(Un mes y medio después, finales de Diciembre de 1967. Las navidades han llegado un año más y con ellas otro año que va tocando a su fin. Este año ha sido agridulce para el matrimonio Muñoz, ya que por un lado todo fueron alegrías y buenas noticias con la visita de Gerardo a España, su boda y el anuncio del próximo nacimiento de un bebé, y por otro lado el año terminó de forma trágica con la muerte del matrimonio Ramírez en ese fatídico accidente de carretera; sin embargo esa fatalidad también se ha visto recompensada con la llegada del pequeño Diego a las vidas de Estrella y Miguel, un niño muy querido y muy esperado que ha llenado de alegría y felicidad sus corazones y los del resto de la familia y amigos de la pareja que sabían la ilusión que tenían por cumplir el sueño de ser padres. El destino ha querido de alguna manera compensar lo que la naturaleza no les ha podido regalar)
(Desde que Diego júnior llegó a casa del matrimonio Muñoz, el ambiente que allí se respira es muy diferente. Ahora su casa gira en torno a los horarios del bebé que a sus ya casi 4 meses se ha convertido en un auténtico juguete para toda la familia. Estrella ha volcado todo su tiempo en el cuidado del niño y ha dejado aparcado durante unos meses el trabajo en el estanco de Matilde, aunque ésta le ha prometido que guardará su ausencia y que espera su incorporación a principios del nuevo año cuando Diego crezca un poco más y no sea tan dependiente de los biberones. Además tanto Estrella como Miguel saben que Felisa les echará una mano como siempre ha hecho con los hijos de Héctor y Asun para que puedan compatibilizar sus obligaciones familiares y laborales)
(Aunque los trámites legales de cara a la adopción del menor son lentos, Gustavo está poniendo todo su empeño y dedicación para hacerlos con la mayor diligencia y seguridad, ya que es consciente de la importancia de que el pequeño Diego se críe el resto de su vida con una buena familia, una familia que le quiere y que le dedicará todo su tiempo y esfuerzo para darle todo lo que sus padres biológicos no pudieron darle. Estrella y Miguel son optimistas con respecto al procedimiento legal que está en marcha, ya que confían en Gustavo y en su buen hacer profesional y además están dispuestos a demostrar delante de quien haga falta que ellos son los mejores padres que el niño puede tener en estas circunstancias que le ha tocado vivir)
(Este año, la fiesta de Fin de Año se va a celebrar en casa de Estrella y Miguel. Por muchas razones este ha sido su año, y quieren ofrecer a su familia y amigos una fiesta para despedir al año como se merece y dar la bienvenida a 1968, un año en el que esperan completar su felicidad convirtiéndose en los padres legales de Diego júnior a todos los efectos. El salón del matrimonio Muñoz se viste de gala además para celebrar la llegada del pequeño Diego a sus vidas. Todos los invitados van llegando a la casa y cada uno de ellos ha traído algo de comida y/o bebida para compartir y pasar una feliz velada sin que Estrella tenga que trabajar demasiado)
Asun: María, por favor, ayuda a la tía Estrella a poner la mesa, ¿de acuerdo...?
María: Enseguida, mamá... voy a decirle a Dani, a Clara, a Irene y a Javier que me ayuden, y entre todos tardaremos menos...
(María va a buscar a su hermano y a sus primos y entre todos se ponen manos a la obra para dejar una mesa festiva bien preparada. Colocan en ella las servilletas decoradas por los niños, los cubiertos, las copas y los platos, y empiezan a traer de la cocina las diferentes bandejas con comida que han ido trayendo los invitados allí presentes)
Estrella: A ver, todos los niños os ponéis aquí juntitos en este lado de la mesa, yo me pondré en esta esquina para poder atender a Diego y salir fácilmente a la cocina a traer el resto de cosas, ¿de acuerdo...?
María: Lo que tú digas, tía... (poniendo un poco de orden) a ver, los niños por aquí... vamos a sentarnos y vamos ocupando los asientos...
Dani: (bromeando con su hermana) ¡A sus órdenes, jefa...! ya la habéis oído, cuando María se pone en plan sargento, hay que obedecer sin hacer preguntas...
María: ¿Por qué no te callas, enano...? no le hagáis ni caso, siempre hace esto para fastidiarme...
Dani: ¡Como me gusta hacerla de rabiar...! ji, ji...
(Los niños van tomando posiciones en la mesa y los mayores también hasta que van sentándose todos a la mesa dispuestos a degustar las exquisiteces allí presentes)
(Dani alarga la mano hacia la bandeja del jamón)
Héctor: ¡Dani, ni se te ocurra, que te veo...! espera por favor a que sirvamos las bebidas y brindemos como Dios manda...
Dani: (baja la cabeza avergonzado) Está bien, siempre se me olvida esa parte... lo siento... pero es que tiene muy buena pinta...
(Héctor sirve vino en las copas de los mayores y refrescos en las de los pequeños y todos levantan sus copas para iniciar el brindis)
Héctor: Por todos los que estamos aquí reunidos, para que podamos seguir celebrando reuniones tan agradables como éstas, y que despidamos este año todos juntos como se merece... ¡salud...! ¡y ahora, al ataque...!
(A partir de ese momento, se da el pistoletazo de salida para ir degustando todas las delicias que hay sobre la mesa hasta que no queda prácticamente de nada sobre las bandejas. El jamón ibérico que ha traído Bonilla ha sido un éxito, así como los hojaldrados de Asun, la tortilla de patatas y pimientos de Felisa, el revuelto de espárragos trigueros y gambas de Aurelia y los montaditos variados de queso, paté, lomo y morcilla de Estrella. A continuación los invitados degustan unas bandejas de marisco variado que ha traído el matrimonio Bonilla encargado directamente en la Pescadería Coruñesa, para a continuación pasar al cordero lechal aderezado con salsa hecha a base de ajo picadito, agua y zumo de limón realizado por Felisa con gran esmero y las ensaladas preparadas por Estrella. Para terminar, llegan los postres, una tarta de trufa y nata elaborada por Asun y una bandeja de turrones y mazapanes traída por Aurelia. El champagne y los licores los ha traído Héctor para brindar tras las campanadas que dan la bienvenida al nuevo año)
(Cuando acaban de cenar y tras el manido discurso de cada año por parte del Caudillo Jefe del Estado, emitido por la televisión, llega la hora de preparar las uvas y sentarse a disfrutar de la emisión en directo desde la Puerta del Sol de las campanadas que dan comienzo al nuevo año y que llevan emitiéndose sin demora desde 1963. Los niños están muy emocionados, sobre todo, Dani y Javier, que por primera vez este año no les ha vencido el sueño y están dispuestos a quedarse pegados a la televisión para disfrutar de este acontecimiento, que aunque ya empieza a ser un ritual para casi todos, para ellos supone una auténtica novedad)
Aurelia: ¡Venga, todos preparados, que ya baja la bola del carillón...!
María: ¡Dani, a ver si eres capaz de comerte todas esas bolitas de chocolate sin atragantarte, una por cada campanada...!
Dani: Yo puedo, claro que sí...
(En el momento en que empiezan a sonar las doce campanadas del reloj, todos dan buena cuenta de sus uvas y los niños de sus chocolatinas, y al llegar a la última, Dani tiene todos los mofletes hinchados y es incapaz de abarcar ni una sola bolita de chocolate más)
Clara: ¡Mira como tiene los carrillos tu hermano...!
María: Dani, mastica despacio y trágatelo con cuidado...
Dani: (con la boca llena de chocolate) Ya voy...
(Héctor se dispone a abrir las botellas de champagne y rellena las copas para brindar por el nuevo año)
Asun: ¡Feliz año 1968...! esperamos que este nuevo año sea igual de próspero que el que ya hemos dejado atrás, que sigamos siendo todos tan felices y disfrutando de las pequeñas cosas de la vida... ¡Salud y amor para todos...!
(Asun se abalanza sobre Héctor y ambos se funden en un amoroso beso que arranca los aplausos de los allí presentes)
Miguel: (levantando su copa) Yo también quiero decir que estoy feliz de estar aquí con todos vosotros, mi maravillosa familia y todos los mejores amigos, que podamos repetir esto muchos años más... en este año que hemos logrado nuestro sueño y que queremos daros las gracias a todos por compartirlo con nosotros... ¡salud y amor...!
(Todos levantan sus copas y brindan felices. Después intercambian besos y abrazos unos con otros y empieza la romería de felicitaciones telefónicas. Estrella va hacia el teléfono dispuesta a llamar a su hermano a Alemania y mantiene una entretenida conversación con él y con Erika, que están celebrando la fiesta de fin de año en casa de los padres de ella con toda la familia)
(Dani también se dispone a intercambiar besos y abrazos con toda la familia)
María: ¡A mí no me toques con esas manos y esos morros hasta que no te los hayas lavado...!
Dani: Está bien... vamos al cuarto de baño, Javier...
(Los dos chavales van al baño a lavarse ya que se han puesto perdidos de chocolate, y después besan y abrazan a toda la familia)
(El pequeño Diego duerme profundamente en su cuna desde hace un par de horas, completamente ajeno a todo el revuelo que se ha armado por su culpa. Sus nuevos padres son ahora las personas más felices del mundo y disfrutan de la fiesta con el resto de invitados, ahora ya reunidos en pequeños grupos o parejas, compartiendo charla y copas entre risas y felicitaciones. Los niños siguen con sus particulares juegos y la televisión sigue encendida aunque nadie le hace caso, emitiendo como ya es tradición diversas actuaciones musicales y cómicas que dan la bienvenida al nuevo año y que hasta a altas horas de la noche, entretienen a las almas solitarias que no tienen la suerte de pasar esta noche tan especial en buena compañía)
(Asun y Héctor buscan un rinconcito del salón para declararse una vez más su amor incondicional)
Héctor: (brinda con su mujer) Feliz año, señora Perea...
Asun: (brinda con su marido) Feliz año para ti también... ha sido una fiesta estupenda, ¿verdad...?
Héctor: Sí, si que lo ha sido y tú estás muy elegante con ese vestido negro de cóctel... ¿no te lo había dicho...?
Asun: No, pero me alegro de que te guste...
Héctor: Me ha sorprendido bastante que te echaras antes sobre mí para darme ese maravilloso beso...
Asun: ¿De verdad...? digamos que me apetecía que mi primer beso del Año Nuevo fuera para ti... quería empezar el año de la mejor manera posible con un buen beso...
Héctor: ¿Así que te ha gustado...? ¿y qué le parece a mi niña este otro...?
(Héctor se inclina sobre los labios de Asun para compartir con ella otro estupendo beso de amor entre sonrisas de ambos, hasta que Aurelia les interrumpe divertida)
Aurelia: ¿Qué pasa, tortolitos...? ¿vais a dejar algo para después...? que la fiesta es ahí... ¿o es que ya os habéis montado la vuestra particular...?
Asun: (partida de risa) ¡Que sí, que ya vamos...! es que nos hemos puesto tontorrones...
Héctor: Que conste que la que ha empezado ha sido ella... anda, cariño, vamos para allá con el resto... (bajando la voz y susurrando al oído) luego en casa te cuento que me ha parecido ese beso...
(Asun y Héctor se miran divertidos y se reúnen de nuevo con el resto de amigos para continuar con la maravillosa velada del nuevo año, que se alarga hasta altas horas de la madrugada. Este sin duda será otro año más para compartir alegrías, deseos, nuevos proyectos y disfrutar de la felicidad conyugal de esta hermosa pareja)
Fin de año feliz y ya te falta nada para alcanzarme, estira los meses un poquito ¿vale? al menos que ya tengas een mente empezar otro.
ResponderEliminarA una mesa de fin de año como las que ellos han disfrutado no me importaría volver a sentarme aunque sin discursito hubiera sido mejor..en fin, era lo que había.
Vale, oído cocina, lo intentaré estirar un poco, aunque cuando llegue a 1969,igual meto alguna escena familiar o cotidiana intercalada entre las fechas que tú has ido proponiendo desde 1970 a 1973... ¿qué te parece...? :)
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