(Una vez pasada la Semana Santa,
ya estamos en Abril de 1967. La familia Perea volvió a Valdemorillo durante un
par de días para disfrutar de la procesión, ya que según dice Felisa, es una de
las más bonitas de la comarca y hasta allí se trasladan gente de todos los
pueblos de la zona para asistir a este evento especial)
(Unos días después, la familia
Perea ha terminado de cenar y los niños ya se han marchado a la cama, pues al
día siguiente deben madrugar. Están en la recta final del curso y no deben
descuidar los estudios, sobre todo María, que este año termina la Primaria y el
curso que viene estará preparando el examen de acceso necesario para poder
cursar el Bachillerato)
(Asun se va a la habitación
mientras Héctor termina de recoger la mesa y de llevar las cosas a la cocina.
Luego apaga la luz tanto de la cocina como del salón y va hacia el dormitorio)
(Asun está sentada sobre la cama
mirando fijamente el calendario, contando los días bastante nerviosa)
Héctor: ¿Qué haces...? ¿qué es
eso...?
Asun: Es un calendario... aquí
voy apuntando los días del ciclo, cuando voy teniendo las menstruaciones todos
los meses, ya sabes...
Héctor: Entiendo... ¿hay algún
problema...? ¿algo que te preocupe...?
Asun: Últimamente se me está
retrasando mucho el período... el mes pasado no tuve la precaución de apuntar
cuando me vino, y este mes aún no me ha venido, y estoy algo preocupada... tú
sabes que yo siempre he sido un reloj, y eso nos ha permitido poder planificar
nuestros momentos... ya sabes a que me refiero...
Héctor: (se sienta a su lado cogiéndola de la mano)
Entiendo perfectamente lo que quieres decir... y te preocupa que este mes aún
no te haya venido...
Asun: Exacto... es que no sé cual
es el problema... me gustaría consultarlo con mi médico, el doctor Alonso...
Héctor: Me parece bien... mañana
te acompañaré, si quieres...
Asun: ¿Vendrás conmigo...?
Héctor: Por supuesto que sí...
sabes que sí... yo siempre estaré a tu lado pase lo que pase, y sea lo que sea
lo afrontaremos juntos... y ahora vamos a la cama anda...
Asun: (mueve la cabeza
afirmativamente) Enseguida...
(Asun deja el calendario sobre la
coqueta, se pone el camisón y se mete en la cama junto a su marido, dejándose
abrazar por él como cada noche)
Héctor: (mirándola fijamente con
una dulce sonrisa, le acaricia la barbilla) ¡Hey...! ¿qué te pasa en realidad,
mi niña...? dime que te preocupa...
Asun: ¿Y si estoy embarazada...?
¿qué vamos a hacer, Héctor...? ¿qué va a pasar...?
Héctor: Pues va a pasar que yo
voy a ser el hombre más feliz del mundo... que vamos a ser los mejores padres,
y que vamos a ser una familia numerosa y unida...
Asun: Es que no sé si me siento
preparada para tener otro hijo... me da mucha pereza volver a cambiar picos,
empezar con los biberones de nuevo, los lloros de noche...
Héctor: (besando a su mujer en la
frente) Tú sabes que yo estoy aquí para ayudarte en todo lo que tú necesites,
¿verdad...?
Asun: Sí, ya lo sé... pero
habíamos hablado tantas veces de lo bien que estábamos así, y que no teníamos
ninguna necesidad de complicarnos la vida con otro bebé...
Héctor: Ya sé lo que habíamos
hablado, mi amor, pero también habíamos quedado en que si por algún casual ese
bebé llegara por sorpresa, nos alegraríamos y le daríamos la bienvenida a esta
familia como se merece... y estaríamos muy felices, ¿no es así...?
Asun: Sí... es cierto, pero me
pongo nerviosa, porque no me lo esperaba, pensaba que lo teníamos todo
calculado para que no hubiera sorpresas...
Héctor: Vamos a ver, Asun,
cariño, a veces en la vida no se puede calcular todo al milímetro, esto no es
una ciencia exacta... y si lo piensas bien, puede ser una bonita aventura...
además, yo voy a estar a tu lado, no lo olvides...
Asun: ¿Y si no estoy
embarazada...? ¿te sentirías decepcionado...?
Héctor: (acariciando tiernamente
a su mujer) ¡Claro que no...! ¿cómo puedes pensar eso...? si no estás
embarazada yo seguiré siendo el hombre más feliz del mundo a tu lado, y cuidaré
de ti siempre, de eso no te quepa duda, y seremos también muy felices
quedándonos como estamos...
Asun: También me da por pensar en
lo peor... si no estoy embarazada, ¿qué otra cosa podría ser...? ¿por qué me
está pasando esto, Héctor...?
Héctor: No lo sé, cielo... yo no
puedo responder a eso... pero todo tiene solución, mañana iremos a la consulta
del doctor Alonso, y le explicaremos todo lo que te está pasando, y él nos dará
la respuesta, estoy seguro...
Asun: Sigue abrazándome, por
favor, es justo lo que necesito...
Héctor: Eso siempre, mi amor, mi
vida...
(Héctor y Asun se funden en un
amoroso abrazo hasta quedarse dormidos profundamente y despiertan a la mañana
siguiente para arreglarse y llevar a los niños al colegio. Después llaman a sus
respectivos trabajos para informar de que irán un poco más tarde. Ahora se
dirigen a la consulta del doctor Alonso)
Héctor: (estrechando su mano)
Buenos días, doctor...
Asun: Buenos días...
Doctor Alonso: Buenos días,
pareja... ¿cómo estáis...? ¿qué os trae por aquí...? ¿qué tal vuestros niños...?
Asun: Bien, muy bien, doctor...
los niños van creciendo como puede usted suponer, y cada día que pasa están más
grandes...
Doctor Alonso: La última vez que
te ví, Asunción, fue hace 1 año y medio, cuando viniste a una revisión de
rutina... y estabas estupendamente... ¿ha ocurrido algo...?
Asun: Verá, doctor... estoy un
poco preocupada... se lo comentaba ayer anoche a Héctor... he estado mirando mi
calendario con el ciclo, y ya sé que últimamente me he descuidado un poco a la
hora de apuntar las fechas exactas, pero en los dos últimos meses he observado
un retraso considerable en el período, y de hecho este mes aún no me ha bajado
y no sé que me puede estar pasando... y eso me dificulta el poder calcular los
días propicios para que mi marido y yo... ya me entiende...
Doctor Alonso: A ver, Asunción,
vamos por partes... por lo que me estás contando, últimamente tus fechas del
ciclo se están descuadrando, y ya no eres lo regular que siempre solías ser,
¿no...?
Asun: (mueve la cabeza afirmativamente) Mmm...
Doctor Alonso: Y eso te inquieta
porque para ti es difícil calcular los días del mes que eres menos fértil y que
por tanto hay menos probabilidades de que te quedes embarazada de nuevo... ¿es
eso...?
Asun: Sí, exacto, doctor... y
estoy un poco nerviosa, porque a estas alturas no sé si puedo estar embarazada
o si hay otra cosa peor que explique todo lo que me está pasando...
Héctor: Yo he intentado
tranquilizarla, porque en caso de que esté embarazada, estaremos los dos muy
contentos, recibiremos al nuevo bebé como un miembro más de la familia y
seguiremos siendo igual de felices como hasta ahora, y si no está embarazada,
tampoco pasa nada, nos quedamos igual que estamos...
Doctor Alonso: Bueno, vamos a
ver... voy a empezar por examinarte, ¿de acuerdo, Asunción...? descúbrete
y túmbate en esa camilla detrás del biombo, por favor...
Asun: Claro, doctor...
Héctor: Yo me quedo aquí
esperándote, cariño, y tranquila, que todo va a salir bien, te lo prometo...
(Asun se desviste en la parte de
atrás de la sala y se tumba en la camilla, dejando que el doctor la examine)
(Al cabo de un rato, el doctor ya
ha terminado su examen y deja a Asun vistiéndose de nuevo. El doctor procede a
lavarse las manos y se reúne con Héctor en la sala contigua)
Héctor: ¿Y bien...? ¿ha llegado a
alguna conclusión...?
Doctor Alonso: Está todo bien, no
tienes de que preocuparte... Asunción no está embarazada, pero tampoco tiene
nada que nos deba preocupar, la he mirado por rayos X, y aunque me gustaría
hacerle unos análisis para salir de dudas, en principio se trata de algo
normal...
(Asun entra en la sala a reunirse
con su marido y con el médico)
Doctor Alonso: Le estaba diciendo
a tu marido que me gustaría hacerte unos análisis de rutina, pero sólo para
descartar que tengas anemia o que necesites algún complejo vitamínico... por lo
demás no estás embarazada ni tampoco tienes ningún bulto ni nada que deba
preocuparte... este tipo de cambios los he visto en muchas mujeres de tu edad,
y los desarreglos en el ciclo menstrual son algo muy normal, no es algo que te
deba obsesionar, pero el próximo día que vengas a la consulta traes los
análisis y los miramos detenidamente, ¿de acuerdo...?
Asun: De acuerdo, doctor, la
semana que viene tendrá los análisis sin falta... quiero salir de dudas cuanto
antes...
Doctor Alonso: Y tranquilízate,
de verdad, que no es nada preocupante...
Héctor: Ya me encargaré yo doctor
de que se tranquilice y que se cuide...
Doctor Alonso: Está bien, pues
nos vemos la semana que viene, entonces...
Asun: Muy bien, doctor, y
gracias...
Héctor: Muchas gracias, doctor...
(estrecha su mano con fuerza)
Doctor Alonso: Adiós...
(Asun y Héctor salen de la
consulta. Asun está dispuesta a hacerse los análisis al día siguiente para que
el doctor pueda ver los resultados cuanto antes)
(Una semana después, y tras una
calma rutina, Asun y Héctor vuelven a la consulta del doctor Alonso con los
análisis que Asun se ha hecho)
Doctor Alonso: (examinando los
parámetros) Pues en principio, está todo bien... no tienes anemia, tus niveles
de glóbulos rojos son correctos, el hierro está bien... ¿te ha venido el
período...?
Asun: Sí, hace un par de días...
y aunque no se lo crea, me he sentido aliviada, porque estaba realmente
preocupada por este retraso tan grande...
Doctor Alonso: Bueno, como ya te
comenté el otro día, algunas mujeres al llegar a ciertas edades tienen cambios
en el ciclo menstrual... pero eso no debe asustarte... de todas maneras es
cierto que existen tratamientos para regular los ciclos, desde hace algunos
años se vienen comercializando en España unas pastillas que además de regular
el ciclo menstrual, son anticonceptivas...
Héctor: ¿Y eso en que se traduce
básicamente doctor...?
Doctor Alonso: Pues en que
tomadas regularmente y bajo una disciplina constante, son uno de los
principales métodos actuales para evitar embarazos, sobre todo los no
deseados... vamos a ver... yo os conozco desde hace muchos años, y a ti
Asunción te he llevado tus dos embarazos...
Asun: Sí, y todo ha ido siempre
muy bien, yo confío mucho en usted, doctor...
Doctor Alonso: Y también sé que
sois una pareja muy feliz, y que lleváis si permitís que os lo diga, creo que
estamos en confianza, una vida sexual bastante activa, ¿no es cierto...?
Asun: (sonrojándose un poco)
Dicho así suena fatal, doctor... ni que fuéramos un par de conejos...
Héctor: Asun, cariño, el doctor
tiene razón, estamos en confianza, y además no está diciendo ninguna mentira...
podríamos decir que en el terreno de las relaciones íntimas estamos bastante
bien, ¿no crees...?
Asun: Sí, supongo que sí... yo no
tengo queja, eso seguro...
Doctor Alonso: Por lo que os
conozco y llevo viendo a lo largo de los años, seguís igual de enamorados que
el primer día...
Héctor: (mira a su mujer
cogiéndola de la mano) Eso seguro... los dos nos entendemos y nos compenetramos
muy bien... en todos los aspectos, incluido el más íntimo...
Doctor Alonso: Precisamente por
eso creo que en vuestro caso es adecuado que valoréis la posibilidad de que
Asunción empiece a tomar estas pastillas de las que hablo... como digo tienen
un doble efecto, consiguen regular el ciclo menstrual y esencialmente son
anticonceptivas, esto quiere decir que evitan la posibilidad de un embarazo en
más de un 90% de los casos, según los últimos estudios...
Asun: ¿Y sólo con tomarme una
pastilla así sin más, no me quedaré embarazada...?
Doctor Alonso: Se trata de un
tratamiento hormonal, pero que no es agresivo ni nada de eso... apenas tiene
efectos secundarios, a no ser que tengas algún tipo de problema circulatorio,
pero según he visto en tus análisis y en tu historia clínica, no se refleja
nada de eso...
Héctor: ¿Y a qué tipo de
problemas circulatorios se refiere, doctor...?
Doctor Alonso: ¿Tú te notas las piernas
cansadas cuando pasas mucho tiempo de pie, como con una especie de
hormigueo...?
Asun: No, doctor, yo no he notado
nada de eso...
Doctor Alonso: ¿Y cuándo alguna
vez te has dado un golpe, has notado que te salgan unos hematomas especialmente
grandes, o que te salgan sin más, aparentemente sin recordar haberte golpeado
en esa zona...?
Asun: (pensativa) No... alguna vez me ha
salido un cardenal, pero siempre por golpes claros que recuerdo perfectamente
porque me dolieron una barbaridad, yo que sé, un golpe con una silla o con la
pata de la mesa, algún tropiezo, cosas así... pero nada fuera de lo común...
Doctor Alonso: Y tampoco tienes
varices en las piernas...
Asun: No, eso seguro que no...
Doctor Alonso: Pues esos serían
los principales problemas a que me refiero, los anticonceptivos orales tienen
efectos secundarios en lo que a la circulación se refiere, pero si no eres
propensa a tenerlos, no vas a tener ningún problema... eso sí, tienes que tener
una gran disciplina a la hora de tomarlos, me refiero a que debes seguir unas
pautas muy concretas pero muy fáciles...
Asun: ¿Y cuándo debo tomarlos...?
Doctor Alonso: Mira... (saca de
un cajón una caja de pastillas con tres envases en su interior) los
anticonceptivos vienen en una caja como esta con tres envases que contiene
siete pastillas cada uno... de esta manera deberás tomarte una cada día desde
el primer día que te viene el período, y así hasta 21 días después, y en el día
22 descansas durante 7 días, y de nuevo empiezas a tomártelas tras el descanso,
otra vez una al día durante 21 días de nuevo, y así sucesivamente... lo más
importante es que sigas una rutina y que anotes siempre cuando te la tomaste
para no repetir, y además conviene que te fijes una hora del día determinada
para tomarla, ya sea en la comida o en la cena, eso lo eliges tú, pero conviene
que te la tomes siempre a la misma hora, y que anotes cuando descansas también
para contar el número de días hasta empezar la nueva toma...
Asun: Parece sencillo... ¿y con
estas pastillas conseguiré regular mi ciclo...?
Doctor Alonso: Efectivamente... y
además os permitirán vivir vuestras relaciones de forma más libre, sin agobios,
y sobre todo sin tener que estar pensando y contando los días en el calendario
y elegir que día es más propicio para tener relaciones íntimas... (hablándoles con franqueza) mirad, os voy
a ser muy sincero... por la experiencia que tengo con otras parejas, y espero
que este no sea vuestro caso, a veces esto es muy engorroso, porque se pierde
la magia del momento... las relaciones íntimas son un regalo precioso cuando se
viven con toda su intensidad, no es algo que se deba planificar, simplemente
surgen en un momento determinado y eso es lo que las convierte en algo
maravilloso cuando se comparten con la persona amada...
Héctor: No puedo estar más de
acuerdo con usted, doctor...
Doctor Alonso: También conozco
otras parejas que me han comentado lo inseguras que se sienten cuando estando
en el mejor momento se ven obligadas a parar, evitando así el embarazo, pero
este método no es tan seguro como lo que yo os estoy proponiendo, y además es
un fastidio...
Asun: Sí, doctor, sabemos a lo
que se refiere... alguna que otra vez lo hemos probado y luego los dos nos
sentimos bastante frustrados...
Doctor Alonso: Pues eso
precisamente es lo que vamos a tratar de evitar, que vuestras relaciones
íntimas se conviertan en algo rutinario, monótono, o incluso aburrido... es un
método muy seguro, y muy adecuado para parejas como vosotros, que queréis
seguir disfrutando de vuestra vida íntima, sin agobios, con total libertad, y
además tiene la ventaja que una vez terminado un ciclo completo, puedes dejar
de tomar las pastillas cuando tú quieras, sin ningún riesgo para la salud, lo
digo por si alguna vez pensáis en tener algún hijo más, aún sois jóvenes para
eso...
Héctor: La verdad es que estamos
muy bien así, pero bueno, quien sabe, ya lo hemos hablado y si viene algún hijo
más, estaremos más que encantados...
Asun: Parece mentira que la
medicina haya avanzado tanto hasta el punto de poder controlar la maternidad,
el momento en el que se quieren tener los hijos, y poder decidir cuantos hijos
se quieren tener...
Doctor Alonso: Sí, es cierto,
hasta hace muy poco sólo existían los métodos tradicionales, y que no son muy
seguros... sobre todo cuando no se conocen bien o no se siguen adecuadamente...
lo malo es que la Iglesia no aprueba estas prácticas...
Héctor: Ya me lo imagino,
doctor... yo no es que me lleve especialmente ni bien ni mal con la Iglesia así
en términos generales, pero lo que no me parece bien es que prediquen que las
familias deben tener todos los hijos que Dios les mande pero ellos no son los
que tienen que alimentar a una caterva de críos hambrientos ni tampoco son los
que tienen que trabajar para educarlos y sacarlos adelante... me parece en ese
sentido una postura algo egoísta, y estoy completamente a favor de que la
ciencia haya encontrado formas para controlar la natalidad, y sobre todo
apruebo que las mujeres puedan elegir el número de hijos que quieren tener y
cuando, para poder ser más autónomas y salir a trabajar y a ganarse el sustento
como nosotros los hombres hemos hecho toda la vida...
Asun: (cogiendo la mano de su
marido) Gracias por tu apoyo, cariño... esa es una de las cosas que más me
gusta de él, doctor, que sabe ponerse en mi lugar...
Doctor Alonso: Me gusta que
sigáis entendiéndoos así de bien a pesar de los años que lleváis casados, ya
sabéis que a veces el matrimonio y sobre todo la convivencia desgasta a muchas
parejas...
Héctor: No es nuestro caso,
doctor, nosotros hemos sabido encontrar el equilibrio perfecto entre nuestros
trabajos y la familia que hemos formado, pero agradecemos mucho su preocupación
y sus consejos y confiamos mucho en su buen criterio...
Doctor Alonso: Pues no hay más
que hablar, entonces, mira Asunción, te voy a hacer una receta para que compres
dos cajas de pastillas en la farmacia y así las pruebas a partir del próximo
ciclo... ¿de acuerdo...? ya me contarás que tal te va...
Asun: Desde luego, doctor,
muchísimas gracias...
Héctor: Muchas gracias, doctor...
(estrecha su mano)
Doctor Alonso: No hay por que
darlas, para eso estamos, y ya sabéis, cualquier duda o problema que tengáis,
venís aquí y me lo contáis...
Asun: Así lo haremos... adiós y
gracias...
Doctor Alonso: Adiós...
(Héctor y Asun salen de la
consulta aliviados y contentos tras la larga charla que han mantenido con su
médico de confianza y se encaminan a la farmacia del barrio para adquirir las
píldoras anticonceptivas que éste les ha recetado)
(Unas semanas después, finales de
Mayo de 1967. La familia Perea ha celebrado el noveno cumpleaños de María y se
ha celebrado una gran fiesta en casa con todos sus amigos y familiares y donde
todos han brindado por la salud y la felicidad. Una vez acabada la fiesta, y ya
recogido todo, los niños están cansados por todo lo que han tenido que hacer
para ayudar a sus padres a preparar la casa para la fiesta, atender a los
invitados, disfrutar de la fiesta con los otros niños, abrir los regalos, etc.
María pasa un momento por el cuarto de Dani para despedirse de Charly, que
sigue muy feliz nadando en su pecera y bien alimentado por Daniel, que se
encarga de su cuidado con esmero, y después los dos niños se van a la cama tras
dar las buenas noches a sus padres)
(Un rato más tarde, Asun y Héctor
también se van a la cama, donde charlan un rato antes de dormirse)
Héctor: ¿En que piensas, mi
niña...?
Asun: En la fiesta de María... ha
sido un éxito, ¿verdad cariño...?
Héctor: Desde luego, hemos
conseguido juntar a todos sus amigos y a toda la familia en casa sin organizar
demasiado estropicio, y hemos sobrevivido...
Asun: (riéndose) ¡Que poco te
gustan a ti las celebraciones multitudinarias...!
Héctor: En eso te doy la razón...
yo soy de pocas aglomeraciones... tengo que admitir que me gusta más disfrutar
de mi tiempo libre y de mi familia en pequeñas reuniones y mejor aún en
privado... ahí es donde mejor me encuentro y donde más disfruto de esos
momentos... como por ejemplo, ahora que estamos tú y yo solos, en esta cama tan
grande...
Asun: (sonriente) Dime que es lo
que quieres de una vez, y no te vayas por las ramas... que te conozco muy
bien... (le acaricia la nariz)
Héctor: (acariciando a su esposa)
Me estaba preguntando si ya te estarán haciendo efecto las pastillas que te
recetó el médico...
Asun: (divertida) ¡Pero serás...!
apenas llevo una semana tomándolas, bobo... y hoy ya me la he tomado si es lo
que quieres saber...
Héctor: (besando a su mujer y
empezando a desnudarla con delicadeza) Estupendo... entonces ya podemos empezar
a comprobar si son tan efectivas como dice el doctor...
Asun: (acariciando y besando a su
marido) Desde luego eres de lo que no hay... y ya veo por dónde vas... además
estoy demasiado cansada para resistirme a tus encantos, de modo que te lo voy a
poner muy fácil...
Héctor: Tampoco quiero
aprovecharme de tu cansancio... si no te apetece, no pasa nada, lo entiendo
perfectamente... me daré una ducha fría...
Asun: (riéndose divertida, le
acaricia la nariz) ¡No seas tonto...! a mí también me apetece probar la
efectividad de las pastillas... sólo estaba tanteándote hasta que punto estabas
dispuesto a llegar...
Héctor: Contigo hasta el fin del
mundo, mi amor... te quiero...
Asun: (desnudando y besando a su
marido por todos los rincones de su cuerpo) Y yo te quiero a tí, te amo, te adoro,
te necesito... y esta noche es sólo nuestra... voy a descubrir tus deseos más
ocultos y a convertir tus sueños en realidad...
Héctor: (sin dejar de besar, de
tocar y de acariciar las curvas de su esposa) Y yo me voy a encargar de que
esta noche acaricies el cielo... mi niña...
Muy bien Raki, ya sabemos la razón de utilizarlas y de seguir haciéndolo...Hay amores que no se cansan nunca y no pueden vivir pendiente del calendario ni de horarios.
ResponderEliminarComo me gustaria verlos en la intimidad en la serie como tu nos lo relatas. Si es que siempre pedimos lo mismo, pero es lo mas logico, ya que estan casados y el otro dia nos dieron esa escena de la "CREME DE LE CREME" y nos dejaron a medias.
ResponderEliminarSigue con tur relatos que los necesito como el comer guapa;)
BESITOS;)
Gracias guapa por tus relatos que por lo menos nos llevan a como se vería ver la pareja en la intimidad y no como la ponen en la serie.....
ResponderEliminarVoy a ver los avances a ver que nos ponen...Un beso Laura