viernes, 26 de abril de 2013

Capítulo 63 - Un año mas que termina (Diciembre 1967)


(Un mes y medio después, finales de Diciembre de 1967. Las navidades han llegado un año más y con ellas otro año que va tocando a su fin. Este año ha sido agridulce para el matrimonio Muñoz, ya que por un lado todo fueron alegrías y buenas noticias con la visita de Gerardo a España, su boda y el anuncio del próximo nacimiento de un bebé, y por otro lado el año terminó de forma trágica con la muerte del matrimonio Ramírez en ese fatídico accidente de carretera; sin embargo esa fatalidad también se ha visto recompensada con la llegada del pequeño Diego a las vidas de Estrella y Miguel, un niño muy querido y muy esperado que ha llenado de alegría y felicidad sus corazones y los del resto de la familia y amigos de la pareja que sabían la ilusión que tenían por cumplir el sueño de ser padres. El destino ha querido de alguna manera compensar lo que la naturaleza no les ha podido regalar)

(Desde que Diego júnior llegó a casa del matrimonio Muñoz, el ambiente que allí se respira es muy diferente. Ahora su casa gira en torno a los horarios del bebé que a sus ya casi 4 meses se ha convertido en un auténtico juguete para toda la familia. Estrella ha volcado todo su tiempo en el cuidado del niño y ha dejado aparcado durante unos meses el trabajo en el estanco de Matilde, aunque ésta le ha prometido que guardará su ausencia y que espera su incorporación a principios del nuevo año cuando Diego crezca un poco más y no sea tan dependiente de los biberones. Además tanto Estrella como Miguel saben que Felisa les echará una mano como siempre ha hecho con los hijos de Héctor y Asun para que puedan compatibilizar sus obligaciones familiares y laborales)

(Aunque los trámites legales de cara a la adopción del menor son lentos, Gustavo está poniendo todo su empeño y dedicación para hacerlos con la mayor diligencia y seguridad, ya que es consciente de la importancia de que el pequeño Diego se críe el resto de su vida con una buena familia, una familia que le quiere y que le dedicará todo su tiempo y esfuerzo para darle todo lo que sus padres biológicos no pudieron darle. Estrella y Miguel son optimistas con respecto al procedimiento legal que está en marcha, ya que confían en Gustavo y en su buen hacer profesional y además están dispuestos a demostrar delante de quien haga falta que ellos son los mejores padres que el niño puede tener en estas circunstancias que le ha tocado vivir)

(Este año, la fiesta de Fin de Año se va a celebrar en casa de Estrella y Miguel. Por muchas razones este ha sido su año, y quieren ofrecer a su familia y amigos una fiesta para despedir al año como se merece y dar la bienvenida a 1968, un año en el que esperan completar su felicidad convirtiéndose en los padres legales de Diego júnior a todos los efectos. El salón del matrimonio Muñoz se viste de gala además para celebrar la llegada del pequeño Diego a sus vidas. Todos los invitados van llegando a la casa y cada uno de ellos ha traído algo de comida y/o bebida para compartir y pasar una feliz velada sin que Estrella tenga que trabajar demasiado)

Asun: María, por favor, ayuda a la tía Estrella a poner la mesa, ¿de acuerdo...?
María: Enseguida, mamá... voy a decirle a Dani, a Clara, a Irene y a Javier que me ayuden, y entre todos tardaremos menos...

(María va a buscar a su hermano y a sus primos y entre todos se ponen manos a la obra para dejar una mesa festiva bien preparada. Colocan en ella las servilletas decoradas por los niños, los cubiertos, las copas y los platos, y empiezan a traer de la cocina las diferentes bandejas con comida que han ido trayendo los invitados allí presentes)

Estrella: A ver, todos los niños os ponéis aquí juntitos en este lado de la mesa, yo me pondré en esta esquina para poder atender a Diego y salir fácilmente a la cocina a traer el resto de cosas, ¿de acuerdo...?
María: Lo que tú digas, tía... (poniendo un poco de orden) a ver, los niños por aquí... vamos a sentarnos y vamos ocupando los asientos...
Dani: (bromeando con su hermana) ¡A sus órdenes, jefa...! ya la habéis oído, cuando María se pone en plan sargento, hay que obedecer sin hacer preguntas...
María: ¿Por qué no te callas, enano...? no le hagáis ni caso, siempre hace esto para fastidiarme...
Dani: ¡Como me gusta hacerla de rabiar...! ji, ji...

(Los niños van tomando posiciones en la mesa y los mayores también hasta que van sentándose todos a la mesa dispuestos a degustar las exquisiteces allí presentes)

(Dani alarga la mano hacia la bandeja del jamón)

Héctor: ¡Dani, ni se te ocurra, que te veo...! espera por favor a que sirvamos las bebidas y brindemos como Dios manda...
Dani: (baja la cabeza avergonzado) Está bien, siempre se me olvida esa parte... lo siento... pero es que tiene muy buena pinta...

(Héctor sirve vino en las copas de los mayores y refrescos en las de los pequeños y todos levantan sus copas para iniciar el brindis)

Héctor: Por todos los que estamos aquí reunidos, para que podamos seguir celebrando reuniones tan agradables como éstas, y que despidamos este año todos juntos como se merece... ¡salud...! ¡y ahora, al ataque...!

(A partir de ese momento, se da el pistoletazo de salida para ir degustando todas las delicias que hay sobre la mesa hasta que no queda prácticamente de nada sobre las bandejas. El jamón ibérico que ha traído Bonilla ha sido un éxito, así como los hojaldrados de Asun, la tortilla de patatas y pimientos de Felisa, el revuelto de espárragos trigueros y gambas de Aurelia y los montaditos variados de queso, paté, lomo y morcilla de Estrella. A continuación los invitados degustan unas bandejas de marisco variado que ha traído el matrimonio Bonilla encargado directamente en la Pescadería Coruñesa, para a continuación pasar al cordero lechal aderezado con salsa hecha a base de ajo picadito, agua y zumo de limón realizado por Felisa con gran esmero y las ensaladas preparadas por Estrella. Para terminar, llegan los postres, una tarta de trufa y nata elaborada por Asun y una bandeja de turrones y mazapanes traída por Aurelia. El champagne y los licores los ha traído Héctor para brindar tras las campanadas que dan la bienvenida al nuevo año)

(Cuando acaban de cenar y tras el manido discurso de cada año por parte del Caudillo Jefe del Estado, emitido por la televisión, llega la hora de preparar las uvas y sentarse a disfrutar de la emisión en directo desde la Puerta del Sol de las campanadas que dan comienzo al nuevo año y que llevan emitiéndose sin demora desde 1963. Los niños están muy emocionados, sobre todo, Dani y Javier, que por primera vez este año no les ha vencido el sueño y están dispuestos a quedarse pegados a la televisión para disfrutar de este acontecimiento, que aunque ya empieza a ser un ritual para casi todos, para ellos supone una auténtica novedad)

Aurelia: ¡Venga, todos preparados, que ya baja la bola del carillón...!
María: ¡Dani, a ver si eres capaz de comerte todas esas bolitas de chocolate sin atragantarte, una por cada campanada...!
Dani: Yo puedo, claro que sí...

(En el momento en que empiezan a sonar las doce campanadas del reloj, todos dan buena cuenta de sus uvas y los niños de sus chocolatinas, y al llegar a la última, Dani tiene todos los mofletes hinchados y es incapaz de abarcar ni una sola bolita de chocolate más)

Clara: ¡Mira como tiene los carrillos tu hermano...!
María: Dani, mastica despacio y trágatelo con cuidado...
Dani: (con la boca llena de chocolate) Ya voy...

(Héctor se dispone a abrir las botellas de champagne y rellena las copas para brindar por el nuevo año)

Asun: ¡Feliz año 1968...! esperamos que este nuevo año sea igual de próspero que el que ya hemos dejado atrás, que sigamos siendo todos tan felices y disfrutando de las pequeñas cosas de la vida... ¡Salud y amor para todos...!

(Asun se abalanza sobre Héctor y ambos se funden en un amoroso beso que arranca los aplausos de los allí presentes)

Miguel: (levantando su copa) Yo también quiero decir que estoy feliz de estar aquí con todos vosotros, mi maravillosa familia y todos los mejores amigos, que podamos repetir esto muchos años más... en este año que hemos logrado nuestro sueño y que queremos daros las gracias a todos por compartirlo con nosotros... ¡salud y amor...!

(Todos levantan sus copas y brindan felices. Después intercambian besos y abrazos unos con otros y empieza la romería de felicitaciones telefónicas. Estrella va hacia el teléfono dispuesta a llamar a su hermano a Alemania y mantiene una entretenida conversación con él y con Erika, que están celebrando la fiesta de fin de año en casa de los padres de ella con toda la familia)

(Dani también se dispone a intercambiar besos y abrazos con toda la familia)

María: ¡A mí no me toques con esas manos y esos morros hasta que no te los hayas lavado...!
Dani: Está bien... vamos al cuarto de baño, Javier...

(Los dos chavales van al baño a lavarse ya que se han puesto perdidos de chocolate, y después besan y abrazan a toda la familia)

(El pequeño Diego duerme profundamente en su cuna desde hace un par de horas, completamente ajeno a todo el revuelo que se ha armado por su culpa. Sus nuevos padres son ahora las personas más felices del mundo y disfrutan de la fiesta con el resto de invitados, ahora ya reunidos en pequeños grupos o parejas, compartiendo charla y copas entre risas y felicitaciones. Los niños siguen con sus particulares juegos y la televisión sigue encendida aunque nadie le hace caso, emitiendo como ya es tradición diversas actuaciones musicales y cómicas que dan la bienvenida al nuevo año y que hasta a altas horas de la noche, entretienen a las almas solitarias que no tienen la suerte de pasar esta noche tan especial en buena compañía)

(Asun y Héctor buscan un rinconcito del salón para declararse una vez más su amor incondicional)

Héctor: (brinda con su mujer) Feliz año, señora Perea...
Asun: (brinda con su marido) Feliz año para ti también... ha sido una fiesta estupenda, ¿verdad...?
Héctor: Sí, si que lo ha sido y tú estás muy elegante con ese vestido negro de cóctel... ¿no te lo había dicho...?
Asun: No, pero me alegro de que te guste...
Héctor: Me ha sorprendido bastante que te echaras antes sobre mí para darme ese maravilloso beso...
Asun: ¿De verdad...? digamos que me apetecía que mi primer beso del Año Nuevo fuera para ti... quería empezar el año de la mejor manera posible con un buen beso...
Héctor: ¿Así que te ha gustado...? ¿y qué le parece a mi niña este otro...?

(Héctor se inclina sobre los labios de Asun para compartir con ella otro estupendo beso de amor entre sonrisas de ambos, hasta que Aurelia les interrumpe divertida)

Aurelia: ¿Qué pasa, tortolitos...? ¿vais a dejar algo para después...? que la fiesta es ahí... ¿o es que ya os habéis montado la vuestra particular...?
Asun: (partida de risa) ¡Que sí, que ya vamos...! es que nos hemos puesto tontorrones...
Héctor: Que conste que la que ha empezado ha sido ella... anda, cariño, vamos para allá con el resto... (bajando la voz y susurrando al oído) luego en casa te cuento que me ha parecido ese beso...

(Asun y Héctor se miran divertidos y se reúnen de nuevo con el resto de amigos para continuar con la maravillosa velada del nuevo año, que se alarga hasta altas horas de la madrugada. Este sin duda será otro año más para compartir alegrías, deseos, nuevos proyectos y disfrutar de la felicidad conyugal de esta hermosa pareja)


viernes, 19 de abril de 2013

Capítulo 62 - La llegada de Diego - parte 2 (Noviembre 1967)


(Un par de días después y a pesar de que el pequeño Diego aún no se ha repuesto del todo de su enfermedad, el matrimonio Ramírez coge a primera hora de la mañana un autobús con destino al pueblo. Ellos querían haberse llevado a su pequeño con ellos, pero el médico les ha aconsejado que no le saquen de casa ya que podría empeorar, y ellos tienen una cita ineludible con una persona en el pueblo muy interesada por comprarles las tierras, por lo que supone una oportunidad única que no pueden dejar escapar. Su idea es ir y volver en el mismo día para no tener que pasar la noche en el pueblo, aunque al ser invierno, las carreteras no están en muy buen estado. Mientras tanto, Estrella y Miguel se hacen cargo del pequeño Diego hasta que vuelvan sus padres a Madrid).

(El día transcurre sin novedad para Asunción y Héctor hasta que a última hora de la tarde, Asun recibe un teletipo de urgencia en la redacción. Cuando lo lee, no lo puede creer y antes de entregárselo a Aurelia, decide llamar a Héctor para ver si a él le ha llegado alguna información de la policía)

Asun: Hola, Héctor... es que estaba a punto de salir para casa pero me ha llegado un teletipo aquí a la redacción, y quería preguntarte si tú sabes algo... es por un accidente que ha habido en la carretera hace unas horas, por culpa de la niebla... al parecer un autobús que hacía el trayecto de Cuenca a Madrid ha volcado y se ha caído por un terraplén... hay varios muertos y heridos... ¿tú sabes algo...?
Héctor: Pues me acaba de llamar Vallejo con lo mismo... han recibido en la Central un atestado de un accidente en la Nacional IV, y lo que tú dices es correcto, un autobús con varios pasajeros se ha precipitado por un terraplén tras perder el conductor el control del vehículo y volcar por culpa de la niebla... hay varios muertos y heridos aunque aún no se ha podido identificar a las víctimas... la Guardia Civil y la policía ya han mandado patrullas para allá para investigar el accidente y recabar más información... ¿pero tú no estarás pensando...?
Asun: Ay, Héctor, tengo un mal presentimiento... el matrimonio Ramírez podría viajar en ese autobús... recuerda que ellos tenían intención de volver esta misma noche a Madrid...
Héctor: (empezando a preocuparse) Pero yo no creo que lo hayan hecho, hace muy mal tiempo y estoy seguro de que pasarán la noche allí en el pueblo y volverán mañana a primera hora...
Asun: Eso espero, Dios mío, porque sino es una auténtica tragedia, una más con todo lo que han vivido ya...
Héctor: Yo voy a quedarme un rato más aquí en el despacho y estaré en contacto con Vallejo por si puede darme más información, y en cuanto sepa algo te llamo... espérate un rato antes de decirle nada a Aurelia... creo que no es conveniente preocuparla sin tener la certeza de que sus amigos viajaban en ese autobús...
Asun: Sí, eso mismo pienso yo... espero tu llamada entonces... adiós...
Héctor: Adiós...

(Una hora después, Asun está tan nerviosa que es incapaz de concentrarse en nada de lo que está haciendo. Justo entonces suena el teléfono de su mesa y es Héctor de nuevo)

Asun: (cogiendo el teléfono de inmediato) ¡Héctor...! ¿has averiguado algo...?
Héctor: Lamento mucho lo que te voy a decir, cariño, pero por desgracia se han cumplido tus peores presagios... según me ha dicho Vallejo, la policía ya se ha hecho con el listado de pasajeros que viajaban en el autobús accidentado y el matrimonio Ramírez iba en ese autobús...
Asun: (empezando a llorar) ¡Oh no...! ¡que horror...! ¿y se sabe si están entre las víctimas...? a lo mejor sólo han salido heridos...
Héctor: Lo siento mucho, mi vida, pero según las primeras identificaciones que se han practicado sobre el terreno, el matrimonio formado por Diego y Yolanda están entre las víctimas mortales del suceso...
Asun: ¡Uff...! ¿y qué vamos a hacer ahora, Héctor...?
Héctor: ¿Está Aurelia por ahí todavía...? si quieres puedo hablar yo con ella...
Asun: No, se fue hace ya un rato, tenía que recoger a Clara de clase de natación y luego se iba a casa a esperar a Gustavo...
Héctor: Podemos hacer una cosa si quieres... no te muevas de ahí, voy a buscarte ahora mismo y nos vamos los dos a casa de Gustavo y Aurelia y así les contamos juntos la trágica noticia de primera mano...
Asun: Está bien... voy a llamar a mi madre para que se ocupe de darle la cena a los niños, no sé lo que podemos tardar...
Héctor: Claro, y tranquilízate, por favor, sé que lo que ha ocurrido es muy triste, pero por desgracia nosotros poco podemos hacer ya...
Asun: Sí, ya lo sé, pero es que me da tanta pena, eran unas bellísimas personas... ¿y qué va a ser del pequeño Diego ahora...?
Héctor: Bueno, ya se verá... ahora es pronto para pensar en esas cosas... lo primero es ocuparnos de contarles la noticia a sus amigos más cercanos y estoy seguro de que ellos sabrán lo que se puede hacer, ¿de acuerdo...?
Asun: De acuerdo... nos vemos ahora, te espero aquí... hasta luego...
Héctor: Adiós...

(Asun cuelga el teléfono y rompe a llorar presa de la tristeza, los nervios y la tensión acumulada. Cuando consigue serenarse un poco, recoge sus cosas y espera a Héctor en la recepción)

(La noticia del fallecimiento de Diego Ramírez y su esposa Yolanda en ese fatídico accidente ha caído como una losa sobre la familia Olavide. Aurelia no se lo podía creer y casi le da un mareo de la impresión, aunque por suerte Asun, que ha recuperado la entereza, estuvo junto a ella en todo momento y Gustavo se llevó las manos a la cabeza cuando Héctor explicó los pormenores del suceso. A partir de ese instante, Gustavo acompañado por Héctor acudieron al Instituto Anatómico Forense adonde habían sido llevados los cuerpos para ser identificados por familiares y amigos. Después de eso, Gustavo volvió a casa con su mujer, que estaba deshecha, y Asun y Héctor fueron a casa de Estrella y Miguel a comunicarles la triste noticia. La joven pareja se quedó de piedra al saber que el pequeño Diego había perdido a sus padres para siempre y se preguntaban que iba a ser ahora de él).

(Un buen rato después, Asun y Héctor regresaron a casa, donde por fin se reencontraron con sus hijos a altas horas de la noche. Éstos aún seguían despiertos en casa de su abuela y querían esperar allí a sus padres ya que sabían que su tardanza tenía que ser por algo muy serio)

(Una vez en casa, Héctor y Asun reunieron a sus hijos en el sofá del salón para hablar con ellos de lo ocurrido)

María: Mamá, ¿qué es lo que ha pasado...? porque algo grave tiene que ser... habéis tardado mucho...
Dani: Sí, mami, yo ya me estaba quedando dormido, pero al final he aguantado y ahora ya no tengo sueño...
Héctor: A ver, hijos tenemos una noticia muy triste que daros... a lo largo de la tarde ha sucedido una cosa terrible que nos ha obligado a mamá y a mí a pasar fuera mucho tiempo... ha habido un accidente en la carretera, un autobús se ha salido de la calzada por culpa de la niebla y del mal tiempo y ha volcado, cayendo después por un barranco...
María: ¡Oh no...! ¿y ha habido muchos muertos y heridos...?
Asun: Sí, cariño, bastantes... lo peor de todo es que entre las personas que viajaban en ese autobús y que han muerto están Diego y Yolanda...
Dani: (echándose a llorar) ¿Los papás de Dieguito han muerto...?
Héctor: (abrazando a su hijo) Sí, campeón... los papás del pequeño Diego han muerto en el accidente...
María: ¡Dios mío, papi...! ¡que horror...! ¿y qué va a pasar ahora...? ¿con quién va a vivir Dieguito, quién cuidará de él...? es muy pequeñito el pobre...
Asun: Sí, lo sé, tesoro, es una pérdida enorme... yo no me imagino lo que puede ser perder a unos padres cuando eres tan pequeño, aunque el pobre sólo tiene 2 meses y aún no es consciente de nada de lo que ocurre a su alrededor... pero es muy triste...
Héctor: De momento sigue en casa de los tíos, pero en los próximos días habrá que empezar a hacer gestiones para encontrar a otros miembros de su familia que se puedan ocupar de él...
María: ¿Y si no tiene más familia en España, volverá a Cuba...?

Asun: Pues no lo sé, tesoro, yo no sé como están hechas las leyes... el tito Gustavo será el que tendrá que encargarse de todo y asegurarse que al pequeño Diego no le falte de nada...
María: (abrazándose a su madre) Lo siento mucho, mami... yo también estoy muy triste, le había cogido cariño a ese bebé...
Asun: Lo sé, cariño, lo sé... todos en el fondo le habíamos cogido cariño a la familia Ramírez y les vamos a echar mucho de menos...
Dani: Yo estoy triste también, papi, y seguro que los tíos también porque estuvieron compartiendo la casa con ellos...
Héctor: Claro que sí, campeón... van a ser unos días difíciles a partir de ahora, pero hay que ser fuertes para superarlo y salir adelante... lo más importante es mantenernos unidos siempre...
María: Eso seguro... me gustaría irme a la cama para rezar una oración a la Virgen por el pequeño Diego...
Asun: Claro, mi vida, eso está muy bien, ahora voy contigo y rezamos juntas si te parece...
María: De acuerdo... ¿vienes a la cama, Dani...?
Dani: Sí, yo también me voy a la cama y voy a pedirle al Niño Jesús que cuide de Dieguito porque lo va a necesitar...
Héctor: Me parece perfecto... buenas noches, campeón, que descanses...
Dani: Hasta mañana, papá...

(Asun acompaña a María a su habitación y las dos rezan durante unos minutos, tras lo cual, María se acuesta en la cama, su madre la arropa y le da un beso de buenas noches)

Asun: Que duermas bien, hija... y procura no ponerte triste...
María: Tú tampoco, mami... descansa que lo necesitas, mañana será otro día...
Asun: Eso espero, cielo, eso espero... buenas noches, tesoro...
María: Hasta mañana, mamá...


(Asun sale del cuarto de María apagando la luz y se reúne con Héctor en el dormitorio, quien no se separa de su mujer ni un solo instante, cogiendo su mano y acompañándose mutuamente en el dolor por la triste noticia a la que han tenido que hacer frente en el día de hoy y esperando que mañana sea realmente otro día mejor).

(Al día siguiente, Gustavo consigue que la policía y el juez le dejen enterrar los cadáveres de Diego y Yolanda dándoles cristiana sepultura en el cementerio de la Almudena. Hasta allí en una fría mañana del mes de Noviembre se desplazan los pocos amigos que han podido conocerles en el poco tiempo que lamentablemente han estado en Madrid. Al sepelio acuden naturalmente el matrimonio Olavide, el matrimonio Bonilla, el matrimonio Perea y por supuesto Estrella y Miguel con el pequeño Diego bien dormidito en su carrito y ajeno a toda la tragedia familiar que le afecta directamente)

(Los días siguientes son días de bastante trabajo para Gustavo, quien con la ayuda de Héctor y Bonilla y también de Vallejo se afanan por buscar a familiares de sangre del pequeño Diego que puedan hacerse cargo de él a partir de ahora, sin embargo sus pesquisas son infructuosas y todos se lamentan ante la posibilidad de que el bebé acabe en una casa de acogida o en un orfanato en manos de personas desconocidas hasta poder encontrarle una familia adecuada a sus necesidades)


(Al revisar las pertenencias de la familia Ramírez que se han encontrado en casa de Miguel y Estrella, Gustavo encuentra un documento bastante revelador, una especie de carta informal firmada por el propio Diego y por su mujer donde se expresa la gratitud que sienten hacia la familia Muñoz por haberles acogido de tan buen grado durante su estancia en Madrid y donde también se hace referencia al propio Gustavo, que al ser el único amigo y abogado de Diego, será la única persona en quien delega para representarle en todos los actos de su vida y su trabajo y a él le encomienda la tarea de buscar una buena familia para su pequeño hijo Diego en caso de que algún infortunio les suceda a partir de su llegada a España)

(Gustavo se queda petrificado al conocer el contenido de la carta, ya que es como si el matrimonio Ramírez supiera que algo malo les iba a pasar a su llegada y quisieran dejar todos los cabos atados. Una vez superado el estado de shock, se dispone a cumplir con su cometido y tras varios tiras y aflojas con los diferentes organismos estatales y judiciales, consigue una orden provisional de acogimiento para el pequeño Diego en manos de la familia Muñoz)

(El matrimonio formado por Estrella y Miguel no cabe en sí de gozo cuando Gustavo les comunica que el juez ha emitido una orden provisional para que acojan al pequeño Diego como miembro de su familia, al menos hasta que puedan comenzarse los trámites para la adopción legal del menor. Gustavo les informa además que aunque tendrán que someterse a varias entrevistas e informes por parte de diferentes profesionales de los estamentos jurídicos, sanitarios y sociales, existen muchas posibilidades de que consigan a medio-largo plazo hacerse con la custodia legal del pequeño Diego por la vía de la adopción)

(Estrella y Miguel celebran la feliz noticia y aunque saben que aún les espera un arduo camino legal por delante, tienen mucho terreno ganado y saben que cuentan con la colaboración y el apoyo de toda la familia y amigos, y tienen la esperanza de que el pequeño Diego sea el regalo del cielo que tantos años llevan esperando. Por fin sus oraciones han sido escuchadas y su paciencia ha sido recompensada como se merece).







viernes, 12 de abril de 2013

Capítulo 62 - La llegada de Diego - parte 1 (Octubre 1967)


(Dos meses después, estamos a finales de Octubre de 1967. El colegio comenzó para los niños hace ya un mes. Daniel está muy contento de cursar Primaria ya a sus 6 años cumplidos este verano, y tiene algunos compañeros nuevos que se han incorporado al colegio este curso. Además, el próximo trimestre, el profesor de gimnasia va a comenzar con las pruebas de selección para elegir chavales que estén interesados en jugar al baloncesto con el equipo del colegio y empezar a formar la nueva cantera de futuras estrellas. Aunque Daniel no tiene de momento un especial interés por convertirse en una promesa del baloncesto, pero sí le gusta hacer deporte con otros compañeros de su clase y entretenerse con alguna actividad extraescolar después de las clases. María por su parte, a sus 9 años, acaba de empezar el Curso de Ingreso que le permitirá prepararse el examen final que hará en el Instituto para poder empezar a cursar el Bachillerato el año que viene).

(Asunción y Héctor también agotaron sus vacaciones y se incorporaron a sus respectivos trabajos. Los dos tienen la inmensa suerte de trabajar en lo que les gusta, por lo que no se quejan demasiado por tener que madrugar y a veces incluso hacer más horas de la cuenta, pues además los niños ya van siendo mayores y son capaces de quedarse en casa solos haciendo las tareas pendientes del colegio, asumiendo María ciertas responsabilidades con su hermano aunque bajo la supervisión de su abuela, que desde la portería está pendiente de cualquier problema que pudiera surgir)

(Una mañana, Asun está con Aurelia en la redacción. Es la hora del café, y tras haber terminado de revisar unos artículos, las dos amigas se disponen a tomarse un respiro para charlar de sus cosas personales)

Aurelia: Asun, ¿puedo preguntarte algo...?
Asun: Claro, lo que quieras...
Aurelia: Bueno es que más que una pregunta es un favor que te quiero pedir...
Asun: (sonriendo) Adelante, mujer... ¡dispara...! si es algo que está en mi mano, no dudaré en hacer lo que pueda...
Aurelia: Es que verás.. han llegado unos amigos de Gustavo a España... es una historia un poco larga, pero te la voy a resumir... Gustavo tenía un viejo amigo de su infancia, se llama Diego Ramírez, y se conocieron en el internado en el que ambos estudiaban cuando eran unos niños... el caso es que la familia de Diego emigró a Cuba en los años 40 para hacer fortuna, buscar una nueva vida, aquí en España tras el final de la guerra lo pasaban muy mal, sin apenas dinero y nada que llevarse a la boca, pensaron que lo mejor era arriesgarse a buscar una vida más próspera en el extranjero, y se marcharon... luego el tiempo pasó y aunque Diego mantuvo el contacto con Gustavo por carta durante algunos meses, después perdieron el contacto...
Asun: ¡Que historia más curiosa...! ¿y qué pasó después...?
Aurelia: Pues que Diego hizo allí una nueva vida, estudió y encontró trabajo en una fábrica de automóviles, un negocio de los americanos en la isla, y también conoció a su mujer, una cubana muy bien dispuesta cuyos padres tenían terrenos de valor considerable en varias partes de la isla... sin embargo las cosas han cambiado mucho desde la revolución de Fidel... cuando los militares y el gobierno de Castro se hicieron con el control, la mayoría de las tierras y parcelas privadas fueron expropiadas y pasaron a manos del gobierno de la revolución... afortunadamente los padres de Yolanda, la mujer de Diego, ya habían fallecido por aquel entonces y no tuvieron que presenciar todas las barbaridades... poco después los padres de Diego también fallecieron a causa de una gran tormenta huracanada que provocó una catástrofe seria en la isla, y en los dos últimos años, Diego perdió el trabajo en la fábrica, los americanos retiraron sus negocios en la isla por el tema del embargo económico...
Asun: (sorprendida) ¡Madre mía, que cantidad de tragedias ha vivido esa familia...!
Aurelia: Pues sí, y el caso es que al final se vieron obligados a abandonar la isla, nada les ataba ya allí y Yolanda estaba embarazada... los dos querían que su futuro hijo se criara en otra parte, sin pasar tantas calamidades... por eso consiguieron unos pasajes para refugiarse en Haití, y allí en Puerto Príncipe fue donde nació su bebé al que han puesto de nombre Diego como su padre... después se las apañaron vendiendo unas joyas muy valiosas de la familia para conseguir unos billetes de barco y venir a España, y luego no sé como han conseguido llegar a Madrid...
Asun: Todo lo que me cuentas parece sacado de una película fantástica...
Aurelia: Sin embargo es real como la vida misma... el caso es que ayer por la tarde se presentaron en el despacho de Gustavo... la verdad es que el pobre ni siquiera reconoció a su amigo al principio, habían pasado muchos años y estaba muy cambiado... le contó toda la historia de su vida y le pidió consejo para poder vender unas tierras que había heredado de sus padres en un pueblo de la serranía de Cuenca... era todo lo que le quedaba aquí en España de sus padres cuando la familia emigró a Cuba, y ahora necesita el dinero para poder labrarse un futuro aquí y ofrecerle a su mujer y a su hijo otra oportunidad, con el dinero que consiga quiere encontrar un buen trabajo y un sitio donde vivir y empezar de nuevo... y como puedes imaginar a Cuba ni pueden ni quieren volver porque salieron de forma clandestina, arriesgándose a perder lo poco que tenían y con mucho miedo de que el gobierno de Fidel Castro se diera cuenta de su huida de la isla...
Asun: ¿Y cómo puedo yo ayudar...? dime que necesitas...
Aurelia: Pues verás... esta pasada noche como fue tan precipitado todo, les acogimos en nuestra casa a los tres... el niño es muy pequeño pues apenas tiene 2 meses, pero nuestra casa es diminuta y tuvimos que echar colchones por el suelo para poder dormir... llevo toda la noche sin apenas pegar ojo pensando en una solución y a mí se me había ocurrido que quizás tú podrías ayudarnos...
Asun: ¿Cómo...? nosotros en casa tampoco andamos sobrados de espacio, tenemos tres dormitorios y los tres están ocupados... podríamos apretarnos un poco, dejando que los niños durmieran juntos y habilitando el despacho de Héctor como dormitorio de emergencia o incluso el sofá, pero aún así...
Aurelia: No, no estaba pensando en vuestra casa... se me había ocurrido que mientras les encontramos una casa de huéspedes con varias habitaciones libres, podrían alojarse en casa de tu hermano Miguel... no sé si es buena idea...
Asun: (pensativa) ¡Claro, mujer...! ¿cómo no se me ha ocurrido a mí antes...? mi hermano y Estrella tienen dos habitaciones libres en su casa, tenían uno de los cuartos reservados por si venía ese niño que tanto esperan, pero mientras tanto pueden servir para alojar a esta familia... voy a llamar ahora mismo a mi hermano para contarle e incluso nos vamos a ver con él a la hora de la comida en casa de mi madre... así que no te preocupes que lo podemos solucionar...
Aurelia: ¿De verdad que no te pongo en un compromiso...? será por muy poco tiempo, te lo prometo... dentro de unos días Diego y Yolanda se trasladarán al pueblo de donde procedían sus padres y con las directrices de Gustavo, pondrán a la venta las tierras y sacarán un buen dinero que les permitirá empezar de nuevo...
Asun: Que se queden el tiempo que necesiten, faltaría más... y tranquila, que no es ningún compromiso, somos amigas y estamos para ayudarnos, hoy por ti y mañana por mí...
Aurelia: Ay, gracias, Asun, eres un encanto...
Asun: Voy a hablar con mi hermano y a la tarde te cuento los detalles para que vuestros amigos hagan los preparativos y se trasladen, ¿de acuerdo...?
Aurelia: De acuerdo... gracias...
Asun: No hay por que darlas...

(Asun coge el teléfono y posteriormente a la hora de la comida sale hacia la casa de sus padres para comer con ellos, con su hermano y con Héctor y así aprovecha para contarles toda la historia y agilizar los preparativos del traslado de Diego y su familia a casa de Miguel y Estrella)

(Ya a última hora de la tarde, se hace efectivo el traslado de Diego Ramírez y su familia a la casa de Miguel y Estrella quienes están encantados de poder ayudar a un amigo de Gustavo y además así están acompañados durante unos días).

(Durante el resto de la semana, Gustavo hace todo lo posible por asesorar a Diego acerca de la venta de las tierras que ha recibido en herencia de sus padres y le ayuda a arreglar todos los papeles necesarios para poder disponer de la plena potestad para proceder a su venta en el pueblo. Aurelia por su parte hace todo lo posible por ayudar a Yolanda a adaptarse a su nueva vida en España, y Estrella y Miguel hacen que la familia Ramírez se sientan como en casa)

(Héctor y Asun mantienen una charla animada durante la cena compartiendo algo de conversación con sus hijos)

Héctor: Bueno, ¿y qué tal, cómo ves a Diego y su familia en casa de tu hermano...?
Asun: Pues la verdad es que de maravilla... Yolanda es muy agradable y se está adaptando muy bien a las costumbres españolas, aunque me resulta muy curioso ese acento cubano que tiene... es muy dicharachera y muy echada para adelante...
Héctor: La verdad es que ánimo tiene y es envidiable ver como a pesar de todo lo que han pasado para poder llegar a España, es capaz de ver las cosas con perspectiva y mantener su buen humor...
María: Papi, y ese niño que tienen, Dieguito, es tan pequeñito...
Héctor: Claro, princesa, apenas tiene dos meses y necesita muchos cuidados... afortunadamente han podido llegar aquí sanos y salvos y estoy seguro que en nuestro país encontrarán las oportunidades que se les han negado en Cuba...
María: ¿Y por qué tuvieron que irse de allí, mami...?
Asun: Es un poco complicado de explicar, tesoro, pero básicamente es por asuntos políticos y económicos... es un poco parecido a lo que pasó aquí en España después de la guerra... tú sabes que hay muchas personas que tuvieron que marcharse fuera para buscar una nueva vida ya que aquí en España no podían quedarse o no querían porque no estaban de acuerdo con los gobernantes que mandan ahora mismo...
María: Sí, el tío Pelayo ya nos ha contado unas cuantas historias de compañeros suyos que se marcharon a Francia al final de la guerra...

Héctor: Pues por desgracia hija, en otros países también ocurren cosas así y la gente se ve obligada a marcharse y a buscarse las habichuelas en otra parte, y eso es lo que intenta hacer la familia de Diego ahora mismo... salir adelante como sea, vendiendo unas tierras, buscando un trabajo, y lo importante es que siendo buenas personas encontrarán la ayuda que necesitan...
María: Yo puedo cuidar de Dieguito si me lo dejan alguna vez... por ejemplo, si sus papás tienen que trabajar y yo he salido del colegio, siempre y cuando no tenga muchas tareas...
Dani: Y yo también puedo vigilarle y leerle un cuento para que se duerma...
Asun: (sonriendo a sus niños) Pues eso está muy bien, todos podemos poner un poco de nuestra parte para que se adapten cuanto antes a su nueva vida en España, y ellos saben que aquí tienen gente que se preocupa por ellos...
Héctor: ¿Y cuándo se marchan al pueblo para cerrar lo de la venta de las tierras...?
Asun: Según me ha dicho Estrella en dos o tres días, aunque quizás esperen un poco más porque el niño se ha puesto enfermo y tiene algo de fiebre...
Héctor: ¡Vaya...! ¿y es algo serio...?
Asun: En principio no, supongo que se le habrá juntado todo lo del viaje al pobre, la debilidad, el mal tiempo que hace... pero yo creo que en unos días estará mejor... Estrella les acompañó al médico y le dieron un remedio muy bueno...
María: Mami... yo ya he terminado de cenar... ¿puedo irme a la habitación a leer un rato antes de acostarme...?
Asun: Claro que sí, tesoro...
Dani: Y yo también me voy, mami...
Asun: Está bien, campeón... luego vendréis a despediros, ¿no...?
Dani: Por supuesto...

(María y Dani se van a sus habitaciones y Héctor y Asun se quedan un rato más hablando)

Asun: (cogiendo la mano de su marido) ¿Sabes...? creo que a mi hermano y a Estrella les está viniendo muy bien hacer de anfitriones de la familia Ramírez... no sé, les veo muy contentos de poder ayudarles a que se sientan cómodos aquí en España... y Estrella está muy preocupada por el pequeño Diego... no veas los cuidados que le brinda y como le mira cuando por fin consigue dormirse en brazos de su madre...
Héctor: (acariciando la mano de su mujer con dulzura) Estrella va a ser una buena madre, no me cabe la menor duda... está perfectamente preparada y siempre ha sido muy niñera... no tienes más que ver lo bien que se hacía con Manolin y Marisol cuando eran pequeños...
Asun: Sí, e incluso con María y Dani, cuando nos veíamos los fines de semana, Estrella no dudaba en entretenerlos con cualquier cosa que se le venía a la cabeza...
Héctor: Sin embargo a tu hermano le veo un poco más torpe en ese sentido...
Asun: Bueno, ya sabes que Miguel siempre ha sido un poco bruto, pero en el fondo es muy tierno, y estoy segura que si tuviera un niño a su cuidado se terminaría haciendo con él... ojalá consigan adoptar ese niño que tanto desean pronto... los años van pasando y ellos ya no son unos jovencitos...
Héctor: Bueno, yo también era un completo zoquete para eso de los niños... nunca había tenido uno en brazos, y cuando cogí a María por primera vez en el hospital, me puse a llorar como un niño, pensaba que se me iba a caer, era tan pequeñita, tan delicada... pero luego le fui cogiendo la medida y al final no lo he hecho tan mal...
Asun: (sonriendo emocionada) Tú nunca lo harías mal, estás hecho todo un padrazo y lo has demostrado a lo largo de todos estos años...
Héctor: Además yo tampoco era demasiado joven cuando llegaron los niños...
Asun: Puede que físicamente no fueras joven, pero tu espíritu y tu alma si que lo son, y eso es lo único que me importa... además sabes muy bien que a mí la diferencia de edad entre nosotros nunca me ha importado lo más mínimo... yo te quiero por lo que eres, por tu esencia, no por tu apariencia...
Héctor: (emocionado, besa a su mujer en la frente) ¿Sabes una cosa...? te quiero... y estoy seguro cariño que tu hermano y Estrella conseguirán tener ese niño... los dos se lo merecen y ya les toca tener un poco de suerte... confía en mí...
Asun: (guiñándole un ojo, le besa dulcemente en los labios y le acaricia la nariz) Siempre lo hago... guapo... y ahora vámonos a dormir, anda, que estoy que me caigo de sueño y sino mañana no va a haber quien nos levante... vamos a ver si los niños están por la labor de acostarse también...
Héctor: (cogiendo a su mujer de la mano) Claro, vamos...

(El feliz matrimonio va a las habitaciones de los niños donde comprueban para su sorpresa que los niños se han quedado dormidos sobre sus camas con respectivos libros abiertos en su regazo. Con mucho cuidado para no despertarles, les retiran el libro, lo dejan sobre la mesilla, les arropan y les dan un beso de buenas noches. A continuación se retiran a su dormitorio para descansar también y dormirse abrazados el uno al otro como cada noche)




viernes, 5 de abril de 2013

Capítulo 61 - Relato de la boda del año (Agosto 1967)


(Unas semanas después, finales de Agosto de 1967. Estrella y Miguel han estado en la boda de Gerardo y Erika. Héctor y Asun han decidido ir al aeropuerto a buscarles a su regreso y así de paso se van todos juntos a la casa de Bonilla en Villalba para tener una comida familiar y amistosa donde los recién llegados tendrán la oportunidad de contar todos los detalles de la gran boda en Alemania)

María: ¿Falta mucho para que llegue el avión de los tíos...?
Héctor: (mirando su reloj) Pues no debería, a no ser que llegue con retraso.. (mira a las pantallas) ¡anda, fijaos, ya lo anuncian, acaba de aterrizar ahora mismo...!
Asun: Pues entonces no tardarán mucho en salir...
Héctor: Bueno, ahora tienen que recoger las maletas, pasar la aduana... yo creo que nos da tiempo a tomarnos un café si queréis...
Asun: Podemos hacer una cosa, vamos a la cafetería un momento y pedimos unos cafés y unos zumos para llevar y volvemos aquí... no quiero perderme ni por un segundo la salida de los pasajeros de ese vuelo... ¡y sobre todo la cara de mi hermano y de Estrella cuando nos vea aquí a todos juntos...!
Héctor: Me parece bien, vamos entonces...

(Al cabo de un rato, la familia Perea al completo está esperando en la puerta de llegadas internacionales del aeropuerto. A los pocos minutos, las puertas se abren y empiezan a salir como hormigas los pasajeros que han desembarcado del vuelo procedente de Frankfurt. María y Daniel no pierden detalle de los abrazos, los besos y los saludos que los familiares van dispensando a los recién llegados que se acercan al hall de bienvenida)

(Al cabo de un buen rato, María ve a lo lejos a su tío Miguel, que camina con cierta cara de cansancio llevando las dos maletas. A su lado viene Estrella con una gran sonrisa al darse cuenta que les están esperando al otro lado de la puerta. María y Daniel levantan los brazos por si aún no les han visto)

María: ¡Aquí, estamos aquí... hola...!

(Miguel y Estrella salen por la puerta y se acercan a ellos felices)

Estrella: ¡Habéis venido...! ¡que ilusión...! no sabéis la alegría que nos habéis dado...!
Asun: Estaría bueno que no viniéramos a recogeros con la cantidad de equipaje que traéis...
Héctor: Trae, Miguel, déjame que te ayude... (Héctor coge una de las maletas) ¡caramba, cómo pesa la condenada...! ¿qué lleváis aquí, piedras...?
Miguel: Que va, cuñado, la mayoría son regalos... al final cuando haces turismo por allí, empiezas a comprar y no paras... aunque luego te peinen a raya aquí cuando cruzas la frontera...
Asun: ¿Y qué tal lo habéis pasado...? supongo que de fábula, por las caras que tenéis de felicidad, me imagino que ha sido una gran experiencia...
Estrella: Pues sí... imagínate, nosotros que no sabemos ni una palabra de alemán, pero Gerardo ha estado muy atento con todos, y eso que bastante tenía el pobre con todos los preparativos de última hora...
Dani: ¿Y nos has traído regalos también a nosotros, tía...?
Estrella: (haciendo una caricia a su sobrino) Pues claro que sí, cielo...
Dani: ¡Bien...!

(Poco a poco, la familia Perea alcanza junto a los recién llegados el coche que han dejado en el aparcamiento. Allí abren el maletero para guardar las maletas en su interior, y aprovechan para abrazarse y besarse efusivamente un poco más tranquilos sin todo el jaleo del aeropuerto)

María: ¿Sabes una cosa, tía...? ahora no vamos a vuestra casa... nos vamos todos con el coche a la casa de la sierra del tío Bonilla... nos ha invitado a comer a todos y tienen muchas ganas de que les contéis todo el viaje con detalles y la boda, claro...
Miguel: ¡Anda, mira que bien...! nosotros aún no hemos tenido la oportunidad de conocer su casa de Villalba...
Héctor: Pues ha llegado la hora, sí señor... seguro que pasamos todos un día genial... ¿no estaréis muy cansados, verdad...?
Estrella: Hombre, hemos dormido un poco en el avión, pero estamos bien... será divertido...
Asun: Pues vamos tomando posiciones... a ver niños, vosotros vais detrás con los tíos, que como sois pequeños os podéis apretujar un poco, ¿verdad que sí...?
Dani: ¡Sí, mami... yo no abulto casi nada...! (guiñando un ojo divertido) aunque María ha engordado un poco este verano...
María: ¿Por qué no te callas, enano...? sabes que eso no es verdad... no le hagáis ni caso, le encanta meterse conmigo cada vez que tiene ocasión...
Dani: Eso es cierto, igual que ella hace conmigo porque soy pequeño...
Héctor: ¡Venga, niños, ya está bien...! ¡adentro, que nos vamos...!

(Héctor pone en marcha el coche y se encaminan hacia la siempre concurrida carretera de la Coruña para dirigirse a Villalba, adonde llegan en poco menos de una hora. En la puerta de la finca, está Bonilla esperándoles para darles la bienvenida)

Bonilla: ¡Hola, familia...!
Héctor: ¿Qué pasa, socio...? venimos recién llegados del aeropuerto...
Miguel: ¿Qué pasa, Bonilla...?
Bonilla: (abrazando a Miguel) Pues aquí estamos, pasando el verano... ¿y vosotros que tal por las Alemanias...?
Estrella: Muy bien, Bonilla... nos han tratado fenomenal... los alemanes son gente muy amable, al menos la gente de la familia y amigos de Erika... y la boda fue preciosa... muy divertida...
Bonilla: Pues no sabes lo que me alegro... venid por aquí, por favor, que así Matilde os enseña la casa y os ponéis cómodos después... comeremos en el jardín y nos tenéis que contar todos los detalles de vuestra primera estancia en el extranjero...
Miguel: Gracias, Bonilla, eres muy amable...

(Miguel y Estrella pasan dentro de la casa y se reúnen con Matilde, pasando un rato con ella mientras Héctor y Asun se quedan mientras en el jardín charlando con Bonilla hasta que ellos se incorporan de nuevo al grupo)

(Ya con la mesa puesta y la comida sobre ella, los tres matrimonios charlan animadamente, mientras prueban las exquisiteces que Matilde ha preparado para agasajar a sus invitados. Los niños se han sentado junto a Javier y están deseando que la comida termine para poder meterse en la piscina).

Bonilla: ¿Y bien, que podéis contarnos de la boda del año...?
Estrella: Ha sido una boda preciosa, Bonilla, sin duda... y no lo digo sólo porque sea mi hermano... ¡es que la novia estaba guapísima...! y como el ritual era un poco diferente al nuestro... es que Erika y su familia son protestantes... se casaron en una pequeña iglesia a las afueras de Colonia, en un pueblo pequeño, donde los padres de Erika tienen una casa de campo y una granja... lo que sí me fijé es que la iglesia donde celebraron el evento no estaba tan adornada con estatuas y cuadros como las nuestras... por lo visto y según me ha contado mi hermano, los protestantes no pueden mostrar representaciones de los santos ni de la Virgen María y esas cosas, aunque creen en ellos, pero no les rezan... no sé, algo así, es un poco raro...
Miguel: Pero eso sí, la familia de Erika han sido muy amables en todo momento y aunque teníamos problemas para entendernos con ellos, Gerardo hacía de traductor y el lenguaje de gestos hizo el resto...
Estrella: Y yo pude acompañar a mi hermano hasta el altar, que me hacía muchísima ilusión, como él hizo conmigo...
Héctor: ¿Y quién fue el padrino...?
Miguel: Un hermano de Erika...
Estrella: Cuando acabó la ceremonia, celebrada en alemán, claro... nos fuimos a hacernos fotos en unos jardines llenos de flores que había frente a la iglesia... ¡y tuvimos un tiempo soleado maravilloso...! yo pude lucir mi vestido con el echarpe a juego sin problemas...
Miguel: Estabas estupenda, cariño, tan guapa como el día de nuestra boda...
Estrella: Anda, calla, zalamero, que tenemos público...

(Héctor y Asun se ríen encantados por la actitud cariñosa de la pareja)

Asun: Y me imagino que la comida sería abundante...
Miguel: Bueno, hermanita, no sabes lo mucho que come esta gente, y parla por los codos, al principio parecen muy serios, pero en cuanto se toman un par de copas, ¡se les alegra el carácter que no veas...!
Estrella: Y también bailamos mucho... abrió el baile Erika con su hermano y luego yo con Gerardo, para que luego los novios bailaran el vals reglamentario... ¡y después todos a la pista...!
Héctor: ¿Y qué, habéis hecho mucho turismo por allí...?
Miguel: Sí, también... aunque Gerardo el pobre estaba atacado de los nervios por los preparativos de última hora, sacó tiempo para enseñarnos la ciudad con su preciosa catedral... es una joya de la ciudad, bueno y de todo Alemania... paseamos por las calles, compramos algunos recuerdos típicos y probamos muchas de las exquisiteces de la gastronomía alemana...
Estrella: Y nos presentó a toda la familia... ellos tenían mucha curiosidad por conocernos porque Gerardo les había hablado tanto de mí y de Miguel, que fuimos en muchas ocasiones el centro de atención... el hermano de Erika no paraba de hablar de las maravillosas vacaciones que había pasado en Mallorca hace algunos años con su novia... ¡te puedes creer que nosotros que vivimos en España aún no hemos estado allí...!
Héctor: Pues eso hay que solucionarlo, eh...? Mallorca es un auténtico paraíso, ¿verdad, cariño...?
Asun: La verdad es que sí, cuando fuimos con los niños fue estupendo... ¿os acordáis, niños...?
María: Sí, a mí me encantaron las cuevas subterráneas y las playas de agua tan clarita que invitaban a bañarse todo el tiempo...
Dani: ¡Y la cantidad de barcos que había en el puerto aparcados...! ¡menudo lujo tenían algunos! ¿verdad, papi...?
Héctor: Claro que sí, campeón... era un espectáculo verlos... la verdad es que Mallorca es una isla llena de contrastes y merece la pena al menos ir una vez en la vida, alquilar un coche, y disfrutar de sus paisajes de ensueño...
Asun: A mí no me importaría volver...

Héctor: Eso está hecho, cariño, pero antes nos quedan tantas cosas por descubrir... tendremos que empezar a pensar en salir al extranjero también, ¿no crees...? Estrella y Miguel ya lo han hecho por primera vez, bueno y por supuesto aquí el amigo Bonilla y señora tienen mucha experiencia en perderse por paraísos raros...
Bonilla: Yo cuando os animéis a echaros un viajecito por Francia o Italia, no tenéis más que decirlo, y os ayudamos a planificar el viaje... hay demasiados tesoros por descubrir fuera de nuestras fronteras...
María: ¿Y cómo estaba Erika con el embarazo...? ¿se le notaba mucho, tenía molestias...?
Estrella: No, tesoro... el vestido estaba muy bien hecho con un recogido en el centro para disimular, aunque de todas maneras aún es pronto para que se le note... se prevé que el bebé nazca el año que viene en Febrero y tienen previsto celebrar el bautizo en primavera, aunque aún no hay fechas, claro...
María: ¿Y volveréis a Alemania en primavera...?
Miguel: Pues sí, pequeñaja, si todo sale como está previsto, allí que nos iremos a conocer al bebé...
Dani: ¿Y nos habéis traído regalos por casualidad...?
Héctor: ¡Oye, Dani...! no seas maleducado, eh...? te hemos dicho muchas veces que esas cosas no se preguntan...
Dani: Lo siento... perdón, se me ha escapado...
Miguel: No pasa nada, granuja... y sí, hemos traído un regalo para cada uno... pero os lo daremos después de comer, ¿de acuerdo...?
Dani: ¡De acuerdo...! ¡bien...!

(Dani esboza una gran sonrisa)

(Después de la comida llega la hora de abrir los regalos. María y Dani descubren fascinados que debajo del papel de regalo hay unos regalos muy curiosos. A María le han regalado un belén típico de las fiestas navideñas en Alemania, consistente en una estructura de madera de dos pisos con figuritas que representan los personajes bíblicos y provisto de unas palas de madera en la parte superior y de unas velas en la parte inferior, que al encenderlas, la llama mueve las paletas superiores, produciendo el efecto de giro en la estructura del belén. Además y por ser los padrinos de la niña, también le han traído un libro en inglés adaptado a su edad para que practique un poco de vocabulario)

María: ¡Hala... que bonito...! ¿y esto cómo funciona...?

(Estrella y Miguel le explican el mecanismo del belén)

Estrella: Es que pasamos por una tienda en la ciudad que siempre vende artículos navideños todo el año y nos pareció muy original...
María: Y lo es... gracias tía, y muchas gracias también por el libro, empezaré con él cuando termine el que tengo ahora entre manos...

(Miguel y Estrella sacan el regalo para Daniel. Se trata de una bola de cristal con una base de madera en cuyo interior está representada la catedral de Colonia en tamaño pequeño y que al darle la vuelta caen copos de nieve sobre ella)

Dani: ¡Hala, que bonito...! la pienso poner en mi habitación junto a la pecera donde está Charly...
Miguel: Pues me parece muy bien, pequeñajo... y como eres tan gracioso y además eres mi sobrino favorito, te hemos traído también este puzzle de madera con un paisaje de tierras alemanas...
Dani: ¡Con lo que me gustan a mí los puzzles...! ¡muchas gracias, tío...! ¡sois los mejores tíos del mundo...!
Asun: Anda, Dani, cuentista, no seas pelota, eh...?
María: Mami, ¿puedo meterme un rato en la piscina...? ¡por favor...!
Asun: Supongo que sí... ya ha pasado bastante rato desde que hemos comido...
María: ¡Bien...! ¡Dani, vamos a ponernos los bañadores...!
Dani: ¡Enseguida...!

(Los dos salen corriendo hacia el interior de la casa para cambiarse y a los pocos minutos salen ya preparados para darse un chapuzón junto a Javier, probablemente el último chapuzón del verano, ya que Septiembre está a la vuelta de la esquina y el tiempo en Madrid no siempre acompaña en esas fechas para bañarse al aire libre sin pasar frío. Los pequeños disfrutan de los juegos acuáticos mientras los mayores mantienen una agradable charla que se prolonga hasta la hora de la cena)

(Ya de noche, es hora de emprender el camino de vuelta. Tras haber disfrutado de una deliciosa barbacoa en el jardín de la familia Bonilla, los niños están rotos de cansancio y Estrella y Miguel también necesitan descansar después de su viaje. Además han prometido que al día siguiente se acercarán a ver a Irene para llevarle sus regalos y para contarle todos los detalles de la boda de Gerardo y Erika).

(Ya de vuelta en Madrid, el matrimonio Perea y sus hijos tras haber dejado a Estrella y Miguel en su hogar, suben a casa, dispuestos a meterse en la cama directamente. Los niños están deseando de agarrar el colchón pues ha sido un día intenso aunque muy divertido y tienen intención de hacer pereza hasta bien entrado el día siguiente. Héctor y Asun se cambian de ropa y también se meten en la cama, aunque aún les quedan ganas de hablar un poco antes de dormirse)

Asun: Bueno, pues por lo que cuentan, parece que ha sido una boda muy bonita, ¿no...?
Héctor: Sí, bonita y diferente... tengo ganas de que nos enseñen las fotos... ¿tú no...?
Asun: Claro que sí... me interesa cotillear un poco el vestido de la novia, ver que tipo de vestidos llevan los invitados, si son parecidos a lo que llevamos aquí...
Héctor: Pues claro que sí, mujer... los vestidos de fiesta no tienen mucho misterio... el verdadero mérito es saberlos llevar con elegancia... y no todas las mujeres pueden presumir de eso... aunque tú estás entre ese pequeño grupo de privilegiadas... (acaricia su nariz con dulzura)
Asun: ¡Eres bobo...! ¿de verdad que nunca agotas tu imaginación para intentar llevarme al huerto, eh...?
Héctor: (sonriendo pícaramente) Yo lo intento, si cuela, pues cuela...
Asun: (posa su dedo sobre la nariz de Héctor) Pues siento decepcionarte, caballero, pero esta noche has pinchado en hueso... estoy demasiado agotada como para disfrutarte como te mereces y para darte mi mejor versión...
Héctor: (resignándose) Bueno, al menos lo he intentado... que no se diga que no me la he jugado...
Asun: Pero a cambio, te ofrezco la posibilidad de que me abraces muy, muy fuerte, que me susurres cosas bonitas al oído y que te mantengas pegadito a mí toda la noche...
Héctor: ¡Vaya, pues eso casi me gusta más...! al final he salido ganando...
Asun: (sonriente) Tú siempre sales ganando, ya lo sabes... así que haz lo que tengas que hacer para que yo pueda dormirme con una sonrisa...

(Héctor se acerca más a Asun, la envuelve con sus amorosos brazos y empieza con su retahíla de caricias y palabras cariñosas)

Héctor: Mmmm... veamos... sabes que te quiero, que eres la única persona en el mundo que me hace sentir bien, que me hace sentirme seguro y completo...
Asun: (sonriente) Has empezado muy fuerte...
Héctor: (sonriendo divertido) Shhh... no me interrumpas, ahora que estoy empezando a inspirarme...
Asun: Está bien, tienes razón, continúa...
Héctor: ¿Por dónde iba...? (besa a su mujer en la nariz) ¡ah, sí...! sé que soy un hombre muy afortunado porque tengo a mi lado a la mujer más hermosa del mundo, a la mujer que me ha convertido en lo que soy ahora, la que me ha regalado unos hijos maravillosos y la que llena mi vida de felicidad y de armonía... mirándote a los ojos aprendo cosas  nuevas cada día, me sorprendo con tus pequeños detalles, me emociono con tus palabras y consejos, me estremezco con tus delicados besos y caricias, y me esfuerzo por devolverte con creces todo lo que tú me regalas... porque eso es lo que tú eres para mí, mi amor, un precioso regalo, un regalo al que disfruto alimentando cada día para que crezca y que por nada del mundo estoy dispuesto a perder... te adoro, te necesito y te deseo, siempre... tú y sólo tú eres lo que da sentido a mi vida...
Asun: (emocionada, algunas lágrimas ruedan ya por sus mejillas y una dulce sonrisa inunda su cara) ¡Guapo...! gracias... gracias por ser como eres... te amo tanto... sigue abrazándome como lo haces, me gusta esta sensación de paz, de serenidad, de ternura y dulzura a partes iguales... gracias, mi amor, no cambies nunca tu esencia, eso que te hace tan especial y tan único... te quiero...
Héctor: Y yo, mi niña... y yo...

(Poco a poco entre palabras y susurros de amor, la feliz pareja cierra los ojos y va cogiendo el sueño, un sueño reparador y relajante que sólo se interrumpe a la mañana siguiente por las voces de los niños que desde la cocina piden a gritos poder compartir el desayuno en familia)