(Empieza el mes de Abril y termina la Semana Santa con un tiempo bastante primaveral. El sol y las lluvias intermitentes son las protagonistas de estos días y los pequeños Perea-Muñoz retoman las clases tras las vacaciones. Comienza para ellos el último trimestre del año escolar y aunque María está cada vez más nerviosa por la cercanía del examen de ingreso al Bachillerato, sus notas han sido muy buenas como siempre, y sus padres están convencidos que pasará el examen sin problemas. Tanto María como Daniel siempre han sido unos niños muy obedientes y diligentes en los estudios, por lo que sus padres no tienen que estar demasiado encima de ellos para que terminen las tareas a tiempo y para que prioricen las obligaciones escolares sobre las actividades de ocio)
(Este año, Felisa y Trino se marcharon a Valdemorillo como cada año a pasar los días grandes de la Semana Santa, aprovechando que podían cerrar la portería esos días festivos, de manera que Asun y Héctor aprovecharon que ellos tampoco trabajaban para pasar más tiempo con sus hijos y con la pequeña Irene, que este año prefirió quedarse en Madrid. De este modo, la familia Perea aprovechó el tiempo libre para ir a pasear, de compras, al cine y hacer todas esas cosas que son más difíciles de planear durante la jornada rutinaria del día a día)
(Una tarde de Abril, Héctor ha recogido a sus hijos del colegio y se dirige con ellos a casa. Asun aún no ha regresado del trabajo, pero Héctor supone que se habrá enredado con algún artículo de última hora en la redacción y que no tardará en volver a casa)
(Las horas pasan, Héctor aprovecha que los niños están haciendo los deberes para ponerse al día organizando las carpetas de casos atrasados y cuando quiere mirar el reloj, se da cuenta que ya es bastante tarde y que Asun aún no ha regresado)
Héctor: (dirigiéndose al cuarto de María) María, cariño, ¿no es un poco tarde para que mamá no haya venido aún...?
María: (mirando su reloj) Sí, es verdad... ella no suele retrasarse nunca tanto... ¡que raro...! ¿por qué no llamas a la revista a ver si está allí todavía...?
Héctor: Sí, tienes razón, será lo mejor...
(Héctor coge el teléfono y se dispone a llamar a la redacción de “A media voz” para averiguar que está pasando)
Julio: Revista “A media voz” ¿en que puedo ayudarle...?
Héctor: Julio... soy Héctor...
Julio: ¡Hombre, Héctor...! ¿qué pasa...? ¿qué te cuentas...?
Héctor: Llamaba porque estoy un poco preocupado por Asunción... ¿sigue allí trabajando...?
Julio: No, Asunción se marchó hace horas, tenía que ir a entrevistarse con un señor para escribir un artículo bastante delicado sobre una familia a la que el Ayuntamiento quería sacarles de la casa donde están viviendo... al parecer, la casa está en muy mal estado y el Ayuntamiento la ha declarado en ruina... y yo mismo mandé a Asun para allá para que se informara de la situación de esa familia y hacernos eco en la revista... (extrañado) ¿pero no ha llegado aún a casa...?
Héctor: No, y eso es lo raro... no me ha llamado para decirme que llegaría tarde ni nada... y ahora con lo que me cuentas sí que me estoy empezando a preocupar de verdad...
Julio: Pues no sé que decirte, Héctor, se le habrá hecho tarde, supongo... no creo que le haya pasado nada raro, pero déjame que haga algunas llamadas y ahora te cuento...
Héctor: Está bien... llámame si te enteras de algo, por favor...
Julio: Descuida, así lo haré... adiós...
(Héctor cuelga el teléfono y bastante más nervioso que antes, enciende un cigarrillo y se sirve una copa de coñac mientras espera la llamada de Julio)
(Al poco rato vuelve a sonar el teléfono)
Héctor: (cogiendo el teléfono) ¿Julio...?
Julio: A ver, Héctor, tranquilízate... Asun está bien, no le ha pasado nada... ha tenido un incidente con el tipo de la familia esa de la que te hablaba, pero nada serio, ella lo ha resuelto bien, con profesionalidad y ahora ya va para casa... no tienes de que preocuparte...
Héctor: Julio, me estás asustando... ¿puedes contarme por favor que es lo que ha pasado...?
Julio: Pues verás... he podido hablar con la policía y los servicios de emergencia que se han desplazado hasta la casa de la familia en el barrio de Tetuán... al parecer, el hombre cuando se han presentado allí los técnicos del Ayuntamiento para entregarle la orden de desalojo se ha puesto un tanto nervioso, ha empezado a gritar, ha sufrido una crisis de ansiedad y ha empezado a decir que no abandonaría la casa de su vida, que no podían echarle de allí sin más... que tenía mujer y tres hijos pequeños y que si le echaban que se cargaría a alguien y luego se mataría él para que no pudieran juzgarle... y sacó una escopeta de caza que tenía guardada en un armario... al parecer era aficionado a la caza y tenía licencia para ese tipo de arma...
Héctor: ¿Pero y Asun, que tiene que ver con todo eso...? ¿ella está bien...?
Julio: A ver, Héctor, tranquilízate... que está todo bien... Asun estaba por allí como ya te he dicho, tenía que hacerle una entrevista para dar a conocer su caso en la revista... pero luego las cosas se han precipitado, el hombre se ha puesto nervioso, y Asun ha estado con él, ha intentado calmarle, ha intentado razonar con él para que bajara el arma y dejara de apuntar al funcionario municipal... junto con la mujer de ese hombre y la propia Asun han conseguido calmarle, y conseguir que soltara el arma, y después han llamado a la policía y a los servicios de emergencia para que vinieran a por él... la policía le ha tomado declaración y luego se lo han llevado a un hospital... la mujer no dejaba de llorar y los niños tampoco... son muy pequeños y no entendían porque su padre había montado semejante escena... pero Asun se ha quedado con ellos todo el tiempo hasta que han venido unos familiares para quedarse en la casa... ¡Asun es una heroína, Héctor...! ¡tienes una mujer que vale su peso en oro...!
Héctor: ¡Ay, Julio... es que estoy tan asustado...! ¿y si la hubiera pasado algo...?
Julio: Puedes estar tranquilo... he hablado también con ella y me ha dicho que iba hacia vuestra casa... lo que más le preocupaba es cómo estabas tú, porque sabía que a estas alturas ibas a estar muy preocupado... te conoce muy bien y estaba deseando llegar a casa y darte un abrazo fuerte...
Héctor: Pues no sabes el peso y la angustia que me quitas de encima, Julio... gracias por avisarme y esperaré impaciente a que Asun llegue...
Julio: Venga, Héctor, no te preocupes más y piensa en la suerte que tienes de tener una mujer como ella...
Héctor: Lo sé, Julio, lo sé muy bien, y no dejo de repetírmelo cada día... muchas gracias, un abrazo fuerte para ti también... adiós...
Julio: Adiós...
(Héctor cuelga el teléfono aún con la cara blanca de la impresión, y María sale de la habitación a preguntar que está pasando)
María: ¿Qué pasa con mamá...? ¿está bien...?
Héctor: Sí, princesa... estará en casa enseguida... acabo de hablar con Julio, el jefe de la revista, y me ha contado que tu madre es una auténtica heroína... estaba cubriendo un reportaje en un barrio de Madrid sobre los dueños de una casa vieja que iban a desalojar y tenían que tirarla, y el marido se ha puesto muy nervioso al ver que se quedaba sin casa y sin tener un sitio adonde ir, y entonces ha sacado un arma amenazando a la persona que venía a sacarles de la casa, y entonces su familia y tu madre han intervenido para convencerle que soltara el arma, que había otras soluciones para arreglar el problema, y han conseguido calmar al hombre...
María: (con los ojos muy abiertos) ¡Vaya...! ¡pues estoy deseando que venga mamá y nos cuente si ha pasado mucho miedo...! ¡enfrentarse a un hombre con un arma es muy peligroso...!
Héctor: Sí, cariño, claro que lo es... pero tu madre es muy valiente y está hecha de una pasta especial, que la hace diferente al resto de personas que conocemos... ¡y por eso la queremos tanto...! ¿a que sí...?
María: ¡Sí...! (se va corriendo a la habitación de su hermano) ¡Dani, Dani, tenemos una mamá muy valiente...! hoy ha hecho algo muy grande y se merece que la queramos y la cuidemos más que ningún día...
Dani: Yo quiero mucho a mi mamá, y sé que es una persona muy especial...
(En ese momento, se oye la puerta y es Asun que al fin llega a casa)
Héctor: (saliendo a recibirla) ¡Asun, cariño...! ¡por fin en casa...! ¡que ganas tenía de abrazarte y de besarte...!
Asun: (recibiendo los besos y abrazos de su marido) ¡Y yo también, cariño...! supongo que ya os habéis enterado...
Héctor: Sí, acabo de hablar con Julio y me lo ha contado todo... ¿pero cómo se te ocurre...? ¿tú sabes lo peligroso que puede ser enfrentarse a un desquiciado con un arma...?
Asun: Pues si te digo la verdad, no lo pensé mucho... si lo llego a pensar no lo hago... pero ví al hombre desesperado amenazando al funcionario municipal, a la mujer y los hijos de ese hombre llorando y pidiéndole que soltara el arma y que no hiciera tonterías, y me lancé sin más... no sabía si podría hacer algo y si atendería a razones, pero poco a poco entre todos fuimos calmándole y convenciéndole que no le iba a faltar un lugar donde vivir... que lo único que iba a ocurrir es que esa casa tenían que tirarla porque sino cualquier día se les caería encima y que iba a ser mucho peor, pero desde el Ayuntamiento se les va a proporcionar alojamiento alternativo a todos los vecinos que residen en el inmueble hasta que reconstruyan la casa...
María y Dani: (abrazándose a su madre) ¡Mami... mami...!
Asun: ¡Hola, mis amores...! (les besa y les abraza) ¡no sabéis las ganas que tenía de volver a estar en casa con vosotros...! cuando estaba con esa familia, me acordaba mucho de todo lo que os quiero... además los hijos de esa familia eran más o menos de vuestras edades, y me daba tanta pena verles llorar así por el arranque del padre que tenía que hacer algo...
Héctor: No sabes el miedo y la preocupación que he pasado... he pensado de todo, y al final María me sugirió que llamara a la revista a ver si seguías allí y es cuando Julio me puso en antecedentes...
Asun: (acariciando a Héctor) Ya me lo imagino, conociéndote como te conozco, sabía que ibas a estar muy preocupado, por eso mismo llamé a Julio y le pedí que te contara que estaba bien y que ya venía para casa, para que no te angustiaras, mi amor...
Héctor: Ahora al verte ya estoy mucho más tranquilo... y también estoy muy orgulloso de ti... eres una mujer muy valiente, la más valiente del mundo, mi mujer... y te quiero...
Asun: Yo también te quiero... ¿y sabes lo que me ha ayudado más cuando estaba con esa familia...?
Héctor: ¿El qué...?
Asun: Que en ningún momento dejé de pensar en ti ni en los niños... vosotros sois quienes me dais la fuerza para pasar los malos momentos, para enfrentarme a las cosas cuando tengo miedo... y eso es fundamental... os quiero tanto...
Héctor: ¡Ay, mi niña...! vamos a hacer una cosa, tú ahora vas a relajarte un poco, te vas a dar un baño caliente con espuma de esos que tanto te gustan, y cuando salgas tendrás una riquísima cena sobre la mesa... los niños y yo nos encargaremos de eso, ¿de acuerdo...?
María: ¡Sí, eso, mami... tú vete a la bañera, que nosotros nos encargamos de ponerlo todo como a ti te gusta...!
Dani: ¡Y yo también ayudo...!
Asun: Está bien... vosotros ganáis... me voy a dar un baño entonces...
Héctor: Tómate todo el tiempo que necesites, cariño... nosotros tenemos tarea en la cocina, ¿a que sí, chicos...?
María y Dani: ¡Síii...!
(Asun se va al dormitorio para coger ropa limpia y dejar el bolso y los zapatos, y después se mete en el cuarto de baño a preparar la bañera con agua caliente y jabón, mientras Héctor y los niños entran en la cocina dispuestos a preparar una rica cena para toda la familia)
(Al día siguiente, Asun es recibida en la redacción como una auténtica heroína)
Aurelia: ¡Que ya me he enterado...! desde que he llegado esta mañana no se habla de otra cosa... al parecer tu intervención prodigiosa fue fundamental para resolver el asunto y atajar el problema...
Asun: No hagas ni caso, y no te fíes de todo lo que publican por ahí... están exagerando... yo solo hice mi trabajo...
Aurelia: De eso nada, no te quites méritos, anda... tu trabajo era entrevistar a esa familia y escribir un reportaje, no hacerte la valiente y enfrentarte a ese hombre para conseguir que bajara el arma sin llevarse a nadie por delante... ¡tuviste que pasar mucho miedo...! ¡yo no habría podido...!
Asun: Te digo lo mismo que le dije ayer a mi familia, no lo pensé en absoluto... en esos momentos si piensas estás perdido... simplemente actué como me dictaba mi conciencia, sin pensar en las consecuencias... y afortunadamente todo salió bien...
Aurelia: ¿Y tenías miedo... estabas asustada...? ¿en qué pensabas...?
Asun: En Héctor y en los niños... todo el tiempo estuvieron presentes en mi mente, y creo que eso me ayudó a sobrellevar la situación... ¿sabes que los niños de esa familia tenían prácticamente la misma edad que María y Daniel...? no lo sé, es como si me viera reflejada de alguna manera... veía a su madre llorando por todo lo que estaba haciendo su marido y supe que tenía que intentar ayudar...
Aurelia: Pues desde luego has tenido una sangre fría extraordinaria... lo único que puedo hacer es felicitarte por tu proeza...
Asun: Muchas gracias, pero no tienes por qué, de verdad... estoy segura que tú hubieras hecho lo mismo en mi situación aunque ahora no lo puedas ni imaginar...
Aurelia: Ya me gustaría a mí ser como tú... ¡anda, mira por ahí viene Julio...!
Julio: Vengo a felicitar a mi redactora jefe como se merece... y a enseñarle el número de la revista de esta semana... por supuesto lo de ayer va en portada...
Asun: (ojeando la revista) ¡Pero Julio... no tenías por qué...! yo no soy ningún ángel ni nada parecido... sólo hice una buena acción y ya está...
Julio: ¿Y te parece poco...? conseguiste poner calma en una situación muy tensa, y aliviaste el sufrimiento de una familia... creo que sin duda eso merece un artículo en páginas centrales y una portada... y en este caso y dado que tú eres la primera protagonista involucrada en la noticia, yo he decidido que lugar ocupa en la revista y esa decisión es irrevocable...
Asun: Está bien, Julio, no pondré ninguna objeción al respecto... es solo que no me lo esperaba...
Julio: Te lo mereces, Asunción, y estoy seguro que tu familia se llevará una gran alegría cuando vayas a casa y les enseñes el nuevo número de la revista de esta semana...
Asun: Eso seguro... ya estoy viendo la cara de los niños cuando lo lean...
Aurelia: Tú disfrútalo, mujer, ahora que puedes, y no tengas tantos reparos, que una no sale en portada todos los días...
Asun: Ya, es sólo que no me gusta ser protagonista, pero agradezco vuestras palabras y ánimos, de verdad...
Julio: Vamos a dejarnos de palabras y vamos a brindar... (va a la salita y saca una botella de sidra de la nevera y tres copas) ¡por nuestra redactora jefe y por “A media voz”...! ¡para que sigan los éxitos y que nuestro trabajo no caiga en saco roto...!
Aurelia: ¡Salud...!
(Los tres levantan las copas y brindan para luego beber de ellas y disfrutar del éxito conseguido, ya que están seguros que el número de esta semana va a venderse muy bien en los quioscos)
(Ya por la tarde, cuando Asun llega a casa, enseña a su familia el número de la revista donde aparece su foto en portada junto con la de la familia a la que ayudó, y en páginas centrales, el artículo a doble página donde se relata todo el suceso y su exitosa resolución)
Dani: ¡Vas a ser famosa...!
Asun: ¡Que exagerados sois...! pero agradezco vuestros ánimos, y lo más importante de todo es que salió bien, y que ahora puedo disfrutar del éxito con vosotros que sois lo que más quiero en el mundo...
Héctor: ¡Y nosotros también te queremos... eres y serás la mejor esposa y madre del universo entero...!
(Los cuatro miembros de la familia Perea se funden en un caluroso abrazo haciendo piña y saboreando el éxito y reconocimiento obtenidos por Asunción)
Ole por nuestra Asun!!!!! por supuesto que es valiente, pero eso ya lo sabiamos desde que la conocemos porque no se arruga ante los incovenientes que la vida le trae ni ante las injusticias. No me extraña que la familia y amigos esten orgullosos de ella, es que yo tambien lo estoy porque este personaje me encanta y todo lo que la pase ya sea en la serie como en tus relatos es como si me pasara a mi. Gracias por estos maravillsos relatos``+
ResponderEliminarBESITOS:)
Muy bien,Asunción es la protagonista de un suceso que iba a cubrir y como no todos orgullosos de ella. Se lo merece.
ResponderEliminarEsta Asun no puede permanecer ajena a los sufrimientos de los demás, y sin pensárselo ha ayudado a este hombre que iba a ser desalojado de su vivienda junto a toda su familia a entrar en razón y no cometer ninguna locura. Siempre tan valiente y su familia y amigos bien que se lo reconocen.
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