(El verano va tocando a su fin y
la familia Perea tras haber pasado diez días de vacaciones en las playas de la
Costa Brava y unos días en Valdemorillo, regresan a casa llenos de buenos
recuerdos, contentos de haber disfrutado de unos días de relax, desconectando
de Madrid, una ciudad cada vez más bulliciosa pero que les atrae sin remedio por
la cantidad de planes y experiencias que se pueden vivir en ella)
(Llega Septiembre y con él la
vuelta al colegio por parte de los niños y la vuelta al trabajo por parte de
Héctor y de Asun, que han vivido un mes de Agosto muy a gusto sin trabajar,
aunque ahora deben afrontar la realidad de volver a la rutina nuevamente. Este
nuevo curso escolar que ahora comienza significará el comienzo de la Primaria
para el pequeño Daniel, que cada vez se siente más mayor e importante en la
familia, y el final del ciclo de Primaria para María, que es cada vez más
consciente de que se va haciendo mayor y que ello implica ciertas
responsabilidades, aunque las asume con gusto y paciencia)
(Al mediodía, Héctor está leyendo
el periódico y se detiene en la sección de espectáculos)
Héctor: ¡Anda, mira...! ¿has
visto, cariño...? estrenan en el Palafox la última película del Billy Bilder este...
Asun: ¡Vaya...! ¿y cómo se llama
la película...?
Héctor: “En bandeja de plata”...
Asun: ¿Y de que va...?
Héctor: A ver que pone aquí en el
argumento... es una comedia protagonizada por Gualter Matau y Jack Lemon, esa
pareja cómica que tanto te gusta... es sobre un reportero gráfico que se
lesiona por un golpe provocado por un jugador de fútbol y con ayuda de su
cuñado que es abogado, decide fingir gravedad en la lesión para sacar dinero y
de paso dar pena ante su exmujer para que vuelva con él... parece divertida,
¿no...?
Asun: Sí, tiene buena pinta, y
además esos dos hacen buena pareja...
Héctor: ¿Te apetece que vayamos a
verla esta tarde los dos solos, como si fuéramos novios...?
Asun: (riéndose) ¡Tienes unas
ideas que me encantan...!
Héctor: Pues no se hable más...
dejamos a los niños con tus padres y tú y yo nos vamos al cine...
Asun: Fantástico...
(Un rato más tarde, Asun y Héctor
se sientan a comer con los niños que al no tener aún clase por la tarde, comen
en casa con ellos)
Héctor: Chicos, esta tarde mamá y
yo estamos planeando ir al cine...
María: ¿Vamos a bajar a casa de
los abuelos entonces...?
Asun: Bueno, cariño, solo si os
parece bien y no os importa que tu padre y yo salgamos un rato por ahí...
María: Claro que no... yo me
quedo con Dani, y cuido de él... y no tienes que preocuparte de nada, mamá,
porque también está la prima Irene para ayudarme...
Héctor: ¿Harías eso por nosotros,
princesa...?
María: Por supuesto que sí...
además, le dijimos a la abuela el otro día que nos apetecía hacer un bizcocho
en su casa y chocolate... así que Irene y yo vamos a preparar la merienda esta
tarde...
Dani: ¿Y yo puedo ayudar...?
María: Sólo si te portas bien,
pequeñajo... que luego no quiero problemas...
Dani: Te prometo que me voy a
portar muy bien, hermanita... voy a ser el niño más bueno del mundo... (el niño
enseña la mejor de sus sonrisas)
María: Está bien... te dejaremos
meter baza en la cocina...
Dani: ¡Bien... gracias...!
(Héctor y Asun se ríen por las
gracias de los niños)
(Ya por la tarde, Héctor y Asun
se preparan para marcharse al cine y los niños se bajan a casa de sus abuelos)
Felisa: Que lo paséis bien,
hijos...
Asun: Gracias, madre... y espero
que no le den mucho la lata...
Felisa: Descuida, hija, si yo
estoy encantada de que anden danzando por aquí...
María: Adiós mamá, adiós papá...
venga, Dani, vamos a ver que está haciendo Irene... (coge a su hermano de la
mano y los dos se meten dentro de la casa)
(Héctor y Asun llegan al cine
dando un paseo cogidos del brazo y disfrutando de la tarde soleada del mes de
Septiembre)
Héctor: (saca las entradas y
entra en el cine con su mujer de la mano) ¿Vas a querer una cerveza o un refresco...?
Asun: Sí, por favor y un
cucurucho de frutos secos también...
Héctor: De acuerdo...
(Héctor compra en el puesto dos
cervezas y dos cucuruchos de frutos secos variados)
(Asun y Héctor ocupan sus butacas
en la sala. Al poco rato empieza primero el reportaje del Nodo y después la
película y Asun se acomoda en el hombro de su marido, pasando un rato divertido
con las peripecias de los personajes)
(Cuando termina la película, la
pareja sale del cine cogidos de la mano)
Héctor: ¿Te ha gustado la
película...?
Asun: Sí... muy divertida... la
verdad es que esos dos actores hacen buena pareja... ya les hemos visto juntos
en más de una ocasión y se compenetran muy bien...
Héctor: Es lo que tiene trabajar
juntos a menudo, y tener que pasar muchas horas ensayando... que llega un momento
en que con solo una mirada o un gesto ya saben lo que se quieren decir...
Asun: Sí, y conozco muy bien esa
sensación... me recuerda a algo tremendamente familiar... a ti y a mí, por
ejemplo... pasamos muchas horas juntos y tenemos una gran complicidad... a
veces tanta que con un simple gesto o una mirada no necesitamos decir nada
más... y eso me gusta...
Héctor: (besando a su mujer en la
frente) A mí también... ¿te apetece que vayamos a cenar algo por ahí...?
Asun: Bueno, pero que no se nos
haga muy tarde, que mañana tenemos que trabajar y los niños tienen colegio...
Héctor: Descuida, tomaremos algo
rápido... hay una taberna por aquí cerca que sirven unos montaditos de lomo
estupendos... he venido alguna vez con Bonilla y con algún cliente, y los
preparan muy bien...
Asun: De acuerdo, vamos
entonces...
(Asun y Héctor se dirigen a una
taberna en la Plaza de Quevedo, donde toman algo rápido y después caminan hacia
su casa, pasando por la portería a recoger a los niños)
Héctor: ¡Hola, princesa...!
¡hola, campeón...! ¿os habéis portado bien, no habréis dado mucha guerra a la
abuela, verdad...?
María: No, te lo prometo, papá...
además Dani ya se estaba quedando dormido... la abuela nos ha dado algo de
cenar...
Asun: Muy bien, pues entonces
ahora derechitos a la cama... nosotros también hemos cenado ya...
María: ¿Qué tal la película...?
Héctor: Muy divertida, cariño...
lo hemos pasado muy bien...
Asun: Y tu padre me ha invitado a
una cerveza y un cucurucho de frutos secos...
María: Que bien... Irene y yo
hemos hecho un bizcocho y Dani nos ha ayudado a mezclar los ingredientes y
darle vueltas a la masa... lo hemos pasado fenomenal...
Asun: Pues no sabes cuanto me
alegro, cielo... y ahora vamos a subir para casa...
Héctor: Adiós, Felisa y
gracias...
Felisa: De nada hijo... que
descanséis...
Asun: Adiós, madre, hasta
mañana...
María: Adiós, abuela...
Dani: (muerto de sueño) Adiós...
Felisa: Adiós, tesoros...
(Héctor y Asun se suben a casa y
allí acuestan a los niños y después se quedan un momento hablando en el sofá
muy juntitos. Asun se echa sobre el regazo de su marido mientras él peina el
cabello de su mujer delicadamente)
Asun: Me encanta salir así de vez
en cuando, los dos juntitos... como cuando éramos novios, ¿a ti no...?
Héctor: Sí, mi niña... deberíamos
hacerlo más a menudo... lo que pasa es que el trabajo y las obligaciones en
casa nos absorben el tiempo...
Asun: Ya, eso es lo malo... pero
bueno, también tenemos que adaptarnos... estamos en una etapa diferente de
nuestra vida, pero igualmente bonita...
Héctor: Tienes toda la razón,
como siempre... y criar a nuestros hijos es lo más maravilloso del mundo,
verles crecer, madurar, hacer cosas con ellos y verles como aún se sorprenden
con las cosas más insignificantes...
Asun: Sí, la verdad es que ni tú
ni yo hemos perdido aún la capacidad de sorprendernos con ellos...
Héctor: Y no quiero que dejen de
hacerlo... lo mejor que le puede pasar a alguien es no perder la posibilidad de
emocionarse y disfrutar con las pequeñas cosas... como yo estoy disfrutando
ahora mismo contigo, aquí echada sobre mi regazo...
Asun: (sonríe y acaricia a su
marido con ternura) Estoy tan a gusto que me quedaría dormida así, mecida por
tus suaves caricias...
Héctor: Pues no te quedes con las
ganas... tú relájate y disfruta... que yo estoy encantado...
Asun: (cerrando los ojos) No me
lo digas dos veces...
(Poco a poco, a Asun le va
venciendo el sueño y se queda profundamente dormida en el regazo de Héctor.
Héctor escucha su respiración rítmica e intentando hacer el menor ruido posible
para no despertarla, consigue cogerla entre sus brazos y llevarla a la cama
donde la deposita suavemente para que continúe durmiendo y descansando como se
merece. Héctor la observa durante unos minutos y finalmente también él cae en
un profundo sueño hasta la mañana siguiente cuando suena el despertador y
empieza para todos un nuevo día de rutina laboral y escolar)
(Unos días más tarde, Asun llega
a la redacción de la revista tras haber dejado a los niños en sus respectivos
colegios, y allí se reúne con Aurelia a la que no ha visto en el colegio a
primera hora)
Asun: ¡Buenos días...! no te he
visto en el colegio esta mañana, ¿se te han pegado las sábanas...?
Aurelia: Pues sí, un poco... es
que ayer anoche a Gustavo se le ocurrió que saliéramos al cine y después a
cenar, y tuvimos que dejar a Clara con su abuelo deprisa y corriendo... al
final se nos hizo bastante tarde y cuando volvimos a por ella ya estaba dormida
y no quisimos despertarla, nos daba tanta pena, que la dejamos con su abuelo, y
nos fuimos a casa con la intención de ir a buscarla a primerísima hora, pero
nos acostamos tarde, una cosa llevó a la otra... ya me entiendes... (Asun se
ríe al imaginarse a que se refiere Aurelia) y esta mañana no había forma de
sacarnos de la cama... Gustavo ha llegado tarde al despacho, Clara ha llegado
tarde al colegio... un desastre, vamos...
Asun: Venga, mujer, no te
apures... un día es un día... y seguro que Julio ni te ha echado en falta...
Aurelia: Menos mal, ya sólo me
faltaba ganarme una bronca del jefe...
Asun: No te preocupes que Julio
lleva reunido toda la mañana y no ha aparecido por aquí... y hablando de
pasarlo bien, Héctor y yo también fuimos al cine la semana pasada, fuimos a ver
esa película cómica tan divertida, la última del director ese americano, Billy
Wilder...
Aurelia: Ah, sí... me han hablado
bien de ella...
Asun: Y luego Héctor me llevó a
cenar a la taberna de Quevedo, ponen unos montaditos de lomo con pimientos
increíbles...
Aurelia: Oye, Asun, yo quería
comentarte una cosa... es un tema un poco delicado...
Asun: Dime... creo que a estas
alturas no puedes sorprenderme demasiado, pero nunca se sabe...
Aurelia: Es por algo que nos
comentó Clara el otro día a Gustavo y a mí...
Asun: Me tienes intrigada...
vamos suéltalo...
Aurelia: ¿Tú te acuerdas de cuando
este verano pasado Clara se quedó en vuestra casa porque nos fuimos al congreso
ese de Toledo...?
Asun: Sí, claro... el mismo fin
de semana que Dani se despistó en el supermercado dando un susto terrible a
Héctor y a María y a Clara por descontado... ¡menuda bronca que se ganó el
pobre Héctor de mi parte...! pero bueno, al final todo quedó en un susto y Dani
se sentía como un héroe...
Aurelia: Bueno, pues a raíz de
aquello y de tus conversaciones telefónicas con Héctor primero para regañarle y
después para disculparte, parece ser que tu hija y la mía estuvieron hablando
de las cosas tan bonitas que le decías a Héctor por teléfono... y a Clara le
chocó bastante cuando María le dijo que ella estaba acostumbrada a eso y a
mucho más, porque os ha visto en varias ocasiones declarar vuestros
sentimientos delante de ella y de Dani, y también os ha visto besaros
abiertamente...
Asun: (escuchando atentamente a
su amiga) Sí, la verdad es que es algo que nos sale de forma natural... nunca
hemos escondido delante de los niños lo que sentimos el uno por el otro, lo
mucho que nos queremos y que nos necesitamos, con ciertos límites, claro
está... pero sí, no sé, un beso en la boca, una caricia, un te quiero, son
cosas normales que los niños ven en casa a menudo y están acostumbrados a
ello... y no creo que sea algo malo mostrarlo... es más, pienso que si ellos
ven que hay amor entre sus padres, hay más armonía en el hogar, se sienten
bien, a gusto con la familia...
Aurelia: Es que nosotros no somos
tan abiertos... a Gustavo y a mí nos da mucha vergüenza que Clara nos vea en
actitud cariñosa... de hecho, ella nos preguntó que por qué nosotros no
mostrábamos delante de ella nuestros sentimientos como lo hacíais vosotros
delante de los niños...
Asun: ¿Y que respondisteis...?
Aurelia: Pues nos quedamos tan
cortados que no sabíamos que decirle... no sé, es que no nos sale... preferimos
esperar a que se vaya a la cama o no esté en casa...
Asun: Bueno, cada uno es como es,
lo más importante es que lo mostréis abiertamente o no delante de ella, Clara
debe saber ante todo que vosotros os queréis como el primer día... si no es con
gestos, al menos sí con palabras de cariño entre vosotros, un pequeño beso de
bienvenida cuando Gustavo llega a casa del trabajo, algún detalle, no sé, que
ella vea que hay armonía en casa... pienso que los niños son mucho más felices
cuando saben que la felicidad y el amor reina entre las personas que más les
quieren que son sus padres...
Aurelia: ¿Sabes que...? me has
convencido... y a partir de ahora voy a mostrarme mucho más cariñosa con
Gustavo sin importarme si Clara está delante o no... al fin y al cabo, yo
quiero a Gustavo y él me quiere a mí, y me lo demuestra con creces cada día...
y creo que es importante esos gestos que dices, son una forma de decir lo que
sientes por la otra persona, y pienso que es importante que Clara lo sepa... ya
es suficientemente mayor y no quiero que piense que sus padres se esconden o le
ocultan sus sentimientos...
Asun: Así se habla... me alegro
que estés de acuerdo conmigo... para eso estamos las amigas, para hablar,
compartir opiniones... y ahora vamos a trabajar de una vez porque como salga
Julio por esa puerta y vea que estamos aquí de cháchara, nos mata a las dos...
Aurelia: (riéndose) Eso, eso... y
ahora que me he decidido a mostrar lo feliz que me siento, no me gustaría
perder mi trabajo...
(Las dos amigas se sientan en sus
puestos dispuestas a cubrir los asuntos del día)
Clara: ¿A qué no sabes lo que ví
ayer en mi casa...?
María: ¿El qué...?
Clara: A mis padres dándose unos
besos muy especiales...
María: ¿En serio...? ¿te refieres
a esos besos en la boca que se dan los mayores, como hacen mis padres...?
Clara: Sí... yo nunca les había
visto así... ya sabes que me sorprendía mucho todo eso que me contabas de lo
que hacían tus padres en casa...
María: ¿Y cómo fue...?
Clara: Pues yo estaba en el salón
haciendo los deberes y mi madre en el sofá cosiendo... y entonces vino mi padre
de trabajar y entró en casa... y nada más verle, mi madre le abrazó y le dio
dos besos en la boca... mi padre se quedó bastante sorprendido, y le preguntó a
mi madre que cómo hacía eso estando yo delante...
María: ¿Y tu madre que le
dijo...?
Clara: Que le quería y que estaba
muy feliz, y que ya no le importaba que yo estuviera delante... ¡es
increíble...! pasó exactamente lo que tú me contabas de tus padres...
María: ¿Y estás contenta...?
Clara: Mucho... tenías razón, me
gusta verles así... ojalá lo sigan haciendo más veces...
María: Seguro que sí...
(En ese momento Irene se une a
las dos niñas)
Irene: ¿De qué habláis...?
María: De nuestros padres y de lo
mucho que se quieren... y que nos gusta verles cuando se besan en el salón...
Irene: Mis abuelos no se besan
así... pero es que ellos ya son muy mayores y muy antiguos para esas cosas...
pero a los tíos les he visto hacerlo muchas veces y es algo que me gusta, y que
yo también pienso hacer con mi novio cuando sea mayor...
(Las tres niñas se ríen divertidas y siguen
comiéndose los bocadillos mientras hablan de las clases y de las otras
compañeras)
Je, je, je, todos se pega en esta vida asi que Aurelia y Gustavo ya están patelosos como yo los recuerdo.
ResponderEliminarLa película muy bien elegida y menos mal que en nuestros escritos "vemos' como Héctor lleva en brazos a Asunción a la cama porque en la serie; cero patatero.
Irenita me encanta, nena!!!!:))) y me ha gustado mucho la nueva andadura!! La verdad es que se echa De menos en amar!!!
ResponderEliminarUn petó
Con Teresa sí que hay una escena así rmveguillas, pero es que con Asun por razones que nunca comprederemos NUNCA nos dejan disfrutar así...U.U
ResponderEliminarMe encantan tus relatos, Raki, son tan tiernos, tan reales...
Besitos :)
Hola guapa, me gusta mucho tus relatos y no me los pierdo y me gusto mucho la conversación de las niñas y como se van haciendo mayores.....
ResponderEliminarGracias por escribir estos maravillosos relatos que cada día que publiques algo aunque tenga que estudiar, no melos pierdo....Un beso