(Tres semanas después, Marzo de 1968. El largo invierno por fin va llegando a su fin para poco a poco ir dejando paso a una primavera un poco más agradable en las temperaturas aunque de momento igualmente lluviosa. Estrella y Miguel tuvieron felices noticias porque el bebé de Gerardo y Erika nació sano y fuerte hace un par de semanas. Estrella contactó con su hermano por carta para mandarle fotos del pequeño Diego, y lo mismo hizo Gerardo con el pequeño Klaus, que así se llama el recién llegado a esa familia. Está previsto que el bautizo se celebre en el mes de Mayo y Estrella y Miguel acudirán si es posible con el pequeño Diego para que la familia residente en Alemania conozca también a su recién llegado bebé)
(La Semana Santa está a punto de llegar y con ella las vacaciones del segundo trimestre para los niños, lo cual les permitirá disfrutar durante unos días de tiempo libre para dedicarse a sus juegos y entretenimientos a los que apenas pueden prestar atención durante el período escolar, debido a la ingente cantidad de deberes que sus profesores les ponen en la escuela, sobre todo a María y a Clara, que en tan solo algo más de dos meses tendrán que examinarse en el Instituto para poder acceder al Bachillerato, como ya hiciera Irene hace un par de años)
(Una tarde de Marzo llega Héctor a casa tras un día normal de trabajo. Asun ya está en casa y los niños también tras haber terminado sus actividades extraescolares, María en la piscina y Dani en el polideportivo con el entrenamiento de su clase de baloncesto)
Héctor: ¡Hola...! ¿hay alguien en casa...?
Asun: ¡Cariño... estamos en la cocina...!
(Héctor entra en la cocina donde los niños están terminando de merendar y Asun se está tomando un café recién hecho)
Asun: (besando a su marido) ¿Quieres un café...? está recién hecho...
Héctor: Sí, gracias, tomaré una taza...
María: ¡Hola, papi...!
Héctor: ¡Hola, princesa...!
Dani: Hola, papá...
Héctor: Hola, campeón... ¿cómo ha ido en el cole...?
María y Dani: Muy bien, papá...
Dani: Sí, pero yo quiero que lleguen ya las vacaciones...
Héctor: ¿Tan harto estás ya del colegio...? pues si que te cansas tú pronto...
Dani: No, allí, tengo muchos amigos, pero también quiero pasar más tiempo con mis construcciones y contigo, papi...
Héctor: (abrazando y besando a su hijo) ¡Ay, mi niño...!
(Asun coge la cafetera y le sirve una taza a su marido)
Asun: Te veo contento... ¿ha pasado algo especial en el despacho...?
Héctor: Sí, bueno, se podría decir así, sí...
Asun: ¿Y me lo vas a contar o lo voy a tener que averiguar...?
Héctor: No, mujer, te lo voy a contar... resulta que esta mañana ha llegado un sobre con una invitación curiosa... nos han invitado a Bonilla y a mí para que acudamos al Congreso Nacional de Profesionales de la Investigación que se va a celebrar el próximo fin de semana en Sevilla... al parecer es un acto importante donde se reúnen profesionales del gremio de la investigación procedentes de diversas agencias de detectives de toda España...
Asun: ¡Vaya, vaya, que buena noticia...!
Héctor: Y eso no es todo... este tipo de certámenes se celebran todos los años aunque nuestra agencia nunca ha participado porque es una agencia pequeña, pero la repercusión de los casos que hemos investigado últimamente ha provocado que este año sí se hayan fijado en nosotros y van a concedernos una mención especial en ese congreso, una especie de reconocimiento por la labor realizada...
Asun: ¡Ay, cariño...! ¡cuánto me alegro...! (le abraza y le besa repetidamente) ¡te lo mereces...! ¿lo sabes, verdad...?
María: (abrazando a su padre) ¡Enhorabuena, papá...!
Dani: ¿Qué es lo que pasa...? yo no me entero de nada...
María: Pues que a papá y al tío Bonilla les van a dar un premio por trabajar tan bien y resolver tantos casos...!
Dani: (besando a su padre) ¡Felicidades, papi...!
Héctor: Muchas gracias, chicos, y aún no te he contado lo mejor, cariño...
Asun: ¿Pero es que hay más...?
Héctor: Por supuesto, lo más importante viene ahora... nos han pedido que vayamos acompañados de nuestras esposas... va a ser un acto importante y quieren que nuestras familias estén allí para apoyarnos... ¡así que te vienes conmigo a Sevilla el próximo fin de semana...!
Asun: (emocionada y tirándose a los brazos de Héctor) ¿Lo dices en serio...? ¿tú y yo juntos a Sevilla...?
Héctor: Claro que sí, mi niña... voy a presumir de la mujer más guapa del mundo en tierras sevillanas... además vamos a gastos pagados, la organización corre con todos los gastos de la estancia en el hotel y el viaje en tren... nos iremos el Viernes a mediodía y volveremos el Domingo por la noche... y por supuesto iremos con Bonilla y Matilde...
Asun: (volviendo a besar a su marido) Te quiero, te quiero... ¡madre mía, tengo que ir pensando lo que voy a llevarme en la maleta...!
Héctor: (cogiéndole la mano dulcemente) Cariño, tampoco nos vamos un mes, eh...? sólo van a ser dos días, así que no te lleves el armario completo, por favor...
Asun: Descuida, pesado... que yo sé lo que me digo... pero tengo que elegir los mejores vestidos que tengo para llevarme... voy a pasearme delante de mucha gente cogida de tu brazo y tengo que estar a la altura...
Héctor: Y lo estarás... cualquier cosa que te pongas te sentará bien... tú eres muy guapa y tienes un atractivo natural irresistible, lo único que tienes que hacer es realzarlo con uno de esos vestidos y con algún potingue de esos que las mujeres os ponéis en la cara para estar más guapas aún si cabe...
Asun: No, si cuando yo digo que tengo un marido estupendo, no me falta razón... te quiero... (le da otro beso)
Héctor: Y yo a ti... (le devuelve el beso)
María: ¡Papi...! ¿me ayudas con los deberes...? es que hay un problema de Matemáticas que no me sale...
Héctor: Claro, enseguida, princesa... déjame que me cambie los zapatos un momento y estoy contigo... voy a tu habitación, ¿de acuerdo...?
María: De acuerdo... te espero allí...
(María se va a su habitación, Dani a practicar sus lecciones de caligrafía en el cuaderno del colegio y Asun se dispone a planchar la ropa de la última colada, mientras que Héctor pasa por el dormitorio antes de reunirse con la pequeña María en su cuarto)
(Un par de días después, el matrimonio Perea se prepara para viajar a Sevilla. Han quedado con el matrimonio Bonilla en la estación de Atocha para coger el tren que les llevará hasta allí. Los niños se quedarán con sus abuelos, quienes se ocuparán de ellos todo el fin de semana y ellos han prometido portarse muy bien hasta la vuelta de sus padres, de los que se han despedido por la mañana antes de irse al colegio. Es hora de que Asun y Héctor cojan la maleta y tomen un taxi hacia la estación)
(Al llegar a la estación, Bonilla y Matilde les están esperando frente al panel de llegadas y salidas de trenes)
Matilde: ¡Hola, pareja...!
Asun: (saludando) ¡Hola...! ¡no veas la ilusión que me hace este pequeño viaje...! nunca he estado en Sevilla antes y me han dicho que es precioso...
Matilde: Y lo es de verdad, si tenemos la suerte de que no nos llueva mucho este fin de semana... además seguro que hay bastante movimiento porque con los preparativos de la Semana Santa las cofradías de los distintos barrios están dando los últimos retoques a los pasos que sacarán en procesión próximamente y tiene que estar todo perfecto, cuidan hasta el más mínimo detalle...
Bonilla: Nosotros vinimos hace un par de años en plena Semana Santa y está todo precioso... además los sevillanos y bueno, en general los andaluces viven muy intensamente la Semana Santa y tienen mucha devoción por sus pasos, en especial los cofrades...
Héctor: A mí es que todo eso de las procesiones y la Semana Santa, me agobia un poco, pero reconozco que tiene su mérito y yo respeto mucho las tradiciones de la gente que cree en ello y tiene fe en esas cosas... Asun y yo estuvimos en la procesión de Valdemorillo hace tres años porque además desfilaba Irene vestida de capuchón y aunque pasamos un frío tremendo, lo pasamos muy bien... fue una experiencia diferente e interesante... yo personalmente nunca había visto una procesión tan de cerca y me gustó...
Bonilla: Me alegro mucho... (mirando su reloj) ¿qué os parece si vamos bajando al andén...? ya queda poco para que salga el tren y así vamos tomando asiento...
Asun: Me parece perfecto... vamos, cariño, ¿coges tú la maleta...?
Héctor: Claro que sí...
(Los dos matrimonios bajan a la zona de andenes y buscan el vagón del tren con destino a Sevilla donde tienen asignados sus asientos. Entran en el tren y tras dejar las maletas, ocupan sus asientos, enfrentados por una pequeña mesa que sirve de reposadero para los bolsos de las mujeres. En poco más de media hora, el tren comienza su andadura y el revisor no tarda en pasearse por los pasillos pidiendo los billetes para su validación. Una vez pasado ese trámite, las dos parejas pueden relajarse un poco y empezar a pensar en ir a comer algo al vagón restaurante)
(Después de comer, los dos matrimonios vuelven a sus asientos tras darse una pequeña vuelta por el tren y estirar las piernas. Héctor y Bonilla aprovechan para tomar una copa y fumarse un cigarrillo tranquilamente, mientras Asun y Matilde charlan animadamente al tiempo que observan el paisaje cambiante a través de las ventanillas de su habitáculo)
(Cinco horas después, el tren llega a la hora prevista a la estación sevillana de San Bernardo. Es hora de recopilar el equipaje y descender del vagón. Tras salir de la estación, las dos parejas cogen un taxi en la puerta para dirigirse al hotel donde tienen previsto alojarse el fin de semana completo. La convención se celebrará al día siguiente por la tarde en otro hotel más grande de la ciudad, que cuenta con un gran salón de congresos para este tipo de eventos. Los dos matrimonios aprovecharán esta primera noche para tomar posesión de sus respectivas habitaciones y después quedan en recepción para salir a cenar juntos y disfrutar de algunos de los rincones mágicos que ofrece esta singular ciudad)
Asun: Sí, y aunque aún no me ha dado tiempo a hacerme una idea, lo poco que he visto desde el taxi me gusta...
Héctor: Sí, Sevilla tiene un encanto y un sabor especial... o eso dicen los andaluces... ¿estás muy cansada...?
Asun: No, el tren era muy cómodo y el viaje se me ha hecho corto... como además iba hablando con Matilde casi ni me he enterado, y tampoco ha hecho demasiadas paradas intermedias...
Héctor: Pues me alegro... va a ser un fin de semana especial y diferente... ¡y tenía tantas ganas de que pasáramos un fin de semana para nosotros solos...!
Asun: Te recuerdo que no estamos solos... Bonilla y Matilde están en la habitación de al lado...
Héctor: (riéndose) ¡Ya lo sé, mujer...! pero ya sabes a que me refiero...
Asun: (acariciándole) Claro que sí, tonto, solo te estaba tomando el pelo... (besa a su marido sin dejar de mirarle) te quiero...
Héctor: Yo también... creo que deberíamos llamar a casa de tus padres para decirles a los niños que hemos llegado bien...
Asun: Tienes toda la razón... ve llamando tú que voy un momento al baño a refrescarme y ahora mismo me pongo para saludar a mis niños...
Héctor: Está bien...
(Héctor coge el teléfono y marca el número de la portería)
María: ¡Hola papá...! ¿ya habéis llegado...?
Héctor: Sí, princesa, ya estamos instalados en el hotel... mamá se pone ahora enseguida, está refrescándose y cambiándose de ropa porque vamos a salir dentro de un rato a cenar con los titos...
María: ¿Qué tal tiempo hace por ahí abajo...? aquí está lloviendo...
Héctor: Pues aquí de momento parece que el tiempo nos respeta bastante bien, y esperemos que siga así todo el fin de semana... ¿está tu hermano por ahí...? quiero saludarle...
María: Sí, espera un momento... te deseo buena suerte para mañana en el congreso ese y que lo paséis muy bien los dos juntos allí... un beso muy fuerte, papá...
Héctor: Otro para ti, te quiero, princesa... adiós...
María: Adiós... ¡Dani, al teléfono... es papá...! ¡quiere hablar contigo...!
Dani: ¡Ya voy...! ¡papi, papi...!
Héctor: ¡Hola campeón...! ¿cómo estás...?
Dani: Muy bien, no te preocupes que los dos estamos muy bien, los abuelos nos cuidan bien y María también está todo el rato pendiente de mí para que no me pase de la raya...
Héctor: (riéndose) Y muy bien que hace... y tú tienes que prometerme que le vas a hacer caso en todo que para eso es tu hermana mayor, ¿de acuerdo...?
Dani: De acuerdo, papá... ¿puedo saludar a mamá...?
Héctor: Claro, campeón, te paso con ella que está por aquí... ¿me mandas un beso de esos fuertotes...?
Dani: ¡Sí...! ¡muac, muac, muac...! ¡y no te olvides de traerme algo de Sevilla...!
Héctor: Descuida que no me olvidaré, granujilla... y tú prométeme que te portarás muy bien y que no darás ninguna guerra a los abuelos... que ya nos conocemos...
Dani: ¡Que sí, que te lo prometo...! ¡seré muy, muy bueno...! pásame a mamá...
Héctor: Claro... adiós, campeón... volveré a llamar mañana si no se nos hace muy tarde...
Dani: De acuerdo, adiós, papá...
Héctor: Adiós, hijo... (le pasa el teléfono a Asun) toma, cariño, es Dani que quiere hablar contigo...
Asun: (coge el teléfono) ¡Hola, tesoro...! ¿cómo está mi niño...?
Dani: Muy bien, mami... y ya le he dicho a papá que me voy a portar muy bien con los abuelos y con María, y que les voy a obedecer en todo, y que me tenéis que traer algo bonito de Sevilla...
Asun: Claro que sí, cielo, eso está hecho... ya te estoy echando de menos, ¿sabes...? ¿puedes pasarme a María, por favor...?
Dani: Voy a ver si se puede poner porque ha dicho que quería lavarse el pelo y ya sabes lo que tarda con esas cosas de chicas...
María: (le roba el teléfono a su hermano) ¡Pues claro que me puedo poner... anda trae...!¡mami, no le hagas ni caso...! me iba a lavar el pelo, sí, pero después de hablar con vosotros... ya me ha dicho papá que habéis llegado bien y que os vais a cenar ahora con los tíos...
Asun: Eso es, corazón... a ver si mañana podemos volveros a llamar después de venir del congreso si no acabamos muy tarde...
María: Como mañana es sábado estaremos levantados hasta tarde, así que esperamos la llamada para que nos contéis que tal le ha ido a papi recogiendo su premio...
Asun: Claro que sí, mi amor... te prometo que llamaremos, aunque sea tarde...
María: Está bien, mucha suerte mami... y que lo paséis muy bien... adiós...
Asun: Adiós, tesoro...
(Asun cuelga el teléfono y ya preparados los dos, se disponen a bajar a recepción para encontrarse con Bonilla y Matilde y salir a cenar, disfrutando de la noche sevillana)
(Al día siguiente por la mañana, los dos matrimonios aprovechan la jornada para pasear por las calles de Sevilla, visitando los puntos de interés turísticos más importantes de la ciudad, tales como la Catedral con la Torre principal de La Giralda, la Torre del Oro, pasear por alguno de los puentes que atraviesan el río Guadalquivir, la Plaza de España con el Parque de Maria Luisa y aprovechan para comer en una de las muchas tabernas que abundan en el barrio de Triana. Después las dos parejas se dirigen de nuevo al hotel para descansar un rato y así prepararse para la velada de la tarde en el certamen al que han sido invitados)
(Asun y Héctor se preparan para salir hacia el hotel donde se celebra el certamen)
Asun: (sonriendo) Gracias... tú también estás muy guapo con ese pañuelo nuevo que te regalé... tienes un aire así de dandy inglés...
Héctor: ¿Cómo has dicho...?
Asun: De dandy, de caballero elegante así de tipo inglés... ¿no habías oído nunca esa palabra...?
Héctor: No... pero me encanta cuando hablas en algún idioma extranjero... me entran todavía más ganas de besarte, si cabe... (se inclina sobre el cuello de Asun y posa sus labios sobre él)
Asun: (divertida) ¡Anda, zalamero...! vámonos que llegaremos tarde... luego si quieres seguimos practicando idiomas...
Héctor: Me parece una buena idea...
(Asun y Héctor bajan a la recepción donde les esperan Bonilla y Matilde y juntos toman un taxi para dirigirse al otro hotel. Al llegar allí la organización les pide las invitaciones y les conduce al salón de convenciones. Un buen número de asistentes están allí presentes representando a numerosas agencias de investigación de todo el país. Dado que Héctor y Bonilla llevan muchos años en la profesión y además ambos han sido policías, conocen a varios de los asistentes y les saludan calurosamente, presentando a sus respectivas esposas)
(El acto transcurre de forma singular con la presentación por parte del director de la Asociación Nacional de Investigadores de las estadísticas de casos que se investigan en el último año en el país, clasificadas por temáticas y los porcentajes de resolución positiva de los casos para los que han sido contratados. Además, el director agradece la colaboración cada vez más exhaustiva y fructífera que la Policía y la Guardia Civil tienen conjuntamente con los investigadores privados, alentando a que no se vea la profesión de detective como una profesión que trata de entorpecer la resolución de los casos policiales, sino como una ayuda para resolverlos positivamente en un plazo más breve de tiempo)
(A continuación, vienen los homenajes a antiguos compañeros de la profesión recientemente retirados en el último año y las menciones especiales a las agencias y profesionales que han destacado por su labor)
(Se oyen los aplausos de los asistentes y Héctor y Bonilla suben al estrado para recoger su mención)
(El público asistente aplaude el discurso de Bonilla)
(El público aplaude incansablemente las palabras de Héctor, y Asun no puede evitar que las lágrimas rueden por sus mejillas de la intensa emoción vivida)
(Héctor baja del estrado y besa a su mujer emocionado al tiempo que le seca las lágrimas con su dedo acariciándole las mejillas)
(Cuando termina el evento, los dos matrimonios salen del hotel y aprovechan que aún no es demasiado tarde para cenar algo en un restaurante cercano. Después, vuelven paseando hacia el hotel donde se alojan, con el objetivo de descansar el resto de la noche y aprovechar su última mañana en la capital andaluza para realizar las compras de última hora y dar una vuelta)
(Héctor y Asun se despiden en el pasillo de sus amigos y entran en la habitación)
Héctor: ¿Qué hora es...?
Asun: (mirando el reloj de la cómoda) Las once...
Héctor: Pues entonces voy a llamar a los chicos antes de que sea más tarde...
Asun: Es verdad... prometimos ayer que les llamaríamos aunque fuera tarde...
(Héctor coge el teléfono)
Héctor: ¡Hola, campeón...! ¡soy papá...!
Dani: ¡Papi...! ¿cómo te ha ido...? estaba a punto de meterme en la cama...
Héctor: Entonces llego a tiempo... que sepas que no me olvidado de tu regalo, y te prometo que mañana te llevaré algo bonito...
Dani: Gracias... te quiero mucho y creo que me estoy portando muy bien... puedes preguntarle a María si quieres...
Héctor: No hace falta, tú me lo dices y yo te creo... mamá y yo acabamos de llegar al hotel y estábamos a punto de irnos a dormir pero me apetecía hablar con vosotros antes...
Dani: ¿Has recogido tu premio...?
Héctor: Sí, es una chapa muy bonita que pone mi nombre, mañana te la enseño... al tío Bonilla le han dado otra, y luego una más grande para ponerla en el despacho... lo estamos pasando muy bien y me acuerdo mucho de vosotros, os echo de menos...
Dani: Nosotros también te echamos de menos y a mamá también... espera que se pone María, ¿vale...?
Héctor: Claro, campeón... hasta mañana, que descanses...
Dani: Adiós, papá...
María: Hola, papi...
Héctor: ¡Hola, mi princesa...! esta noche me he acordado mucho de los dos y os he dedicado el premio en mi discurso...
María: Yo también he pensado mucho en vosotros, en lo bien que seguro que lo estáis pasando, y en lo bonito que debe ser todo allí...
Héctor: Sí que lo es, sí... mañana nos vemos por la noche, ¿de acuerdo...? te mando un beso muy fuerte también de mamá... que descanses, cielo... adiós...
María: Adiós, papá... hasta mañana...
(Héctor cuelga el teléfono y observa la chapa enmarcada que le han regalado. Asun que sale del cuarto de baño, también se queda mirándola)
Héctor: Claro que sí...
Asun: (abrazándole por detrás) Me ha gustado mucho tu discurso, muy sentido, me has emocionado y me has hecho llorar...
Héctor: Lo siento, no pretendía hacerte llorar... simplemente he dicho lo que me salía del corazón en ese momento...
Asun: No pasa nada, siempre está bien expresar los sentimientos... (acerca su cara a la de Héctor) sabes que es algo que yo valoro mucho...
Héctor: Sí, lo sé, lo he ido aprendiendo con el tiempo...
Asun: (besando a su marido) I love you...
Héctor: (sorprendido) ¿Cómo has dicho...?
Asun: Que te quiero, que te amo... ¿no querías que practicáramos idiomas...?
Héctor: (sonriente) Sí, claro... vuelve a repetir eso, ha sonado muy bien...
Asun: (susurrándole al oído) I love you...
(Héctor y Asun se dejan caer sobre la cama entre risas divertidas, dejándose llevar poco a poco por la pasión, y enredándose en juegos de amor que se alargan hasta la madrugada)
(Un rato después, ambos descansan felices recostados sobre las almohadas muy relajados. Asun desliza sus dedos distraídamente haciendo pequeños círculos sobre el pecho de su marido, mientras él no deja de mirarla con una sonrisa sin apenas pestañear)
Héctor: (deslizando sus dedos por la espalda de su mujer) ¿De verdad quieres oírlo de nuevo...?
Asun: Sí, por favor... sólo una vez más...
Héctor: Está bien, te lo diré, pero solo por que tú me lo pides con esa sonrisa deliciosa... (empieza a besar cada centímetro de su piel) te quiero... hoy... (le da un beso) y mañana... (le da otro beso) y pasado mañana... (le da otro beso más) y todos los días de mi vida... (sigue profundizando en sus besos) y volvería a casarme contigo una y mil veces más...
Asun: Yo también volvería a casarme contigo, siempre...
Héctor: Tú me llenas de vida y haces que todo lo que soy tenga sentido... gracias, mi amor, gracias...
Asun: (entrelazando sus manos con las de su marido) Gracias a ti... gracias por existir, por ser como eres y por hacerme tan feliz... te quiero mucho... (le besa amorosamente) mmm... ¿puedes hacerme un favor...? (Héctor asiente) ráscame un poco ahí en el lateral de la espalda que no me llego, porfa...
Héctor: ¿Dónde, aquí...? (Héctor rasca la espalda de su mujer justo en la esquina superior izquierda, aprovechando para hacerle unas cosquillas que hacen las delicias de ella)
Asun: (partida de risa) Sí, sí... ¡aayyy...! ¡eres malo...! ¡para, déjame...! ¡estate quieto...! vamos a dormir un rato, anda, que sino mañana nos tienen que sacar de la cama con la grúa...
Héctor: Tienes toda la razón... como me gusta esta sensación de paz... dormirme cada noche abrazado a ti, es mucho más de lo que jamás hubiera soñado...
Asun: Me lo has quitado de la boca, justo eso es lo que iba a decir... (cierra los ojos) mmm... ¡que gustito estoy...! hasta mañana, cariño, que descanses...
Héctor: Lo mismo te deseo... hasta mañana, mi niña...
(Héctor cierra los ojos y el feliz matrimonio abrazado termina por sucumbir al sueño, no despertando del todo hasta que el resplandor de la mañana se hace hueco definitivamente entre las cortinas de la oscura habitación)
(La última mañana en Sevilla es aprovechada por las dos parejas para hacer unas compras de recuerdos, sobre todo pensando en los niños. Héctor y Asun compran una camiseta para el pequeño Daniel y un pañuelo para María. Asun y Matilde se compran sendos abanicos con motivos muy andaluces, y Héctor y Bonilla compran una buena botella de vino dulce para dejarla en el despacho y reservarla para ocasiones especiales)
(Es hora de coger el tren de vuelta hacia la capital, sin duda ha sido un fin de semana diferente y especial, una estancia en Sevilla que ninguno de ellos olvidará y que esperan pronto poder repetir con sus hijos)
(Héctor y Asun se despiden en la madrileña estación de Atocha de sus amigos y llegan a la portería para recoger a sus hijos cerca de las diez de la noche, allí les cuentan un poco las aventuras del fin de semana, les hacen entrega de sus regalos y comparten con ellos el merecido premio que le ha sido otorgado a la agencia de detectives y que para toda la familia Perea Muñoz supone un reconocimiento lógico al fruto de tantos años de trabajo).
!Qué bueno lo del premio! agencia chiquitina pero sin hacer mucho ruído obtiene éxitos, tras éxitos.
ResponderEliminarMuy bonitos los dos discursos de los "emocionados" galardonados y que razón tiene Héctor, sin Asun sus éxitos serían menos dulces y sin su familia le sabrían agrios. La próxima vez que vayan a Sevilla espero que se lleven los niños ¿ feria de Abril?