viernes, 21 de junio de 2013

Capitulo 71: La boda de Leonor (Junio 1968)

(Unas semanas después, último fin de semana de Junio. El verano acaba de instalarse y ha venido con fuerza pues el calor aprieta considerablemente por el día, aunque afortunadamente por las noches las temperaturas bajan, lo cual permite conciliar mejor el sueño. Este primer fin de semana del verano es especialmente feliz para la familia Gómez-Sanabria, pues su primogénita, Leonor, una jovencita de 23 años, va a contraer matrimonio con el que viene siendo su novio desde hace ya más de tres años. El joven, médico como ella, conoció a Leonor en la facultad, y se han hecho inseparables desde entonces. El chico, de nombre Philip, es canadiense de origen y cuatro años mayor que Leonor. Llegó a la facultad de medicina de la Universidad de Madrid gracias a una beca de estudios que le permitió terminar la carrera en nuestro país. Ahora está haciendo la especialidad en la rama de Cardiología y a Leonor le queda un año para terminar la carrera, tras lo cual también comenzará la especialidad, aunque ella prefiere una disciplina menos quirúrgica y más médica, ya que Leonor se maneja mejor tratando pacientes en la consulta. Leonor aún no tiene decidido del todo que especialidad estudiará, pero se está decantando entre Digestivo y Nefrología. A la pareja les queda tan solo unos meses de estancia en España, ya que cuando Leonor acabe sus últimas asignaturas en Septiembre, los dos se trasladarán a vivir a Toronto, donde Leonor estudiará su especialidad y Philip buscará un puesto en la Unidad de Cardiología de los diferentes hospitales de la ciudad canadiense, compatibilizándolo con un puesto de profesor adjunto en la Universidad de Toronto, enseñando a los aspirantes a médicos que estudian allí la carrera, puesto que ha conseguido por méritos propios gracias a su brillante currículo)

(Los padres de Leonor están muy orgullosos y contentos por su hija y por todo lo que ha conseguido, aunque también están tristes y pesarosos porque son conscientes de que su hija mayor se marcha de España para labrarse un futuro en el extranjero. Pelayo está muy feliz por su nieta, no en vano siempre ha sido su favorita, muy a su pesar, ya que a veces se siente ciertamente culpable por el resto de sus nietas y nietos a los que aunque también queriéndolos con locura, de alguna manera nunca han sido tan especiales para él como su Leonor. Por esa razón se siente especialmente agradecido de que las enfermedades y los achaques le hayan respetado los años suficientes como para poder ver a su querida nieta casada y feliz en su nueva vida independiente)

(Al gran evento acudirán todos los familiares y amigos de la pareja y de sus padres. Tanto Manolita como Marce han hecho un gran despliegue de medios para recibir a sus invitados como se merecen. Son conscientes además que a la boda vendrán algunos familiares directos de Philip, como sus padres y hermanos que viven en Canadá, y por tanto tienen que estar a la altura de las circunstancias. Manolita está nerviosa por todo, lleva varios meses preparándose para la celebración pero a medida que se han ido acercando las semanas y los días, la inquietud por tenerlo todo dispuesto y que todo salga bien la agobia bastante, a pesar de que Pelayo y el resto de la familia se esfuerzan por calmarla y asegurarla que todo va a salir a pedir de boca, y que lo único que tiene que hacer es disfrutar del día. Marcelino ejercerá de padrino y será quien lleve a Leonor hasta el altar, lo cual le hace sentirse la persona más importante del mundo y no hace más que presumir delante de los parroquianos en el bar de su papel en la ceremonia y cantando las cualidades de Leonor y del que va a ser su futuro marido y de todo lo que van a conseguir en el futuro cuando se marchen a vivir al extranjero)

(Pelayo está especialmente orgulloso en primer lugar porque es la primera nieta universitaria, la primera nieta que se casa y además él siempre ha sido su principal valedor a la hora de tomar la decisión de irse a vivir tan lejos de España. Cuando Philip se lo propuso, Leonor tuvo muchas dudas pues está muy arraigada a su familia, a su tierra, a sus raíces y sabe que va a echar mucho de menos a todos, pero Pelayo fue quien la convenció de que lo mejor para ella y su futuro era marcharse lejos de esta España rancia, como decía él siempre, donde los batracios del Pardo siguen imponiendo su ley sin orden ni concierto y donde las libertades para según que cosas siguen estando mermadas en muchos sentidos. Pelayo siempre ha aleccionado a su nieta en este sentido y él mismo si tuviera cuarenta años menos, se marcharía lo más lejos posible, aunque ahora ya es un poco tarde para hacer planes, por esa razón anima a su nieta a cumplir el sueño que él no tuvo ocasión de llevar a cabo, embarcarse en una aventura de la que está seguro no va a arrepentirse nunca).

(En casa de los Perea, todos se están arreglando ya para partir en una media hora hacia Valdemorillo, en cuya parroquia se va a celebrar el feliz evento. La familia de la novia ya se ha encargado de buscar alojamiento en los hostales de la zona a los familiares de Philip que han venido para la boda y han contratado los autocares necesarios para facilitar el desplazamiento necesario a todos aquellos que no dispongan de coche particular)

Héctor: ¿Cómo están mis chicas favoritas...? ¿ya preparadas para salir...?
Asun: Sí, cariño, casi, casi, cojo el bolso y me pongo los pendientes y salimos... ¿me ayudas con el broche de la pulsera, por favor...?
Héctor: Claro, enseguida... estás espectacular, ¿lo sabías...? (le da un discreto beso en la mejilla para no estropearle el maquillaje)
María: ¿Y yo que tal estoy, papi...?
Héctor: (mirando a su hija de arriba abajo) Princesa... me has dejado sin palabras... date la vuelta, déjame que te vea bien...

(María se da la vuelta sonriente y guiñando un ojo a su madre)

Asun: Le he puesto un poquito de brillo en los labios y algo de color en las mejillas, pero muy suave, y le he alisado el pelo, espero no haberme excedido...
Héctor: No, claro que no, está estupenda, es solo que me he quedado impresionada al verla, porque como nunca la había visto así... ¡mis dos mujeres...!

(María y Asun se ríen divertidas por haber dejado a Héctor tan impresionado)

Dani: ¿Y a mí nadie me dice nada...?
Héctor: (mirando a su hijo de arriba abajo, muy repeinado porque se ha puesto un poco de gomina de su padre y luce una divertida pajarita al cuello con la camisa del traje) ¡Vaya...! o sea que has sido tú el que me ha cogido la gomina del cuarto de baño... ya decía yo que echaba en falta el bote de la repisa esta mañana...
Dani: ¿Pero me queda bien o no...?
Héctor: ¡Pues claro que sí, campeón...! sólo estaba bromeando un poco... estás diferente pero muy requeteguapo... seguro que vas a triunfar en la boda... vas a ser el centro de atención de todas las miradas de las chicas...
Dani: ¿En serio...? ¡que bien...! para una vez que voy a conseguir que se fijen en mí...
Asun: Dani, tesoro, no hagas ni caso a tu padre, lo más importante es que te diviertas y pases un buen día... aún eres demasiado pequeño para las cosas de chicas...
María: ¿Lo ves, enano...? demasiado pequeño... así que ya te puedes ir olvidando de ligar hoy...
Dani: ¡Jo, papi...! a ver si tú te crees que eres muy mayor, sólo me sacas tres años... tú tampoco tienes edad de andar con chicos, ¿a que no, mami...?
Asun: Por supuesto que no... los dos sois unos críos aún, y todavía tenéis que disfrutar de muchas cosas antes de que buscar pareja se convierta en un entretenimiento... y venga, parad ya, si estáis listos los dos, bajad a casa de los abuelos y mirad a ver si ya están listos y nos esperáis abajo, ¿de acuerdo...?
María y Dani: ¡De acuerdo...!

(Los dos hermanos salen zumbando de la casa en dirección a la portería)

Héctor: ¿Por qué se nos hacen mayores tan pronto...? si hace nada eran unos bebés... cada vez me doy más cuenta que tienen nuevas necesidades y gustos que van cambiando demasiado deprisa...
Asun: (cogiendo a su marido del brazo) Cariño, no podemos detener el tiempo, eso es evidente, pero relájate, aún les queda mucho tiempo para disfrutar como niños que son, y a nosotros verlos crecer y cambiar... no tenemos que agobiarnos con eso ahora, ellos nos siguen necesitando y les gusta presumir de lo mayores que son, pero en el fondo sus reacciones demuestran que son solo unos críos...
Héctor: Sí, tienes razón... aún nos queda mucho que disfrutar con ellos... y yo voy a hacer todo lo posible por sacar el máximo partido a cada momento que pasemos juntos...
Asun: (sonriente) Me parece una gran idea... ¿nos vamos ya...?
Héctor: Sí, llevo todo, las llaves, la cartera... estamos listos...

(Asun y Héctor bajan a reunirse con sus hijos y con el resto de la familia para ponerse en marcha y dirigirse hacia Valdemorillo)

(Al llegar a Valdemorillo, la familia Perea comienza a hablar con Manolita y Marce que llevan ya un rato allí recibiendo a los invitados)

Marce: ¡Hola, familia...!
Héctor: (dándole una palmadita en la espalda) ¿Qué pasa, Marce...? ¿nervioso ante la inminente llegada de la novia...?
Marce: Pues... un poco, no te creas... ya te enterarás, ya, cuando tú tengas que hacer lo mismo con María...
Héctor: ¡Uy, calla, calla, no me lo quiero ni imaginar...! aún falta mucho para eso... ¡mi princesita...!
Marce: Menos de lo que crees, aunque no te lo parezca, yo también decía eso hace no muchos años...
Manolita: ¡Venga ya, Marce...! hace bastantes años de eso... Leonor mal que te pese ya es toda una mujercita y tiene todo el derecho del mundo a vivir su vida...
Marce: Sí, ¿pero por qué tiene que irse a vivir tan lejos...? digo yo que lo mismo que va a hacer allí en América puede hacerlo aquí, ¿no...?
Manolita: ¡Pero no es lo mismo...! allí hay muchos más medios que aquí... además Philip es de allí y mira, a mí lo único que me importa es que Leonor sea feliz... le ha costado mucho tomar la decisión, así que no me vengas ahora con remilgos y dudas que le hagan a ella echarse para atrás... y menos en un día como hoy, que vamos a celebrar su boda...
Marce: Sí, tienes razón, Manuela, mujer, es hablar por hablar... yo sé que Leonor tiene tomada la decisión de irse desde hace bastante tiempo y no seré yo quien la haga cambiar de opinión... es solo que me da mucha pena porque va a estar lejos de su familia, y no la volveremos a ver...
Manolita: ¡Anda, anda... pues no eres tú exagerado ni nada...! estoy segura de que Leonor y Philip vendrán a España de vacaciones, a visitarnos, y alguna vez podremos ir nosotros...
Marce: ¿Nosotros...? ¿estás hablando de montarnos en un cacharro de esos y cruzar el charco...? ¡ni lo sueñes...!
Manolita: ¡No seas cagueta, anda...! no creo que sea para tanto...
Marce: A mí me da claustrofobia de esa o como se diga... vamos que yo no voy ni atado...
Héctor: Marcelino, hombre, que no es para tanto... fíjate en Miguel y Estrella, ya han cogido el avión varias veces para ir a Alemania... y Bonilla y Matilde llevan cogiendo aviones desde antes de conocerse... no es tan peligroso como lo pintan...
Marce: No sé yo... (mira el reloj) en fin, ya veremos a ver...
Manolita: ¿Os importa entrar en la iglesia y esperar dentro...? es que Leonor debe estar a punto de llegar...
Asun: Claro, tía... vamos, cariño... vamos, niños...

(La familia Perea entra en la iglesia y esperan dentro)

(A los pocos minutos entra Leonor cogida del brazo de su padre y avanzando a paso firme por el pasillo central bajo la atenta mirada de los invitados, ya sentados en los bancos, y de su novio, Philip que espera impaciente en el altar acompañado de su madre, la llegada de la novia)

Héctor: (susurrando a Asun) ¡Está casi tan nervioso como yo estaba cuando esperaba que tú llegaras...!
Asun: ¿En serio estabas así por mí...?
Héctor: ¡Pues claro...! estabas radiante... ¡mira, ahí está Leonor...!
María: (girando la cabeza) ¡Hala, que guapa...! ¿has visto mamá...?
Asun: Sí, tesoro... está preciosa...

(La ceremonia comienza y transcurre sin novedad. Todos los invitados siguen los diferentes rituales y al terminar el oficio y sonar la música, los invitados de los bancos finales empiezan a salir para tirar arroz a los novios cuando salgan del interior. Los niños son los principales tiradores y se colocan en posiciones estratégicas para lanzar los puñados de arroz, así que María, Daniel, Irene y los hermanos de Leonor son los protagonistas absolutas de esta parte de la ceremonia)

Daniel e Irene: ¡Que se besen, que se besen...! ¡bieeeennn...!

(Leonor y Philip salen de la iglesia, ya como marido y mujer, y soportan estoicamente los puñados de arroz que les caen encima, los gritos y vítores de los invitados, los besos y abrazos por doquier, y por supuesto las largas sesiones de fotos)

(Ya en el restaurante, una finca rural que la familia Gómez-Sanabria ha contratado cerca de Torrelodones, los invitados van tomando asiento en sus respectivas mesas para disfrutar de un animado convite que se alarga hasta  bien entrada la noche. Tras la copiosa comida, comenzaron los brindis y posteriormente los bailes, donde una orquesta amenizó el evento y todos los invitados movieron el esqueleto en diferentes estilos aptos para todos los públicos, grandes y pequeños. Uno de los momentos mágicos fue la apertura del vals a manos de Leonor y su padre, quien orgulloso de ser uno de los protagonistas absolutos de la fiesta, presume delante de los invitados de la belleza y el estilo de su hija, y comparte bailes con su mujer y con el resto de la familia)

(La familia Perea disfruta ampliamente de la fiesta hasta que sus fuerzas y el cansancio acumulado del día les pasan factura y es entonces cuando deciden abandonar la fiesta para marcharse a casa, pasando previamente a despedirse de los novios y de la familia del Asturiano)

Héctor: Bueno, familia, nosotros nos vamos yendo... los niños están destrozados, han bailado todo lo que han querido, y ya no pueden más... Daniel el pobre está que se cae...
Manolita: Lógico... han sido muchas horas de fiesta... ¿lo habéis pasado bien...?
Asun: De maravilla, tía... Leonor está guapísima, bueno, ya se lo he dicho a ella... y Philip y ella hacen muy buena pareja... estoy segura que van a ser muy felices...
Manolita: Ojalá... de todas maneras antes de que acabe el verano haremos una fiesta de despedida antes de tener que perderlos de vista por mucho tiempo...
Asun: ¡No hable así, tía...! les va a ir muy bien, ya lo verá... son jóvenes y se merecen una oportunidad... no se ponga triste, piense que lo hacen por su bien...
Manolita: Sí, lo sé, Asun, pero me cuesta aceptarlo... me cuesta aceptar que voy a perder a mi niña mayor... la voy a tener a miles de kilómetros y Dios sabe cuando voy a volver a verla...
Asun: Seguro que antes de lo que se imagina, tía, ya verá... y le van a dar muchas alegrías...
Héctor: ¡Venga, Manuela, arriba ese ánimo...! ¡que no se diga, que tú eres la fuerte de la familia...!
Manolita: Sí, hijo, ya lo sé... es que estoy yo un poco melancólica, debe de ser el champagne, que no estoy yo acostumbrada... soy más de sidra...
Héctor: Lo entiendo, mujer, lo entiendo... en fin, nosotros nos marchamos ya... os deseamos que sigáis disfrutando de la noche...
Manolita: Adiós, hijos... hasta la vista... ¿mi prima se va con vosotros...?
Asun: Sí, tía, no se preocupe, nosotros nos llevamos a madre y a padre junto con Irenita... y Miguel y Estrella ya se han marchado porque Diego estaba incómodo con tanta música y tanto ruido...
Manolita: ¡Ay, pobre...! bueno, pues que lleguéis bien a casa y ya nos veremos...
Héctor: Adiós...

(La familia Perea coge el coche de vuelta a Madrid y tras aparcar a la puerta de casa, Felisa, Trino e Irenita se quedan en el portal despidiéndose de ellos. Dani está cayéndose de sueño y quiere subir a casa. Unos minutos después, los cuatro miembros de la familia Perea entran en casa y Dani vuela hacia la habitación para quitarse la ropa y ponerse el pijama, y de paso se echa un poco de agua en el pelo para quitarse el pegotón endurecido que le ha quedado por efecto de la gomina)

Héctor: ¿Qué tal lo habéis pasado, niños...?
Dani: Yo muy bien, papi, pero tengo demasiado sueño... (frotándose los ojos) mejor te lo cuento mañana...
Héctor: Claro, campeón... que descanses, hasta mañana... (le da un beso a su hijo)
Asun: ¿Y tú, María...?
María: Yo también estoy cansada pero me lo he pasado de cine... y además he aprovechado para practicar el inglés con la familia de Philip... así no se han sentido tan solos entre tanta gente española hablando en un idioma que no conocen... bueno, Philip si que habla español, claro, pero su hermano y sus padres, pues no...
Asun: Pues eso está muy bien, tesoro...
María: Se han quedado bastante impresionados que una niña tan pequeña como yo manejara bien el inglés para entenderse de alguna manera... bueno, e Irenita me ha ayudado mucho, claro...
Dani: (gritando por el pasillo) ¡Y yo también he hablado un poco...!
María: ¿Pero tú no tenías mucho sueño...?
Dani: (asomando la cabeza un momento) Sí, pero quería dejarlo bien claro...
Héctor: (riéndose) Está bien, campeón...
María: El caso es que ha sido una boda muy bonita, aunque me da mucha pena que Leonor al final del verano se marche a vivir fuera tan lejos...
Asun: Ya lo sé, cielo... pero que le vamos a hacer, ella ha tomado una decisión que no ha sido fácil pero sé que le va a ir muy bien y que va a aprender mucho...
María: ¡Pues yo no pienso irme de España ni aunque me lo pida el chico más guapo del mundo...! yo quiero quedarme aquí con vosotros, bien cerca... no me gustaría teneros lejos...
Héctor: (emocionado) Me alegro mucho que me digas eso, princesa, porque yo te echaría muchísimo de menos si te vas lejos...
María: Y yo también papi... te quiero... (le da un beso a su padre y otro a su madre) bueno, yo también me voy a la cama... hasta mañana...
Asun: Hasta mañana, tesoro... que descanses...

(Asun y Héctor se meten en su dormitorio y cierran la puerta. Se cambian de ropa y se meten en la cama, abrazados el uno al otro como cada noche)

Asun: ¿En qué piensas...? ¿hay algo que te inquieta...? (Héctor no responde) ¡Héctor...!
Héctor: ¿Eh, qué...?
Asun: Estás pensando en algo serio y no me escuchas cuando te hablo...
Héctor: ¿Por qué sabes que estoy pensando en algo importante...?
Asun: (acariciándole) Porque te conozco y sé perfectamente cuando esa cabecita privilegiada está concentrada en algo... ¿qué pasa...?
Héctor: Nada... estaba pensando en lo que acaba de decir María... en eso de que no piensa irse nunca a vivir lejos de nosotros... que quiere quedarse aquí... no sé, me gusta... no me imagino la idea de que mi niña pudiera irse a vivir tan lejos como se va Leonor...
Asun: Lo sé, y te entiendo... pero a veces la vida te sorprende y da muchas vueltas... seguro que cuando Leonor tenía la edad de María ni se imaginó por lo más remoto que acabaría enamorándose y casándose con un chico extranjero... lo mismo podría sucederle a María...
Héctor: ¡Uf...! no quiero ni pensarlo... (Asun le mira y se ríe) ¡no te rías...! quiero decir que no me hago a la idea... es mi niña, mi princesita y me gusta que me necesite, tenerla a mi lado, poder aconsejarla, ayudarla, apoyarla... y lo mismo te digo de Daniel... para mí es importante tener a los chicos ahí, que no se nos vayan muy lejos...
Asun: Por desgracia esas son cosas que no siempre se pueden controlar, y a veces no se pueden evitar... pero tienes razón, a mí tampoco me gustaría que se fueran muy lejos... los echaría mucho de menos...
Héctor: Pues a eso voy... ¿lo ves...? al final estás de acuerdo conmigo...
Asun: Sabes que prácticamente siempre estoy de acuerdo contigo... por eso nos entendemos tan bien...
Héctor: ¿Ah sí...?
Asun: Síii...
Héctor: Pues muy bien...

(El feliz matrimonio se besa divertido entre risas y después apagan la luz y se recuestan el uno sobre el otro para dormir plácidamente hasta la mañana siguiente, día que aprovecharán para pasarlo juntos toda la familia unida)




























1 comentario:

  1. Muy bueno Raki !!!! ayyyyy lo que sufriria Hector si su niña de mayor se fuera lejos de el, es que no quiere que toquen a su familia por nada !! en la parte de la boda, me ha gustado como Hector le decia a Asun lo nervioso que el estuvo en su dia .... todas esas conversaciones de pareja me encantan como las de cuando se van a dormir. Gracias por estos relatos.

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