(Dos meses después, ya estamos en
Febrero de 1967. Irene cumplió los 11 años a finales de Enero, reuniendo en la
portería a un buen montón de familiares y amigos aquella tarde, y unos días más
tarde, Clarita celebró su noveno cumpleaños en casa rodeada de toda la familia
y amigos, y Dani se empeñó en llevarse ese día la pecera con su nuevo amiguito
dentro para enseñárselo a todos, ya que se siente muy orgulloso de Charly y
encantado de que todo el mundo le conozca. El pececito causó sensación en la
fiesta, ya que de una forma u otra en algún momento los asistentes allí
presentes se acercaron a la pecera a observarle como nada en su reducido hogar.
La fiesta transcurrió alegremente con música, globos, tarta y piñata para todos
los niños, quienes disfrutaron de la velada un año más, y sobre todo, Clara, la
reina de la fiesta, que recibió numerosos regalos de todos los invitados)
(Unos días después, María y Clara
están en el colegio a la hora del recreo comiéndose el bocadillo que les han
preparado en sus casas y están esperando a Irene que no termina de bajar al
patio)
María: ¿No es un poco tarde...?
está tardando mucho...
Clara: A lo mejor la han
entretenido las monjas o alguna compañera que le ha pedido los deberes...
María: Puede ser... voy a ver si
está arriba todavía...
(María trata de subir la escalera
hacia el interior del colegio pero la portera que vigila el patio no la deja
entrar)
Susana: María, sabes
perfectamente que no puedo dejarte entrar... durante el recreo todas las niñas
tenéis que estar en el patio, disfrutando del aire fresco, jugando, charlando o
comiendo el bocadillo...
María: Ya lo sé, señorita
Susana... pero es que estoy un poco preocupada por mi prima Irene... ella ya
tendría que haber bajado al patio, y ni Clara ni yo la vemos por ninguna parte,
y quiero saber si está en su clase...
Susana: Bueno, pues si quieres
voy yo un momento y la busco... tú quédate aquí... ahora mismo vuelvo...
María: De acuerdo...
(La señorita Susana sube la
escalera y va hacia la clase de Primero de Bachillerato y allí se encuentra a
Irene con otra compañera y una de las profesoras)
Susana: (entrando en el aula) ¿Ocurre
algo...? he subido porque María está preocupada por Irene, que no ha bajado al
patio todavía...
Rosa: Sí, hazme el favor de
llamar por teléfono a su abuela para que venga a buscarla... esta niña no se
encuentra bien... dice que le duele mucho la tripa y ha estado vomitando hace
un momento...
Susana: Voy enseguida...
(Susana baja a la portería del
colegio a llamar por teléfono a casa de Felisa y le informa que su nieta no se
encuentra demasiado bien y que debe ir a buscarla. Después, sale a informar a María)
María: ¿Le pasa algo a Irene...?
Susana: No te preocupes, cielo,
acabo de llamar a tu abuela para que venga a recogerla en cuanto pueda... Irene
no se encuentra bien, le duele mucho la tripa y ha vomitado un poco...
María: ¿Lo ves...? ya sabía yo que
algo no iba bien... era muy raro que no bajara al patio...
Susana: Pero tranquila, María,
que estoy segura que en cuanto Irene se vaya a casa y se meta en la cama se le
pasará y mañana estará perfectamente...
María: Eso espero... voy a ver si
viene mi abuela...
(María baja la escalera del
patio, se reúne con Clara para contarle lo ocurrido y las dos se dirigen a la
puerta central a esperar a que venga Felisa. Un rato después, llega Felisa a la
puerta del colegio)
Felisa: ¡Hola, María...! ¿qué ha
pasado...?
María: (besando y abrazando a su
abuela) Hola, abuela, sube arriba por la escalera... la señorita Susana está
ahí y te acompaña... me ha dicho que Irene está enferma, le duele la tripa
mucho y ha devuelto y todo...
Felisa: (santiguándose) ¡Madre
mía del amor hermoso...! ¿qué le habrá pasado a mi niña...? seguro que le ha
sentado mal el desayuno o algo...
(Felisa sube la escalera
rápidamente y se reúne con la señorita Susana que le acompaña a la clase donde
está Irene)
Felisa: ¡Irene, Irene, cariño...!
¡ya estoy aquí...! ¿cómo estás, mi vida...?
Irene: Me duele la tripa, abuela,
es un dolor muy raro... nunca antes lo había sentido así...
Felisa: Seguro que se te ha
cortado la digestión, hija...
Irene: No lo sé, abuela... quiero
irme a casa y meterme en la cama...
Felisa: Claro que sí... vámonos
ahora mismo...
(Felisa se lleva a Irene hacia la
puerta de entrada atravesando el patio)
María: ¡Irene...! ¿cómo estás...?
Irene: No estoy muy bien... me
voy a casa con la abuela... sólo quiero meterme en la cama...
Clara: Cuídate, Irene... a ver si
mañana estás mejor...
Irene: Gracias chicas por
preocuparos tanto... hasta luego...
María: Adiós, prima... adiós,
abuela...
Felisa: Adiós, mi vida... luego
nos vemos...
María: Sí, cuando salga del
colegio y venga mamá a buscarme nos pasamos por la portería a ver como está...
Felisa: Gracias, cielo...
adiós...
(Felisa se lleva a Irene a casa y
allí acuesta a la niña en la cama de su habitación, la ayuda a cambiarse de
ropa y ponerse el pijama. Antes de meterse en la cama, Irene va al cuarto de
baño y allí se da cuenta que tiene la braguita manchada de color rojo)
Irene: ¡Abuela, abuela...! ¡ven
un momento, por favor...!
Felisa: ¿Qué pasa, cariño...?
Irene: Mira... ya sé lo que me
pasa...
Felisa: ¡Vaya...! así que era esto por lo que te encontrabas
tan mal... ¡ay, mi niña...! ¡que se hace mayor y no nos damos ni cuenta...!
bueno, no te preocupes, que voy a por unas compresas ahora mismo y te pones
una, y te traigo una braguita limpia del cajón de tu ropa...
(Felisa va a la habitación de
Irene a por ropa limpia y después en el baño le ayuda a cambiarse)
(Ya en la habitación, Irene se
tumba en la cama y se acomoda para dormir un rato)
Felisa: ¿Te duele mucho, mi
vida...?
Irene: Un poco, abuela... ¿y va a
ser así todos los meses...?
Felisa: Pues no lo sé, cariño,
supongo que depende... pero la menstruación suele ser dolorosa a veces...
Irene: ¡Pues vaya rollo...! ¿y no
puedo tomar nada para que se me pase el dolor...?
Felisa: Le preguntaremos a tu tía
Asun cuando venga del trabajo, a ver si ella ha oído hablar de algún remedio de
farmacia... como ella está más puesta en estas cosas modernas que anuncian por
la televisión... yo por mi parte te voy a preparar una infusión de hierbas para
que puedas descansar un rato... es un remedio casero que me lo hacía mi madre
cuando era pequeña en el pueblo, y era mano de santo...
Irene: ¿A ti también te dolía
mucho, abuela...?
Felisa: Un poco, hija, a veces sí
y a veces no... sin embargo, tu tía Asun no ha tenido nunca fuertes dolores, y
ella lo lleva bastante bien... luego pasará a verte cuando salga del trabajo,
¿de acuerdo...?
Irene: De acuerdo... gracias,
abuela...
Felisa: De nada, cariño...
enseguida vengo con la infusión...
(Felisa va a la cocina y allí
prepara la infusión de hierbas y anises que ayudan a expulsar los gases más
fácilmente y alivian la hinchazón de la tripa. Irene se bebe una taza con la
infusión caliente y recién hecha y después se echa a descansar un buen rato
hasta la hora de comer)
(Ya por la tarde, Asunción va al
colegio a recoger a su hija y a Clara y ésta nada más verla le cuentan lo que
ha pasado con Irene esa mañana)
María: Y entonces Irene no bajaba
al patio como siempre hace... y subí a buscarla, pero no me dejaron pasar...
Asun: ¿Y por qué no...?
Clara: Porque durante el recreo
no nos dejan salir del patio y volver a entrar en el colegio a no ser que esté
lloviendo...
María: Y entonces la señorita
Susana subió a la clase de Irene y allí estaba la pobrecita que le dolía mucho
la tripa y había devuelto y todo...
Asun: ¡Vaya por Dios...! ¿le
había sentado mal el desayuno...?
María: Pues no lo sé... eso dijo
la abuela que vino a buscarla después... porque llamaron a la abuela y vino
aquí al colegio...
Clara: Y se la llevó a casa, y le
dijimos que iríamos a verla después de salir de clase a ver si estaba mejor...
Asun: Pues vamos enseguida para
allá... a ver cómo sigue... que raro que mi madre no me haya llamado para
decirme algo...
María: Porque seguro que ya está
bien, mami...venga, vamos...
(Asun se presenta en la portería
de casa con María y Clara y encuentra a Felisa en el salón)
Asun: ¡Hola, madre...! ¿qué ha
pasado con Irene que ya me han estado contando María y Clara que ha tenido que
ir a buscarla al colegio esta mañana...?
Felisa: Pues sí, hija, cuando la
he recogido estaba blanca como la pared, y tenía un fuerte dolor de tripa...
Asun: ¿Y cómo no me ha llamado al
trabajo...?
Felisa: Bueno, hija, porque yo
sola me apañaba bien... tranquila, ahora ya está mejor, le he preparado un
remedio casero de hierbas que mi madre me hacía para estas ocasiones...
Asun: ¿Es lo que estoy
pensando...?
Felisa: Sí, hija, sí... Irene ya
se está haciendo mayor... demasiado deprisa para mi gusto... pero es lo que
hay...
Asun: ¡Vaya sorpresa...! pensé
que aguantaría un poco más...
Felisa: Sí, eso también pensaba
yo... pero ha salido a su madre... ¿tú te acuerdas que Chelo también empezó muy
jovencita...?
Asun: Claro que me acuerdo... si
prácticamente acababa de empezar yo cuando le vino a ella...
María: ¿Pero que le pasa a Irene,
mami...? es que no entiendo nada...
Asun: Tesoro, tu prima ha
empezado a hacerse mayor y ya está en esos días del mes por primera vez...
Clara: ¿Ya... tan pronto...?
María: ¡Pues vaya lata...! esos
días del mes son un rollo... y además cuando tú los tienes, mami, te enfadas
más rápidamente, yo lo he notado...
(Felisa y Asun se parten de risa
con el comentario de María)
Asun: ¿En serio me notas más
enfadada esos días del mes...?
María: Sí, tienes menos paciencia
con las travesuras de Dani, te cambia el humor... y papá también lo dice...
Asun: (divertida) Ah sí...? ¿tu
padre también piensa eso...? ya hablaré yo con él luego a ver que me dice...
Felisa: Una cosa, hija, ¿tú sabes
si hay algún remedio en la farmacia para aliviar el dolor de tripa de Irene...?
Asun: Bueno, yo he oído que hay
mujeres que lo pasan muy mal cuando les viene el período y hay algunos
analgésicos para aliviar los dolores... si quiere yo puedo dejarle el frasco de
analgésicos para el dolor de cabeza que vale igual... es el que Héctor y yo
tenemos en casa y que hemos utilizado alguna vez para la resaca... (sonriendo)
aunque cada vez menos...
Felisa: Estupendo, hija,
gracias...
Asun: Subo un momento a por él y
se lo bajo...
(Asun sube a casa un momento a
coger el frasco de analgésicos, y mientras María y Clara entran un momento en
el cuarto de Irene a ver como está)
María: ¿Estás mejor, prima...?
Irene: Sí, estoy bastante mejor
que esta mañana... gracias por preocuparos...
Clara: No tienes que darlas...
para eso estamos...
María: Sólo espero que se te pase
el dolor pronto... mi mamá ha ido a casa a por unas pastillas que van muy bien
para eso y te las va a traer ahora...
Irene: Muchas gracias, María, de
verdad... ¿ya os han contado lo que me pasa...?
Clara: Sí... y la verdad no esperábamos
que te viniera tan pronto... pensábamos que aguantarías algún año más...
Irene: Sí, yo también... pero
según me ha dicho mi abuela, a mi madre también le vino muy pronto...
María: Y yo lo que espero es que
no te cambie el carácter en estos días del mes... porque mi madre a veces está
insoportable...
Irene: (riéndose) ¿En serio...?
de acuerdo, procuraré no alterarme demasiado... pero a veces esos cambios de
humor no se controlan, es cosa de las hormonas... o eso dicen...
Clara: ¿Las hormonas... y eso que
es...?
Irene: Pues yo no sé explicarlo
bien, pero cuando tu cuerpo cambia y te haces mayor, hay unas sustancias que
cambian también y se alteran... y esos cambios son los que hacen que te
empiecen a gustar los chicos...
María: (divertida) ¿En serio...?
pues ya nos contarás que se siente y quien del barrio te empieza a gustar... a
lo mejor en el colegio de mi hermano hay algunos chicos interesantes...
(Las tres niñas se ríen a
carcajadas cuando entra Asun en el cuarto a ver a su sobrina)
Asun: ¿De qué os reís tanto...?
María: De nada, mamá... cosas
nuestras... tonterías de crías...
Asun: Sí, sí tonterías, seguro...
anda, vamos a dejar a Clara en su casa y tú y yo nos subimos para arriba, que
ya veo que Irene está estupendamente...
Irene: Gracias por preocuparte,
tía... de verdad...
Asun: (dando un beso a su
sobrina) De nada, cielo... a ver si con esto te mejoras un poco...
Irene: Adiós chicas, y gracias...
Clara: Adiós, Irene, hasta
mañana...
María: Adiós, prima...
(Asun y María acompañan a Clara a
su casa y después vuelven a la suya, aunque Héctor aún no ha llegado con Dani
del colegio, que hoy tenía partidillo de fútbol con sus amigos de clase)
(María va al cuarto de Daniel a
saludar un momento a Charly y después entra con su madre en la cocina)
Asun: ¿Quieres leche con Cola
Cao...?
María: Sí... yo te ayudo a
prepararlo...
(Asun se sirve un café para ella
y un colacao para María y después las dos se van al sofá a tomárselo)
María: Mami... ¿y eso de la
sangre que sale por abajo todos los meses es muy molesto...?
Asun: Bueno, eso depende de las
mujeres... hay algunas que les duele mucho y a otras no les duele nada, y
también depende de los meses...
María: ¿Y a ti también te duele
como a Irene...?
Asun: No, cariño... yo he tenido
bastante suerte porque mis reglas no son dolorosas en general, pero si es
cierto que hay chicas que lo pasan bastante mal... pero tú no te preocupes, que
a ti todavía te falta mucho para que te llegue ese momento... además no quiero
que te me hagas mayor tan deprisa...
María: Yo tampoco quiero
tenerla... además es una guarrería...
Asun: Sí, tesoro, tienes razón,
es algo molesto... pero también es importante para las mujeres, significa un
cambio en sus cuerpos, en su desarrollo...
María: ¿Y por qué los niños no la
tienen...? ¿por qué solo nos pasa a las chicas...?
Asun: Bueno, pues porque somos
diferentes... nuestros cuerpos son diferentes... y experimentan los cambios de
la edad de forma distinta... pero los chicos por ejemplo tienen otras cosas que
nosotras no tenemos...
María: Sí, ya lo sé, mami... lo
que tiene Dani ahí abajo es diferente a lo que yo tengo...
Asun: Exacto... y los chicos
empiezan a tener más pelo, y por eso se tienen que afeitar, como tu padre, por
ejemplo...
María: Y los chicos no tienen...
(se señala en el peto del uniforme)
Asun: Eso es, el pecho... pero
por ejemplo hay una cosa que a los chicos sí les cambia mucho cuando se hacen
mayores y es la voz... y no veas lo divertido que es los gallos que hacen con
la garganta cuando están en pleno período de cambio... nosotras en casa nos
reíamos mucho cuando le cambió la voz a tu tío Miguel...
María: ¿Y le chinchábais...?
Asun: Pues claro... me acuerdo
perfectamente que cuando Miguel se metía con tu tía Chelo o conmigo, nosotras
contraatacábamos diciéndole lo fea que parecía su voz y que con esa voz no iban
a impresionar a las chicas...
María: (riéndose) ¡Que malas
érais...!
Asun: Sí, pero lo hacíamos para
fastidiar... cosas de críos... y aunque ahora te parezca que lo de tener la
regla es una pesadez, pero también tienes que entender que gracias a ello las
mujeres tenemos la suerte de poder quedarnos embarazadas y tener niños tan
guapos y tan listos como tu hermano y tú... (le hace cosquillas a su hija y
María se ríe divertida revolcándose en el sofá)
María: (incorporándose) Oye
mamá... otra pregunta... ¿cuándo conociste a papá...?
Asun: Pues... cuando llevaba algo
más de un año en Madrid viviendo... ya sabes que nosotros vinimos del pueblo a
buscarnos la vida aquí... gracias a la tía Manolita conseguimos que los abuelos
entrasen en la portería a trabajar, y fue mucho después cuando el abuelo abrió
el taller mecánico junto con tu tío Miguel...
María: ¿Y tú también conseguiste
trabajo...?
Asun: Sí, al principio trabajé
cosiendo en un taller de modistas... allí aprendí bastantes cosas, pero sobre
todo aprendí a buscarme la vida, a defenderme yo sola... porque yo era bastante
ingenua y no sabía nada de la vida... era muy joven, aunque no tan inocente
como tu tía Chelo... por eso le pasó lo que le pasó...
María: ¿Te refieres a su
muerte...?
Asun: No, tesoro, me refiero a
cuando se quedó embarazada de un hombre que no la quería...
María: ¿El papá de Irene...?
Asun: Sí, cielo, en cuanto ese
hombre se enteró de que tu tía Chelo estaba embarazada, no quiso saber nada y
desapareció... y por eso tu tía decidió tener ella sola a Irene y criarla...
pero en el fondo no estaba sola, porque todos estábamos con ella... fue muy
valiente...
María: ¿Y entonces Irene no sabe
quién es su papá...?
Asun: No... ni falta que hace...
porque nos tiene a todos nosotros que somos su familia y los que la queremos y
por eso ella se ha criado siempre como una niña feliz...
María: Aún así yo prefiero tener
un papá y una mamá que me cuiden y me quieran... y sé que tengo mucha suerte de
que conocieras a papá y que te fijaras en él como tu primer novio...
Asun: Lo que tú no sabes, cariño,
es que papá no fue mi primer novio exactamente...
María: (sorprendida) ¿Ah no...?
yo pensaba que sí...
Asun: Como te decía antes cuando
llegué a Madrid con los abuelos y con los tíos, yo era muy joven y aquí conocí
a un chico que vivía en este mismo edificio con su familia... era un chico de
buena posición y con dinero que se llamaba Jaime... al poco de conocernos y
como yo pasaba mucho tiempo en la portería, nos gustamos y empezamos a salir
primero como amigos y después como novios...
María: ¿Y qué pasó...?
Asun: Pues que la relación no
funcionó... él empezó a fijarse en otras chicas y a tontear con ellas, además
él era un chico culto que estudiaba en la Universidad y yo apenas tenía
estudios superiores... éramos muy diferentes... y luego se metió en líos
políticos y le terminaron echando de la Universidad... tuvo que marcharse a
vivir a otra ciudad... pero para entonces ya sólo éramos buenos amigos...
María: ¿Y volviste a verle o a
saber algo de él...?
Asun: Prácticamente nada...
volvió por Madrid durante unos días a finales de 1956 a recoger la casa de sus
padres y llevarse los últimos muebles que allí quedaban y entonces nos vimos
por última vez... pero nuestra relación ya llevaba rota demasiado tiempo y él
tenía una novia en Zaragoza... él tenía su vida y yo tenía la mía... por aquel
entonces yo ya había conocido a tu padre y además fue precisamente tu padre
quien me había conseguido el trabajo en la revista como secretaria... así que
me despedí de Jaime para siempre y le pedí que no me volviera a escribir
cartas, ni siquiera como amigos... necesitaba olvidarle para poder seguir con
mi vida...
María: Y seguro que te enamoraste
de papá enseguida... ¿a que sí...?
Asun: (sonriendo) Bueno, fue un
poco más complicado que eso... es verdad que tu padre me gustaba mucho... pero
yo no quería hacerme ilusiones... nuestra relación no era fácil y tuvimos
varios encontronazos, varias idas y venidas hasta que nos hicimos novios en
serio...
María: La tía Aurelia me ha dicho
que tú y papá estuvisteis tonteando mucho hasta que empezasteis a salir como
novios formales...
Asun: La tía Aurelia tiene
bastante razón... yo no quería reconocer que estaba enamorada de tu padre... me
atraía mucho, es cierto, y me divertía mucho cuando estaba con él, pero cuando
me ponía a pensar en todas las dificultades, me bloqueaba... por un lado
pensaba que era bastante mayor que yo, y que además él seguía oficialmente
casado con Teresa y que a pesar de estar separado de ella desde hacía años
nunca nos podríamos casar... y pensaba en lo que diría la gente...
María: Y seguro que tú estabas
muy triste, porque tú en el fondo le querías... ¿verdad que sí, mami...?
Asun: Claro que sí, mi amor, y
los abuelos me veían triste y los tíos, y mis compañeros de trabajo... hasta
que al final un día decidí que no quería seguir así, no podía seguir
sufriendo... y entonces me fui al despacho de tu padre y hablé con él...
tuvimos una larga y bonita charla, yo le dije todo lo que sentía por él y él
sentía exactamente lo mismo... los dos nos queríamos y no podíamos seguir
escondiendo nuestros sentimientos a los demás... decidimos declararnos el uno
al otro y empezar a salir como novios formales... y ya no nos importaba lo que
pensara la gente... la familia nos apoyaba y eso y nuestro amor compartido era
lo único importante... al final nos fuimos a vivir juntos y aunque no nos
podíamos casar, vivíamos como un matrimonio de verdad, y el resto de la
historia ya la conoces...
María: Sí, y es preciosa, mami...
y yo estoy muy orgullosa de tener unos padres tan valientes y que se quieren
tanto...
Asun: Yo lo único que te puedo
decir es que estos últimos diez años que llevo con tu padre han sido los más
maravillosos de mi vida, y quiero seguir así junto a él todo el tiempo...
(María besa y abraza a su madre
cuando Héctor entra por la puerta con Dani)
Héctor: ¡Ya estamos en casa...!
María: ¡Hola, papá...! (se tira a
sus brazos y se cuelga de su cuello besándole)
Héctor: ¡Menudo recibimiento,
princesa...! así da gusto...
María: Te quiero mucho, papi...
Héctor: Y yo a ti princesa...
¡hola, cariño...! (besa a su mujer) ¿qué le han dado a esta niña hoy...?
Asun: Digamos que tiene un ataque
de “papitis” aguda... ¿qué tal el día...? (besa a su marido)
Héctor: Liado, como casi siempre,
pero bien... ¿y tú...?
Asun: Muy bien también...
Dani: ¡Hemos ganado el
partido...!
Asun: ¿En serio...? ¡que bien,
tesoro...! ¡ven aquí, que no te he dicho nada...! (besa y abraza a su hijo)
Héctor: Han jugado mucho mejor
que los otros y también han tenido suerte...
Dani: ¡Voy a la habitación a
contárselo a Charly...!
(El niño corre hacia su cuarto
para saludar a su pececito y María se queda abrazada a sus padres)
Héctor: ¿Me he perdido algo esta
tarde...?
Asun: Tu hija y yo que hemos
estado hablando largo y tendido de cosas de mujeres...
Héctor: ¡Vaya...! ¿y eso...?
(bromeando) ¿habéis estado conspirando contra mí...?
Asun: No, tonto, no... todo ha
venido a colación de que esta mañana a Irene la ha tenido que ir a buscar mi
madre al colegio porque se encontraba mal... y resulta que ya le ha venido el
período por primera vez...
Héctor: ¡Vaya faena...! ¿es muy
niña todavía, no...?
Asun: Bueno, acaba de cumplir los
11 años, y su madre, Chelo, también fue muy temprana...
Héctor: ¿Y cómo se encuentra...?
Asun: Cuando yo me he enterado
por la tarde, ya estaba mucho mejor y más animada, pero le he dado los
analgésicos porque le dolía mucho la tripa y la cabeza... y después de verla,
nos hemos subido María y yo a casa y hemos pasado bastante tiempo charlando y
nos ha cundido mucho la tarde, ¿verdad que sí...?
María: Sí... mamá me ha estado
contando cuando te conoció y cómo os hicisteis novios... y también me ha dicho
que ella tuvo antes otro novio nada más llegar a Madrid...
Héctor: ¿Le has hablado de
Jaime...?
Asun: Sí, me ha parecido
interesante que conociera también mi historia al igual que ya conoce la tuya
con Teresa...
Héctor: Pues claro que sí...
nuestra niña ya se va haciendo mayor muy a mi pesar y es muy bonito que podamos
compartir nuestras historias familiares con ella... ¡ven aquí, mi princesa...!
(Héctor coge a María, la besa y
la abraza con cariño. En ese momento entra Dani de nuevo en el salón)
Dani: Papi, ¿y yo también soy tu
princeso...?
Héctor: (cogiendo a su hijo en
brazos) No, campeón, tú eres mi príncipe... ¡dame un beso anda...! estoy tan
orgulloso de mi familia y os quiero tanto a todos...
(Dani se abraza a su padre y le
besa cariñosamente, y luego Héctor besa a su mujer nuevamente y se abraza y
besa a María formando los tres una piña cada día más unida y feliz)
No me ha salido el comentario. Empiezo de nuevo. Fantástica la conversación entre mujeres de Asun y María. En mi relato María se hace mujer días antes de cumplir los 13 pero está bien que Irenita sea el vivo retrato de su madre físicamente. Bien por el ataque de papitis aguda, muy buena idea y seguro que Asun no se queda corta con los suyos de mariditis un día sí y otro también.
ResponderEliminarEnhorabuena Raki, me ha encantado la conversación entre madre e hija, se nota que Maria se está haciendo mayor. También me gusta mucho Dani, ese pillin que pone a la familia patas arriba con sus ocurrencias, en fuin, me encanta la familia en general. Ya podrian copiarte los responsables de la serie y poder ver estas escenas tan maravillosas que nos regalas. Por favor sigue con ellas que las necesitamos como el comer:))
ResponderEliminarBESITOS:)
Hola Raki,
ResponderEliminares el primer comentario que subo, aunque llevo tiempo leyendo tus historias.
Son francamente preciosas. Ojalá tomaran nota los guionistas de AEPS.
Muchas gracias por regalarnos estos ratos tan estupendos de Héctor y Asún.
Mchos bsos
Malena
Me encantan tus relatos y me chiflo con ellos y la verdad que este es muy real y ojala los guionistas te tuvieran en cuenta....Un beso y muchas gracias por mantenernos con tus relatos así la serie se nos hace más corta
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