viernes, 21 de junio de 2013

Capitulo 71: La boda de Leonor (Junio 1968)

(Unas semanas después, último fin de semana de Junio. El verano acaba de instalarse y ha venido con fuerza pues el calor aprieta considerablemente por el día, aunque afortunadamente por las noches las temperaturas bajan, lo cual permite conciliar mejor el sueño. Este primer fin de semana del verano es especialmente feliz para la familia Gómez-Sanabria, pues su primogénita, Leonor, una jovencita de 23 años, va a contraer matrimonio con el que viene siendo su novio desde hace ya más de tres años. El joven, médico como ella, conoció a Leonor en la facultad, y se han hecho inseparables desde entonces. El chico, de nombre Philip, es canadiense de origen y cuatro años mayor que Leonor. Llegó a la facultad de medicina de la Universidad de Madrid gracias a una beca de estudios que le permitió terminar la carrera en nuestro país. Ahora está haciendo la especialidad en la rama de Cardiología y a Leonor le queda un año para terminar la carrera, tras lo cual también comenzará la especialidad, aunque ella prefiere una disciplina menos quirúrgica y más médica, ya que Leonor se maneja mejor tratando pacientes en la consulta. Leonor aún no tiene decidido del todo que especialidad estudiará, pero se está decantando entre Digestivo y Nefrología. A la pareja les queda tan solo unos meses de estancia en España, ya que cuando Leonor acabe sus últimas asignaturas en Septiembre, los dos se trasladarán a vivir a Toronto, donde Leonor estudiará su especialidad y Philip buscará un puesto en la Unidad de Cardiología de los diferentes hospitales de la ciudad canadiense, compatibilizándolo con un puesto de profesor adjunto en la Universidad de Toronto, enseñando a los aspirantes a médicos que estudian allí la carrera, puesto que ha conseguido por méritos propios gracias a su brillante currículo)

(Los padres de Leonor están muy orgullosos y contentos por su hija y por todo lo que ha conseguido, aunque también están tristes y pesarosos porque son conscientes de que su hija mayor se marcha de España para labrarse un futuro en el extranjero. Pelayo está muy feliz por su nieta, no en vano siempre ha sido su favorita, muy a su pesar, ya que a veces se siente ciertamente culpable por el resto de sus nietas y nietos a los que aunque también queriéndolos con locura, de alguna manera nunca han sido tan especiales para él como su Leonor. Por esa razón se siente especialmente agradecido de que las enfermedades y los achaques le hayan respetado los años suficientes como para poder ver a su querida nieta casada y feliz en su nueva vida independiente)

(Al gran evento acudirán todos los familiares y amigos de la pareja y de sus padres. Tanto Manolita como Marce han hecho un gran despliegue de medios para recibir a sus invitados como se merecen. Son conscientes además que a la boda vendrán algunos familiares directos de Philip, como sus padres y hermanos que viven en Canadá, y por tanto tienen que estar a la altura de las circunstancias. Manolita está nerviosa por todo, lleva varios meses preparándose para la celebración pero a medida que se han ido acercando las semanas y los días, la inquietud por tenerlo todo dispuesto y que todo salga bien la agobia bastante, a pesar de que Pelayo y el resto de la familia se esfuerzan por calmarla y asegurarla que todo va a salir a pedir de boca, y que lo único que tiene que hacer es disfrutar del día. Marcelino ejercerá de padrino y será quien lleve a Leonor hasta el altar, lo cual le hace sentirse la persona más importante del mundo y no hace más que presumir delante de los parroquianos en el bar de su papel en la ceremonia y cantando las cualidades de Leonor y del que va a ser su futuro marido y de todo lo que van a conseguir en el futuro cuando se marchen a vivir al extranjero)

(Pelayo está especialmente orgulloso en primer lugar porque es la primera nieta universitaria, la primera nieta que se casa y además él siempre ha sido su principal valedor a la hora de tomar la decisión de irse a vivir tan lejos de España. Cuando Philip se lo propuso, Leonor tuvo muchas dudas pues está muy arraigada a su familia, a su tierra, a sus raíces y sabe que va a echar mucho de menos a todos, pero Pelayo fue quien la convenció de que lo mejor para ella y su futuro era marcharse lejos de esta España rancia, como decía él siempre, donde los batracios del Pardo siguen imponiendo su ley sin orden ni concierto y donde las libertades para según que cosas siguen estando mermadas en muchos sentidos. Pelayo siempre ha aleccionado a su nieta en este sentido y él mismo si tuviera cuarenta años menos, se marcharía lo más lejos posible, aunque ahora ya es un poco tarde para hacer planes, por esa razón anima a su nieta a cumplir el sueño que él no tuvo ocasión de llevar a cabo, embarcarse en una aventura de la que está seguro no va a arrepentirse nunca).

(En casa de los Perea, todos se están arreglando ya para partir en una media hora hacia Valdemorillo, en cuya parroquia se va a celebrar el feliz evento. La familia de la novia ya se ha encargado de buscar alojamiento en los hostales de la zona a los familiares de Philip que han venido para la boda y han contratado los autocares necesarios para facilitar el desplazamiento necesario a todos aquellos que no dispongan de coche particular)

Héctor: ¿Cómo están mis chicas favoritas...? ¿ya preparadas para salir...?
Asun: Sí, cariño, casi, casi, cojo el bolso y me pongo los pendientes y salimos... ¿me ayudas con el broche de la pulsera, por favor...?
Héctor: Claro, enseguida... estás espectacular, ¿lo sabías...? (le da un discreto beso en la mejilla para no estropearle el maquillaje)
María: ¿Y yo que tal estoy, papi...?
Héctor: (mirando a su hija de arriba abajo) Princesa... me has dejado sin palabras... date la vuelta, déjame que te vea bien...

(María se da la vuelta sonriente y guiñando un ojo a su madre)

Asun: Le he puesto un poquito de brillo en los labios y algo de color en las mejillas, pero muy suave, y le he alisado el pelo, espero no haberme excedido...
Héctor: No, claro que no, está estupenda, es solo que me he quedado impresionada al verla, porque como nunca la había visto así... ¡mis dos mujeres...!

(María y Asun se ríen divertidas por haber dejado a Héctor tan impresionado)

Dani: ¿Y a mí nadie me dice nada...?
Héctor: (mirando a su hijo de arriba abajo, muy repeinado porque se ha puesto un poco de gomina de su padre y luce una divertida pajarita al cuello con la camisa del traje) ¡Vaya...! o sea que has sido tú el que me ha cogido la gomina del cuarto de baño... ya decía yo que echaba en falta el bote de la repisa esta mañana...
Dani: ¿Pero me queda bien o no...?
Héctor: ¡Pues claro que sí, campeón...! sólo estaba bromeando un poco... estás diferente pero muy requeteguapo... seguro que vas a triunfar en la boda... vas a ser el centro de atención de todas las miradas de las chicas...
Dani: ¿En serio...? ¡que bien...! para una vez que voy a conseguir que se fijen en mí...
Asun: Dani, tesoro, no hagas ni caso a tu padre, lo más importante es que te diviertas y pases un buen día... aún eres demasiado pequeño para las cosas de chicas...
María: ¿Lo ves, enano...? demasiado pequeño... así que ya te puedes ir olvidando de ligar hoy...
Dani: ¡Jo, papi...! a ver si tú te crees que eres muy mayor, sólo me sacas tres años... tú tampoco tienes edad de andar con chicos, ¿a que no, mami...?
Asun: Por supuesto que no... los dos sois unos críos aún, y todavía tenéis que disfrutar de muchas cosas antes de que buscar pareja se convierta en un entretenimiento... y venga, parad ya, si estáis listos los dos, bajad a casa de los abuelos y mirad a ver si ya están listos y nos esperáis abajo, ¿de acuerdo...?
María y Dani: ¡De acuerdo...!

(Los dos hermanos salen zumbando de la casa en dirección a la portería)

Héctor: ¿Por qué se nos hacen mayores tan pronto...? si hace nada eran unos bebés... cada vez me doy más cuenta que tienen nuevas necesidades y gustos que van cambiando demasiado deprisa...
Asun: (cogiendo a su marido del brazo) Cariño, no podemos detener el tiempo, eso es evidente, pero relájate, aún les queda mucho tiempo para disfrutar como niños que son, y a nosotros verlos crecer y cambiar... no tenemos que agobiarnos con eso ahora, ellos nos siguen necesitando y les gusta presumir de lo mayores que son, pero en el fondo sus reacciones demuestran que son solo unos críos...
Héctor: Sí, tienes razón... aún nos queda mucho que disfrutar con ellos... y yo voy a hacer todo lo posible por sacar el máximo partido a cada momento que pasemos juntos...
Asun: (sonriente) Me parece una gran idea... ¿nos vamos ya...?
Héctor: Sí, llevo todo, las llaves, la cartera... estamos listos...

(Asun y Héctor bajan a reunirse con sus hijos y con el resto de la familia para ponerse en marcha y dirigirse hacia Valdemorillo)

(Al llegar a Valdemorillo, la familia Perea comienza a hablar con Manolita y Marce que llevan ya un rato allí recibiendo a los invitados)

Marce: ¡Hola, familia...!
Héctor: (dándole una palmadita en la espalda) ¿Qué pasa, Marce...? ¿nervioso ante la inminente llegada de la novia...?
Marce: Pues... un poco, no te creas... ya te enterarás, ya, cuando tú tengas que hacer lo mismo con María...
Héctor: ¡Uy, calla, calla, no me lo quiero ni imaginar...! aún falta mucho para eso... ¡mi princesita...!
Marce: Menos de lo que crees, aunque no te lo parezca, yo también decía eso hace no muchos años...
Manolita: ¡Venga ya, Marce...! hace bastantes años de eso... Leonor mal que te pese ya es toda una mujercita y tiene todo el derecho del mundo a vivir su vida...
Marce: Sí, ¿pero por qué tiene que irse a vivir tan lejos...? digo yo que lo mismo que va a hacer allí en América puede hacerlo aquí, ¿no...?
Manolita: ¡Pero no es lo mismo...! allí hay muchos más medios que aquí... además Philip es de allí y mira, a mí lo único que me importa es que Leonor sea feliz... le ha costado mucho tomar la decisión, así que no me vengas ahora con remilgos y dudas que le hagan a ella echarse para atrás... y menos en un día como hoy, que vamos a celebrar su boda...
Marce: Sí, tienes razón, Manuela, mujer, es hablar por hablar... yo sé que Leonor tiene tomada la decisión de irse desde hace bastante tiempo y no seré yo quien la haga cambiar de opinión... es solo que me da mucha pena porque va a estar lejos de su familia, y no la volveremos a ver...
Manolita: ¡Anda, anda... pues no eres tú exagerado ni nada...! estoy segura de que Leonor y Philip vendrán a España de vacaciones, a visitarnos, y alguna vez podremos ir nosotros...
Marce: ¿Nosotros...? ¿estás hablando de montarnos en un cacharro de esos y cruzar el charco...? ¡ni lo sueñes...!
Manolita: ¡No seas cagueta, anda...! no creo que sea para tanto...
Marce: A mí me da claustrofobia de esa o como se diga... vamos que yo no voy ni atado...
Héctor: Marcelino, hombre, que no es para tanto... fíjate en Miguel y Estrella, ya han cogido el avión varias veces para ir a Alemania... y Bonilla y Matilde llevan cogiendo aviones desde antes de conocerse... no es tan peligroso como lo pintan...
Marce: No sé yo... (mira el reloj) en fin, ya veremos a ver...
Manolita: ¿Os importa entrar en la iglesia y esperar dentro...? es que Leonor debe estar a punto de llegar...
Asun: Claro, tía... vamos, cariño... vamos, niños...

(La familia Perea entra en la iglesia y esperan dentro)

(A los pocos minutos entra Leonor cogida del brazo de su padre y avanzando a paso firme por el pasillo central bajo la atenta mirada de los invitados, ya sentados en los bancos, y de su novio, Philip que espera impaciente en el altar acompañado de su madre, la llegada de la novia)

Héctor: (susurrando a Asun) ¡Está casi tan nervioso como yo estaba cuando esperaba que tú llegaras...!
Asun: ¿En serio estabas así por mí...?
Héctor: ¡Pues claro...! estabas radiante... ¡mira, ahí está Leonor...!
María: (girando la cabeza) ¡Hala, que guapa...! ¿has visto mamá...?
Asun: Sí, tesoro... está preciosa...

(La ceremonia comienza y transcurre sin novedad. Todos los invitados siguen los diferentes rituales y al terminar el oficio y sonar la música, los invitados de los bancos finales empiezan a salir para tirar arroz a los novios cuando salgan del interior. Los niños son los principales tiradores y se colocan en posiciones estratégicas para lanzar los puñados de arroz, así que María, Daniel, Irene y los hermanos de Leonor son los protagonistas absolutas de esta parte de la ceremonia)

Daniel e Irene: ¡Que se besen, que se besen...! ¡bieeeennn...!

(Leonor y Philip salen de la iglesia, ya como marido y mujer, y soportan estoicamente los puñados de arroz que les caen encima, los gritos y vítores de los invitados, los besos y abrazos por doquier, y por supuesto las largas sesiones de fotos)

(Ya en el restaurante, una finca rural que la familia Gómez-Sanabria ha contratado cerca de Torrelodones, los invitados van tomando asiento en sus respectivas mesas para disfrutar de un animado convite que se alarga hasta  bien entrada la noche. Tras la copiosa comida, comenzaron los brindis y posteriormente los bailes, donde una orquesta amenizó el evento y todos los invitados movieron el esqueleto en diferentes estilos aptos para todos los públicos, grandes y pequeños. Uno de los momentos mágicos fue la apertura del vals a manos de Leonor y su padre, quien orgulloso de ser uno de los protagonistas absolutos de la fiesta, presume delante de los invitados de la belleza y el estilo de su hija, y comparte bailes con su mujer y con el resto de la familia)

(La familia Perea disfruta ampliamente de la fiesta hasta que sus fuerzas y el cansancio acumulado del día les pasan factura y es entonces cuando deciden abandonar la fiesta para marcharse a casa, pasando previamente a despedirse de los novios y de la familia del Asturiano)

Héctor: Bueno, familia, nosotros nos vamos yendo... los niños están destrozados, han bailado todo lo que han querido, y ya no pueden más... Daniel el pobre está que se cae...
Manolita: Lógico... han sido muchas horas de fiesta... ¿lo habéis pasado bien...?
Asun: De maravilla, tía... Leonor está guapísima, bueno, ya se lo he dicho a ella... y Philip y ella hacen muy buena pareja... estoy segura que van a ser muy felices...
Manolita: Ojalá... de todas maneras antes de que acabe el verano haremos una fiesta de despedida antes de tener que perderlos de vista por mucho tiempo...
Asun: ¡No hable así, tía...! les va a ir muy bien, ya lo verá... son jóvenes y se merecen una oportunidad... no se ponga triste, piense que lo hacen por su bien...
Manolita: Sí, lo sé, Asun, pero me cuesta aceptarlo... me cuesta aceptar que voy a perder a mi niña mayor... la voy a tener a miles de kilómetros y Dios sabe cuando voy a volver a verla...
Asun: Seguro que antes de lo que se imagina, tía, ya verá... y le van a dar muchas alegrías...
Héctor: ¡Venga, Manuela, arriba ese ánimo...! ¡que no se diga, que tú eres la fuerte de la familia...!
Manolita: Sí, hijo, ya lo sé... es que estoy yo un poco melancólica, debe de ser el champagne, que no estoy yo acostumbrada... soy más de sidra...
Héctor: Lo entiendo, mujer, lo entiendo... en fin, nosotros nos marchamos ya... os deseamos que sigáis disfrutando de la noche...
Manolita: Adiós, hijos... hasta la vista... ¿mi prima se va con vosotros...?
Asun: Sí, tía, no se preocupe, nosotros nos llevamos a madre y a padre junto con Irenita... y Miguel y Estrella ya se han marchado porque Diego estaba incómodo con tanta música y tanto ruido...
Manolita: ¡Ay, pobre...! bueno, pues que lleguéis bien a casa y ya nos veremos...
Héctor: Adiós...

(La familia Perea coge el coche de vuelta a Madrid y tras aparcar a la puerta de casa, Felisa, Trino e Irenita se quedan en el portal despidiéndose de ellos. Dani está cayéndose de sueño y quiere subir a casa. Unos minutos después, los cuatro miembros de la familia Perea entran en casa y Dani vuela hacia la habitación para quitarse la ropa y ponerse el pijama, y de paso se echa un poco de agua en el pelo para quitarse el pegotón endurecido que le ha quedado por efecto de la gomina)

Héctor: ¿Qué tal lo habéis pasado, niños...?
Dani: Yo muy bien, papi, pero tengo demasiado sueño... (frotándose los ojos) mejor te lo cuento mañana...
Héctor: Claro, campeón... que descanses, hasta mañana... (le da un beso a su hijo)
Asun: ¿Y tú, María...?
María: Yo también estoy cansada pero me lo he pasado de cine... y además he aprovechado para practicar el inglés con la familia de Philip... así no se han sentido tan solos entre tanta gente española hablando en un idioma que no conocen... bueno, Philip si que habla español, claro, pero su hermano y sus padres, pues no...
Asun: Pues eso está muy bien, tesoro...
María: Se han quedado bastante impresionados que una niña tan pequeña como yo manejara bien el inglés para entenderse de alguna manera... bueno, e Irenita me ha ayudado mucho, claro...
Dani: (gritando por el pasillo) ¡Y yo también he hablado un poco...!
María: ¿Pero tú no tenías mucho sueño...?
Dani: (asomando la cabeza un momento) Sí, pero quería dejarlo bien claro...
Héctor: (riéndose) Está bien, campeón...
María: El caso es que ha sido una boda muy bonita, aunque me da mucha pena que Leonor al final del verano se marche a vivir fuera tan lejos...
Asun: Ya lo sé, cielo... pero que le vamos a hacer, ella ha tomado una decisión que no ha sido fácil pero sé que le va a ir muy bien y que va a aprender mucho...
María: ¡Pues yo no pienso irme de España ni aunque me lo pida el chico más guapo del mundo...! yo quiero quedarme aquí con vosotros, bien cerca... no me gustaría teneros lejos...
Héctor: (emocionado) Me alegro mucho que me digas eso, princesa, porque yo te echaría muchísimo de menos si te vas lejos...
María: Y yo también papi... te quiero... (le da un beso a su padre y otro a su madre) bueno, yo también me voy a la cama... hasta mañana...
Asun: Hasta mañana, tesoro... que descanses...

(Asun y Héctor se meten en su dormitorio y cierran la puerta. Se cambian de ropa y se meten en la cama, abrazados el uno al otro como cada noche)

Asun: ¿En qué piensas...? ¿hay algo que te inquieta...? (Héctor no responde) ¡Héctor...!
Héctor: ¿Eh, qué...?
Asun: Estás pensando en algo serio y no me escuchas cuando te hablo...
Héctor: ¿Por qué sabes que estoy pensando en algo importante...?
Asun: (acariciándole) Porque te conozco y sé perfectamente cuando esa cabecita privilegiada está concentrada en algo... ¿qué pasa...?
Héctor: Nada... estaba pensando en lo que acaba de decir María... en eso de que no piensa irse nunca a vivir lejos de nosotros... que quiere quedarse aquí... no sé, me gusta... no me imagino la idea de que mi niña pudiera irse a vivir tan lejos como se va Leonor...
Asun: Lo sé, y te entiendo... pero a veces la vida te sorprende y da muchas vueltas... seguro que cuando Leonor tenía la edad de María ni se imaginó por lo más remoto que acabaría enamorándose y casándose con un chico extranjero... lo mismo podría sucederle a María...
Héctor: ¡Uf...! no quiero ni pensarlo... (Asun le mira y se ríe) ¡no te rías...! quiero decir que no me hago a la idea... es mi niña, mi princesita y me gusta que me necesite, tenerla a mi lado, poder aconsejarla, ayudarla, apoyarla... y lo mismo te digo de Daniel... para mí es importante tener a los chicos ahí, que no se nos vayan muy lejos...
Asun: Por desgracia esas son cosas que no siempre se pueden controlar, y a veces no se pueden evitar... pero tienes razón, a mí tampoco me gustaría que se fueran muy lejos... los echaría mucho de menos...
Héctor: Pues a eso voy... ¿lo ves...? al final estás de acuerdo conmigo...
Asun: Sabes que prácticamente siempre estoy de acuerdo contigo... por eso nos entendemos tan bien...
Héctor: ¿Ah sí...?
Asun: Síii...
Héctor: Pues muy bien...

(El feliz matrimonio se besa divertido entre risas y después apagan la luz y se recuestan el uno sobre el otro para dormir plácidamente hasta la mañana siguiente, día que aprovecharán para pasarlo juntos toda la familia unida)




























viernes, 14 de junio de 2013

Capítulo 70: La visita de Miguel y Estrella (Junio 1968)

(Unas semanas más tarde, Junio de 1968. El décimo cumpleaños de María se celebró por todo lo alto reunidos la familia y los mejores amigos de María, entre los que se encontraban Clarita, Irenita, Javier y por supuesto Dani. También quiso María invitar a algunas niñas de su clase, aquellas con las que mayor relación tiene. El salón de los Perea apenas tenía hueco libre para albergar la gran muchedumbre que allí se congregó. En la fiesta hubo globos, caramelos, piñata, juegos, canciones, bailes, charlas de mayores y sobre todo mucha diversión, no en vano sus padres han hecho todo lo posible para que María disfrute de un gran día acompañado de las personas más queridas)

(El curso escolar va tocando a su fin y con él llegan las notas que para no variar la costumbre son excelentes para todos. Clara y María han pasado el examen de acceso con sobresaliente, por lo que a partir de ahora se preparan para disfrutar de un merecido descanso estival hasta que el curso que viene ingresen por primera vez en el Bachillerato. Las dos niñas se sienten triunfadoras y también mayores, cosa que no dejan de repetir delante de los pequeños Daniel y Javier, que muchas veces las miran incrédulos sin entender por que es tan importante para ellas pasar a Bachillerato, cuando ellos lo que desean es seguir siendo niños y disfrutar de los juegos infantiles el mayor tiempo posible, ya que saben que a medida que vayan madurando y creciendo, las responsabilidades se incrementarán y prefieren que el salto se produzca lo más tarde posible)

(Por su parte, Estrella y Miguel acaban de regresar de su breve estancia en Colonia, donde han acudido junto al pequeño Diego, que con su primer año de vida, cada vez está más integrado en su nueva familia. Al no tener todavía los papeles oficiales que acreditan al matrimonio Muñoz como los legítimos padres adoptivos de Diego júnior, Gustavo y Héctor tuvieron que acudir a sus respectivos contactos para poder tramitar un pasaporte de emergencia que permitiera viajar al pequeño Diego al extranjero junto con sus padres adoptivos. Gustavo cree no obstante, que los papeleos no se demorarán mucho más y que posiblemente a finales de este año, Estrella y Miguel puedan ser reconocidos legalmente como padres de Diego y podrán por tanto darle los apellidos de la familia y bautizarle como se merece)

(Estrella y Miguel se presentan en casa de la familia Perea junto a su pequeño Diego)

María: (abriendo la puerta) ¡Hola tía Estrella... hola tío Miguel...! (acariciando al niño) ¡hola Dieguito...! pasad adentro, mis padres están esperando...

(Estrella y Miguel pasan al salón)

Asun: ¡Hola, hermanito...!
Miguel: (dando un caluroso beso a su hermana) ¡Muy buenas, hermanita...! (estrecha la mano a Héctor) ¿qué pasa, cuñado...?
Héctor: Bienvenidos... poneros cómodos, como si estuvierais en vuestra casa...
Estrella: (saludando a sus cuñados) ¡Hola, familia...!
Asun: ¡Madre mía...! ¡que grande está ya Diego...! cualquier día de estos ya no lo conozco... ya sé que nos vemos de una semana a otra, pero es que cada vez que le veo me parece que está diferente...
Héctor: Bueno, ¿y cómo os ha ido por tierras germanas...? supongo que lo habréis pasado de maravilla... al final le vais a coger el gustillo y os vais a trasladar allí para estar cerca de tu hermano, ¿verdad, Estrella...?
Estrella: ¡Uy, no, que va...! es cierto que allí todo el mundo es muy hospitalario, y la verdad es que nos han recibido de muy buen grado... estaban encantados de poder conocer al pequeñín, pero no, aquello está muy lejos, no conocemos el idioma y hace demasiado frío...
Asun: Bueno, todo es hacerse, supongo que lo del idioma se puede aprender, sobre todo el que menos problemas tendría sería Dieguito... ya se sabe que los niños para aprender cosas nuevas son como esponjas... lo absorben todo...
Miguel: Sí, no te digo que no, pero yo aquí me siento a gusto y Estrella también, aquí están mis padres, estáis vosotros... tenemos buenos trabajos... ¡y que vamos, que yo no cambiaría la comida y el clima de España por nada del mundo, ni siquiera por unas buenas salchichas germanas...!
Héctor: (riéndose) Sí, en eso tienes razón... sería una aventura y un cambio de vida total...
María: Yo no quiero que os vayáis a ninguna parte... ¿podemos llevarnos a Diego a jugar a la habitación...?
Asun: Sí, cariño, pero tened cuidadito con él que aún le cuesta ponerse de pie... nada de hacer el burro, ¿eh...?
Dani: ¡Tranquila, mami...! ¿por quién nos tomas...? seremos muy tranquilitos con él... le voy a sacar mis bloques grandes de construcción...
Estrella: Tened cuidado, por favor, y no dejéis que se meta nada en la boca, ¿de acuerdo...? últimamente le ha cogido mucha afición a chupar todo lo que encuentra a su paso...
María: Tranquila, tía Estrella, que le vigilaremos con cuidado... y luego le traemos para que le des alguna galleta para merendar o una papilla de frutas...
Estrella: Está bien, chicos...

(María y Dani se van con el pequeño Diego a la habitación, dejando a los mayores que charlen en el salón tranquilamente)

Héctor: Supongo que no habéis tenido ningún problema con la documentación que os conseguimos para el niño, ¿verdad...?
Miguel: ¡Ah, no...! estaban todos los permisos en regla y aunque la policía del aeropuerto nos preguntó algunas cosas, no hubo nada raro, y debo decirte que tanto Gustavo como tú estuvisteis muy avispados proporcionándonos esa documentación, porque por menos de nada igual se pensaban que queríamos secuestrar al niño y sacarlo del país, o que se yo...
Estrella: Yo me puse un poco nerviosa con tanta preguntita, sobre todo porque tenía miedo que la policía alemana nos preguntara más cosas y además en un idioma que no entendemos... pero no pasó nada, nos miraron los papeles y los pasaportes y estaba todo bien...
Asun: ¿Y tú hermano, qué tal estaba...? supongo que encantado de verte otra vez por allí...
Estrella: Claro, está como loco con el pequeño Klaus, desde que nació no es capaz de hablar de otra cosa, y encima ahora que ha podido conocer a Diego, la alegría aún ha sido mayor... Diego es un poco mayor que Klaus, pero la verdad es que los dos niños se han entendido a la perfección... Gerardo le habla en español y Erika en alemán, así el niño desde pequeñito aprenderá a defenderse perfectamente en los dos idiomas...
Héctor: Es una buena medida... ya que todos sus referentes allí son alemanes, el futuro colegio, la familia, los amigos, pues que al menos tenga a su padre que le hable en español para que no pierda el idioma paterno, sería una pena...
Miguel: Bueno, nosotros también le hablaremos en español tanto por carta, como por teléfono, así no se le olvidarán nunca sus raíces españolas...
Asun: Pues no sabes cuanto me alegro que lo hayáis pasado tan bien... ¿y qué tal tiempo os hizo...?
Estrella: No hizo nada malo... este año han tenido una primavera fresquita y con lluvia, pero ahora que se acerca el verano, los últimos días ha mejorado mucho el tiempo y el sol nos acompañó durante la ceremonia, cosa que se agradece porque el piscolabis lo celebraron al aire libre...
Héctor: Y me imagino que los niños lo pasarían de miedo, aunque sean muy pequeños y aún les cueste entender lo que les rodea, el ver a tanta gente a su alrededor les llama mucho la atención...
Miguel: Sí, es cierto... además los niños se espabilan mucho cuando tienen a otros niños cerca, aprenden unos de otros...
Héctor: Sí, un poco lo que pasa con nuestros niños, Daniel se pasa el día observando a María y aprendiendo de ella y poco orgulloso que está de su hermana... si le hubierais visto los ánimos que le daba a María los días previos al examen de acceso... yo creo que le vino muy bien a María el saber que su hermano estaba ahí...
Estrella: ¡Es verdad... el examen...! se me había olvidado por completo, con todo el lío... ni siquiera la he preguntado... ¿qué tal le fue...?
Asun: Fenomenal... tanto Clara como ella han superado el examen con nota y han sacado un Sobresaliente cada una...
Miguel: Pues ya pueden estar contentas... si es que tengo una sobrina la mar de lista... ojalá nuestro niño nos salga igual de inteligente y de buen chico que los vuestros...
Héctor: Seguro que sí... ya verás... lo importante es inculcarles desde pequeños la importancia del esfuerzo y de estudiar mucho para ser personas importantes y autónomas el día de mañana...
Estrella: ¿Y no os da pena que ya hayan crecido tanto...? quiero decir, que se han hecho mayores muy deprisa, y a lo mejor echáis de menos tener un niño pequeño gateando por el salón...
Héctor: (mirando a Asun) Bueno, aún estamos a tiempo...
Asun: En realidad, lo hemos hablado varias veces... y la verdad, ahora mismo estamos muy bien así... me da pereza meterme de nuevo a empezar otra vez con los pañales, los lloros a medianoche, las papillas, esas cosas... quizá más adelante...
Miguel: Lo entiendo, Asun, lo entiendo perfectamente, es solo que el tiempo pasa y tú ya no eres una jovencita, y supongo que te dará incluso más pereza cuanto más tiempo esperes...
Estrella: (viendo que se ha creado una situación embarazosa) Miguel, cariño, déjales tranquilos... ¿no ves que ellos están bien así...? ya tienen dos niños estupendos, ¿para que quieren más...?
Miguel: Tienes razón, perdóname Asun por meterme donde no me llaman, es solo que como me he criado en una familia numerosa y estoy acostumbrado a vivir rodeado de criaturas, y al no poder yo aportar mi granito de arena para continuar con la estirpe, a veces me entristezco al pensar que yo sólo tengo uno que me ha llovido del cielo, y pienso en la inmensa suerte que tienen los demás por poder traer críos al mundo con tanta facilidad... no hay mayor alegría que una casa llena de niños... pero te entiendo, la vida que tenéis Héctor y tú es demasiado complicada para empezar de nuevo con otro bebé... es solo que espero que no os arrepintáis de haber parado con la parejita y que el día de mañana a lo mejor hubierais querido tener una familia numerosa y para entonces ya será tarde...
Asun: No te preocupes, Miguel, me hago cargo del mal trago que habéis tenido que pasar... pero por ahora es mejor así... ahora mismo me estoy centrando en progresar en mi trabajo y como dices nuestra vida es demasiado complicada para embarcarnos en una nueva aventura de criar otro hijo... es mucha responsabilidad... y además yo puede que no sea una jovencita, pero aún me quedan bastantes años de margen si decido replantearme lo de la maternidad de nuevo... agradezco tu consejo, pero ahora no es el momento, ¿verdad que no, Héctor...?
Héctor: Estoy de acuerdo y ya lo hemos hablado mucho... a ti todavía te queda bastante recorrido, cariño... y lo de tener más hijos es algo que por ahora no entra en nuestros planes más inmediatos aunque desde luego tampoco lo hemos descartado del todo...

(Miguel se levanta un momento y sale del salón para ver como está Diego con María y Dani)

Estrella: (bajando un poco la voz) ¿Sabes que es lo que más me gusta de vosotros...? que sois una pareja que habláis de todo en confianza, os compenetráis, tomáis decisiones de forma conjunta y llegáis a acuerdos sin discusiones... a mí a veces me cuesta un triunfo con tu hermano hacer lo mismo, porque es bastante cabezón, y en ocasiones un poco bruto, y perdona por ser tan directa...
Asun: Tranquila, Estrella, conozco perfectamente a mi hermano y he tenido que aguantarle muchos años, y sé lo brusco que se puede llegar a poner a veces, pero en el fondo es un blando y si sabes manejarle, haces con él lo que quieras... eso es lo bueno que tenemos las mujeres, que cuando conocemos el punto débil de nuestros maridos, hacemos con ellos lo que nos da la gana... ¿es o no es verdad, cariño...?
Héctor: Completamente cierto, Estrella, doy fe de ello, Asun me tiene ganado y hace conmigo lo que quiere... (riéndose) y yo... pues me dejo querer...

(Los tres se ríen cuando vuelve a entrar Miguel en el salón)

Estrella: ¿Cómo está el niño...?
Miguel: Muy bien, está en buenas manos, le tienen entretenidísimo entre los dos... parece mentira que para lo pequeño que es, está jugando con vuestros hijos como si tuviera más edad... ¿tienes lista ya su merienda, querida...?
Estrella: Sí, la he dejado en la cocina... tráela aquí y se la damos...

(Miguel va a la cocina de Asun a buscar la papilla de frutas, la deja sobre la mesa del salón, y luego va a buscar a Diego a la habitación para darle la merienda. Dani y María vuelven también al salón con él)

María: ¡Es un niño muy listo, papá...! da gusto con él, es tan bueno y tan tranquilo...
Héctor: Me alegro, princesa... se ve que sabes como manejarle...
Asun: A ver, chicos, ¿qué queréis para merendar...?
Dani: Yo un vaso de leche pero sin chocolate, mami, y galletas o magdalenas... lo que tengas...
María: Yo leche con mucho chocolate, ya lo sabes, y una manzana...
Asun: Está bien... voy a prepararlo ahora mismo mientras vuestro tío da de merendar al niño...
Estrella: Voy contigo y te ayudo a preparar los cafés para el resto...
Asun: De acuerdo, vamos...

(La familia Perea continua pasando la tarde con Miguel y Estrella, merendando y compartiendo una animada conversación hasta casi la hora de la cena, en la que el matrimonio Muñoz decide marcharse a su casa para bañar al pequeño Diego y preparar su cena)

(Ya por la noche, Asun y Héctor están en el dormitorio a punto de meterse en la cama. Héctor viene del baño de lavarse los dientes cuando entra en la habitación y se encuentra a Asun sentada en el borde de la cama con el pastillero en la mano, donde guarda los anticonceptivos orales que se toma cada noche)

Héctor: (curioso) ¿Qué pasa... por qué miras la cajita con tanta atención...?
Asun: (mira a su marido) No lo sé, iba a tomarme la pastilla de rutina como hago siempre, pero me he acordado de lo que ha dicho mi hermano esta tarde...
Héctor: (sentándose al lado de su esposa) No sabía que te hubiera afectado tanto, cariño...
Asun: Es que... ¿tú crees que estoy haciendo bien...?
Héctor: ¿A qué te refieres exactamente...?
Asun: Que a lo mejor estoy obrando mal no dejando a la naturaleza que actúe por si misma... quiero decir que igual al tomarme las pastillas anticonceptivas me estoy negando la posibilidad de volver a ser madre...
Héctor: Cariño, se trata de una decisión muy importante, una decisión que puede cambiar el resto de nuestra vida, que nos afecta a todos y creo que es algo que debes meditar en profundidad... además el doctor Alonso ya dijo que el tratamiento podía interrumpirse en cualquier momento al acabar un ciclo y que de esa forma podrías replantearte de nuevo la maternidad...
Asun: Es que no lo tengo claro, Héctor... por un lado pienso que con dos hijos tenemos más que suficiente, y me da una pereza enorme meterme de nuevo en la vorágine de criar a un bebé recién nacido...
Héctor: ¿Pero...?
Asun: Pero por otro lado pienso en lo que me ha dicho mi hermano esta tarde... quizás tenga algo de razón en eso que dice que ya no soy precisamente una jovencita y que cuanto más tiempo espere a volver a quedarme embarazada, más madura seré y menos fuerzas tendré para sacar adelante un niño pequeño con el esfuerzo que eso conlleva...
Héctor: Tú sabes que yo voy a estar siempre ahí, contigo, y que te voy a ayudar en todo lo posible...
Asun: Sí, ya lo sé, y no lo digo por eso... me refiero a que se oyen tantas cosas sobre los embarazos problemáticos en mujeres de cierta edad, y que a veces los niños no nacen bien... y eso me da miedo, me asusta que quizá estemos dejando pasar el tiempo y cuando queramos retomar la maternidad, sea demasiado tarde o podamos tener un embarazo de riesgo...
Héctor: Entiendo lo que quieres decir... y por eso te digo que es una decisión importante, es algo que tenemos que meditar los dos juntos... traer hijos al mundo es una responsabilidad muy grande, y nosotros ya tenemos dos criaturas fabulosas... yo por mi parte puedo asegurarte que es suficiente, y que estoy muy feliz de haber formado la familia que tenemos, pero te apoyaré siempre decidas lo que decidas, y si te ves con ganas de que nos embarquemos nuevamente en el proceso de la maternidad, yo voy a estar ahí, poniendo mi granito de arena, colaborando contigo en todo, luchando cada día por ser los mejores padres para nuestros hijos...
Asun: El problema es que yo tenía claro cual quería que fuera mi plan de vida ahora, hemos criado a dos niños estupendos y nos merecemos disfrutar de nosotros... pero las palabras de mi hermano me han hecho reflexionar, y me hacen preguntarme si no estaremos siendo un poco egoístas, poniendo barreras a la naturaleza...
Héctor: Yo no creo que estemos siendo egoístas, para nada... los adelantos científicos en esta materia nos permiten organizar nuestras vidas y hacer planes, llevar a cabo nuestros proyectos... no estamos haciendo nada malo, Asunción, y no tienes que sentirte mal...
Asun: Sí, ya lo sé, y se que estoy siendo injusta...
Héctor: No te tortures, por favor... ya oíste a Estrella y a tu propio hermano después... fue un arrebato, lo dijo sin pensar... tu hermano se siente agobiado por la imposibilidad de concebir hijos y eso le lleva a pensar que todas las parejas deberíamos tener una camada entera de hijos para compensar esa falta... y aunque es cierto que los niños llenan el hogar, hay otras muchas cosas que se pueden hacer en esta vida aparte de criar hijos... y tú deberías saberlo mejor que nadie... ya no estamos en la época de tus padres y de tus abuelos, cuando las mujeres no hacían otra cosa que cuidar de los hijos del matrimonio y llevar la casa... la mentalidad ha cambiado, afortunadamente... ahora las mujeres afrontáis otras responsabilidades complementarias, trabajáis fuera de casa, aportáis dinero a la economía familiar, y os realizáis profesionalmente... y te recuerdo que tú precisamente eres un culo inquieto, siempre queriendo aprender cosas nuevas...
Asun: (mirando a su marido emocionada) ¿Por qué siempre tienes las palabras justas que necesito oír en cada momento...?
Héctor: (acariciando a su mujer) Porque te conozco muy bien, porque me preocupo por ti... y porque te quiero...
Asun: (acariciando a su marido) ¿Sabes que yo también te quiero a ti y que eres lo mejor que me ha pasado en la vida...?
Héctor: (bromeando) Algo he oído...
Asun: (riéndose) ¡Que bobo...!
Héctor: Anda, ven, échate aquí conmigo en la cama... quiero probar una cosa...
Asun: Bien, pero déjame un segundo que me voy a tomar la pastilla... por lo que pueda pasar...
Héctor: ¿Y cómo estás tan segura de que va a pasar algo...?
Asun: Porque también te conozco muy bien, y sé que cuando te pones así de tierno, soy incapaz de resistirme...
Héctor: (riéndose divertido) ¡Serás...!

(Asun se toma la pastilla con un poco de agua, y luego apaga la luz y se recuesta junto a su marido, a sabiendas que algo muy importante y especial puede surgir esta noche entre ellos, algo que ella desea con todas sus fuerzas compartir con Héctor, el hombre de su vida, la única persona a quien ama y amará siempre por encima de todas las cosas)

viernes, 7 de junio de 2013

Capítulo 69 - El examen de María y cosas de crios (Mayo 1968)

(Un par de semanas después, finales de Mayo de 1968. Llega el día del examen de acceso para María y Clara. Las dos últimas semanas han sido de repaso final de las lecciones por materias impartidas durante el curso, y las niñas llegan a este examen muy bien preparadas por lo que creen que no tendrán problemas para sacarlo adelante. Además sus padres han estado muy pendientes de ellas para evitar distracciones de última hora y están convencidos de que sus hijas van a hacer un buen examen)

(A primera hora de la mañana y tras haber dejado a Daniel en su colegio, el matrimonio Perea y el matrimonio Olavide acompañan a sus hijas al Instituto donde se va a celebrar el examen de acceso. Al llegar allí se encuentran con un nutrido grupo de personas formado en su mayoría por padres de otros alumnos, tanto del colegio de Clara y María como de otros, así como profesores de los colegios que han querido también estar cerca de sus alumnos para resolver las dudas de última hora. Tras el caos inicial, se termina poniendo orden y los niños se agrupan en filas por colegios)

Héctor: Mucha suerte, princesa, lo vas a hacer muy bien, ya lo verás...
Asun: Te quiero, tesoro, tú no te pongas nerviosa y adelante...
María: Sí, mami... gracias por los ánimos...
Aurelia: Venga, Clara, hija, que te va a salir fenomenal...
Clara: Ya lo sé, mamá...
Gustavo: Buena suerte, hija...
Clara: Gracias papá...
Héctor: Os estaremos esperando por aquí cuando salgáis, ¿eh...?
María y Clara: De acuerdo... luego nos vemos...

(Las niñas se meten dentro del instituto y las dos parejas de padres se quedan un momento fuera charlando)

Gustavo: ¿Cómo las ves, Héctor...? Clara llevaba unas semanas atrás un poco nerviosa, pero anoche estaba tan tranquila...
Héctor: Si te digo la verdad, María pasó una etapa de nervios y angustia hace un par de semanas, pero en los últimos días está muy tranquila y bien... si en el fondo van muy bien preparadas, lo que pasa que les atosiga la responsabilidad y el miedo a fracasar y que los nervios les jueguen una mala pasada...
Aurelia: Eso mismo le digo yo a Gustavo... nada serio por lo que preocuparse...
Asun: Ahora solo queda esperar... vendremos a recogerlas cuando acaben en un par de horas, ¿no...?
Aurelia: Sí, claro, Julio ya sabe que hoy era un día especial y nos ha dado la mañana libre precisamente por eso...
Héctor: Sí, y Bonilla también sabe que yo hoy por la mañana no iba a aparecer por el despacho, me acercaré después de comer a ver que tal le ha ido, pero me dijo que sólo iba a hacer papeleos y gestiones burocráticas varias...
Gustavo: Pues entonces si os parece nos vamos a tomar algo por ahí a una terraza y luego volvemos aquí...
Asun: Me parece una idea excelente, Gustavo... me apetece tanto tomarme un refresco...
Aurelia: ¡Y a mí... vamos...!

(Las dos parejas se van a disfrutar del buen tiempo mañanero de finales de Mayo para tomar unos refrescos en una terraza cercana al Instituto donde sus hijas se están examinando mientras hacen tiempo)

Asun: Espero que les esté saliendo un buen examen...
Héctor: Seguro que sí, eso ni lo dudes, van muy bien preparadas y me consta que María quería ya quitarse el examen cuanto antes porque este fin de semana quiere celebrar su cumpleaños a lo grande...
Aurelia: ¡Es cierto...! que ya cumple también 10 años y hay que hacer una fiesta a su altura... ¿ya habéis pensado en algo...?
Asun: No, así especialmente no, la pobre estaba tan obsesionada con su examen que no ha tenido ni tiempo de pensar que le gustaría hacer por su cumpleaños, pero supongo que celebraremos una fiesta en casa el sábado, ¿verdad, cariño...?
Héctor: Sí, claro... invitaremos a sus amigos, a la familia, compraremos globos, una piñata llena de caramelos, en fin lo típico de las fiestas con niños...
Gustavo: Se nos hacen mayores, Héctor, y no podemos hacer nada para cambiar eso...
Héctor: ¡Vaya...! ¿no me digas que te vas a poner nostálgico ahora...? ¡pues anda que no nos queda todavía tiempo de celebrar fiestas con ellos, de jugar con sus cosas, de que compartan con nosotros sus vacaciones y fines de semana... yo desde luego no pienso perderme ni uno solo de sus momentos especiales... ¡ya nos tocará sufrir cuando lleguen a la adolescencia y empiecen a hablarnos de los chicos que les gustan y esas cosas...!
Gustavo: ¡Calla, calla, que me entra urticaria solo de pensarlo...!
Asun: Por lo que a María respecta, me consta que no tiene ninguna prisa por entrar en eso, en este momento de su vida el asunto de los chicos es la menor de sus preocupaciones... y yo que me alegro... ¡porque cuando se ponen pesaditas con eso...! yo me acuerdo que mi hermana Chelo era bastante espabilada y siempre la recuerdo hablando de los chicos del pueblo que la gustaban y que la miraban de cierta manera... en cambio, yo no tenía ningún interés... no sé, era algo que no me llamaba la atención para nada... estaba sumergida en mis libros, en la costura, luego en buscar un buen trabajo cuando vinimos a Madrid... supongo que Chelo siempre ha sido más alocada que yo, pero por eso era tan especial... ay, perdonadme, es que me ha entrado la vena sentimental...
Aurelia: No pasa nada, Asun... somos tus amigos y estamos aquí para hablar de nuestras vidas, de nuestros sentimientos... estamos en confianza, ¿verdad, cariño...?
Gustavo: Claro que sí... y si te sirve de consuelo, yo también era un niño muy parado y apocado, me costaba mucho relacionarme, en especial con las chicas, pero afortunadamente Aurelia llegó a mi vida y fue como si me tocara la lotería, ¡o mejor...!
Aurelia: (tocando el brazo de su marido) Muchas gracias, cielo, por la parte que me toca... eres un encanto... (se ríe divertida) ¿y tú, Héctor, cómo eras tú de niño con las chicas...? yo te imagino corriendo detrás de ellas por el barrio haciendo gala de tus encantos...
Héctor: Bueno, tampoco hay que exagerar... por desgracia tuve que crecer muy deprisa, más de lo que me hubiera gustado, el hecho de crecer en una familia que no me valoraba y en la que no me sentía feliz, por decirlo de una manera suave, me hizo madurar a marchas forzadas... y mi mayor deseo era salir de mi casa lo antes posible... por eso entré en el Cuerpo de Policía a los 16 años... y a pesar de que luego tuve que salir de allí por la puerta de atrás, aprendí muchas cosas por el camino, unas buenas y otras no tanto, he conocido a tres mujeres especiales en mi vida por varias razones y de todas he aprendido algo... pero en resumidas cuentas, ahora si que puedo decir que soy completamente feliz, que tengo la mejor familia que un hombre puede tener y que estoy orgulloso de mi Asun y de mis dos niños que son como dos soles...
Asun: (mirando con dulzura a su marido) ¡Ay, cariño, que cosas tan bonitas dices...!
Gustavo: (mirando su reloj) Bueno, pues creo que ya va siendo hora de levantarse de aquí e ir hacia el Instituto... ya deben de estar acabando...
Asun: Pues pagamos la cuenta entonces y nos vamos...

(Al poco rato los dos matrimonios llegan a las puertas del Instituto, por cuya puerta principal ya empiezan a salir los primeros chicos que han acabado el examen)

Aurelia: ¡Mira se ve que ya han terminado...! ¡ya empiezan a salir como hormigas...!
Asun: (cruzando los dedos) ¡Deseando estoy de ver las caras de nuestras niñas...!

(Unos minutos después, Clara y María salen por la puerta y corren hacia donde están sus padres esperando)

Clara: ¡Hola papá... hola mamá...!
Gustavo: Hola, mi cielo... ¿qué tal ha ido todo...?
Clara: Muy bien, era bastante fácil...
Asun: ¿Y tú María...?
María: Fenomenal, mami... ¿sabes una cosa, papi...? me han puesto un problema de Matemáticas igual a ese que me explicaste tú el otro día... el que no me salía...
Héctor: ¿En serio...? que casualidad...
María: Sí, mucha... y me he acordado mucho de ti y de cómo al final lo resolvimos juntos y lo he puesto tal cual en el papel, aunque cambiando los datos, claro...
Héctor: Pues me alegro mucho, princesa que después de todo te sirviera mi ayuda...
María: (abrazando a su padre) Tu ayuda siempre me sirve, papá... eres el mejor... ¿verdad que tengo un padre maravilloso, Clara...?
Clara: Sí, el tío Héctor es estupendo, pero mi papá también lo es... ¡y yo le quiero un montón...!
Asun: ¿Y qué tal los ejercicios de Lengua...?
María: Muy bien, mami... nos han hecho un dictado y hemos tenido que analizar unas frases y corregir un texto que estaba lleno de faltas de ortografía... pero yo las he identificado todas... me viene muy bien leer los artículos de la revista porque aprendo palabras nuevas y muchas cosas interesantes...
Clara: Yo también leo los artículos que mamá escribe en la revista... son muy chulos... y me gusta escribir redacciones... a lo mejor de mayor soy escritora, o actriz de teatro, que lo de actuar no se me da mal y hay que memorizar muchos textos, pero me encanta... ¿y tú que quieres ser de mayor, María...?
María: Pues no lo sé, no lo he pensado... me gusta leer y escribir como a mi mamá, pero también me gustan mucho las Ciencias y la investigación como a mi papá...
Héctor: Seas lo que seas y hagas lo que hagas, lo harás muy bien, eres muy buena en todo lo que te propones, cielo y el empeño que pones en todo y la constancia son igualmente importantes, no lo olvides nunca... y sobre todo que nosotros siempre estaremos contigo apoyándote en tus decisiones...
María: Eso ya lo sé papá, y te lo agradezco... sois los mejores padres del mundo... por cierto, ¿el sábado celebraremos todos juntos mi cumpleaños, verdad...?
Asun: Claro que sí... tu padre y yo estábamos hablando de esto antes... tú haces la lista de invitados y nos dices cómo quieres la fiesta, y nosotros te la hacemos, ¿de acuerdo...?
María: ¡Sí, bien...! ¿tú vendrás, Clara, no...?
Clara: ¡No me la perdería por nada del mundo...!
María: Estará mi hermano Dani, Javier, Irenita y alguna otra niña de la clase, y también mi familia, claro... lo pasaremos muy bien jugando, bailando y comiendo golosinas y chocolate...
Aurelia: Bueno, chicas, ya seguiréis hablando del tema en la fiesta del sábado... que ya es la hora de comer y nosotras tenemos que volver luego a la revista...
Asun: (mirando su reloj) Es verdad... Héctor cielo, vámonos... chicas, despediros, por favor...
María: Hasta mañana, Clarita, que descanses... tienes una carita de sueño que seguro que no has dormido bien esta noche...
Clara: Tienes razón, estaba un poco nerviosa y me desperté de madrugada y ya no me volví a dormir... solo quiero llegar a casa, comer y echarme la siesta...
María: Yo esperaré a que venga mi hermano del colegio para contarle cosas de mi examen, que me hace mucha ilusión, y si todo va bien, el curso que viene empezaremos el Bachillerato... ¡ya somos mayores, Clara...! ¿te das cuenta...?
Clara: Claro que sí... pero no me apetece pensar en eso ahora... bueno, que me voy a casa, hasta mañana, María...
María: Adiós...

(Los dos matrimonios se despiden en la puerta del colegio y se llevan a sus respectivas hijas a casa para comer)

(Ya por la tarde, Dani llega a casa después del colegio. Su abuela y María han ido a buscarle, ya que Héctor y Asun han tenido que volver al trabajo después de comer)

Dani: ¿Qué tal te ha ido con el examen ese, María...?
María: Muy bien, enano... ha sido fácil... incluso he tenido suerte con uno de los problemas de Matemáticas que era igual que el que resolví con la ayuda de papá hace unas semanas... y me ha venido genial porque si no lo hubiera hecho antes en casa, no habría sido capaz de resolverlo yo sola...
Dani: Entonces seguro que has sacado un diez...
María: Pues no lo sé Dani, pero yo estoy muy contenta y creo que me van a poner buena nota... así que pasaré al nuevo curso sin problemas...
Dani: Enhorabuena, hermanita, y ¡felicidades que mañana es tu cumpleaños...!
María: Sí, es verdad... ¡gracias...! (los dos hermanos se abrazan) ¿quieres que vayamos a comprar caramelos y globos para la fiesta del sábado...?
Dani: ¡Sí...! vamos a decírselo a la abuela...
María: Abuela, ¿podemos ir a comprar caramelos y globos a la tienda de la esquina...? es para mi fiesta del sábado...
Felisa: Pero no os vayáis muy lejos, eh...? que a mí me da mucho miedo que los dos andéis solos por ahí...
Dani: No pasa nada, abuela, si la tienda está aquí al lado y además no vamos a tardar mucho...
María: Volvemos enseguida, te lo prometemos... y yo vigilo a Dani, no te preocupes que no se va a separar de mí ni un centímetro...
Dani: ¡Jopé... ni que fuera un perrito que tuviera que ir atado con una correa...!
María: Ya sabes que cuando mamá y papá no están yo soy la responsable de que no te pase nada... y ya bastante susto nos diste el día del supermercado, así que, andando...
Dani: Vale, está bien... ¡pesada...!
Felisa: Tomad este dinero y comprad lo que os parezca... hay que llenar la casa de globos y poner caramelos en la piñata, para colgarla del techo...
María: Que sí, abuela, no te preocupes... venimos enseguida...
Felisa: Está bien, hasta luego...
María y Dani: Adiós...

(María y Daniel van hacia la tienda del barrio y vuelven con un buen surtido de caramelos, chocolatinas y globos)

(Un poco más tarde, Asun ya ha vuelto del trabajo y ha recogido a los niños de la portería, subiéndolos a casa)

Dani: ¿Y cuando viene papá...?
Asun: Pues no lo sé, cielo, pero no creo que tarde mucho ya... me dijo que hoy tenía un día tranquilo, de rutina y mucho papeleo...
Dani: ¡Jo, que rollo...! ¡a mí me gusta cuando viene contando esas historias fantásticas y divertidas que le ocurren en el despacho a él y al tío Bonilla...!
Asun: Bueno, Daniel, pero no todos los días se viven aventuras importantes... tu padre en el trabajo a veces tiene que saber organizarse y poner un poco de orden... una de las cualidades de un buen detective como tu padre es tener todo bien ordenado y saber donde está cada cosa, porque eso a veces ayuda a encontrar mejor las pistas...
María: ¿Lo ves, Dani...? por eso tú nunca llegarás a ser un buen detective como papá, porque tal y como tienes el cuarto, que está hecho una leonera y no hay quien encuentre nada, es imposible...
Dani: Está bien... ahora mismo lo voy a ordenar un poco... le voy a demostrar a papá que yo también puedo ser un buen detective como él... y a lo mejor cuando sea mayor podía estar en el despacho también...
María: (riéndose) Lo creeré cuando lo vea...
Asun: Venga, chicos, ya está bien... Dani, ve a tu habitación y pon un poco de orden, cámbiale el agua a Charly, por ejemplo, que el pobre pez se va a morir con el agua tan sucia que tiene...
Dani: Tienes razón, mamá... voy a hacer eso, y le voy a echar comida nueva también... que no quiero que se muera por mi culpa...

(Dani sale corriendo hacia su habitación y María ayuda a su madre a organizar las cosas de la cocina para preparar la cena después)

(Ya por la noche, la familia Perea ha terminado de cenar y comparten un poco de charla animada)

Dani: ¡Papi... a que no sabes todo lo que he hecho esta tarde al salir del colegio...!
Héctor: Cuéntamelo, campeón... ya sabes que me encanta oírlo...
Dani: Me han recogido María y la abuela, y luego me he ido con María a comprar globos y caramelos para la fiesta de cumpleaños... hemos estado en casa de la abuela hasta que ha venido mamá y luego me he puesto a ordenar mi habitación... ¿quieres verla...?
Héctor: ¡Claro que sí...! ¡vamos...!

(Dani enseña a su padre muy orgulloso su habitación con el nuevo aspecto)

Héctor: ¿Y a qué se debe este cambio tan grande...? no hay quien la reconozca, desde luego... ayer tenías todos los coches tirados por el suelo, las piezas de construcción tiradas en la alfombra y unos cuantos libros sobre la mesa...
Dani: Ya lo sé, pero mamá y María me han dicho que tengo que ser muy ordenado si quiero encontrar las cosas bien y a la primera... y es que yo quiero ser un buen detective como tú...
Héctor: ¡Anda...! mira que bien, cariño, ya me ha salido un heredero del negocio...
Asun: ¿Verdad que sí...? estaría bien, Perea, Bonilla e hijos... suena fantástico...
Dani: Y sé de buena tinta que Javier también quiere ser detective, así estaríamos los cuatro juntos...
Héctor: (cogiendo a su hijo en brazos) Pues me parece muy bien, campeón... pero para llegar a eso aún te queda mucho que hacer y que disfrutar, ¿eh...? te digo lo mismo que a tu hermana, no tengas prisa por crecer y por hacerte mayor... tienes que aprovechar ahora que eres un niño para hacer cosas propias de los niños de tu edad, jugar mucho, aprender de los demás, estudiar... ya tendrás tiempo de aburrirte haciendo cosas de mayores...
Dani: Claro que sí, papá... porque a veces los mayores y sus conversaciones son tan aburridas...

(Héctor y Asun se ríen al mismo tiempo)

Dani: Pero las de esta familia, no... yo aquí me lo paso muy bien... María... ¿le has enseñado a papá los globos y caramelos que hemos comprado para tu fiesta...?
María: Ahora lo hago... voy a por las bolsas...

(María va a su habitación y enseña a su padre todos los preparativos de la gran fiesta que se va a preparar en su honor, y después los niños se van a la cama, cansados, pero contentos y felices por el día que han tenido, sobre todo María, que está muy orgullosa del examen que ha hecho. Posteriormente, Asun y Héctor recogen la mesa y también se marchan a la cama, dispuestos a empezar un nuevo día llenos de energía y esperando el fin de semana deseosos de poder celebrar todos juntos el décimo cumpleaños de la pequeña María).