sábado, 26 de octubre de 2013

Capitulo 80: París París, je t ´aime (Mayo 1969)

(La familia Perea llegó a París sin novedad, y el viaje en avión fue muy emocionante para todos, pero sobre todo para los niños, especialmente para el pequeño Daniel que no dejaba de mirar todo el rato a las azafatas que se paseaban por el pasillo del avión ofreciendo cafés a los mayores y caramelos a los niños. En el momento del despegue y del aterrizaje, Daniel quería estar pegado a la ventanilla para ver el efecto del avión al sacar y meter las ruedas del tren de aterrizaje y tuvo que pelearse con su hermana y con Clara para que le cedieran un hueco desde el que poder mirar el paisaje de nubes el resto del viaje)

(Como llegaron a París con bastante antelación que Aurelia y Gustavo, tuvieron tiempo de instalarse en el hotel y hacer un poco de turismo por la ciudad ya casi de noche, aunque en esta ocasión el motivo del viaje era lo suficientemente importante como para pensar más en la ceremonia que se celebraría dos días después que en conocer la ciudad a fondo. Todos pensaban que ya tendrían otra ocasión más adelante para recorrer los rincones mágicos de la ciudad de la luz y disfrutarla como se merece)

(La familia Perea al completo junto con Clara, se acercaron hasta el Barrio Latino, después de haber visto la catedral de Notre Dame iluminada a orillas del río Sena. En los alrededores había vendedores de flores y algunos pintores aunque no tantos como en el barrio de Montmartre, claro, rincón por excelencia del París más bohemio, el París de los artistas. Afortunadamente el tiempo en esta época del año acompañaba bastante y eso permitía poder pasear sin necesidad de la compañía del paraguas y el abrigo)

(Daniel se acercó a su padre divertido)

Dani: Papi, estamos en una ciudad maravillosa, como dicen en la televisión, la ciudad del amor, ¿por qué no le compras a mamá una flor de esas...? seguro que le gusta mucho...
Héctor: ¿Sí... tú crees...?
Dani: Estoy seguro, mamá siempre se alegra cuando le regalas flores... bueno, en realidad cuando le regalas cualquier cosa...
Héctor: Está bien... entretened a vuestra madre, anda, que voy a quedarme aquí echando un vistazo para elegir una flor bien bonita...
Dani: ¡Hecho...!

(Dani se echa a correr hacia delante alcanzando a su madre que va con Clara y María cámara en mano, quien se ha pasado la tarde tirando fotos con la cámara que le regalaron las pasadas navidades)

(Al poco rato, Héctor aparece por detrás cogiendo la mano de Asun y depositando en ella una bonita rosa. Rápidamente la encantadora sonrisa de Asun cautiva a su marido quien la mira intercambiando un brillo especial en los ojos)

(Los niños empiezan a cantar a coro)

¡Que se besen, que se besen...!

María: ¡Vamos, papi, que no se diga...! además aquí la policía no puede deciros nada, estamos en un país con mucha más libertad que España... ¡ya podéis aprovechar...!
Héctor: (mirando a Asun enamorado) Tu hija tiene razón como siempre...

(El feliz matrimonio se inclinan el uno sobre el otro empezando por rozarse los labios y profundizando algo más. Los niños observan la feliz estampa haciendo comentarios divertidos)

Clara: ¡Hala, yo también quiero que mis padres se den así un beso en la boda...!
María: Pues lo vamos a pedir, y nos vamos a poner tan pesados que no lo van a poder evitar...
Dani: ¡Eso, eso...! ¡me gusta la idea...! ¡viva el amor...!
María: Pues si que has cambiado tú últimamente, enano... te estás volviendo romántico y todo...
Clara: Se está haciendo mayor...
Dani: ¡Jolines, vale ya... sois dos contra uno, no vale...! ¡papá échame una mano, que necesito refuerzos para defenderme...!

(Sin embargo, Héctor está tan ocupado besando a su mujer que ni repara en los comentarios que hacen los niños)

Asun: Te quiero, Perea...
Héctor: Te quiero, Muñoz...

(La feliz pareja acompañada de la tropa infantil sigue paseando un rato más por la orilla del Sena, hasta meterse finalmente hacia las calles del Barrio Latino con la intención de cenar en uno de los típicos restaurantes internacionales variados que abundan por la zona, en los que la cena y la música se funden en un combinado interesante y diferente)

Héctor: Ahora Gustavo y Aurelia ya estarán montados en el tren... y según lo previsto llegarán aquí a primera hora de la mañana...
Dani: ¡Que bien...!
María: Pero tenemos que ser muy discretos, Dani, y no dejarnos ver mucho por las zonas turísticas, porque como nos vean, estamos perdidos...
Clara: Cierto... aunque creo que tal y como se va a quedar mi madre con la sorpresa de visitar una de sus ciudades favoritas, no creo que se fije mucho en la gente...
María: Aún así, debemos tomar precauciones... debemos evitar sobre todo la zona del Sacre Coeur, que es donde tus padres tienen el hotel reservado...
Clara: Está bien, tienes razón... la idea de mi padre es llevar a mi madre a visitar esa zona junto con el barrio de los pintores nada más llegar al hotel, así que lo mejor es que nosotros vayamos a la Torre Eiffel por la mañana, ya que ellos irán por la tarde, así minimizamos los riesgos de cruzarnos...
María: Me parece bien...
Clara: Y creo que mi padre va a llevar a mi madre al barco por el Sena mañana por la noche, así que nosotros podemos aprovechar para hacerlo esta noche, ¿no...? o la noche de la boda, me da igual...
Asun: Si a vuestro padre no le importa yo prefiero hacerlo hoy, eh cariño...?
Héctor: Claro que sí, lo que tú quieras, mi amor... estamos en una ciudad maravillosa, la ciudad de la luz y del amor y yo estoy muy enamorado de ti y sólo quiero hacerte feliz...
Asun: Ya soy feliz... mucho, y lo sabes... (le guiña un ojo)
Héctor: Lo sé, cariño, lo sé... y ahora vamos a cenar que esto tiene una pinta estupenda y se nos queda frío...
Dani: ¡Bien dicho, papá...!

(La familia Perea disfruta de una opípara cena y posteriormente se dirigen al embarcadero donde canjean los billetes adquiridos en Madrid por tickets al uso para ser utilizados de forma inmediata en el crucero por el Sena)

(El crucero resulta ser precioso, avanzando por el río dejando a un lado y a otro los edificios iluminados de París. A los turistas se les ofrece dentro del barco una copa de champagne francés y a los niños un rico zumo de frutas. Los eternos enamorados se besan bajo la hermosa luz de la luna parisina y toda la familia disfruta de las maravillosas vistas y de la preciosa excursión, terminando en el lugar más cercano a la Torre Eiffel, que ahora luce iluminada y a la que tendrán la oportunidad de subir mañana con tranquilidad para disfrutar de las hermosas vistas que se ofrecen de la ciudad)

(Ya de vuelta en el hotel, los niños se meten directamente en su habitación, pues están rotos de cansancio después de tanto trajín y lo que aún les queda por disfrutar mañana. Por su parte, Héctor y Asunción se refugian en la intimidad de su habitación para disfrutar de la mágica noche parisina de otra manera muy especial para ellos dos solos).

(A la mañana siguiente la familia Perea se prepara para salir hacia la Torre Eiffel, lugar emblemático por excelencia de la capital francesa. A primera hora llegan al Campo de Marte y tras atravesarlo, se dirigen hacia las taquillas que conducen a los ascensores de acceso a subida de la torre)

(Los niños están entusiasmados con las vistas que de los diferentes rincones de la ciudad se pueden divisar con unos buenos prismáticos que Asun lleva en su bolso y que van pasando de mano en mano)

María: ¡Daniel, no acapares los prismáticos...! ¡nosotras también queremos ver algo...!
Daniel: ¡Ya voy... un momento...!

(Héctor y Asun van buscando en el mapa los diferentes emblemas de la ciudad y tratan de posicionarlos con la vista para indicárselos a los niños)

Asun: ¿Veis...? justo allí arriba de esa colina se puede ver el Sacre Coeur... seguro que Aurelia y Gustavo a estas horas deben andar ya por ahí...
Clara: Seguro que sí... si el tren ha llegado a la hora prevista y conociendo a mi padre no habrá querido perder ni un minuto en el hotel, simplemente dejar las maletas y salir a hacer turismo... oye María, ¿tu hermano piensa soltar los prismáticos en algún momento...?
María: Como no los suelte de una vez se los voy a arrancar yo misma...
Dani: (dándose por aludido) ¡Tomad, pesadas...!

(Dani se va a dar una vuelta por la azotea del edificio, mientras las chicas se entretienen con los prismáticos escudriñando los edificios parisinos)

(Un rato más tarde, la familia Perea se dirige a los Campos Elíseos, para recorrerlos desde la Plaza de la Estrella con el majestuoso Arco del Triunfo, hacia la Plaza de la Concordia con el famoso obelisco, mientras ajenos a todo este revuelo, el matrimonio Olavide se dedica a descubrir y disfrutar de las maravillas del barrio de Montmartre, puesto que es la zona que más cerca les pilla del hotel, una vez se han instalado allí procedentes de la estación de Austerlitz, adonde llegaron con el amanecer).

(Tras un día entero de caminata, la familia Perea deciden recogerse en el hotel ya cansados y pensando en el día siguiente, 24 de Mayo, fecha en la que ha de celebrarse la segunda boda de Augusto y Aurelia, donde ambos renovarán sus votos matrimoniales de forma mágica y especial, contando con la presencia de familiares y amigos de los que Aurelia ni siquiera tiene constancia de su presencia allí como tampoco sospecha sobre la verdadera razón de este viaje que con tanto primor ha preparado su marido)

(A la mañana siguiente, la familia Perea se afana por llegar a tiempo a la pequeña iglesia a las afueras de París, donde debidamente camuflados deben esperar a que el matrimonio Olavide haga acto de presencia y se destape por fin la sorpresa que durante todos estos meses le han estado preparando a Aurelia).

2 comentarios:

  1. Gracias por seguir intercalando tus historias con las mías. Conmigo no se llegó a ver Paris porque Gustavo y Aurelia estaban ocupados con ellos mismos pero con tu historia paseamos por el barrio latino. Por cierto, yo no le puse nombre al pueblecito a las afueras de París, pero tu eres libre de hacerlo

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  2. Muchas gracias Raki como siempre por estos relatos, y mas en estos dificiles momentos que vivimos de la pareja, son un balsamo para nosotras, que felices y enamorados los reflejas .... como queremos verles !!! ya podian copiar los guionistas de estos relatos y dejarnos ver escenas deliciosas como estas.

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