viernes, 29 de marzo de 2013

Capítulo 60 - La visita de Gerardo - Parte 2 (Julio 1967)


(Un par de días después, Asun ha decidido acompañar a los niños a pasear con Estrella, Erika y Gerardo. Su intención es ir a pasear por las zonas más típicas del centro de Madrid, y merendar por la zona, acabando en el parque del Retiro donde también tomarán algunas fotos para tener de recuerdo)

(Al bajar al portal con los niños y mientras esperan a Gerardo, Asun se encuentra con Héctor que viene del despacho)

María y Dani: ¡Hola papá...! (le abrazan y le besan)
Héctor: ¡Hola chicos...! ¿vais a la calle...?
María: Sí, vamos a salir a dar un paseo con Gerardo y su novia y con la tía Estrella, también...
Héctor: Ah, me parece muy bien... ¡hola, cariño...! (le da un beso)
Asun: ¡Hola...! te he estado llamando toda la mañana intentando localizarte, pero no ha habido manera...
Héctor: Ya, es que he ido a ver a Vallejo que tenía que contarle varios asuntos y luego nos hemos entretenido entre unas cosas y otras, y al final no he pisado el despacho en toda la mañana, y luego tenía una comida con un cliente...
Asun: Es que quería avisarte de los planes que tenemos para esta tarde... me voy con los niños porque viene Gerardo a buscarnos y vamos a salir a dar un paseo por el centro también con Erika y con Estrella... bueno y con Irene, claro... ¿no te importa, verdad...?
Héctor: Claro que no... ve y diviértete con ellos... además yo tengo cosas que hacer, tengo que pasar unos informes a máquina y ordenar unos cuantos papeles, así que no te preocupes que no me voy a aburrir...
Asun: ¡Gracias... eres un sol...! (le da un amoroso beso en los labios) te quiero... (le hace una tierna caricia y le da otro beso justo en el momento en que se presenta Gerardo)
Gerardo: Perdón... lo siento mucho por interrumpir una escena tan bonita... me temo que he llegado justo en un mal momento...
Héctor: (riéndose) ¡Tú, tranquilo, Gerardo...! que no interrumpes nada, hombre... ya me estaba diciendo Asun que os vais por ahí a pasear con los chicos...
Gerardo: Sí, voy a robarte a tu mujer por una tarde si no tienes inconveniente...
Héctor: Por supuesto que no, hombre... marchaos y divertiros... ¡hasta luego, niños...!
Dani y María: ¡Adiós, papá...!
Asun: ¡Adiós, cariño...!
Héctor: Adiós...
Irene: Adiós, tío Héctor...

(Héctor se sube a casa y el resto de la tropa sale hacia la calle para encontrarse con Erika y con Estrella que acaban de llegar y están esperando en la plaza)

(Durante su paseo, las dos niñas hablan con Erika un rato en inglés y otro en español, y Dani trata de que Gerardo le enseñe alguno de sus trucos de magia, algo que Gerardo como buen mago que es, se niega en redondo, porque como bien dice, la magia es ante todo ilusión y eso no debería perderse nunca a ninguna edad. Estrella y Asun hablan también de sus cosas, mezclando también en su conversación a Gerardo y sus planes de futuro)

(En un momento determinado y ya llegados al Retiro, van haciéndose divertidas fotos en parejas y grupos y cuando llegan al estanque los niños se paran a contemplar las barcas de recreo y los patos)

María: ¡Mami, mami...! ¿podemos alquilar una barca de esas...? ¡por favor...!
Dani: ¡Sí, mamá, por favor...! será divertido...
Irene: ¡Venga, tía... di que sí...!
Asun: A mí la verdad no me apetece mucho pero decídselo a la tía Estrella...

(Los niños tratan de convencer a su tía para alquilar una barca y dar una vuelta por el estanque durante una hora. Finalmente Estrella y Erika acceden a montarse con los niños, mientras Asun y Gerardo se quedan charlando tranquilamente asomados a la barandilla mientras toman alguna foto de la barca)

Gerardo: ¡Mírales, ahí van...!
Asun: ¡Chicos, saludad...! ¡aquí, a la cámara...!

(Los niños levantan sus brazos desde la barca mientras Estrella y Erika se afanan por mantener el equilibrio de la  misma conduciéndola despacito con los remos)

Gerardo: Son buenos chicos...
Asun: Sí, si que lo son... hemos tenido mucha suerte realmente con ellos, sacan muy buenas notas en el colegio y son muy inteligentes y trabajadores... y a Irene no tienes más que verla, es el vivo retrato de su madre...
Gerardo: Sí, ya me dí cuenta el primer día que la ví, tiene sus mismos ojos...
Asun: A veces la echo tanto de menos, a Chelo, quiero decir...
Gerardo: Sí, es lógico, estábais muy unidas y fue de una forma tan repentina y triste...
Asun: Sí, pero estoy plenamente convencida que ahora esté donde esté, nos mira muy orgullosa de que seamos felices con nuestras vidas... fue una gran pérdida, pero no podemos llorar eternamente... además estoy segura de que Chelo no querría que siguiéramos llorando por su culpa... yo personalmente me alegro de que hayas rehecho tu vida, Gerardo, se te ve muy feliz...
Gerardo: Lo estoy, Asunción, de verdad que sí... cuando me marché de España lo pasé muy mal, echaba mucho de menos a tu hermana y me hubiera gustado mucho haberme podido casar con ella y haber formado parte de vuestra familia, sin embargo, poco a poco he ido comprendiendo que la vida me reservaba otras cosas...
Asun: No tienes que seguir lamentándote, nosotros hemos ido superando con el tiempo la pérdida de Chelo y aunque nos acordamos de ella muchas veces, siempre recordamos su alegría y su enorme sonrisa, y esos ojos que ahora se ven reflejados en su hija... pero Irene es una niña feliz y ella es la que nos anima cada día a seguir adelante, sobre todo a mis padres, que son quienes más han sufrido...
Gerardo: Yo desde que conocí a Erika, soy un hombre nuevo, he encontrado un nuevo sentido a la vida y he recuperado las ganas de disfrutar y de soñar con el futuro...
Asun: Yo por mi parte os deseo lo mejor, a los dos, y por supuesto eres parte de nuestra familia... podéis venir siempre que queráis a vernos y a través de Estrella seguimos en contacto...

(Gerardo se queda apoyado en la barandilla del estanque observando como Estrella se ríe feliz junto a los niños montada en la barca)

Gerardo: ¿Cómo la ves...?
Asun: Bien, ahora está muy bien... es cierto que lo ha pasado bastante mal, y mi hermano también, pues se siente culpable por no poder dejarla embarazada, y estuvieron unos meses muy disgustados al tener que hacerse a la idea de que jamás podrán ser padres de forma natural... pero bueno, luego vino la idea de la adopción y eso les ha motivado mucho a seguir adelante, y esperamos pronto tener noticias positivas en ese sentido...
Gerardo: Cuando me lo contó por carta no me lo podía creer y pensaba que se vendría abajo... después de lo mal que lo ha pasado para superar sus miedos y ahora esto...
Asun: (poniéndole la mano en el hombro) Gerardo, puedes estar muy tranquilo, de verdad... mi hermano la quiere muchísimo y jamás consentiría que Estrella sufriera por nada del mundo...
Gerardo: (sonriendo aliviado) Lo sé, Asun, sé que tu hermano es una gran persona y que hace muy feliz a mi hermana, y eso es lo único que me importa... bueno, ¿y tú...? en lo poco que he visto estos días, se te ve muy feliz con Héctor...
Asun: (sonriendo feliz) Lo soy, Gerardo, lo soy de verdad...
Gerardo: La última vez cuando os ví las miradas que os echabais en la boda de mi hermana, supe que estábais hechos el uno para el otro y que vuestra historia acabaría bien...
Asun: (riendo divertida) ¿Tanto se notaba...? (Gerardo asiente con la cabeza) si te digo la verdad, a veces no me creo que pueda ser tan feliz... Héctor es un hombre estupendo, un marido maravilloso y un padre ejemplar, y con él he llegado a alcanzar mis objetivos en la vida como mujer y como madre... a veces me pregunto como he podido tener tanta suerte...
Gerardo: Porque te lo mereces, y porque eres una buena persona... y las buenas personas siempre tienen suerte... lo único que sí te voy a decir es que lo disfrutes al máximo...
Asun: Procuro hacerlo, nos costó mucho llegar adonde estamos ahora y no pienso olvidar nunca ninguno de nuestros momentos, cada día aprendemos algo nuevo y bonito el uno del otro, y es una sensación increíble, y te aconsejo que tú y Erika hagáis lo mismo...
Gerardo: Gracias, Asun, de verdad... (se abraza a ella) me alegro tanto de haber venido a veros...
Asun: Y yo también, y espero que la próxima vez que nos veamos no pase tanto tiempo, tendremos que conocer al pequeñajo...
Gerardo: Pues eso está hecho... Erika y yo estaremos encantados de que vengáis Héctor y tú a visitarnos a Alemania algún día...
Asun: Te tomo la palabra... (mirando hacia el embarcadero) ¡mira, ya han dejado la barca y vienen hacia aquí...!

(La tropa de niños junto a Estrella y Erika se acercan por el sendero del parque a reunirse con Asun y Gerardo para contarles su divertida experiencia)

(Un rato más tarde, Asun ya ha vuelto a casa con los niños y charla con Héctor sobre la tarde que han pasado con Gerardo, Erika y Estrella en el parque)

Héctor: ¿Así que entonces lo habéis pasado bien...?
Asun: Sí, muy bien, y además los niños se han montado en las barcas del estanque con Erika y Estrella...
Héctor: ¡Que bien...! lo habrán pasado en grande entonces...
Asun: Sí, ya he estado sacando unas fotos desde la barandilla, y mientras Gerardo y yo nos hemos quedado charlando...
Héctor: ¿Ah sí...? tiene que estar muy feliz de haberse comprometido con Erika y estar esperando ese bebé...
Asun: Sí, está feliz de haber podido rehacer su vida... hemos estado hablando precisamente de eso, y también de Estrella y de Miguel, del palo que ha supuesto para ellos no poder tener descendencia pero de lo ilusionados que están ahora con el asunto de la adopción... y aunque no te lo creas también hemos estado hablando de ti...
Héctor: (sorprendido) ¡Vaya...! ¿y se puede saber si he salido muy mal parado...? (bromeando) ya decía yo que me pitaban los oídos esta tarde...
Asun: (acariciándole divertida) No, tonto, no... Gerardo se ha dado cuenta, supongo que como todo el mundo, de lo felices que somos y lo bien que estamos juntos...
Héctor: (sonriente) Ah, es eso... no me había dado cuenta...
Asun: ¡Mira que eres...! si lo llego a saber no te digo nada...
Héctor: (sin dejar de mirar a Asun con sus ojazos) Cuéntamelo, anda... no te hagas de rogar, me gusta que la gente nos regale el oído de vez en cuando...
Asun: (con una divertida sonrisa) Está bien, pero porque eres tú el que me lo pides con esa mirada tan dulce... pues Gerardo me estaba diciendo que se alegraba por mí porque me veía muy feliz a tu lado, y que recuerda la última vez que nos vió juntos en la boda de mi hermano, al parecer no se le escaparon las miradas que nos echábamos durante la ceremonia y luego durante la sesión de fotos...
Héctor: Es que eran muy evidentes, cariño... ¡estabas tan guapa...!
Asun: Calla, zalamero... el caso es que Gerardo celebra que nuestra historia haya acabado bien y le gustaría mucho que alguna vez fuéramos a visitarles a Alemania... de hecho nos ha invitado a que vayamos cuando queramos una vez que tengan a su niño para que podamos conocerlo, ya que ellos tardarán en volver por España un buen tiempo...
Héctor: La verdad es que Gerardo me parece una gran persona y estoy seguro que va a ser más feliz todavía ahora con ese bebé que ya está en camino... y te prometo que haremos ese viaje todos juntos, pero me gustaría esperar a que Dani fuera un poquito más mayor para que disfrutara del viaje por completo, que fuera más consciente... se trata de un viaje importante y bastante caro... ¿qué opinas...?
Asun: Me parece bien lo que planteas, y te tomo la palabra... algún día haremos ese viaje y saldremos de España, conoceremos otras tierras, me hace mucha ilusión... (abraza a su marido y le da un cariñoso beso) y ahora volviendo al presente... ¿vienes a la cama...?
Héctor: Sí, enseguida voy, en cuanto me acabe este cigarrillo...
Asun: (coge el cigarrillo de Héctor y le da una calada) De acuerdo, pero no tardes, eh...? te prometo que no te arrepentirás...
Héctor: (sonriendo divertido) No me lo vas a tener que repetir dos veces... ¡ven aquí! (Héctor se abalanza divertido sobre su mujer haciéndole cosquillas)
Asun: (riéndose divertida) ¡Aaayyy...! ¡para, para...! ¡ja, ja, ja...!

(Asun y Héctor salen corriendo hacia el dormitorio divertidos)

(Unos días más tarde es el momento de despedirse de Gerardo y Erika. Tras salir de su hotel y pasar por la portería a despedirse de la familia, Estrella y Miguel les acompañan al aeropuerto para que tomen el avión que les conducirá de regreso a casa. Aunque se entretienen un rato con las despedidas y las últimas fotos, en su caso la espera no se hará muy larga, ya que en unas semanas estarán de nuevo allí juntos celebrando la boda de Gerardo y Erika. A Estrella y Miguel les esperan unos días de compras de regalos y trajes para su particular boda del año, donde tendrán la oportunidad de salir de España por primera vez en su vida, cosa que les ilusiona pero a la vez les pone bastante nerviosos).

viernes, 22 de marzo de 2013

Capítulo 60: La visita de Gerardo - Parte 1 (Julio 1967)


(Unas semanas después ya estamos a mitad de verano. El mes de Julio ha llegado a Madrid muy caluroso y las soleadas tardes invitan a pasear y a sentarse en las terracitas del Parque del Retiro y sus alrededores a tomarse un refresco o una cerveza bien fría. Las vacaciones para Héctor y Asun ya están cada vez más cerca y apuran los últimos días de trabajo pensando ya en los planes que van a hacer para disfrutar del merecido descanso anual)

(Una calurosa tarde del mes de Julio, Trino está echado la siesta y Felisa está terminando de recoger la cocina cuando llaman a la puerta de la portería)

Felisa: ¡Irene, hija...! ¿puedes abrir tú...? ¡es que yo tengo las manos mojadas...!
Irene: ¡Sí, abuela, ya voy yo...!

(Irene va hacia la entrada y abre la puerta. Allí se encuentra a un chico no demasiado joven  junto a una chica de aspecto extranjero, por el suave color sonrosado de su cara, su pelo pelirrojo y sus ojos azules)

Gerardo: ¡Hola...! ¿eres tú la pequeña Irene...?
Irene: Sí... yo soy Irene... ¿y usted...?
Gerardo: La verdad es que han pasado muchos años, y por supuesto no te acuerdas de mí... eras muy pequeñita la última vez que nos vimos... yo soy Gerardo...
Irene: ¿En serio...? ¿tú eres Gerardo...? ¡vaya...! (Irene se abraza a él y le da dos besos de bienvenida) la tía Estrella me ha contado muchas cosas de ti, pero la última foto que ví tuya eras bastante diferente...
Gerardo: Sí, es que han pasado muchos años, pero es cierto que Estrella me ha ido contando cosas de ti y de toda la familia...
Felisa: (desde la cocina) Irene, ¿quién es...?
Irene: ¡No te lo vas a creer, abuela...! (dirigiéndose a Gerardo y su acompañante) pasad, por favor, no quiero parecer maleducada...
Gerardo: No, tranquila...

(Gerardo y su acompañante entran en el pequeño salón de la familia Muñoz, y en ese momento sale Felisa de la cocina)

Felisa: ¿Pero quién...? (observa a Gerardo que se da la vuelta) ¡Gerardo...! ¡Dios mío... has vuelto...! ¿pero cuándo, cómo, dónde...?
Gerardo: (abrazándose a Felisa con una gran sonrisa) ¡Hola, Felisa...! son muchas preguntas pero le prometo que voy a responderle a todas...
Felisa: ¡Hola, Erika...!
Erika: (con el poco español que habla y comprende) Hola... ¿cómo está usted...? (le da la mano)
Felisa: Muy bien, hija... ¡que sorpresa tan agradable...! ¿y tú cómo estás...?
Erika: Yo estoy muy bien, muchas gracias...
Felisa: Pero no os quedéis ahí... sentaros por favor... ¿qué queréis tomar de beber...? hace mucho calor y seguro que tenéis sed...
Gerardo: No queremos abusar, Felisa, de verdad...
Felisa: ¡Pero que abuso, ni que abuso...! Irene, trae ahora mismo la jarra de limonada fría de la nevera y unos vasos, haz el favor...
Irene: Enseguida, abuela...

(Irene va a la cocina a preparar una bandeja con los vasos y la jarra de limonada)

Felisa: ¿Cuándo habéis llegado...? Estrella no nos ha dicho nada...
Gerardo: Es que Estrella tampoco sabe que ya estamos aquí... queríamos que fuera una sorpresa también para ella y para Miguel...
Felisa: ¡Vaya...! pues se va a poner contentísima en cuanto te vea... ahora estará en el estanco trabajando... supongo que sabes que Matilde, la mujer de Bonilla la contrató allí hace tiempo...
Gerardo: Sí, algo sabía... ¿y Miguel, dónde anda...?
Felisa: Pues ha ido al desguace a por unas piezas para un coche que andan arreglando su padre y él o no se que... pero lo que sí voy a hacer es ir a despertar a Trino enseguida, que se ha quedado un poco traspuesto en la cama después de comer... ya verás la alegría que se va a llevar cuando vea que estás aquí... ¡enseguida vuelvo...!

(Felisa va a la habitación e Irene entra en el salón con los vasos y la jarra de limonada)

Irene: (empieza a servir) Está muy fresquita... la hace mi abuela, y he traído también algo para picar...
Gerardo: Muchas gracias, guapa...
Erika: Muchas gracias...
Gerardo: (mirando los grandes ojos oscuros de Irene) ¿Sabes que te pareces muchísimo a tu madre...? ahora te miro y es como si la estuviera viendo a ella... estoy seguro de que si estuviera aquí estaría muy orgullosa de ver en lo que te has convertido, una jovencita estupenda y muy bien educada...
Irene: Muchas gracias por los piropos, la verdad es que apenas recuerdo a mi madre pero he visto muchas fotos de ella y la abuela también me dice que guardo un gran parecido... fue muy triste todo lo que le pasó, pero yo no quiero que hablemos de cosas tristes... me encanta que hayas venido a visitarnos por fin... ¿ella es tu novia, no...?
Gerardo: (sonriendo dulcemente) Sí... se llama Erika y la conocí cuando me fui a Alemania de gira con la compañía de magia... ella vino a uno de mis espectáculos en Colonia y al finalizar la función se acercó con otra amiga suya y me pidió que le firmara un autógrafo...
Irene: ¡Que divertido...! (dirigiéndose a Erika) ¿hablas español...?
Erika: Un poquito...
Irene: ¿A qué es muy guapo Gerardo...?
Erika: (riéndose) Sí, Gerardo es un hombre muy interesante y muy guapo...
Irene: (riéndose) ¡Que acento más chulo tienes...! tú también eres muy guapa y tienes unos ojos muy bonitos...
Erika: Muchas gracias... y tú eres muy simpática... ¿se dice así, Gerardo...?
Gerardo: Sí, cielo, muy bien...
Erika: Yo me acuerdo de tí, un poquito...

(En ese momento entra Felisa con Trino en el salón. Trino se abraza a Gerardo con una gran sonrisa)

Trino: ¡Hombre, Gerardo...! ¡que alegría más grande...! ya verás, ya verás cuanto te vea tu hermana... estás estupendo, déjame que te vea...
Gerardo: Yo también me alegro mucho de verle, Trino...
Trino: (saludando a Erika) ¡Hola, hija...! encantado de volver a verte otra vez por España...
Erika: Yo también estoy muy contenta... me acuerdo de la boda de su hijo... la última vez en Espania...
Trino: Sí... fue una boda preciosa y Estrella estaba espectacular...
Felisa: Yo acabo de llamar a Estrella al estanco y estaba a punto de cerrar... ¡se ha puesto tan contenta y me ha dicho que venía para acá enseguida...!
Gerardo: Que bien, tengo tantas ganas de abrazarla de nuevo... la echo mucho de menos y aunque nos escribimos mucho pero aún así y todo con las cartas y las fotos que nos mandamos no son suficientes...
Trino: Bueno, ¿y vosotros que tal vais...? ¿algo que nos podáis contar...?
Gerardo: Pues... (mira a Erika) la verdad es que tenemos algunas novedades, pero prefiero que venga Estrella y así os lo contamos a todos a la vez...
Trino: Me parece muy bien, hijo... se os ve tan contentos a los dos...
Gerardo: Lo estamos, Trino, lo estamos, y por eso hemos decidido venir a España para ver a mi hermanita y a mi cuñado y contarles todo en primera persona...

(En ese momento se oye la puerta y entra Estrella corriendo)

Estrella: ¡Gerardo, Gerardo...!
Gerardo: ¡Hermanita...! ven aquí... (la coge entre sus brazos feliz y la da unas cuantas vueltas)
Estrella: ¡Si supieras lo feliz que me haces con tu vuelta aunque sólo sea por unos días...!
Gerardo: Yo también te echaba de menos y tenía muchas ganas de verte... los dos teníamos muchas ganas de verte en realidad...
Estrella: ¡Hola Erika...! (le da dos besos) ¿cómo estás...?
Erika: Bien, muy bien, muy contenta... ¿y tú...?
Estrella: Yo también estoy muy bien... tenía muchas ganas de verte también... hacía mucho tiempo que no nos veíamos... desde la boda... bienvenida de nuevo a España...
Erika: Gracias, de verdad... Gerardo y yo estamos muy contentos de estar aquí por vacaciones...
Estrella: ¿Y cuánto tiempo os quedáis...? es que tengo tantos planes...
Gerardo: Dos semanas... así podemos veros a todos con tranquilidad y hacer un poco de turismo por los rincones más típicos de esta gran ciudad...
Estrella: ¡Estupendo...! ¡ay, espero que Miguel vuelva pronto...!
Trino: Tú tranquila, hija, que yo le he llamado y estaba ya en el taller de vuelta, y cuando se ha enterado de la noticia me ha dicho que iba a cerrar el taller de inmediato y que venía hacia aquí...
Estrella: Que bien...
Felisa: Bueno, y vosotros dos por supuesto os quedáis a cenar, y eso no tiene discusión...
Gerardo: Pero Felisa, no queremos molestar ni darle trabajo, hemos venido a saludar y volveremos más días, lo prometemos...
Felisa: ¿Pero que trabajo ni que trabajo...? ahora mismo preparo una cena sencilla para todos, y voy a avisar a Asun y a Héctor para que bajen también... estoy segura que estarán encantados de veros a los dos...
Irene: ¿Puedo llamarles yo...?
Felisa: Claro hija, sube si quieres a buscarles, pero no tardes...
Irene: No, abuela bajo enseguida...

(Irene sube a casa de sus tíos un momento para avisarles que Gerardo ha llegado a Madrid con su novia y que están abajo junto con Estrella y que en breve también llegará Miguel. Héctor y Asun aceptan encantados su invitación y se disponen a bajar a la portería con los niños)

(Al poco rato, están todos juntos sentados a la mesa en casa de Felisa y Trino)

Héctor: ¿Y cómo te va Gerardo por tierras alemanas...? ya veo que estupendamente... al final pescaste a un auténtico bombón...
Asun: (fusilando con la mirada a su marido) ¡Pero bueno, Héctor...!
Héctor: (justificándose divertido) Si yo sólo he constatado una realidad... no hay nada de malo en alabar a las bellezas que hay sentadas en esta mesa ahora mismo... tú la primera, cariño... (le lanza un divertido beso al aire guiñándole un ojo)
Asun: Desde luego... eres de lo que ya no existe... no sé como lo haces pero siempre al final me sacas una sonrisa...
Gerardo: (sonriendo ante la complicidad que observa en esta pareja) Así que es a esto a lo que se refiere Estrella en sus cartas... me alegro mucho por ti, Asun, que al final os arreglarais Héctor y tú... se os ve que hacéis muy buena pareja... aunque bueno, yo como soy mago ya os auguraba un bonito futuro juntos cuando os ví por última vez en la boda de Estrella y Miguel...

(Todos se ríen ante el divertido comentario de Gerardo)

Gerardo: Y me he propuesto llegar a ser tan feliz como lo sois vosotros o como lo es mi querida hermanita... la verdad es que Erika es una chica estupenda, es inteligente, trabajadora, guapa... lo tiene todo, y aunque yo tenga que viajar de vez en cuando para alguna de mis giras con la compañía de magia, ella siempre me espera a mi vuelta cuando no puede acompañarme...
Irene: ¿Y en qué trabaja Erika...? ¿también es artista como tú, tío Gerardo...? perdona, ¿puedo llamarte así...? es que...
Gerardo: No te preocupes, preciosa, claro que puedes llamarme tío Gerardo si te apetece... y en cuanto a tu pregunta Erika trabaja atendiendo al público en un negocio que tienen sus padres allí en Colonia... pero a veces se ha escapado conmigo acompañándome en alguno de mis viajes... no puede vivir sin mí, ¿verdad, cariño...?
Erika: Es cierto... te necesito a mi lado... mucho...
Gerardo: Y ahora que estamos todos reunidos en esta estupenda cena que nos ha preparado Felisa, queremos comunicaros una noticia que nos hace muy felices... Erika está embarazada de dos meses, y nos casaremos el mes que viene en su tierra, en Colonia, donde me han acogido como a uno más...
Estrella: (con cara de sorpresa) ¡Pero hermanito...! ¡eso se avisa...! ¡es una grandísima noticia...! primero te presentas sin decir ni pío y ahora esto...
Gerardo: Ya lo sé, pero es que me hacía ilusión soltar la noticia con todos aquí reunidos... mi vida ha cambiado mucho gracias a Erika y estoy deseando compartir el resto de mi vida con ella...
Estrella: (levantándose de su asiento para felicitar a su hermano) ¡Ven aquí...! (le besa y le abraza y también a su futura cuñada) ¡estoy tan contenta por vosotros...! lo que no te pienso perdonar es que hayas decidido ir a un hotel... ¡si tenemos sitio de sobra en nuestra casa...!
Erika: No queremos molestar...
Gerardo: Venga, hermanita, no te lo tomes a mal... yo sé lo que pasa con estas cosas... lo poco agrada y lo mucho cansa, y es mejor así... aunque pasemos los días juntos, por las noches nos retiramos a nuestro hotel y tan a gusto...
Estrella: Está bien, pero en estos días te prometo que no vas a tener ni un momento para aburrirte... te vas a hartar de verme... y por cierto, ¿por qué me has avisado de la boda con tan poco tiempo...? ¡ahora tendré que comprarme un vestido a la carrera...!
Miguel: Estrella, cariño, tú estarás estupenda con cualquier cosa que te pongas...
Gerardo: Miguel tiene razón, hermanita... tú eres muy guapa y cualquier cosa te sienta bien, así que no le des muchas vueltas... eso sí, ya os hemos reservado los dos pasajes en avión a ti y a Miguel para asistir a nuestra boda...
Miguel: ¿Has oído eso Estrella..? vamos a ir en avión...
Héctor: Pues claro que sí, cuñado, como está mandado... como dos señores... en avión tardaréis nada y menos, y es mucho más cómodo y menos pesado que el tren...
Estrella: (mirando a su marido) Confío en que a ti te puedan dar el pasaporte para viajar al extranjero, lo digo por tus antecedentes...
Héctor: Eso ni lo dudes, Estrella... ya hablaré yo con Vallejo si es necesario o con alguno de mis contactos en la policía... Miguel tendrá su pasaporte a tiempo, ya lo verás...
Miguel: Te lo agradezco, cuñado... es importante tener amigos en todas partes...
Héctor: No hay por qué, para eso estamos la familia, para ayudarnos los unos a los otros... ¡y ahora vamos a brindar por la nueva pareja...! creo que se lo merecen, ¿no...?
Asun: Desde luego que sí... ¡por los novios y por lo que venga... por un futuro lleno de felicidad y de amor...! ¡salud...!

(Todos levantan sus copas y brindan felices)

Gerardo: Gracias a todos por vuestra acogida... y ahora que nosotros ya hemos contado nuestras noticias, ¿cómo vais con lo vuestro, hermanita...? ¿alguna noticia...?
Estrella: Aún nada... ya te conté hace un par de semanas por carta que Gustavo está haciendo todo lo posible por moverse entre sus contactos con las agencias de adopción, pero de momento no hay resultados...
Miguel: Pero hay que ser positivos... Gustavo está haciendo todo lo que buenamente puede, y estoy seguro que llegado el momento tendremos nuestra oportunidad...
Gerardo: Así se habla, Miguel... la verdad es que la vida ha sido muy injusta con vosotros, pero ya es hora de que las cosas cambien y de que obtengáis la recompensa que merecéis...
Estrella: Dios te oiga, hermanito... ¿y qué os gustaría tener...?
Gerardo: Nos da absolutamente igual, con tal de que venga sano y fuerte... en cualquier caso contamos por supuesto con que tú vas a ser la madrina y el hermano de Erika será el padrino cuando nazca y lo bauticemos, así que afortunadamente en poco espacio de tiempo os tendremos por nuestra tierra dos veces...
Miguel: ¡Pues no veas la ilusión que nos hace, de verdad, Gerardo...!
Gerardo: Y también espero que para el bautizo de nuestro hijo la primavera que viene vosotros podáis venir ya con el vuestro...
Estrella: Eso sería perfecto... ¿y tú cómo te encuentras Erika con el embarazo y eso...?
Erika: Muy bien, no tengo dolor ni mareos, estoy bien, gracias... y siento mucho que tú no puedas tener un bebé...
Gerardo: Verás, es que la pobre Erika lo pasó muy mal al enterarse de lo vuestro... cuando me llegan tus cartas, yo se las traduzco al alemán para que ella las entienda mejor, el español aún le cuesta bastante...
Estrella: (cogiendo a Erika de la mano) Es normal, pero lo hablas muy bien... yo sería incapaz de hablar alemán como tú, hermanito... tiene que ser muy difícil...
Gerardo: Bueno, todo es ponerse... al principio te sientes un completo desastre, incapaz de entenderte con nadie, pero los alemanes con los que yo me he encontrado son muy comprensivos y muy amables, siempre intentan ayudarte... y además el lenguaje de los gestos es universal, con eso si llegas a todas partes...
Héctor: Estoy completamente de acuerdo, pero si es cierto que no me importaría saber algún idioma extranjero... por eso nuestros hijos estudian idiomas en sus colegios, para que en el futuro puedan llegar mucho más lejos de lo que hemos llegado nosotros...
Erika: (dirigiéndose a los niños) Entonces, ¿habláis inglés...?
María: Sí... aunque Irene lo habla mejor que yo porque es mayor, y Dani sólo sabe decir unas palabras muy sencillas en francés...
Erika: Very good... I also speak English as well...
Maria: English language is very interesting... ¿can we speak English with you for a while...?
Erika: Of course, my little friend...

(Durante un rato María e Irene siguen conversando en inglés con Erika, y a pesar de no entender, Dani trata de chapurrear algunas palabras que oye y también le echa mucha cara al intentar meter baza en la conversación con sus gestos. Héctor y Asun les miran orgullosos por tener unos niños tan listos y bien dispuestos, capaces de entretener a Erika y evitar que se aburra entre tanta conversación en castellano, idioma que le encanta aprender pero con el que aún tiene serias dificultades para hacerse entender, aunque su comprensión es bastante buena)

(La velada termina con un fenomenal espectáculo de magia que Gerardo improvisa al terminar la cena haciendo las delicias de los niños, sobre todo, que son quienes más disfrutan viendo como el mago Gerardo saca flores y monedas de no se sabe muy bien dónde, juega con las cartas y reparte premios y regalos a los niños que no son capaces de descubrir sus trucos. Después de eso, Gerardo y Erika se despiden de la familia y se marchan a un hotel cercano donde han reservado habitación y donde permanecerán durante su estancia en Madrid)

(Ya un poco más tarde, Héctor y Asun también vuelven a casa con sus hijos)

María: La verdad es que Gerardo es muy simpático, ¿verdad mami...?
Asun: Sí, hija, a pesar de todo lo que pasó con la tía Chelo, es increíble el cariño que le sigue teniendo a toda nuestra familia...
María: Y su novia Erika también es muy agradable... Irene y yo hemos podido practicar un poco el inglés hablando con ella...
Héctor: Ya, ya os he visto... me habéis dejado alucinado... menos mal que ya que vais a un colegio carísimo, lo aprovecháis bien...
María: Me pienso apuntar a todos los planes que la tía Estrella haga con Gerardo y con Erika, y se lo voy a decir también a Clarita para que se venga con nosotras... así practicamos todas el inglés...
Dani: ¿Y yo también puedo ir...? aunque yo todavía no sé inglés...
María: Pero no pasa nada, porque tú puedes hablar con Gerardo o con la tía Estrella también...
Dani: (levantando el puño en señal de triunfo) ¡Bien...!
Asun: Siempre y cuando le pidáis permiso a la tía Estrella para que os incluya en sus planes, por mí no hay inconveniente... así estaréis distraídos unos cuantos días y podéis hacer algo diferente...
María: (dándole un beso) ¡Gracias, mami...! ¡eres la mejor...!
Dani: (dándole otro beso) ¡Gracias mamá...!
Héctor: Anda, zalameros, y ahora a la cama que ya es muy tarde... vamos...
María: Sí, enseguida... vamos, Dani...
Dani: Hasta mañana, papá... (le da un beso)
Héctor: Adiós, campeón, que duermas bien...
María: Adiós papi, hasta mañana...
Héctor: Adiós, princesa...

(Una vez los niños ya se han ido a la cama, Héctor aprovecha para fumarse un último cigarrillo antes de irse también a la habitación. Asun le espera allí tumbada en la cama)

(Una vez los dos están en la cama, Asun se deja abrazar por su marido como hace habitualmente. Ya se ha acostumbrado a dormirse entre sus brazos y los echa de menos cuando Héctor duerme fuera de casa por causa de algún viaje que haya tenido que hacer por algún caso de su trabajo).

Asun: (viendo que su marido no deja de mirarla con una dulce sonrisa) ¿Qué pasa... por qué me miras así...?
Héctor: No podría dejar de mirarte aunque quisiera... eres preciosa, ¿lo sabías...?
Asun: (divertida) ¡Uy, uy, uy... cuando te pones tan zalamero es que buscas algo...! ¿qué quieres...?
Héctor: Nada... te lo prometo... simplemente te miro y pienso en la suerte que tengo de tenerte a mi lado... me siento tan feliz de haberte conocido...
Asun: Si supieras todas las veces que imaginé poder estar así contigo, al principio cuando te conocí y me cruzaba contigo por el barrio, no podía pensar en otra cosa... fíjate que tontería... ahora que Gerardo ha vuelto de visita me ha dado por recordar aquella época cuando él salía con Chelo y se les veía tan felices, ¡lo que yo hubiera dado por que hubiéramos podido salir los cuatro juntos alguna vez...! (empieza a soltar alguna lágrima) pero ya ves... la vida no nos puso de acuerdo en el tiempo, y la pobre Chelo no ha podido llegar a verme lo feliz que soy ahora, eso es lo único que lamento...
Héctor: (acariciando y secando las lagrimillas de Asun) No llores mi niña... estoy completamente seguro que desde donde esté, ella te está viendo y que se siente orgullosa de que tú hayas logrado ser feliz...
Asun: Aún me acuerdo de su dulce sonrisa cuando no paraba de repetirme que tú me gustabas aunque no quisiera reconocerlo, aunque me negara a admitirlo y pusiera todo tipo de excusas para engañarme a mí misma y no aceptar la realidad... Chelo ya lo sabía, ella era muy lista y no podía engañarla, y también era mucho más valiente que yo...
Héctor: Pero tú eres igual de valiente o incluso más, ya te lo he dicho alguna vez, porque las personas valientes de verdad son las que tienen miedo, lo reconocen y se enfrentan a él para superarlo... por eso tú y yo somos tan valientes, porque teníamos miedo de reconocer lo que sentíamos, pero decidimos enfrentarnos a ese miedo y hacer lo posible por superarlo, y lo hemos hecho, lo hemos hecho, mi amor... (besa a Asun con amor)
Asun: (acariciando a su marido con ternura) ¿Sabes por qué cada día que pasa te quiero más...? porque eres la única persona en el mundo que sabe decirme lo que necesito oír en cada momento, la única que sabe calmar mis desvelos, y la única que me conoce tan bien como yo a mí misma, por eso te adoro y por eso quiero seguir entregándome a ti, siempre...
Héctor: (dándole un dulce beso) Yo también quiero seguir caminando contigo el resto de mi vida, seguir aprendiendo juntos el uno del otro y seguir sorprendiéndome cada día con tus cosas...
Asun: (acomodándose en el pecho de su marido) Nada me gusta más que esta sensación, sentirte cerca, escuchar los latidos de tu corazón, saber que estás aquí conmigo...
Héctor: Tú me das tanta paz y tanta vida... gracias, de corazón, muchas gracias, mi amor... te debo tanto... y te amaré siempre, hasta el último suspiro... (cierra sus ojos)
Asun: Duerme, mi vida, duerme tranquilo... yo velaré tu sueño y también te amaré hasta el último de mis días... buenas noches, amor...

(Asun cierra sus ojos también concentrándose en la respiración de Héctor hasta caer rendida en el más profundo sueño)

viernes, 15 de marzo de 2013

Capítulo 59: Preguntas sobre la adopción (Junio de 1967)


(Unas semanas después, llega el final del curso, Junio de 1967. Daniel ha terminado su primer curso de Primaria con unas notas excelentes, aunque los profesores le han dado junto con el boletín una lista con una serie de lecturas recomendadas para que aproveche el verano mejorando la comprensión lectora. María por su parte ha terminado oficialmente la Primaria y el curso que viene se matriculará en el Curso de Ingreso, donde se preparará para realizar la Prueba de Ingreso que le permitirá acceder al Bachillerato Elemental, compuesto por cuatro cursos, al final de los cuales se debe superar la Reválida para poder acceder al Bachillerato Superior, pero para la pequeña María eso está aún muy lejano, y ahora sólo piensa en disfrutar un año más de las vacaciones de verano que tan bien merecidas se tiene, pues sus notas han sido una vez más estupendas, aspecto que tiene a sus padres muy orgullosos, y no dejan de presumir de que su hija llegará mucho más lejos de lo que han llegado ellos, incluso probablemente a la Universidad para labrarse un futuro de provecho y convertirse en una mujer perfectamente independiente y autónoma)

(Por el momento, ni Asun ni Héctor pueden dejar sus trabajos y tomarse vacaciones, por lo que los niños como siempre, aprovechan estos primeros meses del verano para divertirse con sus amigos jugando en la plaza, o yendo a la piscina de la familia Bonilla algunas tardes, o bien de compras con su abuela por las mañanas. Dani además aprovecha algunos ratos no sólo para jugar y cuidar de su pececito, sino también para leer tal y como le han recomendado sus profesores, ya que además Asun se ha encargado de comprarle una buena tanda de libros para que no se aburra. Por su parte María ayuda a su hermano a veces, explicándole el significado de ciertas palabras que no entiende o sentándose con él y preguntándole de que va el capítulo que se está leyendo para comprobar si ha asimilado su contenido)

Dani: María, ¿qué significa fenomeno...?
María: Se dice fenómeno, Daniel... a ver, déjame ver... aquí pone: “El osito Toby felicitó al cervatillo Cris y le dijo: eres un fenómeno...” eso quiere decir que ha hecho las cosas muy bien... a ver cuéntame con lo que acabas de leer que es lo que ha hecho el cervatillo para que el osito le felicite y le diga eso...
Dani: Pues es que el cervatillo Cris ha sido muy valiente porque estaban todos los amiguitos acampando en el bosque y de repente ha empezado un fuego muy grande, y todos se han asustado mucho, pero el cervatillo ha conseguido salir de allí e ir al pueblo a avisar de lo que estaba pasando, y entonces han venido muchos a ayudar a apagar el fuego y entre todos les han sacado de allí, pero si no llega a ser por el cervatillo, hubieran muerto todos quemados por el fuego, y eso hubiera sido muy triste... así que el cuento tiene un final feliz...
María: Muy bien Dani... estás haciendo muchos progresos... ya verás cuando vuelvas al colegio el curso que viene, los profesores te van a felicitar y todo...
Dani: Y yo quiero darte las gracias a ti, hermanita, porque me ayudas mucho y me haces caso, y te ocupas de mí cuando papá y mamá están trabajando... te quiero mucho, María...
María: Y yo a ti, enano, aunque a veces no te lo parezca... la mayoría de las veces que te regaño por cosas lo hago para que mejores y para que espabiles, y porque yo también te quiero...

(Daniel y María se abrazan como dos hermanos felices. En ese momento, entran Héctor y Asun por la puerta de casa de la abuela, ya que han vuelto del trabajo y han coincidido en la plaza y ahora se disponen a comer todos juntos. Asun como disfruta de la jornada de verano, ya no tendrá que volver a la redacción por la tarde, y Héctor no tiene demasiado trabajo pendiente en el despacho, por lo que se tomará la tarde libre por una vez en la semana)

(Ya por la tarde, los niños están en el salón de su casa, entretenidos con sus cosas, mientras Asun aprovecha para coser unos botones desparejados, además de repasar alguna ropa de los niños que se las ha quedado un poco pequeña y hay que sacarles el bajo para alargarla y que les siga valiendo algún tiempo más. Héctor lee el periódico en la butaca, acompañado de su petaca con cigarrillos y una copa de coñac del bueno que hacía tiempo que no probaba)

Asun: María, cariño, ven un momento, que te voy a probar esto...

(María va junto a su madre)

Asun: ¡Ay que ver lo que has crecido, hija...! con lo bien que te quedaba este vestido el verano pasado... pero no te preocupes, que te lo voy a sacar de aquí y te vale para este verano seguro...
María: Gracias mamá... este vestido me gusta mucho...
Asun: Ya lo sé cariño...
María: Me lo regaló la tía Estrella y es precioso...
Asun: Pues no te preocupes que te lo voy a dejar como nuevo otra vez... (cogiéndole los alfileres) hala, pues ya está, ya puedes seguir con tus cosas...
Héctor: Por cierto, cariño, ¿has hablado con tu hermano últimamente...?
Asun: Bueno, hablé con él la semana pasada cuando vinieron a comer el domingo, pero aún no saben nada de Gustavo y el tema de la adopción... hay que tener paciencia y seguir esperando, porque estoy segura que tarde o temprano ese niño llegará, ya lo verás, hay que tener esperanza...
María: ¿La tía Estrella va a tener un niño...? si no tiene barriga ni nada...
Asun: No, cariño, es un poco más complicado... pero bueno, creo que es buen momento para que os lo contemos y así entendáis algunas cosas de los mayores... ya vais teniendo una edad en la que se os puede hablar de ciertas cosas...
María: Sí, y a mí me gusta escuchar y participar en las conversaciones de los mayores... ya tendré tiempo de jugar después... (se vuelve a su hermano) ¡Dani, ven un momento anda, que papá y mamá nos van a contar algo interesante...!

(Los niños toman asiento en el sofá dispuestos a escuchar lo que sus padres les van a contar. Héctor deja el periódico sobre la mesita y Asun deja a un lado la caja de costura y las labores)

Asun: Vamos a ver, niños, resulta que vuestros tíos Estrella y Miguel tienen muchas ganas de tener un bebé y como ya sabéis llevan mucho tiempo casados y aún no lo han tenido...
María: Sí, y es muy raro porque si ellos se quieren tanto como vosotros y hacen las mismas cosas que el resto de los mayores para tener los bebés, ¿cómo es que la tía Estrella no está embarazada...?
Dani: Es verdad, la tía Estrella no tiene barriga y seguro que también le da muchos besos al tío Miguel... (riéndose) como hacen papá y mamá...
Héctor: Sí, campeón, el tío Miguel y la tía Estrella también se quieren mucho y se dan muchos besos como tú dices, aunque nosotros no les veamos a menudo...
Asun: El caso es que hace unos meses los tíos fueron al médico y se hicieron varias pruebas, porque estaban muy preocupados porque Estrella no conseguía quedarse embarazada, y ellos pensaban que a lo mejor la tía Estrella tenía algún problema de salud... hay veces que aunque una mujer quiera quedarse embarazada no puede porque tiene algún problema en su cuerpo que le impide tener bebés y eso es muy triste...
María: Y seguro que la tía Estrella estaba muy triste porque a ella le gustan mucho los niños, y siempre se ha portado como una mamá con la prima Irene, y a nosotros también nos tiene mucho cariño, y además es mi madrina...
Héctor: Claro que sí, princesa, la tía Estrella es muy niñera y la ilusión de su vida es tener un bebé propio con tu tío Miguel, pero lamentablemente eso no va a ser posible...
María: (poniendo cara de preocupación) ¿Le ha pasado algo a la tía Estrella, mami...?
Asun: No, cariño, al final resulta que los problemas de salud que encontraron los médicos no los tenía la tía Estrella, sino el tío Miguel...
Dani: ¿El tío Miguel está enfermo...?
Héctor: Bueno, campeón, no es una enfermedad como tal, y no es nada grave, no te preocupes... pero el caso es que se hizo unas pruebas con el médico y le dijeron que de pequeño había tenido una enfermedad muy contagiosa y que por culpa de eso ahora no podía tener bebés con la tía Estrella...
María: ¡Pues vaya faena...! estoy segura que al tío Miguel también le hacía mucha ilusión tener un bebé con la tía Estrella...
Asun: Claro que sí, tesoro... y por eso durante algún tiempo el tío Miguel estuvo muy triste y desanimado...
María: Sí, yo me fijé el año pasado, que cuando venía a comer el fin de semana con nosotros y se ponía a jugar con Dani y conmigo, se le llenaban los ojos de lágrimas, pero no sabía por qué... y tampoco le quise preguntar por si se enfadaba...
Héctor: Eres una niña muy observadora, siempre lo has sido, princesa, y está muy bien que seas prudente también... porque es un tema bastante delicado para tus tíos y ellos han sufrido mucho, pero bueno, ahora ya están mucho mejor y parece que poco a poco lo han ido asumiendo, y precisamente por eso están buscando otras soluciones...
María: ¿Y de qué otra manera se pueden tener bebés si no es haciendo... bueno, eso que hacen los mayores por las noches...?
Asun: (sonriendo) Tesoro, es evidente que tus tíos no van a poder tener bebés de forma natural, haciendo eso que tú dices... pero eso no quiere decir que vayan a dejar de quererse...
Héctor: Mira María, tus tíos han estado hablando con la tita Aurelia y sobre todo con el tito Gustavo y han tomado la decisión de adoptar un niño...
Dani: ¿Qué es adotar...?
Asun: A ver si os lo podemos explicar de forma que lo entendáis los dos... vosotros sabéis que tenéis mucha suerte de haber nacido en esta familia, donde sois unos niños muy queridos y donde os damos todo el amor y el cariño de una familia feliz...
María: Sí, y yo tengo mucha suerte de tener unos papás como vosotros, ¿verdad, Dani...?
Dani: Sí, yo estoy muy contento de vivir en esta casa con vosotros...
Héctor: Bueno, pues hay muchos niños por ahí que no tienen la misma suerte que habéis tenido vosotros, hay niños que están tristes y que no tienen papá o mamá...
Dani: Como la prima Irene...
Héctor: Ya cariño, pero la prima Irene no está triste porque aunque es verdad que no tiene ni un papá ni una mamá que la cuiden, tiene a los abuelos y tiene a los tíos y a todos los primos que la queréis igual, ¿a que sí...?
María: Claro que sí, papi... por eso tú te refieres a esos niños que no tienen tampoco abuelos, ni tíos, ni familia que cuide de ellos...
Asun: Eso es, cielo... hay niños que sufren y que están solos en este mundo, porque sus familiares han muerto o han tenido que marcharse y dejarles por no poder cuidarles bien como ellos se merecen... y por desgracia viven en casas muy grandes frecuentemente llevadas por las monjas o por los curas hasta que encuentran una familia que quiera hacerse cargo de ellos... otras veces son niños que en el mismo hospital donde nacen, a veces sus madres no pueden cuidarlos bien porque no tienen dinero, ni trabajo, ni familia, y deciden que sea otra familia la que cuide de ellos, y aunque en el fondo están muy tristes por tener que dejar a sus niños con otras personas desconocidas, en el fondo saben que es lo mejor para esos niños, porque con sus nuevas familias van a tener la oportunidad de crecer sanos y felices...
María: Ah, mami, ya lo entiendo... es lo que le pasó a la prima Marisol, ¿no...? que su mamá no tenía dinero y estaba sola y entonces en el hospital se la dio a las monjas para que le encontraran una familia que pudiera cuidarla bien de verdad... eso es lo que me ha contado ella, y que los tíos la quieren como si fuera hija suya de sangre...
Héctor: Me has dejado impresionado, María, princesa... es justo el caso más claro que explica que a veces en la vida encontramos a personas tan buenas como tus tíos capaces de querer a todos sus hijos por igual, independientemente de que sean hijos naturales de su sangre o no...
Asun: Y es que el ser hijo de sangre o no, no es lo que más importa... lo que de verdad importa es que estos niños consiguen crecer en una familia que les quiere y les cuida de corazón, y gracias a eso son muy felices... ¿y tú Dani, has entendido esto de lo que estamos hablando...?
Dani: Claro que sí... entonces el tío Miguel y la tía Estrella van a cuidar de un niño que en realidad no es su hijo de verdad, pero como ese niño no tiene padres ni familia, es mejor que esté con los tíos, porque ellos le van a querer y le van a cuidar como si fuera su hijo...
Héctor: Muy bien, campeón... lo has entendido todo perfectamente... estoy orgulloso de ti... de los dos en realidad...
María: ¿Y cuándo van a tener a ese niño...?
Asun: Bueno, pues estas cosas son lentas... tus tíos han estado hablando con Aurelia y sobre todo con el tito Gustavo que tiene muchos contactos porque trabaja en el despacho de abogados y aún no hay ninguna noticia, pero esperamos que pronto encuentre la manera de empezar con los trámites de adopción de algún niño... en realidad estamos toda la familia muy involucrados, vuestro padre también está en contacto con sus amigos de la policía por si conocen de algún caso, vuestra tía Aurelia y yo a través de la revista también... pero eso sí, el día que el tío Miguel y la tía Estrella consigan ese niño que tanto desean, ese día será una celebración para todos por todo lo alto...
Dani: ¿Y haremos una fiesta para conocer al niño...?
Héctor: Claro que sí, campeón... aquí se hacen fiestas para recibir a todos los miembros que se incorporan a la familia...
María: Pues yo espero que lo consigan pronto... me apetece tener otro primo pequeño...
Asun: Ya verás como sí, hija, hay que tener fe, y no perder la esperanza, que ese niño llegará...
Héctor: Bueno, chicos, ¿y ahora quién quiere venirse a la cocina conmigo a preparar una suculenta merienda...?
María y Dani: ¡Yo, yo...!
Héctor: Pues vamos... cariño, ¿vas a querer un café...?
Asun: Sí, por favor...
Héctor: Marchando pues...

(Héctor y los niños se van a la cocina dispuestos a preparar la merienda)

viernes, 8 de marzo de 2013

Capítulo 58: Inquietudes y dudas de una pareja enamorada (Abril de 1967)


(Una vez pasada la Semana Santa, ya estamos en Abril de 1967. La familia Perea volvió a Valdemorillo durante un par de días para disfrutar de la procesión, ya que según dice Felisa, es una de las más bonitas de la comarca y hasta allí se trasladan gente de todos los pueblos de la zona para asistir a este evento especial)



(Unos días después, la familia Perea ha terminado de cenar y los niños ya se han marchado a la cama, pues al día siguiente deben madrugar. Están en la recta final del curso y no deben descuidar los estudios, sobre todo María, que este año termina la Primaria y el curso que viene estará preparando el examen de acceso necesario para poder cursar el Bachillerato)



(Asun se va a la habitación mientras Héctor termina de recoger la mesa y de llevar las cosas a la cocina. Luego apaga la luz tanto de la cocina como del salón y va hacia el dormitorio)



(Asun está sentada sobre la cama mirando fijamente el calendario, contando los días bastante nerviosa)

Héctor: ¿Qué haces...? ¿qué es eso...?
Asun: Es un calendario... aquí voy apuntando los días del ciclo, cuando voy teniendo las menstruaciones todos los meses, ya sabes...
Héctor: Entiendo... ¿hay algún problema...? ¿algo que te preocupe...?
Asun: Últimamente se me está retrasando mucho el período... el mes pasado no tuve la precaución de apuntar cuando me vino, y este mes aún no me ha venido, y estoy algo preocupada... tú sabes que yo siempre he sido un reloj, y eso nos ha permitido poder planificar nuestros momentos... ya sabes a que me refiero...
Héctor: (se sienta a su lado cogiéndola de la mano) Entiendo perfectamente lo que quieres decir... y te preocupa que este mes aún no te haya venido...
Asun: Exacto... es que no sé cual es el problema... me gustaría consultarlo con mi médico, el doctor Alonso...
Héctor: Me parece bien... mañana te acompañaré, si quieres...
Asun: ¿Vendrás conmigo...?
Héctor: Por supuesto que sí... sabes que sí... yo siempre estaré a tu lado pase lo que pase, y sea lo que sea lo afrontaremos juntos... y ahora vamos a la cama anda...
Asun: (mueve la cabeza afirmativamente) Enseguida...

(Asun deja el calendario sobre la coqueta, se pone el camisón y se mete en la cama junto a su marido, dejándose abrazar por él como cada noche)

Héctor: (mirándola fijamente con una dulce sonrisa, le acaricia la barbilla) ¡Hey...! ¿qué te pasa en realidad, mi niña...? dime que te preocupa...
Asun: ¿Y si estoy embarazada...? ¿qué vamos a hacer, Héctor...? ¿qué va a pasar...?
Héctor: Pues va a pasar que yo voy a ser el hombre más feliz del mundo... que vamos a ser los mejores padres, y que vamos a ser una familia numerosa y unida...
Asun: Es que no sé si me siento preparada para tener otro hijo... me da mucha pereza volver a cambiar picos, empezar con los biberones de nuevo, los lloros de noche...
Héctor: (besando a su mujer en la frente) Tú sabes que yo estoy aquí para ayudarte en todo lo que tú necesites, ¿verdad...?
Asun: Sí, ya lo sé... pero habíamos hablado tantas veces de lo bien que estábamos así, y que no teníamos ninguna necesidad de complicarnos la vida con otro bebé...
Héctor: Ya sé lo que habíamos hablado, mi amor, pero también habíamos quedado en que si por algún casual ese bebé llegara por sorpresa, nos alegraríamos y le daríamos la bienvenida a esta familia como se merece... y estaríamos muy felices, ¿no es así...?
Asun: Sí... es cierto, pero me pongo nerviosa, porque no me lo esperaba, pensaba que lo teníamos todo calculado para que no hubiera sorpresas...
Héctor: Vamos a ver, Asun, cariño, a veces en la vida no se puede calcular todo al milímetro, esto no es una ciencia exacta... y si lo piensas bien, puede ser una bonita aventura... además, yo voy a estar a tu lado, no lo olvides...
Asun: ¿Y si no estoy embarazada...? ¿te sentirías decepcionado...?
Héctor: (acariciando tiernamente a su mujer) ¡Claro que no...! ¿cómo puedes pensar eso...? si no estás embarazada yo seguiré siendo el hombre más feliz del mundo a tu lado, y cuidaré de ti siempre, de eso no te quepa duda, y seremos también muy felices quedándonos como estamos...
Asun: También me da por pensar en lo peor... si no estoy embarazada, ¿qué otra cosa podría ser...? ¿por qué me está pasando esto, Héctor...?
Héctor: No lo sé, cielo... yo no puedo responder a eso... pero todo tiene solución, mañana iremos a la consulta del doctor Alonso, y le explicaremos todo lo que te está pasando, y él nos dará la respuesta, estoy seguro...
Asun: Sigue abrazándome, por favor, es justo lo que necesito...
Héctor: Eso siempre, mi amor, mi vida...

(Héctor y Asun se funden en un amoroso abrazo hasta quedarse dormidos profundamente y despiertan a la mañana siguiente para arreglarse y llevar a los niños al colegio. Después llaman a sus respectivos trabajos para informar de que irán un poco más tarde. Ahora se dirigen a la consulta del doctor Alonso)

Héctor: (estrechando su mano) Buenos días, doctor...
Asun: Buenos días...
Doctor Alonso: Buenos días, pareja... ¿cómo estáis...? ¿qué os trae por aquí...? ¿qué tal vuestros niños...?
Asun: Bien, muy bien, doctor... los niños van creciendo como puede usted suponer, y cada día que pasa están más grandes...
Doctor Alonso: La última vez que te ví, Asunción, fue hace 1 año y medio, cuando viniste a una revisión de rutina... y estabas estupendamente... ¿ha ocurrido algo...?
Asun: Verá, doctor... estoy un poco preocupada... se lo comentaba ayer anoche a Héctor... he estado mirando mi calendario con el ciclo, y ya sé que últimamente me he descuidado un poco a la hora de apuntar las fechas exactas, pero en los dos últimos meses he observado un retraso considerable en el período, y de hecho este mes aún no me ha bajado y no sé que me puede estar pasando... y eso me dificulta el poder calcular los días propicios para que mi marido y yo... ya me entiende...
Doctor Alonso: A ver, Asunción, vamos por partes... por lo que me estás contando, últimamente tus fechas del ciclo se están descuadrando, y ya no eres lo regular que siempre solías ser, ¿no...?
Asun: (mueve la cabeza afirmativamente) Mmm...
Doctor Alonso: Y eso te inquieta porque para ti es difícil calcular los días del mes que eres menos fértil y que por tanto hay menos probabilidades de que te quedes embarazada de nuevo... ¿es eso...?
Asun: Sí, exacto, doctor... y estoy un poco nerviosa, porque a estas alturas no sé si puedo estar embarazada o si hay otra cosa peor que explique todo lo que me está pasando...
Héctor: Yo he intentado tranquilizarla, porque en caso de que esté embarazada, estaremos los dos muy contentos, recibiremos al nuevo bebé como un miembro más de la familia y seguiremos siendo igual de felices como hasta ahora, y si no está embarazada, tampoco pasa nada, nos quedamos igual que estamos...
Doctor Alonso: Bueno, vamos a ver... voy a empezar por examinarte, ¿de acuerdo, Asunción...? descúbrete y túmbate en esa camilla detrás del biombo, por favor...
Asun: Claro, doctor...
Héctor: Yo me quedo aquí esperándote, cariño, y tranquila, que todo va a salir bien, te lo prometo...

(Asun se desviste en la parte de atrás de la sala y se tumba en la camilla, dejando que el doctor la examine)



(Al cabo de un rato, el doctor ya ha terminado su examen y deja a Asun vistiéndose de nuevo. El doctor procede a lavarse las manos y se reúne con Héctor en la sala contigua)

Héctor: ¿Y bien...? ¿ha llegado a alguna conclusión...?
Doctor Alonso: Está todo bien, no tienes de que preocuparte... Asunción no está embarazada, pero tampoco tiene nada que nos deba preocupar, la he mirado por rayos X, y aunque me gustaría hacerle unos análisis para salir de dudas, en principio se trata de algo normal...

(Asun entra en la sala a reunirse con su marido y con el médico)

Doctor Alonso: Le estaba diciendo a tu marido que me gustaría hacerte unos análisis de rutina, pero sólo para descartar que tengas anemia o que necesites algún complejo vitamínico... por lo demás no estás embarazada ni tampoco tienes ningún bulto ni nada que deba preocuparte... este tipo de cambios los he visto en muchas mujeres de tu edad, y los desarreglos en el ciclo menstrual son algo muy normal, no es algo que te deba obsesionar, pero el próximo día que vengas a la consulta traes los análisis y los miramos detenidamente, ¿de acuerdo...?
Asun: De acuerdo, doctor, la semana que viene tendrá los análisis sin falta... quiero salir de dudas cuanto antes...
Doctor Alonso: Y tranquilízate, de verdad, que no es nada preocupante...
Héctor: Ya me encargaré yo doctor de que se tranquilice y que se cuide...
Doctor Alonso: Está bien, pues nos vemos la semana que viene, entonces...
Asun: Muy bien, doctor, y gracias...
Héctor: Muchas gracias, doctor... (estrecha su mano con fuerza)
Doctor Alonso: Adiós...

(Asun y Héctor salen de la consulta. Asun está dispuesta a hacerse los análisis al día siguiente para que el doctor pueda ver los resultados cuanto antes)



(Una semana después, y tras una calma rutina, Asun y Héctor vuelven a la consulta del doctor Alonso con los análisis que Asun se ha hecho)

Doctor Alonso: (examinando los parámetros) Pues en principio, está todo bien... no tienes anemia, tus niveles de glóbulos rojos son correctos, el hierro está bien... ¿te ha venido el período...?
Asun: Sí, hace un par de días... y aunque no se lo crea, me he sentido aliviada, porque estaba realmente preocupada por este retraso tan grande...
Doctor Alonso: Bueno, como ya te comenté el otro día, algunas mujeres al llegar a ciertas edades tienen cambios en el ciclo menstrual... pero eso no debe asustarte... de todas maneras es cierto que existen tratamientos para regular los ciclos, desde hace algunos años se vienen comercializando en España unas pastillas que además de regular el ciclo menstrual, son anticonceptivas...
Héctor: ¿Y eso en que se traduce básicamente doctor...?
Doctor Alonso: Pues en que tomadas regularmente y bajo una disciplina constante, son uno de los principales métodos actuales para evitar embarazos, sobre todo los no deseados... vamos a ver... yo os conozco desde hace muchos años, y a ti Asunción te he llevado tus dos embarazos...
Asun: Sí, y todo ha ido siempre muy bien, yo confío mucho en usted, doctor...
Doctor Alonso: Y también sé que sois una pareja muy feliz, y que lleváis si permitís que os lo diga, creo que estamos en confianza, una vida sexual bastante activa, ¿no es cierto...?
Asun: (sonrojándose un poco) Dicho así suena fatal, doctor... ni que fuéramos un par de conejos...
Héctor: Asun, cariño, el doctor tiene razón, estamos en confianza, y además no está diciendo ninguna mentira... podríamos decir que en el terreno de las relaciones íntimas estamos bastante bien, ¿no crees...?
Asun: Sí, supongo que sí... yo no tengo queja, eso seguro...
Doctor Alonso: Por lo que os conozco y llevo viendo a lo largo de los años, seguís igual de enamorados que el primer día...
Héctor: (mira a su mujer cogiéndola de la mano) Eso seguro... los dos nos entendemos y nos compenetramos muy bien... en todos los aspectos, incluido el más íntimo...
Doctor Alonso: Precisamente por eso creo que en vuestro caso es adecuado que valoréis la posibilidad de que Asunción empiece a tomar estas pastillas de las que hablo... como digo tienen un doble efecto, consiguen regular el ciclo menstrual y esencialmente son anticonceptivas, esto quiere decir que evitan la posibilidad de un embarazo en más de un 90% de los casos, según los últimos estudios...
Asun: ¿Y sólo con tomarme una pastilla así sin más, no me quedaré embarazada...?
Doctor Alonso: Se trata de un tratamiento hormonal, pero que no es agresivo ni nada de eso... apenas tiene efectos secundarios, a no ser que tengas algún tipo de problema circulatorio, pero según he visto en tus análisis y en tu historia clínica, no se refleja nada de eso...
Héctor: ¿Y a qué tipo de problemas circulatorios se refiere, doctor...?
Doctor Alonso: ¿Tú te notas las piernas cansadas cuando pasas mucho tiempo de pie, como con una especie de hormigueo...?
Asun: No, doctor, yo no he notado nada de eso...
Doctor Alonso: ¿Y cuándo alguna vez te has dado un golpe, has notado que te salgan unos hematomas especialmente grandes, o que te salgan sin más, aparentemente sin recordar haberte golpeado en esa zona...?
Asun: (pensativa) No... alguna vez me ha salido un cardenal, pero siempre por golpes claros que recuerdo perfectamente porque me dolieron una barbaridad, yo que sé, un golpe con una silla o con la pata de la mesa, algún tropiezo, cosas así... pero nada fuera de lo común...
Doctor Alonso: Y tampoco tienes varices en las piernas...
Asun: No, eso seguro que no...
Doctor Alonso: Pues esos serían los principales problemas a que me refiero, los anticonceptivos orales tienen efectos secundarios en lo que a la circulación se refiere, pero si no eres propensa a tenerlos, no vas a tener ningún problema... eso sí, tienes que tener una gran disciplina a la hora de tomarlos, me refiero a que debes seguir unas pautas muy concretas pero muy fáciles...
Asun: ¿Y cuándo debo tomarlos...?
Doctor Alonso: Mira... (saca de un cajón una caja de pastillas con tres envases en su interior) los anticonceptivos vienen en una caja como esta con tres envases que contiene siete pastillas cada uno... de esta manera deberás tomarte una cada día desde el primer día que te viene el período, y así hasta 21 días después, y en el día 22 descansas durante 7 días, y de nuevo empiezas a tomártelas tras el descanso, otra vez una al día durante 21 días de nuevo, y así sucesivamente... lo más importante es que sigas una rutina y que anotes siempre cuando te la tomaste para no repetir, y además conviene que te fijes una hora del día determinada para tomarla, ya sea en la comida o en la cena, eso lo eliges tú, pero conviene que te la tomes siempre a la misma hora, y que anotes cuando descansas también para contar el número de días hasta empezar la nueva toma...
Asun: Parece sencillo... ¿y con estas pastillas conseguiré regular mi ciclo...?
Doctor Alonso: Efectivamente... y además os permitirán vivir vuestras relaciones de forma más libre, sin agobios, y sobre todo sin tener que estar pensando y contando los días en el calendario y elegir que día es más propicio para tener relaciones íntimas... (hablándoles con franqueza) mirad, os voy a ser muy sincero... por la experiencia que tengo con otras parejas, y espero que este no sea vuestro caso, a veces esto es muy engorroso, porque se pierde la magia del momento... las relaciones íntimas son un regalo precioso cuando se viven con toda su intensidad, no es algo que se deba planificar, simplemente surgen en un momento determinado y eso es lo que las convierte en algo maravilloso cuando se comparten con la persona amada...
Héctor: No puedo estar más de acuerdo con usted, doctor...
Doctor Alonso: También conozco otras parejas que me han comentado lo inseguras que se sienten cuando estando en el mejor momento se ven obligadas a parar, evitando así el embarazo, pero este método no es tan seguro como lo que yo os estoy proponiendo, y además es un fastidio...
Asun: Sí, doctor, sabemos a lo que se refiere... alguna que otra vez lo hemos probado y luego los dos nos sentimos bastante frustrados...
Doctor Alonso: Pues eso precisamente es lo que vamos a tratar de evitar, que vuestras relaciones íntimas se conviertan en algo rutinario, monótono, o incluso aburrido... es un método muy seguro, y muy adecuado para parejas como vosotros, que queréis seguir disfrutando de vuestra vida íntima, sin agobios, con total libertad, y además tiene la ventaja que una vez terminado un ciclo completo, puedes dejar de tomar las pastillas cuando tú quieras, sin ningún riesgo para la salud, lo digo por si alguna vez pensáis en tener algún hijo más, aún sois jóvenes para eso...
Héctor: La verdad es que estamos muy bien así, pero bueno, quien sabe, ya lo hemos hablado y si viene algún hijo más, estaremos más que encantados...
Asun: Parece mentira que la medicina haya avanzado tanto hasta el punto de poder controlar la maternidad, el momento en el que se quieren tener los hijos, y poder decidir cuantos hijos se quieren tener...
Doctor Alonso: Sí, es cierto, hasta hace muy poco sólo existían los métodos tradicionales, y que no son muy seguros... sobre todo cuando no se conocen bien o no se siguen adecuadamente... lo malo es que la Iglesia no aprueba estas prácticas...
Héctor: Ya me lo imagino, doctor... yo no es que me lleve especialmente ni bien ni mal con la Iglesia así en términos generales, pero lo que no me parece bien es que prediquen que las familias deben tener todos los hijos que Dios les mande pero ellos no son los que tienen que alimentar a una caterva de críos hambrientos ni tampoco son los que tienen que trabajar para educarlos y sacarlos adelante... me parece en ese sentido una postura algo egoísta, y estoy completamente a favor de que la ciencia haya encontrado formas para controlar la natalidad, y sobre todo apruebo que las mujeres puedan elegir el número de hijos que quieren tener y cuando, para poder ser más autónomas y salir a trabajar y a ganarse el sustento como nosotros los hombres hemos hecho toda la vida...
Asun: (cogiendo la mano de su marido) Gracias por tu apoyo, cariño... esa es una de las cosas que más me gusta de él, doctor, que sabe ponerse en mi lugar...
Doctor Alonso: Me gusta que sigáis entendiéndoos así de bien a pesar de los años que lleváis casados, ya sabéis que a veces el matrimonio y sobre todo la convivencia desgasta a muchas parejas...
Héctor: No es nuestro caso, doctor, nosotros hemos sabido encontrar el equilibrio perfecto entre nuestros trabajos y la familia que hemos formado, pero agradecemos mucho su preocupación y sus consejos y confiamos mucho en su buen criterio...
Doctor Alonso: Pues no hay más que hablar, entonces, mira Asunción, te voy a hacer una receta para que compres dos cajas de pastillas en la farmacia y así las pruebas a partir del próximo ciclo... ¿de acuerdo...? ya me contarás que tal te va...
Asun: Desde luego, doctor, muchísimas gracias...
Héctor: Muchas gracias, doctor... (estrecha su mano)
Doctor Alonso: No hay por que darlas, para eso estamos, y ya sabéis, cualquier duda o problema que tengáis, venís aquí y me lo contáis...
Asun: Así lo haremos... adiós y gracias...
Doctor Alonso: Adiós...

(Héctor y Asun salen de la consulta aliviados y contentos tras la larga charla que han mantenido con su médico de confianza y se encaminan a la farmacia del barrio para adquirir las píldoras anticonceptivas que éste les ha recetado)

(Unas semanas después, finales de Mayo de 1967. La familia Perea ha celebrado el noveno cumpleaños de María y se ha celebrado una gran fiesta en casa con todos sus amigos y familiares y donde todos han brindado por la salud y la felicidad. Una vez acabada la fiesta, y ya recogido todo, los niños están cansados por todo lo que han tenido que hacer para ayudar a sus padres a preparar la casa para la fiesta, atender a los invitados, disfrutar de la fiesta con los otros niños, abrir los regalos, etc. María pasa un momento por el cuarto de Dani para despedirse de Charly, que sigue muy feliz nadando en su pecera y bien alimentado por Daniel, que se encarga de su cuidado con esmero, y después los dos niños se van a la cama tras dar las buenas noches a sus padres)



(Un rato más tarde, Asun y Héctor también se van a la cama, donde charlan un rato antes de dormirse)

Héctor: ¿En que piensas, mi niña...?
Asun: En la fiesta de María... ha sido un éxito, ¿verdad cariño...?
Héctor: Desde luego, hemos conseguido juntar a todos sus amigos y a toda la familia en casa sin organizar demasiado estropicio, y hemos sobrevivido...
Asun: (riéndose) ¡Que poco te gustan a ti las celebraciones multitudinarias...!
Héctor: En eso te doy la razón... yo soy de pocas aglomeraciones... tengo que admitir que me gusta más disfrutar de mi tiempo libre y de mi familia en pequeñas reuniones y mejor aún en privado... ahí es donde mejor me encuentro y donde más disfruto de esos momentos... como por ejemplo, ahora que estamos tú y yo solos, en esta cama tan grande...
Asun: (sonriente) Dime que es lo que quieres de una vez, y no te vayas por las ramas... que te conozco muy bien... (le acaricia la nariz)
Héctor: (acariciando a su esposa) Me estaba preguntando si ya te estarán haciendo efecto las pastillas que te recetó el médico...
Asun: (divertida) ¡Pero serás...! apenas llevo una semana tomándolas, bobo... y hoy ya me la he tomado si es lo que quieres saber...
Héctor: (besando a su mujer y empezando a desnudarla con delicadeza) Estupendo... entonces ya podemos empezar a comprobar si son tan efectivas como dice el doctor...
Asun: (acariciando y besando a su marido) Desde luego eres de lo que no hay... y ya veo por dónde vas... además estoy demasiado cansada para resistirme a tus encantos, de modo que te lo voy a poner muy fácil...
Héctor: Tampoco quiero aprovecharme de tu cansancio... si no te apetece, no pasa nada, lo entiendo perfectamente... me daré una ducha fría...
Asun: (riéndose divertida, le acaricia la nariz) ¡No seas tonto...! a mí también me apetece probar la efectividad de las pastillas... sólo estaba tanteándote hasta que punto estabas dispuesto a llegar...
Héctor: Contigo hasta el fin del mundo, mi amor... te quiero...
Asun: (desnudando y besando a su marido por todos los rincones de su cuerpo) Y yo te quiero a tí, te amo, te adoro, te necesito... y esta noche es sólo nuestra... voy a descubrir tus deseos más ocultos y a convertir tus sueños en realidad...
Héctor: (sin dejar de besar, de tocar y de acariciar las curvas de su esposa) Y yo me voy a encargar de que esta noche acaricies el cielo... mi niña...

(Asun y Héctor van entregándose lentamente el uno al otro, compartiendo caricias, abrazos, besos y fundiéndose en unos momentos intensos llenos de amor, ternura y pasión desenfrenada que ninguno de los dos quiere contener y guardarse para sí, pues ambos quieren compartir y dar rienda suelta a sus deseos y gozos más profundos).