(Unas semanas después, Marzo de
1967. Estamos en fin de semana y la familia Perea aprovecha para dormir hasta
tarde después de que han tenido que madrugar durante toda la semana para
cumplir con sus obligaciones escolares y laborales)
(Héctor abre los ojos y observa
que Asun sigue durmiendo plácidamente a su lado. Con cuidado para no
despertarla, se incorpora un poco, mira su reloj y se da cuenta que ya es
bastante tarde y que es hora de salir de la cama. Con delicadeza, se dispone a
despertar a su mujer a base de pequeños y tiernos besos en la frente, en la
nariz, en los labios, y acariciándole el pelo con una sonrisa)
Héctor: Asunción, mi vida...
cariño... es bastante tarde ya...
Asun: (abriendo un poco los ojos,
observa como su marido la mira con una sonrisa, que ella devuelve) Hola... ¿qué
hora es...?
Héctor: Son más de las once...
nos van a llamar los vagos del barrio...
Asun: (desperezándose) Mmmm...
con lo a gusto que estaba yo... estaba soñando...
Héctor: (acariciándole la nariz)
¿Ah sí...? se te veía muy tranquila, seguro que estabas soñando algo bonito...
Asun: (sonriente) Sí... estaba
soñando contigo...
Héctor: Aahh, vaya... que bien...
¿y qué soñabas...? ¿qué nos perdíamos los dos por ahí en algún paraíso
prohibido...?
Asun: (riéndose) No... aunque no
sería un mal sueño tampoco... estaba soñando con nosotros dos pero como si
estuviéramos en otro tiempo, en otro lugar, no sé una cosa rara...
Héctor: ¿A qué te refieres...?
Asun: Pues es como si hubiéramos
retrocedido en el tiempo... hasta hace cinco o seis años... no sé... estábamos
los dos juntos y muy felices, pero ni María ni Daniel existían... en vez de eso
es como si estuviéramos viviendo una historia paralela de nuestras vidas, no sé
si me explico...
Héctor: Cuéntame algo más a ver
si te sigo...
Asun: Verás, yo ya no trabajaba
en la revista... me habían echado a la calle hacía años tras el incidente aquel
con Emilio, el redactor-jefe... y entonces tú me habías ofrecido el puesto de
detective... y desde entonces trabajábamos los dos juntos en tu despacho...
Héctor: Pues la verdad es que no
se me había ocurrido hacer tal cosa, pero suena divertido... sigue contando...
Asun: Y en mi sueño, mi padre se
ha marchado a Alemania a reunirse con Miguel y con Estrella que también están
allí con la pequeña Irene... y entonces mi madre y Pedrito se han venido a
vivir con nosotros a nuestra casa... mi madre ya no trabaja en la portería,
pero no sé por qué... y tenemos un niño de algo más de 2 años que se llama
Jesús...
Héctor: (muy sorprendido) ¡Vaya
película que te has montado tú sola...!
Asun: Sí, es todo muy raro, pero
en ese momento me sentía como si esa fuera mi vida de verdad... ¡que curioso
las cosas que se sueñan a veces...!
Héctor: ¿Y quién más aparecía en
tu sueño...?
Asun: Pues es que eran como
nebulosas... recuerdo que yo tenía muchas ganas de ver a Aurelia y a Gustavo
que se habían casado y habían tenido un bebé, pero hacía mucho tiempo que no
les veíamos porque se habían marchado del barrio, al igual que Bonilla y
Matilde, que tampoco teníamos contacto ya con ellos... porque además Bonilla
volvía a la policía y le nombraban subcomisario en poco tiempo...
Héctor: Pues eso si que es una
lástima... quiero decir que menos mal que sólo ha sido un sueño, porque creo
que no podría soportar la idea de trabajar sin Bonilla... ¡es el mejor ayudante
y socio que he tenido nunca...!
Asun: Y recuerdo también que tú y
yo trabajábamos en casa y que habíamos dejado el despacho para ahorrarnos el
alquiler... teníamos muchos gastos, y mi madre estaba empeñada en ponerse a
trabajar para colaborar, pero tú no querías...
Héctor: ¡Madre mía...! ¿cómo voy
negarme yo a que tu madre trabaje, por Dios...?
Asun: Pues no lo sé, pero el caso
es que al final terminabas aceptando que trabajara durante algunas horas en un
hostal nuevo que habían abierto aquí mismo en la Plaza de los Frutos... y es
que me daba la sensación de que la plaza no tenía el mismo aspecto que
conocemos de siempre... el Asturiano lo habían cambiado de sitio y lo habían
reformado mucho, y había otros locales nuevos como una agencia de viajes, un
ultramarinos y el hostal...
Héctor: ¡Vaya, vaya...! pues si
que es retorcida tu historia...
Asun: Pero eso sí, hay una cosa
en la que coincidimos en mi sueño y en la vida real...
Héctor: ¿Y es...?
Asun: Que yo soy inmensamente
feliz a tu lado, que somos un matrimonio muy enamorado y que nos compenetramos
a la perfección, tanto en el trabajo como en casa...
Héctor: (besando a su mujer)
Claro que sí, y aunque no trabajemos juntos como tal, si que es cierto que tú
me ayudas mucho a dar luz a algunos casos que se me atascan a veces... bien con
tu intuición femenina, o acudiendo a las fuentes disponibles en el archivo de
la revista... y siempre nos apoyamos el uno al otro... y eso me encanta...
Asun: Yo no quiero pasar ni un
solo día sin decirte que te quiero y que sólo quiero estar contigo, siempre...
Héctor: Y yo te quiero a ti...
guapa...
(Una Asun emocionada y sonriente
se funde con su marido en un dulce y tierno beso. En ese momento llaman a la
puerta de la habitación)
María: (desde fuera) ¿Se
puede...?
Héctor: (desde dentro) Claro,
princesa... pasa...
(María abre la puerta y entra en
la habitación de sus padres junto con su hermano)
Dani: Nos acabamos de levantar...
y venimos a darle a papá los regalos del Día del Padre... ¡porque es el mejor
papá del mundo...!
María: ¡Feliz Día del Padre...!
Asun: (mirando emocionada a sus
hijos) ¡Ay, cariño...! que no me acordaba que hoy es el Día del Padre...
Héctor: (emocionado) Mis niños...
venid aquí...
(Dani y María se suben a la cama
y abrazan y besan a su padre muy cariñosos y alegres)
Dani: Esto es para ti, lo he
hecho yo solo...
(Dani le entrega a su padre un
dibujo que ha hecho de la familia y donde aparecen los cuatro cogidos de la
mano y a su lado una pecera redonda con Charly nadando en su interior, y debajo
de cada personaje los nombres de cada uno escritos con las letras que a Daniel
ya le han enseñado a rotular en el colegio)
Héctor: (mirando el dibujo de su
hijo) ¡Pero Dani, campeón...! ¡si es precioso...! ¿y lo has hecho tú solo...?
Dani: (sonriendo) Sí... yo
sólo... y se lo he enseñado a mi profesor y también le ha gustado mucho...
Asun: Y no me extraña, es que
estás hecho un artista...
Héctor: Pues este dibujo me lo
voy a llevar mañana mismo al despacho y lo voy a poner allí en la puerta del
armarito donde tenemos los expedientes... ¡anda que no voy a presumir yo ni
nada de mi principito delante de los clientes...!
Dani: Me alegro de que te guste,
papi...
Héctor: Pues claro que sí...
muchas gracias, campeón... te quiero...
(Héctor abraza y besa a su hijo)
Héctor: ¿Y tú, princesa...?
¿también has hecho tú lo que tienes ahí...?
María: Sí... mira, es un álbum de
la familia... lo he hecho cogiendo algunas copias de fotos que me ha dado la
abuela y les he puesto título debajo con colores...
(Héctor y Asun cogen el álbum de
fotos tan original que ha hecho María y que contiene fotos de sus padres cuando
eran novios, cuando se casaron, del viaje de luna de miel, de María y Daniel
cuando eran más pequeños y en diferentes etapas de su vida, y de fiestas de
cumpleaños, de comunión, con amigos y parientes, de diferentes vacaciones... y
todo ello adornado con los títulos y comentarios por años)
(Héctor va pasando las páginas
mientras la emoción le embarga de tal manera que no puede evitar que las
lágrimas roden por sus mejillas. Asun le mira también muy emocionada,
entendiendo que su marido esté llorando de alegría y es que la ocasión lo
requiere)
Héctor: (emocionado) ¡Es... es...
simplemente impresionante...! ¡es que no tengo palabras...!
María: ¿A qué me ha quedado
bien...?
Asun: Es una maravilla, hija...
has tenido un detalle muy bonito...
Héctor: Este álbum tan especial
lo vamos a tener en la librería del salón y así lo tendremos muy a mano para
mirarlo cuando nos apetezca... muchísimas gracias, princesa... me encanta y has
acertado de pleno...
María: De nada, papá... te quiero
mucho...
Héctor: Y yo a ti, cariño... y yo
a ti... (besa y abraza a su hija) vosotros tres sois los soles que ilumináis mi
vida y los que dais sentido a todo lo que hago ahora y en el futuro... sólo
vivo para vosotros...
(Asun y sus dos hijos se abrazan
a Héctor en la cama y luego se tiran hacia atrás divertidos en el colchón para
vaguear un poco más hasta que finalmente deciden incorporarse e irse a la
cocina a desayunar para a continuación pasar una divertida mañana de domingo en
el parque celebrando así el Día del Padre como se merece)
(Llega el Lunes por la mañana y
Héctor se presenta en el despacho a primera hora. Aprovecha que Bonilla aún no
ha llegado para poner en orden un poco su mesa y ordenar algunos papeles que
quedaron pendientes de archivar. Después coge el dibujo de Daniel y lo pega en
la puerta del armarito. En ese momento, entra Bonilla en el despacho)
Bonilla: ¡Buenos días por la
mañana...!
Héctor: ¡Hola, Bonilla, buenos
días...!
Bonilla: ¿Qué haces...?
Héctor: Pues ordenando algunos
papeles, y estoy aprovechando para colocar aquí el dibujo que Dani me regaló
ayer por el Día del Padre...
Bonilla: (observando el dibujo) A
ver... ¡pues es una auténtica preciosidad...! y mira, si os ha incluido a
todos, incluso al pez...
Héctor: Pues claro, es un nuevo
miembro recién llegado a la familia y se merece estar ahí con todos los
honores... ¿no te importa que lo ponga aquí, verdad...?
Bonilla: No, por favor... yo
tengo la casa inundada de los dibujos que Javier me hace a menudo...
Héctor: Si quieres traerte alguno
aquí, ya sabes... estamos hechos unos padrazos y nuestros hijos no dejan de
recordárnoslo a diario...
Bonilla: Es cierto... ayer nos
fuimos con Javier a celebrar el Día del Padre con una comida especial en
Horcher...
Héctor: ¡Vaya, vaya...! pues
disfrutaríais de un buen menú especial, sin duda...
Bonilla: Sí, yo había ido por
allí un par de veces, pero siempre por asuntos de negocios y nunca en plan
familiar, pero la verdad es que los camareros nos proporcionaron una mesa
estupenda y tranquila, y la comida estaba deliciosa...
Héctor: (bromeando) Pues ya
sabes, amigo Bonilla, cuando quieras hacer un dispendio de los tuyos, Asun y yo
no rechazaremos tu invitación...
Bonilla: (riéndose) Te tomo la
palabra... ¿y vosotros cómo pasasteis el día...?
Héctor: Pues muy bien, la verdad,
nos levantamos bastante tarde, hicimos pereza y además Asun tuvo un extraño
sueño que estuvo compartiendo conmigo durante un rato, luego entraron los niños
en la habitación, me dieron sus regalos, y después salimos a dar un paseo por
el parque con los patines de María y la bicicleta de Daniel...
Bonilla: ¿Y en qué consistía ese
extraño sueño que dices...? ya sabes que yo siempre he creído que las cosas que
se sueñan tienen algún sentido y que ocurren por algo...
Héctor: Pues espero que en esta
ocasión no le encuentres ese sentido... te lo digo porque en el sueño tú y yo
ya no trabajábamos juntos, tú habías vuelto a la policía y te habían ascendido
a subcomisario, y yo seguía de detective junto con Asunción, que se había
venido a trabajar conmigo tras tu marcha y coincidiendo con el hecho de que a
ella la hubieran despedido de la revista... y no es por aguarte la fiesta,
chico, pero francamente, no sé si podría hacerme a la idea de perderte como
socio y compañero de trabajo...
Bonilla: Ni pensarlo... y además
la idea de volver a la policía me produce urticaria... así que en este caso me
temo que ese sueño efectivamente no tiene demasiado sentido, de lo cual me
alegro...
Héctor: Y yo... venga y ahora
vamos a trabajar un poco en alguno de nuestros flamantes casos que si no
Vallejo nos peina a raya si se entera que no avanzamos como él espera de
nosotros...
Bonilla: Tienes razón, jefe...
manos a la obra, pues...
(Los dos detectives se disponen a
comenzar la jornada de trabajo revisando los datos pendientes de algunos casos
abiertos)
(Por su parte, Asun y Aurelia
también mantienen una entretenida charla en el principal descanso de la mañana,
mientras toman café y un trozo de pastel que ha traído Julio para compartir)
Asun: Pues te vas a quedar de
piedra cuando te cuente el sueño tan raro que tuve el otro día...
Aurelia: ¿Ah sí...? ¿y de qué
iba...?
Asun: Pues era como si Héctor y
yo estuviéramos viviendo una especie de vida paralela... como si
retrocediéramos en el tiempo, y todo era distinto... estábamos casados sí, y
éramos muy felices, pero en lugar de tener a María y Daniel con nosotros,
teníamos un niño llamado Jesús que tendría algo más de dos años, y mi madre y
mi hermano vivían con nosotros en el piso...
Aurelia: ¡Hala...! ¿qué raro
sería, no...?
Asun: Sí, y yo trabajaba de
detective con Héctor porque me habían despedido de la revista tras mis problemas
con Emilio, ¿te lo puedes creer...?
Aurelia: Pues no te imagino yo
trabajando fuera de aquí la verdad... esta revista es tu vida, Asun... ¿y yo
también salía en ese sueño...?
Asun: No, ahí está la parte
triste... el caso es que yo tenía muchas ganas de veros a ti y a Gustavo porque
desde que os habíais casado y habíais tenido un bebé, os habíais ido del barrio
y no teníamos noticias vuestras... y tampoco de Bonilla, que se había marchado
a la policía y se había casado con Matilde...
Aurelia: ¿Bonilla en la
policía...? ¡eso si que tiene gracia...!
Asun: Por eso me alegro de que
haya sido sólo un sueño, no me gustaría nunca perder el contacto con todos
vosotros y me gustaría seguir conservando nuestra amistad por muchos más
años...
Aurelia: Eso dalo por seguro...
además es una suerte que vivamos tan cerca, y que nuestras hijas vayan juntas
al colegio, ¿no te parece...?
Asun: Por supuesto, tú eres mi
mejor amiga y con quien tengo más confianza para contarte mis problemas y mis
preocupaciones, mis alegrías, y mis sueños... (riéndose) aunque sean tan
absurdos como este...
Aurelia: ¡Y lo bien que nos lo
pasamos...! mmm, ¡que bueno está este pastel que ha traído Julio, eh...?
Asun: Sí, según me ha dicho esta
mañana, lo ha hecho ese amigo suyo especial que tiene... ¿se llama Roberto,
no...?
Aurelia: (con la boca llena) Sí,
creo que sí... bueno, aprovechemos para brindar con el café por nosotras, por
nuestra amistad y por lo felices que somos... (levanta su taza) ¡salud...!
Asun: ¡Salud...! ¡por
nosotras...!
(Las dos amigas se ríen
divertidas y posteriormente vuelven al trabajo hasta la hora de comer, momento
en que aprovecharán para reunirse en casa con sus maridos y disfrutar de un
rato de paz antes de volver por la tarde al trabajo diario)
Muy bueno Raki, mezclamos la realidad de amar es para siempre con nuestros relatos y hoy por hoy, lo nuestro sale ganando. Roberto debe ser el primer amigo de Julio porque el último, según el mío es Víctor. Como te habrás dado cuenta te he robado lo de 'capeón" para Dani y volviendo al día del padre bien por Dani y por María con el álbum de fotos y ojalá se acordaran de nuestros amigos en el Amar de A3. Aqui no hay karmas ni flores pero mira en tu contador.
ResponderEliminarMe gusta esa mezcla de realidades paralelas. Yo creo que el amigo de Julio se llama Roberto en un guino a AEPS y Roberta y todo lo que se esta especulando
ResponderEliminarHola guapa, la verdad es que me gusta mucho el relato y la mezcla de realidades entre dos planos y ya podian pasarse por aquí los de antena 3 a leer un poco de tus relatos y seguro que les iria mejor...Un beso guapa
ResponderEliminar