(Tres meses después, Diciembre de
1966. Ya están a punto de llegar las Navidades una vez más y es que el tiempo
pasa muy deprisa. Los escaparates de las tiendas ya lucen radiantes todos los
productos que quieren vender en estas fiestas, y por toda la ciudad encuentras
belenes en las iglesias y edificios públicos y luces que adornan especialmente
el centro urbano, por lo que se hace especialmente bonito pasear en estas
fechas tan señaladas a pesar del frío)
(Un año más y como suele ser
habitual por estas fechas, también se han instalado varios espectáculos de
circo en la ciudad. Uno de los más importantes es el del Circo Price, edificio
singular situado en pleno centro de la capital a pocos metros de la Plaza de
Cibeles. Este edificio que durante el año alberga espectáculos variados de
música para todo tipo de público, en estas fechas tan señaladas se viste de
gala haciendo las delicias de grandes y pequeños con su maravilloso espectáculo
circense)
(En esta ocasión, Héctor y
Bonilla se han hecho con entradas para llevar a sus respectivas familias al
circo estas navidades. Han comprado entradas para el fin de semana previo a las
fiestas para llevar a todos los niños, incluyendo a Clara y a Irene)
(Héctor se presenta el jueves por
la tarde en casa, después del trabajo, dispuesto a dar una sorpresa a los
niños)
Héctor:¡Ya estoy en casa...!
María: ¡Papi...!
Dani: ¡Papi...!
(Los niños corren a abrazarse a
su padre)
Héctor: ¡Hola, tesoros...! ¿qué
tal el cole...?
María: Muy bien, papá, mañana es
el último día antes de las vacaciones y haremos el concurso de villancicos y en
mi clase ganaremos seguro porque tenemos el mejor villancico de todos...
Héctor: Que bien, princesa...
pero si no ganas tampoco pasa nada, deja algo para los demás, no vas a ganar tú
todos los años, ¿verdad...?
Dani: Siempre está presumiendo de
que va a ganar... pero Javier y yo la hemos visto ensayar y no lo hace nada
bien...
María: ¿Por qué no te callas un
rato, enano...? ¡tú que sabrás...!
Héctor: Bueno, bueno, haya paz...
y tú tranquila, cariño, que ya sabes que tu hermano lo hace para chincharte, en
el fondo él también está convencido de que vas a ganar... ¿y tú que me cuentas,
Dani...?
Dani: Hemos hecho un belén de
plastilina en el colegio... y yo he hecho las ovejas...
Héctor: ¡Vaya...! ¿y son
bonitas...? ¿me puedes enseñar alguna...?
Dani: ¡Sí...! tengo una en el
cuarto para llevarla mañana...
(Dani sale corriendo hacia su
cuarto)
María: (aprovecha para meterse
con su hermano) Ya verás las ovejas que hace este... ¡si parece un perro o una
vaca...! cualquier cosa menos una oveja...
Dani: Tú cállate que no
entiendes...
Héctor: Pero bueno, he dicho que
ya está bien, los dos... a ver trae para acá...
Dani: ¿A que es bonita, papi...?
Héctor: Claro que sí, campeón...
seguro que si yo me pongo a hacerla, me sale fatal... por cierto, ¿y vuestra
madre...?
María: Está en casa de la abuela,
se ha bajado un momento a buscar no se qué...
Héctor: Muy bien, pues entonces
voy a cambiarme y la esperaremos... (saca de su bolsillo las entradas) ¿a quién
le apetece ir al circo este sábado...?
Dani: ¡A mí...!
María: ¡Y a mí, también...!
Héctor: He comprado unas cuantas
entradas para que vayamos todos al circo el sábado por la tarde... nos
llevaremos a Clara y a Irene también... y vendrá con nosotros el tito Bonilla y
la tita Matilde que traerán a Javier...
María: ¡Bieeennn...!
Dani: ¡Bieeeennn...! ¿y vamos a ver
leones...?
Héctor: Claro que sí, campeón...
y malabaristas, y trapecistas, y también payasos...
María: ¡Hala...! ¡que
divertido...! a mí lo que más me gustan son los magos y los trapecistas...
Dani: Pues a mí los payasos y los
leones...
Héctor: Y después nos iremos
todos a merendar por ahí...
María: ¡Síiii...!
(En ese momento entra Asun de
nuevo en casa)
María: ¡Mami, mami... papá nos va
a llevar al circo...!
Dani: ¡Sí, y vamos a ir con el
tito Bonilla y con Javier...!
Asun: ¡Vaya...! eso si que es una
novedad... ¡hola, cariño...! (le da un beso a su marido)
Héctor: Hola, cielo...
Asun: ¿Y cómo se te ha
ocurrido...?
Héctor: Pues fue un poco
improvisado, la verdad... estábamos Bonilla y yo haciendo unas gestiones esta
mañana por la zona de Cibeles, y pasamos por el Circo Price y es cuando vimos
anunciado el espectáculo... y pensamos que sería una buena idea llevar a los
niños al circo... siempre lo han visto por la televisión, pero nunca han estado
allí... y hemos sacado entradas para todos, incluyendo a Clara y a Irene...
Asun: Mira que bien... hace años
que yo no voy al circo y seguro que es divertido... cuando se entere Irene se
va a poner como loca, siempre le han encantado los malabaristas, pero sobre
todo los magos, y aunque era muy pequeñita cuando murió Chelo, ella ha visto
fotos de su madre y de Gerardo cuando hacían juntos el espectáculo aquel en el
café del teatro, ¿te acuerdas...? y Estrella le ha contado cosas increíbles de
los trucos de Gerardo...
Héctor: Es verdad, me acuerdo
perfectamente de aquel espectáculo de tu hermana con Gerardo, la verdad es que
Bonilla, Vallejo y yo nos quedamos alucinados aquel día... ¿y qué habrá sido
del bueno de Gerardo, por cierto...?
Asun: Hace mucho que no tenemos
noticias suyas, pero Estrella que es quien habla con él habitualmente, dice que
está muy bien con su novia, la alemana esa que vino a la boda de Miguel...
Héctor: ¿Y no piensan casarse
nunca...?
Asun: Pues supongo que sí, sobre
todo si quieren tener hijos, porque Gerardo tampoco es ningún niño ya... y a
Estrella le hará ilusión tener algún sobrino más...
Héctor: ¿Y qué tal van los trámites
de adopción por parte de tu hermano... sabes algo...?
Asun: Pues no mucho, por lo que
Aurelia me ha dicho, parece ser que Gustavo está en contacto con varias
agencias con las que trabajan habitualmente en el bufete, y en cuanto tenga
alguna información ya nos dirá algo... de momento mi hermano y Estrella están
ilusionados con la idea, pero saben que va a ser difícil que cuaje algo en
serio, así tan pronto, a no ser que ocurra un milagro...
Héctor: Mujer, hay que ser
optimistas... estoy seguro que tiene que haber muchos niños por ahí esperando
encontrar un hogar donde les quieran y les cuiden como se merecen... si
tuvieras que ver como yo a diario la cantidad de miserias humanas que me
encuentro, estarías deseando que algunos de esos niños encontraran una familia
como Dios manda...
Asun: (acariciando a su marido)
Sí, ojalá tengas razón... y bueno, lo del circo, ¿para cuando es...?
Héctor: El sábado por la tarde...
y luego nos iremos a merendar todos por ahí...
Asun: Me parece una idea
fantástica.... bueno, como todas las que tú tienes... (le da otro beso) voy a
cambiarme, y me pongo con la cena, ¿de acuerdo...?
Héctor: (besando a su esposa) De
acuerdo, mi amor... voy a ver que hacen los niños...
(Asun va a la habitación a
ponerse ropa de casa y después se pone con la cena en la cocina, mientras
Héctor juega con los niños en la habitación de Dani. Un rato después, cenan
todos juntos en el salón)
(Un par de días después ya están
preparados todos para pasar la tarde en el circo. Héctor y Asun bajan a la
calle con los niños, donde ya les están esperando Irene y Clara, y cogen el
coche para ponerse en marcha hacia el Circo Price, en cuya puerta han quedado
con la familia Bonilla)
(Cuando Héctor consigue aparcar
en las inmediaciones, llegan todos juntos a la puerta principal donde esperan
Bonilla y Matilde con su hijo Javier)
Bonilla: ¡Hola, familia...!
Asun: Bonilla, ¿qué tal...? (le
da dos besos tanto a Bonilla como a Matilde)
Héctor: ¿Qué pasa, familia...?
(saluda a Bonilla con un abrazo y a Matilde con dos besos)
Javier: ¡Hola, Dani...!
Daniel: ¡Hola...! estoy tan
contento porque vamos a ver los leones de cerca, y a los payasos...
María: A mí los payasos me dan
igual, yo quiero ver a los trapecistas...
Irene: Y yo a los magos...
Héctor: Hala, vamos para adentro,
chicos, y tomemos asiento...
María: ¿Papi, nos compras unas
golosinas...?
Héctor: (guiñándole un ojo
divertido) Vaya, nos vamos a poner caprichosos ahora... eh...?
Asun: Si en el fondo lo está
deseando, porque seguro que él también se compra algo...
(Héctor saca la cartera y se
acerca al puesto de golosinas y allí compra junto con Bonilla que también
apoquina con parte de los gastos, unas nubes de algodón dulce para cada uno de
los niños, unos refrescos para los pequeños, cervezas para los mayores y
bolsitas de golosinas para repartir. Después se dirigen al graderío del recinto
para tomar sus asientos)
(Durante el espectáculo, los
niños no quitan los ojos de encima a los diferentes personajes que van pasando
por la pista central)
María: (asombrada ante el salto
que ha dado la trapecista) ¡Hala... mira, Clara...! tiene mucho mérito eso que
hace...
Clara: Sí, y además lo hace sin
red... vamos, que se puede matar si se cae al suelo...
(El espectáculo de los
malabaristas y los magos deja a Irene sin palabras)
Irene: ¡Es tan bueno como
Gerardo...!
María: ¿Y cómo puedes saber eso si no has
conocido a Gerardo apenas...? creo que la última vez que vino por aquí tú eras muy
pequeña y yo ni existía...
Irene: Ya lo sé, pero la tía
Estrella me ha contado un montón de cosas y además me ha dicho que Gerardo
vendrá a visitarnos el año que viene...
María: ¿En serio...? por fin
podré conocerle... he oído hablar mucho de él...
(Las dos niñas siguen muy atentas
el espectáculo de magia e incluso Irene ante su sorpresa tiene la oportunidad
de colaborar con el mago en uno de sus trucos, lo que la divierte y emociona
mucho)
Clara: ¡Jolín, que suerte has
tenido que te haya elegido a ti...!
Irene: Yo tampoco me lo esperaba,
pero ha sido genial...
María: ¿Y has podido ver el
truco...?
Irene: No... lo hace tan bien que
no se ve nada...
Dani: Lo has hecho muy bien,
Irene, has sido una gran ayudanta...
(Todos se ríen por la palabreja
usada por el niño)
Irene: (acariciando a su primo)
Muchas gracias, pequeñajo... y ahora sigamos viendo el espectáculo...
(Llega el momento del domador de
leones y el artista pide la colaboración de un niño voluntario del público que
le ayude. Todos los niños allí presentes levantan la mano para ser elegidos y a
pesar de los esfuerzos de Dani por salir a la pista, el domador elige a otro
niño mayor que él)
Dani: Me gustaría tanto salir ahí
a ayudar...
Asun: Pues yo me quedo mucho más
tranquila con que no te haya elegido, cielo... eso es peligroso... nunca se
sabe lo que puede pasar con esos animales...
Héctor: Estoy de acuerdo con tu
madre, campeón... y si quieres ver los leones y los tigres más de cerca, no te
preocupes que cualquier día de estos os llevo a tu hermana y a ti al zoo, ¿te
parece...?
Dani: ¡Síiii...!
(La tarde en el circo termina con
el consabido espectáculo de los payasos que con sus juegos infantiles, su
música, sus bromas, sus caídas y sus torpezas hacen la delicia de pequeños y
grandes que no paran de reír y de cantar durante el resto de la velada)
(Ya a la salida, todos se reúnen
en la puerta)
Héctor: ¿Lo habéis pasado bien,
chicos...?
Niños: ¡Síiii...!
María: ¿Y ahora qué vamos a
hacer, papi...?
Héctor: Irnos todos juntos a
merendar a una buena cafetería... ¿qué os parece...?
Dani: ¡Bien...!
Héctor: Pues hala, vamos,
andando...
(Las familias Perea y Bonilla
encaminan sus pasos hacia la chocolatería de San Ginés, donde pasan el resto de
la tarde disfrutando del mejor chocolate con churros de toda la ciudad,
mientras Javier y Daniel no pierden de vista los globos que les han regalado
los mismos payasos durante la función ya que han sido los niños que más han
aplaudido de todo el graderío, luciendo así atados a sus muñecas el merecido
regalo que se han llevado por ello)
(El resto de la tarde transcurre
de forma divertida y muy agradable, entre charlas, risas y recuerdos de las
anécdotas más memorables de la inolvidable velada que todos han pasado en el
circo)
Je, je, je,!Hay que ver como somos las dos! no podemos mencionar a Dani y María sin que les metamos en una riña . Me encantan las tardes de circo bien sean en el Price o en una carpa en Las Ventas. Bien por acordarte de Gerardo y la buenísima idea de que Irene fuese "ayudante"de mago durante unos minutos. Tu también sigue así, guapa.
ResponderEliminarMe ha encantado el relato, ver como esos niños disfrutan de una tarde de circo con sus padres y tus relatos son sensacionales, ya podían aprender de ti los guionistas....
ResponderEliminarEspero con ansias el siguiente relato...Un beso