jueves, 15 de agosto de 2013

Capitulo 75: Confesiones de un matrimonio enamorado (Diciembre 1968)

(Diciembre de 1968. Estos días de navidad se convierten como siempre en un hervidero de celebraciones familiares, comidas, intercambio de regalos, reuniones de amigos, felicitaciones y en el despacho de Héctor y Bonilla también de balance y cierre del ejercicio anual. Es hora de hacer las cuentas y comprobar como ha resultado el año en lo que se refiere a gastos e ingresos producidos. También en la redacción de “A Media Voz” los gestores y el director de la revista hacen el balance final del año y comprueban que un año más las cuentas casan, la revista a pesar de la competencia que cada semana tiene en el quiosco, sigue barriendo en número de ejemplares vendidos y por eso el buen humor se impone entre los empleados, que se afanan por hacer cada semana la revista un poco más atractiva. Asun, Aurelia y Julio aprovechan el último día de cierre para tomar una copa con el resto de componentes de la revista)

(Asun se dirige un momento al teléfono para avisar a Héctor de que llegará un poco más tarde a casa que de costumbre)

Asun: ¿Cariño...?
Héctor: Hola... ¿qué pasa..?
Asun: Nada, que te llamaba para decirte que voy a tomarme una copa con los compañeros de la revista... espero que no te importe que me retrase un poco...
Héctor: No, tranquila, yo recogeré a los chicos del colegio, pero eso sí, mañana tenemos que estar los dos porque María actúa en la función de Navidad y le hace mucha ilusión que estemos allí para verla...
Asun: Eso desde luego, no me lo perdería por nada del mundo... y el sábado es el partido de exhibición de la clase de Dani de baloncesto... que no se te olvide...
Héctor: No podría olvidarlo... nos vemos en casa entonces un poco más tarde... yo también me voy a ir a tomar una copa por ahí con Bonilla y seguramente se unirá Vallejo también... hace tiempo que no hablamos con él y quiere comentarnos un caso que le inquieta...
Asun: De acuerdo, si también te vas a retrasar finalmente, le puedo decir a mi madre que recoja a los niños...
Héctor: No, no hace falta, iré yo, de verdad...
Asun: Está bien, nos vemos luego entonces... te quiero...
Héctor: Y yo a ti... adiós...

(Asun cuelga el teléfono y se marcha con el resto de la pandilla)

(Por su parte, Héctor sale con Bonilla del despacho y bajan a tomar una copa al Café Comercial donde ya les espera Vallejo. Allí aparte de brindar y celebrar las fiestas, Vallejo informa a Bonilla y a Héctor sobre el nombramiento como nuevo subcomisario de Centro a un antiguo compañero suyo de la Academia, al parecer un tipo bastante indeseable que no ha dudado en hacer méritos a base de chanchullos, y de hacer favores a los amigos, dejándose sobornar con demasiada facilidad y en ocasiones falsificando pruebas ante los jueces para conseguir inculpar a víctimas inocentes en delitos y faltas que no habían cometido en realidad)

Vallejo: ¡Esto es indignante...! cada vez me da más asco el cuerpo de policía que acabo de dejar... ya no se valora la honestidad ni la honradez... con tal de medrar vale cualquier excusa y estratagema posible...
Héctor: Ya lo sabes, Vallejo, la policía muy a nuestro pesar muchas veces es un nido de ratas... ¿por qué te crees que Bonilla y yo abandonamos el cuerpo hace años...?
Vallejo: ¡Pero es que esto que ha pasado con Ramírez es inaudito...! jamás había visto yo subir en el escalafón tan deprisa a un tipo tan repugnante y con tan pocos escrúpulos como él... da asco...
Bonilla: ¡No te sulfures, Vallejo, no te conviene estresarte...! en primer lugar porque tú ya no estás en el Cuerpo, y en segundo lugar porque con la úlcera de la que padeces, tu estómago se resiente y luego tu mujer se preocupa y con razón...
Vallejo: ¡Ya lo sé, Bonilla, ya lo sé... y gracias por preocuparte, hombre...! pero es que cada vez que lo pienso, se me revuelve todo...
Héctor: Yo te entiendo, Vallejo... soy perro viejo en esto y las he visto de todos los colores... pero es que en este caso lo de Ramírez supera todos los límites... espero que a pesar de todo y de que me consta que Ramírez no nos tiene un especial cariño, no ponga obstáculo ni trabas en nuestras investigaciones a partir de ahora, y que podamos seguir colaborando con la policía en los casos relevantes que más les inquietan... podemos serles muy útiles aunque ellos la mayoría de las veces no lo valoren...
Bonilla: Podrían vetarnos, no digo yo que no, pero no les interesa hacer eso... en el fondo y mal que les pese, nos necesitan... sobre todo para tapar su incompetencia...
Héctor: (mirando el reloj) Caballeros, yo me tengo que ir... mis obligaciones familiares me reclaman y tengo que recoger a los chicos del colegio... podemos seguir hablando del tema en otro momento si no os importa...y no pienses mucho en ello, Vallejo... mejor vamos a brindar por las fiestas y no nos pongamos pesimistas, haz caso a Bonilla...
Vallejo: Sí, si los dos tenéis razón... ¡brindemos pues por los viejos tiempos, los tiempos dorados...!
Bonilla: Si es que alguna vez existieron, porque yo no los he conocido...
Héctor: ¡Salud...!

(Los tres levantan sus copas y después pagan su consumición y se van a cumplir con sus obligaciones familiares y caseras)

(Ya por la tarde a última hora, Asun regresa a casa. La reunión con los miembros de la revista se alargó demasiado y Asun ya empezaba a sentirse incómoda, pues sabía que Héctor y los niños la estarían esperando en casa hace horas, pero tampoco podía inventarse una excusa para escaquearse pues ella al fin y al cabo era la redactora jefe y como tal debía cumplir con sus obligaciones del cargo)

Asun: ¡Dios, que ganas tenía de llegar a casa...! ¡hola, cariño...!
Héctor: (besando a su esposa) Hola, mi niña... ¿qué tal te lo has pasado...?
Asun: Muy bien , pero sé que es tardísimo y que tenía que haber venido hace un par de horas... pero ya sabes como son estas reuniones, se ponen a hablar y a hablar y a hacer planes de cara al año que viene y no hay manera de cortarles, y yo ya no sabía como decirles que me tenía que ir, que estabas solo en casa con los chicos y que me necesitabas...
María: No te preocupes, mami... estábamos a punto de ponernos con la cena, si quieres ponemos la mesa ya...
Asun: Sí, por favor, María... prepararé unas tortillas y un poco de embutido para que no se haga más tarde... voy a cambiarme y enseguida voy a la cocina...
María: Está bien... ¡vamos, Dani, ayúdame, levanta de ahí...!
Dani: ¡Ya voy...!
Héctor: Yo voy a ayudar a vuestra madre...

(Durante la cena, los niños no paran de hablar de los eventos del fin de semana en sus respectivos colegios)

Dani: Papi, ¿vendréis a verme jugar el sábado, verdad...?
Héctor: Por supuesto, campeón, no nos los perderíamos por nada del mundo, tu entrenador ya ha dicho que has hecho muchos progresos y queremos verlos... quiero presumir del hijo que nos ha salido...
Dani: ¡Bien...! os demostraré lo que soy capaz de hacer...
María: ¿Y mañana también vendréis a ver la obra de teatro en inglés, verdad...?
Asun: Por supuesto, cariño...
Héctor: Eso ni se cuestiona, princesa... ¿cuántas obras y actuaciones tuyas me he perdido yo hasta ahora...?
María: Ninguna...
Héctor: Pues por eso... eres la mejor y seguirás siendo la mejor... y aunque la obra esté en inglés y yo no entiendo ni jota, solo con verte a ti en escena, me doy por satisfecho...
María: ¿Y por qué no aprendes inglés...? te aseguro que no es tan difícil...
Héctor: ¡Uy, princesa...! a mi edad aprender cualquier idioma es misión imposible... yo ya no tengo la facilidad que tú tienes ni tampoco la boca diseñada para pronunciar según que cosas... y además si algún día necesito el idioma para salir al extranjero, estoy seguro que tú me ayudarás a entenderme...
María: ¡Claro que sí, papi...! yo encantada...
Dani: ¡Y yo también puedo ayudar...!
Asun: Por supuesto que sí, tesoro... tenemos unos ayudantes perfectos para estos menesteres...
Héctor: Claro que sí, cariño... y por cierto, la cena está riquísima...
Asun: Gracias...

(Un buen rato después, los niños ya se han marchado a la cama pues están cansados ya que hoy ha sido su último día de colegio antes de las vacaciones y sólo les queda perfilar los ensayos de última hora en el caso de María y su obra del día siguiente, y los últimos entrenamientos para Dani con su equipo de baloncesto para el partido de exhibición del próximo sábado)

(Héctor se toma una copa de coñac en el salón antes de irse a la cama y Asun se pone el camisón y la bata y regresa al salón para buscar a Héctor)

Asun: ¿No vienes a la cama, cariño...?
Héctor: En un rato voy...
Asun: (observando el semblante serio de su marido, se acerca a él y se sienta en su regazo, acariciándole la nuca con ternura) ¿Qué pasa...? ¿en qué piensas...? te has quedado muy serio después de la cena... ¿estas preocupado por algo...?
Héctor: (mirando a su esposa con amor) Me conoces bien...
Asun: Sí, te conozco bien... son muchos años ya, Héctor, y sé que cuando estás con tu copa en la mano y pensando en las musarañas en vez de venirte a la cama conmigo es que hay algo que te preocupa y que no me quieres contar...
Héctor: En realidad no es algo que me preocupe directamente... es simplemente que reflexiono sobre lo asqueroso y lo perro que es este mundo a veces...
Asun: ¿Lo dices por algo en concreto, verdad...? la reunión con Vallejo esta mañana te ha afectado... si no me lo quieres contar, no hace falta que lo hagas, no te voy a pedir que te desahogues conmigo si no quieres, cariño, pero ya sabes lo que pienso, seguro que se trata de lo de siempre, de la corrupción en las altas esferas ¿a que si...? (Héctor asiente sin dejar de mirar a Asun) y por muchas vueltas que le des no vas a conseguir arreglar el mundo... si tiene solución se arreglará por sí solo y si no la tiene, no tiene sentido que sufras por lo que podría ser y no es... ¿entiendes lo que te digo...?
Héctor: Perfectamente... pero es que me revienta que siga habiendo en la policía tantas manzanas podridas... gente sin escrúpulos que hacen lo que sea con tal de ascender, incluso llegan a ocultar pruebas decisivas en los juicios para incriminar a inocentes en delitos graves... da asco, Asun, da asco... y Vallejo está que trina...
Asun: No me extraña... por eso precisamente tú te saliste del Cuerpo para no tener que ver ciertas cosas...
Héctor: Sí, y eso mismo le he dicho a Vallejo... que no se preocupara él tampoco ahora que está jubilado, pero es inevitable... los que hemos sido policías alguna vez, que entramos con toda la ilusión de poner nuestro granito de arena para cambiar el mundo, y sin embargo nos dimos de bruces contra la realidad, estamos asqueados de en que se ha convertido la policía española... en un nido de víboras en el que tienes que sobrevivir a duras penas, y o comes o te comen...
Asun: (acariciando a su marido y jugueteando con su pelo) Cariño, no te tortures más por eso... al fin y al cabo tú has conseguido salir adelante y no te ha ido nada mal hasta ahora... luego te trajiste a Bonilla y ahora trabajáis juntos y formáis un gran equipo, el mejor...
Héctor: (mirando con dulzura a Asun) ¿Sabes por qué te quiero como el primer día...? porque tú eres la única persona en la tierra que me hace sentir bien... consigues que vea lo negro blanco, y siempre sacas lo mejor de mí...

(Asun se inclina sobre su marido, coge su cara entre sus manos y le besa con dulzura en la boca)

Asun: Te quiero...
Héctor: ¿Te he dicho ya que está noche estás preciosa...? y además te has puesto ese camisón que tanto me gusta... (Héctor desliza sus dedos recorriendo la pierna de Asun de abajo arriba y lentamente jugueteando deshace el cordón de su cintura dejando caer la bata de seda abierta hacia un lado)
Asun: (obligando a su marido a levantarse de la butaca y cogiéndole de la mano) Ven conmigo, anda... voy a enseñarte algo muy especial que te va a gustar... ¿quieres...?
Héctor: Sí... claro que quiero... te quiero a ti...
Asun: (sonriendo dulcemente) Yo también te quiero a ti... tengo muchísimas ganas de sentirte de nuevo, de sentir tu mirada, tus manos, tus dedos, tus labios...
Héctor: Tu dulce sonrisa... eres un auténtico vicio, ¿lo sabías...? y una caja de sorpresas... con lo que a mí me gustan las sorpresas...
Asun: (susurrándole al oído) Aún te quedan unas cuantas por descubrir... y yo me muero de ganas de que las descubramos juntos, así será más divertido...
Héctor: Seguro que sí... mi Asun, mi amor... mi niña, siempre...

(El feliz matrimonio se retira a su dormitorio para descubrir juntos esas sorpresas tan especiales que se han prometido y de las que siguen disfrutando como el primer día).

(Unas horas después, ya al filo del amanecer, ni Héctor ni Asun pueden seguir dormidos. Tras la aventura de anoche, ambos se abrazaron y consiguieron conciliar el sueño durante unas horas, pero ahora Asun abre los ojos y mira a su marido que también está despierto. Ambos se contemplan mutuamente con las manos entrelazadas y con una tierna sonrisa)

Asun: Tu tampoco puedes dormir ya, ¿verdad...?
Héctor: Llevo un rato despierto, contemplándote, mi vida... es algo que me relaja mucho...
Asun: Me gusta tanto disfrutar contigo de estos ratos, cuando yo te miro y tú me miras y ninguno de los dos nos podemos resistir...
Héctor: (acariciándola con la nariz) Me parece algo maravilloso que los dos sigamos sintiendo lo mismo después de tantos años... eres increíble, ¿sabes...? y te amo tanto o más que el primer día...
Asun: Héctor... quiero que sepas que tú y sólo tú eres el hombre y el amor de mi vida, entraste en mi corazón como una flecha... pusiste mi mundo patas arriba, cambiaste todas las sensaciones que yo conocía y me enseñaste a descubrir otras tantas...
Héctor: Tú entraste como una brisa de aire fresco... necesitaba cambiar de vida, cambiar de aires, y tú llegaste en el momento justo para quedarte conmigo... y aquí sigues, a mi lado... como siempre...
Asun: (acariciándole y besándole con ternura) Jamás me iré a ninguna parte sin ti... puedes estar seguro... el destino nos hizo coincidir y cada día estoy más segura de lo que siento, cada día doy gracias por haberte conocido, eres lo mejor que me ha pasado en la vida...
Héctor: Te quiero tanto, mi niña...
Asun: Abrázame fuerte y no me sueltes ni un ratito... te necesito tanto...
Héctor: Pues claro que no, lo estoy deseando...

(El feliz matrimonio vuelve a abrazarse unidos y fuertes, compartiendo su cariño, su amor y volviendo poco a poco a quedarse dormidos el uno sobre el otro apurando las últimas horas que les quedan antes de que la tropa infantil de la casa haga acto de presencia en la habitación y les obligue a levantarse sin remedio).


2 comentarios:

  1. Comienzo de nuevo. Muy bien reflejada la preocupación y asco de Vallejo asi como el interés de Héctor hacia su amigo, tiene que ir a buscar a sus hijos pero hace tiempo para escuchar a Domingo junto a Bonilla. Bien también por Asun, demuestra conocer a su marido del derecho y del revés, le falta tiempo para notar que algo le pasa o le preocupa.

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  2. Me encanta como siguen en contacto con Vallejo ( como se le echa de menos ) y esa sintonia que tiene la pareja permanentemente, se conocen a la perfeccion, y me gusta mucho la manera que tienes de reflejarla en tus relatos, muchas gracias por esta nueva entrega!!!!!

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