viernes, 15 de febrero de 2013

Capítulo 55: Un día en el zoo (Diciembre 1966)


(Las vacaciones de Navidad van pasando y los niños al no tener colegio en estos días, pasan las jornadas jugando en casa de Irene por las mañanas, o yendo por las tardes a casa de Clarita, ya que tanto Héctor como Asun tienen que trabajar a excepción de los fines de semana y días festivos. Además los niños tienen algunos deberes pendientes que los profesores ya se han encargado de ponerles para la vuelta de las vacaciones, aunque ellos como estudiantes aplicados que son, se esfuerzan por terminarlos lo más rápidamente posible para poder disfrutar de estos días libres)

(Llega el último fin de semana del año, un sábado bastante soleado en Madrid para la época en la que estamos, y las familias se dedican a comprar todo lo necesario para celebrar la Nochevieja y el Año Nuevo a lo grande. Sin embargo, María y Daniel están muy emocionados y no precisamente por celebrar el fin de año, sino porque sus padres les van a llevar al Zoo a pasar el día. Daniel lleva tiempo queriendo ver de cerca a los leones y otros felinos por los que siente verdadera pasión, habiéndose empapado las fotos e ilustraciones que figuran en los libros de Ciencias Naturales de su hermana. María ya le ha explicado a su hermano las características de estos animales y como Dani aún está aprendiendo a leer, se ha fijado mucho en las fotos y dibujos que aparecen en el libro)

Dani: A ver, déjame verlo otra vez, por favor...
María: Toma, mira que estás pesadito... ¿ves...? son carnívoros porque se alimentan de carne y aprovechan para salir de caza y coger a aquellos animales que pillan más indefensos como son las crías de otros animales de la selva o de la sabana... son las hembras las que salen a cazar y también las que enseñan a sus crías a ser independientes...
Dani: ¿Y los leones hombres que hacen...?
María: (con una risita sibilina) Pues echarse a dormir, ¿no lo ves...? como este, (señala una foto) si es que al final somos las mujeres las que tenemos que resolver todos los problemas... los hombres son unos vagos...
Dani: (empezando a enfadarse) ¡Jolín, eso no es verdad y lo sabes...! porque papá es muy trabajador y hace muchas cosas en casa, y ayuda mucho a mamá, y yo también...
María: (guiñando un ojo a su hermano) Ya lo sé, pequeñajo... sólo lo estaba haciendo para picarte y veo que lo he conseguido...

(Asun entra en el salón)

Asun: ¿Qué hacéis, niños...?
Dani: Pues María me está enseñando su libro de los animales, y también se mete conmigo...
María: Pero sólo era una broma... oye, mamá, ¿a papá le queda mucho para irnos al Zoo...?
Asun: No, tesoro, tu padre se está terminando de afeitar y yo estoy haciendo los bocadillos... pero si quieres ve a meterle un poco de prisa...
Dani: ¡Yo voy...!

(Dani se va directamente al cuarto de baño a ver como va su padre)

Dani: ¿Y va a venir también Javier con nosotros...?
Héctor: Ya sabes que no, campeón... Javier se ha ido de viaje con sus padres este fin de año, han ido a esquiar a Sierra Nevada... el tito Bonilla quería enseñarle a Javier a ponerse sus primeros esquís y a deslizarse con ellos por la nieve...
Dani: ¡Jo, que suerte...! ojalá nosotros también podamos alguna vez ir a la nieve...
Héctor: Quien sabe, campeón, quizás algún año... pero nosotros hoy vamos a hacer algo muy divertido... ¿verdad que sí...?
Dani: ¡Síii...! ¡y yo ya estoy preparado...!
Héctor: Pues yo también... mira a ver si mamá está lista y nos vamos entonces...
Dani: Voy...

(Un rato más tarde, la familia Perea está preparada para salir a disfrutar de su estancia en el Zoo de la Casa de Campo de Madrid, donde van a pasar una velada inolvidable. En esta ocasión se llevarán con ellos a Irene, que a sus casi 11 años ya está empezando a desarrollarse como una jovencita y que según la abuela Felisa pega el estirón por días)

(A su llegada al Zoo, lo primero de todo es hacerse con un plano del recinto para orientarse y decidir que ruta será la más adecuada para ir viendo a los diferentes animales. Después de comprar los billetes en la taquilla, Dani que es el más lanzado, se dirige a la caseta donde un señor está repartiendo los planos y allí coge unos cuantos para toda la familia)

Dani: (mirando el plano con los dibujos) ¿Por dónde empezamos...?
María: A ver, déjame ver ese plano... tenemos que organizarnos para que nos de tiempo a ver cuantos más mejor... ¡anda, mira...! hay espectáculo de los delfines a las 12... eso tiene que estar genial... ¿qué hora es...?
Héctor: Las 10 y media, princesa...
María: Pues entonces nos da tiempo a ver otros animales antes... podemos ir a ver a los monos, o a los elefantes o los leones...
Dani: ¡Yo quiero ver los leones...!
María: No te preocupes, Dani, que vamos a ver todo, tenemos todo el día hasta que se haga de noche, hasta las seis más o menos...
Asun: Pues vamos para adentro y a ver que vemos... ¡venga, niños...!

(La familia Perea empieza su andadura dirigiéndose al lugar donde se encuentran los monos y especies similares tales como orangutanes, gorilas, macacos, etc)

Dani: (ofrece un cacahuete a uno de los monos y éste se lo quita rápidamente de las manos) ¡Hala, que rápido...! ¡y mira como se lo come...!
María: Yo voy a darle otro... (extiende su mano con otro cacahuete que desaparece rápidamente) ¡madre mía... si que tiene hambre...!
Héctor: Mirad niños, vamos a entrar ahí para ver a las especies más grandes dentro de las vitrinas de cristal...
Dani: (observando un gorila que reposa al pie de un árbol) ¿Y por qué están encerrados...?
Asun: Cariño, porque este tipo de monos son peligrosos... tú imagínate que se asustan o se enfadan y con lo grandes que son y lo pequeño que eres tú, imagínate lo que podría pasar...
María: Que nos aplastarían...
Héctor: Exacto, princesa... así que lo mejor es verles desde aquí... así no hay peligro...
Dani: (imitando algunas de las poses de los chimpancés) Mira lo que hago...
María: (riéndose) Sí, tú sigue haciendo el mono así y te parecerás a uno de ellos...
Asun: Venga, Dani, deja de hacer el tonto y vámonos...

(La familia se dirige a la zona de los grandes animales africanos donde se observa a las jirafas, a los elefantes, a los hipopótamos, las cebras, los rinocerontes y finalmente a los leones)

Irene: ¡Mira que cuello tienen las jirafas...! ¿te imaginas, María...? si tuviéramos que hacerles una bufanda de esas de punto que nos enseñan a hacer las monjas, no ganaríamos para lana...!
María: (riéndose) Sí, es verdad, espero que no cojan muchos catarros...
Dani: ¿Y estos bichos que comen...?
Irene: Son herbívoros, Dani... eso quiere decir que sólo comen hierba, hojas, frutas de los árboles... así que puedes estar tranquilo... tú no les interesas...
Dani: ¡Muy graciosa, prima...!

(Dani queda entusiasmado con la visión de los hipopótamos y elefantes dándose baños de barro)

María: (observando a un hipopótamo) Fíjate, si es que no se mueve nada de nada, desde aquí parece una gran roca oscura...
Dani: Pues el elefante ese que se está echando el barro por encima, se está poniendo como un guarro... ¡anda que si yo me echara todo ese barro, menudo enfado se cogería mamá...!
Asun: Eso desde luego, no quiero ni imaginarlo...
Irene: ¡Dani, María, mirad allí... los leones...!

(Los tres se quedan embobados mirando a los leones)

Dani: Pues tenías razón, María... el león hombre está durmiendo ahí junto al árbol y la leona está con los leones pequeños...
María: Pues claro... y se dice macho, Daniel, y lo puedes distinguir muy bien por toda esa melena que tiene alrededor de la cara...
Irene: ¡Mirad como van las crías a intentar jugar con su padre...!
María: Sí, pues vaya recibimiento... no hace más que apartarlas para que le dejen dormir... suerte que mi papá no hace eso cada vez que Dani o yo le despertamos de la siesta o le levantamos de la cama...
Héctor: (riéndose) ¡Pues claro que no, princesa...! si a mí me encanta jugar con vosotros...
María: (mira su reloj) Será mejor que nos demos prisa, dentro de poco empieza el espectáculo de los delfines en la piscina y tenemos que coger un buen sitio...
Asun: Pues vamos entonces...
Irene: Venga, Dani, luego si nos da tiempo volvemos un rato a ver a los leones otra vez...

(La familia se dirige a la zona acuática para ver el espectáculo de los delfines y las focas. Los niños lo pasan en grande viendo los saltos acrobáticos de los delfines, sus giros en el agua y la recompensa que reciben en forma de pescadito cada vez que hacen algo bien)

Dani: ¿Y yo también puedo tocar los animales...?
Héctor: No, campeón... ellos están entrenados por profesionales, que son los que los cuidan y por eso les hacen caso... ¿pero a que es divertido...?
Dani: Sí... son unos animales muy simpáticos... y las focas también... (empieza a colocar los brazos imitando el ruido característico que hacen)
María: Cada vez te sale mejor, eh...?

(Cuando salen de la piscina, van hacia los acuarios donde se recrean observando a otros grandes peces y animales marinos como los tiburones, las rayas y mantas de agua, las tortugas marinas y otros peces más pequeños en pequeños acuarios donde también encuentran caballitos de mar, estrellas y erizos y todo tipo de corales y algas)

Dani: Me gustaría tener un pececito... para cuidarle y darle de comer... ¿puedo, papá...?
Héctor: Ya sabes que nunca hemos tenido animales en casa, campeón...
María: Me parece Dani que no lo vas a conseguir, yo siempre he querido tener un perro y papá y mamá siempre dicen que tener un animal es una gran responsabilidad, y a los perros hay que sacarles a la calle a hacer sus necesidades, y darles de comer, y son bastante sucios...
Dani: Pero los peces son distintos, sólo hay que darles unos polvitos de comida en el agua y cambiar el agua a veces... y no son peligrosos... ¡por favor, papi...!

(Héctor y Asun se miran dubitativos)

Héctor: Bueno, lo hablaré con tu madre y lo pensaremos... ¿de acuerdo...?
Dani: ¡Sí, bien...!

(María e Irene se miran alucinadas por el poder de convicción que tiene Daniel)

(Un rato después, la familia está en la zona de los reptiles y arácnidos, donde las niñas no dejan de mirar con cara de asco cada uno de los bichos encerrados en las cajas de cristal)

María: ¡Puaj...! mira esa araña peluda... ¡da miedo...!
Irene: Sí, pues como te pique cualquiera de estos bichitos te vas al otro barrio... son muy venenosos...
Dani: ¿Y ésta también...? (señalando una serpiente de cascabel con su ruido característico)
María: ¡Esta la que más...! es una serpiente de cascabel... ¿ves el sonido que hace cuando mueve y arrastra el cascabel...? (empieza a escenificar con su hermano como si fuera la presa) como te rodee con su cuerpo, y te clave los colmillos, te inyecta el veneno y te mata...
Dani: (apartando a su hermana) ¡Ay, déjame...!
Asun: María, deja tranquilo a tu hermano, ¿no ves que lo estás asustando...?
María: ¡Si no le he hecho nada...! él ha preguntado y yo le respondo... ¡anda vámonos fuera que estos bichos me dan repelús...!

(Salen fuera del recinto y encuentran una fosa encharcada y vallada donde se encuentran los cocodrilos)

Irene: Estos también son muy peligrosos y pueden matar una cría de cualquier animal en tan solo unos segundos con esos dientes...
Dani: ¡Vaya...! ¡menuda boca...!
María: Sin embargo la piel de estos bichos se utiliza mucho para hacer zapatos y bolsos...
Asun: ¿Y tú sabes lo carísimos que son...?
María: Pues no lo sé... pero yo jamás me pondría unos zapatos o llevaría un bolso hecho de la piel de estos bichos... me daría mucha pena que los maten solo para quitarles la piel...
Héctor: Bien dicho, princesa...

(A continuación, la familia Perea en compañía de Irene se disponen a disfrutar de unos buenos bocadillos que Asun ha preparado y se sientan en un merendero con mesas y bancos dispuestos para que las familias almuercen y descansen un rato de su visita al zoo)

(Ya a media tarde, la familia prosigue la visita en la zona polar, donde los niños disfrutan en grande imitando la forma de andar de los pingüinos y viendo los chapuzones del gran oso polar)

(Para ir acabando, se dirigen a la zona de las aves, donde se puede admirar una muestra bastante grande de flamencos rosados, aves acuáticas, diferentes especies de patos, cisnes y ocas y un poco más adelante, las aves rapaces como las águilas, los búhos o los buitres)

(La visita termina en la zona de animales asiáticos donde de nuevo pueden ver a otra especie de elefante, además de los tigres de bengala)

Dani: Son más bonitos los trigues que los leones...
María: Se dice tigres, Daniel... y también son carnívoros... tienen unos buenos colmillos para cortar la carne que cazan... y éstos tienen rayas, mientras que los leopardos que vimos antes tienen manchas redondas... ¿ves...?
Dani: Sí... estoy aprendiendo muchas cosas contigo hoy, hermanita...

(A punto de oscurecer y de cerrarse el recinto, aún les quedan unos minutos para ver a los osos y a los ciervos y gacelas, tras lo cual, encaminan su paso hacia la salida para recoger el coche que han dejado en el aparcamiento exterior)

Héctor: Bueno, ¿qué tal lo habéis pasado, chavales...?
María: Muy bien, papá... ha sido muy divertido e interesante todo...
Asun: ¿Y tú, Irene...?
Irene: Fenomenal tía... me lo he pasado de cine, y se lo voy a contar todo a la abuela cuando vuelva con pelos y señales...
Dani: Yo no sé si voy a poder dormir con lo emocionado que estoy...
María: Por supuesto que te vas a dormir... ya me encargaré yo de eso si hace falta...

(La familia Perea vuelve a casa tras pasar el día entero en el Zoo, dejan a Irene en la portería con los abuelos y suben a casa, donde Asun prepara algo ligero de cena)

(Esta noche es María la encargada de leerle un cuento a su hermano para que se tranquilice un poco y se duerma como un angelito, ante la atenta y orgullosa mirada de sus padres que están encantados de ver a su hija asumir ciertas responsabilidades de hermana mayor)

(Los días festivos de las navidades van pasando, incrementándose también el frío y el mal tiempo con el nuevo año que ya empieza. Ya hemos atravesado la barrera de 1967, y en este nuevo año los Reyes Magos hacen su aparición estelar con unos regalos muy especiales para los más pequeños de la casa: unos patines para María y un pececito de colores para Daniel. Dani está encantado con su nuevo amiguito al que ha bautizado como Charly, y disfruta echándole su comida cada día o viendo como su madre le cambia el agua cada semana dejándole que nade un rato en la bañera mientras tanto para que no se muera. Charly ha encontrado su nuevo hogar en una pequeña pecera situada en la mesita de noche del cuarto de Daniel, donde María también va de vez en cuando a saludarle con alegría)







1 comentario:

  1. Muy buena la visita y me encanta el pica-pica de María con Daniel y en efecto, como todos los machos fueran como los leones pocas hubiéramos podido despertar a nuestros padres de la siestas sin un rugido y, muy bien por la idea del pececito para Daniel, señal de que sus papis escuchan bien cuando habla.
    (Gracias por tu comentario en mi blog )

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