(Un par de días después y a pesar de que el pequeño Diego aún no se ha repuesto del todo de su enfermedad, el matrimonio Ramírez coge a primera hora de la mañana un autobús con destino al pueblo. Ellos querían haberse llevado a su pequeño con ellos, pero el médico les ha aconsejado que no le saquen de casa ya que podría empeorar, y ellos tienen una cita ineludible con una persona en el pueblo muy interesada por comprarles las tierras, por lo que supone una oportunidad única que no pueden dejar escapar. Su idea es ir y volver en el mismo día para no tener que pasar la noche en el pueblo, aunque al ser invierno, las carreteras no están en muy buen estado. Mientras tanto, Estrella y Miguel se hacen cargo del pequeño Diego hasta que vuelvan sus padres a Madrid).
(El día transcurre sin novedad para Asunción y Héctor hasta que a última hora de la tarde, Asun recibe un teletipo de urgencia en la redacción. Cuando lo lee, no lo puede creer y antes de entregárselo a Aurelia, decide llamar a Héctor para ver si a él le ha llegado alguna información de la policía)
Asun: Hola, Héctor... es que estaba a punto de salir para casa pero me ha llegado un teletipo aquí a la redacción, y quería preguntarte si tú sabes algo... es por un accidente que ha habido en la carretera hace unas horas, por culpa de la niebla... al parecer un autobús que hacía el trayecto de Cuenca a Madrid ha volcado y se ha caído por un terraplén... hay varios muertos y heridos... ¿tú sabes algo...?
Héctor: Pues me acaba de llamar Vallejo con lo mismo... han recibido en la Central un atestado de un accidente en la Nacional IV, y lo que tú dices es correcto, un autobús con varios pasajeros se ha precipitado por un terraplén tras perder el conductor el control del vehículo y volcar por culpa de la niebla... hay varios muertos y heridos aunque aún no se ha podido identificar a las víctimas... la Guardia Civil y la policía ya han mandado patrullas para allá para investigar el accidente y recabar más información... ¿pero tú no estarás pensando...?
Asun: Ay, Héctor, tengo un mal presentimiento... el matrimonio Ramírez podría viajar en ese autobús... recuerda que ellos tenían intención de volver esta misma noche a Madrid...
Héctor: (empezando a preocuparse) Pero yo no creo que lo hayan hecho, hace muy mal tiempo y estoy seguro de que pasarán la noche allí en el pueblo y volverán mañana a primera hora...
Asun: Eso espero, Dios mío, porque sino es una auténtica tragedia, una más con todo lo que han vivido ya...
Héctor: Yo voy a quedarme un rato más aquí en el despacho y estaré en contacto con Vallejo por si puede darme más información, y en cuanto sepa algo te llamo... espérate un rato antes de decirle nada a Aurelia... creo que no es conveniente preocuparla sin tener la certeza de que sus amigos viajaban en ese autobús...
Asun: Sí, eso mismo pienso yo... espero tu llamada entonces... adiós...
Héctor: Adiós...
(Una hora después, Asun está tan nerviosa que es incapaz de concentrarse en nada de lo que está haciendo. Justo entonces suena el teléfono de su mesa y es Héctor de nuevo)
Asun: (cogiendo el teléfono de inmediato) ¡Héctor...! ¿has averiguado algo...?
Héctor: Lamento mucho lo que te voy a decir, cariño, pero por desgracia se han cumplido tus peores presagios... según me ha dicho Vallejo, la policía ya se ha hecho con el listado de pasajeros que viajaban en el autobús accidentado y el matrimonio Ramírez iba en ese autobús...
Asun: (empezando a llorar) ¡Oh no...! ¡que horror...! ¿y se sabe si están entre las víctimas...? a lo mejor sólo han salido heridos...
Héctor: Lo siento mucho, mi vida, pero según las primeras identificaciones que se han practicado sobre el terreno, el matrimonio formado por Diego y Yolanda están entre las víctimas mortales del suceso...
Asun: ¡Uff...! ¿y qué vamos a hacer ahora, Héctor...?
Héctor: ¿Está Aurelia por ahí todavía...? si quieres puedo hablar yo con ella...
Asun: No, se fue hace ya un rato, tenía que recoger a Clara de clase de natación y luego se iba a casa a esperar a Gustavo...
Héctor: Podemos hacer una cosa si quieres... no te muevas de ahí, voy a buscarte ahora mismo y nos vamos los dos a casa de Gustavo y Aurelia y así les contamos juntos la trágica noticia de primera mano...
Asun: Está bien... voy a llamar a mi madre para que se ocupe de darle la cena a los niños, no sé lo que podemos tardar...
Héctor: Claro, y tranquilízate, por favor, sé que lo que ha ocurrido es muy triste, pero por desgracia nosotros poco podemos hacer ya...
Asun: Sí, ya lo sé, pero es que me da tanta pena, eran unas bellísimas personas... ¿y qué va a ser del pequeño Diego ahora...?
Héctor: Bueno, ya se verá... ahora es pronto para pensar en esas cosas... lo primero es ocuparnos de contarles la noticia a sus amigos más cercanos y estoy seguro de que ellos sabrán lo que se puede hacer, ¿de acuerdo...?
Asun: De acuerdo... nos vemos ahora, te espero aquí... hasta luego...
Héctor: Adiós...
(Asun cuelga el teléfono y rompe a llorar presa de la tristeza, los nervios y la tensión acumulada. Cuando consigue serenarse un poco, recoge sus cosas y espera a Héctor en la recepción)
(La noticia del fallecimiento de Diego Ramírez y su esposa Yolanda en ese fatídico accidente ha caído como una losa sobre la familia Olavide. Aurelia no se lo podía creer y casi le da un mareo de la impresión, aunque por suerte Asun, que ha recuperado la entereza, estuvo junto a ella en todo momento y Gustavo se llevó las manos a la cabeza cuando Héctor explicó los pormenores del suceso. A partir de ese instante, Gustavo acompañado por Héctor acudieron al Instituto Anatómico Forense adonde habían sido llevados los cuerpos para ser identificados por familiares y amigos. Después de eso, Gustavo volvió a casa con su mujer, que estaba deshecha, y Asun y Héctor fueron a casa de Estrella y Miguel a comunicarles la triste noticia. La joven pareja se quedó de piedra al saber que el pequeño Diego había perdido a sus padres para siempre y se preguntaban que iba a ser ahora de él).
(Un buen rato después, Asun y Héctor regresaron a casa, donde por fin se reencontraron con sus hijos a altas horas de la noche. Éstos aún seguían despiertos en casa de su abuela y querían esperar allí a sus padres ya que sabían que su tardanza tenía que ser por algo muy serio)
(Una vez en casa, Héctor y Asun reunieron a sus hijos en el sofá del salón para hablar con ellos de lo ocurrido)
María: Mamá, ¿qué es lo que ha pasado...? porque algo grave tiene que ser... habéis tardado mucho...
Dani: Sí, mami, yo ya me estaba quedando dormido, pero al final he aguantado y ahora ya no tengo sueño...
Héctor: A ver, hijos tenemos una noticia muy triste que daros... a lo largo de la tarde ha sucedido una cosa terrible que nos ha obligado a mamá y a mí a pasar fuera mucho tiempo... ha habido un accidente en la carretera, un autobús se ha salido de la calzada por culpa de la niebla y del mal tiempo y ha volcado, cayendo después por un barranco...
María: ¡Oh no...! ¿y ha habido muchos muertos y heridos...?
Asun: Sí, cariño, bastantes... lo peor de todo es que entre las personas que viajaban en ese autobús y que han muerto están Diego y Yolanda...
Dani: (echándose a llorar) ¿Los papás de Dieguito han muerto...?
Héctor: (abrazando a su hijo) Sí, campeón... los papás del pequeño Diego han muerto en el accidente...
María: ¡Dios mío, papi...! ¡que horror...! ¿y qué va a pasar ahora...? ¿con quién va a vivir Dieguito, quién cuidará de él...? es muy pequeñito el pobre...
Asun: Sí, lo sé, tesoro, es una pérdida enorme... yo no me imagino lo que puede ser perder a unos padres cuando eres tan pequeño, aunque el pobre sólo tiene 2 meses y aún no es consciente de nada de lo que ocurre a su alrededor... pero es muy triste...
Héctor: De momento sigue en casa de los tíos, pero en los próximos días habrá que empezar a hacer gestiones para encontrar a otros miembros de su familia que se puedan ocupar de él...
María: ¿Y si no tiene más familia en España, volverá a Cuba...?
Asun: Pues no lo sé, tesoro, yo no sé como están hechas las leyes... el tito Gustavo será el que tendrá que encargarse de todo y asegurarse que al pequeño Diego no le falte de nada...
María: (abrazándose a su madre) Lo siento mucho, mami... yo también estoy muy triste, le había cogido cariño a ese bebé...
Asun: Lo sé, cariño, lo sé... todos en el fondo le habíamos cogido cariño a la familia Ramírez y les vamos a echar mucho de menos...
Dani: Yo estoy triste también, papi, y seguro que los tíos también porque estuvieron compartiendo la casa con ellos...
Héctor: Claro que sí, campeón... van a ser unos días difíciles a partir de ahora, pero hay que ser fuertes para superarlo y salir adelante... lo más importante es mantenernos unidos siempre...
María: Eso seguro... me gustaría irme a la cama para rezar una oración a la Virgen por el pequeño Diego...
Asun: Claro, mi vida, eso está muy bien, ahora voy contigo y rezamos juntas si te parece...
María: De acuerdo... ¿vienes a la cama, Dani...?
Dani: Sí, yo también me voy a la cama y voy a pedirle al Niño Jesús que cuide de Dieguito porque lo va a necesitar...
Héctor: Me parece perfecto... buenas noches, campeón, que descanses...
Dani: Hasta mañana, papá...
(Asun acompaña a María a su habitación y las dos rezan durante unos minutos, tras lo cual, María se acuesta en la cama, su madre la arropa y le da un beso de buenas noches)
Asun: Que duermas bien, hija... y procura no ponerte triste...
María: Tú tampoco, mami... descansa que lo necesitas, mañana será otro día...
Asun: Eso espero, cielo, eso espero... buenas noches, tesoro...
María: Hasta mañana, mamá...
(Asun sale del cuarto de María apagando la luz y se reúne con Héctor en el dormitorio, quien no se separa de su mujer ni un solo instante, cogiendo su mano y acompañándose mutuamente en el dolor por la triste noticia a la que han tenido que hacer frente en el día de hoy y esperando que mañana sea realmente otro día mejor).
(Al día siguiente, Gustavo consigue que la policía y el juez le dejen enterrar los cadáveres de Diego y Yolanda dándoles cristiana sepultura en el cementerio de la Almudena. Hasta allí en una fría mañana del mes de Noviembre se desplazan los pocos amigos que han podido conocerles en el poco tiempo que lamentablemente han estado en Madrid. Al sepelio acuden naturalmente el matrimonio Olavide, el matrimonio Bonilla, el matrimonio Perea y por supuesto Estrella y Miguel con el pequeño Diego bien dormidito en su carrito y ajeno a toda la tragedia familiar que le afecta directamente)
(Los días siguientes son días de bastante trabajo para Gustavo, quien con la ayuda de Héctor y Bonilla y también de Vallejo se afanan por buscar a familiares de sangre del pequeño Diego que puedan hacerse cargo de él a partir de ahora, sin embargo sus pesquisas son infructuosas y todos se lamentan ante la posibilidad de que el bebé acabe en una casa de acogida o en un orfanato en manos de personas desconocidas hasta poder encontrarle una familia adecuada a sus necesidades)
(Al revisar las pertenencias de la familia Ramírez que se han encontrado en casa de Miguel y Estrella, Gustavo encuentra un documento bastante revelador, una especie de carta informal firmada por el propio Diego y por su mujer donde se expresa la gratitud que sienten hacia la familia Muñoz por haberles acogido de tan buen grado durante su estancia en Madrid y donde también se hace referencia al propio Gustavo, que al ser el único amigo y abogado de Diego, será la única persona en quien delega para representarle en todos los actos de su vida y su trabajo y a él le encomienda la tarea de buscar una buena familia para su pequeño hijo Diego en caso de que algún infortunio les suceda a partir de su llegada a España)
(Gustavo se queda petrificado al conocer el contenido de la carta, ya que es como si el matrimonio Ramírez supiera que algo malo les iba a pasar a su llegada y quisieran dejar todos los cabos atados. Una vez superado el estado de shock, se dispone a cumplir con su cometido y tras varios tiras y aflojas con los diferentes organismos estatales y judiciales, consigue una orden provisional de acogimiento para el pequeño Diego en manos de la familia Muñoz)
(El matrimonio formado por Estrella y Miguel no cabe en sí de gozo cuando Gustavo les comunica que el juez ha emitido una orden provisional para que acojan al pequeño Diego como miembro de su familia, al menos hasta que puedan comenzarse los trámites para la adopción legal del menor. Gustavo les informa además que aunque tendrán que someterse a varias entrevistas e informes por parte de diferentes profesionales de los estamentos jurídicos, sanitarios y sociales, existen muchas posibilidades de que consigan a medio-largo plazo hacerse con la custodia legal del pequeño Diego por la vía de la adopción)
(Estrella y Miguel celebran la feliz noticia y aunque saben que aún les espera un arduo camino legal por delante, tienen mucho terreno ganado y saben que cuentan con la colaboración y el apoyo de toda la familia y amigos, y tienen la esperanza de que el pequeño Diego sea el regalo del cielo que tantos años llevan esperando. Por fin sus oraciones han sido escuchadas y su paciencia ha sido recompensada como se merece).
!Ay Raki!, si seré tonta que aún sabiendo la historia de primera mano me he tenido que secar los ojos según iba leyendo. Gracias, te ha quedado muy bonita.
ResponderEliminarEs precioso este relato Raki y como se les echa de menos al matrimonio Olavide. La verdad es que podian seguir estando en la serie porque el matrimonio Perea necesita estar y compartir vivencias con amigos y no solo con la familia. Ya te podian coger prestado estos relatos y hacer a la pareja protagonista y otra gallo cantaria a la serie.
ResponderEliminarBESITOS:)