viernes, 31 de mayo de 2013

Capitulo 68 - Los nervios del examen (Mayo 1968)

(Unas semanas después, Mayo de 1968. El tiempo pasa volando y el curso escolar va tocando a su fin. En un par de semanas, la pequeña María y su amiga Clara se enfrentarán al Examen de Ingreso para poder acceder al Bachillerato. Se trata de un examen que las dos realizarán en el Instituto de referencia que le corresponde al colegio donde acuden habitualmente. El examen lo realizan todas las de su clase y aunque sus padres saben que se trata de un examen meramente formal para poder acceder al curso superior, María se lo toma muy en serio y tiene cierto nerviosismo a medida que se va acercando la fecha)

(María está en su habitación repasando las últimas lecciones de Ciencias Naturales impartidas en clase)

Asun: ¿Qué, cariño, como lo llevas...?
María: No lo sé, supongo que bien... Irene me ha dicho que no tengo que preocuparme de nada porque este examen lo aprueba todo el mundo, pero me da un poco de miedo... y estoy nerviosa...
Asun: Pues no tienes que estarlo, tesoro, porque vas muy bien preparada, has estado todo el curso esforzándote y has sacado unas notas excelentes y eso es muy importante... ya sólo te queda el empujón final...
María: ¿Y por qué tenemos que hacer el examen fuera de nuestro colegio...?
Asun: Porque es un examen oficial, cielo, y porque no te lo van a corregir tus monjas ni tus profesoras, sino personas del Ministerio de Educación designadas especialmente para esta ocasión...
María: ¿Y va a haber mucha gente...?
Asun: Bueno, supongo que todos los alumnos de los colegios que pertenecen y están asignados a ese Instituto... es un Instituto muy grande, con muchas aulas, y os repartirán por clases a los diferentes colegios... (viendo la cara de susto de María) pero tú no tienes que ponerte nada nerviosa, porque va a ser un examen más, como los muchos que haces en el colegio a final del curso...
María: ¿Pero cómo no me voy a poner nerviosa, mami...? voy a ver a muchos niños y niñas que no conozco de nada...
Asun: Ya lo sé, pero los de tu colegio vais a estar todos juntos en la misma clase... así que tú olvídate de pensar en el resto de los niños, tú sólo estate a lo tuyo... lo único importante es que escuches muy bien cuando llamen a los de tu colegio para estar todos juntos en la fila y colocaros en la clase que os den... y además va con vosotras vuestra tutora, que ya sabes que tú le caes muy bien... no tienes de que preocuparte...
María: ¿Y si me pierdo...?
Asun: No te vas a perder, tesoro... entráis todos juntos, y además papá y yo te vamos a llevar ese día al Instituto y vamos a estar esperándote fuera cuando salgas del examen para que te quedes tranquila...
María: Sí, por favor, necesito que papi y tú estéis allí para darme ánimos...

(En ese momento entra Héctor en la habitación de su hija)

Héctor: Eso por descontado, princesa... ¿alguna vez te hemos fallado mamá o yo...?
María: No... claro que no...
Héctor: Pues por eso... (besando a su hija en la frente) lo vas a hacer muy bien, ya lo verás... y por el examen ni te preocupes, mamá y yo también hicimos ese examen en su momento y no tuvimos ningún problema... ¿verdad que no, cariño...? es sólo un trámite...
Asun: Por supuesto, si en el fondo es un examen más, solo que en este caso tienes que hacerlo delante de una persona que manda un poco más, pero no te preocupes... tú vete tranquila, confiada en lo que has estudiado y en lo que sabes...
María: Me conformo con que ese día no me duerma y con que los bolígrafos que lleve me pinten todos...
Asun: Eso lo comprobaremos puntualmente el día antes... y en cuanto a lo de dormirte, nosotros nos encargamos de que no tengas ningún problema... tú preocúpate de desayunar bien para que no te de un mareo y además te prepararé un bocadillo y unas galletas por si te entra hambre, porque es un examen un poco más largo de lo habitual...
Dani: Yo también me voy a acordar mucho de ti ese día, hermanita... lo vas a hacer muy bien, estamos contigo...
María: Ya lo sé, y por eso en el fondo sé que no voy a tener ningún problema, es solo que a veces me da por pensar y por imaginarme cosas raras, pero ya estoy mejor... necesitaba dejar de estudiar por un tiempo este estúpido libro que ya me cansa... tengo ganas de que lleguen las vacaciones para no hacer nada...
Héctor: Te advierto que no hacer nada es muy aburrido, y estoy seguro de que cuando lleguen las vacaciones estarás deseando coger un libro y hacer cosas, tú siempre has sido muy activa, tesoro...
María: Eso es verdad... tampoco sirvo para estar perdiendo el tiempo sin hacer nada, se me pasan las horas larguísimas... ¿qué hora es...?
Asun: (mirando su reloj) Las nueve... hora de cenar... así que deja ya ese libro y vete a ducharte mientras yo preparo la cena, ¿de acuerdo...?
María: De acuerdo...

(María cierra el libro y lo guarda en la cartera, después prepara el material escolar necesario para el día siguiente y coge ropa limpia de su armario para meterse en el cuarto de baño y darse una ducha)

(Héctor y Asun van a la cocina a preparar la cena)

Asun: ¿Te has fijado en María...? nunca la había visto tan alterada con un examen, la verdad...
Héctor: Mujer, es normal... ella es una niña muy responsable y está acostumbrada a sacar buenas notas... este examen por mucho que queramos hacer que parezca un examen normal, como los del colegio, en realidad es algo un poco más especial... supone el paso a una nueva etapa de su vida escolar... y tiene miedo a fracasar y a no estar a la altura...
Asun: Pero es que eso no va a pasar... María tiene los conocimientos y la capacidad suficiente para superar ese examen y cualquier otro que se le ponga por delante...
Héctor: Nosotros confiamos en ella y sabemos que es muy inteligente, y por supuesto que no va a tener ningún problema, pero el miedo al fracaso es algo que no puedes controlar... por eso nuestro deber como padres es estar a su lado y apoyarla siempre...
Asun: Eso no le va a faltar nunca... (le acaricia suavemente) cariño, cuando hablas del miedo al fracaso, veo que te sientes muy identificado con esa sensación...
Héctor: Sí, es cierto... yo sé muy bien lo que es tener miedo a fracasar, a no estar a la altura de lo que se espera de ti... quizás tú siempre has sido una persona más segura de ti misma y de tus posibilidades, y por eso mismo has llegado tan lejos, y eso es precisamente lo que me gusta de ti y espero que María herede esa capacidad... es muy importante ser una persona segura en la vida...
Asun: Te voy a contar un secreto... yo antes no era ni mucho menos una persona segura, tenía miedo de no saber enfrentarme a los problemas y sacarlos adelante, pero desde el momento en que te conocí, todo cambió... tú me cambiaste y me enseñaste a confiar más en mí misma y en mis posibilidades, y eso no lo voy a olvidar en la vida...
Héctor: Y tú sabes que cuando mi relación con Teresa acabó, yo me encontraba perdido... entre que mi infancia no fue precisamente feliz, mis problemas en la policía me obligaron a dejar el Cuerpo, me sentía muy solo, sin ningún apoyo, y me daba miedo volver a empezar de nuevo por miedo a volver a fracasar... la única persona que estaba ahí en aquellos momentos era Bonilla, que me ha soportado verme caer y hundirme, y muchas veces no llegué a valorar de verdad su sentido de la amistad y de la compañía...
Asun: Pero Bonilla sabe que tú eres su mejor amigo... los dos os habéis apoyado mutuamente cuando lo habéis pasado mal y se muy bien que él confía en ti con los ojos cerrados, pondría la mano en el fuego por ti y te seguiría hasta el fin del mundo si hiciera falta, pocas personas son tan leales como él...
Héctor: Lo sé, lo sé muy bien, pero quizás por mi carácter en ocasiones no he sabido reconocérselo como se merece y a veces me duele...
Asun: Cariño, no puedes atormentarte ahora por el pasado, por lo que dijiste o hiciste, o dejaste de hacer... lo importante es que disfrutes del presente y mires hacia el futuro... y ahí estamos Bonilla y yo, siempre...
Héctor: ¿Sabes que cuando te conocí, poco a poco fui perdiendo el miedo a fracasar de nuevo...? al principio tenía mis reticencias... me gustabas muchísimo pero me daba miedo, me asustaba la idea de volver a fracasar y quedarme solo otra vez, por eso no dejaba que entraras en mi corazón herido, me cerraba como una mariposa asustada... sin embargo, poco a poco fuiste colándote por una rendija, muy suavemente, y esa sensación me gustaba, y a medida que ibas avanzando, cada vez me gustaba más estar contigo... al final yo mismo me convencí que no podía seguir huyendo, que esta vez no tenía porque ser igual... y no me equivocaba...
Asun: (besando a su marido) Por supuesto que no es igual... y no sabes cuanto me alegro que esa mariposa decidiera abrir sus alas de par en par y dejarme que entrara dentro de su vida y de su corazón...
Héctor: (devolviendo el beso a su mujer) Y jamás me he arrepentido de dejar que ocuparas mi corazón, porque desde entonces soy el hombre más feliz de este mundo y no hago otra cosa que disfrutar cada día de ti y de los niños... vosotros sois la mejor parte de mi vida...
Asun: (sin dejar de mirarle) Sabes que te quiero...

(Asun y Héctor se inclinan el uno sobre el otro para volver a besarse con profundidad. En ese momento entra María en la cocina con el pelo mojado, recién salida de la ducha y pilla a sus padres en pleno beso)

María: ¡Uy, perdón...! siento interrumpir...
Asun: (sonriendo) No pasa nada, cariño... tu padre que se ha puesto un poco tierno y no me he podido resistir... ¿qué tal la ducha...?
María: Bien, el agua estaba en su punto... ¿puedes ayudarme a desenredar la melena, por favor, mami...? es que ya sabes que si no me la peino nada más lavarme el pelo, luego no hay quien pueda con ella...
Asun: Claro que sí, tesoro, coge el cepillo y enseguida voy a tu habitación...
María: Está bien...
Héctor: Ve con ella, cariño, yo me quedo aquí a vigilar el guiso que no se te queme, tranquila...
Asun: (guiñándole un ojo) Gracias, eres un amor...

(Asun va con María a la habitación y ambas se sientan en la cama para peinar la larga melena rizada de María)

María: Mami, ¿puedo hacerte una pregunta...?
Asun: Claro, dime... si te puedo responder...
María: ¿Cómo es posible que después de tantos años juntos, papá y tú os sigáis queriendo tanto como el primer día...? ¿cuál es el secreto...?
Asun: (sonríe) El secreto... déjame pensar... yo no sé realmente si hay algún secreto para conseguir que una relación de pareja funcione, pero lo que si te voy a decir es que en primer lugar hay que creer en ella, hay que trabajar y luchar mucho para llegar a un entendimiento y para que los dos miembros de la pareja tengan claros los mismos objetivos, los dos deben remar siempre en la misma dirección... a veces hay que hacer sacrificios por el bien común, pero merece la pena... y sobre todo la satisfacción y las alegrías que te llevas cuando ves que funciona y que obtienes resultados positivos, eso te compensa todo...
María: A mí me gustaría cuando sea mayor tener un novio y un marido tan bueno como papá y que me trate igual de bien que papá hace contigo... ¿crees que lo puedo conseguir...?
Asun: Pues claro que sí, y te aseguro que nada me gustaría más en este mundo que encuentres la felicidad al lado de un hombre bueno... todas las mujeres se merecen ser felices y ser bien tratadas y respetadas por sus parejas... y yo deseo por supuesto que algún día tú puedas ser tan feliz como yo lo soy con tu padre... pero hasta que llegue ese día, tú tienes que centrarte en los estudios... tu formación es muy importante, incluso para elegir pareja, aunque te parezca una tontería... ya tendrás tiempo de pensar en chicos y en sufrir por amor, porque también pasarás por esa etapa, todas lo hacemos... lo que quiero que sepas es que tu padre y yo vamos a estar a tu lado, apoyándote siempre, hagas lo que hagas en cada una de las etapas de tu vida, y por supuesto, cuando conozcas a ese chico del que te enamores... pero para eso aún falta mucho tiempo y tú no debes tener prisa, mi vida... todo llegará a su debido tiempo... ¿entiendes lo que quiero decir...?
María: Sí, mamá, que ahora debo disfrutar de mis juegos, de mis amigas, de mi familia y estudiar mucho, y que los chicos son algo secundario, no debo preocuparme por ellos todavía...
Asun: Exacto... los chicos pueden esperar, pero esa personita que llevas dentro y que tienes que ir madurando poco a poco, no... ahora lo más importante eres tú e ir descubriendo tu personalidad para conocerte mejor a ti misma y saber lo que quieres hacer en tu vida...
María: Gracias, mami, por tus consejos, que sí que me sirven... (tocándose el pelo) y por dejarme el pelo así de suave...
Asun: (besando a su hija) De nada, tesoro, y me alegro mucho... (le guiña un ojo) ¡shhh, que viene tu padre...!

(En ese momento entra Héctor en el cuarto de su hija)

Héctor: ¡Bueno, pues ya tenéis la cena lista...! voy poniendo la mesa, ¿de acuerdo...? (Asun y su hija se ríen mirándole fijamente) ¿qué pasa, por qué me miráis así...?
María: Por nada... es una reunión privada... estamos hablando cosas de chicas...
Héctor: ¿Ah sí... tan pronto...?
María: ¿Sabes que ya no estoy nada nerviosa por el examen, papá...?
Héctor: ¡Vaya...! ¿y cómo es eso...? ¿qué ha pasado...?
María: Nada especial, excepto que tengo los mejores padres del mundo que me dan muy buenos consejos...

(María se abraza a sus padres muy cariñosa)

María: ¡Voy contigo a poner la mesa...!
Héctor: Claro, princesa... vamos...

(Un rato después, la familia Perea se sienta al completo a cenar. Después, los miembros más pequeños se marchan a la cama a descansar bien para el día siguiente y sus padres se quedan recogiendo la mesa para irse ellos también a dormir)

Héctor: Estoy intrigado con María... ¿qué ha pasado para que esté tan tranquila ahora...? ¿es por esa conversación tan secreta que habéis mantenido antes en su habitación...?
Asun: (misteriosa) Exacto... y no me pidas que te cuente de que hemos hablado, porque no te lo pienso decir... son cosas que se han de quedar entre María y yo... cosas de chicas...
Héctor: Está bien, no insistiré más... pero luego no me pidas que te cuente de que hablamos Dani y yo... nosotros también tenemos conversaciones de chicos...
Asun: (riéndose divertida) No sé por qué lo dudo mucho... Dani es demasiado pequeño para ese tipo de conversaciones...
Héctor: (riéndose) Bueno, quizás no ahora exactamente, pero desde luego las tendremos en un futuro, que no te quepa duda... (acaricia la nariz de Asun)
Asun: Claro... como esas conversaciones que tú y yo tenemos también... esas tan íntimas y privadas que sólo conocemos tú y yo, ¿verdad...?
Héctor: (cogiendo en brazos a su mujer y llevándosela a la cama) Verdad de la buena... (besándola por el camino) de hecho vamos a tener ahora mismo una de esas conversaciones tan especiales... ¿quieres...?
Asun: (devolviéndole los besos y las caricias) Sí quiero... (riéndose)

(Asun y Héctor se refugian en el rincón de su habitación entre risas y besos amorosos para continuar esa conversación tan especial)

jueves, 23 de mayo de 2013

Capítulo 67: Segundas oportunidades (Abril 1968)

(Tres semanas después, ya estamos a finales de Abril. La pequeña María le ha cogido el gusto a leer algunos artículos de la revista “A Media Voz”. Desde que su madre apareciera en las páginas centrales con el suceso aquel de la familia a la que ayudó cuando les obligaban a desalojar la casa por derribo, María se dedica a expulgar los artículos de la revista que no son demasiado truculentos, y opta por leer aquellos que tratan temas de interés social, especialmente los escritos por su madre o por la tita Aurelia)

(María está sentada en el sofá de casa con el último número de la revista que su madre le ha traído ayer mismo recién salido de la redacción. Ya ha terminado sus deberes y su hermano está jugando a las construcciones en su cuarto. Asun lleva ya en casa bastante tiempo y Héctor aún está en el despacho con Bonilla. María echa un vistazo a los artículos de la semana, parándose detenidamente en uno concreto cuyo título le llama la atención: “Segundas oportunidades”; comprueba que el artículo ha sido escrito por su madre y en la foto que acompaña el reportaje aparece la figura de una persona que le resulta ligeramente familiar aunque está bastante cambiada y le cuesta bastante reconocer de quien se trata. María lee el artículo tranquilamente y después decide comentarlo con su madre)

María: Mami... ¿este señor de aquí no es Benito...?
Asun: Sí, corazón, claro que es Benito... ¿cómo le has reconocido...? si está muy cambiado...
María: Ya lo sé, se ha quitado la barba que tenía tan fea y tan sucia... y no parece el mismo con esas ropas tan limpias que lleva ahora en la fotografía... ¿pero cómo ha conseguido cambiar tanto...?
Asun: Pues es una historia muy bonita como has podido comprobar si has leído el artículo...
María: Sí que lo he leído, y está muy bien escrito, se entiende muy bien... ojalá yo pueda algún día escribir como tú lo haces...
Asun: Bueno, yo fui aprendiendo poco a poco, practicando mucho... y al principio cometía muchos errores, pero con el tiempo fui encontrando mi propio estilo en el que me encuentro cómoda...
María: Me gusta mucho el título que has elegido... “Segundas oportunidades” y es cierto que el pobre Benito se merecía que alguien le diera otra oportunidad para cambiar de vida...
Asun: ¿Verdad que sí...?

(En ese momento entra Dani en el salón y se sube al sofá)

Dani: ¿Qué hacéis...?
María: Estoy leyendo un artículo muy bonito que ha escrito mamá en la revista esta semana... (señalando) ¿tú te acuerdas de quien es este señor que aparece en la foto...?
Dani: (observando la fotografía) No lo sé, no tengo ni idea...
María: Imagínatelo con barba y con la cara mas sucia y oscura...
Dani: (haciendo un esfuerzo mental) ¡Ya sé... se parece mucho a Benito... el pobre que estaba viviendo antes aquí abajo del portal...! pero no puede ser, este señor tiene la cara limpia y va bien vestido...
María: Pues aunque no lo parezca, es Benito, el mendigo que a veces la abuela le llevaba alguna manta vieja que los vecinos habían dejado para tirar, o un poco de caldo para que tomara algo caliente, sobre todo en invierno...
Dani: Yo me acuerdo que dormía encima de unas cajas de cartón abiertas en el suelo, y siempre nos saludaba cuando íbamos o veníamos al colegio... era muy simpático... aunque... (se tapa la nariz) olía muy mal porque no se lavaba siempre y también tenía botellas de vino en el suelo, casi siempre vacías... ¿se las bebía todas él...?
Asun: Seguramente, cariño, o a lo mejor se juntaba con algún compañero y bebían acompañados... un buen número de estas personas que acaban viviendo en la calle son personas que han tenido antes otro tipo de vida, una vida normal, como nosotros, pero por circunstancias de la vida, han perdido su trabajo o se han quedado sin familia y han terminado mal, y lo peor es cuando les da por beber para olvidar sus problemas y se terminan convirtiendo en alcohólicos...
Dani: ¿Qué es alcohólico...?
María: Borracho, Dani... persona que bebe más de la cuenta y se convierte en un adicto y un dependiente del alcohol, y cada vez necesita beber más y más para encontrarse bien o para entrar en calor, ¿a que sí, mamá...?
Asun: Sí, tesoro, el alcohol no es bueno sobre todo si se abusa de él... se puede tomar una copa de vez en cuando, pero solo los mayores, los niños no lo pueden tomar porque les sienta fatal y es peligroso... cuando se toma alcohol hay que hacerlo con precaución, sabiendo controlarse y parando a tiempo porque sino es malo para la salud...
Dani: Sí, y luego vas haciendo eses por la calle y diciendo tonterías... y luego por la mañana duele mucho la cabeza...
Asun: Tienes mucha razón, hijo... ¿y tú como sabes eso...?
Dani: Me lo ha dicho papá... que también me contó lo malo que es abusar del alcohol...
Asun: Pues me alegro que papá ya te haya enseñado algunas lecciones importantes sobre ese tema...
Dani: (señalando de nuevo la revista) ¿Y por qué sale Benito en la revista que escribe mamá...?
María: Porque mamá le ha hecho una entrevista a Benito, y en ella cuenta lo mucho que ha cambiado su vida desde hace unos meses...
Asun: Verás, Dani, resulta que el otro día fui a la biblioteca del barrio a buscar unos libros que me prestaran y que necesitaba para la revista, y cual fue mi sorpresa que en el mostrador de la entrada comprobando los carnés estaba Benito, bien vestido con un traje sencillo pero elegante... yo le miré y le reconocí enseguida, le saludé y le pregunté si llevaba mucho tiempo trabajando en la biblioteca, porque hacía meses que no iba por allí y también hacía mucho tiempo que había dejado de dormir aquí abajo en la plaza... y me dijo que un alma samaritana se había apiadado de él, al parecer, le ofreció un sitio donde dormir, comida, aseo y le ayudó a buscar un trabajo... y tras unas semanas vió un anuncio en el periódico donde se ofrecía trabajo de mozo de la biblioteca, para pedir los carnés, recoger los libros que la gente dejaba sin colocar en las estanterías y cosas así...
María: Todavía hay gente buena por el mundo, mami...
Asun: Sí, tesoro, es cierto... afortunadamente abunda lo bueno sobre lo malo, y entonces le pedí a Benito si era tan amable de conceder una entrevista sobre su cambio de vida radical para la revista, y me dijo que sí, que me conocía muy bien, que sabía que era la hija de los porteros de la finca donde solía dormir delante, y que tenía unos niños muy guapos y bien educados...
María: Que buena persona... y por lo que he visto, te ha contado su historia, cómo llegó a vivir en la calle...
Asun: Sí, la verdad es que su historia es bastante triste... hace algunos años Benito llevaba una vida completamente normal, tenía un empleo, estaba casado y tenía un hijo... pero la mala suerte se cruzó en su vida el día que su hijo de 14 años murió en un accidente en la fábrica donde trabajaba de aprendiz... al parecer su mujer nunca lo superó, y entró en una depresión, culpaba a su marido de ser el responsable de la muerte del chaval por haberle obligado a entrar en la fábrica cuando quiso dejar los estudios... Benito tenía muy claro que si su hijo no valía para estudiar entonces tenía que ponerse a trabajar, de lo que fuera, pero no podía quedarse en casa sin hacer nada, y le consiguió un trabajo de aprendiz en una fábrica de maquinaria industrial... y un fatal accidente se lo llevó por delante...
María: (casi llorando) ¡Que pena...! pero supongo que Benito también se sentiría culpable...
Asun: Claro que sí, tesoro... sin embargo su mujer no lo veía de la misma forma y las cosas en el matrimonio fueron de mal en peor, hasta que un día la mujer de Benito no pudo aguantar más y le dejó...
María: ¿Su mujer le abandonó...?
Asun: Sí, cariño, ya sé que es algo difícil de entender, sobre todo cuando antes habían sido un matrimonio feliz, al menos es lo que dice Benito... pero muchas veces no sabes lo que hay detrás de una pareja y la convivencia no siempre es fácil... y si encima ocurre una desgracia como en este caso, los problemas que podía haber se agudizan más y los que no existían, aparecen de nuevas...
Dani: Y si la mujer de Benito se marchó, él se quedó muy solo...
Asun: Claro que sí, cielo, en muy poco tiempo pasó de tener una mujer y un hijo y una vida feliz a no tener nada... y eso acabó con sus fuerzas... poco a poco se fue dejando y al final perdió también su trabajo y después al no tener dinero tuvo que abandonar la vivienda donde estaba por no pagar el alquiler... así terminó viviendo en la calle...
María: Y así lo conocimos nosotros... y entonces alguien pudo ayudarle...
Asun: Sí, al parecer y según el propio Benito, es como si un ángel de la guarda viniera en su ayuda y lo rescatara del pozo en el que se había metido... por lo visto una vecina de la antigua casa donde vivía con su familia, le reconoció al pasar por aquí un día y esa mujer se sintió en la necesidad de ayudarle y devolverle de alguna manera lo bien que Benito y su familia se habían portado con ella en el pasado... entonces lo acogió en su casa, le dio una habitación, aseo, ropa y comida y pasados unos meses, Benito que tenía muy buena disposición, encontró un trabajo que le permitió volver a ser independiente y recuperar el tiempo perdido...
Dani: Es una historia muy bonita, mami, bastante triste, pero con final feliz... como la mayoría de mis cuentos...
Asun: Eso es tesoro... es como un cuento donde al final las buenas personas encuentran una segunda oportunidad para ser felices otra vez en la vida...
María: ¿Sabes a quién me recuerda lo de la segunda oportunidad...?
Asun: ¿A quién...?
María: A papá... me refiero a que cuando te conoció a ti tuvo una segunda oportunidad para ser feliz otra vez, y él también se lo merecía... estoy segura que cuando Teresa le dejó, papá se sentiría muy triste y perdido...
Dani: ¿Quién es Teresa...? creo que me he perdido algo...
María: Dani, ¿tú te acuerdas cuando estuvimos hace unos meses mirando el álbum de fotos de la boda de papá y mamá...?
Dani: Claro que sí, y que tu fuiste al viaje ese de los novios y yo también aunque estaba en la barriga de mami y no me enteraba de nada...
María: ¿Y no te parece un poco raro...?
Dani: (encogiendo los hombros) ¿El qué...?
María: Pues eso, que cuando papá y mamá se casaron, yo ya había nacido y tú estabas en la tripa de mamá... normalmente las parejas primero se casan y luego tienen los hijos, y en nuestro caso es al revés...
Dani: ¡Anda, pues es verdad...! un poco raro sí es...
María: Pues creo que ya va siendo hora de que sepas lo que pasó en realidad... ¿no crees, mami...?
Asun: Puede que tengas razón, tesoro... al fin y al cabo a ti ya te contamos nuestra historia hace unos años, y tu hermano también tiene derecho a saber la verdad...
Dani: ¿Qué verdad...? ¿qué pasa, mami...? ¿yo también soy adoptado como Dieguito...?
Asun: No, cariño, nada de eso... papá y yo somos tus padres de verdad... no tengas ninguna duda... es solo que cuando tuvimos a María y luego yo me quedé embarazada de ti, papá y yo no nos habíamos casado todavía...
María: Papá y mamá no se habían casado porque no podían hacerlo... papá estuvo casado con otra mujer antes de casarse con mamá, y esa mujer se llamaba Teresa, y cuando Teresa se marchó y dejó a papá, se quedó muy solo, hasta que conoció a mamá y empezó de nuevo a ser feliz, y entonces los dos querían formar una familia, pero papá no podía casarse otra vez...
Dani: (con la boca abierta) ¿Y cómo se pudo casar mamá con papá si ya estaba casado...?
Asun: Pues no fue fácil, Daniel... tuvimos que esperar varios años y pedir permiso a la Iglesia, y cuando vuestro padre obtuvo ese permiso, entonces pudimos celebrar la boda... pero para entonces vuestro padre y yo ya éramos muy felices juntos y teníamos muy claro que queríamos formar una familia y disfrutar de vosotros siempre y querernos mucho, y eso es lo que estamos haciendo...
Dani: ¿Y por qué Teresa dejó a papá...? ¿ya no le quería...?
Asun: Es una historia un poco complicada y larga, Daniel... pero como ya le dije a tu hermana en su momento, a veces en las parejas ocurren cosas que no se pueden controlar... cosas tristes a veces, otras veces el amor se acaba sin saber muy bien por qué... pero lo que tú si debes entender y eso quiero que os quede muy claro a los dos, es que mi relación con papá es muy fuerte, yo a vuestro padre lo quiero con locura y no me voy a marchar nunca de su lado, os lo prometo... los cuatro somos felices por muchas razones y así vamos a seguir toda la vida... no tenéis nada que temer ni pensar cosas raras, ¿de acuerdo...?
Dani: (convencido y asintiendo) ¡De acuerdo, mami...! yo también os quiero mucho a los dos, y a ti también, hermanita, claro...
María: Entonces al final tenemos que agradecer a Teresa que dejara a papá... porque sino, papá no hubiera conocido a mamá y nosotros no existiríamos...
Dani: (riéndose) ¡Pues yo me alegro de haber nacido y de tener una familia como la nuestra...!
Asun: (emocionada y a punto de llorar) Y yo también me alegro de teneros a los dos aquí, sois los niños más listos y más buenos del mundo, y estoy muy orgullosa de vosotros... papá y vosotros me habéis cambiado la vida y no me arrepiento ni un segundo de haber conocido a vuestro padre... es lo mejor que me ha pasado...
María: (abrazando a su madre) ¡Ven, mami, no llores...! ¡te quiero muchísimo, y eres la mejor mamá del mundo...!
Dani: ¡Y yo...! (también abraza a su madre)

(En ese momento llega Héctor a casa y se encuentra a su familia abrazada y muy emocionada)

Héctor: ¿Pero qué está pasando aquí...?
María: Nada, que mamá se ha puesto a llorar un poco y estamos dándole mimitos...
Héctor: (acercándose a su mujer y dándole un beso) ¡Mi amor...! ¿qué te ocurre...? ¡mi vida...!
Asun: (entre lágrimas) No pasa nada, no te alarmes... sólo me he emocionado un poco y estaba llorando de felicidad, como una tonta... eso es todo...
Héctor: (secándole las lágrimas con una suave caricia de su dedo) Tú no eres ninguna tonta por llorar... es lo más natural del mundo cuando se expresan sentimientos profundos y verdaderos...

(Héctor se funde con su mujer en un profundo y caluroso abrazo)

María: ¡Hala, Dani, ya lo hemos conseguido...! los cuatro juntos y felices como siempre...
Dani: ¡Me encanta esta familia...!

(María y Daniel se abrazan a sus padres y luego les dejan a solas para que puedan charlar a gusto en el sofá)

Héctor: (cogiendo de las manos a su mujer) ¿Qué ha pasado...? cuéntame...
Asun: Pues todo ha empezado porque María se ha puesto a leer el artículo ese de la revista que ha salido publicado esta semana, el reportaje de la entrevista que le hice a Benito, el hombre que solía dormir aquí abajo hace unos meses... creo que ya te comenté que lo estaba escribiendo...
Héctor: Sí, claro, me acuerdo...
Asun: Se trata de un artículo donde se relata lo mucho que le puede cambiar la vida a una persona en poco tiempo y también de segundas oportunidades... y entonces María ha comentado que tú también tuviste una segunda oportunidad en la vida cuando me conociste y cuando decidimos empezar juntos nuestra andadura...
Héctor: Entiendo... y debo decir que llegaste a mi vida en el momento justo, de lo cual me alegro...
Asun: Cuando estábamos hablando precisamente de eso, María mencionó el hecho de que en el fondo había sido una suerte que Teresa se marchara porque eso permitió que tú y yo pudiéramos conocernos y que ella y Dani llegaran al mundo...
Héctor: Tiene gracia, los niños son tan espabilados que se dan cuenta enseguida de todo...
Asun: En cuanto María mencionó el nombre de Teresa, Daniel quiso saber quien era esa mujer porque no entendía absolutamente nada...
Héctor: ¡Pobrecito...!
Asun: Sin embargo, entre María y yo le estuvimos explicando un poco la misma historia que María ya conoce y parece que lo entendió a la primera... ¿no te parece mal que se lo hayamos contado, verdad...?
Héctor: Por supuesto que no... Daniel tiene ahora más o menos la misma edad que tenía María cuando supo la verdad de nuestra historia, y es igual de listo que ella para entender cierto tipo de cosas... además yo no quiero tener secretos en la familia... Dani se merecía saber la verdad... ¿cómo ha reaccionado...?
Asun: Muy bien... al principio se ha quedado un poco sorprendido, ha llegado a pensar que tú y yo no éramos sus verdaderos padres y que quizá pudiera ser adoptado como el pequeño Diego... pero luego ha entendido todo a la perfección, y está encantado de formar parte de esta familia... él es consciente de que hay muchos tipos de familias y que la nuestra es una muestra de lo feliz que hemos llegado a ser, y que queremos seguir siendo siempre...
Héctor: Pues me alegro mucho de que piense eso... ¡mis niños, con lo que yo les quiero...! ¡y a ti, mi amor...! ven, dame un beso...

(Héctor y Asun se funden en un sentido beso)

Héctor: (mirándola fijamente) Te quiero...
Asun: (acariciándole) Yo también te quiero... y estoy encantada y orgullosa de nuestra familia... ¿te apetece que nos tomemos una copa para celebrar que somos una familia unida y feliz...?
Héctor: Por supuesto... adelante con esa copa... abre la botella esa de jerez que trajimos de Sevilla... es un momento especial y me apetece mucho estrenarla...
Asun: Claro, enseguida...

(Asun abre el mueble bar y saca la botella de jerez para preparar un par de copas y brindar por la felicidad conyugal y familiar de los Perea-Muñoz. Los niños también se unen al brindis con un par de copas de zumo de naranja, demostrando una vez más que la familia unida es lo más importante y que es lo que realmente da sentido para disfrutar de una vida feliz)

viernes, 17 de mayo de 2013

Capítulo 66 - Un trabajo para la revista (Abril 1968)


(Empieza el mes de Abril y termina la Semana Santa con un tiempo bastante primaveral. El sol y las lluvias intermitentes son las protagonistas de estos días y los pequeños Perea-Muñoz retoman las clases tras las vacaciones. Comienza para ellos el último trimestre del año escolar y aunque María está cada vez más nerviosa por la cercanía del examen de ingreso al Bachillerato, sus notas han sido muy buenas como siempre, y sus padres están convencidos que pasará el examen sin problemas. Tanto María como Daniel siempre han sido unos niños muy obedientes y diligentes en los estudios, por lo que sus padres no tienen que estar demasiado encima de ellos para que terminen las tareas a tiempo y para que prioricen las obligaciones escolares sobre las actividades de ocio)

(Este año, Felisa y Trino se marcharon a Valdemorillo como cada año a pasar los días grandes de la Semana Santa, aprovechando que podían cerrar la portería esos días festivos, de manera que Asun y Héctor aprovecharon que ellos tampoco trabajaban para pasar más tiempo con sus hijos y con la pequeña Irene, que este año prefirió quedarse en Madrid. De este modo, la familia Perea aprovechó el tiempo libre para ir a pasear, de compras, al cine y hacer todas esas cosas que son más difíciles de planear durante la jornada rutinaria del día a día)

(Una tarde de Abril, Héctor ha recogido a sus hijos del colegio y se dirige con ellos a casa. Asun aún no ha regresado del trabajo, pero Héctor supone que se habrá enredado con algún artículo de última hora en la redacción y que no tardará en volver a casa)

(Las horas pasan, Héctor aprovecha que los niños están haciendo los deberes para ponerse al día organizando las carpetas de casos atrasados y cuando quiere mirar el reloj, se da cuenta que ya es bastante tarde y que Asun aún no ha regresado)

Héctor: (dirigiéndose al cuarto de María) María, cariño, ¿no es un poco tarde para que mamá no haya venido aún...?
María: (mirando su reloj) Sí, es verdad... ella no suele retrasarse nunca tanto... ¡que raro...! ¿por qué no llamas a la revista a ver si está allí todavía...?
Héctor: Sí, tienes razón, será lo mejor...

(Héctor coge el teléfono y se dispone a llamar a la redacción de “A media voz” para averiguar que está pasando)

Julio: Revista “A media voz” ¿en que puedo ayudarle...?
Héctor: Julio... soy Héctor...
Julio: ¡Hombre, Héctor...! ¿qué pasa...? ¿qué te cuentas...?
Héctor: Llamaba porque estoy un poco preocupado por Asunción... ¿sigue allí trabajando...?
Julio: No, Asunción se marchó hace horas, tenía que ir a entrevistarse con un señor para escribir un artículo bastante delicado sobre una familia a la que el Ayuntamiento quería sacarles de la casa donde están viviendo... al parecer, la casa está en muy mal estado y el Ayuntamiento la ha declarado en ruina... y yo mismo mandé a Asun para allá para que se informara de la situación de esa familia y hacernos eco en la revista... (extrañado) ¿pero no ha llegado aún a casa...?
Héctor: No, y eso es lo raro... no me ha llamado para decirme que llegaría tarde ni nada... y ahora con lo que me cuentas sí que me estoy empezando a preocupar de verdad...
Julio: Pues no sé que decirte, Héctor, se le habrá hecho tarde, supongo... no creo que le haya pasado nada raro, pero déjame que haga algunas llamadas y ahora te cuento...
Héctor: Está bien... llámame si te enteras de algo, por favor...
Julio: Descuida, así lo haré... adiós...

(Héctor cuelga el teléfono y bastante más nervioso que antes, enciende un cigarrillo y se sirve una copa de coñac mientras espera la llamada de Julio)

(Al poco rato vuelve a sonar el teléfono)

Héctor: (cogiendo el teléfono) ¿Julio...?
Julio: A ver, Héctor, tranquilízate... Asun está bien, no le ha pasado nada... ha tenido un incidente con el tipo de la familia esa de la que te hablaba, pero nada serio, ella lo ha resuelto bien, con profesionalidad y ahora ya va para casa... no tienes de que preocuparte...
Héctor: Julio, me estás asustando... ¿puedes contarme por favor que es lo que ha pasado...?
Julio: Pues verás... he podido hablar con la policía y los servicios de emergencia que se han desplazado hasta la casa de la familia en el barrio de Tetuán... al parecer, el hombre cuando se han presentado allí los técnicos del Ayuntamiento para entregarle la orden de desalojo se ha puesto un tanto nervioso, ha empezado a gritar, ha sufrido una crisis de ansiedad y ha empezado a decir que no abandonaría la casa de su vida, que no podían echarle de allí sin más... que tenía mujer y tres hijos pequeños y que si le echaban que se cargaría a alguien y luego se mataría él para que no pudieran juzgarle... y sacó una escopeta de caza que tenía guardada en un armario... al parecer era aficionado a la caza y tenía licencia para ese tipo de arma...
Héctor: ¿Pero y Asun, que tiene que ver con todo eso...? ¿ella está bien...?
Julio: A ver, Héctor, tranquilízate... que está todo bien... Asun estaba por allí como ya te he dicho, tenía que hacerle una entrevista para dar a conocer su caso en la revista... pero luego las cosas se han precipitado, el hombre se ha puesto nervioso, y Asun ha estado con él, ha intentado calmarle, ha intentado razonar con él para que bajara el arma y dejara de apuntar al funcionario municipal... junto con la mujer de ese hombre y la propia Asun han conseguido calmarle, y conseguir que soltara el arma, y después han llamado a la policía y a los servicios de emergencia para que vinieran a por él... la policía le ha tomado declaración y luego se lo han llevado a un hospital... la mujer no dejaba de llorar y los niños tampoco... son muy pequeños y no entendían porque su padre había montado semejante escena... pero Asun se ha quedado con ellos todo el tiempo hasta que han venido unos familiares para quedarse en la casa... ¡Asun es una heroína, Héctor...! ¡tienes una mujer que vale su peso en oro...!
Héctor: ¡Ay, Julio... es que estoy tan asustado...! ¿y si la hubiera pasado algo...?
Julio: Puedes estar tranquilo... he hablado también con ella y me ha dicho que iba hacia vuestra casa... lo que más le preocupaba es cómo estabas tú, porque sabía que a estas alturas ibas a estar muy preocupado... te conoce muy bien y estaba deseando llegar a casa y darte un abrazo fuerte...
Héctor: Pues no sabes el peso y la angustia que me quitas de encima, Julio... gracias por avisarme y esperaré impaciente a que Asun llegue...
Julio: Venga, Héctor, no te preocupes más y piensa en la suerte que tienes de tener una mujer como ella...
Héctor: Lo sé, Julio, lo sé muy bien, y no dejo de repetírmelo cada día... muchas gracias, un abrazo fuerte para ti también... adiós...
Julio: Adiós...

(Héctor cuelga el teléfono aún con la cara blanca de la impresión, y María sale de la habitación a preguntar que está pasando)

María: ¿Qué pasa con mamá...? ¿está bien...?
Héctor: Sí, princesa... estará en casa enseguida... acabo de hablar con Julio, el jefe de la revista, y me ha contado que tu madre es una auténtica heroína... estaba cubriendo un reportaje en un barrio de Madrid sobre los dueños de una casa vieja que iban a desalojar y tenían que tirarla, y el marido se ha puesto muy nervioso al ver que se quedaba sin casa y sin tener un sitio adonde ir, y entonces ha sacado un arma amenazando a la persona que venía a sacarles de la casa, y entonces su familia y tu madre han intervenido para convencerle que soltara el arma, que había otras soluciones para arreglar el problema, y han conseguido calmar al hombre...
María: (con los ojos muy abiertos) ¡Vaya...! ¡pues estoy deseando que venga mamá y nos cuente si ha pasado mucho miedo...! ¡enfrentarse a un hombre con un arma es muy peligroso...!
Héctor: Sí, cariño, claro que lo es... pero tu madre es muy valiente y está hecha de una pasta especial, que la hace diferente al resto de personas que conocemos... ¡y por eso la queremos tanto...! ¿a que sí...?
María: ¡Sí...! (se va corriendo a la habitación de su hermano) ¡Dani, Dani, tenemos una mamá muy valiente...! hoy ha hecho algo muy grande y se merece que la queramos y la cuidemos más que ningún día...
Dani: Yo quiero mucho a mi mamá, y sé que es una persona muy especial...

(En ese momento, se oye la puerta y es Asun que al fin llega a casa)

Héctor: (saliendo a recibirla) ¡Asun, cariño...! ¡por fin en casa...! ¡que ganas tenía de abrazarte y de besarte...!
Asun: (recibiendo los besos y abrazos de su marido) ¡Y yo también, cariño...! supongo que ya os habéis enterado...
Héctor: Sí, acabo de hablar con Julio y me lo ha contado todo... ¿pero cómo se te ocurre...? ¿tú sabes lo peligroso que puede ser enfrentarse a un desquiciado con un arma...?
Asun: Pues si te digo la verdad, no lo pensé mucho... si lo llego a pensar no lo hago... pero ví al hombre desesperado amenazando al funcionario municipal, a la mujer y los hijos de ese hombre llorando y pidiéndole que soltara el arma y que no hiciera tonterías, y me lancé sin más... no sabía si podría hacer algo y si atendería a razones, pero poco a poco entre todos fuimos calmándole y convenciéndole que no le iba a faltar un lugar donde vivir... que lo único que iba a ocurrir es que esa casa tenían que tirarla porque sino cualquier día se les caería encima y que iba a ser mucho peor, pero desde el Ayuntamiento se les va a proporcionar alojamiento alternativo a todos los vecinos que residen en el inmueble hasta que reconstruyan la casa...
María y Dani: (abrazándose a su madre) ¡Mami... mami...!
Asun: ¡Hola, mis amores...! (les besa y les abraza) ¡no sabéis las ganas que tenía de volver a estar en casa con vosotros...! cuando estaba con esa familia, me acordaba mucho de todo lo que os quiero... además los hijos de esa familia eran más o menos de vuestras edades, y me daba tanta pena verles llorar así por el arranque del padre que tenía que hacer algo...
Héctor: No sabes el miedo y la preocupación que he pasado... he pensado de todo, y al final María me sugirió que llamara a la revista a ver si seguías allí y es cuando Julio me puso en antecedentes...
Asun: (acariciando a Héctor) Ya me lo imagino, conociéndote como te conozco, sabía que ibas a estar muy preocupado, por eso mismo llamé a Julio y le pedí que te contara que estaba bien y que ya venía para casa, para que no te angustiaras, mi amor...
Héctor: Ahora al verte ya estoy mucho más tranquilo... y también estoy muy orgulloso de ti... eres una mujer muy valiente, la más valiente del mundo, mi mujer... y te quiero...
Asun: Yo también te quiero... ¿y sabes lo que me ha ayudado más cuando estaba con esa familia...?
Héctor: ¿El qué...?
Asun: Que en ningún momento dejé de pensar en ti ni en los niños... vosotros sois quienes me dais la fuerza para pasar los malos momentos, para enfrentarme a las cosas cuando tengo miedo... y eso es fundamental... os quiero tanto...
Héctor: ¡Ay, mi niña...! vamos a hacer una cosa, tú ahora vas a relajarte un poco, te vas a dar un baño caliente con espuma de esos que tanto te gustan, y cuando salgas tendrás una riquísima cena sobre la mesa... los niños y yo nos encargaremos de eso, ¿de acuerdo...?
María: ¡Sí, eso, mami... tú vete a la bañera, que nosotros nos encargamos de ponerlo todo como a ti te gusta...!
Dani: ¡Y yo también ayudo...!
Asun: Está bien... vosotros ganáis... me voy a dar un baño entonces...
Héctor: Tómate todo el tiempo que necesites, cariño... nosotros tenemos tarea en la cocina, ¿a que sí, chicos...?
María y Dani: ¡Síii...!

(Asun se va al dormitorio para coger ropa limpia y dejar el bolso y los zapatos, y después se mete en el cuarto de baño a preparar la bañera con agua caliente y jabón, mientras Héctor y los niños entran en la cocina dispuestos a preparar una rica cena para toda la familia)

(Al día siguiente, Asun es recibida en la redacción como una auténtica heroína)

Aurelia: ¡Que ya me he enterado...! desde que he llegado esta mañana no se habla de otra cosa... al parecer tu intervención prodigiosa fue fundamental para resolver el asunto y atajar el problema...
Asun: No hagas ni caso, y no te fíes de todo lo que publican por ahí... están exagerando... yo solo hice mi trabajo...
Aurelia: De eso nada, no te quites méritos, anda... tu trabajo era entrevistar a esa familia y escribir un reportaje, no hacerte la valiente y enfrentarte a ese hombre para conseguir que bajara el arma sin llevarse a nadie por delante... ¡tuviste que pasar mucho miedo...! ¡yo no habría podido...!
Asun: Te digo lo mismo que le dije ayer a mi familia, no lo pensé en absoluto... en esos momentos si piensas estás perdido... simplemente actué como me dictaba mi conciencia, sin pensar en las consecuencias... y afortunadamente todo salió bien...
Aurelia: ¿Y tenías miedo... estabas asustada...? ¿en qué pensabas...?
Asun: En Héctor y en los niños... todo el tiempo estuvieron presentes en mi mente, y creo que eso me ayudó a sobrellevar la situación... ¿sabes que los niños de esa familia tenían prácticamente la misma edad que María y Daniel...? no lo sé, es como si me viera reflejada de alguna manera... veía a su madre llorando por todo lo que estaba haciendo su marido y supe que tenía que intentar ayudar...
Aurelia: Pues desde luego has tenido una sangre fría extraordinaria... lo único que puedo hacer es felicitarte por tu proeza...
Asun: Muchas gracias, pero no tienes por qué, de verdad... estoy segura que tú hubieras hecho lo mismo en mi situación aunque ahora no lo puedas ni imaginar...
Aurelia: Ya me gustaría a mí ser como tú... ¡anda, mira por ahí viene Julio...!
Julio: Vengo a felicitar a mi redactora jefe como se merece... y a enseñarle el número de la revista de esta semana... por supuesto lo de ayer va en portada...
Asun: (ojeando la revista) ¡Pero Julio... no tenías por qué...! yo no soy ningún ángel ni nada parecido... sólo hice una buena acción y ya está...
Julio: ¿Y te parece poco...? conseguiste poner calma en una situación muy tensa, y aliviaste el sufrimiento de una familia... creo que sin duda eso merece un artículo en páginas centrales y una portada... y en este caso y dado que tú eres la primera protagonista involucrada en la noticia, yo he decidido que lugar ocupa en la revista y esa decisión es irrevocable...
Asun: Está bien, Julio, no pondré ninguna objeción al respecto... es solo que no me lo esperaba...
Julio: Te lo mereces, Asunción, y estoy seguro que tu familia se llevará una gran alegría cuando vayas a casa y les enseñes el nuevo número de la revista de esta semana...
Asun: Eso seguro... ya estoy viendo la cara de los niños cuando lo lean...
Aurelia: Tú disfrútalo, mujer, ahora que puedes, y no tengas tantos reparos, que una no sale en portada todos los días...
Asun: Ya, es sólo que no me gusta ser protagonista, pero agradezco vuestras palabras y ánimos, de verdad...
Julio: Vamos a dejarnos de palabras y vamos a brindar... (va a la salita y saca una botella de sidra de la nevera y tres copas) ¡por nuestra redactora jefe y por “A media voz”...! ¡para que sigan los éxitos y que nuestro trabajo no caiga en saco roto...!
Aurelia: ¡Salud...!

(Los tres levantan las copas y brindan para luego beber de ellas y disfrutar del éxito conseguido, ya que están seguros que el número de esta semana va a venderse muy bien en los quioscos)


(Ya por la tarde, cuando Asun llega a casa, enseña a su familia el número de la revista donde aparece su foto en portada junto con la de la familia a la que ayudó, y en páginas centrales, el artículo a doble página donde se relata todo el suceso y su exitosa resolución)

María: ¡Lo sabía, mami... eres una heroína...!
Dani: ¡Vas a ser famosa...!
Asun: ¡Que exagerados sois...! pero agradezco vuestros ánimos, y lo más importante de todo es que salió bien, y que ahora puedo disfrutar del éxito con vosotros que sois lo que más quiero en el mundo...
Héctor: ¡Y nosotros también te queremos... eres y serás la mejor esposa y madre del universo entero...!

(Los cuatro miembros de la familia Perea se funden en un caluroso abrazo haciendo piña y saboreando el éxito y reconocimiento obtenidos por Asunción)



viernes, 10 de mayo de 2013

Capítulo 65: Un merecido reconocimiento en Sevilla (Marzo 1968)


(Tres semanas después, Marzo de 1968. El largo invierno por fin va llegando a su fin para poco a poco ir dejando paso a una primavera un poco más agradable en las temperaturas aunque de momento igualmente lluviosa. Estrella y Miguel tuvieron felices noticias porque el bebé de Gerardo y Erika nació sano y fuerte hace un par de semanas. Estrella contactó con su hermano por carta para mandarle fotos del pequeño Diego, y lo mismo hizo Gerardo con el pequeño Klaus, que así se llama el recién llegado a esa familia. Está previsto que el bautizo se celebre en el mes de Mayo y Estrella y Miguel acudirán si es posible con el pequeño Diego para que la familia residente en Alemania conozca también a su recién llegado bebé)

(La Semana Santa está a punto de llegar y con ella las vacaciones del segundo trimestre para los niños, lo cual les permitirá disfrutar durante unos días de tiempo libre para dedicarse a sus juegos y entretenimientos a los que apenas pueden prestar atención durante el período escolar, debido a la ingente cantidad de deberes que sus profesores les ponen en la escuela, sobre todo a María y a Clara, que en tan solo algo más de dos meses tendrán que examinarse en el Instituto para poder acceder al Bachillerato, como ya hiciera Irene hace un par de años)

(Una tarde de Marzo llega Héctor a casa tras un día normal de trabajo. Asun ya está en casa y los niños también tras haber terminado sus actividades extraescolares, María en la piscina y Dani en el polideportivo con el entrenamiento de su clase de baloncesto)

Héctor: ¡Hola...! ¿hay alguien en casa...?
Asun: ¡Cariño... estamos en la cocina...!

(Héctor entra en la cocina donde los niños están terminando de merendar y Asun se está tomando un café recién hecho)

Asun: (besando a su marido) ¿Quieres un café...? está recién hecho...
Héctor: Sí, gracias, tomaré una taza...
María: ¡Hola, papi...!
Héctor: ¡Hola, princesa...!
Dani: Hola, papá...
Héctor: Hola, campeón... ¿cómo ha ido en el cole...?
María y Dani: Muy bien, papá...
Dani: Sí, pero yo quiero que lleguen ya las vacaciones...
Héctor: ¿Tan harto estás ya del colegio...? pues si que te cansas tú pronto...
Dani: No, allí, tengo muchos amigos, pero también quiero pasar más tiempo con mis construcciones y contigo, papi...
Héctor: (abrazando y besando a su hijo) ¡Ay, mi niño...!

(Asun coge la cafetera y le sirve una taza a su marido)

Asun: Te veo contento... ¿ha pasado algo especial en el despacho...?
Héctor: Sí, bueno, se podría decir así, sí...
Asun: ¿Y me lo vas a contar o lo voy a tener que averiguar...?
Héctor: No, mujer, te lo voy a contar... resulta que esta mañana ha llegado un sobre con una invitación curiosa... nos han invitado a Bonilla y a mí para que acudamos al Congreso Nacional de Profesionales de la Investigación que se va a celebrar el próximo fin de semana en Sevilla... al parecer es un acto importante donde se reúnen profesionales del gremio de la investigación procedentes de diversas agencias de detectives de toda España...
Asun: ¡Vaya, vaya, que buena noticia...!
Héctor: Y eso no es todo... este tipo de certámenes se celebran todos los años aunque nuestra agencia nunca ha participado porque es una agencia pequeña, pero la repercusión de los casos que hemos investigado últimamente ha provocado que este año sí se hayan fijado en nosotros y van a concedernos una mención especial en ese congreso, una especie de reconocimiento por la labor realizada...
Asun: ¡Ay, cariño...! ¡cuánto me alegro...! (le abraza y le besa repetidamente) ¡te lo mereces...! ¿lo sabes, verdad...?
María: (abrazando a su padre) ¡Enhorabuena, papá...!
Dani: ¿Qué es lo que pasa...? yo no me entero de nada...
María: Pues que a papá y al tío Bonilla les van a dar un premio por trabajar tan bien y resolver tantos casos...!
Dani: (besando a su padre) ¡Felicidades, papi...!
Héctor: Muchas gracias, chicos, y aún no te he contado lo mejor, cariño...
Asun: ¿Pero es que hay más...?
Héctor: Por supuesto, lo más importante viene ahora... nos han pedido que vayamos acompañados de nuestras esposas... va a ser un acto importante y quieren que nuestras familias estén allí para apoyarnos... ¡así que te vienes conmigo a Sevilla el próximo fin de semana...!
Asun: (emocionada y tirándose a los brazos de Héctor) ¿Lo dices en serio...? ¿tú y yo juntos a Sevilla...?
Héctor: Claro que sí, mi niña... voy a presumir de la mujer más guapa del mundo en tierras sevillanas... además vamos a gastos pagados, la organización corre con todos los gastos de la estancia en el hotel y el viaje en tren... nos iremos el Viernes a mediodía y volveremos el Domingo por la noche... y por supuesto iremos con Bonilla y Matilde...
Asun: (volviendo a besar a su marido) Te quiero, te quiero... ¡madre mía, tengo que ir pensando lo que voy a llevarme en la maleta...!
Héctor: (cogiéndole la mano dulcemente) Cariño, tampoco nos vamos un mes, eh...? sólo van a ser dos días, así que no te lleves el armario completo, por favor...
Asun: Descuida, pesado... que yo sé lo que me digo... pero tengo que elegir los mejores vestidos que tengo para llevarme... voy a pasearme delante de mucha gente cogida de tu brazo y tengo que estar a la altura...
Héctor: Y lo estarás... cualquier cosa que te pongas te sentará bien... tú eres muy guapa y tienes un atractivo natural irresistible, lo único que tienes que hacer es realzarlo con uno de esos vestidos y con algún potingue de esos que las mujeres os ponéis en la cara para estar más guapas aún si cabe...
Asun: No, si cuando yo digo que tengo un marido estupendo, no me falta razón... te quiero... (le da otro beso)
Héctor: Y yo a ti... (le devuelve el beso)
María: ¡Papi...! ¿me ayudas con los deberes...? es que hay un problema de Matemáticas que no me sale...
Héctor: Claro, enseguida, princesa... déjame que me cambie los zapatos un momento y estoy contigo... voy a tu habitación, ¿de acuerdo...?
María: De acuerdo... te espero allí...

(María se va a su habitación, Dani a practicar sus lecciones de caligrafía en el cuaderno del colegio y Asun se dispone a planchar la ropa de la última colada, mientras que Héctor pasa por el dormitorio antes de reunirse con la pequeña María en su cuarto)

(Un par de días después, el matrimonio Perea se prepara para viajar a Sevilla. Han quedado con el matrimonio Bonilla en la estación de Atocha para coger el tren que les llevará hasta allí. Los niños se quedarán con sus abuelos, quienes se ocuparán de ellos todo el fin de semana y ellos han prometido portarse muy bien hasta la vuelta de sus padres, de los que se han despedido por la mañana antes de irse al colegio. Es hora de que Asun y Héctor cojan la maleta y tomen un taxi hacia la estación)

(Al llegar a la estación, Bonilla y Matilde les están esperando frente al panel de llegadas y salidas de trenes)

Matilde: ¡Hola, pareja...!
Asun: (saludando) ¡Hola...! ¡no veas la ilusión que me hace este pequeño viaje...! nunca he estado en Sevilla antes y me han dicho que es precioso...
Matilde: Y lo es de verdad, si tenemos la suerte de que no nos llueva mucho este fin de semana... además seguro que hay bastante movimiento porque con los preparativos de la Semana Santa las cofradías de los distintos barrios están dando los últimos retoques a los pasos que sacarán en procesión próximamente y tiene que estar todo perfecto, cuidan hasta el más mínimo detalle...
Bonilla: Nosotros vinimos hace un par de años en plena Semana Santa y está todo precioso... además los sevillanos y bueno, en general los andaluces viven muy intensamente la Semana Santa y tienen mucha devoción por sus pasos, en especial los cofrades...
Héctor: A mí es que todo eso de las procesiones y la Semana Santa, me agobia un poco, pero reconozco que tiene su mérito y yo respeto mucho las tradiciones de la gente que cree en ello y tiene fe en esas cosas... Asun y yo estuvimos en la procesión de Valdemorillo hace tres años porque además desfilaba Irene vestida de capuchón y aunque pasamos un frío tremendo, lo pasamos muy bien... fue una experiencia diferente e interesante... yo personalmente nunca había visto una procesión tan de cerca y me gustó...
Bonilla: Me alegro mucho... (mirando su reloj) ¿qué os parece si vamos bajando al andén...? ya queda poco para que salga el tren y así vamos tomando asiento...
Asun: Me parece perfecto... vamos, cariño, ¿coges tú la maleta...?
Héctor: Claro que sí...

(Los dos matrimonios bajan a la zona de andenes y buscan el vagón del tren con destino a Sevilla donde tienen asignados sus asientos. Entran en el tren y tras dejar las maletas, ocupan sus asientos, enfrentados por una pequeña mesa que sirve de reposadero para los bolsos de las mujeres. En poco más de media hora, el tren comienza su andadura y el revisor no tarda en pasearse por los pasillos pidiendo los billetes para su validación. Una vez pasado ese trámite, las dos parejas pueden relajarse un poco y empezar a pensar en ir a comer algo al vagón restaurante)

(Después de comer, los dos matrimonios vuelven a sus asientos tras darse una pequeña vuelta por el tren y estirar las piernas. Héctor y Bonilla aprovechan para tomar una copa y fumarse un cigarrillo tranquilamente, mientras Asun y Matilde charlan animadamente al tiempo que observan el paisaje cambiante a través de las ventanillas de su habitáculo)


(Cinco horas después, el tren llega a la hora prevista a la estación sevillana de San Bernardo. Es hora de recopilar el equipaje y descender del vagón. Tras salir de la estación, las dos parejas cogen un taxi en la puerta para dirigirse al hotel donde tienen previsto alojarse el fin de semana completo. La convención se celebrará al día siguiente por la tarde en otro hotel más grande de la ciudad, que cuenta con un gran salón de congresos para este tipo de eventos. Los dos matrimonios aprovecharán esta primera noche para tomar posesión de sus respectivas habitaciones y después quedan en recepción para salir a cenar juntos y disfrutar de algunos de los rincones mágicos que ofrece esta singular ciudad)

Héctor: (dejando la maleta en el suelo) Bueno, cariño, pues ya hemos llegado...
Asun: Sí, y aunque aún no me ha dado tiempo a hacerme una idea, lo poco que he visto desde el taxi me gusta...
Héctor: Sí, Sevilla tiene un encanto y un sabor especial... o eso dicen los andaluces... ¿estás muy cansada...?
Asun: No, el tren era muy cómodo y el viaje se me ha hecho corto... como además iba hablando con Matilde casi ni me he enterado, y tampoco ha hecho demasiadas paradas intermedias...
Héctor: Pues me alegro... va a ser un fin de semana especial y diferente... ¡y tenía tantas ganas de que pasáramos un fin de semana para nosotros solos...!
Asun: Te recuerdo que no estamos solos... Bonilla y Matilde están en la habitación de al lado...
Héctor: (riéndose) ¡Ya lo sé, mujer...! pero ya sabes a que me refiero...
Asun: (acariciándole) Claro que sí, tonto, solo te estaba tomando el pelo... (besa a su marido sin dejar de mirarle) te quiero...
Héctor: Yo también... creo que deberíamos llamar a casa de tus padres para decirles a los niños que hemos llegado bien...
Asun: Tienes toda la razón... ve llamando tú que voy un momento al baño a refrescarme y ahora mismo me pongo para saludar a mis niños...
Héctor: Está bien...

(Héctor coge el teléfono y marca el número de la portería)

Héctor: ¿María...? cariño, hola...
María: ¡Hola papá...! ¿ya habéis llegado...?
Héctor: Sí, princesa, ya estamos instalados en el hotel... mamá se pone ahora enseguida, está refrescándose y cambiándose de ropa porque vamos a salir dentro de un rato a cenar con los titos...
María: ¿Qué tal tiempo hace por ahí abajo...? aquí está lloviendo...
Héctor: Pues aquí de momento parece que el tiempo nos respeta bastante bien, y esperemos que siga así todo el fin de semana... ¿está tu hermano por ahí...? quiero saludarle...
María: Sí, espera un momento... te deseo buena suerte para mañana en el congreso ese y que lo paséis muy bien los dos juntos allí... un beso muy fuerte, papá...
Héctor: Otro para ti, te quiero, princesa... adiós...
María: Adiós... ¡Dani, al teléfono... es papá...! ¡quiere hablar contigo...!
Dani: ¡Ya voy...! ¡papi, papi...!
Héctor: ¡Hola campeón...! ¿cómo estás...?
Dani: Muy bien, no te preocupes que los dos estamos muy bien, los abuelos nos cuidan bien y María también está todo el rato pendiente de mí para que no me pase de la raya...
Héctor: (riéndose) Y muy bien que hace... y tú tienes que prometerme que le vas a hacer caso en todo que para eso es tu hermana mayor, ¿de acuerdo...?
Dani: De acuerdo, papá... ¿puedo saludar a mamá...?
Héctor: Claro, campeón, te paso con ella que está por aquí... ¿me mandas un beso de esos fuertotes...?
Dani: ¡Sí...! ¡muac, muac, muac...! ¡y no te olvides de traerme algo de Sevilla...!
Héctor: Descuida que no me olvidaré, granujilla... y tú prométeme que te portarás muy bien y que no darás ninguna guerra a los abuelos... que ya nos conocemos...
Dani: ¡Que sí, que te lo prometo...! ¡seré muy, muy bueno...! pásame a mamá...
Héctor: Claro... adiós, campeón... volveré a llamar mañana si no se nos hace muy tarde...
Dani: De acuerdo, adiós, papá...
Héctor: Adiós, hijo... (le pasa el teléfono a Asun) toma, cariño, es Dani que quiere hablar contigo...
Asun: (coge el teléfono) ¡Hola, tesoro...! ¿cómo está mi niño...?
Dani: Muy bien, mami... y ya le he dicho a papá que me voy a portar muy bien con los abuelos y con María, y que les voy a obedecer en todo, y que me tenéis que traer algo bonito de Sevilla...
Asun: Claro que sí, cielo, eso está hecho... ya te estoy echando de menos,  ¿sabes...? ¿puedes pasarme a María, por favor...?
Dani: Voy a ver si se puede poner porque ha dicho que quería lavarse el pelo y ya sabes lo que tarda con esas cosas de chicas...
María: (le roba el teléfono a su hermano) ¡Pues claro que me puedo poner... anda trae...!¡mami, no le hagas ni caso...! me iba a lavar el pelo, sí, pero después de hablar con vosotros... ya me ha dicho papá que habéis llegado bien y que os vais a cenar ahora con los tíos...
Asun: Eso es, corazón... a ver si mañana podemos volveros a llamar después de venir del congreso si no acabamos muy tarde...
María: Como mañana es sábado estaremos levantados hasta tarde, así que esperamos la llamada para que nos contéis que tal le ha ido a papi recogiendo su premio...
Asun: Claro que sí, mi amor... te prometo que llamaremos, aunque sea tarde...
María: Está bien, mucha suerte mami... y que lo paséis muy bien... adiós...
Asun: Adiós, tesoro...

(Asun cuelga el teléfono y ya preparados los dos, se disponen a bajar a recepción para encontrarse con Bonilla y Matilde y salir a cenar, disfrutando de la noche sevillana)

(Al día siguiente por la mañana, los dos matrimonios aprovechan la jornada para pasear por las calles de Sevilla, visitando los puntos de interés turísticos más importantes de la ciudad, tales como la Catedral con la Torre principal de La Giralda, la Torre del Oro, pasear por alguno de los puentes que atraviesan el río Guadalquivir, la Plaza de España con el Parque de Maria Luisa y aprovechan para comer en una de las muchas tabernas que abundan en el barrio de Triana. Después las dos parejas se dirigen de nuevo al hotel para descansar un rato y así prepararse para la velada de la tarde en el certamen al que han sido invitados)

(Asun y Héctor se preparan para salir hacia el hotel donde se celebra el certamen)

Héctor: (ayudando a Asun a abrocharse un collar que se le resiste) Estás muy elegante... preciosa, de hecho...
Asun: (sonriendo) Gracias... tú también estás muy guapo con ese pañuelo nuevo que te regalé... tienes un aire así de dandy inglés...
Héctor: ¿Cómo has dicho...?
Asun: De dandy, de caballero elegante así de tipo inglés... ¿no habías oído nunca esa palabra...?
Héctor: No... pero me encanta cuando hablas en algún idioma extranjero... me entran todavía más ganas de besarte, si cabe... (se inclina sobre el cuello de Asun y posa sus labios sobre él)
Asun: (divertida) ¡Anda, zalamero...! vámonos que llegaremos tarde... luego si quieres seguimos practicando idiomas...
Héctor: Me parece una buena idea...

(Asun y Héctor bajan a la recepción donde les esperan Bonilla y Matilde y juntos toman un taxi para dirigirse al otro hotel. Al llegar allí la organización les pide las invitaciones y les conduce al salón de convenciones. Un buen número de asistentes están allí presentes representando a numerosas agencias de investigación de todo el país. Dado que Héctor y Bonilla llevan muchos años en la profesión y además ambos han sido policías, conocen a varios de los asistentes y les saludan calurosamente, presentando a sus respectivas esposas)

(El acto transcurre de forma singular con la presentación por parte del director de la Asociación Nacional de Investigadores de las estadísticas de casos que se investigan en el último año en el país, clasificadas por temáticas y los porcentajes de resolución positiva de los casos para los que han sido contratados. Además, el director agradece la colaboración cada vez más exhaustiva y fructífera que la Policía y la Guardia Civil tienen conjuntamente con los investigadores privados, alentando a que no se vea la profesión de detective como una profesión que trata de entorpecer la resolución de los casos policiales, sino como una ayuda para resolverlos positivamente en un plazo más breve de tiempo)

(A continuación, vienen los homenajes a antiguos compañeros de la profesión recientemente retirados en el último año y las menciones especiales a las agencias y profesionales que han destacado por su labor)

Director: A continuación vamos a hacer entrega de una mención especial a una pequeña agencia de detectives que tiene su sede en Madrid y que a pesar de no hacerse notar demasiado, la relevancia de los casos que han resuelto últimamente muchas veces en estrecha colaboración con los Cuerpos de Seguridad del Estado, nos lleva a querer hacer un reconocimiento a su labor esta noche... recibamos con una fuerte ovación a los detectives que la regentan, que por otra parte son dos compañeros a los que tengo el gusto personal de conocer... se trata de Héctor Perea e Inocencio Bonilla...

(Se oyen los aplausos de los asistentes y Héctor y Bonilla suben al estrado para recoger su mención)

Bonilla: Buenas noches a todos, en primer lugar muchas gracias a la Asociación por haber pensado en nosotros y por habernos invitado esta noche a participar en este certamen... está siendo una noche estupenda llena de buenas sorpresas y en la que hemos tenido la oportunidad de coincidir con compañeros de nuestra profesión a los que no veíamos desde hace años... para nosotros es un honor recoger esta noche este premio y supone un reconocimiento a la labor que cada día realizamos, una profesión que aunque a veces es dura e ingrata, pero que cuando es vocacional como es mi caso, merece la pena por muchas razones... quiero dedicar el premio a mi mujer, Matilde, que me escucha pacientemente las historias con las que le aburro a diario, a mi hijo, Javier, de quien me gustaría que heredara el afán por el mundo de la investigación, y por supuesto a mi socio aquí presente, Héctor, que sin él el negocio no funcionaría tan bien como lo hace... gracias...

(El público asistente aplaude el discurso de Bonilla)

Héctor: Buenas noches... en primer lugar quiero decirle a mi socio que él es una pieza fundamental de nuestro negocio y que sin él mi vida no sería la misma... ¡Bonilla, gracias porque eres el mejor amigo que se puede tener...! en segundo lugar quiero darle las gracias a la organización del evento por las atenciones que hemos recibido y por haber pensado en nosotros para concedernos esta mención especial, de alguna forma este tipo de eventos dignifican nuestra profesión, una profesión que a pesar de sus riesgos, también tiene su sentido, sobre todo a los que elegimos dedicarnos a esto por vocación como ha dicho mi amigo... y no quiero despedirme sin dedicarle este premio a mi familia, mi esposa, Asunción, el alma más pura que existe en este mundo, la persona que siempre me ha apoyado incondicionalmente, y mis dos hijos, María y Daniel que darían lo que fuera por estar aquí esta noche y que son quienes me empujan a seguir adelante, siempre, con todas sus fuerzas... ¡gracias... os quiero...!

(El público aplaude incansablemente las palabras de Héctor, y Asun no puede evitar que las lágrimas rueden por sus mejillas de la intensa emoción vivida)

(Héctor baja del estrado y besa a su mujer emocionado al tiempo que le seca las lágrimas con su dedo acariciándole las mejillas)

(Cuando termina el evento, los dos matrimonios salen del hotel y aprovechan que aún no es demasiado tarde para cenar algo en un restaurante cercano. Después, vuelven paseando hacia el hotel donde se alojan, con el objetivo de descansar el resto de la noche y aprovechar su última mañana en la capital andaluza para realizar las compras de última hora y dar una vuelta)

(Héctor y Asun se despiden en el pasillo de sus amigos y entran en la habitación)

Asun: ¡Buf, que ganas tenía de llegar...! ¡ya me empiezan a matar los tacones...!
Héctor: ¿Qué hora es...?
Asun: (mirando el reloj de la cómoda) Las once...
Héctor: Pues entonces voy a llamar a los chicos antes de que sea más tarde...
Asun: Es verdad... prometimos ayer que les llamaríamos aunque fuera tarde...

(Héctor coge el teléfono)

Dani: ¿Sí, dígame...?
Héctor: ¡Hola, campeón...! ¡soy papá...!
Dani: ¡Papi...! ¿cómo te ha ido...? estaba a punto de meterme en la cama...
Héctor: Entonces llego a tiempo... que sepas que no me olvidado de tu regalo, y te prometo que mañana te llevaré algo bonito...
Dani: Gracias... te quiero mucho y creo que me estoy portando muy bien... puedes preguntarle a María si quieres...
Héctor: No hace falta, tú me lo dices y yo te creo... mamá y yo acabamos de llegar al hotel y estábamos a punto de irnos a dormir pero me apetecía hablar con vosotros antes...
Dani: ¿Has recogido tu premio...?
Héctor: Sí, es una chapa muy bonita que pone mi nombre, mañana te la enseño... al tío Bonilla le han dado otra, y luego una más grande para ponerla en el despacho... lo estamos pasando muy bien y me acuerdo mucho de vosotros, os echo de menos...
Dani: Nosotros también te echamos de menos y a mamá también... espera que se pone María, ¿vale...?
Héctor: Claro, campeón... hasta mañana, que descanses...
Dani: Adiós, papá...
María: Hola, papi...
Héctor: ¡Hola, mi princesa...! esta noche me he acordado mucho de los dos y os he dedicado el premio en mi discurso...
María: Yo también he pensado mucho en vosotros, en lo bien que seguro que lo estáis pasando, y en lo bonito que debe ser todo allí...
Héctor: Sí que lo es, sí... mañana nos vemos por la noche, ¿de acuerdo...? te mando un beso muy fuerte también de mamá... que descanses, cielo... adiós...
María: Adiós, papá... hasta mañana...

(Héctor cuelga el teléfono y observa la chapa enmarcada que le han regalado. Asun que sale del cuarto de baño, también se queda mirándola)

Asun: Es muy bonita... ¿la vas a poner en el despacho de casa...?
Héctor: Claro que sí...
Asun: (abrazándole por detrás) Me ha gustado mucho tu discurso, muy sentido, me has emocionado y me has hecho llorar...
Héctor: Lo siento, no pretendía hacerte llorar... simplemente he dicho lo que me salía del corazón en ese momento...
Asun: No pasa nada, siempre está bien expresar los sentimientos... (acerca su cara a la de Héctor) sabes que es algo que yo valoro mucho...
Héctor: Sí, lo sé, lo he ido aprendiendo con el tiempo...
Asun: (besando a su marido) I love you...
Héctor: (sorprendido) ¿Cómo has dicho...?
Asun: Que te quiero, que te amo... ¿no querías que practicáramos idiomas...?
Héctor: (sonriente) Sí, claro... vuelve a repetir eso, ha sonado muy bien...
Asun: (susurrándole al oído) I love you...

(Héctor y Asun se dejan caer sobre la cama entre risas divertidas, dejándose llevar poco a poco por la pasión, y enredándose en juegos de amor que se alargan hasta la madrugada)

(Un rato después, ambos descansan felices recostados sobre las almohadas muy relajados. Asun desliza sus dedos distraídamente haciendo pequeños círculos sobre el pecho de su marido, mientras él no deja de mirarla con una sonrisa sin apenas pestañear)

Asun: Dímelo otra vez...
Héctor: (deslizando sus dedos por la espalda de su mujer) ¿De verdad quieres oírlo de nuevo...?
Asun: Sí, por favor... sólo una vez más...
Héctor: Está bien, te lo diré, pero solo por que tú me lo pides con esa sonrisa deliciosa... (empieza a besar cada centímetro de su piel) te quiero... hoy... (le da un beso) y mañana... (le da otro beso) y pasado mañana... (le da otro beso más) y todos los días de mi vida... (sigue profundizando en sus besos) y volvería a casarme contigo una y mil veces más...
Asun: Yo también volvería a casarme contigo, siempre...
Héctor: Tú me llenas de vida y haces que todo lo que soy tenga sentido... gracias, mi amor, gracias...
Asun: (entrelazando sus manos con las de su marido) Gracias a ti... gracias por existir, por ser como eres y por hacerme tan feliz... te quiero mucho... (le besa amorosamente) mmm... ¿puedes hacerme un favor...? (Héctor asiente) ráscame un poco ahí en el lateral de la espalda que no me llego, porfa...
Héctor: ¿Dónde, aquí...? (Héctor rasca la espalda de su mujer justo en la esquina superior izquierda, aprovechando para hacerle unas cosquillas que hacen las delicias de ella)
Asun: (partida de risa) Sí, sí... ¡aayyy...! ¡eres malo...! ¡para, déjame...! ¡estate quieto...! vamos a dormir un rato, anda, que sino mañana nos tienen que sacar de la cama con la grúa...
Héctor: Tienes toda la razón... como me gusta esta sensación de paz... dormirme cada noche abrazado a ti, es mucho más de lo que jamás hubiera soñado...
Asun: Me lo has quitado de la boca, justo eso es lo que iba a decir... (cierra los ojos) mmm... ¡que gustito estoy...! hasta mañana, cariño, que descanses...
Héctor: Lo mismo te deseo... hasta mañana, mi niña...

(Héctor cierra los ojos y el feliz matrimonio abrazado termina por sucumbir al sueño, no despertando del todo hasta que el resplandor de la mañana se hace hueco definitivamente entre las cortinas de la oscura habitación)

(La última mañana en Sevilla es aprovechada por las dos parejas para hacer unas compras de recuerdos, sobre todo pensando en los niños. Héctor y Asun compran una camiseta para el pequeño Daniel y un pañuelo para María. Asun y Matilde se compran sendos abanicos con motivos muy andaluces, y Héctor y Bonilla compran una buena botella de vino dulce para dejarla en el despacho y reservarla para ocasiones especiales)

(Es hora de coger el tren de vuelta hacia la capital, sin duda ha sido un fin de semana diferente y especial, una estancia en Sevilla que ninguno de ellos olvidará y que esperan pronto poder repetir con sus hijos)

(Héctor y Asun se despiden en la madrileña estación de Atocha de sus amigos y llegan a la portería para recoger a sus hijos cerca de las diez de la noche, allí les cuentan un poco las aventuras del fin de semana, les hacen entrega de sus regalos y comparten con ellos el merecido premio que le ha sido otorgado a la agencia de detectives y que para toda la familia Perea Muñoz supone un reconocimiento lógico al fruto de tantos años de trabajo).




viernes, 3 de mayo de 2013

Capítulo 64 - Un aniversario especial (Febrero 1968)


(Dos meses después, finales de Febrero de 1968. El año comenzó sin sobresaltos para nuestros protagonistas. El matrimonio Muñoz ya se va acoplando cada vez mejor al ritmo de tener un bebé en la casa familiar. Diego júnior ya tiene 6 meses y crece con normalidad, alimentándose de los biberones con leche preparada que le suministra Estrella y de las papillas y purés caseros que ella misma prepara con mimo. Si sigue así, muy pronto Estrella se incorporará de nuevo a su trabajo en el estanco de Matilde).

(La vida de la familia Perea transcurre con normalidad y Héctor y Asun siguen con el ritmo normal de sus trabajos respectivos. María sigue estudiando y preparando el Examen de Ingreso al Bachillerato que será a final de curso en el Instituto, ella prepara todas las asignaturas con el temario que va a entrar en el examen y sus notas siguen siendo excelentes. Daniel, por su parte, se está entrenando de cara a las pruebas de baloncesto que van a venir a hacer este curso para captar futuras estrellas del baloncesto, aunque en realidad Dani no aspira a ser ninguna figura, sino más bien divertirse con sus amigos y mantenerse sano y activo a través del deporte).

(Una tarde, antes de marcharse a casa, están Aurelia y Asun en la redacción ultimando unos artículos pendientes y aprovechan para mantener una pequeña charla mientras recogen sus cosas y se van hacia casa juntas, pues en esta ocasión Héctor y Gustavo son quienes han recogido a las niñas del colegio).

Aurelia: ¿Qué, ya estás preparando la cena especial para celebrar vuestro aniversario mañana por la noche...?
Asun: Pues sí, algo ya he pensado... pero este año quiero hacerlo en casa, pienso preparar una cena para todos, incluso con los niños...
Aurelia: Que bien, puede ser divertido... ¿y ya le has comprado el regalo a Héctor...?
Asun: No, todavía no, ya se me ocurrirá algo, lo que pasa es que este año estoy un poco ida...
Aurelia: ¿Por...?
Asun: No lo sé, ya sé que es una tontería, pero este año cumplimos nuestro séptimo aniversario de boda...
Aurelia: ¡Es verdad, que bien...! el 7 es un número muy bonito, como mágico...
Asun: Sí, pero como a veces se oyen ciertas cosas con el número 7, como la famosa crisis de los 7 años...
Aurelia: (riéndose) No me irás a decir ahora que tú eres de las que se cree esas bobadas que publican en las revistillas de tres al cuarto sobre las crisis que supuestamente sufren las parejas cada 7 años...
Asun: Tú no te lo crees, ¿verdad...?
Aurelia: ¡Pues claro que no... eso es una tontería...! son bobadas que se inventan algunos para vender revistas... tú no hagas ni caso... no hay nadie que pueda predecir cuando una pareja va a terminar o cuando va a entrar en crisis, si el amor se acaba, se acaba y punto, y eso nada tiene que ver con el tiempo que se lleva de relación... puede ocurrir a los 7 años o a los 2 meses... además, en primer lugar vosotros lleváis juntos 10 años aunque sólo 7 casados oficialmente, y en segundo lugar que es lo más importante, Héctor y tú estáis en continua luna de miel, así que no pienses ni por lo más remoto que vuestra relación peligra...
Asun: No, si no se me había ocurrido ni imaginarlo, ya te he dicho que era una tontería... ahora mismo Héctor y yo estamos en un buen momento, bueno, como siempre, supongo, ni mejor ni peor, tenemos nuestras cosas como todo el mundo, pero nos tenemos tomada la medida y sabemos hasta donde podemos llegar...
Aurelia: ¿Pero habéis discutido últimamente por algo...?
Asun: No, tampoco... nosotros en general no discutimos, hablamos mucho y tenemos mucha comunicación y eso ayuda a que las cosas fluyan más fácilmente...
Aurelia: Pues no sabes la suerte que tienes... porque yo a veces con Gustavo tengo alguna que otra pelotera por falta de comunicación... algunas veces no me cuenta lo que le pasa por la cabeza y tengo que sacárselo con cucharón...
Asun: Pues fíjate que Héctor solía ser así al principio de nuestra relación, todo se lo callaba, no me contaba las cosas para no preocuparme, pero yo no paraba hasta conseguir que me contara lo que le rondaba por la cabeza, y la verdad es que con el tiempo ha mejorado mucho... cuando se callaba a mí me dejaba más preocupada aún y eso daba lugar a varias discusiones... pero ahora es muy diferente, ahora nos lo contamos todo... tenemos tanta complicidad que con una sola mirada ya sabemos exactamente lo que nos pasa, si estamos tristes, si estamos alegres o emocionados o si tenemos miedo...
Aurelia: Pues eso es perfecto... me tienes que dar la receta... ¿ves...? para que luego te creas todas las bobadas que se publican por ahí... anda, vámonos que sino llegaremos a casa a las mil...
Asun: Sí, vámonos, tengo ganas de llegar a casa y de ver a Héctor y a los niños, y de paso pensar en el menú con que les voy a sorprender mañana por la noche...
Aurelia: Dí que sí, hagas lo que hagas vas a triunfar... ya me lo contarás, eh...?
Asun: Que sí, descuida...

(Las dos amigas ponen rumbo hacia sus respectivos hogares)

(Al día siguiente por la tarde, Asun ya ha regresado a casa para que le de tiempo a preparar una cena especial con la familia, con motivo del séptimo aniversario de su boda con Héctor. Los niños están abajo con sus abuelos y prefieren quedarse allí haciendo los deberes hasta que esté lista la cena. Asun se mete en la cocina y al cabo del rato llega Héctor del despacho y entra en casa)

Héctor: (abriendo la puerta) ¡Hola... ya estoy en casa...!
Asun: ¡Estoy en la cocina...!

(Héctor cuelga el abrigo en el perchero, deja las llaves en el cenicero de la entrada y va hacia la cocina. Se acerca a Asun y le da un bonito beso en el cuello)

Héctor: Hola, mi amor, ¿cómo estás...?
Asun: (sonriente) Muy bien, aquí liada con la cena...
Héctor: ¡Vaya... huele muy bien...! ¿qué celebramos...? porque te estás dando una soberana paliza...
Asun: (un poco decepcionada) No me digas que no te acuerdas que día es hoy...
Héctor: (pensativo) Pues no... ¿debería...?

(En ese momento llaman al timbre)

Héctor: Voy yo a abrir, porque no esperamos a nadie, ¿verdad...?
Asun: No que yo sepa...

(Héctor se dirige hacia la puerta y abre. Son María y Daniel que traen un precioso ramo de rosas rojas tal y como habían acordado con su padre por la mañana. Héctor les pide silencio y discreción hasta que aparezca Asun por la puerta)

Héctor: ¡Cariño... es para ti...! ¡es un mensajero que trae un paquete para ti y tienes que firmar...!
Asun: ¡Voy...!

(Asun se dirige a la puerta, encontrándose para su sorpresa a sus dos hijos detrás de un enorme ramo de rosas rojas que llevan entre los dos)

María y Dani: ¡Sorpresa...!

(La cara de Asun es de tal emoción que no puede evitar quedarse con la boca abierta hasta que consigue asimilar lo que está ocurriendo y entonces una preciosa sonrisa asoma por su cara y sus ojos se vuelven algo vidriosos al observar a su marido que no deja de mirarla. Asun coge el ramo de flores y lo mira emocionada)

Asun: ¡Te has acordado...! ¡sabías perfectamente que día era hoy y te estabas haciendo de rogar...!
Héctor: Pues claro, mi vida... ¿cómo podría olvidarme de nuestro aniversario...? ya sabes que para mí es como si todos los días fuera nuestro aniversario, pero hoy sin duda es un día especial...
Asun: (mirando y contando las rosas) ¡Siete rosas rojas...! ¡son preciosas, me encantan...! ¡yo, es que no se que decir...! (busca la tarjeta que acompaña el ramo y la lee) “Siete rosas, una por cada año de felicidad, cada año que sumemos juntos, este ramo irá creciendo... te amo...” Fdo: Héctor

(Asun empieza a llorar emocionada)

Asun: ¡Oh, Dios mío, Héctor...! ¿cómo es posible que seas tan adorable...? ¿sabes lo mucho que te quiero, lo sabes, verdad...?
Héctor: Sí, mi niña, sí que lo sé... aunque en realidad debería haber encargado 10 rosas...
María y Dani: (observando la feliz escena entre sus padres les animan a que se besen) ¡Que se besen... que se besen...!

(Héctor y Asun miran a los niños, luego se miran ellos emocionados y después se inclinan ambos el uno sobre los labios del otro y descargan todo su amor y felicidad en un largo y apasionado beso. Los niños empiezan a reírse divertidos)

María: ¡Hala, menudo besazo...! ¡si parece sacado de una película de amor...!
Dani: (riéndose) ¡Respirad un poquito...!

(Asun y Héctor se ríen por los comentarios de los niños, se acarician mutuamente sin dejar de mirarse emocionados y luego besan y abrazan a sus hijos)

Asun: (volviendo a mirar el precioso ramo de flores) Lo tenías todo perfectamente planeado... eso de mandar a los niños aquí con el ramo... eres una caja de sorpresas...
Héctor: Por eso lo he hecho, porque sabía que así no sospecharías nada de nada...
Asun: Y desde luego lo has conseguido... otro año más has conseguido que este día sea especial, gracias...
Héctor: Gracias a ti, por estar a mi lado, siempre...
Asun: Siempre... te quiero... (vuelve a besar a su marido amorosamente)
Dani: ¡Oye mami...! ¿cuándo vas a dejar de darle besos a papá...? ¡quiero cenar, tengo hambre...!
María: ¡Déjales, Dani...! hoy es su día especial... tú no estabas porque estabas dentro de la tripa de mamá, pero yo sí me acuerdo... y fue una boda muy especial y muy bonita...
Asun: ¿En serio te acuerdas, cielo...?
María: Bueno, no de todo, pero la prima Irene me ayuda a recordar algunas cosas, por ejemplo, que yo llevé los anillos al altar y que fue una ceremonia preciosa con muchos invitados... lo que sí recuerdo es que jugué mucho con Clara...
Héctor: Pues si queréis podemos recordar un poco más mientras cenamos eso tan rico que nos tiene preparado mamá... ¿de acuerdo...?
Dani: ¡Sí, por fin...!
Asun: Pues id poniendo la mesa, que yo lo traigo ahora mismo...
María: De acuerdo, mami...

(Héctor junto con sus hijos ponen la mesa para que Asun traiga el rico estofado que ha preparado. María pone sobre la mesa dos velas y las enciende con el mechero de su padre para ambientar un poco la cena. Poco después toda la feliz familia se sienta a cenar)

Dani: ¿Y entonces tú llevaste los anillos de papá y mamá en la iglesia...?
María: Sí, yo era muy pequeñita, no tenía ni 3 años... pero Irene me ha contado que Clara y yo salimos corriendo por el pasillo, muy contentas, y que le dimos al cura los anillos y las monedas...
Dani: ¡Que suerte...! y seguro que papá y mamá iban muy guapos...
Asun: Bueno tesoro, eso lo puedes comprobar tú mismo mirando las fotos del álbum...
Dani: Las veré después de cenar...
María: Y también me acuerdo que había mucha comida y una tarta enorme... y luego salimos a bailar... papá bailó con mamá y conmigo también, y con la tita Aurelia...
Dani: Seguro que fue muy divertido... podíais volver a casaros otra vez para que yo viera como fue todo...

(Asun y Héctor se ríen divertidos ante la ocurrencia de su hijo)

Héctor: Pues la verdad es que no se me había ocurrido, cariño,  pero no es mala idea, quizás algún día podíamos renovar nuestros votos... ¿qué te parece...?
Asun: Contigo me puedo esperar cualquier cosa... pero me parece bien, claro que sí... será divertido y emocionante, seguro...
Héctor: Pues ya pensaremos en algo para dentro de unos años... me gusta la idea, me quedo con ella y ya veremos...
Asun: De todas formas, hijo, para que vayas sabiendo mejor en que consiste una boda, y ahora que ya vas siendo un poquito mayor y más consciente de las cosas, puedes ir entrenando con lo que vas a ver en la boda de la prima Leonor, que se casa este verano...
María: ¡Es verdad...! con lo que me gustan a mí las celebraciones... y además el novio de Leonor es muy guapo y simpático, y estoy segura que van a ser muy felices...
Dani: Mami, yo ya he terminado de cenar... ¿puedo ver las fotos de vuestra boda...?
Asun: Claro que sí, tesoro... coge el álbum ese de la estantería...

(María y Daniel se sientan en el sofá a ojear el álbum de fotos de la boda de sus padres donde también están las fotos de la luna de miel en Tenerife)

Dani: (señalando) ¿Y tú también fuiste con ellos de viaje de novios...?
María: Sí, a mí también me hizo raro, pero papá siempre me ha dicho que le hacía mucha ilusión llevarme con ellos, y yo encantada... y tú estabas ahí dentro de la tripa de mamá...
Dani: Entonces yo también fui de viaje, aunque no me enteraba de nada...
María: Claro, porque aún no habías nacido... pero como ves papá y mamá siempre que pueden nos llevan con ellos a todas partes...
Héctor: A mí siempre me ha gustado mantener la familia unida y la mejor forma de hacerlo es viajando juntos y pasar cuanto más tiempo con vosotros, mejor...

(María y su hermano se levantan del sofá)

Dani: ¡Es que papá y mamá son los mejores del mundo y además se quieren un montón...!
María: ¡Y a mí eso me encanta...! y ahora vámonos a la cama, Dani, que ya empieza a ser tarde y seguro que papá y mamá quieren estar también un rato solos...
Dani: ¿Por qué...?
María: Porque sí, y porque lo digo yo que para eso soy tu hermana mayor... anda, vamos, pequeñajo...

(María y Dani se despiden de sus padres y se van a la cama pues al día siguiente tienen que madrugar para ir al colegio. Héctor y Asun se quedan en el salón terminando de recoger la mesa con los restos de la cena e ilusionados por continuar con su velada romántica de aniversario de un modo más íntimo y personal)

(Un rato después, Asun y Héctor están en el dormitorio. Héctor está sacando el pijama de la mesilla de noche para cambiarse de ropa)

Asun: Aún no te he dado mi regalo de aniversario, pero puedes buscarlo si quieres... lo tienes debajo de la almohada...
Héctor: ¿De verdad...? ¿y qué es...?
Asun: Tú mira debajo de la almohada a ver que te parece...

(Héctor levanta la almohada y encuentra un pañuelo de seda en color azul marino de caballero para el cuello)

Héctor: (cogiendo el pañuelo) ¡Anda, que bonito...! nunca había tenido un pañuelo como este...
Asun: Lo ví en una mercería cerca de la redacción y me gustó mucho... además tiene otras aplicaciones más que interesantes aparte de para llevarlo en el cuello de adorno con las camisas...
Héctor: ¿Ah sí...? ¿y cuáles son esas aplicaciones...?
Asun: Pues sirve para jugar, por ejemplo...

(Asun coge el pañuelo y lo coloca alrededor de la cabeza de su marido vendándole con él los ojos para que no pueda ver nada y atándolo con fuerza para que no se caiga)

Héctor: (divertido) ¿Pero qué haces...?
Asun: Te acabo de decir que este pañuelo sirve también para jugar... y se me acaba de ocurrir una idea fantástica para poner el broche perfecto a una noche ideal...
Héctor: ¿Estoy pensando lo que tú estás pensando...?
Asun: (susurrándole en el oído con una sonrisa) Puede ser...
Héctor: (mordiéndose el labio inferior) Buf, ya me estoy imaginando la cantidad de cosas que me gustaría poder hacerte...
Asun: Pues deja de imaginar y hazlo realidad... esta noche es sólo para nosotros, mi amor, tan solo déjate llevar y disfrutemos... quiero que me hagas muy feliz...
Héctor: Eso está hecho, mi niña, te daré lo que más deseas...

(Asun no deja que Héctor se quite el pañuelo de los ojos, pues quiere avivar su imaginación a través del sentido del tacto, seduciéndole, incitándole a disfrutar de una experiencia intensa y diferente a la par que emocionante)

(Héctor y Asun dejan de hablarse para comenzar a acariciarse, a abrazarse, a besarse y a despojarse de sus ropas, entre risas y suspiros, compartiendo de nuevo una noche cálida, divertida, amorosa, una noche que les lleva a convertirse de nuevo en los eternos amantes y esposos que son y haciendo gala de la plena felicidad en la que viven inmersos desde hace ahora algo más de 10 años)