(Dos meses después, estamos a finales de Octubre de 1967. El colegio comenzó para los niños hace ya un mes. Daniel está muy contento de cursar Primaria ya a sus 6 años cumplidos este verano, y tiene algunos compañeros nuevos que se han incorporado al colegio este curso. Además, el próximo trimestre, el profesor de gimnasia va a comenzar con las pruebas de selección para elegir chavales que estén interesados en jugar al baloncesto con el equipo del colegio y empezar a formar la nueva cantera de futuras estrellas. Aunque Daniel no tiene de momento un especial interés por convertirse en una promesa del baloncesto, pero sí le gusta hacer deporte con otros compañeros de su clase y entretenerse con alguna actividad extraescolar después de las clases. María por su parte, a sus 9 años, acaba de empezar el Curso de Ingreso que le permitirá prepararse el examen final que hará en el Instituto para poder empezar a cursar el Bachillerato el año que viene).
(Asunción y Héctor también agotaron sus vacaciones y se incorporaron a sus respectivos trabajos. Los dos tienen la inmensa suerte de trabajar en lo que les gusta, por lo que no se quejan demasiado por tener que madrugar y a veces incluso hacer más horas de la cuenta, pues además los niños ya van siendo mayores y son capaces de quedarse en casa solos haciendo las tareas pendientes del colegio, asumiendo María ciertas responsabilidades con su hermano aunque bajo la supervisión de su abuela, que desde la portería está pendiente de cualquier problema que pudiera surgir)
(Una mañana, Asun está con Aurelia en la redacción. Es la hora del café, y tras haber terminado de revisar unos artículos, las dos amigas se disponen a tomarse un respiro para charlar de sus cosas personales)
Aurelia: Asun, ¿puedo preguntarte algo...?
Asun: Claro, lo que quieras...
Aurelia: Bueno es que más que una pregunta es un favor que te quiero pedir...
Asun: (sonriendo) Adelante, mujer... ¡dispara...! si es algo que está en mi mano, no dudaré en hacer lo que pueda...
Aurelia: Es que verás.. han llegado unos amigos de Gustavo a España... es una historia un poco larga, pero te la voy a resumir... Gustavo tenía un viejo amigo de su infancia, se llama Diego Ramírez, y se conocieron en el internado en el que ambos estudiaban cuando eran unos niños... el caso es que la familia de Diego emigró a Cuba en los años 40 para hacer fortuna, buscar una nueva vida, aquí en España tras el final de la guerra lo pasaban muy mal, sin apenas dinero y nada que llevarse a la boca, pensaron que lo mejor era arriesgarse a buscar una vida más próspera en el extranjero, y se marcharon... luego el tiempo pasó y aunque Diego mantuvo el contacto con Gustavo por carta durante algunos meses, después perdieron el contacto...
Asun: ¡Que historia más curiosa...! ¿y qué pasó después...?
Aurelia: Pues que Diego hizo allí una nueva vida, estudió y encontró trabajo en una fábrica de automóviles, un negocio de los americanos en la isla, y también conoció a su mujer, una cubana muy bien dispuesta cuyos padres tenían terrenos de valor considerable en varias partes de la isla... sin embargo las cosas han cambiado mucho desde la revolución de Fidel... cuando los militares y el gobierno de Castro se hicieron con el control, la mayoría de las tierras y parcelas privadas fueron expropiadas y pasaron a manos del gobierno de la revolución... afortunadamente los padres de Yolanda, la mujer de Diego, ya habían fallecido por aquel entonces y no tuvieron que presenciar todas las barbaridades... poco después los padres de Diego también fallecieron a causa de una gran tormenta huracanada que provocó una catástrofe seria en la isla, y en los dos últimos años, Diego perdió el trabajo en la fábrica, los americanos retiraron sus negocios en la isla por el tema del embargo económico...
Asun: (sorprendida) ¡Madre mía, que cantidad de tragedias ha vivido esa familia...!
Aurelia: Pues sí, y el caso es que al final se vieron obligados a abandonar la isla, nada les ataba ya allí y Yolanda estaba embarazada... los dos querían que su futuro hijo se criara en otra parte, sin pasar tantas calamidades... por eso consiguieron unos pasajes para refugiarse en Haití, y allí en Puerto Príncipe fue donde nació su bebé al que han puesto de nombre Diego como su padre... después se las apañaron vendiendo unas joyas muy valiosas de la familia para conseguir unos billetes de barco y venir a España, y luego no sé como han conseguido llegar a Madrid...
Asun: Todo lo que me cuentas parece sacado de una película fantástica...
Aurelia: Sin embargo es real como la vida misma... el caso es que ayer por la tarde se presentaron en el despacho de Gustavo... la verdad es que el pobre ni siquiera reconoció a su amigo al principio, habían pasado muchos años y estaba muy cambiado... le contó toda la historia de su vida y le pidió consejo para poder vender unas tierras que había heredado de sus padres en un pueblo de la serranía de Cuenca... era todo lo que le quedaba aquí en España de sus padres cuando la familia emigró a Cuba, y ahora necesita el dinero para poder labrarse un futuro aquí y ofrecerle a su mujer y a su hijo otra oportunidad, con el dinero que consiga quiere encontrar un buen trabajo y un sitio donde vivir y empezar de nuevo... y como puedes imaginar a Cuba ni pueden ni quieren volver porque salieron de forma clandestina, arriesgándose a perder lo poco que tenían y con mucho miedo de que el gobierno de Fidel Castro se diera cuenta de su huida de la isla...
Asun: ¿Y cómo puedo yo ayudar...? dime que necesitas...
Aurelia: Pues verás... esta pasada noche como fue tan precipitado todo, les acogimos en nuestra casa a los tres... el niño es muy pequeño pues apenas tiene 2 meses, pero nuestra casa es diminuta y tuvimos que echar colchones por el suelo para poder dormir... llevo toda la noche sin apenas pegar ojo pensando en una solución y a mí se me había ocurrido que quizás tú podrías ayudarnos...
Asun: ¿Cómo...? nosotros en casa tampoco andamos sobrados de espacio, tenemos tres dormitorios y los tres están ocupados... podríamos apretarnos un poco, dejando que los niños durmieran juntos y habilitando el despacho de Héctor como dormitorio de emergencia o incluso el sofá, pero aún así...
Aurelia: No, no estaba pensando en vuestra casa... se me había ocurrido que mientras les encontramos una casa de huéspedes con varias habitaciones libres, podrían alojarse en casa de tu hermano Miguel... no sé si es buena idea...
Asun: (pensativa) ¡Claro, mujer...! ¿cómo no se me ha ocurrido a mí antes...? mi hermano y Estrella tienen dos habitaciones libres en su casa, tenían uno de los cuartos reservados por si venía ese niño que tanto esperan, pero mientras tanto pueden servir para alojar a esta familia... voy a llamar ahora mismo a mi hermano para contarle e incluso nos vamos a ver con él a la hora de la comida en casa de mi madre... así que no te preocupes que lo podemos solucionar...
Aurelia: ¿De verdad que no te pongo en un compromiso...? será por muy poco tiempo, te lo prometo... dentro de unos días Diego y Yolanda se trasladarán al pueblo de donde procedían sus padres y con las directrices de Gustavo, pondrán a la venta las tierras y sacarán un buen dinero que les permitirá empezar de nuevo...
Asun: Que se queden el tiempo que necesiten, faltaría más... y tranquila, que no es ningún compromiso, somos amigas y estamos para ayudarnos, hoy por ti y mañana por mí...
Aurelia: Ay, gracias, Asun, eres un encanto...
Asun: Voy a hablar con mi hermano y a la tarde te cuento los detalles para que vuestros amigos hagan los preparativos y se trasladen, ¿de acuerdo...?
Aurelia: De acuerdo... gracias...
Asun: No hay por que darlas...
(Asun coge el teléfono y posteriormente a la hora de la comida sale hacia la casa de sus padres para comer con ellos, con su hermano y con Héctor y así aprovecha para contarles toda la historia y agilizar los preparativos del traslado de Diego y su familia a casa de Miguel y Estrella)
(Ya a última hora de la tarde, se hace efectivo el traslado de Diego Ramírez y su familia a la casa de Miguel y Estrella quienes están encantados de poder ayudar a un amigo de Gustavo y además así están acompañados durante unos días).
(Durante el resto de la semana, Gustavo hace todo lo posible por asesorar a Diego acerca de la venta de las tierras que ha recibido en herencia de sus padres y le ayuda a arreglar todos los papeles necesarios para poder disponer de la plena potestad para proceder a su venta en el pueblo. Aurelia por su parte hace todo lo posible por ayudar a Yolanda a adaptarse a su nueva vida en España, y Estrella y Miguel hacen que la familia Ramírez se sientan como en casa)
(Héctor y Asun mantienen una charla animada durante la cena compartiendo algo de conversación con sus hijos)
Héctor: Bueno, ¿y qué tal, cómo ves a Diego y su familia en casa de tu hermano...?
Asun: Pues la verdad es que de maravilla... Yolanda es muy agradable y se está adaptando muy bien a las costumbres españolas, aunque me resulta muy curioso ese acento cubano que tiene... es muy dicharachera y muy echada para adelante...
Héctor: La verdad es que ánimo tiene y es envidiable ver como a pesar de todo lo que han pasado para poder llegar a España, es capaz de ver las cosas con perspectiva y mantener su buen humor...
María: Papi, y ese niño que tienen, Dieguito, es tan pequeñito...
Héctor: Claro, princesa, apenas tiene dos meses y necesita muchos cuidados... afortunadamente han podido llegar aquí sanos y salvos y estoy seguro que en nuestro país encontrarán las oportunidades que se les han negado en Cuba...
María: ¿Y por qué tuvieron que irse de allí, mami...?
Asun: Es un poco complicado de explicar, tesoro, pero básicamente es por asuntos políticos y económicos... es un poco parecido a lo que pasó aquí en España después de la guerra... tú sabes que hay muchas personas que tuvieron que marcharse fuera para buscar una nueva vida ya que aquí en España no podían quedarse o no querían porque no estaban de acuerdo con los gobernantes que mandan ahora mismo...
María: Sí, el tío Pelayo ya nos ha contado unas cuantas historias de compañeros suyos que se marcharon a Francia al final de la guerra...
Héctor: Pues por desgracia hija, en otros países también ocurren cosas así y la gente se ve obligada a marcharse y a buscarse las habichuelas en otra parte, y eso es lo que intenta hacer la familia de Diego ahora mismo... salir adelante como sea, vendiendo unas tierras, buscando un trabajo, y lo importante es que siendo buenas personas encontrarán la ayuda que necesitan...
María: Yo puedo cuidar de Dieguito si me lo dejan alguna vez... por ejemplo, si sus papás tienen que trabajar y yo he salido del colegio, siempre y cuando no tenga muchas tareas...
Dani: Y yo también puedo vigilarle y leerle un cuento para que se duerma...
Asun: (sonriendo a sus niños) Pues eso está muy bien, todos podemos poner un poco de nuestra parte para que se adapten cuanto antes a su nueva vida en España, y ellos saben que aquí tienen gente que se preocupa por ellos...
Héctor: ¿Y cuándo se marchan al pueblo para cerrar lo de la venta de las tierras...?
Asun: Según me ha dicho Estrella en dos o tres días, aunque quizás esperen un poco más porque el niño se ha puesto enfermo y tiene algo de fiebre...
Héctor: ¡Vaya...! ¿y es algo serio...?
Asun: En principio no, supongo que se le habrá juntado todo lo del viaje al pobre, la debilidad, el mal tiempo que hace... pero yo creo que en unos días estará mejor... Estrella les acompañó al médico y le dieron un remedio muy bueno...
María: Mami... yo ya he terminado de cenar... ¿puedo irme a la habitación a leer un rato antes de acostarme...?
Asun: Claro que sí, tesoro...
Dani: Y yo también me voy, mami...
Asun: Está bien, campeón... luego vendréis a despediros, ¿no...?
Dani: Por supuesto...
(María y Dani se van a sus habitaciones y Héctor y Asun se quedan un rato más hablando)
Asun: (cogiendo la mano de su marido) ¿Sabes...? creo que a mi hermano y a Estrella les está viniendo muy bien hacer de anfitriones de la familia Ramírez... no sé, les veo muy contentos de poder ayudarles a que se sientan cómodos aquí en España... y Estrella está muy preocupada por el pequeño Diego... no veas los cuidados que le brinda y como le mira cuando por fin consigue dormirse en brazos de su madre...
Héctor: (acariciando la mano de su mujer con dulzura) Estrella va a ser una buena madre, no me cabe la menor duda... está perfectamente preparada y siempre ha sido muy niñera... no tienes más que ver lo bien que se hacía con Manolin y Marisol cuando eran pequeños...
Asun: Sí, e incluso con María y Dani, cuando nos veíamos los fines de semana, Estrella no dudaba en entretenerlos con cualquier cosa que se le venía a la cabeza...
Héctor: Sin embargo a tu hermano le veo un poco más torpe en ese sentido...
Asun: Bueno, ya sabes que Miguel siempre ha sido un poco bruto, pero en el fondo es muy tierno, y estoy segura que si tuviera un niño a su cuidado se terminaría haciendo con él... ojalá consigan adoptar ese niño que tanto desean pronto... los años van pasando y ellos ya no son unos jovencitos...
Héctor: Bueno, yo también era un completo zoquete para eso de los niños... nunca había tenido uno en brazos, y cuando cogí a María por primera vez en el hospital, me puse a llorar como un niño, pensaba que se me iba a caer, era tan pequeñita, tan delicada... pero luego le fui cogiendo la medida y al final no lo he hecho tan mal...
Asun: (sonriendo emocionada) Tú nunca lo harías mal, estás hecho todo un padrazo y lo has demostrado a lo largo de todos estos años...
Héctor: Además yo tampoco era demasiado joven cuando llegaron los niños...
Asun: Puede que físicamente no fueras joven, pero tu espíritu y tu alma si que lo son, y eso es lo único que me importa... además sabes muy bien que a mí la diferencia de edad entre nosotros nunca me ha importado lo más mínimo... yo te quiero por lo que eres, por tu esencia, no por tu apariencia...
Héctor: (emocionado, besa a su mujer en la frente) ¿Sabes una cosa...? te quiero... y estoy seguro cariño que tu hermano y Estrella conseguirán tener ese niño... los dos se lo merecen y ya les toca tener un poco de suerte... confía en mí...
Asun: (guiñándole un ojo, le besa dulcemente en los labios y le acaricia la nariz) Siempre lo hago... guapo... y ahora vámonos a dormir, anda, que estoy que me caigo de sueño y sino mañana no va a haber quien nos levante... vamos a ver si los niños están por la labor de acostarse también...
Héctor: (cogiendo a su mujer de la mano) Claro, vamos...
(El feliz matrimonio va a las habitaciones de los niños donde comprueban para su sorpresa que los niños se han quedado dormidos sobre sus camas con respectivos libros abiertos en su regazo. Con mucho cuidado para no despertarles, les retiran el libro, lo dejan sobre la mesilla, les arropan y les dan un beso de buenas noches. A continuación se retiran a su dormitorio para descansar también y dormirse abrazados el uno al otro como cada noche)
Gracias por seguir la historia. Desgraciadamente tenía y sigo teniendo mucho material para escribir historias como esa porque como tu has dicho, es tan real como la vida misma, es la otra realidad que no se ve hasta que no estás en medio de ella.
ResponderEliminar