(Unas semanas después, finales de Agosto de 1967. Estrella y Miguel han estado en la boda de Gerardo y Erika. Héctor y Asun han decidido ir al aeropuerto a buscarles a su regreso y así de paso se van todos juntos a la casa de Bonilla en Villalba para tener una comida familiar y amistosa donde los recién llegados tendrán la oportunidad de contar todos los detalles de la gran boda en Alemania)
María: ¿Falta mucho para que llegue el avión de los tíos...?
Héctor: (mirando su reloj) Pues no debería, a no ser que llegue con retraso.. (mira a las pantallas) ¡anda, fijaos, ya lo anuncian, acaba de aterrizar ahora mismo...!
Asun: Pues entonces no tardarán mucho en salir...
Héctor: Bueno, ahora tienen que recoger las maletas, pasar la aduana... yo creo que nos da tiempo a tomarnos un café si queréis...
Asun: Podemos hacer una cosa, vamos a la cafetería un momento y pedimos unos cafés y unos zumos para llevar y volvemos aquí... no quiero perderme ni por un segundo la salida de los pasajeros de ese vuelo... ¡y sobre todo la cara de mi hermano y de Estrella cuando nos vea aquí a todos juntos...!
Héctor: Me parece bien, vamos entonces...
(Al cabo de un rato, la familia Perea al completo está esperando en la puerta de llegadas internacionales del aeropuerto. A los pocos minutos, las puertas se abren y empiezan a salir como hormigas los pasajeros que han desembarcado del vuelo procedente de Frankfurt. María y Daniel no pierden detalle de los abrazos, los besos y los saludos que los familiares van dispensando a los recién llegados que se acercan al hall de bienvenida)
(Al cabo de un buen rato, María ve a lo lejos a su tío Miguel, que camina con cierta cara de cansancio llevando las dos maletas. A su lado viene Estrella con una gran sonrisa al darse cuenta que les están esperando al otro lado de la puerta. María y Daniel levantan los brazos por si aún no les han visto)
María: ¡Aquí, estamos aquí... hola...!
(Miguel y Estrella salen por la puerta y se acercan a ellos felices)
Estrella: ¡Habéis venido...! ¡que ilusión...! no sabéis la alegría que nos habéis dado...!
Asun: Estaría bueno que no viniéramos a recogeros con la cantidad de equipaje que traéis...
Héctor: Trae, Miguel, déjame que te ayude... (Héctor coge una de las maletas) ¡caramba, cómo pesa la condenada...! ¿qué lleváis aquí, piedras...?
Miguel: Que va, cuñado, la mayoría son regalos... al final cuando haces turismo por allí, empiezas a comprar y no paras... aunque luego te peinen a raya aquí cuando cruzas la frontera...
Asun: ¿Y qué tal lo habéis pasado...? supongo que de fábula, por las caras que tenéis de felicidad, me imagino que ha sido una gran experiencia...
Estrella: Pues sí... imagínate, nosotros que no sabemos ni una palabra de alemán, pero Gerardo ha estado muy atento con todos, y eso que bastante tenía el pobre con todos los preparativos de última hora...
Dani: ¿Y nos has traído regalos también a nosotros, tía...?
Estrella: (haciendo una caricia a su sobrino) Pues claro que sí, cielo...
Dani: ¡Bien...!
(Poco a poco, la familia Perea alcanza junto a los recién llegados el coche que han dejado en el aparcamiento. Allí abren el maletero para guardar las maletas en su interior, y aprovechan para abrazarse y besarse efusivamente un poco más tranquilos sin todo el jaleo del aeropuerto)
María: ¿Sabes una cosa, tía...? ahora no vamos a vuestra casa... nos vamos todos con el coche a la casa de la sierra del tío Bonilla... nos ha invitado a comer a todos y tienen muchas ganas de que les contéis todo el viaje con detalles y la boda, claro...
Miguel: ¡Anda, mira que bien...! nosotros aún no hemos tenido la oportunidad de conocer su casa de Villalba...
Héctor: Pues ha llegado la hora, sí señor... seguro que pasamos todos un día genial... ¿no estaréis muy cansados, verdad...?
Estrella: Hombre, hemos dormido un poco en el avión, pero estamos bien... será divertido...
Asun: Pues vamos tomando posiciones... a ver niños, vosotros vais detrás con los tíos, que como sois pequeños os podéis apretujar un poco, ¿verdad que sí...?
Dani: ¡Sí, mami... yo no abulto casi nada...! (guiñando un ojo divertido) aunque María ha engordado un poco este verano...
María: ¿Por qué no te callas, enano...? sabes que eso no es verdad... no le hagáis ni caso, le encanta meterse conmigo cada vez que tiene ocasión...
Dani: Eso es cierto, igual que ella hace conmigo porque soy pequeño...
Héctor: ¡Venga, niños, ya está bien...! ¡adentro, que nos vamos...!
(Héctor pone en marcha el coche y se encaminan hacia la siempre concurrida carretera de la Coruña para dirigirse a Villalba, adonde llegan en poco menos de una hora. En la puerta de la finca, está Bonilla esperándoles para darles la bienvenida)
Bonilla: ¡Hola, familia...!
Héctor: ¿Qué pasa, socio...? venimos recién llegados del aeropuerto...
Miguel: ¿Qué pasa, Bonilla...?
Bonilla: (abrazando a Miguel) Pues aquí estamos, pasando el verano... ¿y vosotros que tal por las Alemanias...?
Estrella: Muy bien, Bonilla... nos han tratado fenomenal... los alemanes son gente muy amable, al menos la gente de la familia y amigos de Erika... y la boda fue preciosa... muy divertida...
Bonilla: Pues no sabes lo que me alegro... venid por aquí, por favor, que así Matilde os enseña la casa y os ponéis cómodos después... comeremos en el jardín y nos tenéis que contar todos los detalles de vuestra primera estancia en el extranjero...
Miguel: Gracias, Bonilla, eres muy amable...
(Miguel y Estrella pasan dentro de la casa y se reúnen con Matilde, pasando un rato con ella mientras Héctor y Asun se quedan mientras en el jardín charlando con Bonilla hasta que ellos se incorporan de nuevo al grupo)
(Ya con la mesa puesta y la comida sobre ella, los tres matrimonios charlan animadamente, mientras prueban las exquisiteces que Matilde ha preparado para agasajar a sus invitados. Los niños se han sentado junto a Javier y están deseando que la comida termine para poder meterse en la piscina).
Bonilla: ¿Y bien, que podéis contarnos de la boda del año...?
Estrella: Ha sido una boda preciosa, Bonilla, sin duda... y no lo digo sólo porque sea mi hermano... ¡es que la novia estaba guapísima...! y como el ritual era un poco diferente al nuestro... es que Erika y su familia son protestantes... se casaron en una pequeña iglesia a las afueras de Colonia, en un pueblo pequeño, donde los padres de Erika tienen una casa de campo y una granja... lo que sí me fijé es que la iglesia donde celebraron el evento no estaba tan adornada con estatuas y cuadros como las nuestras... por lo visto y según me ha contado mi hermano, los protestantes no pueden mostrar representaciones de los santos ni de la Virgen María y esas cosas, aunque creen en ellos, pero no les rezan... no sé, algo así, es un poco raro...
Miguel: Pero eso sí, la familia de Erika han sido muy amables en todo momento y aunque teníamos problemas para entendernos con ellos, Gerardo hacía de traductor y el lenguaje de gestos hizo el resto...
Estrella: Y yo pude acompañar a mi hermano hasta el altar, que me hacía muchísima ilusión, como él hizo conmigo...
Héctor: ¿Y quién fue el padrino...?
Miguel: Un hermano de Erika...
Estrella: Cuando acabó la ceremonia, celebrada en alemán, claro... nos fuimos a hacernos fotos en unos jardines llenos de flores que había frente a la iglesia... ¡y tuvimos un tiempo soleado maravilloso...! yo pude lucir mi vestido con el echarpe a juego sin problemas...
Miguel: Estabas estupenda, cariño, tan guapa como el día de nuestra boda...
Estrella: Anda, calla, zalamero, que tenemos público...
(Héctor y Asun se ríen encantados por la actitud cariñosa de la pareja)
Asun: Y me imagino que la comida sería abundante...
Miguel: Bueno, hermanita, no sabes lo mucho que come esta gente, y parla por los codos, al principio parecen muy serios, pero en cuanto se toman un par de copas, ¡se les alegra el carácter que no veas...!
Estrella: Y también bailamos mucho... abrió el baile Erika con su hermano y luego yo con Gerardo, para que luego los novios bailaran el vals reglamentario... ¡y después todos a la pista...!
Héctor: ¿Y qué, habéis hecho mucho turismo por allí...?
Miguel: Sí, también... aunque Gerardo el pobre estaba atacado de los nervios por los preparativos de última hora, sacó tiempo para enseñarnos la ciudad con su preciosa catedral... es una joya de la ciudad, bueno y de todo Alemania... paseamos por las calles, compramos algunos recuerdos típicos y probamos muchas de las exquisiteces de la gastronomía alemana...
Estrella: Y nos presentó a toda la familia... ellos tenían mucha curiosidad por conocernos porque Gerardo les había hablado tanto de mí y de Miguel, que fuimos en muchas ocasiones el centro de atención... el hermano de Erika no paraba de hablar de las maravillosas vacaciones que había pasado en Mallorca hace algunos años con su novia... ¡te puedes creer que nosotros que vivimos en España aún no hemos estado allí...!
Héctor: Pues eso hay que solucionarlo, eh...? Mallorca es un auténtico paraíso, ¿verdad, cariño...?
Asun: La verdad es que sí, cuando fuimos con los niños fue estupendo... ¿os acordáis, niños...?
María: Sí, a mí me encantaron las cuevas subterráneas y las playas de agua tan clarita que invitaban a bañarse todo el tiempo...
Dani: ¡Y la cantidad de barcos que había en el puerto aparcados...! ¡menudo lujo tenían algunos! ¿verdad, papi...?
Héctor: Claro que sí, campeón... era un espectáculo verlos... la verdad es que Mallorca es una isla llena de contrastes y merece la pena al menos ir una vez en la vida, alquilar un coche, y disfrutar de sus paisajes de ensueño...
Asun: A mí no me importaría volver...
Héctor: Eso está hecho, cariño, pero antes nos quedan tantas cosas por descubrir... tendremos que empezar a pensar en salir al extranjero también, ¿no crees...? Estrella y Miguel ya lo han hecho por primera vez, bueno y por supuesto aquí el amigo Bonilla y señora tienen mucha experiencia en perderse por paraísos raros...
Bonilla: Yo cuando os animéis a echaros un viajecito por Francia o Italia, no tenéis más que decirlo, y os ayudamos a planificar el viaje... hay demasiados tesoros por descubrir fuera de nuestras fronteras...
María: ¿Y cómo estaba Erika con el embarazo...? ¿se le notaba mucho, tenía molestias...?
Estrella: No, tesoro... el vestido estaba muy bien hecho con un recogido en el centro para disimular, aunque de todas maneras aún es pronto para que se le note... se prevé que el bebé nazca el año que viene en Febrero y tienen previsto celebrar el bautizo en primavera, aunque aún no hay fechas, claro...
María: ¿Y volveréis a Alemania en primavera...?
Miguel: Pues sí, pequeñaja, si todo sale como está previsto, allí que nos iremos a conocer al bebé...
Dani: ¿Y nos habéis traído regalos por casualidad...?
Héctor: ¡Oye, Dani...! no seas maleducado, eh...? te hemos dicho muchas veces que esas cosas no se preguntan...
Dani: Lo siento... perdón, se me ha escapado...
Miguel: No pasa nada, granuja... y sí, hemos traído un regalo para cada uno... pero os lo daremos después de comer, ¿de acuerdo...?
Dani: ¡De acuerdo...! ¡bien...!
(Dani esboza una gran sonrisa)
(Después de la comida llega la hora de abrir los regalos. María y Dani descubren fascinados que debajo del papel de regalo hay unos regalos muy curiosos. A María le han regalado un belén típico de las fiestas navideñas en Alemania, consistente en una estructura de madera de dos pisos con figuritas que representan los personajes bíblicos y provisto de unas palas de madera en la parte superior y de unas velas en la parte inferior, que al encenderlas, la llama mueve las paletas superiores, produciendo el efecto de giro en la estructura del belén. Además y por ser los padrinos de la niña, también le han traído un libro en inglés adaptado a su edad para que practique un poco de vocabulario)
María: ¡Hala... que bonito...! ¿y esto cómo funciona...?
(Estrella y Miguel le explican el mecanismo del belén)
Estrella: Es que pasamos por una tienda en la ciudad que siempre vende artículos navideños todo el año y nos pareció muy original...
María: Y lo es... gracias tía, y muchas gracias también por el libro, empezaré con él cuando termine el que tengo ahora entre manos...
(Miguel y Estrella sacan el regalo para Daniel. Se trata de una bola de cristal con una base de madera en cuyo interior está representada la catedral de Colonia en tamaño pequeño y que al darle la vuelta caen copos de nieve sobre ella)
Dani: ¡Hala, que bonito...! la pienso poner en mi habitación junto a la pecera donde está Charly...
Miguel: Pues me parece muy bien, pequeñajo... y como eres tan gracioso y además eres mi sobrino favorito, te hemos traído también este puzzle de madera con un paisaje de tierras alemanas...
Dani: ¡Con lo que me gustan a mí los puzzles...! ¡muchas gracias, tío...! ¡sois los mejores tíos del mundo...!
Asun: Anda, Dani, cuentista, no seas pelota, eh...?
María: Mami, ¿puedo meterme un rato en la piscina...? ¡por favor...!
Asun: Supongo que sí... ya ha pasado bastante rato desde que hemos comido...
María: ¡Bien...! ¡Dani, vamos a ponernos los bañadores...!
Dani: ¡Enseguida...!
(Los dos salen corriendo hacia el interior de la casa para cambiarse y a los pocos minutos salen ya preparados para darse un chapuzón junto a Javier, probablemente el último chapuzón del verano, ya que Septiembre está a la vuelta de la esquina y el tiempo en Madrid no siempre acompaña en esas fechas para bañarse al aire libre sin pasar frío. Los pequeños disfrutan de los juegos acuáticos mientras los mayores mantienen una agradable charla que se prolonga hasta la hora de la cena)
(Ya de noche, es hora de emprender el camino de vuelta. Tras haber disfrutado de una deliciosa barbacoa en el jardín de la familia Bonilla, los niños están rotos de cansancio y Estrella y Miguel también necesitan descansar después de su viaje. Además han prometido que al día siguiente se acercarán a ver a Irene para llevarle sus regalos y para contarle todos los detalles de la boda de Gerardo y Erika).
(Ya de vuelta en Madrid, el matrimonio Perea y sus hijos tras haber dejado a Estrella y Miguel en su hogar, suben a casa, dispuestos a meterse en la cama directamente. Los niños están deseando de agarrar el colchón pues ha sido un día intenso aunque muy divertido y tienen intención de hacer pereza hasta bien entrado el día siguiente. Héctor y Asun se cambian de ropa y también se meten en la cama, aunque aún les quedan ganas de hablar un poco antes de dormirse)
Asun: Bueno, pues por lo que cuentan, parece que ha sido una boda muy bonita, ¿no...?
Héctor: Sí, bonita y diferente... tengo ganas de que nos enseñen las fotos... ¿tú no...?
Asun: Claro que sí... me interesa cotillear un poco el vestido de la novia, ver que tipo de vestidos llevan los invitados, si son parecidos a lo que llevamos aquí...
Héctor: Pues claro que sí, mujer... los vestidos de fiesta no tienen mucho misterio... el verdadero mérito es saberlos llevar con elegancia... y no todas las mujeres pueden presumir de eso... aunque tú estás entre ese pequeño grupo de privilegiadas... (acaricia su nariz con dulzura)
Asun: ¡Eres bobo...! ¿de verdad que nunca agotas tu imaginación para intentar llevarme al huerto, eh...?
Héctor: (sonriendo pícaramente) Yo lo intento, si cuela, pues cuela...
Asun: (posa su dedo sobre la nariz de Héctor) Pues siento decepcionarte, caballero, pero esta noche has pinchado en hueso... estoy demasiado agotada como para disfrutarte como te mereces y para darte mi mejor versión...
Héctor: (resignándose) Bueno, al menos lo he intentado... que no se diga que no me la he jugado...
Asun: Pero a cambio, te ofrezco la posibilidad de que me abraces muy, muy fuerte, que me susurres cosas bonitas al oído y que te mantengas pegadito a mí toda la noche...
Héctor: ¡Vaya, pues eso casi me gusta más...! al final he salido ganando...
Asun: (sonriente) Tú siempre sales ganando, ya lo sabes... así que haz lo que tengas que hacer para que yo pueda dormirme con una sonrisa...
(Héctor se acerca más a Asun, la envuelve con sus amorosos brazos y empieza con su retahíla de caricias y palabras cariñosas)
Héctor: Mmmm... veamos... sabes que te quiero, que eres la única persona en el mundo que me hace sentir bien, que me hace sentirme seguro y completo...
Asun: (sonriente) Has empezado muy fuerte...
Héctor: (sonriendo divertido) Shhh... no me interrumpas, ahora que estoy empezando a inspirarme...
Asun: Está bien, tienes razón, continúa...
Héctor: ¿Por dónde iba...? (besa a su mujer en la nariz) ¡ah, sí...! sé que soy un hombre muy afortunado porque tengo a mi lado a la mujer más hermosa del mundo, a la mujer que me ha convertido en lo que soy ahora, la que me ha regalado unos hijos maravillosos y la que llena mi vida de felicidad y de armonía... mirándote a los ojos aprendo cosas nuevas cada día, me sorprendo con tus pequeños detalles, me emociono con tus palabras y consejos, me estremezco con tus delicados besos y caricias, y me esfuerzo por devolverte con creces todo lo que tú me regalas... porque eso es lo que tú eres para mí, mi amor, un precioso regalo, un regalo al que disfruto alimentando cada día para que crezca y que por nada del mundo estoy dispuesto a perder... te adoro, te necesito y te deseo, siempre... tú y sólo tú eres lo que da sentido a mi vida...
Asun: (emocionada, algunas lágrimas ruedan ya por sus mejillas y una dulce sonrisa inunda su cara) ¡Guapo...! gracias... gracias por ser como eres... te amo tanto... sigue abrazándome como lo haces, me gusta esta sensación de paz, de serenidad, de ternura y dulzura a partes iguales... gracias, mi amor, no cambies nunca tu esencia, eso que te hace tan especial y tan único... te quiero...
Héctor: Y yo, mi niña... y yo...
(Poco a poco entre palabras y susurros de amor, la feliz pareja cierra los ojos y va cogiendo el sueño, un sueño reparador y relajante que sólo se interrumpe a la mañana siguiente por las voces de los niños que desde la cocina piden a gritos poder compartir el desayuno en familia)
Muy bien Raki, me he imaginado en Colonia viendo la boda en una de sus iglesias típicas y después me he colado en la casa de Villalba para seguir la barbacoa, ver los regalos, etc, y el final como siempre la mar de dulce y ensoñador.
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