(Ya empezado el nuevo año, 1966,
llega el primer gran momento del año, la llegada de los Reyes Magos. Este año
Dani está especialmente ilusionado, ya que al ser un poco más mayor es
consciente plenamente del significado que tiene esta fiesta para los niños de
su edad. En todos los escaparates de Madrid las jugueterías lucen sus mejores
galas y sus productos bien iluminados, por lo que Dani como todos los niños de
su edad, se quedan pegados al escaparate observando anonadados todo lo que se
van a pedir este año)
Héctor: Dani, campeón, ¿tienes ya
la carta lista...?
Dani: Sí, me la ha escrito María
y ha puesto todo lo que me quiero pedir...
Asun: A ver, déjame ver esa
carta...
Dani: Mami, a ver si la vas a
romper y luego no les llega bien a los Reyes...
Héctor: No te preocupes, tesoro,
que la carta va a llegar estupendamente, yo me encargo de eso...
(Asun coge la carta y empieza a
leer)
Asun: ¡Uf...! aquí hay demasiadas
cosas... ¿son todas para ti...?
Dani: No... María también ha
puesto las suyas...
Héctor: Ah, bueno... o sea que es
una carta compartida... eso ya es otra cosa...
Dani: ¿Y crees que los Reyes
Magos nos traerán todo lo que pedimos...?
Asun: Pues no lo sé, eso depende
de lo buenos que hayáis sido...
Dani: Yo he sido muy bueno...
(con una amplia sonrisa) ¿verdad que sí, papá...?
Héctor: Habrá que preguntarle a
tu madre y a tu hermana...
Asun: Hombre, este año no te has
portado mal, has sacado buenas notas en el colegio, has obedecido a los abuelos
y a nosotros...
María: Y no me ha roto ningún
juguete... y no nos hemos peleado mucho...
Dani: (abrazando a su hermana) Yo
quiero mucho a mi hermanita... porque me cuida muy bien y juega todos los días
conmigo...
Héctor: Eso está muy bien... me
encanta que os llevéis bien y que compartáis las cosas, y que os ayudéis...
todas esas cosas los Reyes Magos las valoran mucho... muy bien, pues yo me
encargo de que la carta llegue a su destino, no te preocupes, cariño, y ya
veremos a ver cuando llegue el día que regalos te encuentras...
Dani: ¡Vale...! me voy a jugar un
poco... ¿vienes, María...?
María: Sí, ahora voy...
(Dani corre hacia su habitación y
María guiña un ojo a sus padres)
María: Papi, yo ya sé toda la
verdad, pero no te preocupes que no le voy a decir nada de nada a Dani... hay
que mantener la sorpresa y la ilusión hasta el final...
Asun: ¿Y tú cómo sabes eso...?
María: En el colegio, las niñas
lo hemos hablado y lo hemos descubierto... pero no importa, porque a mí me
siguen gustando mucho las sorpresas y yo sigo creyendo que en el fondo los
Reyes Magos sí que existen en cierta manera... me parece mágico que ese día el
salón esté lleno de regalos, y me encanta ir a la cabalgata, y este año seguro
que Dani disfrutará más que nunca, ya lo verás...
Héctor: Me alegro princesa que
seas tan sincera con nosotros y sobre todo que te preocupes así por tu
hermano... y por supuesto que os voy a llevar a la cabalgata, faltaría más...
va a ser una tarde mágica y llena de sorpresas...
María: Me voy a jugar con Dani, a
ver si nos va a oír, porque él es también muy listo...
Asun: No te quepa la menor
duda...
(María va hacia la habitación de
Dani y Asun y Héctor se quedan mirándose sonrientes por los niños tan
estupendos y graciosos que tienen)
(Un par de días más tarde, llega
la cabalgata a las calles de Madrid. Héctor, Bonilla y Gustavo son los
encargados de llevar a sus respectivos hijos a ver el desfile y se encuentran
en una céntrica plaza para coger un buen sitio. Cuando empieza el espectáculo,
los niños no dejan de mirar las carrozas llenas de luces y corren en busca de
los caramelos que los Reyes tiran desde las carrozas)
Dani: (saludando) ¡Hola, hola,
Melchor...! ¡bienvenidos...!
Javier: ¡Por ahí viene Gaspar...!
Clara: ¡Y detrás Baltasar... ese
es mi rey favorito...!
María: ¡Y el mío...!
(Dani y Javier no dejan de
corretear en busca de caramelos y monedas de chocolate que luego reparten con
las niñas. Al final del desfile, todos están contentos por el botín que han
acumulado en las más de dos horas que ha durado la cabalgata)
(Los niños llegan a casa cansados
pero felices)
Asun: ¿Qué tal lo habéis
pasado...?
María: Muy bien, mamá... ha sido
muy bonito, las carrozas llenas de luces son preciosas y hemos cogido un montón
de caramelos entre todos...
Dani: Fenómeno... he visto a
Melchor y a Gaspar y a Baltasar... y he podido hablar con uno de los pajes
reales...
Asun: ¿Ah sí...? ¿y qué le has
dicho...?
Dani: Le he pedido algunas cosas
que se me había olvidado poner en la carta... que repartan algunos juguetes
también para los niños pobres del barrio, y le he dicho que mi hermana hacía la
Comunión este año, así que quiero que sigamos siendo muy felices y que nos
sigamos queriendo tanto como hasta ahora...
Asun: (sonriendo con ternura) Eso
está muy bien, tesoro... que pienses un poquito también en los demás niños que
no tienen la misma suerte que vosotros... y me gusta eso que has pedido de ser
felices y quererse mucho, eso también es muy importante...
Héctor: Muy bien, chicos, pues
ahora a cenar y a la cama...
María: Papá tiene toda la
razón... si no nos acostamos pronto, los Reyes Magos no vendrán y nos
quedaremos sin regalos...
Dani: ¿Y puedo quedarme a ver si
vienen y los veo...?
María: No, no puedes... los Reyes
son magos y todo lo ven y todo lo saben, y si ven que hay niños despiertos en
una casa, pasan de largo y se van a otra casa donde haya niños que se portan
bien y que están dormidos...
Dani: (abriendo la boca)
¡Aaahh...! ¡pues entonces me voy a la cama ya...!
Asun: Ahora mismo preparo la cena
para que os podáis acostar, ¿de acuerdo...?
Dani: De acuerdo...
(Un rato más tarde, los niños ya
han cenado y se preparan para irse a la cama)
María: Adiós papá, adiós mamá...
hasta mañana...
Héctor: Hasta mañana, princesa,
que descanses y duermas estupendamente bien... ¿ya has puesto los zapatos en su
sitio...?
María: Sí, y Dani también...
(tirando de su hermano) hala, vámonos ya a dormir...
Dani: Sí... adiós...
Asun: Adiós, tesoro, hasta
mañana... (besa y abraza a su hijo)
(Cuando los niños ya se han
dormido profundamente, Asun y Héctor sacan los regalos que tenían guardados en
el maletero de su armario y bajan a la portería a buscar algunos paquetes un
poco más grandes y los colocan debajo del árbol con los nombres de los niños.
Después, ellos también se acuestan para estar descansados, pues la mañana de
Reyes va a ser intensa)
(A la mañana siguiente, Dani se
tira de la cama y va a despertar a su hermana)
Dani: ¡María, María... levántate
ya...! ¡que ya han venido los Reyes...!
María: Ya voy... ¿y tú estás
seguro que han venido ya...?
Dani: ¡Que sí... que el salón
está lleno de regalos...!
María: ¿Y tú cómo lo sabes, si la
puerta está cerrada...? ¿no se te habrá ocurrido abrirla sin permiso de papá y
mamá...?
Dani: No, yo no hago eso, pero
veo algo oscuro a través del cristal, y eso tienen que ser los regalos...
María: Está bien... vamos a
despertar a papá y a mamá, y luego iremos al salón a abrir los regalos, ¿de
acuerdo...?
Dani: Bien, de acuerdo...
(Unos minutos más tarde, la
familia Perea está preparada para abrir la puerta del salón y descubrir lo que
los Reyes Magos han dejado allí esta noche)
Dani: (lanzándose corriendo) ¡Eso
que veo ahí junto al árbol es una bici...! ¿a qué sí, papá...?
Héctor: No lo sé campeón...
quítale la sábana, a ver...
Dani: (destapándola) ¡Lo sabía,
lo sabía...!
Asun: ¿Te gusta, cariño...?
Dani: Sí, mucho... ¡es justo la
que quería...!
Héctor: ¿Y tú princesa, qué
tienes...?
María: ¡La cocinita que había
pedido... y una muñeca con dos vestiditos...!
Héctor: ¿Y ese paquete más
pequeño...?
Dani: ¡Es un libro...! ¡pero yo
todavía no sé leer...!
Asun: Bueno, pero muy pronto
aprenderás... ya os están enseñando a juntar las letras en el colegio, y los
Reyes Magos que son muy listos lo saben todo y te han traído este libro para
que puedas practicar...
Dani: (ojeando el libro) Está
lleno de dibujos y de fotos...
María: Pues mejor, porque así es
más entretenido...
Asun: Y ahora chicos, a desayunar
y luego bajamos a casa de los abuelos a ver que os han dejado allí...
Dani: ¡Síii...!
María: ¿Y vosotros no tenéis
regalos...?
Asun: Pues no lo sé, cariño...
¿tú ves algo, Héctor...?
Héctor: No, yo no veo nada, me
parece que este año los Reyes no se han acordado de nosotros...
María: (observando un sobre en el
sofá) Pues a mí me parece que sí...
Asun: (mirando hacia donde señala
María) ¡Anda...! ¿y esto...?
Héctor: (sorprendido) No tengo ni
idea... ¿qué será...? ¡ábrelo, mujer, que estoy impaciente...!
Asun: (abre el sobre y extrae de
su interior una tarjeta con un vale regalo de un hotel) “Vale por dos noches en
el Hotel Regio de Salamanca en fin de semana para dos personas, en régimen de
alojamiento y desayuno”
Héctor: (emocionado y muy sorprendido) ¿Qué estás diciendo...? ¿lo dices
en serio...?
Asun: (nerviosa) Viene acompañado
de una nota...
Héctor: ¡Léela, anda...!
Asun: “Para Héctor y Asunción,
una pareja de enamorados, que van a celebrar sus 5 años de casados de una forma
muy especial como ellos se merecen...”
Héctor: (emocionado) No me lo
puedo creer... pero... ¿quién...?
María: (interrumpiendo y guiñando
un ojo a su padre) Han sido los Reyes Magos, papi... y ellos saben muy bien lo
que tienen que regalar, ¿a qué sí, Dani...?
Dani: ¡Claro que sí...! ¡conmigo
han acertado en todo...!
(Dani se va a la habitación
emocionado con sus nuevos regalos y María se queda en el salón un momento
viendo como sus padres se miran y se sonríen)
Asun: (abrazando a su hija) Pero
cariño... ¿todo esto cómo lo has hecho tú sola...?
María: Me ha ayudado la tita
Aurelia... ella es quien ha reservado el hotel y quien ha escrito la nota con
la máquina de escribir...
Héctor: ¡Madre mía...! ¡esto es
increíble...! pero seguro que la idea ha sido tuya, ¿me equivoco...?
María: No... quería que pasarais
un fin de semana especial los dos solos y se lo dije a la tita y ella hizo todo
lo demás...
Asun: (emocionada) Me encanta el
regalo... es perfecto... ya podemos buscar un fin de semana para disfrutarlo
como se merece, ¿verdad, cielo...?
Héctor: Verdad... muchas gracias,
princesa... te ha salido genial la sorpresa porque no hemos sospechado nada de
nada...
María: Me alegro mucho, porque me
gustan las sorpresas... bueno, ¿y cuándo vamos a desayunar...?
Asun: Ahora mismo, tesoro... voy
a prepararlo en la cocina...
Héctor: Yo te ayudo... (da un
beso a su hija)
(La familia Perea desayuna como
ya es tradición en la casa por estas fechas un suculento roscón comprado en la
panadería del barrio acompañado de un exquisito chocolate caliente, y
posteriormente bajan a la portería a recoger sus regalos de reyes en casa de
los abuelos. Asun y Héctor le cuentan a Felisa y Trino la sorpresa que les ha
preparado María y ellos se sienten orgullosos de tener una nieta tan detallista.
Ya por la tarde, la familia al completo sale al parque para que Dani pueda
probar su nueva bicicleta y los niños disfrutan del día, de sus regalos y de la
ilusión de los Reyes Magos)
(Al día siguiente, Asun va a
trabajar a la redacción como siempre y al ver a Aurelia, le agradece su total
colaboración en el regalo de reyes de María)
Asun: De verdad que todavía no me
puedo creer que hayas sido tú la pieza más importante en todo este pastel...
Aurelia: (sonriente) Debo decirte
que ante todo la idea fue de tu hija... que sepas que tienes una hija
maravillosa, y cuando me dijo que le apetecía daros una sorpresa por Navidad y
quería que pasarais solos un fin de semana en un hotel, casi me muero de la
risa... no me podía creer que una niña tan pequeña fuera tan observadora y tan
lista...
Asun: Estamos muy orgullosos de
ella... y muy contentos... y la sorpresa que nos llevamos al ver ese vale del
hotel y la nota esa que nos dijo que la habías escrito tú a la máquina, casi
nos desmayamos de la impresión... de hecho aún no nos lo creemos del todo...
Aurelia: Pues créetelo, mujer...
porque vais a disfrutar de un fin de semana romántico en una ciudad
maravillosa, paseando juntos de la mano como si fuerais novios o recién
casados... ¿qué más se puede pedir...? ¡lo que me dais es envidia sana...!
Asun: (mordiéndose el labio
inferior) ¡Ay, Aurelia, que emocionante...! ¡muchas gracias, de verdad...!
(abraza a su amiga) celebraremos nuestro aniversario de boda en Salamanca... y
cenaremos a la luz de las velas... y tendré que pensar en comprarle un regalo
especial a Héctor...
Aurelia: Bueno... pues vete
pensando... y ahora vamos a trabajar un poco que esto no es plan...
Asun: Tienes toda la razón...
gracias... eres la mejor amiga que una puede tener...
Aurelia: De nada, mujer... para
eso estamos, hoy por ti y mañana por mí...
(Las dos mujeres se ponen a
trabajar en los asuntos del día)
(Por su parte, Héctor y Bonilla
mantienen también una entretenida conversación en el despacho)
Héctor: Y no veas lo emocionados
que estábamos Asunción y yo cuando abrimos el sobre y empezamos a leer el
contenido...
Bonilla: Y no es para menos... ¿y
dices que Aurelia estaba en el ajo...?
Héctor: Como te lo cuento... al
parecer nos ha hecho la reserva para el último fin de semana de Febrero, y sólo
tenemos que ir allí, pagar el importe y disfrutar de la estancia, claro...
Bonilla: (dando una palmada en el
hombro de su amigo) ¡Bueno, bueno...! ¡un fin de semana para los dos
tortolitos...! y a lo mejor, quien sabe... (guiñándole un ojo) vais a por el
tercero...
Héctor: (riéndose) No, Bonilla,
no... Asun y yo estamos muy bien así... disfrutando de los dos hijos que ya
tenemos, y no queremos aumentar la familia más por ahora... estamos
dedicándonos a disfrutar de nosotros, de la vida, de lo que tenemos...
Bonilla: Ya bueno, pero quien
sabe, a veces esas cosas no se pueden planificar tanto...
Héctor: Pues si viene por
sorpresa, bienvenido sea, pero no vamos a obsesionarnos con el tema... Asun y
yo ya lo hemos hablado y estamos de acuerdo... además ella quiere centrarse en
su carrera y en su trabajo, y me parece bien, me parece justo, y yo la voy a
apoyar en todo lo que haga... tener un niño ahora complicaría mucho las cosas,
y aunque no me importaría tener una familia numerosa, entiendo que no es el
momento... además Asunción es muy joven y tenemos mucho tiempo por delante para
pensar en ello...
Bonilla: Claro, te entiendo
perfectamente, y la verdad es que ni Matilde ni yo estamos por la labor ahora
mismo de darle un hermanito a Javier... por mucho que nos lo pida...
Héctor: Creo que nosotros ya nos
hemos estrenado bastante como padres... ahora les toca a otros, como a mi
cuñado, por ejemplo...
Bonilla: Sí, es cierto, es raro
que a estas alturas Miguel y Estrella no hayan sido padres todavía habiéndose
casado incluso antes que Aurelia y Gustavo, ¿no...?
Héctor: Sí, pero así es la vida,
que cuanto más deseas tener un hijo, la naturaleza o la suerte no ayudan...
ellos están ilusionados con la idea pero de momento no tenemos noticias
positivas...
Bonilla: (animando a su amigo)
¡Bah...! ya verás como muy pronto nos dirán algo... seguro... es cuestión de
tiempo...
Héctor: En fin... y pensando en
lo de Salamanca, creo que ya tengo pensado lo que le voy a regalar a Asunción
por el aniversario...
Bonilla: ¿Y se puede saber que
idea tienes...?
Héctor: Aún lo tengo que madurar,
pero lo sabrás a su debido tiempo...
Bonilla: ¡Ay que ver como
eres...! siempre igual, nunca cambiarás...
Héctor: Ya sabes que me gusta
preparar a fondo las sorpresas, pero tranquilo, hombre, que te enterarás...
además siempre acabas metido en el ajo de una forma u otra...
Bonilla: (guiñándole un ojo) Sí,
lo sé... ¡y lo que disfruto con ello...!
Héctor: Venga, y ahora a
trabajar, que nos van a dar las uvas...
Bonilla: Sí, tienes razón, jefe, vamos
con ello...
(Los dos amigos y socios se ponen
al día con los casos habituales que inundan el despacho, y Héctor contacta con
Vallejo para preguntarle por alguna nueva colaboración con la policía)
Bonita y emotiva noches de reyes! Dani ya tiene su bici y ahora podrá montar por el retiro junto a María en la suya y hablando de María, la muy cuca ya sabe preparar sorpresas y no cualquier cosa,je, je..Asun y Héctor a Salamanca sin saber que años más tarde volverán juntos y por un caso...seguiremos leyendo tus entregas, aunque la serie esté a punto de empezar, porque de todo esto me temo que no vamos a ver mucho.
ResponderEliminarHola guapa, a mi me gustaria ver alguna secuencia como las de tu relato aunque lo dudo...
ResponderEliminarA mi me gustan mucho y estoy enganchada a tus relatos...
Un beso