domingo, 27 de enero de 2013

Capítulo 52: Una aventura para Dani (Julio de 1966)


(La primavera terminó dando paso al verano. Los niños terminaron el colegio a finales de Junio y con unas notas muy buenas. Ahora se preparan para disfrutar de unas largas y merecidas vacaciones antes de volver al colegio el próximo curso, en el que Daniel ya se siente mayor porque va a empezar la Primaria y María estudiará el último curso de Primaria antes de empezar el Bachillerato)

(A medida que los días se han ido haciendo más largos, las familias aprovechan para salir por las tardes a pasear, y los niños pasan más tiempo en la calle. María y Daniel bajan cada tarde a jugar a la plaza con sus vecinos, primos y amigos, vigilados por Felisa o Manolita hasta que Asun y Héctor vienen de trabajar. En pocos días, Asun empezará la jornada de verano en la redacción y dispondrá de más tiempo libre para pasarlo con la familia)

(Una tarde de Julio, Asun llega a casa a la hora de comer, donde Héctor y los niños ya la están esperando hambrientos)

María: ¡Hola, mamá...! ¡tenemos hambre...!
Dani: ¡Queremos comer...!
Asun: Ya lo sé, tesoros... voy a dejar esto en el cuarto y me siento ahora mismo... ¡hola, cariño...! (se inclina sobre él y le da un tierno beso en los labios)
Héctor: Hola, cielo...

(Asun pasa por el dormitorio, deja su bolso y una carpeta sobre la cama y se sienta a la mesa para comer con la familia)

Héctor: ¿Quieres un poco de ensalada...?
Asun: Sí, por favor... y esas croquetas tienen muy buena pinta...
Héctor: Las ha hecho tu madre, me las ha subido hace un momento para que las probáramos...
Asun: Que bien...
Héctor: ¿Qué tal hoy en el trabajo...?
Asun: ¡Buf! Pues hemos tenido un día completito... y además Julio nos ha dicho a Aurelia y a mí que si podíamos ir este fin de semana a las Jornadas del Periodismo que se celebran desde el Viernes hasta el Domingo en un hotel de Toledo...
Héctor: ¡Vaya...! ¡que suerte...!
Asun: No te creas... van a ser largas horas de aburridas charlas sobre el periodismo, la ética y cosas así... la verdad es que no me apetece nada... hace demasiado calor para encerrarse en un hotel todo el fin de semana... y además te voy a echar de menos a ti y a los niños...
María: ¿Y por qué no podemos ir contigo...?
Héctor: María, tu madre no va de excursión precisamente... son reuniones de trabajo, muy aburridas, llenas de periodistas...
Asun: Tú lo has dicho... así que Aurelia y yo hemos estado hablando para organizarnos y yo creo que lo mejor es que Clara se venga a pasar aquí el fin de semana... al parecer a Gustavo le viene bien que le dejemos solo para preparar un juicio muy importante que tiene pendiente la semana que viene...
María: (aplaudiendo) ¡Sí.... bien...! ¿y podrá dormir en mi cama, verdad, mamá...?
Asun: Si tú quieres, cariño... aunque ya vais siendo bastante mayores para estar en esa cama las dos, podemos montar la cama turca si te parece...
María: No, prefiero dormir con Clarita en la cama... así nos contamos confidencias entre amigas...
Daniel: (encogiéndose de hombros) ¡Bah... rollos de niñas...! ¡son unas cotorras...!

(Héctor y Asun empiezan a reírse por el comentario de su hijo)

María: (dando un codazo a su hermano) ¡Vale ya, Dani...! ¡Jolín, siempre está igual...! me gustaría saber los temas tan interesantes que hablas tú con Javier... ¡enano...!
Dani: (con la boca llena de comida) ¡Me ha llamado enano...!
María: Porque lo eres...
Asun: ¡María, Dani... ya está bien, los dos...! ¡a callar y a comer...!
Héctor: Venga niños, haced caso a vuestra madre...
Asun: ¿Estás seguro que te apañarás tú solo con toda la tropa este fin de semana...?
Héctor: Que sí, mujer... que en el fondo son muy buenos... a veces les gusta dar algo de guerra pero luego son unos angelitos...
María: Puedes irte tranquila, mamá... que Clara y yo meteremos en cintura a Dani si hace falta...
Héctor: Y además en caso de extrema urgencia siempre podemos pedir ayuda a tu madre... no te preocupes, cariño, que no va a pasar nada, ya lo verás... tú dedícate a disfrutar de la experiencia y piensa en mí...
Asun: (sonriente) Eso ni lo dudes... gracias, mi amor...
Héctor: Sabes que te quiero...
Asun: Lo sé, yo también...

(La familia Perea termina de comer y los niños se van a jugar un rato)

(Llega el viernes por la tarde y todo está preparado para que Asun salga hacia Toledo. Héctor la acompaña hasta el coche y le ayuda con la bolsa de viaje)

Héctor: (metiendo la bolsa en el maletero) ¿Llevas todo lo que necesitas...?
Asun: Sí, eso creo... gracias, cariño...
Héctor: Que tengas un buen viaje... y llámame cuando estés instalada en el hotel...
Asun: (sonriente) Que sí, descuida que es lo primero que haré... adiós, mi amor...
Héctor: Adiós, mi niña...

(Héctor y Asun se abrazan y se besan en mitad de la calle como dos adolescentes)

Héctor: Te quiero...
Asun: Te quiero...

(Asun se monta en el coche y arranca poniendo rumbo hacia la carretera mientras ve por el retrovisor como Héctor la saluda con la mano lanzando besos)

(Un poco más tarde, Héctor está leyendo el periódico y con la tele de fondo mientras hace tiempo hasta la hora de la cena. En ese instante suena el teléfono y Héctor mira el reloj)

Héctor: Que raro... aún es pronto para que haya llegado... (coge el teléfono) ¿sí, quién es...?
Bonilla: Hola, Héctor...
Héctor: Hombre, Bonilla, amigo, ¿qué pasa...?
Bonilla: ¿No esperabas mi llamada...?
Héctor: Pues si te digo la verdad no... estoy esperando que me llame Asun pero un poco más tarde... como ya te dije se marchaba este fin de semana a unas jornadas de periodismo y no se qué en Toledo...
Bonilla: Es verdad, que me lo has comentado... entonces no te entretengo mucho que luego te quejas de que te bloqueo el teléfono y que Asun no consigue comunicar contigo y bla, bla, bla...
Héctor: Tranquilo, hombre... que si no consigue comunicar a la primera lo volverá a intentar...
Bonilla: Yo te llamaba solo para decirte que al final conseguí hablar con el juez Padilla...
Héctor: Ah, muy bien... ¿y has sacado algo en claro...?
Bonilla: Algo... aunque no gran cosa, es un tipo duro de pelar, pero ya le he dicho a Vallejo que se ocupe de ponerle las pilas...
Héctor: Estupendo, buen trabajo... así se hace...
Bonilla: Otra cosa que no tiene nada que ver con el trabajo... ¿vais a hacer algo mañana...?
Héctor: No especialmente, iremos por la mañana al hipermercado ese que han abierto nuevo, y luego estaremos por aquí...
Bonilla: Era por si a los niños les apetecía venirse un rato a la piscina... Javier no deja de darme la tabarra toda la tarde con que quiere jugar con Dani y eso...
Héctor: Pues supongo que sí, por mí no hay problema... estoy de Rodríguez, así que puedo hacer lo que quiera... nos acercaremos después de comer un rato, ¿de acuerdo...? es que por la mañana si no hago la compra y lleno la nevera, Asun me va a echar una bronca, porque lleva toda la semana diciéndolo...
Bonilla: (sonriente) Ya te veo... te tiene comiendo de su mano, eh...? ¡pájaro...!
Héctor: Pues sí, ¿para que te lo voy a negar...? al final en esta casa siempre se hace lo que ella dice...
Bonilla: Y tú tan feliz, ¿me equivoco...?
Héctor: No, no te equivocas... bueno, nos vemos mañana entonces...
Bonilla: De acuerdo, hasta mañana, pues...
Héctor: Adiós...

(Héctor cuelga el teléfono y va al cuarto de los niños donde están jugando a las construcciones y les cuenta el plan de mañana)

Héctor: A ver, chicos, me acaba de llamar Bonilla para invitarnos a pasar la tarde en la piscina...
Dani: (saltando) ¡Bieeen...!
Héctor: Pero primero de todo, mañana por la mañana iremos a comprar con el coche al nuevo supermercado ese grande que hay a las afueras... vuestra madre me pidió que hiciera la compra y si no lo hacemos, luego se enfada...
María: Será divertido, ¿verdad, Clara...?
Clara: Sí... y seguro que es muy grande y podremos comprar muchas cosas...
María: Pero hay que hacer una lista para que no se nos olvide nada... y sobre todo para no comprar tonterías que luego no sirven para nada...
Héctor: Muy bien, pues vosotras sois las encargadas de hacer la lista, ¿qué os parece...?
Clara: Puede ser divertido... mi mamá y yo siempre hacemos una lista de la compra antes de ir al supermercado o a la tienda...
María: Pues yo voy escribiendo todo lo que nos hace falta y miramos en los armarios y en la nevera, y vamos rellenando y lo que no sepamos te lo preguntamos, ¿vale, papi...?
Héctor: Claro, princesa...

(En ese momento se oye el teléfono y Héctor va hacia el salón para cogerlo)

Héctor: ¡Hola...! ¿Asun, cariño, eres tú...?
Asun: ¡Hola...! sí, cielo, soy yo... ya hemos llegado... cuando me marché, pasé por casa de Aurelia y la recogí y ya estamos instaladas... ¡aquí hace un calor impresionante...!
Héctor: Pues lo mismo que aquí... estaba esperando tu llamada... de hecho hace un rato ha llamado Bonilla y pensé que podías ser tú pero me parecía demasiado pronto...
Asun: La verdad es que se nos ha dado muy bien el viaje, y no había atasco en la carretera ni nada...
Héctor: Me alegro mucho... ¿ya habéis cenado...?
Asun: No... iremos ahora dentro de un rato, y mañana a primera hora tenemos que madrugar porque la primera charla empieza a las 10...
Héctor: Nosotros iremos mañana a comprar al hipermercado ese nuevo... que sepas que no se me ha olvidado, ¿eh...?
Asun: Te he dado tanto la tabarra esta semana con eso que sabía que no lo ibas a olvidar...
Héctor: No, claro que no, María y Clara están haciendo la lista de la compra para que no se nos olvide nada...
Asun: Que bien... tienes unas ayudantes fantásticas...
Héctor: Y luego por la tarde iremos a la piscina de Bonilla...
Asun: Así que vas a estar entretenido todo el día... no vas a tener tiempo ni de echarme de menos...
Héctor: Sabes que eso no es verdad... ya te estoy echando de menos ahora mismo, y solo de pensar en esta noche en nuestra cama tan grande y tan vacía, sin tus abrazos y tus besos antes de dormirme, me cuesta...
Asun: Eso mismo me pasa a mí... que veo la cama de esta habitación y sueño con poder compartirla contigo, que me hagas mimitos...
Héctor: Nada me gustaría más, ya lo sabes... pero me consuela pensar que solo serán un par de noches...
Asun: El domingo estaré ahí sin falta, te lo prometo... llegaré a comer...
Héctor: Perfecto... voy a ver si me pongo con la cena, que si no luego nuestros hijos se ponen muy pesados... sueña conmigo, ¿vale...?
Asun: Claro... siempre... y tú conmigo... te quiero...
Héctor: Te quiero... te mando un beso enorme de esos que tanto te gustan...
Asun: (sonriente) Ya me está llegando... mañana te llamo sobre esta hora... dales un beso muy fuerte a los niños y diles que mañana hablo con ellos...
Héctor: De acuerdo... adiós...
Asun: Un beso... adiós...

(Asun cuelga el teléfono y se va a buscar a Aurelia que justo también acaba de hablar con Gustavo y las dos se bajan a cenar)

(Héctor cuelga el teléfono y se dispone a preparar la cena en la cocina mientras las niñas ultiman la lista de la compra y ayudan a poner la mesa en el salón)

María: ¿Era mamá la que llamaba...?
Héctor: Sí, cielo... se alegra mucho de que todos estemos bien y ha celebrado los planes que tenemos para hacer... me ha dado un beso enorme para cada uno de vosotros...
Clara: ¿Estaba con mi madre...?
Héctor: No, tu madre estaba en la otra habitación hablando con tu padre y enseguida se iban a bajar a cenar porque tenían que acostarse pronto pues mañana madrugan para ir a la primera charla a las 10 de la mañana...
Dani: ¡Vaya rollo...! madrugar...
Héctor: Te advierto, campeón que si mañana queremos que nos de tiempo a hacer todo lo que tenemos planeado, también tendremos que madrugar...
María: (riéndose) ¡Ja, ja, ja, te aguantas...!
Dani: ¡Yo no quiero madrugar... estamos de vacaciones...!
Héctor: Pues mañana habrá que levantarse pronto, me temo, aunque sea sábado y estemos de vacaciones... es lo que hay...

(Dani se pasa enfurruñado el resto de la cena mientras las niñas se lo pasan bomba riéndose de las caras de enfado que pone mientras le da vueltas y vueltas al plato que tiene delante)

(A la mañana siguiente, Héctor se levanta, se asea y prepara el desayuno para la tropa infantil que ya espera en la cocina hambrienta y deseando salir a la calle)

Héctor: ¿Habéis dormido bien...?
Clara: Sí, tito, la cama de María es muy cómoda y hemos cabido las dos perfectamente...
Héctor: ¿No os habréis tirado hablando anoche hasta tarde, verdad...?
María: No, papá, nos dormimos enseguida, estábamos muy cansadas... de verdad...
Dani: ¿Adónde nos vamos, papi...?
Héctor: Vamos a salir con el coche a comprar, campeón... tu hermana y Clara han hecho la lista de cosas necesarias para que no se nos olvide nada, así que id desayunando y os vais preparando para salir...
María: ¡Ay, se me ha olvidado apuntar en la lista los cereales para Dani...!
Héctor: Pues toma, apunta...

(María coge un bolígrafo y apunta un par de cosas más, después acaba de desayunar y se prepara junto con Clara para salir)

(Héctor aparca el coche en el aparcamiento de superficie que han habilitado en el exterior del hipermercado y entra junto con todos los niños en el interior. Allí coge un carro para ir introduciendo los productos que cogen de las estanterías. Dani se lo pasa bomba corriendo por los pasillos y cogiendo cosas que no están en la lista y que la mayoría de las veces María y Clara tienen que devolver a su sitio, aunque algunos caprichos sí terminan quedándose en el carro definitivamente)

(Al cabo de un rato, las niñas se han recorrido todos los pasillos del hipermercado y han llenado el carro con todo tipo de productos. Sin embargo, en algún momento indeterminado, Dani se ha despistado y cuando llegan a la caja para pagar, se dan cuenta que Dani no está con ellos)

Héctor: Chicas, ¿dónde está Daniel...?
María: (mirando a su alrededor) ¡Pero si hace un momento estaba aquí...!
Héctor: (empezando a ponerse nervioso) ¡Pues ya no está...! ¡hay que encontrarle inmediatamente...!

(Clara y María empiezan a recorrer los pasillos llamando a Dani)

María: ¡Dani... Dani...! ¿dónde estás...? ¡Dani, me estás asustando...!
Clara: ¡Daniel, no te escondas...! ¡si es una broma no tiene gracia...!

(Héctor también se pone a buscar a Dani por los largos e inmensos pasillos del hipermercado, dejando el carro lleno junto a la caja, desesperado por localizar a su hijo)

Héctor: ¡Daniel...! ¡Daniel...! ¿donde estás, hijo...? ¡no hagas esto, campeón...!

(Los tres siguen dando vueltas por el hipermercado durante al menos media hora, preguntando a la gente que encuentran y dando una descripción del niño por si alguien lo ha visto pasar, hasta que finalmente encuentran a Daniel sentado en la mesa del vigilante del hipermercado, charlando animadamente con él tan tranquilo, sin ser consciente de todo el revuelo que se ha armado por su culpa)

Héctor: ¡Daniel...! ¡estás aquí...! ¡te estábamos buscando...! ¿pero cómo has llegado hasta aquí...?
Vigilante: ¿Es su hijo, caballero...? es un chaval muy simpático... y muy bueno, me estaba contando que se llama Daniel, que tiene casi 5 años, y que tiene una hermana que se llama María...
Héctor: (aliviado) Sí, en efecto... muchísimas gracias, buen hombre...
Vigilante: Me lo he encontrado un poco perdido por este pasillo y he decidido traerlo aquí y pensaba llamar ahora mismo a la zona de cajas a ver si alguien lo echaba en falta o lo estaba buscando...
Héctor: Pues llevamos buscándolo un buen rato, la verdad, y nos ha dado un susto de muerte... soy detective, ¿sabe...? y estaba a punto de llamar a la policía...
Vigilante: No se preocupe, caballero, y tranquilícese, por favor, que el niño está estupendamente, de hecho está usted más asustado que él...
Héctor: Eso ni lo dude... muchas gracias, de verdad... (cogiendo a su hijo en brazos) ¿estás bien, campeón...?
Dani: Sí... muy bien... es un señor muy simpático...
Héctor: ¿No estás asustado ni has tenido miedo...?
Dani: Sólo un poco al principio, cuando miré al pasillo y no estábais, pero luego vino este policía y ya no...
Héctor: Eres muy valiente, ¿sabes...? yo estaba muy preocupado porque pensaba que habías desaparecido... me has dado un buen susto...
Dani: Lo siento papá, yo no quería asustarte... ¿estás enfadado...?
Héctor: No, cariño, claro que no... (besa a su hijo) pero la próxima vez tenemos que estar todos más atentos... este tipo de cosas no pueden volver a pasar...
María: Como se entere mamá te la vas a cargar, enano...
Héctor: No digas esas cosas, Maria... Dani no tiene la culpa, simplemente nos hemos despistado todos un poco... y además mamá no tiene por que enterarse... ha sido una tontería y ha acabado bien... ¿verdad...?
María: ¿No le vas a decir nada a mamá...?
Héctor: Bueno, se lo diré pero cuando vuelva a Madrid mañana... no queremos preocuparla por una tontería... así que esta noche cuando llame por teléfono no hay porque asustarla, ¿de acuerdo...?
María: Lo que tú digas, papá... yo no le voy a decir nada...
Héctor: Muy bien, princesa... gracias...

(Héctor y los niños se dirigen hacia la zona de cajas para recoger el carro y pagar la compra pendiente. Después salen a la calle y van guardando la compra en el maletero del coche, para a continuación montar dentro y dirigirse hacia casa, mientras Dani no deja de pensar en la pequeña aventura que ha vivido al perderse en el supermercado)

(Ya por la tarde, Héctor lleva a los niños a casa de la familia Bonilla donde pasan una divertida tarde con ellos en la piscina entre juegos, risas, charla y una rica merienda a base de bocadillos, chocolatinas y golosinas varias que hacen las delicias de los más pequeños)

(De vuelta en casa, y según entran por la puerta, empieza a sonar el teléfono, y Dani corre hacia él sin que Héctor pueda detenerle a tiempo)

Dani: ¡Hola, soy Daniel...! ¿quién es...?
Asun: Dani, tesoro, soy mamá... ¿dónde estábais...? he llamado hace un rato y no había nadie...
Dani: Venimos de la piscina... acabamos de llegar...
Asun: Es verdad, cariño, que me lo dijo tu padre ayer, ya no me acordaba... ¿y qué tal te lo has pasado mi vida...?
Dani: Muy bien, me he bañado mucho y he jugado con Javi y hemos comido chocolate y caramelos...
Asun: Eso es estupendo, cariño... ¿y qué tal el día...?
Dani: Fenomenal mami, ¿y sabes qué...? esta mañana me he perdido en el supermercado pero un policía muy valiente me ha rescatado y ha estado conmigo y no he tenido nada de miedo...
Asun: (asustadísima) ¿Cómo dices...? pásame a papá inmediatamente... quiero hablar con él ahora...
María: (cuchicheando y llevándose las manos a la cabeza) Oh, oh, sabía que esto iba a acabar mal... lo sabía...

(Dani le pasa el teléfono a su padre)

Dani: Mamá quiere hablar contigo... ahora...
Héctor: Trae aquí, cielo... (coge el auricular) Asun...
Asun: (enfadada y preocupada) ¿Se puede saber que me está contando el niño...? ¿qué es eso de que se ha perdido en el supermercado esta mañana...? ¿pero cómo has podido perderle de vista, Héctor...?
Héctor: Asun, tranquilízate, por favor... el niño está perfectamente y puedo decirte que ha sido muy valiente...
Asun: (preocupada) ¿Pero él está bien...? es que... ¡ay, mi niño...!
Héctor: ¿Lo ves...? por eso yo no quería decirte nada, porque sabía que te ibas a preocupar y que te ibas a asustar innecesariamente...
Asun: (indignada) ¿Qué no pensabas decirme nada...? o sea, ¿qué me lo ibas a ocultar y pensabas que nunca me enteraría...? ¡Héctor, por favor...!
Héctor: Vamos a ver, Asun, claro que pensaba decírtelo, pero cuando llegaras a Madrid, no así por teléfono, porque sabía que te ibas a asustar y a enfadar...
Asun: ¡Pues claro que me enfado...! ¡es mi hijo, y me preocupo por él...!
Héctor: Sí, ya lo sé, y también es mi hijo... ¿o es que te crees que yo no me preocupo por él...? si le pasara algo yo me moriría... ¿es que acaso crees que soy un mal padre...?
Asun: No, por supuesto que no, yo no estoy diciendo eso, no saques las cosas de quicio... es sólo que deberías estar más atento cuando se trata de nuestros hijos...
Héctor: Y lo estoy, Asunción, créeme... fue solo un momento... ya sabes que Dani a veces es muy movido, y cuando me quise dar cuenta ya no estaba... pero te juro por lo más sagrado que me puse a buscarlo enseguida con las niñas que también hicieron su trabajo... incluso estuve a punto de llamar a la policía... y justo entonces es cuando le vimos sentado en la mesa del vigilante, y he de decirte que estaba tan tranquilo... estábamos nosotros más asustados que él mismo...
Asun: Desde luego, Héctor... ¿tú te imaginas lo que podría haber pasado si no llega a aparecer...?
Héctor: Por supuesto que me lo imagino, Asunción... y no quiero ni pensarlo... pero al final ha sido solo un susto, dejémoslo en eso, cariño... le podía haber pasado a cualquiera, incluso a ti...
Asun: ¿Me puedes pasar con María, por favor...?
Héctor: Claro, por supuesto... a ver si ella consigue tranquilizarte...

(Héctor le pasa el teléfono a María, ante la atenta mirada de Dani y de Clara, que no deja de reprender a Dani por ser tan bocazas y haber provocado una tormenta familiar)

María: Mami... mami... tranquila, por favor... no te preocupes, Dani está muy bien, lo que pasa es que es un bocazas...
Asun: ¿María, es que no puedes entender que esté preocupada...? ¿y si le hubiera pasado algo...? ¿y si le hubieran hecho daño a tu hermano...?
María: Pero no ha pasado nada, mamá... y además la culpa no es sólo de papá... también es mía, porque yo era responsable junto con Clara de vigilarle, y no lo hicimos bien... le perdimos de vista... así que regáñame a mí también... no te enfades con papá, por favor... papá hizo todo lo posible por encontrarle, te lo prometo, y Dani está perfectamente... estaba tan tranquilo hablando con aquel hombre... y ahora mismo se siente como un héroe... de verdad, mamá, no te enfades, papá no se lo merece...
Asun: (tranquilizándose) Está bien, tesoro, puede que tengas razón... al fin y al cabo ha sido solo un susto y estoy segura de que no va a volver a pasar, ¿verdad...?
María: Te prometo que no va a volver a pasar, nunca, nunca... con el susto que nos ha dado hoy el enano ya tenemos suficiente, y hemos aprendido que hay que vigilarle mejor...
Asun: Muy bien cariño, pásame con tu padre, anda, que quiero volver a hablar con él...

(María vuelve a pasarle el teléfono a su padre)

Héctor: Asun, cielo, ¿estás ya más tranquila...?
Asun: Sí, creo que sí... y lo siento, de verdad, perdóname... ya sé que he sido muy injusta y que he estado muy brusca, pero es que cuando se trata de mis hijos, no pienso con la cabeza, me puede el corazón y la rabia y no me controlo...
Héctor: Lo sé, cariño, y a mí me pasa lo mismo... son nuestros hijos y les queremos con toda nuestra alma, y si alguien les hiciera daño, yo no sé que haría...
Asun: Ni yo, pero nada bueno, seguro... pero yo quiero disculparme contigo por todo lo que te he dicho antes... no lo decía en serio... sé que tú eres el mejor padre que nuestros hijos pueden tener, y además debo decirte que tienes en tu hija a la mejor aliada, ella te defiende por encima de todo...
Héctor: (sonriendo) Sí, ya la estaba oyendo... me estaba poniendo por las nubes...
Asun: Héctor, para ella eres un héroe y para Dani también... tus hijos te adoran, que no se te olvide nunca, ellos siguen tu ejemplo...
Héctor: Soy consciente de ello, y por eso no quiero fallarles...
Asun: Y no lo haces... cada día eres mejor padre y también eres el mejor marido del mundo... y te quiero...
Héctor: (emocionado) Y yo te quiero a ti... vuelve pronto mañana, por favor... te echo de menos y estoy deseando abrazarte...
Asun: Y yo... estaré ahí a la hora de comer, te lo prometo... un beso enorme para ti y para los niños multiplicado por dos... te quiero, adiós...
Héctor: Te quiero... adiós...

(Héctor cuelga el teléfono mientras María y Clara cuchichean divertidas en su habitación)

María: ¿Ves...? ya te dije que se arreglarían enseguida...
Clara: (riéndose) Tus padres son un poco pastelosos, ¿no...? que si te quiero por aquí, que si un beso por allá, que si te echo de menos...
María: ¡Cállate...! ¡no seas mala...! a mí me gusta que se digan cosas bonitas... yo cuando sea mayor me gustaría poder decirle todas esas cosas a mi novio...
Clara: Pues a mí me daría vergüenza...
María: (extrañada) ¿Por qué...? ¿es que nunca les has oído a tus padres decirse esas cosas...?
Clara: Pues no... si se lo dicen deben hacerlo cuando yo no les veo...
María: Pues es una lástima que sean tan tímidos... mis padres no esconden lo que sienten el uno por el otro y desde que Dani y yo éramos pequeños siempre les hemos visto besarse en la boca como si fuera la cosa más normal del mundo... y a mí eso me gusta... no sé, me da tranquilidad...
Clara: Es la primera vez que me cuentan algo así... pero se lo diré a mis padres a ver que opinan...
María: Tú pregúntaselo y luego me lo dices...
Clara: De acuerdo... y ahora vamos a poner la mesa, que tu padre estará preparando ya la cena en la cocina...
María: Sí, venga, vamos...

(María y Clara van al salón a poner la mesa para a continuación sentarse a cenar todos juntos, incluido Dani que no para de hablar de la aventura del día y está orgulloso de sentirse protagonista por una vez)

(Al día siguiente, ya es Domingo y una vez que Clara y María han ido a la misa semanal acompañadas por Felisa, van a dar un largo paseo con Dani y con Héctor, mientras este aprovecha para comprar el periódico y después van a tomarse el aperitivo al Asturiano)

(Llega la hora de comer y Héctor está preparando una comida un poco más especial para dar la bienvenida a Asun que está a punto de llegar a casa de su viaje. Según están María y Clara poniendo la mesa, se oye la puerta y entran en casa Asun y Aurelia)

Asun: ¡Hola...!
Aurelia: ¡Hola...!
Clara: (corre a abrazarse a su madre) ¡Mamá...!
María: ¡Mami... hola...!
Asun: Hola, tesoro... ¿y tu hermano...?

(Dani sale de la habitación)

Dani: ¡Hola, mamá...!
Asun: ¡Hola, pequeñajo...! (le besa y le abraza) ¡menudo susto que le diste ayer a tu padre y a mí cuando me lo contaste...!
Dani: Pues yo no estaba asustado... ese policía era muy simpático...

(Héctor sale de la cocina a saludar a su mujer y a Aurelia)

Héctor: ¡Hola, cariño...! (la besa en los labios dulcemente)
Asun: ¡Hola...!
Héctor: Hola, Aurelia... ¿qué tal lo habéis pasado...?
Aurelia: Bueno, no ha estado tan mal como pensábamos, yo pensaba que nos aburriríamos, pero de hecho no ha sido así...
Héctor: Pues me alegro... nosotros tampoco hemos tenido tiempo de aburrirnos...
Aurelia: Ya, ya lo sé... Asun me contó lo de Dani... ¡madre mía, que susto, no...?
Héctor: Si te digo la verdad estaba yo más asustado que él... se portó como un auténtico valiente y ahora lo cuenta como una gran aventura...
Asun: A mí casi me da un ataque cuando me enteré... y de hecho me enfadé mucho al principio, pero son cosas que pasan... y al final lo importante es que todo acabó bien... y Héctor y María me han prometido que a partir de ahora estarán más atentos y vigilarán a Dani con más de cien ojos... ¿verdad...?
Héctor: Verdad... pero bueno, vamos a sentarnos a comer... he preparado comida para todos... ¿os quedáis a comer, verdad Aurelia...?
Aurelia: Pues me temo que no... siento decepcionarte, pero he venido solo a recoger a Clara y nos vamos a casa... Gustavo nos está esperando para comer y queremos pasar la tarde allí...
Héctor: Claro, lo entiendo perfectamente...
Asun: Pues hala, María, cielo, despídete de Clara entonces...

(María y Clara se despiden y Aurelia se marcha con ella a casa, dejando a la familia Perea disfrutar de una opípara comida)

(Ya por la noche, y tras haber pasado la tarde hablando con su madre, los niños se han acostado y duermen tranquilos en sus respectivas camas. Asun y Héctor acaban de terminar de cenar y charlan divertidos en el sofá)

Héctor: (cogiéndola de las manos) ¿Y entonces has conocido a algún periodista joven y guapetón o no...?
Asun: (siguiendo el juego divertida) Puede ser... hay por ahí uno que no me ha quitado los ojos de encima en todo el fin de semana... es una lástima que yo ya esté fuera del mercado, que si no...
Héctor: (sorprendido) ¿Qué si no qué...?
Asun: (divertida) Quien sabe lo que habría podido pasar... una no es de piedra y claro, cuando un hombre interesante y bien parecido te pone ojitos, es difícil resistirse... a no ser que...
Héctor: (intrigado) ¿A no ser que qué...?
Asun: (acariciando a su marido) A no ser que una ya tenga en casa a ese hombre... un hombre que la vuelve loca con esa mirada, con esos ojos azules... (le empieza a besar despacio) esa sonrisa... esas caricias que te transportan al paraíso y que no te dejan pensar en otra cosa que no sea un deseo irrefrenable de besarle, de tenerle entre mis brazos, de amarle y de querer compartir con él todos los momentos importantes de mi vida...
Héctor: (emocionado, empieza a desabrochar los botones de la blusa de su mujer, deslizando sus manos en el interior) Y ese hombre puede sentirse el más afortunado del mundo al saber que el amor que siente por esa mujer se multiplica cada día y sobre todo al saber que ella le corresponde con creces...

(Héctor y Asun se buscan con la mirada, se besan furtivamente, sus manos se pierden dentro de su ropa entre divertidas sonrisas y tiernas caricias. Asun se cuelga del cuello de su marido)

Asun: (susurrando en su oído) Llévame a la cama... allí estaremos más a gusto...
Héctor: Me encanta que siempre tengas razón... vamos, mi niña...

(Héctor y Asun trasladan su romántico arrebato a un lugar mucho más íntimo y personal donde permanecen el resto de la noche y hasta la mañana siguiente, llevados por su magia y complicidad y demostrando una vez más que su amor está por encima de cualquier otra cosa)











5 comentarios:

  1. Jjajajaaa, raaaki, como me he reído!!! Te ha quedado genial!!! Y maría i clarita són majísimas!!!:))

    Un petó

    ResponderEliminar
  2. ¿Verdad que sí...? son dos niiñas muy espabiladas, y Dani también lo es, un tanto travieso pero muy buen niño... me alegro que te haya gustado... a ver si vuelvo a inspirarme y publico otro relato pronto... Un beso también para tí, wapa y gracias por leerme... ;) :)

    ResponderEliminar
  3. Me ha encantado la aventura de Dani y como se siente un héroe a pesar del susto de los demás. Y como siempre, Asun y Héctor demos trando su amor a audales ¡¡ ME ENCANTA VERLOS ASI !!
    A ver si los lionistas te leen y tenemos algunas de estas escenas tan maravillosas....:))

    BESITOS:)

    ResponderEliminar
  4. El diablillo sigue pegando sustos!!! me encanta Dani y sus travesuras. Me ha encantado lo de " pastelosos" y dulzones y románticos y estupendos según María. Muy bien Raki. yo por mi parte he vuelto a las andadas con los detectives y un nuevvo caso.

    ResponderEliminar
  5. Gracias guapa por tus relatos, me ha gustado mucho y nunca me pierdo ningún capítulo y ya podían los guionistas leer tus relatos para coger ideas para la serie y por cierto, son maravillosas como dicen las compis...Un beso

    ResponderEliminar