(La primavera terminó dando paso
al verano. Los niños terminaron el colegio a finales de Junio y con unas notas
muy buenas. Ahora se preparan para disfrutar de unas largas y merecidas
vacaciones antes de volver al colegio el próximo curso, en el que Daniel ya se
siente mayor porque va a empezar la Primaria y María estudiará el último curso
de Primaria antes de empezar el Bachillerato)
(A medida que los días se han ido
haciendo más largos, las familias aprovechan para salir por las tardes a
pasear, y los niños pasan más tiempo en la calle. María y Daniel bajan cada
tarde a jugar a la plaza con sus vecinos, primos y amigos, vigilados por Felisa
o Manolita hasta que Asun y Héctor vienen de trabajar. En pocos días, Asun
empezará la jornada de verano en la redacción y dispondrá de más tiempo libre
para pasarlo con la familia)
(Una tarde de Julio, Asun llega a
casa a la hora de comer, donde Héctor y los niños ya la están esperando hambrientos)
María: ¡Hola, mamá...! ¡tenemos
hambre...!
Dani: ¡Queremos comer...!
Asun: Ya lo sé, tesoros... voy a
dejar esto en el cuarto y me siento ahora mismo... ¡hola, cariño...! (se
inclina sobre él y le da un tierno beso en los labios)
Héctor: Hola, cielo...
(Asun pasa por el dormitorio,
deja su bolso y una carpeta sobre la cama y se sienta a la mesa para comer con
la familia)
Héctor: ¿Quieres un poco de
ensalada...?
Asun: Sí, por favor... y esas
croquetas tienen muy buena pinta...
Héctor: Las ha hecho tu madre, me
las ha subido hace un momento para que las probáramos...
Asun: Que bien...
Héctor: ¿Qué tal hoy en el
trabajo...?
Asun: ¡Buf! Pues hemos tenido un
día completito... y además Julio nos ha dicho a Aurelia y a mí que si podíamos
ir este fin de semana a las Jornadas del Periodismo que se celebran desde el
Viernes hasta el Domingo en un hotel de Toledo...
Héctor: ¡Vaya...! ¡que suerte...!
Asun: No te creas... van a ser
largas horas de aburridas charlas sobre el periodismo, la ética y cosas así...
la verdad es que no me apetece nada... hace demasiado calor para encerrarse en
un hotel todo el fin de semana... y además te voy a echar de menos a ti y a los
niños...
María: ¿Y por qué no podemos ir
contigo...?
Héctor: María, tu madre no va de
excursión precisamente... son reuniones de trabajo, muy aburridas, llenas de
periodistas...
Asun: Tú lo has dicho... así que
Aurelia y yo hemos estado hablando para organizarnos y yo creo que lo mejor es
que Clara se venga a pasar aquí el fin de semana... al parecer a Gustavo le
viene bien que le dejemos solo para preparar un juicio muy importante que tiene
pendiente la semana que viene...
María: (aplaudiendo) ¡Sí....
bien...! ¿y podrá dormir en mi cama, verdad, mamá...?
Asun: Si tú quieres, cariño...
aunque ya vais siendo bastante mayores para estar en esa cama las dos, podemos
montar la cama turca si te parece...
María: No, prefiero dormir con
Clarita en la cama... así nos contamos confidencias entre amigas...
Daniel: (encogiéndose de hombros)
¡Bah... rollos de niñas...! ¡son unas cotorras...!
(Héctor y Asun empiezan a reírse
por el comentario de su hijo)
María: (dando un codazo a su
hermano) ¡Vale ya, Dani...! ¡Jolín, siempre está igual...! me gustaría saber
los temas tan interesantes que hablas tú con Javier... ¡enano...!
Dani: (con la boca llena de
comida) ¡Me ha llamado enano...!
María: Porque lo eres...
Asun: ¡María, Dani... ya está
bien, los dos...! ¡a callar y a comer...!
Héctor: Venga niños, haced caso a
vuestra madre...
Asun: ¿Estás seguro que te
apañarás tú solo con toda la tropa este fin de semana...?
Héctor: Que sí, mujer... que en
el fondo son muy buenos... a veces les gusta dar algo de guerra pero luego son
unos angelitos...
María: Puedes irte tranquila,
mamá... que Clara y yo meteremos en cintura a Dani si hace falta...
Héctor: Y además en caso de
extrema urgencia siempre podemos pedir ayuda a tu madre... no te preocupes,
cariño, que no va a pasar nada, ya lo verás... tú dedícate a disfrutar de la
experiencia y piensa en mí...
Asun: (sonriente) Eso ni lo dudes...
gracias, mi amor...
Héctor: Sabes que te quiero...
Asun: Lo sé, yo también...
(La familia Perea termina de
comer y los niños se van a jugar un rato)
(Llega el viernes por la tarde y
todo está preparado para que Asun salga hacia Toledo. Héctor la acompaña hasta
el coche y le ayuda con la bolsa de viaje)
Héctor: (metiendo la bolsa en el
maletero) ¿Llevas todo lo que necesitas...?
Asun: Sí, eso creo... gracias,
cariño...
Héctor: Que tengas un buen
viaje... y llámame cuando estés instalada en el hotel...
Asun: (sonriente) Que sí,
descuida que es lo primero que haré... adiós, mi amor...
Héctor: Adiós, mi niña...
(Héctor y Asun se abrazan y se
besan en mitad de la calle como dos adolescentes)
Héctor: Te quiero...
Asun: Te quiero...
(Asun se monta en el coche y
arranca poniendo rumbo hacia la carretera mientras ve por el retrovisor como
Héctor la saluda con la mano lanzando besos)
(Un poco más tarde, Héctor está
leyendo el periódico y con la tele de fondo mientras hace tiempo hasta la hora
de la cena. En ese instante suena el teléfono y Héctor mira el reloj)
Héctor: Que raro... aún es pronto
para que haya llegado... (coge el teléfono) ¿sí, quién es...?
Bonilla: Hola, Héctor...
Héctor: Hombre, Bonilla, amigo,
¿qué pasa...?
Bonilla: ¿No esperabas mi llamada...?
Héctor: Pues si te digo la verdad
no... estoy esperando que me llame Asun pero un poco más tarde... como ya te
dije se marchaba este fin de semana a unas jornadas de periodismo y no se qué
en Toledo...
Bonilla: Es verdad, que me lo has
comentado... entonces no te entretengo mucho que luego te quejas de que te
bloqueo el teléfono y que Asun no consigue comunicar contigo y bla, bla, bla...
Héctor: Tranquilo, hombre... que
si no consigue comunicar a la primera lo volverá a intentar...
Bonilla: Yo te llamaba solo para
decirte que al final conseguí hablar con el juez Padilla...
Héctor: Ah, muy bien... ¿y has
sacado algo en claro...?
Bonilla: Algo... aunque no gran
cosa, es un tipo duro de pelar, pero ya le he dicho a Vallejo que se ocupe de
ponerle las pilas...
Héctor: Estupendo, buen
trabajo... así se hace...
Bonilla: Otra cosa que no tiene
nada que ver con el trabajo... ¿vais a hacer algo mañana...?
Héctor: No especialmente, iremos
por la mañana al hipermercado ese que han abierto nuevo, y luego estaremos por
aquí...
Bonilla: Era por si a los niños
les apetecía venirse un rato a la piscina... Javier no deja de darme la tabarra
toda la tarde con que quiere jugar con Dani y eso...
Héctor: Pues supongo que sí, por
mí no hay problema... estoy de Rodríguez, así que puedo hacer lo que quiera...
nos acercaremos después de comer un rato, ¿de acuerdo...? es que por la mañana
si no hago la compra y lleno la nevera, Asun me va a echar una bronca, porque
lleva toda la semana diciéndolo...
Bonilla: (sonriente) Ya te veo...
te tiene comiendo de su mano, eh...? ¡pájaro...!
Héctor: Pues sí, ¿para que te lo
voy a negar...? al final en esta casa siempre se hace lo que ella dice...
Bonilla: Y tú tan feliz, ¿me
equivoco...?
Héctor: No, no te equivocas...
bueno, nos vemos mañana entonces...
Bonilla: De acuerdo, hasta
mañana, pues...
Héctor: Adiós...
(Héctor cuelga el teléfono y va
al cuarto de los niños donde están jugando a las construcciones y les cuenta el
plan de mañana)
Héctor: A ver, chicos, me acaba
de llamar Bonilla para invitarnos a pasar la tarde en la piscina...
Dani: (saltando) ¡Bieeen...!
Héctor: Pero primero de todo,
mañana por la mañana iremos a comprar con el coche al nuevo supermercado ese
grande que hay a las afueras... vuestra madre me pidió que hiciera la compra y
si no lo hacemos, luego se enfada...
María: Será divertido, ¿verdad,
Clara...?
Clara: Sí... y seguro que es muy
grande y podremos comprar muchas cosas...
María: Pero hay que hacer una
lista para que no se nos olvide nada... y sobre todo para no comprar tonterías
que luego no sirven para nada...
Héctor: Muy bien, pues vosotras
sois las encargadas de hacer la lista, ¿qué os parece...?
Clara: Puede ser divertido... mi
mamá y yo siempre hacemos una lista de la compra antes de ir al supermercado o
a la tienda...
María: Pues yo voy escribiendo
todo lo que nos hace falta y miramos en los armarios y en la nevera, y vamos
rellenando y lo que no sepamos te lo preguntamos, ¿vale, papi...?
Héctor: Claro, princesa...
(En ese momento se oye el
teléfono y Héctor va hacia el salón para cogerlo)
Héctor: ¡Hola...! ¿Asun, cariño,
eres tú...?
Asun: ¡Hola...! sí, cielo, soy
yo... ya hemos llegado... cuando me marché, pasé por casa de Aurelia y la
recogí y ya estamos instaladas... ¡aquí hace un calor impresionante...!
Héctor: Pues lo mismo que aquí...
estaba esperando tu llamada... de hecho hace un rato ha llamado Bonilla y pensé
que podías ser tú pero me parecía demasiado pronto...
Asun: La verdad es que se nos ha
dado muy bien el viaje, y no había atasco en la carretera ni nada...
Héctor: Me alegro mucho... ¿ya
habéis cenado...?
Asun: No... iremos ahora dentro
de un rato, y mañana a primera hora tenemos que madrugar porque la primera
charla empieza a las 10...
Héctor: Nosotros iremos mañana a
comprar al hipermercado ese nuevo... que sepas que no se me ha olvidado,
¿eh...?
Asun: Te he dado tanto la tabarra
esta semana con eso que sabía que no lo ibas a olvidar...
Héctor: No, claro que no, María y
Clara están haciendo la lista de la compra para que no se nos olvide nada...
Asun: Que bien... tienes unas
ayudantes fantásticas...
Héctor: Y luego por la tarde
iremos a la piscina de Bonilla...
Asun: Así que vas a estar
entretenido todo el día... no vas a tener tiempo ni de echarme de menos...
Héctor: Sabes que eso no es
verdad... ya te estoy echando de menos ahora mismo, y solo de pensar en esta
noche en nuestra cama tan grande y tan vacía, sin tus abrazos y tus besos antes
de dormirme, me cuesta...
Asun: Eso mismo me pasa a mí...
que veo la cama de esta habitación y sueño con poder compartirla contigo, que
me hagas mimitos...
Héctor: Nada me gustaría más, ya
lo sabes... pero me consuela pensar que solo serán un par de noches...
Asun: El domingo estaré ahí sin
falta, te lo prometo... llegaré a comer...
Héctor: Perfecto... voy a ver si
me pongo con la cena, que si no luego nuestros hijos se ponen muy pesados...
sueña conmigo, ¿vale...?
Asun: Claro... siempre... y tú
conmigo... te quiero...
Héctor: Te quiero... te mando un
beso enorme de esos que tanto te gustan...
Asun: (sonriente) Ya me está
llegando... mañana te llamo sobre esta hora... dales un beso muy fuerte a los
niños y diles que mañana hablo con ellos...
Héctor: De acuerdo... adiós...
Asun: Un beso... adiós...
(Asun cuelga el teléfono y se va
a buscar a Aurelia que justo también acaba de hablar con Gustavo y las dos se
bajan a cenar)
(Héctor cuelga el teléfono y se
dispone a preparar la cena en la cocina mientras las niñas ultiman la lista de
la compra y ayudan a poner la mesa en el salón)
María: ¿Era mamá la que
llamaba...?
Héctor: Sí, cielo... se alegra
mucho de que todos estemos bien y ha celebrado los planes que tenemos para
hacer... me ha dado un beso enorme para cada uno de vosotros...
Clara: ¿Estaba con mi madre...?
Héctor: No, tu madre estaba en la
otra habitación hablando con tu padre y enseguida se iban a bajar a cenar
porque tenían que acostarse pronto pues mañana madrugan para ir a la primera
charla a las 10 de la mañana...
Dani: ¡Vaya rollo...! madrugar...
Héctor: Te advierto, campeón que
si mañana queremos que nos de tiempo a hacer todo lo que tenemos planeado,
también tendremos que madrugar...
María: (riéndose) ¡Ja, ja, ja, te
aguantas...!
Dani: ¡Yo no quiero madrugar...
estamos de vacaciones...!
Héctor: Pues mañana habrá que
levantarse pronto, me temo, aunque sea sábado y estemos de vacaciones... es lo
que hay...
(Dani se pasa enfurruñado el
resto de la cena mientras las niñas se lo pasan bomba riéndose de las caras de
enfado que pone mientras le da vueltas y vueltas al plato que tiene delante)
(A la mañana siguiente, Héctor se
levanta, se asea y prepara el desayuno para la tropa infantil que ya espera en
la cocina hambrienta y deseando salir a la calle)
Héctor: ¿Habéis dormido bien...?
Clara: Sí, tito, la cama de María
es muy cómoda y hemos cabido las dos perfectamente...
Héctor: ¿No os habréis tirado
hablando anoche hasta tarde, verdad...?
María: No, papá, nos dormimos
enseguida, estábamos muy cansadas... de verdad...
Dani: ¿Adónde nos vamos, papi...?
Héctor: Vamos a salir con el
coche a comprar, campeón... tu hermana y Clara han hecho la lista de cosas
necesarias para que no se nos olvide nada, así que id desayunando y os vais
preparando para salir...
María: ¡Ay, se me ha olvidado
apuntar en la lista los cereales para Dani...!
Héctor: Pues toma, apunta...
(María coge un bolígrafo y apunta
un par de cosas más, después acaba de desayunar y se prepara junto con Clara
para salir)
(Héctor aparca el coche en el
aparcamiento de superficie que han habilitado en el exterior del hipermercado y
entra junto con todos los niños en el interior. Allí coge un carro para ir
introduciendo los productos que cogen de las estanterías. Dani se lo pasa bomba
corriendo por los pasillos y cogiendo cosas que no están en la lista y que la
mayoría de las veces María y Clara tienen que devolver a su sitio, aunque
algunos caprichos sí terminan quedándose en el carro definitivamente)
(Al cabo de un rato, las niñas se
han recorrido todos los pasillos del hipermercado y han llenado el carro con
todo tipo de productos. Sin embargo, en algún momento indeterminado, Dani se ha
despistado y cuando llegan a la caja para pagar, se dan cuenta que Dani no está
con ellos)
Héctor: Chicas, ¿dónde está
Daniel...?
María: (mirando a su alrededor)
¡Pero si hace un momento estaba aquí...!
Héctor: (empezando a ponerse
nervioso) ¡Pues ya no está...! ¡hay que encontrarle inmediatamente...!
(Clara y María empiezan a
recorrer los pasillos llamando a Dani)
María: ¡Dani... Dani...! ¿dónde
estás...? ¡Dani, me estás asustando...!
Clara: ¡Daniel, no te
escondas...! ¡si es una broma no tiene gracia...!
(Héctor también se pone a buscar
a Dani por los largos e inmensos pasillos del hipermercado, dejando el carro
lleno junto a la caja, desesperado por localizar a su hijo)
Héctor: ¡Daniel...! ¡Daniel...! ¿donde
estás, hijo...? ¡no hagas esto, campeón...!
(Los tres siguen dando vueltas
por el hipermercado durante al menos media hora, preguntando a la gente que
encuentran y dando una descripción del niño por si alguien lo ha visto pasar,
hasta que finalmente encuentran a Daniel sentado en la mesa del vigilante del
hipermercado, charlando animadamente con él tan tranquilo, sin ser consciente
de todo el revuelo que se ha armado por su culpa)
Héctor: ¡Daniel...! ¡estás
aquí...! ¡te estábamos buscando...! ¿pero cómo has llegado hasta aquí...?
Vigilante: ¿Es su hijo,
caballero...? es un chaval muy simpático... y muy bueno, me estaba contando que
se llama Daniel, que tiene casi 5 años, y que tiene una hermana que se llama
María...
Héctor: (aliviado) Sí, en
efecto... muchísimas gracias, buen hombre...
Vigilante: Me lo he encontrado un
poco perdido por este pasillo y he decidido traerlo aquí y pensaba llamar ahora
mismo a la zona de cajas a ver si alguien lo echaba en falta o lo estaba
buscando...
Héctor: Pues llevamos buscándolo
un buen rato, la verdad, y nos ha dado un susto de muerte... soy detective,
¿sabe...? y estaba a punto de llamar a la policía...
Vigilante: No se preocupe,
caballero, y tranquilícese, por favor, que el niño está estupendamente, de
hecho está usted más asustado que él...
Héctor: Eso ni lo dude... muchas
gracias, de verdad... (cogiendo a su hijo en brazos) ¿estás bien, campeón...?
Dani: Sí... muy bien... es un
señor muy simpático...
Héctor: ¿No estás asustado ni has
tenido miedo...?
Dani: Sólo un poco al principio,
cuando miré al pasillo y no estábais, pero luego vino este policía y ya no...
Héctor: Eres muy valiente,
¿sabes...? yo estaba muy preocupado porque pensaba que habías desaparecido...
me has dado un buen susto...
Dani: Lo siento papá, yo no
quería asustarte... ¿estás enfadado...?
Héctor: No, cariño, claro que
no... (besa a su hijo) pero la próxima vez tenemos que estar todos más
atentos... este tipo de cosas no pueden volver a pasar...
María: Como se entere mamá te la
vas a cargar, enano...
Héctor: No digas esas cosas,
Maria... Dani no tiene la culpa, simplemente nos hemos despistado todos un
poco... y además mamá no tiene por que enterarse... ha sido una tontería y ha
acabado bien... ¿verdad...?
María: ¿No le vas a decir nada a
mamá...?
Héctor: Bueno, se lo diré pero
cuando vuelva a Madrid mañana... no queremos preocuparla por una tontería...
así que esta noche cuando llame por teléfono no hay porque asustarla, ¿de
acuerdo...?
María: Lo que tú digas, papá...
yo no le voy a decir nada...
Héctor: Muy bien, princesa...
gracias...
(Héctor y los niños se dirigen
hacia la zona de cajas para recoger el carro y pagar la compra pendiente.
Después salen a la calle y van guardando la compra en el maletero del coche,
para a continuación montar dentro y dirigirse hacia casa, mientras Dani no deja
de pensar en la pequeña aventura que ha vivido al perderse en el supermercado)
(Ya por la tarde, Héctor lleva a
los niños a casa de la familia Bonilla donde pasan una divertida tarde con
ellos en la piscina entre juegos, risas, charla y una rica merienda a base de
bocadillos, chocolatinas y golosinas varias que hacen las delicias de los más
pequeños)
(De vuelta en casa, y según
entran por la puerta, empieza a sonar el teléfono, y Dani corre hacia él sin
que Héctor pueda detenerle a tiempo)
Dani: ¡Hola, soy Daniel...!
¿quién es...?
Asun: Dani, tesoro, soy mamá...
¿dónde estábais...? he llamado hace un rato y no había nadie...
Dani: Venimos de la piscina...
acabamos de llegar...
Asun: Es verdad, cariño, que me
lo dijo tu padre ayer, ya no me acordaba... ¿y qué tal te lo has pasado mi
vida...?
Dani: Muy bien, me he bañado
mucho y he jugado con Javi y hemos comido chocolate y caramelos...
Asun: Eso es estupendo, cariño...
¿y qué tal el día...?
Dani: Fenomenal mami, ¿y sabes
qué...? esta mañana me he perdido en el supermercado pero un policía muy
valiente me ha rescatado y ha estado conmigo y no he tenido nada de miedo...
Asun: (asustadísima) ¿Cómo
dices...? pásame a papá inmediatamente... quiero hablar con él ahora...
María: (cuchicheando y llevándose
las manos a la cabeza) Oh, oh, sabía que esto iba a acabar mal... lo sabía...
(Dani le pasa el teléfono a su
padre)
Dani: Mamá quiere hablar
contigo... ahora...
Héctor: Trae aquí, cielo... (coge
el auricular) Asun...
Asun: (enfadada y preocupada) ¿Se
puede saber que me está contando el niño...? ¿qué es eso de que se ha perdido
en el supermercado esta mañana...? ¿pero cómo has podido perderle de vista,
Héctor...?
Héctor: Asun, tranquilízate, por
favor... el niño está perfectamente y puedo decirte que ha sido muy valiente...
Asun: (preocupada) ¿Pero él está
bien...? es que... ¡ay, mi niño...!
Héctor: ¿Lo ves...? por eso yo no
quería decirte nada, porque sabía que te ibas a preocupar y que te ibas a
asustar innecesariamente...
Asun: (indignada) ¿Qué no
pensabas decirme nada...? o sea, ¿qué me lo ibas a ocultar y pensabas que nunca
me enteraría...? ¡Héctor, por favor...!
Héctor: Vamos a ver, Asun, claro
que pensaba decírtelo, pero cuando llegaras a Madrid, no así por teléfono,
porque sabía que te ibas a asustar y a enfadar...
Asun: ¡Pues claro que me
enfado...! ¡es mi hijo, y me preocupo por él...!
Héctor: Sí, ya lo sé, y también
es mi hijo... ¿o es que te crees que yo no me preocupo por él...? si le pasara
algo yo me moriría... ¿es que acaso crees que soy un mal padre...?
Asun: No, por supuesto que no, yo
no estoy diciendo eso, no saques las cosas de quicio... es sólo que deberías
estar más atento cuando se trata de nuestros hijos...
Héctor: Y lo estoy, Asunción,
créeme... fue solo un momento... ya sabes que Dani a veces es muy movido, y
cuando me quise dar cuenta ya no estaba... pero te juro por lo más sagrado que
me puse a buscarlo enseguida con las niñas que también hicieron su trabajo...
incluso estuve a punto de llamar a la policía... y justo entonces es cuando le
vimos sentado en la mesa del vigilante, y he de decirte que estaba tan
tranquilo... estábamos nosotros más asustados que él mismo...
Asun: Desde luego, Héctor... ¿tú
te imaginas lo que podría haber pasado si no llega a aparecer...?
Héctor: Por supuesto que me lo
imagino, Asunción... y no quiero ni pensarlo... pero al final ha sido solo un
susto, dejémoslo en eso, cariño... le podía haber pasado a cualquiera, incluso
a ti...
Asun: ¿Me puedes pasar con María,
por favor...?
Héctor: Claro, por supuesto... a
ver si ella consigue tranquilizarte...
(Héctor le pasa el teléfono a
María, ante la atenta mirada de Dani y de Clara, que no deja de reprender a
Dani por ser tan bocazas y haber provocado una tormenta familiar)
María: Mami... mami... tranquila,
por favor... no te preocupes, Dani está muy bien, lo que pasa es que es un
bocazas...
Asun: ¿María, es que no puedes
entender que esté preocupada...? ¿y si le hubiera pasado algo...? ¿y si le
hubieran hecho daño a tu hermano...?
María: Pero no ha pasado nada,
mamá... y además la culpa no es sólo de papá... también es mía, porque yo era
responsable junto con Clara de vigilarle, y no lo hicimos bien... le perdimos
de vista... así que regáñame a mí también... no te enfades con papá, por
favor... papá hizo todo lo posible por encontrarle, te lo prometo, y Dani está
perfectamente... estaba tan tranquilo hablando con aquel hombre... y ahora
mismo se siente como un héroe... de verdad, mamá, no te enfades, papá no se lo
merece...
Asun: (tranquilizándose) Está
bien, tesoro, puede que tengas razón... al fin y al cabo ha sido solo un susto
y estoy segura de que no va a volver a pasar, ¿verdad...?
María: Te prometo que no va a
volver a pasar, nunca, nunca... con el susto que nos ha dado hoy el enano ya
tenemos suficiente, y hemos aprendido que hay que vigilarle mejor...
Asun: Muy bien cariño, pásame con
tu padre, anda, que quiero volver a hablar con él...
(María vuelve a pasarle el
teléfono a su padre)
Héctor: Asun, cielo, ¿estás ya
más tranquila...?
Asun: Sí, creo que sí... y lo
siento, de verdad, perdóname... ya sé que he sido muy injusta y que he estado
muy brusca, pero es que cuando se trata de mis hijos, no pienso con la cabeza,
me puede el corazón y la rabia y no me controlo...
Héctor: Lo sé, cariño, y a mí me
pasa lo mismo... son nuestros hijos y les queremos con toda nuestra alma, y si
alguien les hiciera daño, yo no sé que haría...
Asun: Ni yo, pero nada bueno,
seguro... pero yo quiero disculparme contigo por todo lo que te he dicho
antes... no lo decía en serio... sé que tú eres el mejor padre que nuestros
hijos pueden tener, y además debo decirte que tienes en tu hija a la mejor
aliada, ella te defiende por encima de todo...
Héctor: (sonriendo) Sí, ya la
estaba oyendo... me estaba poniendo por las nubes...
Asun: Héctor, para ella eres un
héroe y para Dani también... tus hijos te adoran, que no se te olvide nunca,
ellos siguen tu ejemplo...
Héctor: Soy consciente de ello, y
por eso no quiero fallarles...
Asun: Y no lo haces... cada día
eres mejor padre y también eres el mejor marido del mundo... y te quiero...
Héctor: (emocionado) Y yo te
quiero a ti... vuelve pronto mañana, por favor... te echo de menos y estoy
deseando abrazarte...
Asun: Y yo... estaré ahí a la
hora de comer, te lo prometo... un beso enorme para ti y para los niños
multiplicado por dos... te quiero, adiós...
Héctor: Te quiero... adiós...
(Héctor cuelga el teléfono
mientras María y Clara cuchichean divertidas en su habitación)
María: ¿Ves...? ya te dije que se
arreglarían enseguida...
Clara: (riéndose) Tus padres son
un poco pastelosos, ¿no...? que si te quiero por aquí, que si un beso por allá,
que si te echo de menos...
María: ¡Cállate...! ¡no seas
mala...! a mí me gusta que se digan cosas bonitas... yo cuando sea mayor me
gustaría poder decirle todas esas cosas a mi novio...
Clara: Pues a mí me daría
vergüenza...
María: (extrañada) ¿Por qué...?
¿es que nunca les has oído a tus padres decirse esas cosas...?
Clara: Pues no... si se lo dicen
deben hacerlo cuando yo no les veo...
María: Pues es una lástima que
sean tan tímidos... mis padres no esconden lo que sienten el uno por el otro y
desde que Dani y yo éramos pequeños siempre les hemos visto besarse en la boca
como si fuera la cosa más normal del mundo... y a mí eso me gusta... no sé, me
da tranquilidad...
Clara: Es la primera vez que me
cuentan algo así... pero se lo diré a mis padres a ver que opinan...
María: Tú pregúntaselo y luego me
lo dices...
Clara: De acuerdo... y ahora
vamos a poner la mesa, que tu padre estará preparando ya la cena en la
cocina...
María: Sí, venga, vamos...
(María y Clara van al salón a
poner la mesa para a continuación sentarse a cenar todos juntos, incluido Dani
que no para de hablar de la aventura del día y está orgulloso de sentirse
protagonista por una vez)
(Al día siguiente, ya es Domingo
y una vez que Clara y María han ido a la misa semanal acompañadas por Felisa,
van a dar un largo paseo con Dani y con Héctor, mientras este aprovecha para
comprar el periódico y después van a tomarse el aperitivo al Asturiano)
(Llega la hora de comer y Héctor
está preparando una comida un poco más especial para dar la bienvenida a Asun
que está a punto de llegar a casa de su viaje. Según están María y Clara
poniendo la mesa, se oye la puerta y entran en casa Asun y Aurelia)
Asun: ¡Hola...!
Aurelia: ¡Hola...!
Clara: (corre a abrazarse a su
madre) ¡Mamá...!
María: ¡Mami... hola...!
Asun: Hola, tesoro... ¿y tu
hermano...?
(Dani sale de la habitación)
Dani: ¡Hola, mamá...!
Asun: ¡Hola, pequeñajo...! (le
besa y le abraza) ¡menudo susto que le diste ayer a tu padre y a mí cuando me
lo contaste...!
Dani: Pues yo no estaba
asustado... ese policía era muy simpático...
(Héctor sale de la cocina a
saludar a su mujer y a Aurelia)
Héctor: ¡Hola, cariño...! (la
besa en los labios dulcemente)
Asun: ¡Hola...!
Héctor: Hola, Aurelia... ¿qué tal
lo habéis pasado...?
Aurelia: Bueno, no ha estado tan
mal como pensábamos, yo pensaba que nos aburriríamos, pero de hecho no ha sido
así...
Héctor: Pues me alegro...
nosotros tampoco hemos tenido tiempo de aburrirnos...
Aurelia: Ya, ya lo sé... Asun me
contó lo de Dani... ¡madre mía, que susto, no...?
Héctor: Si te digo la verdad
estaba yo más asustado que él... se portó como un auténtico valiente y ahora lo
cuenta como una gran aventura...
Asun: A mí casi me da un ataque
cuando me enteré... y de hecho me enfadé mucho al principio, pero son cosas que
pasan... y al final lo importante es que todo acabó bien... y Héctor y María me
han prometido que a partir de ahora estarán más atentos y vigilarán a Dani con
más de cien ojos... ¿verdad...?
Héctor: Verdad... pero bueno,
vamos a sentarnos a comer... he preparado comida para todos... ¿os quedáis a
comer, verdad Aurelia...?
Aurelia: Pues me temo que no...
siento decepcionarte, pero he venido solo a recoger a Clara y nos vamos a
casa... Gustavo nos está esperando para comer y queremos pasar la tarde allí...
Héctor: Claro, lo entiendo
perfectamente...
Asun: Pues hala, María, cielo,
despídete de Clara entonces...
(María y Clara se despiden y
Aurelia se marcha con ella a casa, dejando a la familia Perea disfrutar de una
opípara comida)
(Ya por la noche, y tras haber
pasado la tarde hablando con su madre, los niños se han acostado y duermen
tranquilos en sus respectivas camas. Asun y Héctor acaban de terminar de cenar
y charlan divertidos en el sofá)
Héctor: (cogiéndola de las manos)
¿Y entonces has conocido a algún periodista joven y guapetón o no...?
Asun: (siguiendo el juego
divertida) Puede ser... hay por ahí uno que no me ha quitado los ojos de encima
en todo el fin de semana... es una lástima que yo ya esté fuera del mercado,
que si no...
Héctor: (sorprendido) ¿Qué si no
qué...?
Asun: (divertida) Quien sabe lo
que habría podido pasar... una no es de piedra y claro, cuando un hombre
interesante y bien parecido te pone ojitos, es difícil resistirse... a no ser
que...
Héctor: (intrigado) ¿A no ser
que qué...?
Asun: (acariciando a su marido) A
no ser que una ya tenga en casa a ese hombre... un hombre que la vuelve loca
con esa mirada, con esos ojos azules... (le empieza a besar despacio) esa
sonrisa... esas caricias que te transportan al paraíso y que no te dejan pensar
en otra cosa que no sea un deseo irrefrenable de besarle, de tenerle entre mis
brazos, de amarle y de querer compartir con él todos los momentos importantes
de mi vida...
Héctor: (emocionado, empieza a
desabrochar los botones de la blusa de su mujer, deslizando sus manos en el
interior) Y ese hombre puede sentirse el más afortunado del mundo al saber que
el amor que siente por esa mujer se multiplica cada día y sobre todo al saber
que ella le corresponde con creces...
(Héctor y Asun se buscan con la
mirada, se besan furtivamente, sus manos se pierden dentro de su ropa entre
divertidas sonrisas y tiernas caricias. Asun se cuelga del cuello de su marido)
Asun: (susurrando en su oído)
Llévame a la cama... allí estaremos más a gusto...
Héctor: Me encanta que siempre
tengas razón... vamos, mi niña...
(Héctor y Asun trasladan su
romántico arrebato a un lugar mucho más íntimo y personal donde permanecen el
resto de la noche y hasta la mañana siguiente, llevados por su magia y
complicidad y demostrando una vez más que su amor está por encima de cualquier
otra cosa)
Jjajajaaa, raaaki, como me he reído!!! Te ha quedado genial!!! Y maría i clarita són majísimas!!!:))
ResponderEliminarUn petó
¿Verdad que sí...? son dos niiñas muy espabiladas, y Dani también lo es, un tanto travieso pero muy buen niño... me alegro que te haya gustado... a ver si vuelvo a inspirarme y publico otro relato pronto... Un beso también para tí, wapa y gracias por leerme... ;) :)
ResponderEliminarMe ha encantado la aventura de Dani y como se siente un héroe a pesar del susto de los demás. Y como siempre, Asun y Héctor demos trando su amor a audales ¡¡ ME ENCANTA VERLOS ASI !!
ResponderEliminarA ver si los lionistas te leen y tenemos algunas de estas escenas tan maravillosas....:))
BESITOS:)
El diablillo sigue pegando sustos!!! me encanta Dani y sus travesuras. Me ha encantado lo de " pastelosos" y dulzones y románticos y estupendos según María. Muy bien Raki. yo por mi parte he vuelto a las andadas con los detectives y un nuevvo caso.
ResponderEliminarGracias guapa por tus relatos, me ha gustado mucho y nunca me pierdo ningún capítulo y ya podían los guionistas leer tus relatos para coger ideas para la serie y por cierto, son maravillosas como dicen las compis...Un beso
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