(Llega el domingo, y tras acudir
a misa en la parroquia del pueblo, ya que María y Clara se están tomando muy en
serio el hecho de comenzar con la catequesis este curso para tomar la Comunión
en Mayo del año que viene, Aurelia y Asun que han acompañado a las niñas a la
iglesia, se reúnen con sus maridos y los otros niños en la plaza del pueblo, y
desde allí tras comprar la prensa, se van a tomar un aperitivo antes de la
comida)
(Tras la comida en la casa de
Bonilla y Matilde, los niños se cambian de ropa y se meten en la piscina para
darse un último baño antes de marcharse a Madrid)
Asun: María, cielo, espérate un
poco antes de bañarte que se te puede cortar la digestión...
María: ¡Pero mamá...! ¡es que si
espero mucho no me da tiempo a bañarme...!
Asun: Pues claro que sí... sólo
te pido que esperes una hora... ¿o es que quieres que te siente mal la
comida...?
María: No, claro que no... ¿y
ahora que hago entonces...?
Asun: Pues bájate al césped de la
piscina y ponte a leer un rato, o charlas con Clara, jugáis a las cartas... yo
que sé...
María: Está bien, mamá...
(María, Clara, Daniel y Javier se
bajan al césped de la piscina a entretenerse un rato hasta que puedan meterse
en el agua sin peligro)
(Después de pasar un buen rato en
la piscina, los niños meriendan mientras los mayores se toman un café, antes de
empezar a recoger las cosas y montarlas en el coche para volver a Madrid)
(Ya de vuelta en Madrid, Héctor
aparca el coche y junto con los niños empiezan a sacar bolsas del coche y las
suben a casa)
Héctor: ¡Bueno, pues ya estamos
en casa...! ¿lo habéis pasado bien, niños...?
María y Dani: (al unísono)
¡Síiiii...!
Asun: Ha sido un fin de semana
muy divertido, cariño... y la casa de Bonilla es muy grande... ya la pueden disfrutar
bien...
Héctor: Pues sí... ya me ha dicho
que subamos siempre que nos apetezca...
Asun: No lo digas muchas veces...
no hay que abusar tampoco... pero alguna vez sí repetiremos la experiencia...
niños, ¿tenéis hambre, queréis cenar...?
María: Yo sí... ¿hay jamón y
queso...?
Asun: Sí, tesoro, puedo hacerte
un sándwich, si quieres...
María: Genial, mamá... ¿y tú,
Dani...?
Dani: No... yo sólo quiero un
vaso de leche...
Asun: Muy bien, pues sentaros en
el salón que ahora mismo os lo llevo...
(Héctor se sirve una cerveza para
él y otra para Asun y va al salón a reunirse con los niños. Al poco, viene Asun
con unos sándwiches para María y para ellos y un vaso de leche y cenan juntos
sobre la mesa del salón)
Dani: ¿Puedo coger una
galleta...?
Asun: Claro, tesoro... ve a la
cocina y trae la lata de galletas, anda...
Dani: Voy...
(Dani marcha a la cocina y saca
la lata de galletas del armarito, y vuelve con ella al salón)
Asun: Bueno, pues esta próxima
semana es la última que vuestro padre y yo tenemos de vacaciones, así que habrá
que hacer planes para aprovecharla bien...
María: Mañana podíamos ir de
compras, mami... me lo prometiste...
Asun: Es verdad, cariño... te lo
había prometido...
Dani: ¡Vaya rollo...! las
compras...
Héctor: No te preocupes, campeón,
que tú y yo nos buscamos otro plan más divertido... (le guiña un ojo)
Dani: Podemos ir al parque a
jugar al fútbol o al baloncesto...
Héctor: Me parece muy bien...
Asun: Perfecto, pues propongo que
mañana hagamos planes de chicas y de chicos por separado... yo con María y tú
con Daniel...
Héctor: Estupendo... una gran
idea como siempre, cariño... (empieza a bostezar) y ahora vámonos a la cama que
estamos todos muy cansados... yo por lo menos, estoy agotado...
Asun: Sí, cielo, tienes razón...
ahora mismo donde mejor estamos es en la cama... vamos, niños, id terminando...
María: Vale, voy a cambiarme y a
lavarme los dientes... ¿vienes, Dani...?
Dani: Sí...
(Al poco rato, los niños ya están
en la cama, y Héctor y Asun también están recostados el uno sobre el otro antes
de dormirse)
Asun: (acariciando a su marido
dulcemente) Se me estaba ocurriendo una idea... podríamos aprovechar esta
semana para acercarnos al pueblo 3 o 4 días... ¿qué te parece...? hace mucho
que no vamos...
Héctor: (pensativo) Sí, ¿por qué no...?
me parece bien, así damos una sorpresa a tus padres y damos una vuelta por la
casa... seguro que se alegrarán de vernos y de compartir unos días allí con
nosotros...
Asun: Sí, estoy segura... además
tú y yo tenemos algo pendiente allí...
Héctor: (extrañado) ¿El qué...?
no me acuerdo...
Asun: (mirándole divertida) ¿En
serio no lo recuerdas...? bueno... no te preocupes, que ya te refrescaré la
memoria... (le da un beso) hala, vámonos a dormir...
Héctor: Sí, será lo mejor...
buenas noches, amor... (le da un beso)
Asun: Buenas noches, mi vida...
(Asun se abraza a Héctor como
cada noche dispuesta a quedarse dormida con sus dulces caricias)
(Al día siguiente, Asun pasa todo
el tiempo con su hija María en un día dedicado exclusivamente a hacer cosas de
chicas. Así, Asun y María van a la peluquería primero a ponerse guapas y
después pasan la tarde de compras por el centro y tras comprarse algunas
prendas, Asun invita a su hija a tomarse un helado en una terraza antes de
volver a casa)
(Por su parte, Héctor pasa el día
con su hijo Daniel, jugando al fútbol primero y después al baloncesto en el
parque. Dani hace unas cuantas vueltas con su triciclo y los dos pasan la tarde
en una terraza tomándose un helado hasta que vuelven a casa)
(Cuando llegan a casa, Asun y
María enseñan a Héctor y Dani las prendas que se han comprado haciendo un pase
de modelos muy divertido y todos pasan un rato muy agradable al comprobar que
han terminado el día de igual forma, comiéndose un gigantesco helado de
vainilla y chocolate)
(Un par de días después, la
familia Perea se presenta en Valdemorillo)
Asun: ¡Madre, madre...! ¡hemos
llegado...!
(Felisa, que se encuentra en el
piso superior de la casa, abre la ventana al oír gritos en la calle, y se
asoma)
Felisa: ¡Hija...! ¡habéis venido...!
¡que alegría...!
Asun: ¡Hola, madre...! ¡ahora
subimos...!
(Asun y Héctor sacan un par de
maletas del coche y las suben al piso de arriba para instalarse)
(Un poco más tarde, Asun y Héctor
salen a dar un paseo antes de comer con los niños y con Felisa y Trino. En su
paseo se encuentran con numerosa gente del pueblo que los saludan y hablan con
ellos sobre lo grandes que están ya los niños, el tiempo que hacía que no iban
por allí y cosas así)
(Después de comer, Trino y Héctor
se acuestan la siesta un rato y Asun aprovecha para charlar un rato con su
madre mientras los niños juegan en el patio de la casa con otros niños del
pueblo)
Felisa: Y cuéntame, hija, ¿qué
tal las vacaciones en la playa...?
Asun: Muy bien, madre, lo hemos
pasado de maravilla, los niños han disfrutado como enanos, nos hemos bañado
mucho, hemos tomado el sol...
Felisa: Sí, eso ya lo veo, estás
bastante morena y con esos pantalones que traes y las gafas de sol tienes pinta
de turista extranjera...
Asun: Héctor dice que estoy muy
guapa... ¿usted qué cree...?
Felisa: Pues que tu marido tiene
más razón que un santo... estás estupenda, hija... sigue así, quiero que sepas
que estoy muy orgullosa de tí y de todo lo que has conseguido, te lo mereces...
Asun: La verdad es que estoy
feliz, madre, y se me nota en la cara, no puedo ni quiero disimularlo...
Felisa: Y yo que me alegro,
hija... ¿Héctor te hace muy feliz, verdad...?
Asun: (asiente sonriente) Sí...
es un hombre maravilloso, el mejor marido que una mujer puede tener, y como
padre, que puedo decir, está completamente entregado a nuestros hijos... me
siento como si estuviera en una nube de la que no me quiero bajar... y deseo
tanto que nuestra felicidad dure para siempre...
Felisa: Bueno, hasta ahora lo
habéis logrado... y eso no tiene por que cambiar... los dos sabéis lo que
queréis y eso es fundamental... y tampoco os falta la chispa esa de la
pasión...
Asun: (riéndose) No, de eso vamos
sobrados... de hecho, quiero darle una sorpresa esta noche...
Felisa: Sea lo que sea, estoy
seguro que le gustará... ven aquí, anda...
(Felisa abraza a su hija)
Felisa: Ay mi Asun...
Asun: Si supiera lo mucho que la
quiero, madre, y que aunque no se lo crea, valoro mucho sus consejos...
Felisa: Lo sé, hija, lo sé...
(En ese momento, viene Héctor del
dormitorio y se suma a la pequeña reunión)
Héctor: ¿Me he perdido algo
importante...?
Asun: (mirando a su madre divertida) No... ¿te apetece un café...?
Héctor: Claro... ¿y los niños...?
Asun: Fuera... jugando en el
patio...
Héctor: Bien...
(Asun se levanta y se dirige a la
cocina a preparar café para todos, mientras Héctor saca las tazas y los platos
de la alacena y ayuda a ponerlos en la mesa)
(Ya por la noche y tras la cena
familiar, Felisa y Trino se retiran a su habitación, y los niños también se
acuestan en la suya, compartiendo habitación por unos días. Asun y Héctor se
quedan un rato más en el salón antes de subir a su dormitorio)
Asun: (abrazando a su marido por
detrás con cariño) ¿No tienes sueño...?
Héctor: Pues no mucho, porque he
dormido la siesta, y estoy descansado... ¿por qué lo preguntas...?
Asun: Por nada... simple
curiosidad... pues yo sí que me voy subiendo para arriba... si quieres te
espero, pero no tardes mucho, que sino me duermo... (le da un beso en el
cuello)
Héctor: (cogiendo su mano y besándola)
No, tranquila, ahora mismo subo...
Asun: Bien...
(Asun sube las escaleras que
conducen al dormitorio y desde arriba se queda un momento observando a su
marido que está terminando de leer el periódico en la butaca. Después se mete
en la habitación a esperarle)
(Al poco rato, Héctor termina de
leer, deja el periódico sobre la mesita, apaga la luz de la lámpara y sube las
escaleras para reunirse con Asun en la habitación, y cierra la puerta)
Héctor: ¿Ya te has dormido...?
Asun: (arropada con la sábana)
No... te estaba esperando...
Héctor: Bien, pues me cambio en
un minuto y me meto ahí dentro contigo...
Asun: Perfecto...
(Héctor se pone el pijama y se
mete en la cama. Al levantar la sábana observa que Asun lleva un modelo de
camisón nuevo y unos ligueros que no conocía)
Héctor: (sorprendido) ¿Y esto...?
¿es nuevo, no...?
Asun: (divertida) Veo que sigues
tan observador como siempre, mi querido detective... sí, me lo compré el otro
día... ¿te gusta...?
Héctor: (tocando el camisón) Me
encanta... es muy bonito...
Asun: Ya te dije que teníamos
algo pendiente...
Héctor: ¿Tú y yo...?
Asun: Por supuesto... estamos
solos en esta habitación... en esta casa tan silenciosa... todos duermen y tú y
yo compartimos esta cama tan grande... y me apetece hacer algo especial...
Héctor: (mirándola emocionado)
¿Habías pensado en algo concreto...?
Asun: Lo dejo a tu elección... la
imaginación es libre... yo sólo te he proporcionado un poco de inspiración...
Héctor: (mordiéndose el labio
inferior) Y eso es lo único que necesito en este momento... me vuelves loco,
¿lo sabes, verdad...? (empieza a besarla dulcemente)
Asun: (sonriendo) Sí... y además
me he puesto ese perfume que tanto te gusta...
Héctor: (acercándose a su piel y
besándola) Mmm... es cierto... me gusta tu perfume, me gusta tu piel... me
gustas tú...
Asun: (besándole amorosamente en
el cuello) Y a mí también me gustas tú... mi amor... te quiero tanto...
Héctor: (sin parar de besarla y
acariciarla) Yo también te quiero, te amo... dime lo que quieres y lo que
necesitas y yo lo haré encantado...
Asun: (susurrándole al oído)
Desnúdame muy despacio, como tú sabes, y hagamos el amor muy lentamente...
Héctor: Como desees, mi niña...
(Héctor se emplea a fondo
soltando los ligueros de Asun y despojándola primero de las medias, acariciando
sus piernas con dulzura y quitándole después el corto camisón de seda. Asun se
incorpora un poco para desnudar también a su marido, sumergiéndose los dos en
un baile de caricias y besos, cada vez más profundos y más tiernos. Los dos se
entregan al amor y a la pasión que los une, dejándose llevar por sus
sentimientos más íntimos y sinceros, al tiempo que su ropa interior desaparece
y sus cuerpos desnudos se pierden entre las sábanas de una cama que se
convierte en único testigo de los suspiros de amor que se profesa el enamorado
matrimonio)
(A la mañana siguiente, Asun se
levanta de la cama, se pone la bata, observa a su marido con una dulce sonrisa y baja a la cocina a prepararse un café
caliente para desayunar. Héctor se queda en la cama durmiendo un rato más y los
niños ya trastean en la habitación de enfrente)
(Mientras calienta la leche y el
café, Asunción no puede evitar pensar en la maravillosa noche que ha compartido
una vez más junto a su fiel y amante esposo; una dulce sonrisa se dibuja en su
cara y el brillo de sus ojos la delata, aspectos que su madre le hace notar
enseguida nada más verla)
Felisa: Buenos días, hija...
Asun: (dando un beso a su madre)
Buenos días, madre... ¿ha dormido bien...?
Felisa: Tú padre y yo hemos
dormido como lirones... ¿y vosotros...?
Asun: Sí... nosotros también
hemos dormido de maravilla... la cama es muy cómoda...
Felisa: Te noto especialmente
contenta esta mañana, hija...
Asun: (con una enigmática
sonrisa) Tengo mis motivos, madre...
Felisa: Por el brillo de tus ojos
y esa sonrisa tan intensa que tienes, adivino que ha sido una noche especial,
¿me equivoco...?
Asun: (poniéndose roja) ¿Tanto se
me nota...?
Felisa: Son muchos años, hija...
supongo que esos motivos de los que hablas tienen que ver con Héctor,
¿verdad...?
Asun: (emocionada) Tengo la suerte
de tener un marido de lo más apasionado... (avergonzada) pero dejemos el tema,
madre, que me da vergüenza hablar de estas cosas con usted...
Felisa: ¿Por qué, hija...? si es
la cosa más natural del mundo... además, no hay nada de malo en mostrar la
alegría que una siente cuando se está enamorada de verdad y sobre todo cuando
ese amor es correspondido... y me alegro por ti, hija... lo que yo más deseo en
el mundo es que seas feliz con tu marido, tan feliz como yo lo soy con tu
padre...
Asun: Gracias, madre...
(Ya calentada la leche, Asun
empieza a servirla en las tazas y prepara también el desayuno de sus hijos, que
ya empiezan a bajar por la escalera)
Dani: ¡Buenos días, mamá...!
María: ¡Buenos días, mami...!
Asun: (con una gran sonrisa)
Hola, tesoros... muy buenos días...
(María va un momento a la cocina
a buscar unas galletas y encuentra allí a su abuela)
María: Hola, abuela... ¿sabes por
qué está mamá tan contenta...? la he visto sonreír mucho y hace un rato estaba
cantando en el cuarto de baño...
Felisa: (disimulando) Pues no lo
sé, cariño mío... no tengo ni idea... pregúntaselo a ella si quieres....
(María entra en el salón y se
sienta a desayunar)
María: Mami... ¿por qué estás tan
contenta...? antes estabas cantando en el cuarto de baño y te he oído...
Asun: Pues... porque estamos de
vacaciones, porque hace un día precioso... (abrazando y besando a su hija) y
porque os quiero mucho, a vosotros y a vuestro padre, que me hace muy feliz...
María: Yo también te quiero
mucho, mami... ¿y dónde está papá...?
Asun: Se ha quedado arriba en la
cama un rato más... ahora en cuanto terminemos, le subiré el desayuno...
María: ¿Puedo ir contigo...?
Dani: ¡Yo quiero despertarle...!
Asun: ¿Sí...? pues vamos, todos a
despertar a papá...
(Asun sube al piso de arriba con
sus hijos y juntos entran en la habitación. Dani se sube a la cama)
Dani: ¡Papi... papi... es hora de
levantarse...!
Héctor: (abriendo los ojos y
desperezándose) ¡Hola, mi campeón...!
María: ¡Hola, papá...!
Héctor: Hola, princesa... ¿soy el
último en levantarme...?
Asun: Sí, cielo, pero no te
preocupes... acabamos de desayunar... ¿quieres que te prepare y te suba
algo...?
Héctor: Bueno, con un zumo y un
café tengo suficiente... pero puedo bajar yo a la cocina y tomármelo, no te
molestes...
María: ¿Podemos traerlo
nosotros...?
Dani: ¡Sí... por favor...!
Asun: Me parece bien... bajad a
la cocina y traedle a papá un vaso de zumo de la jarra esa que está en la
encimera, y llenáis una taza con un poco de café y leche y una cucharada de
azúcar, ¿de acuerdo...?
María: De acuerdo, vamos, Dani...
(María y Dani salen de la
habitación y Héctor y Asun se quedan solos. Asun se sienta en un lado de la
cama junto a su marido. Ninguno de los dos puede dejar de mirarse con una
sonrisa llena de ternura)
Héctor: ¿Qué pasa, por qué me
miras así...?
Asun: (acariciándole el pelo con
su mano) Porque te quiero...
Héctor: Esta mañana tienes un
brillo especial en los ojos... ¿sabes...?
Asun: Sí... mi madre me lo ha
hecho notar esta mañana... incluso María hace un rato me ha dicho que me veía
especialmente contenta...
Héctor: (sorprendido) ¿Y tú qué
le has dicho...?
Asun: Pues que estamos de
vacaciones, que hoy hace un día precioso y que os quería mucho, a ellos y a
ti... y que tú me haces muy feliz...
Héctor: No me digas que sigues
pensando en lo de anoche...
Asun: No puedo evitarlo... fue
algo tan bonito, tan especial...
Héctor: (acariciándole el pelo)
Si te soy sincero... yo tampoco puedo dejar de pensar en ello... estabas
preciosa... y esta mañana estás radiante...
Asun: Te quiero, Héctor Perea...
Héctor: Y yo quiero seguir
pasando el resto de mi vida contigo, Asunción Muñoz...
(Los dos se inclinan para besarse
suavemente y entonces oyen unas risitas infantiles al otro lado de la puerta)
Héctor: (divertido) ¡Niños...!
¿estáis ahí...? ¡pasad, si queréis...!
(María y Dani entran en el
cuarto. María viene con una bandeja donde trae el zumo y el café y Dani trae un
plato con un poco de bizcocho para su padre)
Dani: (riéndose) Papá y mamá se
están besando en la boca...
María: ¡Pues claro, bobo...! ya
lo sé... y me gusta, porque eso significa que se quieren mucho...
Héctor: ¿Os habéis fijado en lo
guapa que está vuestra madre esta mañana...?
María: (sonriente) Sí...
Asun: ¡Bueno, vale ya... que me
estáis sacando los colores y me pongo nerviosa...!
Dani: Te he traído un poco de
bizcocho que ha hecho la abuela...
Héctor: Muchas gracias,
campeón... me voy a comer todo esto, y luego me aseo, me visto y salimos a dar
una vuelta, ¿de acuerdo...?
Dani: ¡Síiii....!
María: Genial, papá...
(María se inclina sobre su padre
y su madre y les da un beso a cada uno y luego coge a Dani de la mano y juntos
se van a la habitación de al lado a vestirse)
(Asun deja que su marido desayune
y ella aprovecha para asearse y vestirse también. Después cuando están todos
listos salen a dar un paseo. Asun y Héctor van cogidos de la mano como si
fueran una pareja de novios o recién casados y los niños van correteando
delante de ellos)
(Tras pasar tres días en el
pueblo, la familia Perea vuelve a Madrid y junto a ellos Felisa y Trino que han
acabado también su estancia en Valdemorillo. Las vacaciones han terminado y es
hora de volver al trabajo y a la rutina, aunque los niños aún podrán disfrutar
de algunos días libres más antes de empezar de nuevo las clases)
Simplemente maravilloso, me gusta que entre el matrimonio Perea siga habiendo esa pasión y que no les importe que el mundo sea testigo de su felicidad. Gracias Raki por tus relatos.
ResponderEliminarBESITOS:)