viernes, 30 de agosto de 2013

Capítulo 76: Otro aniversario con sorpresa (Febrero 1969)

(Han pasado un par de meses, ya estamos en Febrero de 1969. Las navidades pasaron como siempre llenas de alegría y felicidad para nuestros protagonistas. El balance del año ha sido positivo para todos en líneas generales. Las notas de los chicos fueron excelentes como siempre y durante las fiestas disfrutaron de unas merecidas vacaciones en compañía de sus familiares y amigos, quienes brindaron por un año nuevo igual o mejor que el que acaban de despedir).

(La vida en el barrio transcurre más o menos de forma rutinaria. Héctor y Bonilla siguen con sus investigaciones contando a veces con el apoyo de vallejo que desde su nueva situación como jubilado, aprovecha el poco tiempo que su mujer le deja libre para colaborar en los casos que se llevan desde el despacho de los detectives).

(Asun por su parte, como redactora jefe de la revista “A media voz” sigue estando muy bien considerada en la profesión y también entre sus compañeros, obteniendo la revista éxitos históricos de venta, por lo que Julio está absolutamente encantado con el rumbo que está tomando la publicación desde que él se puso al frente).

(Una tarde, Héctor y Asun ya de vuelta en casa de sus respectivos trabajos, están en el salón sentados en el sofá. Los niños están en sus habitaciones haciendo los deberes. Asun está arreglando unos remiendos pendientes de costura y Héctor lee la prensa que no ha podido despachar, acompañado de una buena copa de coñac).

Héctor: Ah, por cierto, cielo, se me olvidaba... la semana que viene tengo que ausentarme un par de días...
Asun: ¿Y eso...?
Héctor: Es por un caso... no tiene demasiada enjundia pero quiero asegurarme que la que nos ha contratado dice la verdad... es un problema de unas tierras y una herencia entre hermanos...
Asun: ¿Y dónde te vas...?
Héctor: A un pueblo de Ciudad Real, un pueblo pequeño, no me acuerdo como se llama ahora mismo... tengo los datos en el despacho, pero no voy a coger el tren, me llevaré el coche, así puedo ir directamente y me canso menos...
Asun: ¿Quieres que te prepare una pequeña maleta entonces...?
Héctor: Pues si haces el favor, te lo agradezco, cariño, ya sabes que soy un desastre para esas cosas y siempre se me olvida algo... y además, tú siempre lo haces mejor que yo... te compensaré, te lo prometo...
Asun: ¡Menudo zalamero estás hecho...! y además a mí me encanta prepararte la maleta, porque así me aseguro que te llevas todo lo imprescindible... total si son sólo un par de días...
Héctor: Volveré a tiempo para celebrar nuestro aniversario como se merece, eso ni lo dudes...
Asun: (sonriendo pensativa) ¡Que barbaridad! como se pasa el tiempo... un año más que hemos pasado juntos...
Héctor: Juntos y felices...
Asun: Sobre todo felices... eso es lo que más me gusta de nosotros... la sensación de que por mucho tiempo que pase, sigo sintiendo exactamente lo mismo que cuando te conocí...
Héctor: ¿Ah sí...?
Asun: (riéndose al ver que Héctor no deja de mirarla con una hermosa sonrisa) Ya sabes a que me refiero... aunque si lo prefieres te lo puedo explicar luego de forma más gráfica...
Héctor: Me encantaría...
Asun: (divertida) ¡Anda, para ya... vamos a ponernos con la cena, venga...!
Héctor: Está bien...

(Unos días después, Héctor se marchó de viaje aunque en todo momento estaba pensando en su familia y por la noche siempre llamaba después de la cena para hablar con Asun y con los niños. Después de hablar con Héctor, Asun se sentó en el sofá y encendió un poco la radio para entretenerse. María decidió sentarse a hacer compañía a su madre un rato antes de irse a la cama).

Asun: ¿Todavía no tienes sueño, tesoro...?
María: No... ¿puedo hacerte compañía un rato...? es que me aburro...
Asun: Pues ya somos dos...
María: (mirando a su madre) Echas de menos a papá, ¿a que sí...?
Asun: Eres muy lista y muy observadora... ¿cómo lo has sabido...?
María: Por tu mirada... acabas de colgar el teléfono con él y parecía que ninguno de los dos quería dejar la conversación... y tienes los ojos brillantes... y cuando a una persona le brillan los ojos así es que está enamorada...
Asun: (sonríe ante los comentarios de su hija) No sé quien te habrá dicho esas cosas, pero tienes toda la razón... y no puedo disimularlo... tu padre me tiene encandilada, absolutamente obnubilada...
María: ¿Obnubi qué...?
Asun: Quiero decir entusiasmada... que estoy muy feliz, hija... quiero mucho a tu padre, y sí, le echo de menos cuando no está aquí en casa con nosotros...
María: Se le ha complicado un poco el viaje por la nieve, y se ha quedado atrapado en ese pueblo, pero supongo que en un par de días ya estará en casa...
Asun: Eso espero... ¿sabes qué pasa...? durante el día como estoy trabajando estoy entretenida y no tengo tiempo de pensar, pero cuando llega la noche y él no está aquí conmigo diciéndome cosas bonitas, le echo mucho de menos... y estoy tan acostumbrada a dormirme abrazada a él, que cuando no está, no puedo dormir bien y me pongo nerviosa y entonces me desvelo...
María: Si quieres podemos hacer una cosa... para que no te sientas tan sola puedo dormir contigo en la cama grande y así te hago compañía...
Asun: Me parece una idea buenísima, tesoro... me vendrá bien para distraerme y poder dormir... a lo mejor todo esto te parece una tontería pero estoy segura que lo entenderás cuando seas mayor y encuentres a la persona con la que compartas tu vida y a la que ames de verdad... ¿nos vamos a la cama entonces...?
María: Sí, vamos... voy a decirle a Dani que se acueste ya, se ha quedado leyendo un libro en su cuarto antes...
Asun: Pues lleva ya un buen rato sin hacer ruido... yo creo que a estas alturas se ha quedado dormido...
María: Puede ser... voy a verle...

(Cuando María entra en el cuarto de su hermano se lo encuentra tumbado sobre la manta de su cama con el libro boca abajo y completamente dormido. Con mucho cuidado para no despertarle, María coge otra manta, se la echa por encima para que no coja frío y apaga la luz para que pueda seguir durmiendo, y después va a la habitación de su madre para acostarse en la cama junto a ella)

(Al día siguiente por la tarde, Asun está en la redacción de la revista. Casi todos los compañeros se han ido yendo a sus casas y sólo quedan en la sala el fotógrafo que está en el cuarto de revelado, el jefe de la imprenta, Aurelia, que está rematando un artículo, y la propia Asun, que no deja de mirar el reloj algo nerviosa)

Aurelia: ¿Qué pasa, Asun...? llevas toda la tarde mirando el reloj muy inquieta... ¿estás esperando a alguien...?
Asun: No, es solo que, esperaba que Héctor regresara hoy de su viaje... tenía que haber venido ya hace un par de días, pero el temporal de nieve le ha dejado atrapado en el pueblo, y anoche me llamó y me dijo que intentaría volver hoy a Madrid... hoy es nuestro aniversario y pensaba que a lo mejor llegaría a tiempo...
Aurelia: ¡Es verdad... jolín, se me había olvidado por completo...! (se levanta para abrazar a su amiga) ¡muchas felicidades...! la verdad es que es una pena que no haya podido volver todavía... ¿y no te ha llamado tampoco...?
Asun: No, y eso es lo raro... pero en fin, supongo que se le habrá complicado y no habrá podido encontrar un teléfono a mano... me voy a ir para casa, que mi madre ya habrá recogido a los niños y estarán deseando verme y contarme sus cosas... ¿tú te quedas...?
Aurelia: No, me voy ya que Gustavo estará a punto de salir del despacho y quiero llegar a casa antes que él...

(En ese momento, entra en la sala el portero del edificio donde se encuentran las oficinas de la revista)

Portero: Doña Asunción...
Asun: Dígame, Joaquín...
Portero: ¿Tienen ustedes pensado salir ya a la calle...?
Asun: Sí, estábamos recogiendo ya para marcharnos a casa, ¿por qué lo dice...?
Portero: Porque cuando bajen, pásese por la portería por favor, ha llegado un regalo para usted, lo ha traído un mensajero con una nota...
Asun: ¿Para mí...? ¡vaya, que raro...!
Portero: No es por ser indiscreto, doña Asunción, pero si son de su marido, son muy bonitas...
Asun: (abriendo la boca sorprendida) ¿Ha estado Héctor por aquí...? ¿y no ha subido...?
Portero: No señora, ya le digo que las ha traído un mensajero, pero yo que usted bajaría a verlas...
Asun: Está bien, sí claro, Joaquín, no se preocupe, que enseguida bajamos...

(El portero se retira y las dos amigas se quedan solas un momento)

Aurelia: Desde luego, te quejarás... Héctor te tiene en palmitas... como no ha podido venir a tiempo, te manda un ramo de flores...
Asun: (emocionada) ¡Ay, Aurelia, vámonos, que estoy deseando verlas...!
Aurelia: ¡Sí, mujer, vamos...!

(Aurelia y Asun bajan al portal a recoger el ramo de flores que el señor Joaquín tiene sobre la mesa de la portería. El portero se ha ido a recoger las basuras del edificio)

Asun: (cogiendo el ramo de claveles y oliéndolos detenidamente) ¿Has visto...? ¡son preciosos...! ¡mira... ocho claveles rojos...! (emocionada) ¡me encantan...!
Aurelia: ¿Ya has leído la nota...?
Asun: (nerviosa) ¿Qué nota...?
Aurelia: (riéndose) Justo la que acabas de dejar caer al suelo de lo nerviosa que estás... ¡tranquilízate...!

(Asun recoge la nota del suelo y empieza a leer)

“Te espero en el teatro que tú ya sabes dentro de 2 horas... te quiero... un beso, Héctor...”

Asun: ¿En el teatro... Héctor me va a llevar al teatro...? ¡pero si no le gusta nada de nada...!
Aurelia: Lo que hacen algunos por amor...
Asun: (riéndose) ¡Que mala eres...! pues me voy corriendo, quiero pasar por casa, dejar las flores, arreglarme un poco... y no quiero llegar tarde y hacerle esperar...!
Aurelia: Pues ve, ve, ya me cuentas mañana si eso...
Asun: ¡Sí, sí, tranquila... adiós...!

(Asun se marcha a casa precipitadamente a dejar las cosas, enseñarle las flores a su madre y a los niños, ponerlas en agua y arreglarse un poco. Cuando llega a la portería se da cuenta que los niños ya sabían que su padre iba a llevarla al teatro)

María: ¡Que suerte, mami...! os vais los dos solos... que sepas que papá ha estado aquí y ha dejado la maleta en casa, y luego se ha ido corriendo... supongo que para comprar las flores...
Asun: Aún estoy sin palabras... completamente emocionada... ¿has visto lo bien que huelen...? vuestro padre es la única persona capaz de sorprenderme todavía con estas pequeñas cosas...
María: Eso es porque te quiere mucho, mami...
Asun: Y yo a él, tesoro, y yo a él... ¿qué tal estoy...? ¿debería arreglarme un poco más, verdad...?
Dani: Estás guapa, mami... a papá le vas a gustar mucho...
María: Sí, no hace falta que te hagas nada en el pelo ni en el maquillaje... sólo si quieres perfumarte un poco...
Asun: Tienes razón, voy a ponerme un poco del perfume que me regaló por Navidad, ese que huele tan bien...
Felisa: ¿Ya te vas hija...?
Asun: Sí, madre, no quiero llegar tarde y hacerle esperar... ¡encima que ha venido a tiempo y me da la sorpresa...!
Felisa: Claro, hija, disfrutad y pasadlo bien... y no os preocupéis de la hora que los niños hoy duermen aquí...
Asun: Está bien, gracias madre... ¡adiós chicos, portaos bien con los abuelos...eh...!
Dani y María: ¡Que sí, mamá...!
María: Mami, tú sólo preocúpate de pasarlo muy bien con papá...
Asun: Lo haré, cariño, lo haré... mañana por la mañana pasaremos a buscaros...
Dani: Vale... adiós...

(Asun se despide de sus hijos y se marcha a encontrarse con su marido al teatro)

Héctor: ¡Hola, mi niña...!
Asun: ¡Héctor... has venido a tiempo...! (besa a su marido en plena calle sin importarle lo que piense la gente)
Héctor: Te prometí que vendría, y yo todo lo que prometo lo cumplo, ya me conoces...
Asun: Sí, ya lo sé, pero con esa tormenta de nieve, pensé que no llegarías a Madrid todavía y menos sin avisarme...
Héctor: Bueno, en eso consisten las sorpresas... sino no tendría gracia...
Asun: A mí me encantan las sorpresas y cuando tú las preparas, mejor que mejor... por cierto, las flores son preciosas, me han encantado...
Héctor: ¿De verdad...? al final me incliné por los claveles, por eso de que yo soy muy de Madrid...
Asun: Son perfectas, de verdad... ya las he metido en agua y las he puesto en un jarrón sobre la mesa del comedor... lucen un montón... (acariciando a su marido) gracias...
Héctor: No tiene importancia, de verdad, para mí lo más bonito es que sonrías así como lo haces ahora... eso es lo único que me llena...
Asun: ¿Y cómo se te ha ocurrido lo de llevarme al teatro...? si a ti no te gusta nada... te parece un aburrimiento, todo el tiempo hablando...
Héctor: Tienes razón, donde esté una buena película americana... pero bueno, pensé que por una vez podíamos hacer algo diferente como cuando éramos novios...
Asun: Me gusta... ¿y qué vamos a ver...? 
Héctor: “España es diferente” de Alfonso Paso... la estrenaron la semana pasada y las críticas en el periódico son buenas... es una comedia, así que nos reiremos un rato...
Asun: Pues me parece estupendo, vamos entrando entonces...

(Asun y Héctor disfrutan de una velada muy divertida en el teatro, yéndose a cenar después en un restaurante cercano)
Héctor: Estaba pensando en llevaros dentro de dos fines de semana al fútbol a ti y a los chicos... ¿qué te parece...? 
Asun: Si te digo la verdad, me hace ilusión, porque yo nunca he visto un partido de fútbol en directo en el campo y los niños tampoco...
Héctor: Por eso lo digo... sé que tú siempre dices que el fútbol es aburrido y que soy un poco pesadito cuando me pongo a ver un partido del Real Madrid, pero estoy seguro que cuando lo veáis el ambiente en el estadio cambiareis de opinión... es muy diferente...
Asun: Está bien, tú saca las entradas para los cuatro e iremos contigo encantados, te lo aseguro...
Héctor: Se lo puedo decir también a Bonilla para que venga con Matilde y Javier...
Asun: Perfecto, así seremos más, y si yo me aburro mucho siempre puedo hablar con Matilde para pasar el rato... (viendo la cara que pone Héctor) ¡que es broma... no hace falta que pongas esa cara, hombre...! haré todo lo posible para que el fútbol me empiece a gustar un poco, de verdad...
Héctor: Tampoco quiero que sea una obligación, mujer...
Asun: No lo es, de verdad... sólo te estaba picando a ver como reaccionabas, sabes de sobra que ese es uno de mis pasatiempos favoritos... y ahora vamos a cenar, anda...
Héctor: Está bien... ¿te ha gustado la obra...?
Asun: Sí, muy divertida, has tenido una gran idea, gracias...
Héctor: Me alegro...
Asun: ¿Y cuándo conseguiste volver...?
Héctor: Pues a mediodía... me fui directamente al despacho para no levantar sospechas a la hora de la comida por si venías, y luego fui a comprar las entradas del teatro, y después las flores, y decidí enviártelas directamente a la revista...
Asun: Pues has acertado de lleno... me he llevado una buena sorpresa y una gran alegría... ¡y no veas la cara que ha puesto Aurelia...! se ha alegrado mucho por mí, claro...
Héctor: La gran sorpresa se la va a llevar ella dentro de poco con esa boda sorpresa que la espera en París... el plan sigue según lo previsto...
Asun: Sí, ya lo sé, y me alegro mucho porque se lo merece... siempre se ha portado muy bien conmigo, nos apoyamos y nos ayudamos mutuamente...

(Después de la cena, Asun y Héctor regresan a casa dando un paseo. Aunque hace frío en la calle, ellos apenas lo notan pues van enfrascados en una entretenida conversación hasta llegar a casa)

Héctor: ¿Qué... por qué me miras así...?
Asun: ¿Tú que crees...? te he echado tanto de menos estos días...
Héctor: Y yo a ti... lo único que deseaba es estar aquí contigo, abrazarte, besarte, acariciarte...
Asun: Ahora puedes hacerlo... quiero hacerlo... te deseo tanto, cariño...
Héctor: Yo también te deseo... mucho... con todas mis fuerzas...

(Héctor y Asun se dejan llevar por la fuerza de su amor y por la pasión de sus encuentros, iniciando unos prolegómenos que luego les conducen a todo lo demás)

(Ya más relajados y acariciándose el uno al otro lenta y distraídamente, mantienen una tierna conversación sin dejar de estar abrazados)

Asun: ¿Sabes que anoche estuvo María durmiendo aquí conmigo...?
Héctor: ¿Ah sí...?
Asun: Sí, te echaba tanto de menos... estoy tan acostumbrada a dormirme abrazada a ti, que las últimas noches que no estabas me costaba mucho conciliar el sueño, me desvelaba constantemente...
Héctor: Yo tampoco he dormido bien estos días, me acostaba pensando en ti, en tus besos de buenas noches, en tus abrazos y en tus caricias... no veía el momento de llegar a casa y estar de nuevo juntos como ahora...
Asun: (sonriendo) Sí, como ahora...
Héctor: Me encanta esa sonrisa...
Asun: ¿Y sabes lo que me dijo María...? que se me notaba demasiado que te echaba de menos porque no quería colgar el teléfono hablando contigo y porque me brillaban los ojos, y eso es una señal inequívoca de que estoy enamorada...
Héctor: Y tiene razón... te brillan los ojos...
Asun: A ti también...
Héctor: Porque también estoy enamorado como el primer día... es que no sé lo que me pasa contigo pero me siento como un adolescente, estoy completamente loco por ti, mi amor...
Asun: A mí me pasa exactamente lo mismo... bésame...
Héctor: (sonriente) ¿Otra vez...?
Asun: ¿No quieres...?
Héctor: Por supuesto que quiero...

(Entre risas y suspiros, la feliz pareja vuelve a compartir besos y caricias y posteriormente un profundo sueño hasta bien entrada la mañana siguiente, en que los rayos de luz que entran por la ventana les obligan a abrir los ojos sin remedio y volver a la realidad del día a día, tras haber disfrutado de una noche de aniversario muy especial).

2 comentarios:

  1. Leído Raki, en cuanto lo he visto he venido a leerte. Como siempre me ha gustado más que mucho y la sorpresa ha sido una buena idea. Seguro que el fútbol también le gusta aunque no se aficione a ir los domingos al Bernabeu. A María como siempre no le escapa ni una.

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  2. Ohhhhhhhhhh Raki, porque los guionistas no te copian un poco y nos deleitan con unas escenas asi de la parejita ??? mas que gustarme. me ha encantado !! bonito el aniversario y bonita la idea de disfrutar junta la familia del futbol, y si ....... "enamorados como el primer dia" !!!

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