viernes, 1 de marzo de 2013

Capítulo 57: El sueño de Asun (Marzo 1967)


(Unas semanas después, Marzo de 1967. Estamos en fin de semana y la familia Perea aprovecha para dormir hasta tarde después de que han tenido que madrugar durante toda la semana para cumplir con sus obligaciones escolares y laborales)

(Héctor abre los ojos y observa que Asun sigue durmiendo plácidamente a su lado. Con cuidado para no despertarla, se incorpora un poco, mira su reloj y se da cuenta que ya es bastante tarde y que es hora de salir de la cama. Con delicadeza, se dispone a despertar a su mujer a base de pequeños y tiernos besos en la frente, en la nariz, en los labios, y acariciándole el pelo con una sonrisa)

Héctor: Asunción, mi vida... cariño... es bastante tarde ya...
Asun: (abriendo un poco los ojos, observa como su marido la mira con una sonrisa, que ella devuelve) Hola... ¿qué hora es...?
Héctor: Son más de las once... nos van a llamar los vagos del barrio...
Asun: (desperezándose) Mmmm... con lo a gusto que estaba yo... estaba soñando...
Héctor: (acariciándole la nariz) ¿Ah sí...? se te veía muy tranquila, seguro que estabas soñando algo bonito...
Asun: (sonriente) Sí... estaba soñando contigo...
Héctor: Aahh, vaya... que bien... ¿y qué soñabas...? ¿qué nos perdíamos los dos por ahí en algún paraíso prohibido...?
Asun: (riéndose) No... aunque no sería un mal sueño tampoco... estaba soñando con nosotros dos pero como si estuviéramos en otro tiempo, en otro lugar, no sé una cosa rara...
Héctor: ¿A qué te refieres...?
Asun: Pues es como si hubiéramos retrocedido en el tiempo... hasta hace cinco o seis años... no sé... estábamos los dos juntos y muy felices, pero ni María ni Daniel existían... en vez de eso es como si estuviéramos viviendo una historia paralela de nuestras vidas, no sé si me explico...
Héctor: Cuéntame algo más a ver si te sigo...
Asun: Verás, yo ya no trabajaba en la revista... me habían echado a la calle hacía años tras el incidente aquel con Emilio, el redactor-jefe... y entonces tú me habías ofrecido el puesto de detective... y desde entonces trabajábamos los dos juntos en tu despacho...
Héctor: Pues la verdad es que no se me había ocurrido hacer tal cosa, pero suena divertido... sigue contando...
Asun: Y en mi sueño, mi padre se ha marchado a Alemania a reunirse con Miguel y con Estrella que también están allí con la pequeña Irene... y entonces mi madre y Pedrito se han venido a vivir con nosotros a nuestra casa... mi madre ya no trabaja en la portería, pero no sé por qué... y tenemos un niño de algo más de 2 años que se llama Jesús...
Héctor: (muy sorprendido) ¡Vaya película que te has montado tú sola...!
Asun: Sí, es todo muy raro, pero en ese momento me sentía como si esa fuera mi vida de verdad... ¡que curioso las cosas que se sueñan a veces...!
Héctor: ¿Y quién más aparecía en tu sueño...?
Asun: Pues es que eran como nebulosas... recuerdo que yo tenía muchas ganas de ver a Aurelia y a Gustavo que se habían casado y habían tenido un bebé, pero hacía mucho tiempo que no les veíamos porque se habían marchado del barrio, al igual que Bonilla y Matilde, que tampoco teníamos contacto ya con ellos... porque además Bonilla volvía a la policía y le nombraban subcomisario en poco tiempo...
Héctor: Pues eso si que es una lástima... quiero decir que menos mal que sólo ha sido un sueño, porque creo que no podría soportar la idea de trabajar sin Bonilla... ¡es el mejor ayudante y socio que he tenido nunca...!
Asun: Y recuerdo también que tú y yo trabajábamos en casa y que habíamos dejado el despacho para ahorrarnos el alquiler... teníamos muchos gastos, y mi madre estaba empeñada en ponerse a trabajar para colaborar, pero tú no querías...
Héctor: ¡Madre mía...! ¿cómo voy negarme yo a que tu madre trabaje, por Dios...?
Asun: Pues no lo sé, pero el caso es que al final terminabas aceptando que trabajara durante algunas horas en un hostal nuevo que habían abierto aquí mismo en la Plaza de los Frutos... y es que me daba la sensación de que la plaza no tenía el mismo aspecto que conocemos de siempre... el Asturiano lo habían cambiado de sitio y lo habían reformado mucho, y había otros locales nuevos como una agencia de viajes, un ultramarinos y el hostal...
Héctor: ¡Vaya, vaya...! pues si que es retorcida tu historia...
Asun: Pero eso sí, hay una cosa en la que coincidimos en mi sueño y en la vida real...
Héctor: ¿Y es...?
Asun: Que yo soy inmensamente feliz a tu lado, que somos un matrimonio muy enamorado y que nos compenetramos a la perfección, tanto en el trabajo como en casa...
Héctor: (besando a su mujer) Claro que sí, y aunque no trabajemos juntos como tal, si que es cierto que tú me ayudas mucho a dar luz a algunos casos que se me atascan a veces... bien con tu intuición femenina, o acudiendo a las fuentes disponibles en el archivo de la revista... y siempre nos apoyamos el uno al otro... y eso me encanta...
Asun: Yo no quiero pasar ni un solo día sin decirte que te quiero y que sólo quiero estar contigo, siempre...
Héctor: Y yo te quiero a ti... guapa...

(Una Asun emocionada y sonriente se funde con su marido en un dulce y tierno beso. En ese momento llaman a la puerta de la habitación)

María: (desde fuera) ¿Se puede...?
Héctor: (desde dentro) Claro, princesa... pasa...

(María abre la puerta y entra en la habitación de sus padres junto con su hermano)

Dani: Nos acabamos de levantar... y venimos a darle a papá los regalos del Día del Padre... ¡porque es el mejor papá del mundo...!
María: ¡Feliz Día del Padre...!
Asun: (mirando emocionada a sus hijos) ¡Ay, cariño...! que no me acordaba que hoy es el Día del Padre...
Héctor: (emocionado) Mis niños... venid aquí...

(Dani y María se suben a la cama y abrazan y besan a su padre muy cariñosos y alegres)

Dani: Esto es para ti, lo he hecho yo solo...

(Dani le entrega a su padre un dibujo que ha hecho de la familia y donde aparecen los cuatro cogidos de la mano y a su lado una pecera redonda con Charly nadando en su interior, y debajo de cada personaje los nombres de cada uno escritos con las letras que a Daniel ya le han enseñado a rotular en el colegio)

Héctor: (mirando el dibujo de su hijo) ¡Pero Dani, campeón...! ¡si es precioso...! ¿y lo has hecho tú solo...?
Dani: (sonriendo) Sí... yo sólo... y se lo he enseñado a mi profesor y también le ha gustado mucho...
Asun: Y no me extraña, es que estás hecho un artista...
Héctor: Pues este dibujo me lo voy a llevar mañana mismo al despacho y lo voy a poner allí en la puerta del armarito donde tenemos los expedientes... ¡anda que no voy a presumir yo ni nada de mi principito delante de los clientes...!
Dani: Me alegro de que te guste, papi...
Héctor: Pues claro que sí... muchas gracias, campeón... te quiero...

(Héctor abraza y besa a su hijo)

Héctor: ¿Y tú, princesa...? ¿también has hecho tú lo que tienes ahí...?
María: Sí... mira, es un álbum de la familia... lo he hecho cogiendo algunas copias de fotos que me ha dado la abuela y les he puesto título debajo con colores...

(Héctor y Asun cogen el álbum de fotos tan original que ha hecho María y que contiene fotos de sus padres cuando eran novios, cuando se casaron, del viaje de luna de miel, de María y Daniel cuando eran más pequeños y en diferentes etapas de su vida, y de fiestas de cumpleaños, de comunión, con amigos y parientes, de diferentes vacaciones... y todo ello adornado con los títulos y comentarios por años)

(Héctor va pasando las páginas mientras la emoción le embarga de tal manera que no puede evitar que las lágrimas roden por sus mejillas. Asun le mira también muy emocionada, entendiendo que su marido esté llorando de alegría y es que la ocasión lo requiere)

Héctor: (emocionado) ¡Es... es... simplemente impresionante...! ¡es que no tengo palabras...!
María: ¿A qué me ha quedado bien...?
Asun: Es una maravilla, hija... has tenido un detalle muy bonito...
Héctor: Este álbum tan especial lo vamos a tener en la librería del salón y así lo tendremos muy a mano para mirarlo cuando nos apetezca... muchísimas gracias, princesa... me encanta y has acertado de pleno...
María: De nada, papá... te quiero mucho...
Héctor: Y yo a ti, cariño... y yo a ti... (besa y abraza a su hija) vosotros tres sois los soles que ilumináis mi vida y los que dais sentido a todo lo que hago ahora y en el futuro... sólo vivo para vosotros...

(Asun y sus dos hijos se abrazan a Héctor en la cama y luego se tiran hacia atrás divertidos en el colchón para vaguear un poco más hasta que finalmente deciden incorporarse e irse a la cocina a desayunar para a continuación pasar una divertida mañana de domingo en el parque celebrando así el Día del Padre como se merece)

(Llega el Lunes por la mañana y Héctor se presenta en el despacho a primera hora. Aprovecha que Bonilla aún no ha llegado para poner en orden un poco su mesa y ordenar algunos papeles que quedaron pendientes de archivar. Después coge el dibujo de Daniel y lo pega en la puerta del armarito. En ese momento, entra Bonilla en el despacho)

Bonilla: ¡Buenos días por la mañana...!
Héctor: ¡Hola, Bonilla, buenos días...!
Bonilla: ¿Qué haces...?
Héctor: Pues ordenando algunos papeles, y estoy aprovechando para colocar aquí el dibujo que Dani me regaló ayer por el Día del Padre...
Bonilla: (observando el dibujo) A ver... ¡pues es una auténtica preciosidad...! y mira, si os ha incluido a todos, incluso al pez...
Héctor: Pues claro, es un nuevo miembro recién llegado a la familia y se merece estar ahí con todos los honores... ¿no te importa que lo ponga aquí, verdad...?
Bonilla: No, por favor... yo tengo la casa inundada de los dibujos que Javier me hace a menudo...
Héctor: Si quieres traerte alguno aquí, ya sabes... estamos hechos unos padrazos y nuestros hijos no dejan de recordárnoslo a diario...
Bonilla: Es cierto... ayer nos fuimos con Javier a celebrar el Día del Padre con una comida especial en Horcher...
Héctor: ¡Vaya, vaya...! pues disfrutaríais de un buen menú especial, sin duda...
Bonilla: Sí, yo había ido por allí un par de veces, pero siempre por asuntos de negocios y nunca en plan familiar, pero la verdad es que los camareros nos proporcionaron una mesa estupenda y tranquila, y la comida estaba deliciosa...
Héctor: (bromeando) Pues ya sabes, amigo Bonilla, cuando quieras hacer un dispendio de los tuyos, Asun y yo no rechazaremos tu invitación...
Bonilla: (riéndose) Te tomo la palabra... ¿y vosotros cómo pasasteis el día...?
Héctor: Pues muy bien, la verdad, nos levantamos bastante tarde, hicimos pereza y además Asun tuvo un extraño sueño que estuvo compartiendo conmigo durante un rato, luego entraron los niños en la habitación, me dieron sus regalos, y después salimos a dar un paseo por el parque con los patines de María y la bicicleta de Daniel...
Bonilla: ¿Y en qué consistía ese extraño sueño que dices...? ya sabes que yo siempre he creído que las cosas que se sueñan tienen algún sentido y que ocurren por algo...
Héctor: Pues espero que en esta ocasión no le encuentres ese sentido... te lo digo porque en el sueño tú y yo ya no trabajábamos juntos, tú habías vuelto a la policía y te habían ascendido a subcomisario, y yo seguía de detective junto con Asunción, que se había venido a trabajar conmigo tras tu marcha y coincidiendo con el hecho de que a ella la hubieran despedido de la revista... y no es por aguarte la fiesta, chico, pero francamente, no sé si podría hacerme a la idea de perderte como socio y compañero de trabajo...
Bonilla: Ni pensarlo... y además la idea de volver a la policía me produce urticaria... así que en este caso me temo que ese sueño efectivamente no tiene demasiado sentido, de lo cual me alegro...
Héctor: Y yo... venga y ahora vamos a trabajar un poco en alguno de nuestros flamantes casos que si no Vallejo nos peina a raya si se entera que no avanzamos como él espera de nosotros...
Bonilla: Tienes razón, jefe... manos a la obra, pues...

(Los dos detectives se disponen a comenzar la jornada de trabajo revisando los datos pendientes de algunos casos abiertos)

(Por su parte, Asun y Aurelia también mantienen una entretenida charla en el principal descanso de la mañana, mientras toman café y un trozo de pastel que ha traído Julio para compartir)

Asun: Pues te vas a quedar de piedra cuando te cuente el sueño tan raro que tuve el otro día...
Aurelia: ¿Ah sí...? ¿y de qué iba...?
Asun: Pues era como si Héctor y yo estuviéramos viviendo una especie de vida paralela... como si retrocediéramos en el tiempo, y todo era distinto... estábamos casados sí, y éramos muy felices, pero en lugar de tener a María y Daniel con nosotros, teníamos un niño llamado Jesús que tendría algo más de dos años, y mi madre y mi hermano vivían con nosotros en el piso...
Aurelia: ¡Hala...! ¿qué raro sería, no...?
Asun: Sí, y yo trabajaba de detective con Héctor porque me habían despedido de la revista tras mis problemas con Emilio, ¿te lo puedes creer...?
Aurelia: Pues no te imagino yo trabajando fuera de aquí la verdad... esta revista es tu vida, Asun... ¿y yo también salía en ese sueño...?
Asun: No, ahí está la parte triste... el caso es que yo tenía muchas ganas de veros a ti y a Gustavo porque desde que os habíais casado y habíais tenido un bebé, os habíais ido del barrio y no teníamos noticias vuestras... y tampoco de Bonilla, que se había marchado a la policía y se había casado con Matilde...
Aurelia: ¿Bonilla en la policía...? ¡eso si que tiene gracia...!
Asun: Por eso me alegro de que haya sido sólo un sueño, no me gustaría nunca perder el contacto con todos vosotros y me gustaría seguir conservando nuestra amistad por muchos más años...
Aurelia: Eso dalo por seguro... además es una suerte que vivamos tan cerca, y que nuestras hijas vayan juntas al colegio, ¿no te parece...?
Asun: Por supuesto, tú eres mi mejor amiga y con quien tengo más confianza para contarte mis problemas y mis preocupaciones, mis alegrías, y mis sueños... (riéndose) aunque sean tan absurdos como este...
Aurelia: ¡Y lo bien que nos lo pasamos...! mmm, ¡que bueno está este pastel que ha traído Julio, eh...?
Asun: Sí, según me ha dicho esta mañana, lo ha hecho ese amigo suyo especial que tiene... ¿se llama Roberto, no...?
Aurelia: (con la boca llena) Sí, creo que sí... bueno, aprovechemos para brindar con el café por nosotras, por nuestra amistad y por lo felices que somos... (levanta su taza) ¡salud...!
Asun: ¡Salud...! ¡por nosotras...!

(Las dos amigas se ríen divertidas y posteriormente vuelven al trabajo hasta la hora de comer, momento en que aprovecharán para reunirse en casa con sus maridos y disfrutar de un rato de paz antes de volver por la tarde al trabajo diario)









3 comentarios:

  1. Muy bueno Raki, mezclamos la realidad de amar es para siempre con nuestros relatos y hoy por hoy, lo nuestro sale ganando. Roberto debe ser el primer amigo de Julio porque el último, según el mío es Víctor. Como te habrás dado cuenta te he robado lo de 'capeón" para Dani y volviendo al día del padre bien por Dani y por María con el álbum de fotos y ojalá se acordaran de nuestros amigos en el Amar de A3. Aqui no hay karmas ni flores pero mira en tu contador.

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  2. Me gusta esa mezcla de realidades paralelas. Yo creo que el amigo de Julio se llama Roberto en un guino a AEPS y Roberta y todo lo que se esta especulando

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  3. Hola guapa, la verdad es que me gusta mucho el relato y la mezcla de realidades entre dos planos y ya podian pasarse por aquí los de antena 3 a leer un poco de tus relatos y seguro que les iria mejor...Un beso guapa

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