(María está sentada en el sofá de casa con el último número de la revista que su madre le ha traído ayer mismo recién salido de la redacción. Ya ha terminado sus deberes y su hermano está jugando a las construcciones en su cuarto. Asun lleva ya en casa bastante tiempo y Héctor aún está en el despacho con Bonilla. María echa un vistazo a los artículos de la semana, parándose detenidamente en uno concreto cuyo título le llama la atención: “Segundas oportunidades”; comprueba que el artículo ha sido escrito por su madre y en la foto que acompaña el reportaje aparece la figura de una persona que le resulta ligeramente familiar aunque está bastante cambiada y le cuesta bastante reconocer de quien se trata. María lee el artículo tranquilamente y después decide comentarlo con su madre)
María: Mami... ¿este señor de aquí no es Benito...?
Asun: Sí, corazón, claro que es Benito... ¿cómo le has reconocido...? si está muy cambiado...
María: Ya lo sé, se ha quitado la barba que tenía tan fea y tan sucia... y no parece el mismo con esas ropas tan limpias que lleva ahora en la fotografía... ¿pero cómo ha conseguido cambiar tanto...?
Asun: Pues es una historia muy bonita como has podido comprobar si has leído el artículo...
María: Sí que lo he leído, y está muy bien escrito, se entiende muy bien... ojalá yo pueda algún día escribir como tú lo haces...
Asun: Bueno, yo fui aprendiendo poco a poco, practicando mucho... y al principio cometía muchos errores, pero con el tiempo fui encontrando mi propio estilo en el que me encuentro cómoda...
María: Me gusta mucho el título que has elegido... “Segundas oportunidades” y es cierto que el pobre Benito se merecía que alguien le diera otra oportunidad para cambiar de vida...
Asun: ¿Verdad que sí...?
(En ese momento entra Dani en el salón y se sube al sofá)
Dani: ¿Qué hacéis...?
María: Estoy leyendo un artículo muy bonito que ha escrito mamá en la revista esta semana... (señalando) ¿tú te acuerdas de quien es este señor que aparece en la foto...?
Dani: (observando la fotografía) No lo sé, no tengo ni idea...
María: Imagínatelo con barba y con la cara mas sucia y oscura...
Dani: (haciendo un esfuerzo mental) ¡Ya sé... se parece mucho a Benito... el pobre que estaba viviendo antes aquí abajo del portal...! pero no puede ser, este señor tiene la cara limpia y va bien vestido...
María: Pues aunque no lo parezca, es Benito, el mendigo que a veces la abuela le llevaba alguna manta vieja que los vecinos habían dejado para tirar, o un poco de caldo para que tomara algo caliente, sobre todo en invierno...
Dani: Yo me acuerdo que dormía encima de unas cajas de cartón abiertas en el suelo, y siempre nos saludaba cuando íbamos o veníamos al colegio... era muy simpático... aunque... (se tapa la nariz) olía muy mal porque no se lavaba siempre y también tenía botellas de vino en el suelo, casi siempre vacías... ¿se las bebía todas él...?
Asun: Seguramente, cariño, o a lo mejor se juntaba con algún compañero y bebían acompañados... un buen número de estas personas que acaban viviendo en la calle son personas que han tenido antes otro tipo de vida, una vida normal, como nosotros, pero por circunstancias de la vida, han perdido su trabajo o se han quedado sin familia y han terminado mal, y lo peor es cuando les da por beber para olvidar sus problemas y se terminan convirtiendo en alcohólicos...
Dani: ¿Qué es alcohólico...?
María: Borracho, Dani... persona que bebe más de la cuenta y se convierte en un adicto y un dependiente del alcohol, y cada vez necesita beber más y más para encontrarse bien o para entrar en calor, ¿a que sí, mamá...?
Asun: Sí, tesoro, el alcohol no es bueno sobre todo si se abusa de él... se puede tomar una copa de vez en cuando, pero solo los mayores, los niños no lo pueden tomar porque les sienta fatal y es peligroso... cuando se toma alcohol hay que hacerlo con precaución, sabiendo controlarse y parando a tiempo porque sino es malo para la salud...
Dani: Sí, y luego vas haciendo eses por la calle y diciendo tonterías... y luego por la mañana duele mucho la cabeza...
Asun: Tienes mucha razón, hijo... ¿y tú como sabes eso...?
Dani: Me lo ha dicho papá... que también me contó lo malo que es abusar del alcohol...
Asun: Pues me alegro que papá ya te haya enseñado algunas lecciones importantes sobre ese tema...
Dani: (señalando de nuevo la revista) ¿Y por qué sale Benito en la revista que escribe mamá...?
María: Porque mamá le ha hecho una entrevista a Benito, y en ella cuenta lo mucho que ha cambiado su vida desde hace unos meses...
Asun: Verás, Dani, resulta que el otro día fui a la biblioteca del barrio a buscar unos libros que me prestaran y que necesitaba para la revista, y cual fue mi sorpresa que en el mostrador de la entrada comprobando los carnés estaba Benito, bien vestido con un traje sencillo pero elegante... yo le miré y le reconocí enseguida, le saludé y le pregunté si llevaba mucho tiempo trabajando en la biblioteca, porque hacía meses que no iba por allí y también hacía mucho tiempo que había dejado de dormir aquí abajo en la plaza... y me dijo que un alma samaritana se había apiadado de él, al parecer, le ofreció un sitio donde dormir, comida, aseo y le ayudó a buscar un trabajo... y tras unas semanas vió un anuncio en el periódico donde se ofrecía trabajo de mozo de la biblioteca, para pedir los carnés, recoger los libros que la gente dejaba sin colocar en las estanterías y cosas así...
María: Todavía hay gente buena por el mundo, mami...
Asun: Sí, tesoro, es cierto... afortunadamente abunda lo bueno sobre lo malo, y entonces le pedí a Benito si era tan amable de conceder una entrevista sobre su cambio de vida radical para la revista, y me dijo que sí, que me conocía muy bien, que sabía que era la hija de los porteros de la finca donde solía dormir delante, y que tenía unos niños muy guapos y bien educados...
María: Que buena persona... y por lo que he visto, te ha contado su historia, cómo llegó a vivir en la calle...
Asun: Sí, la verdad es que su historia es bastante triste... hace algunos años Benito llevaba una vida completamente normal, tenía un empleo, estaba casado y tenía un hijo... pero la mala suerte se cruzó en su vida el día que su hijo de 14 años murió en un accidente en la fábrica donde trabajaba de aprendiz... al parecer su mujer nunca lo superó, y entró en una depresión, culpaba a su marido de ser el responsable de la muerte del chaval por haberle obligado a entrar en la fábrica cuando quiso dejar los estudios... Benito tenía muy claro que si su hijo no valía para estudiar entonces tenía que ponerse a trabajar, de lo que fuera, pero no podía quedarse en casa sin hacer nada, y le consiguió un trabajo de aprendiz en una fábrica de maquinaria industrial... y un fatal accidente se lo llevó por delante...
María: (casi llorando) ¡Que pena...! pero supongo que Benito también se sentiría culpable...
Asun: Claro que sí, tesoro... sin embargo su mujer no lo veía de la misma forma y las cosas en el matrimonio fueron de mal en peor, hasta que un día la mujer de Benito no pudo aguantar más y le dejó...
María: ¿Su mujer le abandonó...?
Asun: Sí, cariño, ya sé que es algo difícil de entender, sobre todo cuando antes habían sido un matrimonio feliz, al menos es lo que dice Benito... pero muchas veces no sabes lo que hay detrás de una pareja y la convivencia no siempre es fácil... y si encima ocurre una desgracia como en este caso, los problemas que podía haber se agudizan más y los que no existían, aparecen de nuevas...
Dani: Y si la mujer de Benito se marchó, él se quedó muy solo...
Asun: Claro que sí, cielo, en muy poco tiempo pasó de tener una mujer y un hijo y una vida feliz a no tener nada... y eso acabó con sus fuerzas... poco a poco se fue dejando y al final perdió también su trabajo y después al no tener dinero tuvo que abandonar la vivienda donde estaba por no pagar el alquiler... así terminó viviendo en la calle...
María: Y así lo conocimos nosotros... y entonces alguien pudo ayudarle...
Asun: Sí, al parecer y según el propio Benito, es como si un ángel de la guarda viniera en su ayuda y lo rescatara del pozo en el que se había metido... por lo visto una vecina de la antigua casa donde vivía con su familia, le reconoció al pasar por aquí un día y esa mujer se sintió en la necesidad de ayudarle y devolverle de alguna manera lo bien que Benito y su familia se habían portado con ella en el pasado... entonces lo acogió en su casa, le dio una habitación, aseo, ropa y comida y pasados unos meses, Benito que tenía muy buena disposición, encontró un trabajo que le permitió volver a ser independiente y recuperar el tiempo perdido...
Dani: Es una historia muy bonita, mami, bastante triste, pero con final feliz... como la mayoría de mis cuentos...
Asun: Eso es tesoro... es como un cuento donde al final las buenas personas encuentran una segunda oportunidad para ser felices otra vez en la vida...
María: ¿Sabes a quién me recuerda lo de la segunda oportunidad...?
Asun: ¿A quién...?
María: A papá... me refiero a que cuando te conoció a ti tuvo una segunda oportunidad para ser feliz otra vez, y él también se lo merecía... estoy segura que cuando Teresa le dejó, papá se sentiría muy triste y perdido...
Dani: ¿Quién es Teresa...? creo que me he perdido algo...
María: Dani, ¿tú te acuerdas cuando estuvimos hace unos meses mirando el álbum de fotos de la boda de papá y mamá...?
Dani: Claro que sí, y que tu fuiste al viaje ese de los novios y yo también aunque estaba en la barriga de mami y no me enteraba de nada...
María: ¿Y no te parece un poco raro...?
Dani: (encogiendo los hombros) ¿El qué...?
María: Pues eso, que cuando papá y mamá se casaron, yo ya había nacido y tú estabas en la tripa de mamá... normalmente las parejas primero se casan y luego tienen los hijos, y en nuestro caso es al revés...
Dani: ¡Anda, pues es verdad...! un poco raro sí es...
María: Pues creo que ya va siendo hora de que sepas lo que pasó en realidad... ¿no crees, mami...?
Asun: Puede que tengas razón, tesoro... al fin y al cabo a ti ya te contamos nuestra historia hace unos años, y tu hermano también tiene derecho a saber la verdad...
Dani: ¿Qué verdad...? ¿qué pasa, mami...? ¿yo también soy adoptado como Dieguito...?
Asun: No, cariño, nada de eso... papá y yo somos tus padres de verdad... no tengas ninguna duda... es solo que cuando tuvimos a María y luego yo me quedé embarazada de ti, papá y yo no nos habíamos casado todavía...
María: Papá y mamá no se habían casado porque no podían hacerlo... papá estuvo casado con otra mujer antes de casarse con mamá, y esa mujer se llamaba Teresa, y cuando Teresa se marchó y dejó a papá, se quedó muy solo, hasta que conoció a mamá y empezó de nuevo a ser feliz, y entonces los dos querían formar una familia, pero papá no podía casarse otra vez...
Dani: (con la boca abierta) ¿Y cómo se pudo casar mamá con papá si ya estaba casado...?
Asun: Pues no fue fácil, Daniel... tuvimos que esperar varios años y pedir permiso a la Iglesia, y cuando vuestro padre obtuvo ese permiso, entonces pudimos celebrar la boda... pero para entonces vuestro padre y yo ya éramos muy felices juntos y teníamos muy claro que queríamos formar una familia y disfrutar de vosotros siempre y querernos mucho, y eso es lo que estamos haciendo...
Dani: ¿Y por qué Teresa dejó a papá...? ¿ya no le quería...?
Asun: Es una historia un poco complicada y larga, Daniel... pero como ya le dije a tu hermana en su momento, a veces en las parejas ocurren cosas que no se pueden controlar... cosas tristes a veces, otras veces el amor se acaba sin saber muy bien por qué... pero lo que tú si debes entender y eso quiero que os quede muy claro a los dos, es que mi relación con papá es muy fuerte, yo a vuestro padre lo quiero con locura y no me voy a marchar nunca de su lado, os lo prometo... los cuatro somos felices por muchas razones y así vamos a seguir toda la vida... no tenéis nada que temer ni pensar cosas raras, ¿de acuerdo...?
Dani: (convencido y asintiendo) ¡De acuerdo, mami...! yo también os quiero mucho a los dos, y a ti también, hermanita, claro...
María: Entonces al final tenemos que agradecer a Teresa que dejara a papá... porque sino, papá no hubiera conocido a mamá y nosotros no existiríamos...
Dani: (riéndose) ¡Pues yo me alegro de haber nacido y de tener una familia como la nuestra...!
Asun: (emocionada y a punto de llorar) Y yo también me alegro de teneros a los dos aquí, sois los niños más listos y más buenos del mundo, y estoy muy orgullosa de vosotros... papá y vosotros me habéis cambiado la vida y no me arrepiento ni un segundo de haber conocido a vuestro padre... es lo mejor que me ha pasado...
María: (abrazando a su madre) ¡Ven, mami, no llores...! ¡te quiero muchísimo, y eres la mejor mamá del mundo...!
Dani: ¡Y yo...! (también abraza a su madre)
(En ese momento llega Héctor a casa y se encuentra a su familia abrazada y muy emocionada)
Héctor: ¿Pero qué está pasando aquí...?
María: Nada, que mamá se ha puesto a llorar un poco y estamos dándole mimitos...
Héctor: (acercándose a su mujer y dándole un beso) ¡Mi amor...! ¿qué te ocurre...? ¡mi vida...!
Asun: (entre lágrimas) No pasa nada, no te alarmes... sólo me he emocionado un poco y estaba llorando de felicidad, como una tonta... eso es todo...
Héctor: (secándole las lágrimas con una suave caricia de su dedo) Tú no eres ninguna tonta por llorar... es lo más natural del mundo cuando se expresan sentimientos profundos y verdaderos...
(Héctor se funde con su mujer en un profundo y caluroso abrazo)
María: ¡Hala, Dani, ya lo hemos conseguido...! los cuatro juntos y felices como siempre...
Dani: ¡Me encanta esta familia...!
(María y Daniel se abrazan a sus padres y luego les dejan a solas para que puedan charlar a gusto en el sofá)
Héctor: (cogiendo de las manos a su mujer) ¿Qué ha pasado...? cuéntame...
Asun: Pues todo ha empezado porque María se ha puesto a leer el artículo ese de la revista que ha salido publicado esta semana, el reportaje de la entrevista que le hice a Benito, el hombre que solía dormir aquí abajo hace unos meses... creo que ya te comenté que lo estaba escribiendo...
Héctor: Sí, claro, me acuerdo...
Asun: Se trata de un artículo donde se relata lo mucho que le puede cambiar la vida a una persona en poco tiempo y también de segundas oportunidades... y entonces María ha comentado que tú también tuviste una segunda oportunidad en la vida cuando me conociste y cuando decidimos empezar juntos nuestra andadura...
Héctor: Entiendo... y debo decir que llegaste a mi vida en el momento justo, de lo cual me alegro...
Asun: Cuando estábamos hablando precisamente de eso, María mencionó el hecho de que en el fondo había sido una suerte que Teresa se marchara porque eso permitió que tú y yo pudiéramos conocernos y que ella y Dani llegaran al mundo...
Héctor: Tiene gracia, los niños son tan espabilados que se dan cuenta enseguida de todo...
Asun: En cuanto María mencionó el nombre de Teresa, Daniel quiso saber quien era esa mujer porque no entendía absolutamente nada...
Héctor: ¡Pobrecito...!
Asun: Sin embargo, entre María y yo le estuvimos explicando un poco la misma historia que María ya conoce y parece que lo entendió a la primera... ¿no te parece mal que se lo hayamos contado, verdad...?
Héctor: Por supuesto que no... Daniel tiene ahora más o menos la misma edad que tenía María cuando supo la verdad de nuestra historia, y es igual de listo que ella para entender cierto tipo de cosas... además yo no quiero tener secretos en la familia... Dani se merecía saber la verdad... ¿cómo ha reaccionado...?
Asun: Muy bien... al principio se ha quedado un poco sorprendido, ha llegado a pensar que tú y yo no éramos sus verdaderos padres y que quizá pudiera ser adoptado como el pequeño Diego... pero luego ha entendido todo a la perfección, y está encantado de formar parte de esta familia... él es consciente de que hay muchos tipos de familias y que la nuestra es una muestra de lo feliz que hemos llegado a ser, y que queremos seguir siendo siempre...
Héctor: Pues me alegro mucho de que piense eso... ¡mis niños, con lo que yo les quiero...! ¡y a ti, mi amor...! ven, dame un beso...
(Héctor y Asun se funden en un sentido beso)
Héctor: (mirándola fijamente) Te quiero...
Asun: (acariciándole) Yo también te quiero... y estoy encantada y orgullosa de nuestra familia... ¿te apetece que nos tomemos una copa para celebrar que somos una familia unida y feliz...?
Héctor: Por supuesto... adelante con esa copa... abre la botella esa de jerez que trajimos de Sevilla... es un momento especial y me apetece mucho estrenarla...
Asun: Claro, enseguida...
(Asun abre el mueble bar y saca la botella de jerez para preparar un par de copas y brindar por la felicidad conyugal y familiar de los Perea-Muñoz. Los niños también se unen al brindis con un par de copas de zumo de naranja, demostrando una vez más que la familia unida es lo más importante y que es lo que realmente da sentido para disfrutar de una vida feliz)
Que quieres que te diga Raki, que tu relato es maravilloso, pero que niños mas listos les han salido a la parejita!!!! Espero que sigas deleitándonos con tus relatos por que son maravillosos.^^*
ResponderEliminarBESITOS:)