(Unas semanas más tarde, Junio de 1968. El décimo cumpleaños de María se celebró por todo lo alto reunidos la familia y los mejores amigos de María, entre los que se encontraban Clarita, Irenita, Javier y por supuesto Dani. También quiso María invitar a algunas niñas de su clase, aquellas con las que mayor relación tiene. El salón de los Perea apenas tenía hueco libre para albergar la gran muchedumbre que allí se congregó. En la fiesta hubo globos, caramelos, piñata, juegos, canciones, bailes, charlas de mayores y sobre todo mucha diversión, no en vano sus padres han hecho todo lo posible para que María disfrute de un gran día acompañado de las personas más queridas)
(El curso escolar va tocando a su fin y con él llegan las notas que para no variar la costumbre son excelentes para todos. Clara y María han pasado el examen de acceso con sobresaliente, por lo que a partir de ahora se preparan para disfrutar de un merecido descanso estival hasta que el curso que viene ingresen por primera vez en el Bachillerato. Las dos niñas se sienten triunfadoras y también mayores, cosa que no dejan de repetir delante de los pequeños Daniel y Javier, que muchas veces las miran incrédulos sin entender por que es tan importante para ellas pasar a Bachillerato, cuando ellos lo que desean es seguir siendo niños y disfrutar de los juegos infantiles el mayor tiempo posible, ya que saben que a medida que vayan madurando y creciendo, las responsabilidades se incrementarán y prefieren que el salto se produzca lo más tarde posible)
(Por su parte, Estrella y Miguel acaban de regresar de su breve estancia en Colonia, donde han acudido junto al pequeño Diego, que con su primer año de vida, cada vez está más integrado en su nueva familia. Al no tener todavía los papeles oficiales que acreditan al matrimonio Muñoz como los legítimos padres adoptivos de Diego júnior, Gustavo y Héctor tuvieron que acudir a sus respectivos contactos para poder tramitar un pasaporte de emergencia que permitiera viajar al pequeño Diego al extranjero junto con sus padres adoptivos. Gustavo cree no obstante, que los papeleos no se demorarán mucho más y que posiblemente a finales de este año, Estrella y Miguel puedan ser reconocidos legalmente como padres de Diego y podrán por tanto darle los apellidos de la familia y bautizarle como se merece)
(Estrella y Miguel se presentan en casa de la familia Perea junto a su pequeño Diego)
María: (abriendo la puerta) ¡Hola tía Estrella... hola tío Miguel...! (acariciando al niño) ¡hola Dieguito...! pasad adentro, mis padres están esperando...
(Estrella y Miguel pasan al salón)
Asun: ¡Hola, hermanito...!
Miguel: (dando un caluroso beso a su hermana) ¡Muy buenas, hermanita...! (estrecha la mano a Héctor) ¿qué pasa, cuñado...?
Héctor: Bienvenidos... poneros cómodos, como si estuvierais en vuestra casa...
Estrella: (saludando a sus cuñados) ¡Hola, familia...!
Asun: ¡Madre mía...! ¡que grande está ya Diego...! cualquier día de estos ya no lo conozco... ya sé que nos vemos de una semana a otra, pero es que cada vez que le veo me parece que está diferente...
Héctor: Bueno, ¿y cómo os ha ido por tierras germanas...? supongo que lo habréis pasado de maravilla... al final le vais a coger el gustillo y os vais a trasladar allí para estar cerca de tu hermano, ¿verdad, Estrella...?
Estrella: ¡Uy, no, que va...! es cierto que allí todo el mundo es muy hospitalario, y la verdad es que nos han recibido de muy buen grado... estaban encantados de poder conocer al pequeñín, pero no, aquello está muy lejos, no conocemos el idioma y hace demasiado frío...
Asun: Bueno, todo es hacerse, supongo que lo del idioma se puede aprender, sobre todo el que menos problemas tendría sería Dieguito... ya se sabe que los niños para aprender cosas nuevas son como esponjas... lo absorben todo...
Miguel: Sí, no te digo que no, pero yo aquí me siento a gusto y Estrella también, aquí están mis padres, estáis vosotros... tenemos buenos trabajos... ¡y que vamos, que yo no cambiaría la comida y el clima de España por nada del mundo, ni siquiera por unas buenas salchichas germanas...!
Héctor: (riéndose) Sí, en eso tienes razón... sería una aventura y un cambio de vida total...
María: Yo no quiero que os vayáis a ninguna parte... ¿podemos llevarnos a Diego a jugar a la habitación...?
Asun: Sí, cariño, pero tened cuidadito con él que aún le cuesta ponerse de pie... nada de hacer el burro, ¿eh...?
Dani: ¡Tranquila, mami...! ¿por quién nos tomas...? seremos muy tranquilitos con él... le voy a sacar mis bloques grandes de construcción...
Estrella: Tened cuidado, por favor, y no dejéis que se meta nada en la boca, ¿de acuerdo...? últimamente le ha cogido mucha afición a chupar todo lo que encuentra a su paso...
María: Tranquila, tía Estrella, que le vigilaremos con cuidado... y luego le traemos para que le des alguna galleta para merendar o una papilla de frutas...
Estrella: Está bien, chicos...
(María y Dani se van con el pequeño Diego a la habitación, dejando a los mayores que charlen en el salón tranquilamente)
Héctor: Supongo que no habéis tenido ningún problema con la documentación que os conseguimos para el niño, ¿verdad...?
Miguel: ¡Ah, no...! estaban todos los permisos en regla y aunque la policía del aeropuerto nos preguntó algunas cosas, no hubo nada raro, y debo decirte que tanto Gustavo como tú estuvisteis muy avispados proporcionándonos esa documentación, porque por menos de nada igual se pensaban que queríamos secuestrar al niño y sacarlo del país, o que se yo...
Estrella: Yo me puse un poco nerviosa con tanta preguntita, sobre todo porque tenía miedo que la policía alemana nos preguntara más cosas y además en un idioma que no entendemos... pero no pasó nada, nos miraron los papeles y los pasaportes y estaba todo bien...
Asun: ¿Y tú hermano, qué tal estaba...? supongo que encantado de verte otra vez por allí...
Estrella: Claro, está como loco con el pequeño Klaus, desde que nació no es capaz de hablar de otra cosa, y encima ahora que ha podido conocer a Diego, la alegría aún ha sido mayor... Diego es un poco mayor que Klaus, pero la verdad es que los dos niños se han entendido a la perfección... Gerardo le habla en español y Erika en alemán, así el niño desde pequeñito aprenderá a defenderse perfectamente en los dos idiomas...
Héctor: Es una buena medida... ya que todos sus referentes allí son alemanes, el futuro colegio, la familia, los amigos, pues que al menos tenga a su padre que le hable en español para que no pierda el idioma paterno, sería una pena...
Miguel: Bueno, nosotros también le hablaremos en español tanto por carta, como por teléfono, así no se le olvidarán nunca sus raíces españolas...
Asun: Pues no sabes cuanto me alegro que lo hayáis pasado tan bien... ¿y qué tal tiempo os hizo...?
Estrella: No hizo nada malo... este año han tenido una primavera fresquita y con lluvia, pero ahora que se acerca el verano, los últimos días ha mejorado mucho el tiempo y el sol nos acompañó durante la ceremonia, cosa que se agradece porque el piscolabis lo celebraron al aire libre...
Héctor: Y me imagino que los niños lo pasarían de miedo, aunque sean muy pequeños y aún les cueste entender lo que les rodea, el ver a tanta gente a su alrededor les llama mucho la atención...
Miguel: Sí, es cierto... además los niños se espabilan mucho cuando tienen a otros niños cerca, aprenden unos de otros...
Héctor: Sí, un poco lo que pasa con nuestros niños, Daniel se pasa el día observando a María y aprendiendo de ella y poco orgulloso que está de su hermana... si le hubierais visto los ánimos que le daba a María los días previos al examen de acceso... yo creo que le vino muy bien a María el saber que su hermano estaba ahí...
Estrella: ¡Es verdad... el examen...! se me había olvidado por completo, con todo el lío... ni siquiera la he preguntado... ¿qué tal le fue...?
Asun: Fenomenal... tanto Clara como ella han superado el examen con nota y han sacado un Sobresaliente cada una...
Miguel: Pues ya pueden estar contentas... si es que tengo una sobrina la mar de lista... ojalá nuestro niño nos salga igual de inteligente y de buen chico que los vuestros...
Héctor: Seguro que sí... ya verás... lo importante es inculcarles desde pequeños la importancia del esfuerzo y de estudiar mucho para ser personas importantes y autónomas el día de mañana...
Estrella: ¿Y no os da pena que ya hayan crecido tanto...? quiero decir, que se han hecho mayores muy deprisa, y a lo mejor echáis de menos tener un niño pequeño gateando por el salón...
Héctor: (mirando a Asun) Bueno, aún estamos a tiempo...
Asun: En realidad, lo hemos hablado varias veces... y la verdad, ahora mismo estamos muy bien así... me da pereza meterme de nuevo a empezar otra vez con los pañales, los lloros a medianoche, las papillas, esas cosas... quizá más adelante...
Miguel: Lo entiendo, Asun, lo entiendo perfectamente, es solo que el tiempo pasa y tú ya no eres una jovencita, y supongo que te dará incluso más pereza cuanto más tiempo esperes...
Estrella: (viendo que se ha creado una situación embarazosa) Miguel, cariño, déjales tranquilos... ¿no ves que ellos están bien así...? ya tienen dos niños estupendos, ¿para que quieren más...?
Miguel: Tienes razón, perdóname Asun por meterme donde no me llaman, es solo que como me he criado en una familia numerosa y estoy acostumbrado a vivir rodeado de criaturas, y al no poder yo aportar mi granito de arena para continuar con la estirpe, a veces me entristezco al pensar que yo sólo tengo uno que me ha llovido del cielo, y pienso en la inmensa suerte que tienen los demás por poder traer críos al mundo con tanta facilidad... no hay mayor alegría que una casa llena de niños... pero te entiendo, la vida que tenéis Héctor y tú es demasiado complicada para empezar de nuevo con otro bebé... es solo que espero que no os arrepintáis de haber parado con la parejita y que el día de mañana a lo mejor hubierais querido tener una familia numerosa y para entonces ya será tarde...
Asun: No te preocupes, Miguel, me hago cargo del mal trago que habéis tenido que pasar... pero por ahora es mejor así... ahora mismo me estoy centrando en progresar en mi trabajo y como dices nuestra vida es demasiado complicada para embarcarnos en una nueva aventura de criar otro hijo... es mucha responsabilidad... y además yo puede que no sea una jovencita, pero aún me quedan bastantes años de margen si decido replantearme lo de la maternidad de nuevo... agradezco tu consejo, pero ahora no es el momento, ¿verdad que no, Héctor...?
Héctor: Estoy de acuerdo y ya lo hemos hablado mucho... a ti todavía te queda bastante recorrido, cariño... y lo de tener más hijos es algo que por ahora no entra en nuestros planes más inmediatos aunque desde luego tampoco lo hemos descartado del todo...
(Miguel se levanta un momento y sale del salón para ver como está Diego con María y Dani)
Estrella: (bajando un poco la voz) ¿Sabes que es lo que más me gusta de vosotros...? que sois una pareja que habláis de todo en confianza, os compenetráis, tomáis decisiones de forma conjunta y llegáis a acuerdos sin discusiones... a mí a veces me cuesta un triunfo con tu hermano hacer lo mismo, porque es bastante cabezón, y en ocasiones un poco bruto, y perdona por ser tan directa...
Asun: Tranquila, Estrella, conozco perfectamente a mi hermano y he tenido que aguantarle muchos años, y sé lo brusco que se puede llegar a poner a veces, pero en el fondo es un blando y si sabes manejarle, haces con él lo que quieras... eso es lo bueno que tenemos las mujeres, que cuando conocemos el punto débil de nuestros maridos, hacemos con ellos lo que nos da la gana... ¿es o no es verdad, cariño...?
Héctor: Completamente cierto, Estrella, doy fe de ello, Asun me tiene ganado y hace conmigo lo que quiere... (riéndose) y yo... pues me dejo querer...
(Los tres se ríen cuando vuelve a entrar Miguel en el salón)
Estrella: ¿Cómo está el niño...?
Miguel: Muy bien, está en buenas manos, le tienen entretenidísimo entre los dos... parece mentira que para lo pequeño que es, está jugando con vuestros hijos como si tuviera más edad... ¿tienes lista ya su merienda, querida...?
Estrella: Sí, la he dejado en la cocina... tráela aquí y se la damos...
(Miguel va a la cocina de Asun a buscar la papilla de frutas, la deja sobre la mesa del salón, y luego va a buscar a Diego a la habitación para darle la merienda. Dani y María vuelven también al salón con él)
María: ¡Es un niño muy listo, papá...! da gusto con él, es tan bueno y tan tranquilo...
Héctor: Me alegro, princesa... se ve que sabes como manejarle...
Asun: A ver, chicos, ¿qué queréis para merendar...?
Dani: Yo un vaso de leche pero sin chocolate, mami, y galletas o magdalenas... lo que tengas...
María: Yo leche con mucho chocolate, ya lo sabes, y una manzana...
Asun: Está bien... voy a prepararlo ahora mismo mientras vuestro tío da de merendar al niño...
Estrella: Voy contigo y te ayudo a preparar los cafés para el resto...
Asun: De acuerdo, vamos...
(La familia Perea continua pasando la tarde con Miguel y Estrella, merendando y compartiendo una animada conversación hasta casi la hora de la cena, en la que el matrimonio Muñoz decide marcharse a su casa para bañar al pequeño Diego y preparar su cena)
(Ya por la noche, Asun y Héctor están en el dormitorio a punto de meterse en la cama. Héctor viene del baño de lavarse los dientes cuando entra en la habitación y se encuentra a Asun sentada en el borde de la cama con el pastillero en la mano, donde guarda los anticonceptivos orales que se toma cada noche)
Héctor: (curioso) ¿Qué pasa... por qué miras la cajita con tanta atención...?
Asun: (mira a su marido) No lo sé, iba a tomarme la pastilla de rutina como hago siempre, pero me he acordado de lo que ha dicho mi hermano esta tarde...
Héctor: (sentándose al lado de su esposa) No sabía que te hubiera afectado tanto, cariño...
Asun: Es que... ¿tú crees que estoy haciendo bien...?
Héctor: ¿A qué te refieres exactamente...?
Asun: Que a lo mejor estoy obrando mal no dejando a la naturaleza que actúe por si misma... quiero decir que igual al tomarme las pastillas anticonceptivas me estoy negando la posibilidad de volver a ser madre...
Héctor: Cariño, se trata de una decisión muy importante, una decisión que puede cambiar el resto de nuestra vida, que nos afecta a todos y creo que es algo que debes meditar en profundidad... además el doctor Alonso ya dijo que el tratamiento podía interrumpirse en cualquier momento al acabar un ciclo y que de esa forma podrías replantearte de nuevo la maternidad...
Asun: Es que no lo tengo claro, Héctor... por un lado pienso que con dos hijos tenemos más que suficiente, y me da una pereza enorme meterme de nuevo en la vorágine de criar a un bebé recién nacido...
Héctor: ¿Pero...?
Asun: Pero por otro lado pienso en lo que me ha dicho mi hermano esta tarde... quizás tenga algo de razón en eso que dice que ya no soy precisamente una jovencita y que cuanto más tiempo espere a volver a quedarme embarazada, más madura seré y menos fuerzas tendré para sacar adelante un niño pequeño con el esfuerzo que eso conlleva...
Héctor: Tú sabes que yo voy a estar siempre ahí, contigo, y que te voy a ayudar en todo lo posible...
Asun: Sí, ya lo sé, y no lo digo por eso... me refiero a que se oyen tantas cosas sobre los embarazos problemáticos en mujeres de cierta edad, y que a veces los niños no nacen bien... y eso me da miedo, me asusta que quizá estemos dejando pasar el tiempo y cuando queramos retomar la maternidad, sea demasiado tarde o podamos tener un embarazo de riesgo...
Héctor: Entiendo lo que quieres decir... y por eso te digo que es una decisión importante, es algo que tenemos que meditar los dos juntos... traer hijos al mundo es una responsabilidad muy grande, y nosotros ya tenemos dos criaturas fabulosas... yo por mi parte puedo asegurarte que es suficiente, y que estoy muy feliz de haber formado la familia que tenemos, pero te apoyaré siempre decidas lo que decidas, y si te ves con ganas de que nos embarquemos nuevamente en el proceso de la maternidad, yo voy a estar ahí, poniendo mi granito de arena, colaborando contigo en todo, luchando cada día por ser los mejores padres para nuestros hijos...
Asun: El problema es que yo tenía claro cual quería que fuera mi plan de vida ahora, hemos criado a dos niños estupendos y nos merecemos disfrutar de nosotros... pero las palabras de mi hermano me han hecho reflexionar, y me hacen preguntarme si no estaremos siendo un poco egoístas, poniendo barreras a la naturaleza...
Héctor: Yo no creo que estemos siendo egoístas, para nada... los adelantos científicos en esta materia nos permiten organizar nuestras vidas y hacer planes, llevar a cabo nuestros proyectos... no estamos haciendo nada malo, Asunción, y no tienes que sentirte mal...
Asun: Sí, ya lo sé, y se que estoy siendo injusta...
Héctor: No te tortures, por favor... ya oíste a Estrella y a tu propio hermano después... fue un arrebato, lo dijo sin pensar... tu hermano se siente agobiado por la imposibilidad de concebir hijos y eso le lleva a pensar que todas las parejas deberíamos tener una camada entera de hijos para compensar esa falta... y aunque es cierto que los niños llenan el hogar, hay otras muchas cosas que se pueden hacer en esta vida aparte de criar hijos... y tú deberías saberlo mejor que nadie... ya no estamos en la época de tus padres y de tus abuelos, cuando las mujeres no hacían otra cosa que cuidar de los hijos del matrimonio y llevar la casa... la mentalidad ha cambiado, afortunadamente... ahora las mujeres afrontáis otras responsabilidades complementarias, trabajáis fuera de casa, aportáis dinero a la economía familiar, y os realizáis profesionalmente... y te recuerdo que tú precisamente eres un culo inquieto, siempre queriendo aprender cosas nuevas...
Asun: (mirando a su marido emocionada) ¿Por qué siempre tienes las palabras justas que necesito oír en cada momento...?
Héctor: (acariciando a su mujer) Porque te conozco muy bien, porque me preocupo por ti... y porque te quiero...
Asun: (acariciando a su marido) ¿Sabes que yo también te quiero a ti y que eres lo mejor que me ha pasado en la vida...?
Héctor: (bromeando) Algo he oído...
Asun: (riéndose) ¡Que bobo...!
Héctor: Anda, ven, échate aquí conmigo en la cama... quiero probar una cosa...
Asun: Bien, pero déjame un segundo que me voy a tomar la pastilla... por lo que pueda pasar...
Héctor: ¿Y cómo estás tan segura de que va a pasar algo...?
Asun: Porque también te conozco muy bien, y sé que cuando te pones así de tierno, soy incapaz de resistirme...
Héctor: (riéndose divertido) ¡Serás...!
(Asun se toma la pastilla con un poco de agua, y luego apaga la luz y se recuesta junto a su marido, a sabiendas que algo muy importante y especial puede surgir esta noche entre ellos, algo que ella desea con todas sus fuerzas compartir con Héctor, el hombre de su vida, la única persona a quien ama y amará siempre por encima de todas las cosas)
!qué bien que María aprobó! y me alegro que el viaje a Colonia haya salido bien. Me temo que no será la última vez que el matrimonio Perea se plantea el tener un tercero y claro, lo de las pastillas era toda una novedad por aquel entonces.
ResponderEliminarMisión cumplida, tanto María como Clara han aprobado. Las palabras de Miguel sobre ser padres ha hecho dudar a Asun, pero finalmente dejan las cosas como están aunque sea algo que no descartan en un futuro.
ResponderEliminarFantastico Raki como siempre tus relatos son geniales, que pasara? habra nuevo niñ@ en el matrimonio Perea / Muñoz ? porque tanto plantearselo...... y me sigue encantando poder imaginarme con lo que leo, lo que por otra parte nos niegan a disfrutar. Saludos.
ResponderEliminar