(Las vacaciones de Navidad van
pasando y los niños al no tener colegio en estos días, pasan las jornadas
jugando en casa de Irene por las mañanas, o yendo por las tardes a casa de
Clarita, ya que tanto Héctor como Asun tienen que trabajar a excepción de los
fines de semana y días festivos. Además los niños tienen algunos deberes pendientes
que los profesores ya se han encargado de ponerles para la vuelta de las
vacaciones, aunque ellos como estudiantes aplicados que son, se esfuerzan por
terminarlos lo más rápidamente posible para poder disfrutar de estos días
libres)
(Llega el último fin de semana
del año, un sábado bastante soleado en Madrid para la época en la que estamos,
y las familias se dedican a comprar todo lo necesario para celebrar la
Nochevieja y el Año Nuevo a lo grande. Sin embargo, María y Daniel están muy
emocionados y no precisamente por celebrar el fin de año, sino porque sus
padres les van a llevar al Zoo a pasar el día. Daniel lleva tiempo queriendo
ver de cerca a los leones y otros felinos por los que siente verdadera pasión,
habiéndose empapado las fotos e ilustraciones que figuran en los libros de
Ciencias Naturales de su hermana. María ya le ha explicado a su hermano las
características de estos animales y como Dani aún está aprendiendo a leer, se
ha fijado mucho en las fotos y dibujos que aparecen en el libro)
Dani: A ver, déjame verlo otra
vez, por favor...
María: Toma, mira que estás
pesadito... ¿ves...? son carnívoros porque se alimentan de carne y aprovechan
para salir de caza y coger a aquellos animales que pillan más indefensos como
son las crías de otros animales de la selva o de la sabana... son las hembras
las que salen a cazar y también las que enseñan a sus crías a ser
independientes...
Dani: ¿Y los leones hombres que
hacen...?
María: (con una risita sibilina)
Pues echarse a dormir, ¿no lo ves...? como este, (señala una foto) si es que al
final somos las mujeres las que tenemos que resolver todos los problemas... los
hombres son unos vagos...
Dani: (empezando a enfadarse)
¡Jolín, eso no es verdad y lo sabes...! porque papá es muy trabajador y hace
muchas cosas en casa, y ayuda mucho a mamá, y yo también...
María: (guiñando un ojo a su
hermano) Ya lo sé, pequeñajo... sólo lo estaba haciendo para picarte y veo que
lo he conseguido...
(Asun entra en el salón)
Asun: ¿Qué hacéis, niños...?
Dani: Pues María me está
enseñando su libro de los animales, y también se mete conmigo...
María: Pero sólo era una broma...
oye, mamá, ¿a papá le queda mucho para irnos al Zoo...?
Asun: No, tesoro, tu padre se
está terminando de afeitar y yo estoy haciendo los bocadillos... pero si
quieres ve a meterle un poco de prisa...
Dani: ¡Yo voy...!
(Dani se va directamente al
cuarto de baño a ver como va su padre)
Dani: ¿Y va a venir también
Javier con nosotros...?
Héctor: Ya sabes que no,
campeón... Javier se ha ido de viaje con sus padres este fin de año, han ido a
esquiar a Sierra Nevada... el tito Bonilla quería enseñarle a Javier a ponerse
sus primeros esquís y a deslizarse con ellos por la nieve...
Dani: ¡Jo, que suerte...! ojalá
nosotros también podamos alguna vez ir a la nieve...
Héctor: Quien sabe, campeón,
quizás algún año... pero nosotros hoy vamos a hacer algo muy divertido...
¿verdad que sí...?
Dani: ¡Síii...! ¡y yo ya estoy
preparado...!
Héctor: Pues yo también... mira a
ver si mamá está lista y nos vamos entonces...
Dani: Voy...
(Un rato más tarde, la familia
Perea está preparada para salir a disfrutar de su estancia en el Zoo de la Casa
de Campo de Madrid, donde van a pasar una velada inolvidable. En esta ocasión
se llevarán con ellos a Irene, que a sus casi 11 años ya está empezando a
desarrollarse como una jovencita y que según la abuela Felisa pega el estirón
por días)
(A su llegada al Zoo, lo primero
de todo es hacerse con un plano del recinto para orientarse y decidir que ruta
será la más adecuada para ir viendo a los diferentes animales. Después de
comprar los billetes en la taquilla, Dani que es el más lanzado, se dirige a la
caseta donde un señor está repartiendo los planos y allí coge unos cuantos para
toda la familia)
Dani: (mirando el plano con los
dibujos) ¿Por dónde empezamos...?
María: A ver, déjame ver ese
plano... tenemos que organizarnos para que nos de tiempo a ver cuantos más
mejor... ¡anda, mira...! hay espectáculo de los delfines a las 12... eso tiene
que estar genial... ¿qué hora es...?
Héctor: Las 10 y media,
princesa...
María: Pues entonces nos da
tiempo a ver otros animales antes... podemos ir a ver a los monos, o a los
elefantes o los leones...
Dani: ¡Yo quiero ver los
leones...!
María: No te preocupes, Dani, que
vamos a ver todo, tenemos todo el día hasta que se haga de noche, hasta las seis más o menos...
Asun: Pues vamos para adentro y a
ver que vemos... ¡venga, niños...!
(La familia Perea empieza su
andadura dirigiéndose al lugar donde se encuentran los monos y especies
similares tales como orangutanes, gorilas, macacos, etc)
Dani: (ofrece un cacahuete a uno
de los monos y éste se lo quita rápidamente de las manos) ¡Hala, que rápido...!
¡y mira como se lo come...!
María: Yo voy a darle otro...
(extiende su mano con otro cacahuete que desaparece rápidamente) ¡madre mía...
si que tiene hambre...!
Héctor: Mirad niños, vamos a
entrar ahí para ver a las especies más grandes dentro de las vitrinas de
cristal...
Dani: (observando un gorila que
reposa al pie de un árbol) ¿Y por qué están encerrados...?
Asun: Cariño, porque este tipo de
monos son peligrosos... tú imagínate que se asustan o se enfadan y con lo
grandes que son y lo pequeño que eres tú, imagínate lo que podría pasar...
María: Que nos aplastarían...
Héctor: Exacto, princesa... así
que lo mejor es verles desde aquí... así no hay peligro...
Dani: (imitando algunas de las
poses de los chimpancés) Mira lo que hago...
María: (riéndose) Sí, tú sigue
haciendo el mono así y te parecerás a uno de ellos...
Asun: Venga, Dani, deja de hacer
el tonto y vámonos...
(La familia se dirige a la zona
de los grandes animales africanos donde se observa a las jirafas, a los
elefantes, a los hipopótamos, las cebras, los rinocerontes y finalmente a los
leones)
Irene: ¡Mira que cuello tienen
las jirafas...! ¿te imaginas, María...? si tuviéramos que hacerles una bufanda
de esas de punto que nos enseñan a hacer las monjas, no ganaríamos para
lana...!
María: (riéndose) Sí, es verdad,
espero que no cojan muchos catarros...
Dani: ¿Y estos bichos que
comen...?
Irene: Son herbívoros, Dani...
eso quiere decir que sólo comen hierba, hojas, frutas de los árboles... así que
puedes estar tranquilo... tú no les interesas...
Dani: ¡Muy graciosa, prima...!
(Dani queda entusiasmado con la
visión de los hipopótamos y elefantes dándose baños de barro)
María: (observando a un
hipopótamo) Fíjate, si es que no se mueve nada de nada, desde aquí parece una
gran roca oscura...
Dani: Pues el elefante ese que se
está echando el barro por encima, se está poniendo como un guarro... ¡anda que
si yo me echara todo ese barro, menudo enfado se cogería mamá...!
Asun: Eso desde luego, no quiero
ni imaginarlo...
Irene: ¡Dani, María, mirad
allí... los leones...!
(Los tres se quedan embobados
mirando a los leones)
Dani: Pues tenías razón, María...
el león hombre está durmiendo ahí junto al árbol y la leona está con los leones pequeños...
María: Pues claro... y se dice
macho, Daniel, y lo puedes distinguir muy bien por toda esa melena que tiene
alrededor de la cara...
Irene: ¡Mirad como van las crías
a intentar jugar con su padre...!
María: Sí, pues vaya
recibimiento... no hace más que apartarlas para que le dejen dormir... suerte
que mi papá no hace eso cada vez que Dani o yo le despertamos de la siesta o le
levantamos de la cama...
Héctor: (riéndose) ¡Pues claro
que no, princesa...! si a mí me encanta jugar con vosotros...
María: (mira su reloj) Será mejor
que nos demos prisa, dentro de poco empieza el espectáculo de los delfines en
la piscina y tenemos que coger un buen sitio...
Asun: Pues vamos entonces...
Irene: Venga, Dani, luego si nos
da tiempo volvemos un rato a ver a los leones otra vez...
(La familia se dirige a la zona
acuática para ver el espectáculo de los delfines y las focas. Los niños lo
pasan en grande viendo los saltos acrobáticos de los delfines, sus giros en el
agua y la recompensa que reciben en forma de pescadito cada vez que hacen algo
bien)
Dani: ¿Y yo también puedo tocar
los animales...?
Héctor: No, campeón... ellos
están entrenados por profesionales, que son los que los cuidan y por eso les
hacen caso... ¿pero a que es divertido...?
Dani: Sí... son unos animales muy
simpáticos... y las focas también... (empieza a colocar los brazos imitando el
ruido característico que hacen)
María: Cada vez te sale mejor,
eh...?
(Cuando salen de la piscina, van
hacia los acuarios donde se recrean observando a otros grandes peces y animales
marinos como los tiburones, las rayas y mantas de agua, las tortugas marinas y
otros peces más pequeños en pequeños acuarios donde también encuentran
caballitos de mar, estrellas y erizos y todo tipo de corales y algas)
Dani: Me gustaría tener un
pececito... para cuidarle y darle de comer... ¿puedo, papá...?
Héctor: Ya sabes que nunca hemos
tenido animales en casa, campeón...
María: Me parece Dani que no lo
vas a conseguir, yo siempre he querido tener un perro y papá y mamá siempre
dicen que tener un animal es una gran responsabilidad, y a los perros hay que
sacarles a la calle a hacer sus necesidades, y darles de comer, y son bastante
sucios...
Dani: Pero los peces son
distintos, sólo hay que darles unos polvitos de comida en el agua y cambiar el
agua a veces... y no son peligrosos... ¡por favor, papi...!
(Héctor y Asun se miran
dubitativos)
Héctor: Bueno, lo hablaré con tu
madre y lo pensaremos... ¿de acuerdo...?
Dani: ¡Sí, bien...!
(María e Irene se miran
alucinadas por el poder de convicción que tiene Daniel)
(Un rato después, la familia está
en la zona de los reptiles y arácnidos, donde las niñas no dejan de mirar con
cara de asco cada uno de los bichos encerrados en las cajas de cristal)
María: ¡Puaj...! mira esa araña
peluda... ¡da miedo...!
Irene: Sí, pues como te pique
cualquiera de estos bichitos te vas al otro barrio... son muy venenosos...
Dani: ¿Y ésta también...?
(señalando una serpiente de cascabel con su ruido característico)
María: ¡Esta la que más...! es
una serpiente de cascabel... ¿ves el sonido que hace cuando mueve y arrastra el
cascabel...? (empieza a escenificar con su hermano como si fuera la presa) como
te rodee con su cuerpo, y te clave los colmillos, te inyecta el veneno y te
mata...
Dani: (apartando a su hermana)
¡Ay, déjame...!
Asun: María, deja tranquilo a tu
hermano, ¿no ves que lo estás asustando...?
María: ¡Si no le he hecho
nada...! él ha preguntado y yo le respondo... ¡anda vámonos fuera que estos
bichos me dan repelús...!
(Salen fuera del recinto y
encuentran una fosa encharcada y vallada donde se encuentran los cocodrilos)
Irene: Estos también son muy
peligrosos y pueden matar una cría de cualquier animal en tan solo unos
segundos con esos dientes...
Dani: ¡Vaya...! ¡menuda boca...!
María: Sin embargo la piel de
estos bichos se utiliza mucho para hacer zapatos y bolsos...
Asun: ¿Y tú sabes lo carísimos
que son...?
María: Pues no lo sé... pero yo
jamás me pondría unos zapatos o llevaría un bolso hecho de la piel de estos
bichos... me daría mucha pena que los maten solo para quitarles la piel...
Héctor: Bien dicho, princesa...
(A continuación, la familia Perea
en compañía de Irene se disponen a disfrutar de unos buenos bocadillos que Asun
ha preparado y se sientan en un merendero con mesas y bancos dispuestos para
que las familias almuercen y descansen un rato de su visita al zoo)
(Ya a media tarde, la familia
prosigue la visita en la zona polar, donde los niños disfrutan en grande
imitando la forma de andar de los pingüinos y viendo los chapuzones del gran
oso polar)
(Para ir acabando, se dirigen a
la zona de las aves, donde se puede admirar una muestra bastante grande de
flamencos rosados, aves acuáticas, diferentes especies de patos, cisnes y ocas
y un poco más adelante, las aves rapaces como las águilas, los búhos o los
buitres)
(La visita termina en la zona de
animales asiáticos donde de nuevo pueden ver a otra especie de elefante, además
de los tigres de bengala)
Dani: Son más bonitos los trigues
que los leones...
María: Se dice tigres, Daniel...
y también son carnívoros... tienen unos buenos colmillos para cortar la carne
que cazan... y éstos tienen rayas, mientras que los leopardos que vimos antes
tienen manchas redondas... ¿ves...?
Dani: Sí... estoy aprendiendo
muchas cosas contigo hoy, hermanita...
(A punto de oscurecer y de
cerrarse el recinto, aún les quedan unos minutos para ver a los osos y a los
ciervos y gacelas, tras lo cual, encaminan su paso hacia la salida para recoger
el coche que han dejado en el aparcamiento exterior)
Héctor: Bueno, ¿qué tal lo habéis
pasado, chavales...?
María: Muy bien, papá... ha sido
muy divertido e interesante todo...
Asun: ¿Y tú, Irene...?
Irene: Fenomenal tía... me lo he
pasado de cine, y se lo voy a contar todo a la abuela cuando vuelva con pelos y
señales...
Dani: Yo no sé si voy a poder
dormir con lo emocionado que estoy...
María: Por supuesto que te vas a
dormir... ya me encargaré yo de eso si hace falta...
(La familia Perea vuelve a casa
tras pasar el día entero en el Zoo, dejan a Irene en la portería con los
abuelos y suben a casa, donde Asun prepara algo ligero de cena)
(Esta noche es María la encargada
de leerle un cuento a su hermano para que se tranquilice un poco y se duerma
como un angelito, ante la atenta y orgullosa mirada de sus padres que están
encantados de ver a su hija asumir ciertas responsabilidades de hermana mayor)
(Los días festivos de las
navidades van pasando, incrementándose también el frío y el mal tiempo con el
nuevo año que ya empieza. Ya hemos atravesado la barrera de 1967, y en este
nuevo año los Reyes Magos hacen su aparición estelar con unos regalos muy
especiales para los más pequeños de la casa: unos patines para María y un
pececito de colores para Daniel. Dani está encantado con su nuevo amiguito al
que ha bautizado como Charly, y disfruta echándole su comida cada día o viendo
como su madre le cambia el agua cada semana dejándole que nade un rato en la
bañera mientras tanto para que no se muera. Charly ha encontrado su nuevo hogar
en una pequeña pecera situada en la mesita de noche del cuarto de Daniel, donde
María también va de vez en cuando a saludarle con alegría)
Muy buena la visita y me encanta el pica-pica de María con Daniel y en efecto, como todos los machos fueran como los leones pocas hubiéramos podido despertar a nuestros padres de la siestas sin un rugido y, muy bien por la idea del pececito para Daniel, señal de que sus papis escuchan bien cuando habla.
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