viernes, 7 de junio de 2013

Capítulo 69 - El examen de María y cosas de crios (Mayo 1968)

(Un par de semanas después, finales de Mayo de 1968. Llega el día del examen de acceso para María y Clara. Las dos últimas semanas han sido de repaso final de las lecciones por materias impartidas durante el curso, y las niñas llegan a este examen muy bien preparadas por lo que creen que no tendrán problemas para sacarlo adelante. Además sus padres han estado muy pendientes de ellas para evitar distracciones de última hora y están convencidos de que sus hijas van a hacer un buen examen)

(A primera hora de la mañana y tras haber dejado a Daniel en su colegio, el matrimonio Perea y el matrimonio Olavide acompañan a sus hijas al Instituto donde se va a celebrar el examen de acceso. Al llegar allí se encuentran con un nutrido grupo de personas formado en su mayoría por padres de otros alumnos, tanto del colegio de Clara y María como de otros, así como profesores de los colegios que han querido también estar cerca de sus alumnos para resolver las dudas de última hora. Tras el caos inicial, se termina poniendo orden y los niños se agrupan en filas por colegios)

Héctor: Mucha suerte, princesa, lo vas a hacer muy bien, ya lo verás...
Asun: Te quiero, tesoro, tú no te pongas nerviosa y adelante...
María: Sí, mami... gracias por los ánimos...
Aurelia: Venga, Clara, hija, que te va a salir fenomenal...
Clara: Ya lo sé, mamá...
Gustavo: Buena suerte, hija...
Clara: Gracias papá...
Héctor: Os estaremos esperando por aquí cuando salgáis, ¿eh...?
María y Clara: De acuerdo... luego nos vemos...

(Las niñas se meten dentro del instituto y las dos parejas de padres se quedan un momento fuera charlando)

Gustavo: ¿Cómo las ves, Héctor...? Clara llevaba unas semanas atrás un poco nerviosa, pero anoche estaba tan tranquila...
Héctor: Si te digo la verdad, María pasó una etapa de nervios y angustia hace un par de semanas, pero en los últimos días está muy tranquila y bien... si en el fondo van muy bien preparadas, lo que pasa que les atosiga la responsabilidad y el miedo a fracasar y que los nervios les jueguen una mala pasada...
Aurelia: Eso mismo le digo yo a Gustavo... nada serio por lo que preocuparse...
Asun: Ahora solo queda esperar... vendremos a recogerlas cuando acaben en un par de horas, ¿no...?
Aurelia: Sí, claro, Julio ya sabe que hoy era un día especial y nos ha dado la mañana libre precisamente por eso...
Héctor: Sí, y Bonilla también sabe que yo hoy por la mañana no iba a aparecer por el despacho, me acercaré después de comer a ver que tal le ha ido, pero me dijo que sólo iba a hacer papeleos y gestiones burocráticas varias...
Gustavo: Pues entonces si os parece nos vamos a tomar algo por ahí a una terraza y luego volvemos aquí...
Asun: Me parece una idea excelente, Gustavo... me apetece tanto tomarme un refresco...
Aurelia: ¡Y a mí... vamos...!

(Las dos parejas se van a disfrutar del buen tiempo mañanero de finales de Mayo para tomar unos refrescos en una terraza cercana al Instituto donde sus hijas se están examinando mientras hacen tiempo)

Asun: Espero que les esté saliendo un buen examen...
Héctor: Seguro que sí, eso ni lo dudes, van muy bien preparadas y me consta que María quería ya quitarse el examen cuanto antes porque este fin de semana quiere celebrar su cumpleaños a lo grande...
Aurelia: ¡Es cierto...! que ya cumple también 10 años y hay que hacer una fiesta a su altura... ¿ya habéis pensado en algo...?
Asun: No, así especialmente no, la pobre estaba tan obsesionada con su examen que no ha tenido ni tiempo de pensar que le gustaría hacer por su cumpleaños, pero supongo que celebraremos una fiesta en casa el sábado, ¿verdad, cariño...?
Héctor: Sí, claro... invitaremos a sus amigos, a la familia, compraremos globos, una piñata llena de caramelos, en fin lo típico de las fiestas con niños...
Gustavo: Se nos hacen mayores, Héctor, y no podemos hacer nada para cambiar eso...
Héctor: ¡Vaya...! ¿no me digas que te vas a poner nostálgico ahora...? ¡pues anda que no nos queda todavía tiempo de celebrar fiestas con ellos, de jugar con sus cosas, de que compartan con nosotros sus vacaciones y fines de semana... yo desde luego no pienso perderme ni uno solo de sus momentos especiales... ¡ya nos tocará sufrir cuando lleguen a la adolescencia y empiecen a hablarnos de los chicos que les gustan y esas cosas...!
Gustavo: ¡Calla, calla, que me entra urticaria solo de pensarlo...!
Asun: Por lo que a María respecta, me consta que no tiene ninguna prisa por entrar en eso, en este momento de su vida el asunto de los chicos es la menor de sus preocupaciones... y yo que me alegro... ¡porque cuando se ponen pesaditas con eso...! yo me acuerdo que mi hermana Chelo era bastante espabilada y siempre la recuerdo hablando de los chicos del pueblo que la gustaban y que la miraban de cierta manera... en cambio, yo no tenía ningún interés... no sé, era algo que no me llamaba la atención para nada... estaba sumergida en mis libros, en la costura, luego en buscar un buen trabajo cuando vinimos a Madrid... supongo que Chelo siempre ha sido más alocada que yo, pero por eso era tan especial... ay, perdonadme, es que me ha entrado la vena sentimental...
Aurelia: No pasa nada, Asun... somos tus amigos y estamos aquí para hablar de nuestras vidas, de nuestros sentimientos... estamos en confianza, ¿verdad, cariño...?
Gustavo: Claro que sí... y si te sirve de consuelo, yo también era un niño muy parado y apocado, me costaba mucho relacionarme, en especial con las chicas, pero afortunadamente Aurelia llegó a mi vida y fue como si me tocara la lotería, ¡o mejor...!
Aurelia: (tocando el brazo de su marido) Muchas gracias, cielo, por la parte que me toca... eres un encanto... (se ríe divertida) ¿y tú, Héctor, cómo eras tú de niño con las chicas...? yo te imagino corriendo detrás de ellas por el barrio haciendo gala de tus encantos...
Héctor: Bueno, tampoco hay que exagerar... por desgracia tuve que crecer muy deprisa, más de lo que me hubiera gustado, el hecho de crecer en una familia que no me valoraba y en la que no me sentía feliz, por decirlo de una manera suave, me hizo madurar a marchas forzadas... y mi mayor deseo era salir de mi casa lo antes posible... por eso entré en el Cuerpo de Policía a los 16 años... y a pesar de que luego tuve que salir de allí por la puerta de atrás, aprendí muchas cosas por el camino, unas buenas y otras no tanto, he conocido a tres mujeres especiales en mi vida por varias razones y de todas he aprendido algo... pero en resumidas cuentas, ahora si que puedo decir que soy completamente feliz, que tengo la mejor familia que un hombre puede tener y que estoy orgulloso de mi Asun y de mis dos niños que son como dos soles...
Asun: (mirando con dulzura a su marido) ¡Ay, cariño, que cosas tan bonitas dices...!
Gustavo: (mirando su reloj) Bueno, pues creo que ya va siendo hora de levantarse de aquí e ir hacia el Instituto... ya deben de estar acabando...
Asun: Pues pagamos la cuenta entonces y nos vamos...

(Al poco rato los dos matrimonios llegan a las puertas del Instituto, por cuya puerta principal ya empiezan a salir los primeros chicos que han acabado el examen)

Aurelia: ¡Mira se ve que ya han terminado...! ¡ya empiezan a salir como hormigas...!
Asun: (cruzando los dedos) ¡Deseando estoy de ver las caras de nuestras niñas...!

(Unos minutos después, Clara y María salen por la puerta y corren hacia donde están sus padres esperando)

Clara: ¡Hola papá... hola mamá...!
Gustavo: Hola, mi cielo... ¿qué tal ha ido todo...?
Clara: Muy bien, era bastante fácil...
Asun: ¿Y tú María...?
María: Fenomenal, mami... ¿sabes una cosa, papi...? me han puesto un problema de Matemáticas igual a ese que me explicaste tú el otro día... el que no me salía...
Héctor: ¿En serio...? que casualidad...
María: Sí, mucha... y me he acordado mucho de ti y de cómo al final lo resolvimos juntos y lo he puesto tal cual en el papel, aunque cambiando los datos, claro...
Héctor: Pues me alegro mucho, princesa que después de todo te sirviera mi ayuda...
María: (abrazando a su padre) Tu ayuda siempre me sirve, papá... eres el mejor... ¿verdad que tengo un padre maravilloso, Clara...?
Clara: Sí, el tío Héctor es estupendo, pero mi papá también lo es... ¡y yo le quiero un montón...!
Asun: ¿Y qué tal los ejercicios de Lengua...?
María: Muy bien, mami... nos han hecho un dictado y hemos tenido que analizar unas frases y corregir un texto que estaba lleno de faltas de ortografía... pero yo las he identificado todas... me viene muy bien leer los artículos de la revista porque aprendo palabras nuevas y muchas cosas interesantes...
Clara: Yo también leo los artículos que mamá escribe en la revista... son muy chulos... y me gusta escribir redacciones... a lo mejor de mayor soy escritora, o actriz de teatro, que lo de actuar no se me da mal y hay que memorizar muchos textos, pero me encanta... ¿y tú que quieres ser de mayor, María...?
María: Pues no lo sé, no lo he pensado... me gusta leer y escribir como a mi mamá, pero también me gustan mucho las Ciencias y la investigación como a mi papá...
Héctor: Seas lo que seas y hagas lo que hagas, lo harás muy bien, eres muy buena en todo lo que te propones, cielo y el empeño que pones en todo y la constancia son igualmente importantes, no lo olvides nunca... y sobre todo que nosotros siempre estaremos contigo apoyándote en tus decisiones...
María: Eso ya lo sé papá, y te lo agradezco... sois los mejores padres del mundo... por cierto, ¿el sábado celebraremos todos juntos mi cumpleaños, verdad...?
Asun: Claro que sí... tu padre y yo estábamos hablando de esto antes... tú haces la lista de invitados y nos dices cómo quieres la fiesta, y nosotros te la hacemos, ¿de acuerdo...?
María: ¡Sí, bien...! ¿tú vendrás, Clara, no...?
Clara: ¡No me la perdería por nada del mundo...!
María: Estará mi hermano Dani, Javier, Irenita y alguna otra niña de la clase, y también mi familia, claro... lo pasaremos muy bien jugando, bailando y comiendo golosinas y chocolate...
Aurelia: Bueno, chicas, ya seguiréis hablando del tema en la fiesta del sábado... que ya es la hora de comer y nosotras tenemos que volver luego a la revista...
Asun: (mirando su reloj) Es verdad... Héctor cielo, vámonos... chicas, despediros, por favor...
María: Hasta mañana, Clarita, que descanses... tienes una carita de sueño que seguro que no has dormido bien esta noche...
Clara: Tienes razón, estaba un poco nerviosa y me desperté de madrugada y ya no me volví a dormir... solo quiero llegar a casa, comer y echarme la siesta...
María: Yo esperaré a que venga mi hermano del colegio para contarle cosas de mi examen, que me hace mucha ilusión, y si todo va bien, el curso que viene empezaremos el Bachillerato... ¡ya somos mayores, Clara...! ¿te das cuenta...?
Clara: Claro que sí... pero no me apetece pensar en eso ahora... bueno, que me voy a casa, hasta mañana, María...
María: Adiós...

(Los dos matrimonios se despiden en la puerta del colegio y se llevan a sus respectivas hijas a casa para comer)

(Ya por la tarde, Dani llega a casa después del colegio. Su abuela y María han ido a buscarle, ya que Héctor y Asun han tenido que volver al trabajo después de comer)

Dani: ¿Qué tal te ha ido con el examen ese, María...?
María: Muy bien, enano... ha sido fácil... incluso he tenido suerte con uno de los problemas de Matemáticas que era igual que el que resolví con la ayuda de papá hace unas semanas... y me ha venido genial porque si no lo hubiera hecho antes en casa, no habría sido capaz de resolverlo yo sola...
Dani: Entonces seguro que has sacado un diez...
María: Pues no lo sé Dani, pero yo estoy muy contenta y creo que me van a poner buena nota... así que pasaré al nuevo curso sin problemas...
Dani: Enhorabuena, hermanita, y ¡felicidades que mañana es tu cumpleaños...!
María: Sí, es verdad... ¡gracias...! (los dos hermanos se abrazan) ¿quieres que vayamos a comprar caramelos y globos para la fiesta del sábado...?
Dani: ¡Sí...! vamos a decírselo a la abuela...
María: Abuela, ¿podemos ir a comprar caramelos y globos a la tienda de la esquina...? es para mi fiesta del sábado...
Felisa: Pero no os vayáis muy lejos, eh...? que a mí me da mucho miedo que los dos andéis solos por ahí...
Dani: No pasa nada, abuela, si la tienda está aquí al lado y además no vamos a tardar mucho...
María: Volvemos enseguida, te lo prometemos... y yo vigilo a Dani, no te preocupes que no se va a separar de mí ni un centímetro...
Dani: ¡Jopé... ni que fuera un perrito que tuviera que ir atado con una correa...!
María: Ya sabes que cuando mamá y papá no están yo soy la responsable de que no te pase nada... y ya bastante susto nos diste el día del supermercado, así que, andando...
Dani: Vale, está bien... ¡pesada...!
Felisa: Tomad este dinero y comprad lo que os parezca... hay que llenar la casa de globos y poner caramelos en la piñata, para colgarla del techo...
María: Que sí, abuela, no te preocupes... venimos enseguida...
Felisa: Está bien, hasta luego...
María y Dani: Adiós...

(María y Daniel van hacia la tienda del barrio y vuelven con un buen surtido de caramelos, chocolatinas y globos)

(Un poco más tarde, Asun ya ha vuelto del trabajo y ha recogido a los niños de la portería, subiéndolos a casa)

Dani: ¿Y cuando viene papá...?
Asun: Pues no lo sé, cielo, pero no creo que tarde mucho ya... me dijo que hoy tenía un día tranquilo, de rutina y mucho papeleo...
Dani: ¡Jo, que rollo...! ¡a mí me gusta cuando viene contando esas historias fantásticas y divertidas que le ocurren en el despacho a él y al tío Bonilla...!
Asun: Bueno, Daniel, pero no todos los días se viven aventuras importantes... tu padre en el trabajo a veces tiene que saber organizarse y poner un poco de orden... una de las cualidades de un buen detective como tu padre es tener todo bien ordenado y saber donde está cada cosa, porque eso a veces ayuda a encontrar mejor las pistas...
María: ¿Lo ves, Dani...? por eso tú nunca llegarás a ser un buen detective como papá, porque tal y como tienes el cuarto, que está hecho una leonera y no hay quien encuentre nada, es imposible...
Dani: Está bien... ahora mismo lo voy a ordenar un poco... le voy a demostrar a papá que yo también puedo ser un buen detective como él... y a lo mejor cuando sea mayor podía estar en el despacho también...
María: (riéndose) Lo creeré cuando lo vea...
Asun: Venga, chicos, ya está bien... Dani, ve a tu habitación y pon un poco de orden, cámbiale el agua a Charly, por ejemplo, que el pobre pez se va a morir con el agua tan sucia que tiene...
Dani: Tienes razón, mamá... voy a hacer eso, y le voy a echar comida nueva también... que no quiero que se muera por mi culpa...

(Dani sale corriendo hacia su habitación y María ayuda a su madre a organizar las cosas de la cocina para preparar la cena después)

(Ya por la noche, la familia Perea ha terminado de cenar y comparten un poco de charla animada)

Dani: ¡Papi... a que no sabes todo lo que he hecho esta tarde al salir del colegio...!
Héctor: Cuéntamelo, campeón... ya sabes que me encanta oírlo...
Dani: Me han recogido María y la abuela, y luego me he ido con María a comprar globos y caramelos para la fiesta de cumpleaños... hemos estado en casa de la abuela hasta que ha venido mamá y luego me he puesto a ordenar mi habitación... ¿quieres verla...?
Héctor: ¡Claro que sí...! ¡vamos...!

(Dani enseña a su padre muy orgulloso su habitación con el nuevo aspecto)

Héctor: ¿Y a qué se debe este cambio tan grande...? no hay quien la reconozca, desde luego... ayer tenías todos los coches tirados por el suelo, las piezas de construcción tiradas en la alfombra y unos cuantos libros sobre la mesa...
Dani: Ya lo sé, pero mamá y María me han dicho que tengo que ser muy ordenado si quiero encontrar las cosas bien y a la primera... y es que yo quiero ser un buen detective como tú...
Héctor: ¡Anda...! mira que bien, cariño, ya me ha salido un heredero del negocio...
Asun: ¿Verdad que sí...? estaría bien, Perea, Bonilla e hijos... suena fantástico...
Dani: Y sé de buena tinta que Javier también quiere ser detective, así estaríamos los cuatro juntos...
Héctor: (cogiendo a su hijo en brazos) Pues me parece muy bien, campeón... pero para llegar a eso aún te queda mucho que hacer y que disfrutar, ¿eh...? te digo lo mismo que a tu hermana, no tengas prisa por crecer y por hacerte mayor... tienes que aprovechar ahora que eres un niño para hacer cosas propias de los niños de tu edad, jugar mucho, aprender de los demás, estudiar... ya tendrás tiempo de aburrirte haciendo cosas de mayores...
Dani: Claro que sí, papá... porque a veces los mayores y sus conversaciones son tan aburridas...

(Héctor y Asun se ríen al mismo tiempo)

Dani: Pero las de esta familia, no... yo aquí me lo paso muy bien... María... ¿le has enseñado a papá los globos y caramelos que hemos comprado para tu fiesta...?
María: Ahora lo hago... voy a por las bolsas...

(María va a su habitación y enseña a su padre todos los preparativos de la gran fiesta que se va a preparar en su honor, y después los niños se van a la cama, cansados, pero contentos y felices por el día que han tenido, sobre todo María, que está muy orgullosa del examen que ha hecho. Posteriormente, Asun y Héctor recogen la mesa y también se marchan a la cama, dispuestos a empezar un nuevo día llenos de energía y esperando el fin de semana deseosos de poder celebrar todos juntos el décimo cumpleaños de la pequeña María).

1 comentario:

  1. Leído, veo que el examen salió bien y ahora hay fiesta....je, je, María todavía no pero dentro de unos añitos ya tendrá quien que le ponga ojitos.

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