sábado, 26 de octubre de 2013

Capitulo 80: París París, je t ´aime (Mayo 1969)

(La familia Perea llegó a París sin novedad, y el viaje en avión fue muy emocionante para todos, pero sobre todo para los niños, especialmente para el pequeño Daniel que no dejaba de mirar todo el rato a las azafatas que se paseaban por el pasillo del avión ofreciendo cafés a los mayores y caramelos a los niños. En el momento del despegue y del aterrizaje, Daniel quería estar pegado a la ventanilla para ver el efecto del avión al sacar y meter las ruedas del tren de aterrizaje y tuvo que pelearse con su hermana y con Clara para que le cedieran un hueco desde el que poder mirar el paisaje de nubes el resto del viaje)

(Como llegaron a París con bastante antelación que Aurelia y Gustavo, tuvieron tiempo de instalarse en el hotel y hacer un poco de turismo por la ciudad ya casi de noche, aunque en esta ocasión el motivo del viaje era lo suficientemente importante como para pensar más en la ceremonia que se celebraría dos días después que en conocer la ciudad a fondo. Todos pensaban que ya tendrían otra ocasión más adelante para recorrer los rincones mágicos de la ciudad de la luz y disfrutarla como se merece)

(La familia Perea al completo junto con Clara, se acercaron hasta el Barrio Latino, después de haber visto la catedral de Notre Dame iluminada a orillas del río Sena. En los alrededores había vendedores de flores y algunos pintores aunque no tantos como en el barrio de Montmartre, claro, rincón por excelencia del París más bohemio, el París de los artistas. Afortunadamente el tiempo en esta época del año acompañaba bastante y eso permitía poder pasear sin necesidad de la compañía del paraguas y el abrigo)

(Daniel se acercó a su padre divertido)

Dani: Papi, estamos en una ciudad maravillosa, como dicen en la televisión, la ciudad del amor, ¿por qué no le compras a mamá una flor de esas...? seguro que le gusta mucho...
Héctor: ¿Sí... tú crees...?
Dani: Estoy seguro, mamá siempre se alegra cuando le regalas flores... bueno, en realidad cuando le regalas cualquier cosa...
Héctor: Está bien... entretened a vuestra madre, anda, que voy a quedarme aquí echando un vistazo para elegir una flor bien bonita...
Dani: ¡Hecho...!

(Dani se echa a correr hacia delante alcanzando a su madre que va con Clara y María cámara en mano, quien se ha pasado la tarde tirando fotos con la cámara que le regalaron las pasadas navidades)

(Al poco rato, Héctor aparece por detrás cogiendo la mano de Asun y depositando en ella una bonita rosa. Rápidamente la encantadora sonrisa de Asun cautiva a su marido quien la mira intercambiando un brillo especial en los ojos)

(Los niños empiezan a cantar a coro)

¡Que se besen, que se besen...!

María: ¡Vamos, papi, que no se diga...! además aquí la policía no puede deciros nada, estamos en un país con mucha más libertad que España... ¡ya podéis aprovechar...!
Héctor: (mirando a Asun enamorado) Tu hija tiene razón como siempre...

(El feliz matrimonio se inclinan el uno sobre el otro empezando por rozarse los labios y profundizando algo más. Los niños observan la feliz estampa haciendo comentarios divertidos)

Clara: ¡Hala, yo también quiero que mis padres se den así un beso en la boda...!
María: Pues lo vamos a pedir, y nos vamos a poner tan pesados que no lo van a poder evitar...
Dani: ¡Eso, eso...! ¡me gusta la idea...! ¡viva el amor...!
María: Pues si que has cambiado tú últimamente, enano... te estás volviendo romántico y todo...
Clara: Se está haciendo mayor...
Dani: ¡Jolines, vale ya... sois dos contra uno, no vale...! ¡papá échame una mano, que necesito refuerzos para defenderme...!

(Sin embargo, Héctor está tan ocupado besando a su mujer que ni repara en los comentarios que hacen los niños)

Asun: Te quiero, Perea...
Héctor: Te quiero, Muñoz...

(La feliz pareja acompañada de la tropa infantil sigue paseando un rato más por la orilla del Sena, hasta meterse finalmente hacia las calles del Barrio Latino con la intención de cenar en uno de los típicos restaurantes internacionales variados que abundan por la zona, en los que la cena y la música se funden en un combinado interesante y diferente)

Héctor: Ahora Gustavo y Aurelia ya estarán montados en el tren... y según lo previsto llegarán aquí a primera hora de la mañana...
Dani: ¡Que bien...!
María: Pero tenemos que ser muy discretos, Dani, y no dejarnos ver mucho por las zonas turísticas, porque como nos vean, estamos perdidos...
Clara: Cierto... aunque creo que tal y como se va a quedar mi madre con la sorpresa de visitar una de sus ciudades favoritas, no creo que se fije mucho en la gente...
María: Aún así, debemos tomar precauciones... debemos evitar sobre todo la zona del Sacre Coeur, que es donde tus padres tienen el hotel reservado...
Clara: Está bien, tienes razón... la idea de mi padre es llevar a mi madre a visitar esa zona junto con el barrio de los pintores nada más llegar al hotel, así que lo mejor es que nosotros vayamos a la Torre Eiffel por la mañana, ya que ellos irán por la tarde, así minimizamos los riesgos de cruzarnos...
María: Me parece bien...
Clara: Y creo que mi padre va a llevar a mi madre al barco por el Sena mañana por la noche, así que nosotros podemos aprovechar para hacerlo esta noche, ¿no...? o la noche de la boda, me da igual...
Asun: Si a vuestro padre no le importa yo prefiero hacerlo hoy, eh cariño...?
Héctor: Claro que sí, lo que tú quieras, mi amor... estamos en una ciudad maravillosa, la ciudad de la luz y del amor y yo estoy muy enamorado de ti y sólo quiero hacerte feliz...
Asun: Ya soy feliz... mucho, y lo sabes... (le guiña un ojo)
Héctor: Lo sé, cariño, lo sé... y ahora vamos a cenar que esto tiene una pinta estupenda y se nos queda frío...
Dani: ¡Bien dicho, papá...!

(La familia Perea disfruta de una opípara cena y posteriormente se dirigen al embarcadero donde canjean los billetes adquiridos en Madrid por tickets al uso para ser utilizados de forma inmediata en el crucero por el Sena)

(El crucero resulta ser precioso, avanzando por el río dejando a un lado y a otro los edificios iluminados de París. A los turistas se les ofrece dentro del barco una copa de champagne francés y a los niños un rico zumo de frutas. Los eternos enamorados se besan bajo la hermosa luz de la luna parisina y toda la familia disfruta de las maravillosas vistas y de la preciosa excursión, terminando en el lugar más cercano a la Torre Eiffel, que ahora luce iluminada y a la que tendrán la oportunidad de subir mañana con tranquilidad para disfrutar de las hermosas vistas que se ofrecen de la ciudad)

(Ya de vuelta en el hotel, los niños se meten directamente en su habitación, pues están rotos de cansancio después de tanto trajín y lo que aún les queda por disfrutar mañana. Por su parte, Héctor y Asunción se refugian en la intimidad de su habitación para disfrutar de la mágica noche parisina de otra manera muy especial para ellos dos solos).

(A la mañana siguiente la familia Perea se prepara para salir hacia la Torre Eiffel, lugar emblemático por excelencia de la capital francesa. A primera hora llegan al Campo de Marte y tras atravesarlo, se dirigen hacia las taquillas que conducen a los ascensores de acceso a subida de la torre)

(Los niños están entusiasmados con las vistas que de los diferentes rincones de la ciudad se pueden divisar con unos buenos prismáticos que Asun lleva en su bolso y que van pasando de mano en mano)

María: ¡Daniel, no acapares los prismáticos...! ¡nosotras también queremos ver algo...!
Daniel: ¡Ya voy... un momento...!

(Héctor y Asun van buscando en el mapa los diferentes emblemas de la ciudad y tratan de posicionarlos con la vista para indicárselos a los niños)

Asun: ¿Veis...? justo allí arriba de esa colina se puede ver el Sacre Coeur... seguro que Aurelia y Gustavo a estas horas deben andar ya por ahí...
Clara: Seguro que sí... si el tren ha llegado a la hora prevista y conociendo a mi padre no habrá querido perder ni un minuto en el hotel, simplemente dejar las maletas y salir a hacer turismo... oye María, ¿tu hermano piensa soltar los prismáticos en algún momento...?
María: Como no los suelte de una vez se los voy a arrancar yo misma...
Dani: (dándose por aludido) ¡Tomad, pesadas...!

(Dani se va a dar una vuelta por la azotea del edificio, mientras las chicas se entretienen con los prismáticos escudriñando los edificios parisinos)

(Un rato más tarde, la familia Perea se dirige a los Campos Elíseos, para recorrerlos desde la Plaza de la Estrella con el majestuoso Arco del Triunfo, hacia la Plaza de la Concordia con el famoso obelisco, mientras ajenos a todo este revuelo, el matrimonio Olavide se dedica a descubrir y disfrutar de las maravillas del barrio de Montmartre, puesto que es la zona que más cerca les pilla del hotel, una vez se han instalado allí procedentes de la estación de Austerlitz, adonde llegaron con el amanecer).

(Tras un día entero de caminata, la familia Perea deciden recogerse en el hotel ya cansados y pensando en el día siguiente, 24 de Mayo, fecha en la que ha de celebrarse la segunda boda de Augusto y Aurelia, donde ambos renovarán sus votos matrimoniales de forma mágica y especial, contando con la presencia de familiares y amigos de los que Aurelia ni siquiera tiene constancia de su presencia allí como tampoco sospecha sobre la verdadera razón de este viaje que con tanto primor ha preparado su marido)

(A la mañana siguiente, la familia Perea se afana por llegar a tiempo a la pequeña iglesia a las afueras de París, donde debidamente camuflados deben esperar a que el matrimonio Olavide haga acto de presencia y se destape por fin la sorpresa que durante todos estos meses le han estado preparando a Aurelia).

domingo, 13 de octubre de 2013

Capitulo 79: Ya casi en Paris (Mayo 1969)

(Y llega el mes de Mayo, los días pasan muy deprisa y nuestros protagonistas ultiman los equipajes y las cosas que llevarán a ese viaje tan especial, intentando eso sí, pasar desapercibidos ante Aurelia para evitar que ella sospeche cualquier mínimo detalle que haga saltar las alarmas, especialmente en casa de los Olavide).

(Asun llega a casa después de haber recogido a Clara de casa de Aurelia para que duerma esta noche en casa de la familia Perea. María está feliz de tener una compañera de cuarto esta noche y las dos comparten la cama divertidas, pensando en como van a salir al día siguiente hacia el aeropuerto para coger el avión por primera vez)

María: Oye, Clara, ¿y estás segura de que tu madre no sospecha nada de nada...?
Clara: Mi padre y yo hemos tenido que disimular mucho, sobre todo la última semana para que no empiece a hacer preguntas, ya sabes como es... pero creo que no... eso sí, se ha quedado muy sorprendida cuando tu madre se ha presentado en nuestra casa para hacer mi maleta y recogerme de allí... le ha dicho a mi madre que no se preocupara por nada, que tu padre nos llevaría al colegio mañana y entonces es cuando mi padre le ha dicho a mi madre que se iban de viaje a París...
María: ¡Hala...! pues tu madre se habrá quedado con una cara...
Clara: Mi madre cree que mi padre está loco porque no hace nunca esas cosas, y menos a escondidas, teniendo en cuenta que además últimamente estaba muy centrado en sus casos y se le olvidó el último aniversario... espero que mi madre se lo perdone con este viaje...
María: Seguro que sí... mi madre y mi padre nunca se olvidan del aniversario, de momento... y a mí me gusta mucho que mi padre aparezca con sorpresas para mi madre, como un ramo de flores, unas entradas para el cine o el teatro, una cena en un buen restaurante... mi madre dice que mi padre no deja de sorprenderla nunca y que eso es lo que más le gusta de él...
Clara: Es que tu padre es el rey de las sorpresas... mi padre siempre lo dice... pero estoy segura que esta vez mi madre no va a parar de llorar con lo que mi padre ha preparado allí...
María: Yo también estoy segura... va a ser genial...

(En ese momento entra Dani en la habitación de su hermana)

Dani: ¡Hola chicas...! es que no puedo dormir... estoy muy nervioso por el viaje de mañana...
María: ¿Nervioso por qué...?
Dani: Porque nunca he montado en un avión...
María: Ni yo tampoco... ¿sabes que la tita Aurelia se ha quedado de piedra al enterarse que iban a viajar a París mañana...?
Dani: ¡Que bien...! lo vamos a pasar estupendamente... Javier dice que él como ha viajado en avión que es muy entretenido, que a veces se mueve un poco y que tienes que ponerte el cinturón de seguridad bien abrochado... y al parecer hay unas señoritas muy guapas y muy simpáticas que te explican como ponerte el cinturón y el chaleco salvavidas que hay debajo del asiento y la mascarilla que hay encima, en el techo...
María: Más vale que no tengamos que utilizar ninguna de esas cosas que dices... porque eso si sería peligroso...
Clara: Yo no quiero ni pensarlo... espero que todo vaya bien y que no tengamos ningún incidente y sobre todo que lleguemos a tiempo antes de que lleguen mis padres con el tren...
María: Seguro que sí... tenemos tiempo de sobra... ellos llegan al día siguiente a primera hora de la mañana y nosotros probablemente llegaremos esa misma tarde cuando ellos estén en el tren de camino...
Dani: Creo que ahora si que estoy empezando a tener un poco de sueño... mejor me voy a mi habitación a ver si consigo dormirme...
Clara: Hasta mañana, Dani...
María: Adiós, hermanito...
Dani: Hasta mañana, chicas...

(Dani se retira a su cuarto y las niñas tratan también de dormirse apagando la luz de la habitación)

(Mientras, en su dormitorio, Héctor y Asun mantienen una entretenida conversación, recostados el uno en el otro)

Asun: ¿Crees que los niños ya se habrán dormido...?
Héctor: Hace rato que ya no les oigo... Dani se marchó para su cuarto porque oí los pasos y las niñas ya no susurran, así que imagino que se habrán quedado dormidas...
Asun: (acariciando a su marido) Ni te imaginas lo sorprendida que se ha quedado Aurelia cuando me ha visto aparecer de improviso en su casa, cuando entré y le dije que venía a preparar una maleta para Clara y que me la llevaba conmigo a casa, no daba crédito... y claro, cuando Gustavo le dijo que marchaban a París al día siguiente, la pobre no entendía nada...
Héctor: Se ve que no está acostumbrada a las sorpresas... en ese sentido, tú ya estás curada de espanto, y cada vez me resulta más difícil preparar algo especial para ti sin que te des cuenta... en cambio Gustavo es la primera vez que yo sepa que prepara algo tan gordo...
Asun: Sí, Aurelia siempre me dice que Gustavo no es precisamente un hombre de dar sorpresas, por eso ella reaccionó con esa cara al enterarse de que se iban juntos de viaje a París, que es uno de los destinos que ella siempre había soñado conocer...
Héctor: Va a ser una gran sorpresa cuando nos vea a todos aparecer en la iglesia el día de la ceremonia...
Asun: Pues sí... y en cuanto a ti y tus sorpresas, debo decirte que me encantan, que cada vez que piensas en hacerme algo especial, me siento la mujer más afortunada del mundo por haber conocido al hombre más detallista que hay sobre la faz de la tierra... y que no quiero que cambies nunca, mi amor... me gustas mucho así como eres, tienes esa capacidad de sorprenderme cada día, y me encanta...
Héctor: Me alegra que pienses así... y quiero que sepas que cada día que pasa estoy más enamorado de ti, que eres la mujer de mi vida, y que te quiero mucho...
Asun: (muy sonriente y empezando a besar a su marido) Y yo a ti... ven aquí, anda, que te voy a dar un adelanto de lo que te vas a llevar cuando estemos en esa habitación de París, la ciudad del amor por excelencia...
Héctor: ¿Ah sí...? ¿así de fácil...? ¿ya me lo he ganado...?
Asun: Sabes que sí, bobo... (profundizando en sus besos) te quiero...

(El feliz matrimonio se mete divertido bajo las sábanas y disfrutan de un momento juguetón tan íntimo como apasionado)

(A la mañana siguiente, la familia Perea termina de cerrar las maletas para irse al aeropuerto en apenas unas horas y tomar el avión que les conducirá a la ciudad de la luz. Como aún disponen de bastante tiempo, y los tres niños se han enzarzado en una pequeña pelea sobre el contenido de las maletas, Asun decide bajar a casa de sus padres un rato para así aprovechar y despedirse tranquilamente, mientras Héctor observa y controla que la riña infantil no llegue a mayores)

Felisa: Hola Asun, hija... pasa... estaba aquí fregando la cocina... no me pises ahí, por favor, pasa al salón y siéntate...
Asun: ¿No está padre...?
Felisa: No, hija, se marchó temprano al taller esta mañana, como ya se despidió anoche de vosotros...
Asun: Sí, claro, madre... pero me apetecía pasar un rato con usted tranquilamente antes de irnos al aeropuerto...
Felisa: ¿A qué hora os sale el avión...?
Asun: (mirando su reloj) A las tres, así que tenemos tiempo de sobra... y después Héctor bajará con las maletas y cogeremos un taxi... ahora se ha quedado arriba con los niños que se han empeñado en ponerse a discutir por no se que tipo de juguete que ha metido Dani en una de las maletas, y María quiere que lo saque a toda costa para meter un neceser con sus cosas de aseo que no le cabe en otro sitio...
Felisa: ¡Vaya pareja...! espero que Héctor consiga controlar a las fierecillas y que no se le alteren mucho antes de ese viaje tan estupendo que vais a hacer...
Asun: Descuide madre, que Héctor es especialista en poner paz en esas pequeñas peleas tan habituales entre ellos... forman parte de nuestra rutina...
Felisa: Estoy segura de que lo váis a pasar muy bien y que para Aurelia va a ser una auténtica sorpresa...
Asun: Yo también estoy segura, madre... nos vamos a juntar con nuestros mejores amigos y además también va a ser un viaje muy especial para Héctor y para mí, aunque nosotros no seamos en este caso los novios que se van a volver a casar...
Felisa: (sonriente) Por la cara de emoción que pones, estoy segura que tú estarías deseando de volver a celebrar tu boda con Héctor...
Asun: ¡Pues no se crea que no lo he pensado, madre...! yo con Héctor me casaría una y mil veces más... pero ahora es momento de disfrutar de la segunda boda de nuestros amigos y eso es un motivo de alegría y celebración...
Felisa: ¿Puedo ser franca contigo, hija...? es que me gustaría aprovechar este tema que has sacado para comentarte una cosa...
Asun: ¿Es algo referente a mi relación con Héctor, madre...?
Felisa: Sí, hija... nunca te lo he dicho pero creo que es momento que sepas como me siento yo también y que estoy encantada de verte tan feliz... para una madre siempre es motivo de alegría ver que sus hijos son felices y que tienen a su alrededor una familia que les quiere y les respeta... y te lo digo a ti como también se lo he dicho a Miguel y Estrella, que los pobres lo pasaron fatal con todo eso de no poder tener criaturas de forma natural... menos mal que el pequeño Diego llegó a sus vidas casi de casualidad y desde entonces esa casa ha cambiado de principio a fin... tu hermano está irreconocible desde que es padre...
Asun: Lo sé, madre, el otro día lo comentaba con Héctor cuando fuimos a verles el domingo pasado a tomar café en su casa...
Felisa: A lo que iba... quiero que sepas que yo quiero a Héctor como si fuera un hijo más, puedes estar segura... aunque yo no las tuviera todas conmigo al principio cuando empezasteis con vuestra relación... pero reconozco que con el tiempo Héctor ha sabido ganar mi confianza y mi cariño, y eso sólo lo puede hacer una persona especial...
Asun: (mirando a su madre con cariño) ¿De verdad piensa que mi Héctor es especial...?
Felisa: Por supuesto que sí, hija, tu Héctor como tú le llamas, es un hombre íntegro, bueno y cariñoso como pocos, generoso y honrado... y tú has tenido mucha suerte de tener un hombre así a tu lado, que te respeta y te quiere por encima de todas las cosas...
Asun: Y es tan padrazo, madre... a veces tiene su carácter pero también eso es necesario para imponerse a veces, tiene una personalidad única... es casi tan cabezota como yo y por eso a veces chocamos y tenemos nuestras diferencias de opiniones, pero nada que no podamos arreglar con una dosis de humor, y también de amor...
Felisa: Seguís tan enamorados como el primer día por lo que veo...
Asun: Yo diría que incluso más... a medida que van pasando los años cada vez le encuentro más cosas positivas y nos complementamos a la perfección... y no se imagina, madre, la paz y la tranquilidad que me infunde despertar junto a él cada mañana, acurrucada en sus brazos y dar gracias por todo lo bonito que he vivido con él hasta ahora y todo lo que está por venir, estoy segura... lo que él me da, lo que yo le doy, no sé, madre, no se puede explicar con palabras... solo sé que Héctor es lo mejor que me ha pasado en la vida...
Felisa: No hace falta que lo jures, hija, no hay más que verte con esa sonrisa para entender por lo que estás pasando... y quiero que sepas que me alegro mucho por ti y que los dos podéis contar conmigo para cualquier cosa...
Asun: Ya lo sé, madre, y Héctor también lo sabe... usted siempre nos ha ayudado mucho, a veces incluso creo que hemos abusado un poco de su buena disposición...
Felisa: Yo lo hago con mucho gusto... para mí lo más importante de todo es ver a la familia unida y esos niños que Dios os ha dado son una bendición del cielo... son unos ángeles...
Asun: Bueno, unas veces más que otras, porque Daniel a veces es un poco diablillo...
Felisa: Es un niño, Asunción, un poco travieso como todos, pero en el fondo es muy bueno y tiene un corazón de oro...
Asun: Tiene a quien parecerse, eso también lo ha sacado de su padre... pienso que los dos han sacado lo mejor de cada uno de nosotros y desde siempre les hemos inculcado y educado en el respeto a los demás y en valorar lo que tienen, les hemos enseñado a luchar por lo que quieren y a no rendirse jamás, y ellos saben perfectamente que si quieren algo deben trabajar para conseguirlo por ellos mismos, nadie les va a regalar nada en la vida, y siempre han sido muy conscientes de que en nuestra familia no podemos permitirnos ciertos lujos, siempre vamos bastante justitos de dinero, por eso ellos nunca han sido unos niños caprichosos...
Felisa: Doy fe de ello, hija, tanto María como Daniel son muy maduros para su edad y el ver a sus padres tan unidos también ayuda a que ellos sean más felices... ellos se dan cuenta de todo...
Asun: Lo sé, madre... yo misma me pregunto a veces como María es tan endiabladamente lista para saber como me siento en cada momento... es como si me leyera el pensamiento...
Felisa: Tenéis que estar muy orgullosos de los hijos que tenéis, y vosotros como padres lo estáis haciendo muy bien, créeme, no es fácil sacar adelante a la familia y vosotros estáis ejerciendo esa labor con nota...
Asun: Muchas gracias por sus palabras, madre... usted siempre me da tan buenos consejos... (madre e hija se abrazan con fuerza y emoción)

(En ese instante se oye jaleo en la escalera)

Asun: (mirando su reloj) ¡Uy, seguro que son mis fierecillas que ya bajan con su padre...!

(Héctor está en el rellano con las maletas en el suelo y los niños revoloteando nerviosos a su alrededor)

Dani: ¿Dónde está mamá...?
Héctor: Dentro de la portería, con la abuela... pasa a buscarla y así te despides de ella, ¿de acuerdo, campeón...?
Dani: ¡Vale...!

(Daniel entra corriendo en la casa de los abuelos)

Dani: ¡Mami, mami... que ya estamos listos ahí fuera, y nos vamos... a París...!
Felisa: ¡Ven aquí, granuja y dale un beso a tu abuela, hombre...!

(Dani se tira a los brazos de su abuela)

(María también entra a despedirse de su abuela aunque de forma más tranquila como es ella y no tan barlovento como su hermano, mientras Clara se queda fuera vigilando las maletas)

María: Papá ha ido a llamar a un taxi y estará aquí enseguida...
Asun: Claro que sí, hija, ya salimos y nos vamos... bueno, madre, nos vemos a la vuelta en tres o cuatro días... cuídese...
Felisa: Vosotros solo preocuparos de pasarlo muy bien, y dale un beso muy fuerte a los novios de mi parte y mi enhorabuena, por supuesto...
Asun: Descuide, madre, que así lo haré... hasta la vuelta...
Felisa: Adiós...

(En ese momento asoma Héctor por la puerta)

Héctor: Cariño, tenemos a nuestro taxista en la puerta, ya ha subido las maletas y todo...
Asun: (mirándole con dulzura) Sí, mi amor, ya vamos...

(Asun sale de la portería con María y Daniel en dirección al taxi donde Clara les espera)

Héctor: (se abraza a Felisa) Cuídese... nosotros vendremos pronto y me aseguraré que disfrutemos del viaje lo máximo posible... estaremos de vuelta antes de que se dé cuenta...
Felisa: Eso seguro, hijo... cuida de mi Asun y de los niños como siempre... y pasadlo muy bien...
Héctor: Lo haremos, se lo garantizo... (le guiña un ojo) adiós...
Felisa: Adiós, hijo, adiós...

(Héctor sale de la portería y se reúne con su familia dentro del taxi que les conducirá al aeropuerto de Barajas en unos minutos).