(Dos meses después, finales de Febrero de 1968. El año comenzó sin sobresaltos para nuestros protagonistas. El matrimonio Muñoz ya se va acoplando cada vez mejor al ritmo de tener un bebé en la casa familiar. Diego júnior ya tiene 6 meses y crece con normalidad, alimentándose de los biberones con leche preparada que le suministra Estrella y de las papillas y purés caseros que ella misma prepara con mimo. Si sigue así, muy pronto Estrella se incorporará de nuevo a su trabajo en el estanco de Matilde).
(La vida de la familia Perea transcurre con normalidad y Héctor y Asun siguen con el ritmo normal de sus trabajos respectivos. María sigue estudiando y preparando el Examen de Ingreso al Bachillerato que será a final de curso en el Instituto, ella prepara todas las asignaturas con el temario que va a entrar en el examen y sus notas siguen siendo excelentes. Daniel, por su parte, se está entrenando de cara a las pruebas de baloncesto que van a venir a hacer este curso para captar futuras estrellas del baloncesto, aunque en realidad Dani no aspira a ser ninguna figura, sino más bien divertirse con sus amigos y mantenerse sano y activo a través del deporte).
(Una tarde, antes de marcharse a casa, están Aurelia y Asun en la redacción ultimando unos artículos pendientes y aprovechan para mantener una pequeña charla mientras recogen sus cosas y se van hacia casa juntas, pues en esta ocasión Héctor y Gustavo son quienes han recogido a las niñas del colegio).
Aurelia: ¿Qué, ya estás preparando la cena especial para celebrar vuestro aniversario mañana por la noche...?
Asun: Pues sí, algo ya he pensado... pero este año quiero hacerlo en casa, pienso preparar una cena para todos, incluso con los niños...
Aurelia: Que bien, puede ser divertido... ¿y ya le has comprado el regalo a Héctor...?
Asun: No, todavía no, ya se me ocurrirá algo, lo que pasa es que este año estoy un poco ida...
Aurelia: ¿Por...?
Asun: No lo sé, ya sé que es una tontería, pero este año cumplimos nuestro séptimo aniversario de boda...
Aurelia: ¡Es verdad, que bien...! el 7 es un número muy bonito, como mágico...
Asun: Sí, pero como a veces se oyen ciertas cosas con el número 7, como la famosa crisis de los 7 años...
Aurelia: (riéndose) No me irás a decir ahora que tú eres de las que se cree esas bobadas que publican en las revistillas de tres al cuarto sobre las crisis que supuestamente sufren las parejas cada 7 años...
Asun: Tú no te lo crees, ¿verdad...?
Aurelia: ¡Pues claro que no... eso es una tontería...! son bobadas que se inventan algunos para vender revistas... tú no hagas ni caso... no hay nadie que pueda predecir cuando una pareja va a terminar o cuando va a entrar en crisis, si el amor se acaba, se acaba y punto, y eso nada tiene que ver con el tiempo que se lleva de relación... puede ocurrir a los 7 años o a los 2 meses... además, en primer lugar vosotros lleváis juntos 10 años aunque sólo 7 casados oficialmente, y en segundo lugar que es lo más importante, Héctor y tú estáis en continua luna de miel, así que no pienses ni por lo más remoto que vuestra relación peligra...
Asun: No, si no se me había ocurrido ni imaginarlo, ya te he dicho que era una tontería... ahora mismo Héctor y yo estamos en un buen momento, bueno, como siempre, supongo, ni mejor ni peor, tenemos nuestras cosas como todo el mundo, pero nos tenemos tomada la medida y sabemos hasta donde podemos llegar...
Aurelia: ¿Pero habéis discutido últimamente por algo...?
Asun: No, tampoco... nosotros en general no discutimos, hablamos mucho y tenemos mucha comunicación y eso ayuda a que las cosas fluyan más fácilmente...
Aurelia: Pues no sabes la suerte que tienes... porque yo a veces con Gustavo tengo alguna que otra pelotera por falta de comunicación... algunas veces no me cuenta lo que le pasa por la cabeza y tengo que sacárselo con cucharón...
Asun: Pues fíjate que Héctor solía ser así al principio de nuestra relación, todo se lo callaba, no me contaba las cosas para no preocuparme, pero yo no paraba hasta conseguir que me contara lo que le rondaba por la cabeza, y la verdad es que con el tiempo ha mejorado mucho... cuando se callaba a mí me dejaba más preocupada aún y eso daba lugar a varias discusiones... pero ahora es muy diferente, ahora nos lo contamos todo... tenemos tanta complicidad que con una sola mirada ya sabemos exactamente lo que nos pasa, si estamos tristes, si estamos alegres o emocionados o si tenemos miedo...
Aurelia: Pues eso es perfecto... me tienes que dar la receta... ¿ves...? para que luego te creas todas las bobadas que se publican por ahí... anda, vámonos que sino llegaremos a casa a las mil...
Asun: Sí, vámonos, tengo ganas de llegar a casa y de ver a Héctor y a los niños, y de paso pensar en el menú con que les voy a sorprender mañana por la noche...
Aurelia: Dí que sí, hagas lo que hagas vas a triunfar... ya me lo contarás, eh...?
Asun: Que sí, descuida...
(Las dos amigas ponen rumbo hacia sus respectivos hogares)
(Al día siguiente por la tarde, Asun ya ha regresado a casa para que le de tiempo a preparar una cena especial con la familia, con motivo del séptimo aniversario de su boda con Héctor. Los niños están abajo con sus abuelos y prefieren quedarse allí haciendo los deberes hasta que esté lista la cena. Asun se mete en la cocina y al cabo del rato llega Héctor del despacho y entra en casa)
Héctor: (abriendo la puerta) ¡Hola... ya estoy en casa...!
Asun: ¡Estoy en la cocina...!
(Héctor cuelga el abrigo en el perchero, deja las llaves en el cenicero de la entrada y va hacia la cocina. Se acerca a Asun y le da un bonito beso en el cuello)
Héctor: Hola, mi amor, ¿cómo estás...?
Asun: (sonriente) Muy bien, aquí liada con la cena...
Héctor: ¡Vaya... huele muy bien...! ¿qué celebramos...? porque te estás dando una soberana paliza...
Asun: (un poco decepcionada) No me digas que no te acuerdas que día es hoy...
Héctor: (pensativo) Pues no... ¿debería...?
(En ese momento llaman al timbre)
Héctor: Voy yo a abrir, porque no esperamos a nadie, ¿verdad...?
Asun: No que yo sepa...
(Héctor se dirige hacia la puerta y abre. Son María y Daniel que traen un precioso ramo de rosas rojas tal y como habían acordado con su padre por la mañana. Héctor les pide silencio y discreción hasta que aparezca Asun por la puerta)
Héctor: ¡Cariño... es para ti...! ¡es un mensajero que trae un paquete para ti y tienes que firmar...!
Asun: ¡Voy...!
(Asun se dirige a la puerta, encontrándose para su sorpresa a sus dos hijos detrás de un enorme ramo de rosas rojas que llevan entre los dos)
María y Dani: ¡Sorpresa...!
(La cara de Asun es de tal emoción que no puede evitar quedarse con la boca abierta hasta que consigue asimilar lo que está ocurriendo y entonces una preciosa sonrisa asoma por su cara y sus ojos se vuelven algo vidriosos al observar a su marido que no deja de mirarla. Asun coge el ramo de flores y lo mira emocionada)
Asun: ¡Te has acordado...! ¡sabías perfectamente que día era hoy y te estabas haciendo de rogar...!
Héctor: Pues claro, mi vida... ¿cómo podría olvidarme de nuestro aniversario...? ya sabes que para mí es como si todos los días fuera nuestro aniversario, pero hoy sin duda es un día especial...
Asun: (mirando y contando las rosas) ¡Siete rosas rojas...! ¡son preciosas, me encantan...! ¡yo, es que no se que decir...! (busca la tarjeta que acompaña el ramo y la lee) “Siete rosas, una por cada año de felicidad, cada año que sumemos juntos, este ramo irá creciendo... te amo...” Fdo: Héctor
(Asun empieza a llorar emocionada)
Asun: ¡Oh, Dios mío, Héctor...! ¿cómo es posible que seas tan adorable...? ¿sabes lo mucho que te quiero, lo sabes, verdad...?
Héctor: Sí, mi niña, sí que lo sé... aunque en realidad debería haber encargado 10 rosas...
María y Dani: (observando la feliz escena entre sus padres les animan a que se besen) ¡Que se besen... que se besen...!
(Héctor y Asun miran a los niños, luego se miran ellos emocionados y después se inclinan ambos el uno sobre los labios del otro y descargan todo su amor y felicidad en un largo y apasionado beso. Los niños empiezan a reírse divertidos)
María: ¡Hala, menudo besazo...! ¡si parece sacado de una película de amor...!
Dani: (riéndose) ¡Respirad un poquito...!
(Asun y Héctor se ríen por los comentarios de los niños, se acarician mutuamente sin dejar de mirarse emocionados y luego besan y abrazan a sus hijos)
Asun: (volviendo a mirar el precioso ramo de flores) Lo tenías todo perfectamente planeado... eso de mandar a los niños aquí con el ramo... eres una caja de sorpresas...
Héctor: Por eso lo he hecho, porque sabía que así no sospecharías nada de nada...
Asun: Y desde luego lo has conseguido... otro año más has conseguido que este día sea especial, gracias...
Héctor: Gracias a ti, por estar a mi lado, siempre...
Asun: Siempre... te quiero... (vuelve a besar a su marido amorosamente)
Dani: ¡Oye mami...! ¿cuándo vas a dejar de darle besos a papá...? ¡quiero cenar, tengo hambre...!
María: ¡Déjales, Dani...! hoy es su día especial... tú no estabas porque estabas dentro de la tripa de mamá, pero yo sí me acuerdo... y fue una boda muy especial y muy bonita...
Asun: ¿En serio te acuerdas, cielo...?
María: Bueno, no de todo, pero la prima Irene me ayuda a recordar algunas cosas, por ejemplo, que yo llevé los anillos al altar y que fue una ceremonia preciosa con muchos invitados... lo que sí recuerdo es que jugué mucho con Clara...
Héctor: Pues si queréis podemos recordar un poco más mientras cenamos eso tan rico que nos tiene preparado mamá... ¿de acuerdo...?
Dani: ¡Sí, por fin...!
Asun: Pues id poniendo la mesa, que yo lo traigo ahora mismo...
María: De acuerdo, mami...
(Héctor junto con sus hijos ponen la mesa para que Asun traiga el rico estofado que ha preparado. María pone sobre la mesa dos velas y las enciende con el mechero de su padre para ambientar un poco la cena. Poco después toda la feliz familia se sienta a cenar)
Dani: ¿Y entonces tú llevaste los anillos de papá y mamá en la iglesia...?
María: Sí, yo era muy pequeñita, no tenía ni 3 años... pero Irene me ha contado que Clara y yo salimos corriendo por el pasillo, muy contentas, y que le dimos al cura los anillos y las monedas...
Dani: ¡Que suerte...! y seguro que papá y mamá iban muy guapos...
Asun: Bueno tesoro, eso lo puedes comprobar tú mismo mirando las fotos del álbum...
Dani: Las veré después de cenar...
María: Y también me acuerdo que había mucha comida y una tarta enorme... y luego salimos a bailar... papá bailó con mamá y conmigo también, y con la tita Aurelia...
Dani: Seguro que fue muy divertido... podíais volver a casaros otra vez para que yo viera como fue todo...
(Asun y Héctor se ríen divertidos ante la ocurrencia de su hijo)
Héctor: Pues la verdad es que no se me había ocurrido, cariño, pero no es mala idea, quizás algún día podíamos renovar nuestros votos... ¿qué te parece...?
Asun: Contigo me puedo esperar cualquier cosa... pero me parece bien, claro que sí... será divertido y emocionante, seguro...
Héctor: Pues ya pensaremos en algo para dentro de unos años... me gusta la idea, me quedo con ella y ya veremos...
Asun: De todas formas, hijo, para que vayas sabiendo mejor en que consiste una boda, y ahora que ya vas siendo un poquito mayor y más consciente de las cosas, puedes ir entrenando con lo que vas a ver en la boda de la prima Leonor, que se casa este verano...
María: ¡Es verdad...! con lo que me gustan a mí las celebraciones... y además el novio de Leonor es muy guapo y simpático, y estoy segura que van a ser muy felices...
Dani: Mami, yo ya he terminado de cenar... ¿puedo ver las fotos de vuestra boda...?
Asun: Claro que sí, tesoro... coge el álbum ese de la estantería...
(María y Daniel se sientan en el sofá a ojear el álbum de fotos de la boda de sus padres donde también están las fotos de la luna de miel en Tenerife)
Dani: (señalando) ¿Y tú también fuiste con ellos de viaje de novios...?
María: Sí, a mí también me hizo raro, pero papá siempre me ha dicho que le hacía mucha ilusión llevarme con ellos, y yo encantada... y tú estabas ahí dentro de la tripa de mamá...
Dani: Entonces yo también fui de viaje, aunque no me enteraba de nada...
María: Claro, porque aún no habías nacido... pero como ves papá y mamá siempre que pueden nos llevan con ellos a todas partes...
Héctor: A mí siempre me ha gustado mantener la familia unida y la mejor forma de hacerlo es viajando juntos y pasar cuanto más tiempo con vosotros, mejor...
(María y su hermano se levantan del sofá)
Dani: ¡Es que papá y mamá son los mejores del mundo y además se quieren un montón...!
María: ¡Y a mí eso me encanta...! y ahora vámonos a la cama, Dani, que ya empieza a ser tarde y seguro que papá y mamá quieren estar también un rato solos...
Dani: ¿Por qué...?
María: Porque sí, y porque lo digo yo que para eso soy tu hermana mayor... anda, vamos, pequeñajo...
(María y Dani se despiden de sus padres y se van a la cama pues al día siguiente tienen que madrugar para ir al colegio. Héctor y Asun se quedan en el salón terminando de recoger la mesa con los restos de la cena e ilusionados por continuar con su velada romántica de aniversario de un modo más íntimo y personal)
(Un rato después, Asun y Héctor están en el dormitorio. Héctor está sacando el pijama de la mesilla de noche para cambiarse de ropa)
Asun: Aún no te he dado mi regalo de aniversario, pero puedes buscarlo si quieres... lo tienes debajo de la almohada...
Héctor: ¿De verdad...? ¿y qué es...?
Asun: Tú mira debajo de la almohada a ver que te parece...
(Héctor levanta la almohada y encuentra un pañuelo de seda en color azul marino de caballero para el cuello)
Héctor: (cogiendo el pañuelo) ¡Anda, que bonito...! nunca había tenido un pañuelo como este...
Asun: Lo ví en una mercería cerca de la redacción y me gustó mucho... además tiene otras aplicaciones más que interesantes aparte de para llevarlo en el cuello de adorno con las camisas...
Héctor: ¿Ah sí...? ¿y cuáles son esas aplicaciones...?
Asun: Pues sirve para jugar, por ejemplo...
(Asun coge el pañuelo y lo coloca alrededor de la cabeza de su marido vendándole con él los ojos para que no pueda ver nada y atándolo con fuerza para que no se caiga)
Héctor: (divertido) ¿Pero qué haces...?
Asun: Te acabo de decir que este pañuelo sirve también para jugar... y se me acaba de ocurrir una idea fantástica para poner el broche perfecto a una noche ideal...
Héctor: ¿Estoy pensando lo que tú estás pensando...?
Asun: (susurrándole en el oído con una sonrisa) Puede ser...
Héctor: (mordiéndose el labio inferior) Buf, ya me estoy imaginando la cantidad de cosas que me gustaría poder hacerte...
Asun: Pues deja de imaginar y hazlo realidad... esta noche es sólo para nosotros, mi amor, tan solo déjate llevar y disfrutemos... quiero que me hagas muy feliz...
Héctor: Eso está hecho, mi niña, te daré lo que más deseas...
(Asun no deja que Héctor se quite el pañuelo de los ojos, pues quiere avivar su imaginación a través del sentido del tacto, seduciéndole, incitándole a disfrutar de una experiencia intensa y diferente a la par que emocionante)
(Héctor y Asun dejan de hablarse para comenzar a acariciarse, a abrazarse, a besarse y a despojarse de sus ropas, entre risas y suspiros, compartiendo de nuevo una noche cálida, divertida, amorosa, una noche que les lleva a convertirse de nuevo en los eternos amantes y esposos que son y haciendo gala de la plena felicidad en la que viven inmersos desde hace ahora algo más de 10 años)
me encantaa !!
ResponderEliminarMe gusta la naturalidad con que Daniel oye el relato de la boda de su padre por boca de María y los recuerdos que ella guarda aunque fuese tan pequeña. El día a día no permite estar todos los días de luna de miel pero el séptimo aniversario bien que lo merece.Muy bien.
ResponderEliminarMaravilloso, Raki, Maravilloso!!!!!!!!
ResponderEliminarMe chiflan tus relatos, Raki!!!
ResponderEliminarMe ha encantado este relato y no me pierdo ninguno...Un beso
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