viernes, 22 de febrero de 2013

Capítulo 56: La primera menstruación de Irene (Febrero de 1967)


(Dos meses después, ya estamos en Febrero de 1967. Irene cumplió los 11 años a finales de Enero, reuniendo en la portería a un buen montón de familiares y amigos aquella tarde, y unos días más tarde, Clarita celebró su noveno cumpleaños en casa rodeada de toda la familia y amigos, y Dani se empeñó en llevarse ese día la pecera con su nuevo amiguito dentro para enseñárselo a todos, ya que se siente muy orgulloso de Charly y encantado de que todo el mundo le conozca. El pececito causó sensación en la fiesta, ya que de una forma u otra en algún momento los asistentes allí presentes se acercaron a la pecera a observarle como nada en su reducido hogar. La fiesta transcurrió alegremente con música, globos, tarta y piñata para todos los niños, quienes disfrutaron de la velada un año más, y sobre todo, Clara, la reina de la fiesta, que recibió numerosos regalos de todos los invitados)

(Unos días después, María y Clara están en el colegio a la hora del recreo comiéndose el bocadillo que les han preparado en sus casas y están esperando a Irene que no termina de bajar al patio)

María: ¿No es un poco tarde...? está tardando mucho...
Clara: A lo mejor la han entretenido las monjas o alguna compañera que le ha pedido los deberes...
María: Puede ser... voy a ver si está arriba todavía...

(María trata de subir la escalera hacia el interior del colegio pero la portera que vigila el patio no la deja entrar)

Susana: María, sabes perfectamente que no puedo dejarte entrar... durante el recreo todas las niñas tenéis que estar en el patio, disfrutando del aire fresco, jugando, charlando o comiendo el bocadillo...
María: Ya lo sé, señorita Susana... pero es que estoy un poco preocupada por mi prima Irene... ella ya tendría que haber bajado al patio, y ni Clara ni yo la vemos por ninguna parte, y quiero saber si está en su clase...
Susana: Bueno, pues si quieres voy yo un momento y la busco... tú quédate aquí... ahora mismo vuelvo...
María: De acuerdo...

(La señorita Susana sube la escalera y va hacia la clase de Primero de Bachillerato y allí se encuentra a Irene con otra compañera y una de las profesoras)

Susana: (entrando en el aula) ¿Ocurre algo...? he subido porque María está preocupada por Irene, que no ha bajado al patio todavía...
Rosa: Sí, hazme el favor de llamar por teléfono a su abuela para que venga a buscarla... esta niña no se encuentra bien... dice que le duele mucho la tripa y ha estado vomitando hace un momento...
Susana: Voy enseguida...

(Susana baja a la portería del colegio a llamar por teléfono a casa de Felisa y le informa que su nieta no se encuentra demasiado bien y que debe ir a buscarla. Después, sale a informar a María)

María: ¿Le pasa algo a Irene...?
Susana: No te preocupes, cielo, acabo de llamar a tu abuela para que venga a recogerla en cuanto pueda... Irene no se encuentra bien, le duele mucho la tripa y ha vomitado un poco...
María: ¿Lo ves...? ya sabía yo que algo no iba bien... era muy raro que no bajara al patio...
Susana: Pero tranquila, María, que estoy segura que en cuanto Irene se vaya a casa y se meta en la cama se le pasará y mañana estará perfectamente...
María: Eso espero... voy a ver si viene mi abuela...

(María baja la escalera del patio, se reúne con Clara para contarle lo ocurrido y las dos se dirigen a la puerta central a esperar a que venga Felisa. Un rato después, llega Felisa a la puerta del colegio)

Felisa: ¡Hola, María...! ¿qué ha pasado...?
María: (besando y abrazando a su abuela) Hola, abuela, sube arriba por la escalera... la señorita Susana está ahí y te acompaña... me ha dicho que Irene está enferma, le duele la tripa mucho y ha devuelto y todo...
Felisa: (santiguándose) ¡Madre mía del amor hermoso...! ¿qué le habrá pasado a mi niña...? seguro que le ha sentado mal el desayuno o algo...

(Felisa sube la escalera rápidamente y se reúne con la señorita Susana que le acompaña a la clase donde está Irene)

Felisa: ¡Irene, Irene, cariño...! ¡ya estoy aquí...! ¿cómo estás, mi vida...?
Irene: Me duele la tripa, abuela, es un dolor muy raro... nunca antes lo había sentido así...
Felisa: Seguro que se te ha cortado la digestión, hija...
Irene: No lo sé, abuela... quiero irme a casa y meterme en la cama...
Felisa: Claro que sí... vámonos ahora mismo...

(Felisa se lleva a Irene hacia la puerta de entrada atravesando el patio)

María: ¡Irene...! ¿cómo estás...?
Irene: No estoy muy bien... me voy a casa con la abuela... sólo quiero meterme en la cama...
Clara: Cuídate, Irene... a ver si mañana estás mejor...
Irene: Gracias chicas por preocuparos tanto... hasta luego...
María: Adiós, prima... adiós, abuela...
Felisa: Adiós, mi vida... luego nos vemos...
María: Sí, cuando salga del colegio y venga mamá a buscarme nos pasamos por la portería a ver como está...
Felisa: Gracias, cielo... adiós...

(Felisa se lleva a Irene a casa y allí acuesta a la niña en la cama de su habitación, la ayuda a cambiarse de ropa y ponerse el pijama. Antes de meterse en la cama, Irene va al cuarto de baño y allí se da cuenta que tiene la braguita manchada de color rojo)

Irene: ¡Abuela, abuela...! ¡ven un momento, por favor...!
Felisa: ¿Qué pasa, cariño...?
Irene: Mira... ya sé lo que me pasa...
Felisa: ¡Vaya...!  así que era esto por lo que te encontrabas tan mal... ¡ay, mi niña...! ¡que se hace mayor y no nos damos ni cuenta...! bueno, no te preocupes, que voy a por unas compresas ahora mismo y te pones una, y te traigo una braguita limpia del cajón de tu ropa...

(Felisa va a la habitación de Irene a por ropa limpia y después en el baño le ayuda a cambiarse)

(Ya en la habitación, Irene se tumba en la cama y se acomoda para dormir un rato)

Felisa: ¿Te duele mucho, mi vida...?
Irene: Un poco, abuela... ¿y va a ser así todos los meses...?
Felisa: Pues no lo sé, cariño, supongo que depende... pero la menstruación suele ser dolorosa a veces...
Irene: ¡Pues vaya rollo...! ¿y no puedo tomar nada para que se me pase el dolor...?
Felisa: Le preguntaremos a tu tía Asun cuando venga del trabajo, a ver si ella ha oído hablar de algún remedio de farmacia... como ella está más puesta en estas cosas modernas que anuncian por la televisión... yo por mi parte te voy a preparar una infusión de hierbas para que puedas descansar un rato... es un remedio casero que me lo hacía mi madre cuando era pequeña en el pueblo, y era mano de santo...
Irene: ¿A ti también te dolía mucho, abuela...?
Felisa: Un poco, hija, a veces sí y a veces no... sin embargo, tu tía Asun no ha tenido nunca fuertes dolores, y ella lo lleva bastante bien... luego pasará a verte cuando salga del trabajo, ¿de acuerdo...?
Irene: De acuerdo... gracias, abuela...
Felisa: De nada, cariño... enseguida vengo con la infusión...

(Felisa va a la cocina y allí prepara la infusión de hierbas y anises que ayudan a expulsar los gases más fácilmente y alivian la hinchazón de la tripa. Irene se bebe una taza con la infusión caliente y recién hecha y después se echa a descansar un buen rato hasta la hora de comer)

(Ya por la tarde, Asunción va al colegio a recoger a su hija y a Clara y ésta nada más verla le cuentan lo que ha pasado con Irene esa mañana)

María: Y entonces Irene no bajaba al patio como siempre hace... y subí a buscarla, pero no me dejaron pasar...
Asun: ¿Y por qué no...?
Clara: Porque durante el recreo no nos dejan salir del patio y volver a entrar en el colegio a no ser que esté lloviendo...
María: Y entonces la señorita Susana subió a la clase de Irene y allí estaba la pobrecita que le dolía mucho la tripa y había devuelto y todo...
Asun: ¡Vaya por Dios...! ¿le había sentado mal el desayuno...?
María: Pues no lo sé... eso dijo la abuela que vino a buscarla después... porque llamaron a la abuela y vino aquí al colegio...
Clara: Y se la llevó a casa, y le dijimos que iríamos a verla después de salir de clase a ver si estaba mejor...
Asun: Pues vamos enseguida para allá... a ver cómo sigue... que raro que mi madre no me haya llamado para decirme algo...
María: Porque seguro que ya está bien, mami...venga, vamos...

(Asun se presenta en la portería de casa con María y Clara y encuentra a Felisa en el salón)

Asun: ¡Hola, madre...! ¿qué ha pasado con Irene que ya me han estado contando María y Clara que ha tenido que ir a buscarla al colegio esta mañana...?
Felisa: Pues sí, hija, cuando la he recogido estaba blanca como la pared, y tenía un fuerte dolor de tripa...
Asun: ¿Y cómo no me ha llamado al trabajo...?
Felisa: Bueno, hija, porque yo sola me apañaba bien... tranquila, ahora ya está mejor, le he preparado un remedio casero de hierbas que mi madre me hacía para estas ocasiones...
Asun: ¿Es lo que estoy pensando...?
Felisa: Sí, hija, sí... Irene ya se está haciendo mayor... demasiado deprisa para mi gusto... pero es lo que hay...
Asun: ¡Vaya sorpresa...! pensé que aguantaría un poco más...
Felisa: Sí, eso también pensaba yo... pero ha salido a su madre... ¿tú te acuerdas que Chelo también empezó muy jovencita...?
Asun: Claro que me acuerdo... si prácticamente acababa de empezar yo cuando le vino a ella...
María: ¿Pero que le pasa a Irene, mami...? es que no entiendo nada...
Asun: Tesoro, tu prima ha empezado a hacerse mayor y ya está en esos días del mes por primera vez...
Clara: ¿Ya... tan pronto...?
María: ¡Pues vaya lata...! esos días del mes son un rollo... y además cuando tú los tienes, mami, te enfadas más rápidamente, yo lo he notado...

(Felisa y Asun se parten de risa con el comentario de María)

Asun: ¿En serio me notas más enfadada esos días del mes...?
María: Sí, tienes menos paciencia con las travesuras de Dani, te cambia el humor... y papá también lo dice...
Asun: (divertida) Ah sí...? ¿tu padre también piensa eso...? ya hablaré yo con él luego a ver que me dice...
Felisa: Una cosa, hija, ¿tú sabes si hay algún remedio en la farmacia para aliviar el dolor de tripa de Irene...?
Asun: Bueno, yo he oído que hay mujeres que lo pasan muy mal cuando les viene el período y hay algunos analgésicos para aliviar los dolores... si quiere yo puedo dejarle el frasco de analgésicos para el dolor de cabeza que vale igual... es el que Héctor y yo tenemos en casa y que hemos utilizado alguna vez para la resaca... (sonriendo) aunque cada vez menos...
Felisa: Estupendo, hija, gracias...
Asun: Subo un momento a por él y se lo bajo...

(Asun sube a casa un momento a coger el frasco de analgésicos, y mientras María y Clara entran un momento en el cuarto de Irene a ver como está)

María: ¿Estás mejor, prima...?
Irene: Sí, estoy bastante mejor que esta mañana... gracias por preocuparos...
Clara: No tienes que darlas... para eso estamos...
María: Sólo espero que se te pase el dolor pronto... mi mamá ha ido a casa a por unas pastillas que van muy bien para eso y te las va a traer ahora...
Irene: Muchas gracias, María, de verdad... ¿ya os han contado lo que me pasa...?
Clara: Sí... y la verdad no esperábamos que te viniera tan pronto... pensábamos que aguantarías algún año más...
Irene: Sí, yo también... pero según me ha dicho mi abuela, a mi madre también le vino muy pronto...
María: Y yo lo que espero es que no te cambie el carácter en estos días del mes... porque mi madre a veces está insoportable...
Irene: (riéndose) ¿En serio...? de acuerdo, procuraré no alterarme demasiado... pero a veces esos cambios de humor no se controlan, es cosa de las hormonas... o eso dicen...
Clara: ¿Las hormonas... y eso que es...?
Irene: Pues yo no sé explicarlo bien, pero cuando tu cuerpo cambia y te haces mayor, hay unas sustancias que cambian también y se alteran... y esos cambios son los que hacen que te empiecen a gustar los chicos...
María: (divertida) ¿En serio...? pues ya nos contarás que se siente y quien del barrio te empieza a gustar... a lo mejor en el colegio de mi hermano hay algunos chicos interesantes...

(Las tres niñas se ríen a carcajadas cuando entra Asun en el cuarto a ver a su sobrina)

Asun: ¿De qué os reís tanto...?
María: De nada, mamá... cosas nuestras... tonterías de crías...
Asun: Sí, sí tonterías, seguro... anda, vamos a dejar a Clara en su casa y tú y yo nos subimos para arriba, que ya veo que Irene está estupendamente...
Irene: Gracias por preocuparte, tía... de verdad...
Asun: (dando un beso a su sobrina) De nada, cielo... a ver si con esto te mejoras un poco...
Irene: Adiós chicas, y gracias...
Clara: Adiós, Irene, hasta mañana...
María: Adiós, prima...

(Asun y María acompañan a Clara a su casa y después vuelven a la suya, aunque Héctor aún no ha llegado con Dani del colegio, que hoy tenía partidillo de fútbol con sus amigos de clase)

(María va al cuarto de Daniel a saludar un momento a Charly y después entra con su madre en la cocina)

Asun: ¿Quieres leche con Cola Cao...?
María: Sí... yo te ayudo a prepararlo...

(Asun se sirve un café para ella y un colacao para María y después las dos se van al sofá a tomárselo)

María: Mami... ¿y eso de la sangre que sale por abajo todos los meses es muy molesto...?
Asun: Bueno, eso depende de las mujeres... hay algunas que les duele mucho y a otras no les duele nada, y también depende de los meses...
María: ¿Y a ti también te duele como a Irene...?
Asun: No, cariño... yo he tenido bastante suerte porque mis reglas no son dolorosas en general, pero si es cierto que hay chicas que lo pasan bastante mal... pero tú no te preocupes, que a ti todavía te falta mucho para que te llegue ese momento... además no quiero que te me hagas mayor tan deprisa...
María: Yo tampoco quiero tenerla... además es una guarrería...
Asun: Sí, tesoro, tienes razón, es algo molesto... pero también es importante para las mujeres, significa un cambio en sus cuerpos, en su desarrollo...
María: ¿Y por qué los niños no la tienen...? ¿por qué solo nos pasa a las chicas...?
Asun: Bueno, pues porque somos diferentes... nuestros cuerpos son diferentes... y experimentan los cambios de la edad de forma distinta... pero los chicos por ejemplo tienen otras cosas que nosotras no tenemos...
María: Sí, ya lo sé, mami... lo que tiene Dani ahí abajo es diferente a lo que yo tengo...
Asun: Exacto... y los chicos empiezan a tener más pelo, y por eso se tienen que afeitar, como tu padre, por ejemplo...
María: Y los chicos no tienen... (se señala en el peto del uniforme)
Asun: Eso es, el pecho... pero por ejemplo hay una cosa que a los chicos sí les cambia mucho cuando se hacen mayores y es la voz... y no veas lo divertido que es los gallos que hacen con la garganta cuando están en pleno período de cambio... nosotras en casa nos reíamos mucho cuando le cambió la voz a tu tío Miguel...
María: ¿Y le chinchábais...?
Asun: Pues claro... me acuerdo perfectamente que cuando Miguel se metía con tu tía Chelo o conmigo, nosotras contraatacábamos diciéndole lo fea que parecía su voz y que con esa voz no iban a impresionar a las chicas...
María: (riéndose) ¡Que malas érais...!
Asun: Sí, pero lo hacíamos para fastidiar... cosas de críos... y aunque ahora te parezca que lo de tener la regla es una pesadez, pero también tienes que entender que gracias a ello las mujeres tenemos la suerte de poder quedarnos embarazadas y tener niños tan guapos y tan listos como tu hermano y tú... (le hace cosquillas a su hija y María se ríe divertida revolcándose en el sofá)
María: (incorporándose) Oye mamá... otra pregunta... ¿cuándo conociste a papá...?
Asun: Pues... cuando llevaba algo más de un año en Madrid viviendo... ya sabes que nosotros vinimos del pueblo a buscarnos la vida aquí... gracias a la tía Manolita conseguimos que los abuelos entrasen en la portería a trabajar, y fue mucho después cuando el abuelo abrió el taller mecánico junto con tu tío Miguel...
María: ¿Y tú también conseguiste trabajo...?
Asun: Sí, al principio trabajé cosiendo en un taller de modistas... allí aprendí bastantes cosas, pero sobre todo aprendí a buscarme la vida, a defenderme yo sola... porque yo era bastante ingenua y no sabía nada de la vida... era muy joven, aunque no tan inocente como tu tía Chelo... por eso le pasó lo que le pasó...
María: ¿Te refieres a su muerte...?
Asun: No, tesoro, me refiero a cuando se quedó embarazada de un hombre que no la quería...
María: ¿El papá de Irene...?
Asun: Sí, cielo, en cuanto ese hombre se enteró de que tu tía Chelo estaba embarazada, no quiso saber nada y desapareció... y por eso tu tía decidió tener ella sola a Irene y criarla... pero en el fondo no estaba sola, porque todos estábamos con ella... fue muy valiente...
María: ¿Y entonces Irene no sabe quién es su papá...?
Asun: No... ni falta que hace... porque nos tiene a todos nosotros que somos su familia y los que la queremos y por eso ella se ha criado siempre como una niña feliz...
María: Aún así yo prefiero tener un papá y una mamá que me cuiden y me quieran... y sé que tengo mucha suerte de que conocieras a papá y que te fijaras en él como tu primer novio...
Asun: Lo que tú no sabes, cariño, es que papá no fue mi primer novio exactamente...
María: (sorprendida) ¿Ah no...? yo pensaba que sí...
Asun: Como te decía antes cuando llegué a Madrid con los abuelos y con los tíos, yo era muy joven y aquí conocí a un chico que vivía en este mismo edificio con su familia... era un chico de buena posición y con dinero que se llamaba Jaime... al poco de conocernos y como yo pasaba mucho tiempo en la portería, nos gustamos y empezamos a salir primero como amigos y después como novios...
María: ¿Y qué pasó...?
Asun: Pues que la relación no funcionó... él empezó a fijarse en otras chicas y a tontear con ellas, además él era un chico culto que estudiaba en la Universidad y yo apenas tenía estudios superiores... éramos muy diferentes... y luego se metió en líos políticos y le terminaron echando de la Universidad... tuvo que marcharse a vivir a otra ciudad... pero para entonces ya sólo éramos buenos amigos...
María: ¿Y volviste a verle o a saber algo de él...?
Asun: Prácticamente nada... volvió por Madrid durante unos días a finales de 1956 a recoger la casa de sus padres y llevarse los últimos muebles que allí quedaban y entonces nos vimos por última vez... pero nuestra relación ya llevaba rota demasiado tiempo y él tenía una novia en Zaragoza... él tenía su vida y yo tenía la mía... por aquel entonces yo ya había conocido a tu padre y además fue precisamente tu padre quien me había conseguido el trabajo en la revista como secretaria... así que me despedí de Jaime para siempre y le pedí que no me volviera a escribir cartas, ni siquiera como amigos... necesitaba olvidarle para poder seguir con mi vida...
María: Y seguro que te enamoraste de papá enseguida... ¿a que sí...?
Asun: (sonriendo) Bueno, fue un poco más complicado que eso... es verdad que tu padre me gustaba mucho... pero yo no quería hacerme ilusiones... nuestra relación no era fácil y tuvimos varios encontronazos, varias idas y venidas hasta que nos hicimos novios en serio...
María: La tía Aurelia me ha dicho que tú y papá estuvisteis tonteando mucho hasta que empezasteis a salir como novios formales...
Asun: La tía Aurelia tiene bastante razón... yo no quería reconocer que estaba enamorada de tu padre... me atraía mucho, es cierto, y me divertía mucho cuando estaba con él, pero cuando me ponía a pensar en todas las dificultades, me bloqueaba... por un lado pensaba que era bastante mayor que yo, y que además él seguía oficialmente casado con Teresa y que a pesar de estar separado de ella desde hacía años nunca nos podríamos casar... y pensaba en lo que diría la gente...
María: Y seguro que tú estabas muy triste, porque tú en el fondo le querías... ¿verdad que sí, mami...?
Asun: Claro que sí, mi amor, y los abuelos me veían triste y los tíos, y mis compañeros de trabajo... hasta que al final un día decidí que no quería seguir así, no podía seguir sufriendo... y entonces me fui al despacho de tu padre y hablé con él... tuvimos una larga y bonita charla, yo le dije todo lo que sentía por él y él sentía exactamente lo mismo... los dos nos queríamos y no podíamos seguir escondiendo nuestros sentimientos a los demás... decidimos declararnos el uno al otro y empezar a salir como novios formales... y ya no nos importaba lo que pensara la gente... la familia nos apoyaba y eso y nuestro amor compartido era lo único importante... al final nos fuimos a vivir juntos y aunque no nos podíamos casar, vivíamos como un matrimonio de verdad, y el resto de la historia ya la conoces...
María: Sí, y es preciosa, mami... y yo estoy muy orgullosa de tener unos padres tan valientes y que se quieren tanto...
Asun: Yo lo único que te puedo decir es que estos últimos diez años que llevo con tu padre han sido los más maravillosos de mi vida, y quiero seguir así junto a él todo el tiempo...

(María besa y abraza a su madre cuando Héctor entra por la puerta con Dani)

Héctor: ¡Ya estamos en casa...!
María: ¡Hola, papá...! (se tira a sus brazos y se cuelga de su cuello besándole)
Héctor: ¡Menudo recibimiento, princesa...! así da gusto...
María: Te quiero mucho, papi...
Héctor: Y yo a ti princesa... ¡hola, cariño...! (besa a su mujer) ¿qué le han dado a esta niña hoy...?
Asun: Digamos que tiene un ataque de “papitis” aguda... ¿qué tal el día...? (besa a su marido)
Héctor: Liado, como casi siempre, pero bien... ¿y tú...?
Asun: Muy bien también...
Dani: ¡Hemos ganado el partido...!
Asun: ¿En serio...? ¡que bien, tesoro...! ¡ven aquí, que no te he dicho nada...! (besa y abraza a su hijo)
Héctor: Han jugado mucho mejor que los otros y también han tenido suerte...
Dani: ¡Voy a la habitación a contárselo a Charly...!

(El niño corre hacia su cuarto para saludar a su pececito y María se queda abrazada a sus padres)

Héctor: ¿Me he perdido algo esta tarde...?
Asun: Tu hija y yo que hemos estado hablando largo y tendido de cosas de mujeres...
Héctor: ¡Vaya...! ¿y eso...? (bromeando) ¿habéis estado conspirando contra mí...?
Asun: No, tonto, no... todo ha venido a colación de que esta mañana a Irene la ha tenido que ir a buscar mi madre al colegio porque se encontraba mal... y resulta que ya le ha venido el período por primera vez...
Héctor: ¡Vaya faena...! ¿es muy niña todavía, no...?
Asun: Bueno, acaba de cumplir los 11 años, y su madre, Chelo, también fue muy temprana...
Héctor: ¿Y cómo se encuentra...?
Asun: Cuando yo me he enterado por la tarde, ya estaba mucho mejor y más animada, pero le he dado los analgésicos porque le dolía mucho la tripa y la cabeza... y después de verla, nos hemos subido María y yo a casa y hemos pasado bastante tiempo charlando y nos ha cundido mucho la tarde, ¿verdad que sí...?
María: Sí... mamá me ha estado contando cuando te conoció y cómo os hicisteis novios... y también me ha dicho que ella tuvo antes otro novio nada más llegar a Madrid...
Héctor: ¿Le has hablado de Jaime...?
Asun: Sí, me ha parecido interesante que conociera también mi historia al igual que ya conoce la tuya con Teresa...
Héctor: Pues claro que sí... nuestra niña ya se va haciendo mayor muy a mi pesar y es muy bonito que podamos compartir nuestras historias familiares con ella... ¡ven aquí, mi princesa...!

(Héctor coge a María, la besa y la abraza con cariño. En ese momento entra Dani de nuevo en el salón)

Dani: Papi, ¿y yo también soy tu princeso...?
Héctor: (cogiendo a su hijo en brazos) No, campeón, tú eres mi príncipe... ¡dame un beso anda...! estoy tan orgulloso de mi familia y os quiero tanto a todos...

(Dani se abraza a su padre y le besa cariñosamente, y luego Héctor besa a su mujer nuevamente y se abraza y besa a María formando los tres una piña cada día más unida y feliz)





viernes, 15 de febrero de 2013

Capítulo 55: Un día en el zoo (Diciembre 1966)


(Las vacaciones de Navidad van pasando y los niños al no tener colegio en estos días, pasan las jornadas jugando en casa de Irene por las mañanas, o yendo por las tardes a casa de Clarita, ya que tanto Héctor como Asun tienen que trabajar a excepción de los fines de semana y días festivos. Además los niños tienen algunos deberes pendientes que los profesores ya se han encargado de ponerles para la vuelta de las vacaciones, aunque ellos como estudiantes aplicados que son, se esfuerzan por terminarlos lo más rápidamente posible para poder disfrutar de estos días libres)

(Llega el último fin de semana del año, un sábado bastante soleado en Madrid para la época en la que estamos, y las familias se dedican a comprar todo lo necesario para celebrar la Nochevieja y el Año Nuevo a lo grande. Sin embargo, María y Daniel están muy emocionados y no precisamente por celebrar el fin de año, sino porque sus padres les van a llevar al Zoo a pasar el día. Daniel lleva tiempo queriendo ver de cerca a los leones y otros felinos por los que siente verdadera pasión, habiéndose empapado las fotos e ilustraciones que figuran en los libros de Ciencias Naturales de su hermana. María ya le ha explicado a su hermano las características de estos animales y como Dani aún está aprendiendo a leer, se ha fijado mucho en las fotos y dibujos que aparecen en el libro)

Dani: A ver, déjame verlo otra vez, por favor...
María: Toma, mira que estás pesadito... ¿ves...? son carnívoros porque se alimentan de carne y aprovechan para salir de caza y coger a aquellos animales que pillan más indefensos como son las crías de otros animales de la selva o de la sabana... son las hembras las que salen a cazar y también las que enseñan a sus crías a ser independientes...
Dani: ¿Y los leones hombres que hacen...?
María: (con una risita sibilina) Pues echarse a dormir, ¿no lo ves...? como este, (señala una foto) si es que al final somos las mujeres las que tenemos que resolver todos los problemas... los hombres son unos vagos...
Dani: (empezando a enfadarse) ¡Jolín, eso no es verdad y lo sabes...! porque papá es muy trabajador y hace muchas cosas en casa, y ayuda mucho a mamá, y yo también...
María: (guiñando un ojo a su hermano) Ya lo sé, pequeñajo... sólo lo estaba haciendo para picarte y veo que lo he conseguido...

(Asun entra en el salón)

Asun: ¿Qué hacéis, niños...?
Dani: Pues María me está enseñando su libro de los animales, y también se mete conmigo...
María: Pero sólo era una broma... oye, mamá, ¿a papá le queda mucho para irnos al Zoo...?
Asun: No, tesoro, tu padre se está terminando de afeitar y yo estoy haciendo los bocadillos... pero si quieres ve a meterle un poco de prisa...
Dani: ¡Yo voy...!

(Dani se va directamente al cuarto de baño a ver como va su padre)

Dani: ¿Y va a venir también Javier con nosotros...?
Héctor: Ya sabes que no, campeón... Javier se ha ido de viaje con sus padres este fin de año, han ido a esquiar a Sierra Nevada... el tito Bonilla quería enseñarle a Javier a ponerse sus primeros esquís y a deslizarse con ellos por la nieve...
Dani: ¡Jo, que suerte...! ojalá nosotros también podamos alguna vez ir a la nieve...
Héctor: Quien sabe, campeón, quizás algún año... pero nosotros hoy vamos a hacer algo muy divertido... ¿verdad que sí...?
Dani: ¡Síii...! ¡y yo ya estoy preparado...!
Héctor: Pues yo también... mira a ver si mamá está lista y nos vamos entonces...
Dani: Voy...

(Un rato más tarde, la familia Perea está preparada para salir a disfrutar de su estancia en el Zoo de la Casa de Campo de Madrid, donde van a pasar una velada inolvidable. En esta ocasión se llevarán con ellos a Irene, que a sus casi 11 años ya está empezando a desarrollarse como una jovencita y que según la abuela Felisa pega el estirón por días)

(A su llegada al Zoo, lo primero de todo es hacerse con un plano del recinto para orientarse y decidir que ruta será la más adecuada para ir viendo a los diferentes animales. Después de comprar los billetes en la taquilla, Dani que es el más lanzado, se dirige a la caseta donde un señor está repartiendo los planos y allí coge unos cuantos para toda la familia)

Dani: (mirando el plano con los dibujos) ¿Por dónde empezamos...?
María: A ver, déjame ver ese plano... tenemos que organizarnos para que nos de tiempo a ver cuantos más mejor... ¡anda, mira...! hay espectáculo de los delfines a las 12... eso tiene que estar genial... ¿qué hora es...?
Héctor: Las 10 y media, princesa...
María: Pues entonces nos da tiempo a ver otros animales antes... podemos ir a ver a los monos, o a los elefantes o los leones...
Dani: ¡Yo quiero ver los leones...!
María: No te preocupes, Dani, que vamos a ver todo, tenemos todo el día hasta que se haga de noche, hasta las seis más o menos...
Asun: Pues vamos para adentro y a ver que vemos... ¡venga, niños...!

(La familia Perea empieza su andadura dirigiéndose al lugar donde se encuentran los monos y especies similares tales como orangutanes, gorilas, macacos, etc)

Dani: (ofrece un cacahuete a uno de los monos y éste se lo quita rápidamente de las manos) ¡Hala, que rápido...! ¡y mira como se lo come...!
María: Yo voy a darle otro... (extiende su mano con otro cacahuete que desaparece rápidamente) ¡madre mía... si que tiene hambre...!
Héctor: Mirad niños, vamos a entrar ahí para ver a las especies más grandes dentro de las vitrinas de cristal...
Dani: (observando un gorila que reposa al pie de un árbol) ¿Y por qué están encerrados...?
Asun: Cariño, porque este tipo de monos son peligrosos... tú imagínate que se asustan o se enfadan y con lo grandes que son y lo pequeño que eres tú, imagínate lo que podría pasar...
María: Que nos aplastarían...
Héctor: Exacto, princesa... así que lo mejor es verles desde aquí... así no hay peligro...
Dani: (imitando algunas de las poses de los chimpancés) Mira lo que hago...
María: (riéndose) Sí, tú sigue haciendo el mono así y te parecerás a uno de ellos...
Asun: Venga, Dani, deja de hacer el tonto y vámonos...

(La familia se dirige a la zona de los grandes animales africanos donde se observa a las jirafas, a los elefantes, a los hipopótamos, las cebras, los rinocerontes y finalmente a los leones)

Irene: ¡Mira que cuello tienen las jirafas...! ¿te imaginas, María...? si tuviéramos que hacerles una bufanda de esas de punto que nos enseñan a hacer las monjas, no ganaríamos para lana...!
María: (riéndose) Sí, es verdad, espero que no cojan muchos catarros...
Dani: ¿Y estos bichos que comen...?
Irene: Son herbívoros, Dani... eso quiere decir que sólo comen hierba, hojas, frutas de los árboles... así que puedes estar tranquilo... tú no les interesas...
Dani: ¡Muy graciosa, prima...!

(Dani queda entusiasmado con la visión de los hipopótamos y elefantes dándose baños de barro)

María: (observando a un hipopótamo) Fíjate, si es que no se mueve nada de nada, desde aquí parece una gran roca oscura...
Dani: Pues el elefante ese que se está echando el barro por encima, se está poniendo como un guarro... ¡anda que si yo me echara todo ese barro, menudo enfado se cogería mamá...!
Asun: Eso desde luego, no quiero ni imaginarlo...
Irene: ¡Dani, María, mirad allí... los leones...!

(Los tres se quedan embobados mirando a los leones)

Dani: Pues tenías razón, María... el león hombre está durmiendo ahí junto al árbol y la leona está con los leones pequeños...
María: Pues claro... y se dice macho, Daniel, y lo puedes distinguir muy bien por toda esa melena que tiene alrededor de la cara...
Irene: ¡Mirad como van las crías a intentar jugar con su padre...!
María: Sí, pues vaya recibimiento... no hace más que apartarlas para que le dejen dormir... suerte que mi papá no hace eso cada vez que Dani o yo le despertamos de la siesta o le levantamos de la cama...
Héctor: (riéndose) ¡Pues claro que no, princesa...! si a mí me encanta jugar con vosotros...
María: (mira su reloj) Será mejor que nos demos prisa, dentro de poco empieza el espectáculo de los delfines en la piscina y tenemos que coger un buen sitio...
Asun: Pues vamos entonces...
Irene: Venga, Dani, luego si nos da tiempo volvemos un rato a ver a los leones otra vez...

(La familia se dirige a la zona acuática para ver el espectáculo de los delfines y las focas. Los niños lo pasan en grande viendo los saltos acrobáticos de los delfines, sus giros en el agua y la recompensa que reciben en forma de pescadito cada vez que hacen algo bien)

Dani: ¿Y yo también puedo tocar los animales...?
Héctor: No, campeón... ellos están entrenados por profesionales, que son los que los cuidan y por eso les hacen caso... ¿pero a que es divertido...?
Dani: Sí... son unos animales muy simpáticos... y las focas también... (empieza a colocar los brazos imitando el ruido característico que hacen)
María: Cada vez te sale mejor, eh...?

(Cuando salen de la piscina, van hacia los acuarios donde se recrean observando a otros grandes peces y animales marinos como los tiburones, las rayas y mantas de agua, las tortugas marinas y otros peces más pequeños en pequeños acuarios donde también encuentran caballitos de mar, estrellas y erizos y todo tipo de corales y algas)

Dani: Me gustaría tener un pececito... para cuidarle y darle de comer... ¿puedo, papá...?
Héctor: Ya sabes que nunca hemos tenido animales en casa, campeón...
María: Me parece Dani que no lo vas a conseguir, yo siempre he querido tener un perro y papá y mamá siempre dicen que tener un animal es una gran responsabilidad, y a los perros hay que sacarles a la calle a hacer sus necesidades, y darles de comer, y son bastante sucios...
Dani: Pero los peces son distintos, sólo hay que darles unos polvitos de comida en el agua y cambiar el agua a veces... y no son peligrosos... ¡por favor, papi...!

(Héctor y Asun se miran dubitativos)

Héctor: Bueno, lo hablaré con tu madre y lo pensaremos... ¿de acuerdo...?
Dani: ¡Sí, bien...!

(María e Irene se miran alucinadas por el poder de convicción que tiene Daniel)

(Un rato después, la familia está en la zona de los reptiles y arácnidos, donde las niñas no dejan de mirar con cara de asco cada uno de los bichos encerrados en las cajas de cristal)

María: ¡Puaj...! mira esa araña peluda... ¡da miedo...!
Irene: Sí, pues como te pique cualquiera de estos bichitos te vas al otro barrio... son muy venenosos...
Dani: ¿Y ésta también...? (señalando una serpiente de cascabel con su ruido característico)
María: ¡Esta la que más...! es una serpiente de cascabel... ¿ves el sonido que hace cuando mueve y arrastra el cascabel...? (empieza a escenificar con su hermano como si fuera la presa) como te rodee con su cuerpo, y te clave los colmillos, te inyecta el veneno y te mata...
Dani: (apartando a su hermana) ¡Ay, déjame...!
Asun: María, deja tranquilo a tu hermano, ¿no ves que lo estás asustando...?
María: ¡Si no le he hecho nada...! él ha preguntado y yo le respondo... ¡anda vámonos fuera que estos bichos me dan repelús...!

(Salen fuera del recinto y encuentran una fosa encharcada y vallada donde se encuentran los cocodrilos)

Irene: Estos también son muy peligrosos y pueden matar una cría de cualquier animal en tan solo unos segundos con esos dientes...
Dani: ¡Vaya...! ¡menuda boca...!
María: Sin embargo la piel de estos bichos se utiliza mucho para hacer zapatos y bolsos...
Asun: ¿Y tú sabes lo carísimos que son...?
María: Pues no lo sé... pero yo jamás me pondría unos zapatos o llevaría un bolso hecho de la piel de estos bichos... me daría mucha pena que los maten solo para quitarles la piel...
Héctor: Bien dicho, princesa...

(A continuación, la familia Perea en compañía de Irene se disponen a disfrutar de unos buenos bocadillos que Asun ha preparado y se sientan en un merendero con mesas y bancos dispuestos para que las familias almuercen y descansen un rato de su visita al zoo)

(Ya a media tarde, la familia prosigue la visita en la zona polar, donde los niños disfrutan en grande imitando la forma de andar de los pingüinos y viendo los chapuzones del gran oso polar)

(Para ir acabando, se dirigen a la zona de las aves, donde se puede admirar una muestra bastante grande de flamencos rosados, aves acuáticas, diferentes especies de patos, cisnes y ocas y un poco más adelante, las aves rapaces como las águilas, los búhos o los buitres)

(La visita termina en la zona de animales asiáticos donde de nuevo pueden ver a otra especie de elefante, además de los tigres de bengala)

Dani: Son más bonitos los trigues que los leones...
María: Se dice tigres, Daniel... y también son carnívoros... tienen unos buenos colmillos para cortar la carne que cazan... y éstos tienen rayas, mientras que los leopardos que vimos antes tienen manchas redondas... ¿ves...?
Dani: Sí... estoy aprendiendo muchas cosas contigo hoy, hermanita...

(A punto de oscurecer y de cerrarse el recinto, aún les quedan unos minutos para ver a los osos y a los ciervos y gacelas, tras lo cual, encaminan su paso hacia la salida para recoger el coche que han dejado en el aparcamiento exterior)

Héctor: Bueno, ¿qué tal lo habéis pasado, chavales...?
María: Muy bien, papá... ha sido muy divertido e interesante todo...
Asun: ¿Y tú, Irene...?
Irene: Fenomenal tía... me lo he pasado de cine, y se lo voy a contar todo a la abuela cuando vuelva con pelos y señales...
Dani: Yo no sé si voy a poder dormir con lo emocionado que estoy...
María: Por supuesto que te vas a dormir... ya me encargaré yo de eso si hace falta...

(La familia Perea vuelve a casa tras pasar el día entero en el Zoo, dejan a Irene en la portería con los abuelos y suben a casa, donde Asun prepara algo ligero de cena)

(Esta noche es María la encargada de leerle un cuento a su hermano para que se tranquilice un poco y se duerma como un angelito, ante la atenta y orgullosa mirada de sus padres que están encantados de ver a su hija asumir ciertas responsabilidades de hermana mayor)

(Los días festivos de las navidades van pasando, incrementándose también el frío y el mal tiempo con el nuevo año que ya empieza. Ya hemos atravesado la barrera de 1967, y en este nuevo año los Reyes Magos hacen su aparición estelar con unos regalos muy especiales para los más pequeños de la casa: unos patines para María y un pececito de colores para Daniel. Dani está encantado con su nuevo amiguito al que ha bautizado como Charly, y disfruta echándole su comida cada día o viendo como su madre le cambia el agua cada semana dejándole que nade un rato en la bañera mientras tanto para que no se muera. Charly ha encontrado su nuevo hogar en una pequeña pecera situada en la mesita de noche del cuarto de Daniel, donde María también va de vez en cuando a saludarle con alegría)







sábado, 9 de febrero de 2013

Capítulo 54: Una tarde en el circo (Diciembre 1966)


(Tres meses después, Diciembre de 1966. Ya están a punto de llegar las Navidades una vez más y es que el tiempo pasa muy deprisa. Los escaparates de las tiendas ya lucen radiantes todos los productos que quieren vender en estas fiestas, y por toda la ciudad encuentras belenes en las iglesias y edificios públicos y luces que adornan especialmente el centro urbano, por lo que se hace especialmente bonito pasear en estas fechas tan señaladas a pesar del frío)

(Un año más y como suele ser habitual por estas fechas, también se han instalado varios espectáculos de circo en la ciudad. Uno de los más importantes es el del Circo Price, edificio singular situado en pleno centro de la capital a pocos metros de la Plaza de Cibeles. Este edificio que durante el año alberga espectáculos variados de música para todo tipo de público, en estas fechas tan señaladas se viste de gala haciendo las delicias de grandes y pequeños con su maravilloso espectáculo circense)

(En esta ocasión, Héctor y Bonilla se han hecho con entradas para llevar a sus respectivas familias al circo estas navidades. Han comprado entradas para el fin de semana previo a las fiestas para llevar a todos los niños, incluyendo a Clara y a Irene)

(Héctor se presenta el jueves por la tarde en casa, después del trabajo, dispuesto a dar una sorpresa a los niños)

Héctor:¡Ya estoy en casa...!
María: ¡Papi...!
Dani: ¡Papi...!

(Los niños corren a abrazarse a su padre)

Héctor: ¡Hola, tesoros...! ¿qué tal el cole...?
María: Muy bien, papá, mañana es el último día antes de las vacaciones y haremos el concurso de villancicos y en mi clase ganaremos seguro porque tenemos el mejor villancico de todos...
Héctor: Que bien, princesa... pero si no ganas tampoco pasa nada, deja algo para los demás, no vas a ganar tú todos los años, ¿verdad...?
Dani: Siempre está presumiendo de que va a ganar... pero Javier y yo la hemos visto ensayar y no lo hace nada bien...
María: ¿Por qué no te callas un rato, enano...? ¡tú que sabrás...!
Héctor: Bueno, bueno, haya paz... y tú tranquila, cariño, que ya sabes que tu hermano lo hace para chincharte, en el fondo él también está convencido de que vas a ganar... ¿y tú que me cuentas, Dani...?
Dani: Hemos hecho un belén de plastilina en el colegio... y yo he hecho las ovejas...
Héctor: ¡Vaya...! ¿y son bonitas...? ¿me puedes enseñar alguna...?
Dani: ¡Sí...! tengo una en el cuarto para llevarla mañana...

(Dani sale corriendo hacia su cuarto)

María: (aprovecha para meterse con su hermano) Ya verás las ovejas que hace este... ¡si parece un perro o una vaca...! cualquier cosa menos una oveja...
Dani: Tú cállate que no entiendes...
Héctor: Pero bueno, he dicho que ya está bien, los dos... a ver trae para acá...
Dani: ¿A que es bonita, papi...?
Héctor: Claro que sí, campeón... seguro que si yo me pongo a hacerla, me sale fatal... por cierto, ¿y vuestra madre...?
María: Está en casa de la abuela, se ha bajado un momento a buscar no se qué...
Héctor: Muy bien, pues entonces voy a cambiarme y la esperaremos... (saca de su bolsillo las entradas) ¿a quién le apetece ir al circo este sábado...?
Dani: ¡A mí...!
María: ¡Y a mí, también...!
Héctor: He comprado unas cuantas entradas para que vayamos todos al circo el sábado por la tarde... nos llevaremos a Clara y a Irene también... y vendrá con nosotros el tito Bonilla y la tita Matilde que traerán a Javier...
María: ¡Bieeennn...!
Dani: ¡Bieeeennn...! ¿y vamos a ver leones...?
Héctor: Claro que sí, campeón... y malabaristas, y trapecistas, y también payasos...
María: ¡Hala...! ¡que divertido...! a mí lo que más me gustan son los magos y los trapecistas...
Dani: Pues a mí los payasos y los leones...
Héctor: Y después nos iremos todos a merendar por ahí...
María: ¡Síiii...!

(En ese momento entra Asun de nuevo en casa)

María: ¡Mami, mami... papá nos va a llevar al circo...!
Dani: ¡Sí, y vamos a ir con el tito Bonilla y con Javier...!
Asun: ¡Vaya...! eso si que es una novedad... ¡hola, cariño...! (le da un beso a su marido)
Héctor: Hola, cielo...
Asun: ¿Y cómo se te ha ocurrido...?
Héctor: Pues fue un poco improvisado, la verdad... estábamos Bonilla y yo haciendo unas gestiones esta mañana por la zona de Cibeles, y pasamos por el Circo Price y es cuando vimos anunciado el espectáculo... y pensamos que sería una buena idea llevar a los niños al circo... siempre lo han visto por la televisión, pero nunca han estado allí... y hemos sacado entradas para todos, incluyendo a Clara y a Irene...
Asun: Mira que bien... hace años que yo no voy al circo y seguro que es divertido... cuando se entere Irene se va a poner como loca, siempre le han encantado los malabaristas, pero sobre todo los magos, y aunque era muy pequeñita cuando murió Chelo, ella ha visto fotos de su madre y de Gerardo cuando hacían juntos el espectáculo aquel en el café del teatro, ¿te acuerdas...? y Estrella le ha contado cosas increíbles de los trucos de Gerardo...
Héctor: Es verdad, me acuerdo perfectamente de aquel espectáculo de tu hermana con Gerardo, la verdad es que Bonilla, Vallejo y yo nos quedamos alucinados aquel día... ¿y qué habrá sido del bueno de Gerardo, por cierto...?
Asun: Hace mucho que no tenemos noticias suyas, pero Estrella que es quien habla con él habitualmente, dice que está muy bien con su novia, la alemana esa que vino a la boda de Miguel...
Héctor: ¿Y no piensan casarse nunca...?
Asun: Pues supongo que sí, sobre todo si quieren tener hijos, porque Gerardo tampoco es ningún niño ya... y a Estrella le hará ilusión tener algún sobrino más...
Héctor: ¿Y qué tal van los trámites de adopción por parte de tu hermano... sabes algo...?
Asun: Pues no mucho, por lo que Aurelia me ha dicho, parece ser que Gustavo está en contacto con varias agencias con las que trabajan habitualmente en el bufete, y en cuanto tenga alguna información ya nos dirá algo... de momento mi hermano y Estrella están ilusionados con la idea, pero saben que va a ser difícil que cuaje algo en serio, así tan pronto, a no ser que ocurra un milagro...
Héctor: Mujer, hay que ser optimistas... estoy seguro que tiene que haber muchos niños por ahí esperando encontrar un hogar donde les quieran y les cuiden como se merecen... si tuvieras que ver como yo a diario la cantidad de miserias humanas que me encuentro, estarías deseando que algunos de esos niños encontraran una familia como Dios manda...
Asun: (acariciando a su marido) Sí, ojalá tengas razón... y bueno, lo del circo, ¿para cuando es...?
Héctor: El sábado por la tarde... y luego nos iremos a merendar todos por ahí...
Asun: Me parece una idea fantástica.... bueno, como todas las que tú tienes... (le da otro beso) voy a cambiarme, y me pongo con la cena, ¿de acuerdo...?
Héctor: (besando a su esposa) De acuerdo, mi amor... voy a ver que hacen los niños...

(Asun va a la habitación a ponerse ropa de casa y después se pone con la cena en la cocina, mientras Héctor juega con los niños en la habitación de Dani. Un rato después, cenan todos juntos en el salón)

(Un par de días después ya están preparados todos para pasar la tarde en el circo. Héctor y Asun bajan a la calle con los niños, donde ya les están esperando Irene y Clara, y cogen el coche para ponerse en marcha hacia el Circo Price, en cuya puerta han quedado con la familia Bonilla)

(Cuando Héctor consigue aparcar en las inmediaciones, llegan todos juntos a la puerta principal donde esperan Bonilla y Matilde con su hijo Javier)

Bonilla: ¡Hola, familia...!
Asun: Bonilla, ¿qué tal...? (le da dos besos tanto a Bonilla como a Matilde)
Héctor: ¿Qué pasa, familia...? (saluda a Bonilla con un abrazo y a Matilde con dos besos)
Javier: ¡Hola, Dani...!
Daniel: ¡Hola...! estoy tan contento porque vamos a ver los leones de cerca, y a los payasos...
María: A mí los payasos me dan igual, yo quiero ver a los trapecistas...
Irene: Y yo a los magos...
Héctor: Hala, vamos para adentro, chicos, y tomemos asiento...
María: ¿Papi, nos compras unas golosinas...?
Héctor: (guiñándole un ojo divertido) Vaya, nos vamos a poner caprichosos ahora... eh...?
Asun: Si en el fondo lo está deseando, porque seguro que él también se compra algo...

(Héctor saca la cartera y se acerca al puesto de golosinas y allí compra junto con Bonilla que también apoquina con parte de los gastos, unas nubes de algodón dulce para cada uno de los niños, unos refrescos para los pequeños, cervezas para los mayores y bolsitas de golosinas para repartir. Después se dirigen al graderío del recinto para tomar sus asientos)

(Durante el espectáculo, los niños no quitan los ojos de encima a los diferentes personajes que van pasando por la pista central)

María: (asombrada ante el salto que ha dado la trapecista) ¡Hala... mira, Clara...! tiene mucho mérito eso que hace...
Clara: Sí, y además lo hace sin red... vamos, que se puede matar si se cae al suelo...

(El espectáculo de los malabaristas y los magos deja a Irene sin palabras)

Irene: ¡Es tan bueno como Gerardo...!
María: ¿Y cómo puedes saber eso si no has conocido a Gerardo apenas...? creo que la última vez que vino por aquí tú eras muy pequeña y yo ni existía...
Irene: Ya lo sé, pero la tía Estrella me ha contado un montón de cosas y además me ha dicho que Gerardo vendrá a visitarnos el año que viene...
María: ¿En serio...? por fin podré conocerle... he oído hablar mucho de él...

(Las dos niñas siguen muy atentas el espectáculo de magia e incluso Irene ante su sorpresa tiene la oportunidad de colaborar con el mago en uno de sus trucos, lo que la divierte y emociona mucho)

Clara: ¡Jolín, que suerte has tenido que te haya elegido a ti...!
Irene: Yo tampoco me lo esperaba, pero ha sido genial...
María: ¿Y has podido ver el truco...?
Irene: No... lo hace tan bien que no se ve nada...
Dani: Lo has hecho muy bien, Irene, has sido una gran ayudanta...

(Todos se ríen por la palabreja usada por el niño)

Irene: (acariciando a su primo) Muchas gracias, pequeñajo... y ahora sigamos viendo el espectáculo...

(Llega el momento del domador de leones y el artista pide la colaboración de un niño voluntario del público que le ayude. Todos los niños allí presentes levantan la mano para ser elegidos y a pesar de los esfuerzos de Dani por salir a la pista, el domador elige a otro niño mayor que él)

Dani: Me gustaría tanto salir ahí a ayudar...
Asun: Pues yo me quedo mucho más tranquila con que no te haya elegido, cielo... eso es peligroso... nunca se sabe lo que puede pasar con esos animales...
Héctor: Estoy de acuerdo con tu madre, campeón... y si quieres ver los leones y los tigres más de cerca, no te preocupes que cualquier día de estos os llevo a tu hermana y a ti al zoo, ¿te parece...?
Dani: ¡Síiii...!

(La tarde en el circo termina con el consabido espectáculo de los payasos que con sus juegos infantiles, su música, sus bromas, sus caídas y sus torpezas hacen la delicia de pequeños y grandes que no paran de reír y de cantar durante el resto de la velada)

(Ya a la salida, todos se reúnen en la puerta)

Héctor: ¿Lo habéis pasado bien, chicos...?
Niños: ¡Síiii...!
María: ¿Y ahora qué vamos a hacer, papi...?
Héctor: Irnos todos juntos a merendar a una buena cafetería... ¿qué os parece...?
Dani: ¡Bien...!
Héctor: Pues hala, vamos, andando...

(Las familias Perea y Bonilla encaminan sus pasos hacia la chocolatería de San Ginés, donde pasan el resto de la tarde disfrutando del mejor chocolate con churros de toda la ciudad, mientras Javier y Daniel no pierden de vista los globos que les han regalado los mismos payasos durante la función ya que han sido los niños que más han aplaudido de todo el graderío, luciendo así atados a sus muñecas el merecido regalo que se han llevado por ello)

(El resto de la tarde transcurre de forma divertida y muy agradable, entre charlas, risas y recuerdos de las anécdotas más memorables de la inolvidable velada que todos han pasado en el circo)











domingo, 3 de febrero de 2013

Capítulo 53: Como los novios y algo más (Septiembre 1966)


(El verano va tocando a su fin y la familia Perea tras haber pasado diez días de vacaciones en las playas de la Costa Brava y unos días en Valdemorillo, regresan a casa llenos de buenos recuerdos, contentos de haber disfrutado de unos días de relax, desconectando de Madrid, una ciudad cada vez más bulliciosa pero que les atrae sin remedio por la cantidad de planes y experiencias que se pueden vivir en ella)

(Llega Septiembre y con él la vuelta al colegio por parte de los niños y la vuelta al trabajo por parte de Héctor y de Asun, que han vivido un mes de Agosto muy a gusto sin trabajar, aunque ahora deben afrontar la realidad de volver a la rutina nuevamente. Este nuevo curso escolar que ahora comienza significará el comienzo de la Primaria para el pequeño Daniel, que cada vez se siente más mayor e importante en la familia, y el final del ciclo de Primaria para María, que es cada vez más consciente de que se va haciendo mayor y que ello implica ciertas responsabilidades, aunque las asume con gusto y paciencia)

(Al mediodía, Héctor está leyendo el periódico y se detiene en la sección de espectáculos)

Héctor: ¡Anda, mira...! ¿has visto, cariño...? estrenan en el Palafox la última película del Billy Bilder este...
Asun: ¡Vaya...! ¿y cómo se llama la película...?
Héctor: “En bandeja de plata”...
Asun: ¿Y de que va...?
Héctor: A ver que pone aquí en el argumento... es una comedia protagonizada por Gualter Matau y Jack Lemon, esa pareja cómica que tanto te gusta... es sobre un reportero gráfico que se lesiona por un golpe provocado por un jugador de fútbol y con ayuda de su cuñado que es abogado, decide fingir gravedad en la lesión para sacar dinero y de paso dar pena ante su exmujer para que vuelva con él... parece divertida, ¿no...?
Asun: Sí, tiene buena pinta, y además esos dos hacen buena pareja...
Héctor: ¿Te apetece que vayamos a verla esta tarde los dos solos, como si fuéramos novios...?
Asun: (riéndose) ¡Tienes unas ideas que me encantan...!
Héctor: Pues no se hable más... dejamos a los niños con tus padres y tú y yo nos vamos al cine...
Asun: Fantástico...

(Un rato más tarde, Asun y Héctor se sientan a comer con los niños que al no tener aún clase por la tarde, comen en casa con ellos)

Héctor: Chicos, esta tarde mamá y yo estamos planeando ir al cine...
María: ¿Vamos a bajar a casa de los abuelos entonces...?
Asun: Bueno, cariño, solo si os parece bien y no os importa que tu padre y yo salgamos un rato por ahí...
María: Claro que no... yo me quedo con Dani, y cuido de él... y no tienes que preocuparte de nada, mamá, porque también está la prima Irene para ayudarme...
Héctor: ¿Harías eso por nosotros, princesa...?
María: Por supuesto que sí... además, le dijimos a la abuela el otro día que nos apetecía hacer un bizcocho en su casa y chocolate... así que Irene y yo vamos a preparar la merienda esta tarde...
Dani: ¿Y yo puedo ayudar...?
María: Sólo si te portas bien, pequeñajo... que luego no quiero problemas...
Dani: Te prometo que me voy a portar muy bien, hermanita... voy a ser el niño más bueno del mundo... (el niño enseña la mejor de sus sonrisas)
María: Está bien... te dejaremos meter baza en la cocina...
Dani: ¡Bien... gracias...!

(Héctor y Asun se ríen por las gracias de los niños)

(Ya por la tarde, Héctor y Asun se preparan para marcharse al cine y los niños se bajan a casa de sus abuelos)

Felisa: Que lo paséis bien, hijos...
Asun: Gracias, madre... y espero que no le den mucho la lata...
Felisa: Descuida, hija, si yo estoy encantada de que anden danzando por aquí...
María: Adiós mamá, adiós papá... venga, Dani, vamos a ver que está haciendo Irene... (coge a su hermano de la mano y los dos se meten dentro de la casa)

(Héctor y Asun llegan al cine dando un paseo cogidos del brazo y disfrutando de la tarde soleada del mes de Septiembre)

Héctor: (saca las entradas y entra en el cine con su mujer de la mano) ¿Vas a querer una cerveza o un refresco...?
Asun: Sí, por favor y un cucurucho de frutos secos también...
Héctor: De acuerdo...

(Héctor compra en el puesto dos cervezas y dos cucuruchos de frutos secos variados)

(Asun y Héctor ocupan sus butacas en la sala. Al poco rato empieza primero el reportaje del Nodo y después la película y Asun se acomoda en el hombro de su marido, pasando un rato divertido con las peripecias de los personajes)

(Cuando termina la película, la pareja sale del cine cogidos de la mano)

Héctor: ¿Te ha gustado la película...?
Asun: Sí... muy divertida... la verdad es que esos dos actores hacen buena pareja... ya les hemos visto juntos en más de una ocasión y se compenetran muy bien...
Héctor: Es lo que tiene trabajar juntos a menudo, y tener que pasar muchas horas ensayando... que llega un momento en que con solo una mirada o un gesto ya saben lo que se quieren decir...
Asun: Sí, y conozco muy bien esa sensación... me recuerda a algo tremendamente familiar... a ti y a mí, por ejemplo... pasamos muchas horas juntos y tenemos una gran complicidad... a veces tanta que con un simple gesto o una mirada no necesitamos decir nada más... y eso me gusta...
Héctor: (besando a su mujer en la frente) A mí también... ¿te apetece que vayamos a cenar algo por ahí...?
Asun: Bueno, pero que no se nos haga muy tarde, que mañana tenemos que trabajar y los niños tienen colegio...
Héctor: Descuida, tomaremos algo rápido... hay una taberna por aquí cerca que sirven unos montaditos de lomo estupendos... he venido alguna vez con Bonilla y con algún cliente, y los preparan muy bien...
Asun: De acuerdo, vamos entonces...

(Asun y Héctor se dirigen a una taberna en la Plaza de Quevedo, donde toman algo rápido y después caminan hacia su casa, pasando por la portería a recoger a los niños)

Héctor: ¡Hola, princesa...! ¡hola, campeón...! ¿os habéis portado bien, no habréis dado mucha guerra a la abuela, verdad...?
María: No, te lo prometo, papá... además Dani ya se estaba quedando dormido... la abuela nos ha dado algo de cenar...
Asun: Muy bien, pues entonces ahora derechitos a la cama... nosotros también hemos cenado ya...
María: ¿Qué tal la película...?
Héctor: Muy divertida, cariño... lo hemos pasado muy bien...
Asun: Y tu padre me ha invitado a una cerveza y un cucurucho de frutos secos...
María: Que bien... Irene y yo hemos hecho un bizcocho y Dani nos ha ayudado a mezclar los ingredientes y darle vueltas a la masa... lo hemos pasado fenomenal...
Asun: Pues no sabes cuanto me alegro, cielo... y ahora vamos a subir para casa...
Héctor: Adiós, Felisa y gracias...
Felisa: De nada hijo... que descanséis...
Asun: Adiós, madre, hasta mañana...
María: Adiós, abuela...
Dani: (muerto de sueño) Adiós...
Felisa: Adiós, tesoros...

(Héctor y Asun se suben a casa y allí acuestan a los niños y después se quedan un momento hablando en el sofá muy juntitos. Asun se echa sobre el regazo de su marido mientras él peina el cabello de su mujer delicadamente)

Asun: Me encanta salir así de vez en cuando, los dos juntitos... como cuando éramos novios, ¿a ti no...?
Héctor: Sí, mi niña... deberíamos hacerlo más a menudo... lo que pasa es que el trabajo y las obligaciones en casa nos absorben el tiempo...
Asun: Ya, eso es lo malo... pero bueno, también tenemos que adaptarnos... estamos en una etapa diferente de nuestra vida, pero igualmente bonita...
Héctor: Tienes toda la razón, como siempre... y criar a nuestros hijos es lo más maravilloso del mundo, verles crecer, madurar, hacer cosas con ellos y verles como aún se sorprenden con las cosas más insignificantes...
Asun: Sí, la verdad es que ni tú ni yo hemos perdido aún la capacidad de sorprendernos con ellos...
Héctor: Y no quiero que dejen de hacerlo... lo mejor que le puede pasar a alguien es no perder la posibilidad de emocionarse y disfrutar con las pequeñas cosas... como yo estoy disfrutando ahora mismo contigo, aquí echada sobre mi regazo...
Asun: (sonríe y acaricia a su marido con ternura) Estoy tan a gusto que me quedaría dormida así, mecida por tus suaves caricias...
Héctor: Pues no te quedes con las ganas... tú relájate y disfruta... que yo estoy encantado...
Asun: (cerrando los ojos) No me lo digas dos veces...

(Poco a poco, a Asun le va venciendo el sueño y se queda profundamente dormida en el regazo de Héctor. Héctor escucha su respiración rítmica e intentando hacer el menor ruido posible para no despertarla, consigue cogerla entre sus brazos y llevarla a la cama donde la deposita suavemente para que continúe durmiendo y descansando como se merece. Héctor la observa durante unos minutos y finalmente también él cae en un profundo sueño hasta la mañana siguiente cuando suena el despertador y empieza para todos un nuevo día de rutina laboral y escolar)

(Unos días más tarde, Asun llega a la redacción de la revista tras haber dejado a los niños en sus respectivos colegios, y allí se reúne con Aurelia a la que no ha visto en el colegio a primera hora)

Asun: ¡Buenos días...! no te he visto en el colegio esta mañana, ¿se te han pegado las sábanas...?
Aurelia: Pues sí, un poco... es que ayer anoche a Gustavo se le ocurrió que saliéramos al cine y después a cenar, y tuvimos que dejar a Clara con su abuelo deprisa y corriendo... al final se nos hizo bastante tarde y cuando volvimos a por ella ya estaba dormida y no quisimos despertarla, nos daba tanta pena, que la dejamos con su abuelo, y nos fuimos a casa con la intención de ir a buscarla a primerísima hora, pero nos acostamos tarde, una cosa llevó a la otra... ya me entiendes... (Asun se ríe al imaginarse a que se refiere Aurelia) y esta mañana no había forma de sacarnos de la cama... Gustavo ha llegado tarde al despacho, Clara ha llegado tarde al colegio... un desastre, vamos...
Asun: Venga, mujer, no te apures... un día es un día... y seguro que Julio ni te ha echado en falta...
Aurelia: Menos mal, ya sólo me faltaba ganarme una bronca del jefe...
Asun: No te preocupes que Julio lleva reunido toda la mañana y no ha aparecido por aquí... y hablando de pasarlo bien, Héctor y yo también fuimos al cine la semana pasada, fuimos a ver esa película cómica tan divertida, la última del director ese americano, Billy Wilder...
Aurelia: Ah, sí... me han hablado bien de ella...
Asun: Y luego Héctor me llevó a cenar a la taberna de Quevedo, ponen unos montaditos de lomo con pimientos increíbles...
Aurelia: Oye, Asun, yo quería comentarte una cosa... es un tema un poco delicado...
Asun: Dime... creo que a estas alturas no puedes sorprenderme demasiado, pero nunca se sabe...
Aurelia: Es por algo que nos comentó Clara el otro día a Gustavo y a mí...
Asun: Me tienes intrigada... vamos suéltalo...
Aurelia: ¿Tú te acuerdas de cuando este verano pasado Clara se quedó en vuestra casa porque nos fuimos al congreso ese de Toledo...?
Asun: Sí, claro... el mismo fin de semana que Dani se despistó en el supermercado dando un susto terrible a Héctor y a María y a Clara por descontado... ¡menuda bronca que se ganó el pobre Héctor de mi parte...! pero bueno, al final todo quedó en un susto y Dani se sentía como un héroe...
Aurelia: Bueno, pues a raíz de aquello y de tus conversaciones telefónicas con Héctor primero para regañarle y después para disculparte, parece ser que tu hija y la mía estuvieron hablando de las cosas tan bonitas que le decías a Héctor por teléfono... y a Clara le chocó bastante cuando María le dijo que ella estaba acostumbrada a eso y a mucho más, porque os ha visto en varias ocasiones declarar vuestros sentimientos delante de ella y de Dani, y también os ha visto besaros abiertamente...
Asun: (escuchando atentamente a su amiga) Sí, la verdad es que es algo que nos sale de forma natural... nunca hemos escondido delante de los niños lo que sentimos el uno por el otro, lo mucho que nos queremos y que nos necesitamos, con ciertos límites, claro está... pero sí, no sé, un beso en la boca, una caricia, un te quiero, son cosas normales que los niños ven en casa a menudo y están acostumbrados a ello... y no creo que sea algo malo mostrarlo... es más, pienso que si ellos ven que hay amor entre sus padres, hay más armonía en el hogar, se sienten bien, a gusto con la familia...
Aurelia: Es que nosotros no somos tan abiertos... a Gustavo y a mí nos da mucha vergüenza que Clara nos vea en actitud cariñosa... de hecho, ella nos preguntó que por qué nosotros no mostrábamos delante de ella nuestros sentimientos como lo hacíais vosotros delante de los niños...
Asun: ¿Y que respondisteis...?
Aurelia: Pues nos quedamos tan cortados que no sabíamos que decirle... no sé, es que no nos sale... preferimos esperar a que se vaya a la cama o no esté en casa...
Asun: Bueno, cada uno es como es, lo más importante es que lo mostréis abiertamente o no delante de ella, Clara debe saber ante todo que vosotros os queréis como el primer día... si no es con gestos, al menos sí con palabras de cariño entre vosotros, un pequeño beso de bienvenida cuando Gustavo llega a casa del trabajo, algún detalle, no sé, que ella vea que hay armonía en casa... pienso que los niños son mucho más felices cuando saben que la felicidad y el amor reina entre las personas que más les quieren que son sus padres...
Aurelia: ¿Sabes que...? me has convencido... y a partir de ahora voy a mostrarme mucho más cariñosa con Gustavo sin importarme si Clara está delante o no... al fin y al cabo, yo quiero a Gustavo y él me quiere a mí, y me lo demuestra con creces cada día... y creo que es importante esos gestos que dices, son una forma de decir lo que sientes por la otra persona, y pienso que es importante que Clara lo sepa... ya es suficientemente mayor y no quiero que piense que sus padres se esconden o le ocultan sus sentimientos...
Asun: Así se habla... me alegro que estés de acuerdo conmigo... para eso estamos las amigas, para hablar, compartir opiniones... y ahora vamos a trabajar de una vez porque como salga Julio por esa puerta y vea que estamos aquí de cháchara, nos mata a las dos...
Aurelia: (riéndose) Eso, eso... y ahora que me he decidido a mostrar lo feliz que me siento, no me gustaría perder mi trabajo...

(Las dos amigas se sientan en sus puestos dispuestas a cubrir los asuntos del día)

(Un par de días después, María y Clara están en el patio del colegio a la hora del recreo comiéndose los bocadillos que les han preparado en casa)
 
Clara: ¿A qué no sabes lo que ví ayer en mi casa...?
María: ¿El qué...?
Clara: A mis padres dándose unos besos muy especiales...
María: ¿En serio...? ¿te refieres a esos besos en la boca que se dan los mayores, como hacen mis padres...?
Clara: Sí... yo nunca les había visto así... ya sabes que me sorprendía mucho todo eso que me contabas de lo que hacían tus padres en casa...
María: ¿Y cómo fue...?
Clara: Pues yo estaba en el salón haciendo los deberes y mi madre en el sofá cosiendo... y entonces vino mi padre de trabajar y entró en casa... y nada más verle, mi madre le abrazó y le dio dos besos en la boca... mi padre se quedó bastante sorprendido, y le preguntó a mi madre que cómo hacía eso estando yo delante...
María: ¿Y tu madre que le dijo...?
Clara: Que le quería y que estaba muy feliz, y que ya no le importaba que yo estuviera delante... ¡es increíble...! pasó exactamente lo que tú me contabas de tus padres...
María: ¿Y estás contenta...?
Clara: Mucho... tenías razón, me gusta verles así... ojalá lo sigan haciendo más veces...
María: Seguro que sí...

(En ese momento Irene se une a las dos niñas)

Irene: ¿De qué habláis...?
María: De nuestros padres y de lo mucho que se quieren... y que nos gusta verles cuando se besan en el salón...
Irene: Mis abuelos no se besan así... pero es que ellos ya son muy mayores y muy antiguos para esas cosas... pero a los tíos les he visto hacerlo muchas veces y es algo que me gusta, y que yo también pienso hacer con mi novio cuando sea mayor...

(Las tres niñas se ríen divertidas y siguen comiéndose los bocadillos mientras hablan de las clases y de las otras compañeras)