(Daniel y Javier por su parte, también comenzaron sus clases en el Ramiro, los dos cursan tercero de Primaria y además cuentan con fuertes entrenamientos extraescolares en la cancha de baloncesto, donde los dos se emplean a fondo para que su profesor les saque a jugar con asiduidad en los partidos que ya empiezan a jugar los fines de semana)
(Héctor y Bonilla volvieron a abrir el despacho tras las vacaciones. Este año la familia Bonilla ha pasado el verano en Inglaterra, donde alquilaron un apartamento en el mes de Agosto durante 1 mes en la ciudad de Londres. Allí hicieron bastante turismo y excursiones por los alrededores y Javier ha tenido la oportunidad de practicar algo de inglés en los museos y transporte público de la ciudad londinense, ayudado por su padre, quien no parece tener demasiados problemas para entenderse en la lengua de Shakespeare, no así, Matilde, quien para hacer la compra en el supermercado optaba por la solución más simple y que siempre funciona: el lenguaje de los gestos)
(Asunción también se ha incorporado a la redacción de “A Media Voz” con las pilas cargadas tras las vacaciones en la playa. Allí se reencuentra con Aurelia, quien ha pasado el mes de Agosto en compañía de su familia y junto a su padre y los padres de Gustavo en una casona que han alquilado en la costa cantábrica, muy cerca del mar. Aunque el tiempo no ha acompañado demasiado, la familia Olavide ha tenido la oportunidad de comer bien, hacer excursiones por la zona y darse algún que otro tímido baño en las frías aguas del Cantábrico. Julio ha pasado las vacaciones con sus padres en el pueblo de donde proceden, en la provincia de Ávila, y allí ha podido desconectar de sus obligaciones empresariales y gestoras que le absorben todo el tiempo de que dispone durante el resto del año)
(Héctor y Bonilla están en el despacho abriendo de nuevo las carpetas y repasando los casos abiertos, preparados por si algún nuevo caso interesante se abre paso en la agencia, cuyo nombre es cada vez más conocido en el centro de la capital, ya que los clientes satisfechos se encargan de darla a conocer entre sus amistades gracias al boca a boca, lo cual permite que nuestros protagonistas puedan ganarse la vida de un modo razonable con la cartera de clientes que van teniendo, no solo de particulares, sino también de empresas y aseguradoras que requieren de sus servicios para diferentes menesteres)
Héctor: Por cierto, Bonilla, ¿has hablado ya con Laura...? lo digo porque cada vez queda menos para la fiesta de despedida de Vallejo por su jubilación, y ya sabes que ella es muy detallista y quiere sorprender a su marido con una fiesta por todo lo alto, y sobre todo que el bueno de Domingo no se huela nada... aunque la verdad, me extraña, porque ya sabes el olfato que tiene Vallejo para estas cosas, y sabes tan bien como yo que odia las fiestas multitudinarias...
Bonilla: Pues en esta ocasión no va a poderse negar... es su fiesta, es todo un homenaje a su persona y a su trayectoria, y van a acudir un buen número de compañeros y amigos, no solo de la policía, sino del barrio también... Vallejo ha dejado muy buen cartel y que aunque a veces tenga un humor de perros, en el fondo es una gran persona y se merece el reconocimiento de la gente que le apreciamos...
Héctor: ¿Te ha dicho Laura lo que quiere que llevemos a su casa...? lo digo para que la pobre mujer no tenga que cocinar... bastante tiene con preparar la casa y supongo que a estas alturas ya tendrá más o menos una idea de cuantos vamos a ser... y si cada uno de los amigos llevamos algo, le facilitaremos mucho la labor...
Bonilla: Sí, bueno, Laura me ha dicho que seremos unos 20 o 25 en total, que aún le faltan algunas confirmaciones de última hora, parece ser que el comisario de Delicias se está haciendo de rogar...
Héctor: ¡El bueno de Robledo...! nunca cambiará... nunca le han gustado las fiestas, ni mezclarse entre la gente corriente, en el fondo tiene bastantes cosas en común con Vallejo... por eso se llevan tan bien, desde que estudiaron juntos en la Academia, se hicieron buenos amigos... no te preocupes que de ese me encargo yo, yo le convenceré para que vaya, no hay problema...
Bonilla: Perfecto... recapitulemos entonces, Matilde y yo llevaremos las empanadas y unos langostinos...
Héctor: Estupendo... Asun había pensado en llevar las tortillas y el embutido... y Aurelia nos dijo que ella preparaba las ensaladas y una tarta casera de limón que por lo visto le sale exquisita...
Bonilla: Muy bien, a eso se le llama organización y coordinación y lo demás son bobadas... voy a llamar a Laura para contarle...
Héctor: Está bien, yo llamaré a Robledo...
(Mientras en la redacción, Asun y Aurelia también hablan de la fiesta de la jubilación de Vallejo)
Aurelia: Una cosita, Asun, ¿sabes si Laura ha dicho ya a qué hora quiere que vayamos a su casa este fin de semana...?
Asun: Pues... le preguntaré a Héctor a ver si sabe algo más... pero supongo que si es una merienda cena, sobre las 7 de la tarde, ¿no...?
Aurelia: ¿Y cuántos vamos a ser...? porque aunque Laura y Vallejo tienen una casa grande con jardín, es posible que no quepamos todos...
Asun: Creo que Laura tiene pensado hacer la fiesta en el jardín aprovechando el buen tiempo todavía, y en cuanto al número de gente por lo que Bonilla dijo, habló de 20 o 25 personas a falta de confirmaciones de última hora...
Aurelia: Y supongo que irán muchos compañeros de la policía, ¿no...?
Asun: Bueno, Laura se ha encargado de avisar a los más íntimos, y aunque al bueno de Vallejo no le gustan las fiestas multitudinarias, en este caso tendrá que aguantarse porque va a recibir un homenaje en toda regla...
Aurelia: Bueno, uno no se jubila todos los días, y aunque él no se lo crea, mucha gente le aprecia, y estoy segura que él lo sabe, aunque a veces no lo reconozca...
Asun: Vallejo es un hombre muy respetado en la policía... por lo que Héctor siempre me ha contado su trayectoria ha sido intachable, y aunque se ha creado algunos enemigos por pensar diferente, en general, la gente le termina cogiendo cariño... Héctor le aprecia mucho y siempre que ha trabajado con él han resuelto bien los casos... yo no le conozco tan bien como Héctor, claro, pero las veces que ha venido a casa con Laura, siempre ha sacado su mejor cara... es un buen hombre, eso lo tengo claro...
Aurelia: ¿Y tú crees que Vallejo con lo que es dejará de trabajar así como así...? porque tengo entendido que siempre ha sido un hombre de acción y no me lo imagino tumbado a la bartola todo el día sin hacer nada...
Asun: Ya se encargará Laura de mantenerle ocupado... ¡pues menuda es...! pero claro, como no tienen hijos, pues siempre es más aburrido... pero seguro que seguirá colaborando en los casos de Héctor y Bonilla del despacho... tiene muchos contactos y eso le abre muchas puertas...
Aurelia: En fin, lo pasaremos bien todos juntos y sobre todo le haremos el reconocimiento que merece por todos sus años de trabajo... ya sabes que yo pienso llevar las ensaladas y el postre, ya se lo dije a Laura...
Asun: Sí, y nosotros llevaremos las tortillas y el embutido, y Bonilla y Matilde van a llevar unos langostinos y unas empanadas... de la bebida no nos tenemos que preocupar, pues Laura me dijo que ella tenía refrescos de sobra así como botellas de vino y de champagne para brindar...
Aurelia: Estupendo, pues entonces ya sólo nos queda disfrutar de la velada, seguro que lo pasaremos muy bien y conoceremos a los compañeros de Vallejo, aunque con tanto policía presente, no sé, me impone un poco...
Asun: ¡Ya verás como no, mujer...! (se ríe divertida) al menos sabemos que estamos protegidas de sobra...
Aurelia: (riéndose) ¡Desde luego, como eres... tienes salidas para todo...!
(Las dos amigas continúan con su trabajo tras ese paréntesis para el café y la charla)
(Unos días después, llegó el acontecimiento tan esperado para Laura, celebrar la jubilación de su marido como se merece, rodeados de sus compañeros más allegados y de buenos amigos. Los primeros en presentarse son Héctor y Asun que vienen conjuntamente con Bonilla y Matilde y Aurelia y Gustavo. Vallejo no está en casa, pues Laura ya se ha encargado de mandarle a hacer unos cuantos recados para mantenerle ocupado y fuera de casa el tiempo suficiente como para no ver llegar a los invitados de la fiesta. Ante todo quiere que su marido tenga una fiesta sorpresa porque sabe que de cualquier otro modo se habría negado en redondo a celebrar su jubilación por todo lo alto)
(Mientras van llegando los compañeros de la policía a la casa y van tomando posiciones en el jardín donde se ha habilitado el lugar de la fiesta, Héctor y Bonilla saludan a los viejos conocidos del Cuerpo y las mujeres van preparando los canapés y el resto de comida y bebida con la que se va a agasajar a los invitados)
(Cuando está ya casi todo listo, Vallejo entra en casa y observa que la casa está muy silenciosa)
Vallejo: ¡Querida... ya estoy en casa...! (protestando) ¡me tienes contento, Laura...! ¿tú sabes la de gente que había en el centro comercial...? desde luego no vuelvo a hacerte caso...
Laura: (saliendo a recibirle) Domingo, querido... seguro que no será para tanto... siempre quejándote... anda, cambia esa cara y salgamos al jardín que tenemos visita...
Vallejo: ¿Visita... como que visita...? ¿y me lo dices así, de repente...? ¡ay que ver, que mujer...! ¿y quién ha venido a amargarme la tarde...?
Laura: ¡Refunfuñón... malas pulgas...! ¡ven aquí, anda...!
(Laura coge a su marido del brazo y salen juntos al jardín)
Invitados: ¡Sorpresa...!
(Vallejo se queda mirando a todos a la vez, con cara de no entender absolutamente nada. Sólo ve su jardín lleno de gente y al primero que vislumbra es a Héctor que le recibe con una copa de vino en la mano)
Héctor: ¡Qué pasa Vallejo...! ¿sorprendido...? ¡tómate una copa con nosotros, anda...!
Vallejo: ¿Pero se puede saber que hacéis todos en mi casa, Perea...? ¿a quién se le ha ocurrido semejante majadería...?
Laura: Mea culpa, querido... sabía que esta era la única manera de reunir a todas las personas que de alguna manera te aprecian... y me apetecía que celebráramos tu jubilación de una manera especial...
Vallejo: (mirando a todos sin poder creer lo que ve) ¡Pero...! ¡podías haberme avisado antes...! ¡vamos, digo yo...!
Laura: Si te lo hubiera dicho, no habrías aceptado celebrar algo así de ningún modo... así lo he preparado yo con mucha ayuda de tus mejores amigos...
Bonilla: ¡Vamos, Vallejo, no te hagas de rogar...! si en el fondo estás encantado de vernos hoy aquí...
Héctor: Encima de que vas a pasar a mejor vida... en el buen sentido de la palabra, quiero decir...
Vallejo: Tengo que reconocer que no me gustan demasiado las sorpresas...
Asun: Pues ya va siendo hora de que empiecen a gustarle, señor comisario... ¿no me irá a decir ahora que no le hace ni un poquitín de ilusión que estemos todos aquí concentrados en esta pequeña reunión...?
Vallejo: ¿Pequeña...? ¿de verdad te parece pequeño lo que habéis montado en connivencia con mi mujer...?
Laura: Domingo, por favor, rebaja el carácter... tú no eres así...
Héctor: Déjale, Laura, si él es así... genio y figura... pero en el fondo está encantado, aunque no quiera reconocerlo... cuanto más saca sus malas pulgas a pasear, más emocionado y contento está... es sólo que Vallejo es así... tú le conoces mejor que nadie...
Vallejo: Estoy completamente sobrepasado por todo... no me esperaba algo así en la vida...
Aurelia: Ande, comisario Vallejo, tómese una copa y pasemos a divertirnos y a disfrutar de la velada... después de todo usted se lo merece... han sido muchos años de trabajo y de sacrificio, y ahora toca disfrutar un poco, ¿no cree...?
Vallejo: Puede que tengas razón... alcánzame una copa de ahí, ¿quieres...? hace bastante calor y tengo sed...
Aurelia: Claro, tome...
Vallejo: Gracias... ¡anda, si también ha venido Robledo y señora...! (estrecha su mano y saluda a la esposa) ¿cómo estás...?
Robledo: Héctor tiene la culpa de que yo esté aquí... sabes que no me gustan las fiestas y reuniones multitudinarias, pero se trata de una ocasión especial... una jubilación no se celebra todos los días... y he visto a compañeros que hacía tiempo que no veía, el inspector Murillo o el comisario Flores de la comisaría de Centro...
Vallejo: ¿Entonces te alegras de haber venido...?
Robledo: Sólo de ver la cara que has puesto cuando has entrado, ha merecido la pena... me alegro mucho por ti... y te deseo lo mejor a partir de ahora... tendrás mucho más tiempo para ti y para tu esposa, para viajar juntos...
Vallejo: Yo soy un hombre muy casero, parece mentira que no lo sepas, Robledo... me conoces desde hace muchos años, estudiamos juntos en la Academia y luego cuando era tu jefe en la comisaría de Delicias, sabes que siempre he sido un tipo tranquilo, y un espécimen bastante raro, para que vamos a engañarnos... cuando me destinaron a la comisaría de Chamberí y a ti te ascendieron y te hicieron comisario en Delicias, me alegré mucho, ya lo sabes... siempre supe que tenías futuro y madera para ser un buen jefe en la policía... la paciencia y la prudencia son claves para mantenerse ahí dentro...
Héctor: Sí, y sobre todo saber aguantar impertinencias, incoherencias, injusticias, y agachar la cabeza ante según que cosas...
Vallejo: ¡Por esa lengua viperina que tienes, Perea, por eso mismo te dieron la patada...!
Héctor: Te recuerdo, Vallejo, que a mí no me echaron, yo me fui voluntariamente, estaba harto de tener que hacer oídos sordos... yo tengo mi propio sentido de la justicia y no estaba dispuesto a seguir aguantando ciertas cosas y a ciertas personas...
Robledo: Y por lo que sé, no te ha ido mal del todo, eh...? tienes una agencia de detectives que funciona como la seda... a Bonilla no lo conozco tanto como a ti, pero como sigáis resolviendo casos así de eficientes, al final os van a condecorar desde la policía y todo...
Héctor: La verdad es que no me puedo quejar... Bonilla y yo formamos una pareja bien avenida y el despacho va bien, después de todo... y aunque ahora Vallejo se nos vaya, espero que aún fuera del Cuerpo pueda seguir tirando de sus contactos e influencias para sacarnos de algún que otro atolladero...
Vallejo: ¡Cuenta con ello, Héctor...! es que me puede el gusanillo de policía, y creo que eso no lo voy a perder nunca, por mucho que mi mujer se empeñe... eso sí, me seguiré dejando cuidar por ella, nadie lo hace con tanto amor como Laura...
Héctor: ¿Lo ves, Robledo...? si en el fondo el comisario Vallejo tiene su corazoncito, aunque a veces está tan escondido que es difícil de encontrar, incluso hasta para el mejor detective de todo Madrid, aquí presente...
(Los compañeros se ríen por el comentario de Héctor)
Asun: Desde luego, mi marido es de todo menos modesto... trae que te llene la copa, cariño...
Héctor: Gracias, amor...
(La velada transcurre alegre y divertida. Las mujeres se reúnen en pequeños corros hablando entre ellas y conociéndose un poco mejor, y los hombres hacen lo propio, compartiendo y recordando vivencias mientras disfrutan al aire libre de la amena conversación entre risas, bebida y comida en abundancia).
(Ya bien entrada la noche, los invitados se van retirando, la bajada de temperaturas a estas horas en el mes de Septiembre se hacen notar y obliga a los invitados a recogerse en el interior de la casa, aprovechando la mayoría de ellos para marcharse tras haber disfrutado de un encuentro sorprendente y diferente. Asun, Matilde y Aurelia ayudan a Laura a recoger algunas cosas del jardín y meterlas hacia la cocina, mientras Bonilla, Gustavo y Héctor se toman la última copa y se fuman el último cigarrillo junto a Vallejo, dando así por terminada la velada)
(Un rato después, ya en casa, Héctor y Asun han pasado a recoger a los niños por casa de Felisa y Trino, y se los suben a dormir, mientras ellos hacen lo propio recogiéndose en el dormitorio)
Asun: Creo que Vallejo se ha divertido bastante, incluso se ha alegrado de que Laura le haya preparado esa fiesta en su honor...
Héctor: ¡Pues claro que sí...! en el fondo estaba encantado, aunque no lo quiera reconocer... Vallejo no es de esas personas que exteriorizan sus sentimientos en público, pero los tiene como todo el mundo... por eso se empeña en parecer insensible dando rebotazos a diestro y siniestro... pero los que le conocemos bien, sabemos que hoy ha sido una noche especial para él, y que no la va a olvidar fácilmente, ya lo verás...
Asun: ¿Sabes que he conocido a gente muy interesante...? las esposas de algunos de tus antiguos compañeros son encantadoras, la mayoría también son mujeres trabajadoras, que se han hecho a sí mismas, algunas procedían también de un pequeño pueblo y vinieron a Madrid con sus familias de origen, y el hecho de estar casadas con un policía les hace ver la dureza de la profesión y sus riesgos... menos mal que cuando yo te conocí ya no estabas en la policía...
Héctor: ¿Por...? ¿crees que ser policía es más peligroso que ser detective privado...?
Asun: Mucho más... estás en continua alerta, persiguiendo a ladrones, asesinos y todo tipo de maleantes que suelen ir armados, y no te digo nada en los dispositivos que se montan para acorralar a un delincuente...
Héctor: Te advierto que a veces los peores delincuentes y gente corrupta se encuentran dentro del propio cuerpo, no te olvides... por eso salí tan asqueado...
Asun: (abrazando a su marido) Puede ser... pero yo prefiero que seas detective, no sé, me parece una profesión más segura...
Héctor: No sé que decirte, Bonilla y yo también nos codeamos con cada elemento que para qué... además es un trabajo inestable, nunca sabes si vas a cobrar, depende mucho del trabajo que haya, no es fijo, y desde luego pocas veces somos reconocidos, es más, para más de uno y más de dos somos un auténtico grano en el culo... y si pudieran quitarnos de encima, lo harían... pero lo más importante es que lo hayas pasado bien, cariño, que hayas disfrutado... siento haberte dejado tan sola, pero es que esta noche, mis antiguos compañeros me requerían constantemente, hacía muchos años que no veía a la mayoría de ellos...
Asun: (acariciándole con ternura) No tienes que disculparte, cielo... lo entiendo, y se te veía tan animado... y no te preocupes por mí, yo he estado bien acompañada también, de verdad...
Héctor: (besando a su esposa) Es que a veces me sabe mal no prestarte la atención que te mereces... pero prometo compensarte...
Asun: Héctor, yo no necesito que me compenses, me basta con tenerte aquí ahora y siempre, a mi lado, esa es mi única recompensa, que me abraces y que me beses cuando lo necesito, que tengas todos esos detalles que tienes conmigo, que me entiendas y me comprendas, que me des conversación, que me cuentes tus cosas y las compartas conmigo, eso es lo que yo más valoro...
Héctor: Te quiero, eso es lo único que quiero que sepas en este preciso momento... que todo lo que yo siento por ti se resume en dos palabras: te quiero...
Asun: (sonríe emocionada) Y yo a ti, mi amor, y yo a ti... (le besa en la frente) ven a la cama, anda...
Héctor: Claro, ahora mismo, mi niña...
(Héctor se mete en la cama junto a Asun y como cada noche se duermen abrazados, despertando a la mañana siguiente por el griterío de sus hijos, que se empeñan en mantener algún tipo de batallita dominical que finalmente consiguen resolver de mutuo acuerdo sin armar demasiado alboroto).
Muy bien Raki, muy logrado este capi, la cena-merienda sorpresa, el reencuentro con excompañeros y Vallejo jubilado, ya listo para participar con los detectives.
ResponderEliminarRaqui, eres toda una artista y me ha encantado como siempre, hacia tiempo que no tenía un hueco....Un beso guapa Laurita
ResponderEliminarRaki !!!! por fin he conseguido leerlo !!!! muchas gracias por este encuentro entre expolicias y sus mujeres y la presencia del homenajeado Ballejo tan querido por nosotras, Besos guapa.
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