está papá... ¿de acuerdo...?
Dani: ¡Venga, mami, no seas aguafiestas...!
Asun: Está bien, os dejo en buenas manos, lo sé...
Héctor: (dándole un cariñoso beso a su esposa) No te preocupes, mi vida, volveremos en una hora o así... y si miras el reloj para entonces y ves que no hemos vuelto, ya puedes llamar a la guardia costera o a la policía...
Asun: ¡Héctor, no me asustes... no tiene gracia...!
Héctor: ¡Mujer, no te lo tomes a la tremenda... estaba de broma...!
Asun: Está bien... os esperamos aquí en el toldo... hasta luego...
Héctor: Adiós...
(Asun se queda en el toldo con sus padres charlando mientras espera que vengan los demás miembros de la familia de sus aventuras marítimas)
Felisa: ¡Asun, hija, no pongas esa cara de preocupación, que tampoco se van a la guerra...!
Asun: Ya, ya lo sé, madre, pero es que a veces Héctor con tal de contentar a los niños es un poco temerario...
Trino: Yo no creo que sea temerario, hija... Héctor es un padrazo y él será el primero que no les deje meterse por sitios peligrosos... parece mentira que después de tantos años aún no le conozcas... él sería incapaz de correr riesgos con los niños...
Asun: Sí, padre, tiene razón... es sólo que a veces me asusto e intento que no se me note delante de él y de los niños, porque veo la ilusión que tienen y no quiero quitarles las ganas de divertirse... no quiero que crean que soy una aguafiestas como dice Daniel...
Felisa: Tú no haces nada malo por preocuparte, para eso estamos las madres, hija... pero en este caso puedes estar muy tranquila... Héctor os adora, a ti y a los críos, y jamás haría nada peligroso...
Asun: Gracias, madre... gracias por sus ánimos y sus consejos... supongo que necesitaba oír esas palabras... me quedo mucho más tranquila...
Trino: ¡Esa es mi Asun...! y ahora hija, pásame ese periódico que ha dejado ahí Héctor que le voy a echar un ojo a ver que dice...
Asun: Claro, tome...
(Trino empieza a leer el periódico mientras Felisa y Asun sacan unas bebidas de la nevera para refrescarse y mitigar el fuerte calor del mediodía)
(Un buen rato después, Héctor vuelve sano y salvo con los tres críos enteros, gritando y brincando divertidos)
Dani: ¡No sabes lo bien que lo hemos pasado, mami...! ¡papá nos ha llevado a un recodo del mar y hemos estado buceando entre las rocas con las aletas y las gafas y el tubo...! ¡y hemos visto muchos peces... y mucho más grandes que Charly...!
María: ¡Y hemos saltado al agua desde la roca...! pero no te preocupes, que estaba muy bajita, no había casi altura...!
Irene: ¡Y mira la cantidad de conchitas y piedrecitas que hemos recogido...! voy a hacer una selección y me voy a llevar algunas para Madrid, y un poco de arena también... lo voy a meter en un bote y así me acordaré de estas vacaciones cuando esté aburrida estudiando en el colegio durante el invierno... cada vez que mire el bote...
María: ¡Hala, que buena idea, yo voy a hacer lo mismo...!
Héctor: ¿Lo ves, cariño...? no les ha pasado absolutamente nada... y tenías que haber visto sus caras cuando veían pasar los peces y ellos escapaban corriendo cada vez que intentaban tocarlos...
Asun: (sonriente) Me alegro mucho que lo hayáis pasado tan bien...
Héctor: Bueno... ¿y ahora te apetece venir a darte un baño conmigo...? ahora que he terminado de bañarme con los chicos, te toca a ti, mi niña...
Asun: (levantándose de la silla) ¡De mil amores...! (sale corriendo por la arena gritando divertida) ¡el último en llegar al agua paga la paella...!
(Héctor sale corriendo detrás de Asun pero no llega a alcanzarla y ella llega al agua antes que su marido)
Asun: (sonriendo divertida) ¡Te gané...! te toca pagar a ti...
Héctor: Lo haré encantado... pagaré esa paella con gusto con tal de verte sonreír así...
Asun: (sonriente) ¡Que bobo...!
Héctor: Pero antes déjame que me cobre el peaje... (se inclina sobre Asun y le roba un furtivo beso)
Asun: ¡Para, para...! (mira a su alrededor) la gente nos está mirando y si vienen los guardias y nos pillan, nos pondrán una multa por escándalo público...
Héctor: Me da igual... mira esa pareja de extranjeros que están ahí... (Asun se da la vuelta discretamente) no paran de hacerse arrumacos y no parece que les importe mucho que los pillen los guardias...
Asun: Sí, ya lo veo, pero en mi caso no es tanto por los guardias, no me gusta llamar la atención... me gusta disfrutar de ti pero en privado...
Héctor: Entiendo... (la coge de la mano) ven, vámonos un poco mar adentro...
(Asun y Héctor nadan un poco adentro del mar a una zona menos concurrida donde disfrutan de unos juegos acuáticos entre risas y bromas, disfrutando de un buen chapuzón)
(Mientras en el toldo, Dani no deja de mirar hacia el borde del mar viendo como sus padres ahora sí, se alejan para meterse en el mar un rato)
Felisa: ¿Vienen ya tus padres, Daniel...?
Dani: ¡Que va, abuela...! ahora es cuando se están metiendo más adentro en el agua...
Felisa: ¿Todavía no se han metido...? ¿y qué hacían ahí en la orilla tanto rato...?
Dani: Pues no lo sé, pero estaban hablando y se estaban riendo... y también se han dado un beso... (se pone las manos en la boca conteniendo la risa)
Felisa: (santiguándose) ¡Jesús, María y José...! ¡les parecerá bonito, dar el espectáculo ahí delante de toda la playa...! (refunfuñando un poco) desde luego... ¡a quien se le ocurre...!
Trino: (sin dejar de leer el periódico) ¡Mujer, no seas así...! ¡déjales, son jóvenes...! y si quieren demostrar su amor a los cuatro vientos, pues que lo hagan... ojalá tú me dejaras más a menudo demostrarte cuanto te quiero... ven aquí, anda, no pongas esa cara, y dame un beso...
Felisa: ¡Ay, Trino...! ¡estate quieto...!
Trino: (dirigiéndose a los niños) Desde luego, con vuestra abuela no se puede...
(Mientras en el agua, nuestros dos tortolitos disfrutan de un divertido baño, haciendo unos largos, relajándose en el agua y manteniendo una tranquila charla)
Asun: Me encanta ver como disfrutan los niños contigo... se nota que se divierten mucho... y siento si a veces me pongo demasiado pesada no dejándoles hacer determinadas cosas por miedo a que les pueda pasar algo o corran algún peligro...
Héctor: Es inevitable... las madres estáis para eso, para controlar las locuras que se nos ocurren a veces a los padres...
Asun: Tú no eres ningún loco... y sé que los niños están en buenas manos cuando están contigo... en el fondo estoy muy tranquila porque eres un gran padre... y te quiero...
Héctor: Yo también te quiero... muchísimo... y me gusta demostrártelo siempre que puedo... estás tan bonita con ese bikini tan moderno...
Asun: Abrázame...
(Héctor acoge a Asun en sus brazos, dándole pequeños besos en el hombro y colocándose ambos en una zona donde hacen pie)
Héctor: ¿Quieres que vayamos hacia el toldo...?
Asun: (peinando el pelo de su marido hacia atrás con el agua) Claro... tomaremos un aperitivo y luego recogemos los trastos y nos vamos a disfrutar de esa paella que te ha tocado pagar... (riéndose divertida, le roba un beso)
Héctor: ¡Pues vamos entonces...!
(Héctor y Asun salen del agua cogidos de la mano y una vez en el toldo, Asun saca unas bebidas y unas patatas fritas para tomar un pequeño piscolabis antes de la comida. Posteriormente, la familia recoge los bártulos y suben a la casa a dejar las cosas más pesadas para luego dirigirse al mesón donde han encargado una paella de marisco para tomar en el local y disfrutar de este plato mediterráneo tan típico).
(Ya por la tarde y arreglados para salir, la familia disfruta de un largo paseo por las avenidas donde se encuentran las principales terrazas. Después de disfrutar del ambiente que allí se respira y tras haber acompañado a Felisa a escuchar misa en la Iglesia de Sant Jaume en la plaza del pueblo, se dirigen a degustar unos granizados y unas horchatas en una de las múltiples terrazas disponibles en el paseo)
(Poco a poco los días van pasando y las vacaciones van tocando a su fin. Han sido unos días de descanso muy merecidos y bien disfrutados por toda la familia. Ahora llegó el momento de volver a casa y retomar la rutina, pero eso sí, con los buenos recuerdos siempre presentes en su memoria y deseando volver a repetir una experiencia similar al año siguiente).
Gracias Raki por esta jornada playera en Benidorm, ese Hector todo un padrazo con los niños y ese amor de matrimonio que desprenden tus relatos es fantastico !!!!!
ResponderEliminar