(Asun llega a casa después de haber recogido a Clara de casa de Aurelia para que duerma esta noche en casa de la familia Perea. María está feliz de tener una compañera de cuarto esta noche y las dos comparten la cama divertidas, pensando en como van a salir al día siguiente hacia el aeropuerto para coger el avión por primera vez)
María: Oye, Clara, ¿y estás segura de que tu madre no sospecha nada de nada...?
Clara: Mi padre y yo hemos tenido que disimular mucho, sobre todo la última semana para que no empiece a hacer preguntas, ya sabes como es... pero creo que no... eso sí, se ha quedado muy sorprendida cuando tu madre se ha presentado en nuestra casa para hacer mi maleta y recogerme de allí... le ha dicho a mi madre que no se preocupara por nada, que tu padre nos llevaría al colegio mañana y entonces es cuando mi padre le ha dicho a mi madre que se iban de viaje a París...
María: ¡Hala...! pues tu madre se habrá quedado con una cara...
Clara: Mi madre cree que mi padre está loco porque no hace nunca esas cosas, y menos a escondidas, teniendo en cuenta que además últimamente estaba muy centrado en sus casos y se le olvidó el último aniversario... espero que mi madre se lo perdone con este viaje...
María: Seguro que sí... mi madre y mi padre nunca se olvidan del aniversario, de momento... y a mí me gusta mucho que mi padre aparezca con sorpresas para mi madre, como un ramo de flores, unas entradas para el cine o el teatro, una cena en un buen restaurante... mi madre dice que mi padre no deja de sorprenderla nunca y que eso es lo que más le gusta de él...
Clara: Es que tu padre es el rey de las sorpresas... mi padre siempre lo dice... pero estoy segura que esta vez mi madre no va a parar de llorar con lo que mi padre ha preparado allí...
María: Yo también estoy segura... va a ser genial...
(En ese momento entra Dani en la habitación de su hermana)
Dani: ¡Hola chicas...! es que no puedo dormir... estoy muy nervioso por el viaje de mañana...
María: ¿Nervioso por qué...?
Dani: Porque nunca he montado en un avión...
María: Ni yo tampoco... ¿sabes que la tita Aurelia se ha quedado de piedra al enterarse que iban a viajar a París mañana...?
Dani: ¡Que bien...! lo vamos a pasar estupendamente... Javier dice que él como ha viajado en avión que es muy entretenido, que a veces se mueve un poco y que tienes que ponerte el cinturón de seguridad bien abrochado... y al parecer hay unas señoritas muy guapas y muy simpáticas que te explican como ponerte el cinturón y el chaleco salvavidas que hay debajo del asiento y la mascarilla que hay encima, en el techo...
María: Más vale que no tengamos que utilizar ninguna de esas cosas que dices... porque eso si sería peligroso...
Clara: Yo no quiero ni pensarlo... espero que todo vaya bien y que no tengamos ningún incidente y sobre todo que lleguemos a tiempo antes de que lleguen mis padres con el tren...
María: Seguro que sí... tenemos tiempo de sobra... ellos llegan al día siguiente a primera hora de la mañana y nosotros probablemente llegaremos esa misma tarde cuando ellos estén en el tren de camino...
Dani: Creo que ahora si que estoy empezando a tener un poco de sueño... mejor me voy a mi habitación a ver si consigo dormirme...
Clara: Hasta mañana, Dani...
María: Adiós, hermanito...
Dani: Hasta mañana, chicas...
(Dani se retira a su cuarto y las niñas tratan también de dormirse apagando la luz de la habitación)
(Mientras, en su dormitorio, Héctor y Asun mantienen una entretenida conversación, recostados el uno en el otro)
Asun: ¿Crees que los niños ya se habrán dormido...?
Héctor: Hace rato que ya no les oigo... Dani se marchó para su cuarto porque oí los pasos y las niñas ya no susurran, así que imagino que se habrán quedado dormidas...
Asun: (acariciando a su marido) Ni te imaginas lo sorprendida que se ha quedado Aurelia cuando me ha visto aparecer de improviso en su casa, cuando entré y le dije que venía a preparar una maleta para Clara y que me la llevaba conmigo a casa, no daba crédito... y claro, cuando Gustavo le dijo que marchaban a París al día siguiente, la pobre no entendía nada...
Héctor: Se ve que no está acostumbrada a las sorpresas... en ese sentido, tú ya estás curada de espanto, y cada vez me resulta más difícil preparar algo especial para ti sin que te des cuenta... en cambio Gustavo es la primera vez que yo sepa que prepara algo tan gordo...
Asun: Sí, Aurelia siempre me dice que Gustavo no es precisamente un hombre de dar sorpresas, por eso ella reaccionó con esa cara al enterarse de que se iban juntos de viaje a París, que es uno de los destinos que ella siempre había soñado conocer...
Héctor: Va a ser una gran sorpresa cuando nos vea a todos aparecer en la iglesia el día de la ceremonia...
Asun: Pues sí... y en cuanto a ti y tus sorpresas, debo decirte que me encantan, que cada vez que piensas en hacerme algo especial, me siento la mujer más afortunada del mundo por haber conocido al hombre más detallista que hay sobre la faz de la tierra... y que no quiero que cambies nunca, mi amor... me gustas mucho así como eres, tienes esa capacidad de sorprenderme cada día, y me encanta...
Héctor: Me alegra que pienses así... y quiero que sepas que cada día que pasa estoy más enamorado de ti, que eres la mujer de mi vida, y que te quiero mucho...
Asun: (muy sonriente y empezando a besar a su marido) Y yo a ti... ven aquí, anda, que te voy a dar un adelanto de lo que te vas a llevar cuando estemos en esa habitación de París, la ciudad del amor por excelencia...
Héctor: ¿Ah sí...? ¿así de fácil...? ¿ya me lo he ganado...?
Asun: Sabes que sí, bobo... (profundizando en sus besos) te quiero...
(El feliz matrimonio se mete divertido bajo las sábanas y disfrutan de un momento juguetón tan íntimo como apasionado)
(A la mañana siguiente, la familia Perea termina de cerrar las maletas para irse al aeropuerto en apenas unas horas y tomar el avión que les conducirá a la ciudad de la luz. Como aún disponen de bastante tiempo, y los tres niños se han enzarzado en una pequeña pelea sobre el contenido de las maletas, Asun decide bajar a casa de sus padres un rato para así aprovechar y despedirse tranquilamente, mientras Héctor observa y controla que la riña infantil no llegue a mayores)
Felisa: Hola Asun, hija... pasa... estaba aquí fregando la cocina... no me pises ahí, por favor, pasa al salón y siéntate...
Asun: ¿No está padre...?
Felisa: No, hija, se marchó temprano al taller esta mañana, como ya se despidió anoche de vosotros...
Asun: Sí, claro, madre... pero me apetecía pasar un rato con usted tranquilamente antes de irnos al aeropuerto...
Felisa: ¿A qué hora os sale el avión...?
Asun: (mirando su reloj) A las tres, así que tenemos tiempo de sobra... y después Héctor bajará con las maletas y cogeremos un taxi... ahora se ha quedado arriba con los niños que se han empeñado en ponerse a discutir por no se que tipo de juguete que ha metido Dani en una de las maletas, y María quiere que lo saque a toda costa para meter un neceser con sus cosas de aseo que no le cabe en otro sitio...
Felisa: ¡Vaya pareja...! espero que Héctor consiga controlar a las fierecillas y que no se le alteren mucho antes de ese viaje tan estupendo que vais a hacer...
Asun: Descuide madre, que Héctor es especialista en poner paz en esas pequeñas peleas tan habituales entre ellos... forman parte de nuestra rutina...
Felisa: Estoy segura de que lo váis a pasar muy bien y que para Aurelia va a ser una auténtica sorpresa...
Asun: Yo también estoy segura, madre... nos vamos a juntar con nuestros mejores amigos y además también va a ser un viaje muy especial para Héctor y para mí, aunque nosotros no seamos en este caso los novios que se van a volver a casar...
Felisa: (sonriente) Por la cara de emoción que pones, estoy segura que tú estarías deseando de volver a celebrar tu boda con Héctor...
Asun: ¡Pues no se crea que no lo he pensado, madre...! yo con Héctor me casaría una y mil veces más... pero ahora es momento de disfrutar de la segunda boda de nuestros amigos y eso es un motivo de alegría y celebración...
Felisa: ¿Puedo ser franca contigo, hija...? es que me gustaría aprovechar este tema que has sacado para comentarte una cosa...
Asun: ¿Es algo referente a mi relación con Héctor, madre...?
Felisa: Sí, hija... nunca te lo he dicho pero creo que es momento que sepas como me siento yo también y que estoy encantada de verte tan feliz... para una madre siempre es motivo de alegría ver que sus hijos son felices y que tienen a su alrededor una familia que les quiere y les respeta... y te lo digo a ti como también se lo he dicho a Miguel y Estrella, que los pobres lo pasaron fatal con todo eso de no poder tener criaturas de forma natural... menos mal que el pequeño Diego llegó a sus vidas casi de casualidad y desde entonces esa casa ha cambiado de principio a fin... tu hermano está irreconocible desde que es padre...
Asun: Lo sé, madre, el otro día lo comentaba con Héctor cuando fuimos a verles el domingo pasado a tomar café en su casa...
Felisa: A lo que iba... quiero que sepas que yo quiero a Héctor como si fuera un hijo más, puedes estar segura... aunque yo no las tuviera todas conmigo al principio cuando empezasteis con vuestra relación... pero reconozco que con el tiempo Héctor ha sabido ganar mi confianza y mi cariño, y eso sólo lo puede hacer una persona especial...
Asun: (mirando a su madre con cariño) ¿De verdad piensa que mi Héctor es especial...?
Felisa: Por supuesto que sí, hija, tu Héctor como tú le llamas, es un hombre íntegro, bueno y cariñoso como pocos, generoso y honrado... y tú has tenido mucha suerte de tener un hombre así a tu lado, que te respeta y te quiere por encima de todas las cosas...
Asun: Y es tan padrazo, madre... a veces tiene su carácter pero también eso es necesario para imponerse a veces, tiene una personalidad única... es casi tan cabezota como yo y por eso a veces chocamos y tenemos nuestras diferencias de opiniones, pero nada que no podamos arreglar con una dosis de humor, y también de amor...
Felisa: Seguís tan enamorados como el primer día por lo que veo...
Asun: Yo diría que incluso más... a medida que van pasando los años cada vez le encuentro más cosas positivas y nos complementamos a la perfección... y no se imagina, madre, la paz y la tranquilidad que me infunde despertar junto a él cada mañana, acurrucada en sus brazos y dar gracias por todo lo bonito que he vivido con él hasta ahora y todo lo que está por venir, estoy segura... lo que él me da, lo que yo le doy, no sé, madre, no se puede explicar con palabras... solo sé que Héctor es lo mejor que me ha pasado en la vida...
Felisa: No hace falta que lo jures, hija, no hay más que verte con esa sonrisa para entender por lo que estás pasando... y quiero que sepas que me alegro mucho por ti y que los dos podéis contar conmigo para cualquier cosa...
Asun: Ya lo sé, madre, y Héctor también lo sabe... usted siempre nos ha ayudado mucho, a veces incluso creo que hemos abusado un poco de su buena disposición...
Felisa: Yo lo hago con mucho gusto... para mí lo más importante de todo es ver a la familia unida y esos niños que Dios os ha dado son una bendición del cielo... son unos ángeles...
Asun: Bueno, unas veces más que otras, porque Daniel a veces es un poco diablillo...
Felisa: Es un niño, Asunción, un poco travieso como todos, pero en el fondo es muy bueno y tiene un corazón de oro...
Asun: Tiene a quien parecerse, eso también lo ha sacado de su padre... pienso que los dos han sacado lo mejor de cada uno de nosotros y desde siempre les hemos inculcado y educado en el respeto a los demás y en valorar lo que tienen, les hemos enseñado a luchar por lo que quieren y a no rendirse jamás, y ellos saben perfectamente que si quieren algo deben trabajar para conseguirlo por ellos mismos, nadie les va a regalar nada en la vida, y siempre han sido muy conscientes de que en nuestra familia no podemos permitirnos ciertos lujos, siempre vamos bastante justitos de dinero, por eso ellos nunca han sido unos niños caprichosos...
Felisa: Doy fe de ello, hija, tanto María como Daniel son muy maduros para su edad y el ver a sus padres tan unidos también ayuda a que ellos sean más felices... ellos se dan cuenta de todo...
Asun: Lo sé, madre... yo misma me pregunto a veces como María es tan endiabladamente lista para saber como me siento en cada momento... es como si me leyera el pensamiento...
Felisa: Tenéis que estar muy orgullosos de los hijos que tenéis, y vosotros como padres lo estáis haciendo muy bien, créeme, no es fácil sacar adelante a la familia y vosotros estáis ejerciendo esa labor con nota...
Asun: Muchas gracias por sus palabras, madre... usted siempre me da tan buenos consejos... (madre e hija se abrazan con fuerza y emoción)
(En ese instante se oye jaleo en la escalera)
Asun: (mirando su reloj) ¡Uy, seguro que son mis fierecillas que ya bajan con su padre...!
(Héctor está en el rellano con las maletas en el suelo y los niños revoloteando nerviosos a su alrededor)
Dani: ¿Dónde está mamá...?
Héctor: Dentro de la portería, con la abuela... pasa a buscarla y así te despides de ella, ¿de acuerdo, campeón...?
Dani: ¡Vale...!
(Daniel entra corriendo en la casa de los abuelos)
Dani: ¡Mami, mami... que ya estamos listos ahí fuera, y nos vamos... a París...!
Felisa: ¡Ven aquí, granuja y dale un beso a tu abuela, hombre...!
(Dani se tira a los brazos de su abuela)
(María también entra a despedirse de su abuela aunque de forma más tranquila como es ella y no tan barlovento como su hermano, mientras Clara se queda fuera vigilando las maletas)
María: Papá ha ido a llamar a un taxi y estará aquí enseguida...
Asun: Claro que sí, hija, ya salimos y nos vamos... bueno, madre, nos vemos a la vuelta en tres o cuatro días... cuídese...
Felisa: Vosotros solo preocuparos de pasarlo muy bien, y dale un beso muy fuerte a los novios de mi parte y mi enhorabuena, por supuesto...
Asun: Descuide, madre, que así lo haré... hasta la vuelta...
Felisa: Adiós...
(En ese momento asoma Héctor por la puerta)
Héctor: Cariño, tenemos a nuestro taxista en la puerta, ya ha subido las maletas y todo...
Asun: (mirándole con dulzura) Sí, mi amor, ya vamos...
(Asun sale de la portería con María y Daniel en dirección al taxi donde Clara les espera)
Héctor: (se abraza a Felisa) Cuídese... nosotros vendremos pronto y me aseguraré que disfrutemos del viaje lo máximo posible... estaremos de vuelta antes de que se dé cuenta...
Felisa: Eso seguro, hijo... cuida de mi Asun y de los niños como siempre... y pasadlo muy bien...
Héctor: Lo haremos, se lo garantizo... (le guiña un ojo) adiós...
Felisa: Adiós, hijo, adiós...
(Héctor sale de la portería y se reúne con su familia dentro del taxi que les conducirá al aeropuerto de Barajas en unos minutos).
Gracias, lo has escrito tu pero algo así fueron los pensamientos antes del viaje en tren a París. Me has hecho hasta soltar una lagrimita,, por el momento y por la realidad de AEPS que en nada se parece, bueno nunca se pareció, a nuestros relatos.
ResponderEliminarYo he contado el primer día en París pero aún faltan muchos momentos por contar de todos ellos y espero que lo hagas. Alcanzarme no significa fin de tus momentos ¿ verdad?
No te preocupes guapa que no voy a dejar de escribir por ahora... aunque no puedo prometer que tenga preparados relatos cada 2 semanas pq depende un poco de mi tiempo. Mi idea es releerme los tuyos e ir intercalando mis escenas cotidianas entre los meses y años que tu vas contando asi que tengo trabajo para rato. Espero no agotar mi inspira que ahora la necesito más fresca que nunca con todo lo que nos estan mostrando en la serie... un beso fuerte y seguimos...
Eliminar