sábado, 5 de enero de 2013

Capítulo 46: Vacaciones de verano - Parte 2 (Agosto 1965)


(Llega el domingo, y tras acudir a misa en la parroquia del pueblo, ya que María y Clara se están tomando muy en serio el hecho de comenzar con la catequesis este curso para tomar la Comunión en Mayo del año que viene, Aurelia y Asun que han acompañado a las niñas a la iglesia, se reúnen con sus maridos y los otros niños en la plaza del pueblo, y desde allí tras comprar la prensa, se van a tomar un aperitivo antes de la comida)

(Tras la comida en la casa de Bonilla y Matilde, los niños se cambian de ropa y se meten en la piscina para darse un último baño antes de marcharse a Madrid)

Asun: María, cielo, espérate un poco antes de bañarte que se te puede cortar la digestión...
María: ¡Pero mamá...! ¡es que si espero mucho no me da tiempo a bañarme...!
Asun: Pues claro que sí... sólo te pido que esperes una hora... ¿o es que quieres que te siente mal la comida...?
María: No, claro que no... ¿y ahora que hago entonces...?
Asun: Pues bájate al césped de la piscina y ponte a leer un rato, o charlas con Clara, jugáis a las cartas... yo que sé...
María: Está bien, mamá...

(María, Clara, Daniel y Javier se bajan al césped de la piscina a entretenerse un rato hasta que puedan meterse en el agua sin peligro)

(Después de pasar un buen rato en la piscina, los niños meriendan mientras los mayores se toman un café, antes de empezar a recoger las cosas y montarlas en el coche para volver a Madrid)

(Ya de vuelta en Madrid, Héctor aparca el coche y junto con los niños empiezan a sacar bolsas del coche y las suben a casa)

Héctor: ¡Bueno, pues ya estamos en casa...! ¿lo habéis pasado bien, niños...?
María y Dani: (al unísono) ¡Síiiii...!
Asun: Ha sido un fin de semana muy divertido, cariño... y la casa de Bonilla es muy grande... ya la pueden disfrutar bien...
Héctor: Pues sí... ya me ha dicho que subamos siempre que nos apetezca...
Asun: No lo digas muchas veces... no hay que abusar tampoco... pero alguna vez sí repetiremos la experiencia... niños, ¿tenéis hambre, queréis cenar...?
María: Yo sí... ¿hay jamón y queso...?
Asun: Sí, tesoro, puedo hacerte un sándwich, si quieres...
María: Genial, mamá... ¿y tú, Dani...?
Dani: No... yo sólo quiero un vaso de leche...
Asun: Muy bien, pues sentaros en el salón que ahora mismo os lo llevo...

(Héctor se sirve una cerveza para él y otra para Asun y va al salón a reunirse con los niños. Al poco, viene Asun con unos sándwiches para María y para ellos y un vaso de leche y cenan juntos sobre la mesa del salón)

Dani: ¿Puedo coger una galleta...?
Asun: Claro, tesoro... ve a la cocina y trae la lata de galletas, anda...
Dani: Voy...

(Dani marcha a la cocina y saca la lata de galletas del armarito, y vuelve con ella al salón)

Asun: Bueno, pues esta próxima semana es la última que vuestro padre y yo tenemos de vacaciones, así que habrá que hacer planes para aprovecharla bien...
María: Mañana podíamos ir de compras, mami... me lo prometiste...
Asun: Es verdad, cariño... te lo había prometido...
Dani: ¡Vaya rollo...! las compras...
Héctor: No te preocupes, campeón, que tú y yo nos buscamos otro plan más divertido... (le guiña un ojo)
Dani: Podemos ir al parque a jugar al fútbol o al baloncesto...
Héctor: Me parece muy bien...
Asun: Perfecto, pues propongo que mañana hagamos planes de chicas y de chicos por separado... yo con María y tú con Daniel...
Héctor: Estupendo... una gran idea como siempre, cariño... (empieza a bostezar) y ahora vámonos a la cama que estamos todos muy cansados... yo por lo menos, estoy agotado...
Asun: Sí, cielo, tienes razón... ahora mismo donde mejor estamos es en la cama... vamos, niños, id terminando...
María: Vale, voy a cambiarme y a lavarme los dientes... ¿vienes, Dani...?
Dani: Sí...

(Al poco rato, los niños ya están en la cama, y Héctor y Asun también están recostados el uno sobre el otro antes de dormirse)

Asun: (acariciando a su marido dulcemente) Se me estaba ocurriendo una idea... podríamos aprovechar esta semana para acercarnos al pueblo 3 o 4 días... ¿qué te parece...? hace mucho que no vamos...
Héctor: (pensativo) Sí, ¿por qué no...? me parece bien, así damos una sorpresa a tus padres y damos una vuelta por la casa... seguro que se alegrarán de vernos y de compartir unos días allí con nosotros...
Asun: Sí, estoy segura... además tú y yo tenemos algo pendiente allí...
Héctor: (extrañado) ¿El qué...? no me acuerdo...
Asun: (mirándole divertida) ¿En serio no lo recuerdas...? bueno... no te preocupes, que ya te refrescaré la memoria... (le da un beso) hala, vámonos a dormir...
Héctor: Sí, será lo mejor... buenas noches, amor... (le da un beso)
Asun: Buenas noches, mi vida...

(Asun se abraza a Héctor como cada noche dispuesta a quedarse dormida con sus dulces caricias)

(Al día siguiente, Asun pasa todo el tiempo con su hija María en un día dedicado exclusivamente a hacer cosas de chicas. Así, Asun y María van a la peluquería primero a ponerse guapas y después pasan la tarde de compras por el centro y tras comprarse algunas prendas, Asun invita a su hija a tomarse un helado en una terraza antes de volver a casa)

(Por su parte, Héctor pasa el día con su hijo Daniel, jugando al fútbol primero y después al baloncesto en el parque. Dani hace unas cuantas vueltas con su triciclo y los dos pasan la tarde en una terraza tomándose un helado hasta que vuelven a casa)

(Cuando llegan a casa, Asun y María enseñan a Héctor y Dani las prendas que se han comprado haciendo un pase de modelos muy divertido y todos pasan un rato muy agradable al comprobar que han terminado el día de igual forma, comiéndose un gigantesco helado de vainilla y chocolate)

(Un par de días después, la familia Perea se presenta en Valdemorillo)

Asun: ¡Madre, madre...! ¡hemos llegado...!

(Felisa, que se encuentra en el piso superior de la casa, abre la ventana al oír gritos en la calle, y se asoma)

Felisa: ¡Hija...! ¡habéis venido...! ¡que alegría...!
Asun: ¡Hola, madre...! ¡ahora subimos...!

(Asun y Héctor sacan un par de maletas del coche y las suben al piso de arriba para instalarse)

(Un poco más tarde, Asun y Héctor salen a dar un paseo antes de comer con los niños y con Felisa y Trino. En su paseo se encuentran con numerosa gente del pueblo que los saludan y hablan con ellos sobre lo grandes que están ya los niños, el tiempo que hacía que no iban por allí y cosas así)

(Después de comer, Trino y Héctor se acuestan la siesta un rato y Asun aprovecha para charlar un rato con su madre mientras los niños juegan en el patio de la casa con otros niños del pueblo)

Felisa: Y cuéntame, hija, ¿qué tal las vacaciones en la playa...?
Asun: Muy bien, madre, lo hemos pasado de maravilla, los niños han disfrutado como enanos, nos hemos bañado mucho, hemos tomado el sol...
Felisa: Sí, eso ya lo veo, estás bastante morena y con esos pantalones que traes y las gafas de sol tienes pinta de turista extranjera...
Asun: Héctor dice que estoy muy guapa... ¿usted qué cree...?
Felisa: Pues que tu marido tiene más razón que un santo... estás estupenda, hija... sigue así, quiero que sepas que estoy muy orgullosa de tí y de todo lo que has conseguido, te lo mereces...
Asun: La verdad es que estoy feliz, madre, y se me nota en la cara, no puedo ni quiero disimularlo...
Felisa: Y yo que me alegro, hija... ¿Héctor te hace muy feliz, verdad...?
Asun: (asiente sonriente) Sí... es un hombre maravilloso, el mejor marido que una mujer puede tener, y como padre, que puedo decir, está completamente entregado a nuestros hijos... me siento como si estuviera en una nube de la que no me quiero bajar... y deseo tanto que nuestra felicidad dure para siempre...
Felisa: Bueno, hasta ahora lo habéis logrado... y eso no tiene por que cambiar... los dos sabéis lo que queréis y eso es fundamental... y tampoco os falta la chispa esa de la pasión...
Asun: (riéndose) No, de eso vamos sobrados... de hecho, quiero darle una sorpresa esta noche...
Felisa: Sea lo que sea, estoy seguro que le gustará... ven aquí, anda...

(Felisa abraza a su hija)

Felisa: Ay mi Asun...
Asun: Si supiera lo mucho que la quiero, madre, y que aunque no se lo crea, valoro mucho sus consejos...
Felisa: Lo sé, hija, lo sé...

(En ese momento, viene Héctor del dormitorio y se suma a la pequeña reunión)

Héctor: ¿Me he perdido algo importante...?
Asun: (mirando a su madre divertida) No... ¿te apetece un café...?
Héctor: Claro... ¿y los niños...?
Asun: Fuera... jugando en el patio...
Héctor: Bien...

(Asun se levanta y se dirige a la cocina a preparar café para todos, mientras Héctor saca las tazas y los platos de la alacena y ayuda a ponerlos en la mesa)

(Ya por la noche y tras la cena familiar, Felisa y Trino se retiran a su habitación, y los niños también se acuestan en la suya, compartiendo habitación por unos días. Asun y Héctor se quedan un rato más en el salón antes de subir a su dormitorio)

Asun: (abrazando a su marido por detrás con cariño) ¿No tienes sueño...?
Héctor: Pues no mucho, porque he dormido la siesta, y estoy descansado... ¿por qué lo preguntas...?
Asun: Por nada... simple curiosidad... pues yo sí que me voy subiendo para arriba... si quieres te espero, pero no tardes mucho, que sino me duermo... (le da un beso en el cuello)
Héctor: (cogiendo su mano y besándola) No, tranquila, ahora mismo subo...
Asun: Bien...

(Asun sube las escaleras que conducen al dormitorio y desde arriba se queda un momento observando a su marido que está terminando de leer el periódico en la butaca. Después se mete en la habitación a esperarle)

(Al poco rato, Héctor termina de leer, deja el periódico sobre la mesita, apaga la luz de la lámpara y sube las escaleras para reunirse con Asun en la habitación, y cierra la puerta)

Héctor: ¿Ya te has dormido...?
Asun: (arropada con la sábana) No... te estaba esperando...
Héctor: Bien, pues me cambio en un minuto y me meto ahí dentro contigo...
Asun: Perfecto...

(Héctor se pone el pijama y se mete en la cama. Al levantar la sábana observa que Asun lleva un modelo de camisón nuevo y unos ligueros que no conocía)

Héctor: (sorprendido) ¿Y esto...? ¿es nuevo, no...?
Asun: (divertida) Veo que sigues tan observador como siempre, mi querido detective... sí, me lo compré el otro día... ¿te gusta...?
Héctor: (tocando el camisón) Me encanta... es muy bonito...
Asun: Ya te dije que teníamos algo pendiente...
Héctor: ¿Tú y yo...?
Asun: Por supuesto... estamos solos en esta habitación... en esta casa tan silenciosa... todos duermen y tú y yo compartimos esta cama tan grande... y me apetece hacer algo especial...
Héctor: (mirándola emocionado) ¿Habías pensado en algo concreto...?
Asun: Lo dejo a tu elección... la imaginación es libre... yo sólo te he proporcionado un poco de inspiración...
Héctor: (mordiéndose el labio inferior) Y eso es lo único que necesito en este momento... me vuelves loco, ¿lo sabes, verdad...? (empieza a besarla dulcemente)
Asun: (sonriendo) Sí... y además me he puesto ese perfume que tanto te gusta...
Héctor: (acercándose a su piel y besándola) Mmm... es cierto... me gusta tu perfume, me gusta tu piel... me gustas tú...
Asun: (besándole amorosamente en el cuello) Y a mí también me gustas tú... mi amor... te quiero tanto...
Héctor: (sin parar de besarla y acariciarla) Yo también te quiero, te amo... dime lo que quieres y lo que necesitas y yo lo haré encantado...
Asun: (susurrándole al oído) Desnúdame muy despacio, como tú sabes, y hagamos el amor muy lentamente...
Héctor: Como desees, mi niña...

(Héctor se emplea a fondo soltando los ligueros de Asun y despojándola primero de las medias, acariciando sus piernas con dulzura y quitándole después el corto camisón de seda. Asun se incorpora un poco para desnudar también a su marido, sumergiéndose los dos en un baile de caricias y besos, cada vez más profundos y más tiernos. Los dos se entregan al amor y a la pasión que los une, dejándose llevar por sus sentimientos más íntimos y sinceros, al tiempo que su ropa interior desaparece y sus cuerpos desnudos se pierden entre las sábanas de una cama que se convierte en único testigo de los suspiros de amor que se profesa el enamorado matrimonio)

(A la mañana siguiente, Asun se levanta de la cama, se pone la bata, observa a su marido con una dulce sonrisa y baja a la cocina a prepararse un café caliente para desayunar. Héctor se queda en la cama durmiendo un rato más y los niños ya trastean en la habitación de enfrente)

(Mientras calienta la leche y el café, Asunción no puede evitar pensar en la maravillosa noche que ha compartido una vez más junto a su fiel y amante esposo; una dulce sonrisa se dibuja en su cara y el brillo de sus ojos la delata, aspectos que su madre le hace notar enseguida nada más verla)

Felisa: Buenos días, hija...
Asun: (dando un beso a su madre) Buenos días, madre... ¿ha dormido bien...?
Felisa: Tú padre y yo hemos dormido como lirones... ¿y vosotros...?
Asun: Sí... nosotros también hemos dormido de maravilla... la cama es muy cómoda...
Felisa: Te noto especialmente contenta esta mañana, hija...
Asun: (con una enigmática sonrisa) Tengo mis motivos, madre...
Felisa: Por el brillo de tus ojos y esa sonrisa tan intensa que tienes, adivino que ha sido una noche especial, ¿me equivoco...?
Asun: (poniéndose roja) ¿Tanto se me nota...?
Felisa: Son muchos años, hija... supongo que esos motivos de los que hablas tienen que ver con Héctor, ¿verdad...?
Asun: (emocionada) Tengo la suerte de tener un marido de lo más apasionado... (avergonzada) pero dejemos el tema, madre, que me da vergüenza hablar de estas cosas con usted...
Felisa: ¿Por qué, hija...? si es la cosa más natural del mundo... además, no hay nada de malo en mostrar la alegría que una siente cuando se está enamorada de verdad y sobre todo cuando ese amor es correspondido... y me alegro por ti, hija... lo que yo más deseo en el mundo es que seas feliz con tu marido, tan feliz como yo lo soy con tu padre...
Asun: Gracias, madre...

(Ya calentada la leche, Asun empieza a servirla en las tazas y prepara también el desayuno de sus hijos, que ya empiezan a bajar por la escalera)

Dani: ¡Buenos días, mamá...!
María: ¡Buenos días, mami...!
Asun: (con una gran sonrisa) Hola, tesoros... muy buenos días...

(María va un momento a la cocina a buscar unas galletas y encuentra allí a su abuela)

María: Hola, abuela... ¿sabes por qué está mamá tan contenta...? la he visto sonreír mucho y hace un rato estaba cantando en el cuarto de baño...
Felisa: (disimulando) Pues no lo sé, cariño mío... no tengo ni idea... pregúntaselo a ella si quieres....

(María entra en el salón y se sienta a desayunar)

María: Mami... ¿por qué estás tan contenta...? antes estabas cantando en el cuarto de baño y te he oído...
Asun: Pues... porque estamos de vacaciones, porque hace un día precioso... (abrazando y besando a su hija) y porque os quiero mucho, a vosotros y a vuestro padre, que me hace muy feliz...
María: Yo también te quiero mucho, mami... ¿y dónde está papá...?
Asun: Se ha quedado arriba en la cama un rato más... ahora en cuanto terminemos, le subiré el desayuno...
María: ¿Puedo ir contigo...?
Dani: ¡Yo quiero despertarle...!
Asun: ¿Sí...? pues vamos, todos a despertar a papá...

(Asun sube al piso de arriba con sus hijos y juntos entran en la habitación. Dani se sube a la cama)

Dani: ¡Papi... papi... es hora de levantarse...!
Héctor: (abriendo los ojos y desperezándose) ¡Hola, mi campeón...!
María: ¡Hola, papá...!
Héctor: Hola, princesa... ¿soy el último en levantarme...?
Asun: Sí, cielo, pero no te preocupes... acabamos de desayunar... ¿quieres que te prepare y te suba algo...?
Héctor: Bueno, con un zumo y un café tengo suficiente... pero puedo bajar yo a la cocina y tomármelo, no te molestes...
María: ¿Podemos traerlo nosotros...?
Dani: ¡Sí... por favor...!
Asun: Me parece bien... bajad a la cocina y traedle a papá un vaso de zumo de la jarra esa que está en la encimera, y llenáis una taza con un poco de café y leche y una cucharada de azúcar, ¿de acuerdo...?
María: De acuerdo, vamos, Dani...

(María y Dani salen de la habitación y Héctor y Asun se quedan solos. Asun se sienta en un lado de la cama junto a su marido. Ninguno de los dos puede dejar de mirarse con una sonrisa llena de ternura)

Héctor: ¿Qué pasa, por qué me miras así...?
Asun: (acariciándole el pelo con su mano) Porque te quiero...
Héctor: Esta mañana tienes un brillo especial en los ojos... ¿sabes...?
Asun: Sí... mi madre me lo ha hecho notar esta mañana... incluso María hace un rato me ha dicho que me veía especialmente contenta...
Héctor: (sorprendido) ¿Y tú qué le has dicho...?
Asun: Pues que estamos de vacaciones, que hoy hace un día precioso y que os quería mucho, a ellos y a ti... y que tú me haces muy feliz...
Héctor: No me digas que sigues pensando en lo de anoche...
Asun: No puedo evitarlo... fue algo tan bonito, tan especial...
Héctor: (acariciándole el pelo) Si te soy sincero... yo tampoco puedo dejar de pensar en ello... estabas preciosa... y esta mañana estás radiante...
Asun: Te quiero, Héctor Perea...
Héctor: Y yo quiero seguir pasando el resto de mi vida contigo, Asunción Muñoz...

(Los dos se inclinan para besarse suavemente y entonces oyen unas risitas infantiles al otro lado de la puerta)

Héctor: (divertido) ¡Niños...! ¿estáis ahí...? ¡pasad, si queréis...!

(María y Dani entran en el cuarto. María viene con una bandeja donde trae el zumo y el café y Dani trae un plato con un poco de bizcocho para su padre)

Dani: (riéndose) Papá y mamá se están besando en la boca...
María: ¡Pues claro, bobo...! ya lo sé... y me gusta, porque eso significa que se quieren mucho...
Héctor: ¿Os habéis fijado en lo guapa que está vuestra madre esta mañana...?
María: (sonriente) Sí...
Asun: ¡Bueno, vale ya... que me estáis sacando los colores y me pongo nerviosa...!
Dani: Te he traído un poco de bizcocho que ha hecho la abuela...
Héctor: Muchas gracias, campeón... me voy a comer todo esto, y luego me aseo, me visto y salimos a dar una vuelta, ¿de acuerdo...?
Dani: ¡Síiii....!
María: Genial, papá...

(María se inclina sobre su padre y su madre y les da un beso a cada uno y luego coge a Dani de la mano y juntos se van a la habitación de al lado a vestirse)

(Asun deja que su marido desayune y ella aprovecha para asearse y vestirse también. Después cuando están todos listos salen a dar un paseo. Asun y Héctor van cogidos de la mano como si fueran una pareja de novios o recién casados y los niños van correteando delante de ellos)

(Tras pasar tres días en el pueblo, la familia Perea vuelve a Madrid y junto a ellos Felisa y Trino que han acabado también su estancia en Valdemorillo. Las vacaciones han terminado y es hora de volver al trabajo y a la rutina, aunque los niños aún podrán disfrutar de algunos días libres más antes de empezar de nuevo las clases)

















1 comentario:

  1. Simplemente maravilloso, me gusta que entre el matrimonio Perea siga habiendo esa pasión y que no les importe que el mundo sea testigo de su felicidad. Gracias Raki por tus relatos.

    BESITOS:)

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