miércoles, 16 de enero de 2013

Capítulo 50: La triste realidad de Miguel y Estrella (Abril 1966)


(Un par de meses después, Abril de 1966. La Semana Santa acaba de terminar y con ella las vacaciones de los niños, que se han pasado toda la semana acudiendo cada mañana al parque con sus bicis a rodar un rato y en compañía de sus abuelos, ya que tanto Héctor como Asun han tenido que trabajar toda la semana salvo los días propiamente festivos. A ellos se han unido también Clara y Javier, con lo que la tropa de niños que han tenido que vigilar Felisa y Trino ha sido numerosa, aunque ellos lo hacen de buen grado, ya que disfrutan ayudando a su hija y su yerno. En compensación por ello, Asun y Héctor han cogido el relevo a tiempo completo durante los días festivos, dejando a Felisa y a Trino libres para marcharse esos días a Valdemorillo, donde Felisa disfruta enormemente viendo la procesión que desfila por delante de la plaza la tarde de Viernes Santo, y acudiendo a los oficios religiosos con las vecinas del pueblo).

(Una tarde de finales de Abril, Héctor y Asun han sido invitados a casa de Miguel y Estrella a tomar café y pasar la tarde con ellos. Los dos saben que esto no es muy habitual, ya que son Estrella y Miguel los que acuden a comer los domingos a casa de Felisa y Trino, juntándose allí toda la familia. Por esta razón, tanto Héctor como Asun sospechan que se trata de algo importante)

(Héctor y Asun han salido de sus respectivos trabajos, han recogido a los niños del colegio y los han dejado haciendo los deberes en casa de los abuelos. Ahora ellos están arreglándose para salir en dirección a la casa de Estrella y Miguel)

Asun: ¿Tú crees que quieren darnos la noticia de que por fin van a ser padres...?
Héctor: Eso espero... y la verdad si es eso, me alegro mucho por ellos... vamos a ser tíos por fin, que ya nos tocaba...
Asun: Sí, la verdad es que a mí también me hace mucha ilusión ser de nuevo tía... (mirándose en el espejo) bueno, pues ya estoy lista...
Héctor: (mirando a Asun de arriba abajo) Estás guapísima... y veo que te has puesto los pendientes charros...
Asun: Sí... ¿me quedan bien con el conjunto, verdad...?
Héctor: Verdad... hala, vámonos que sino llegaremos muy tarde...
Asun: Sí, tienes razón... vamos...

(Héctor y Asun salen de casa y caminan dando un pequeño paseo hasta llegar veinte minutos después a casa de Estrella y Miguel)

Estrella: ¡Hola...!
Asun: ¡Hola...! (se saludan con dos besos) ¡que guapa...!
Estrella: Tú también estás estupenda, Asunción... ¿esos pendientes son nuevos...?
Asun: Sí, son los que me compré en Salamanca...
Estrella: Ah, que bonitos...
Héctor: Hola, Estrella, ¿qué tal estás...? (la saluda con un par de besos)
Estrella: Bien, gracias...
Héctor: (estrechando la mano de Miguel) ¿Qué pasa, Miguel...? ¿todo bien por el taller...?
Miguel: Sí... la verdad es que tenemos trabajo a destajo, no nos podemos quejar... mi padre y yo no damos abasto...
Asun: (abrazando y besando a su hermano) ¡Hola, hermanito...! me alegro de verte...
Miguel: Y yo a ti... y Estrella tiene razón, estás muy elegante y cada día más guapa...
Héctor: Yo se lo digo todos los días, pero a veces no me cree...
Asun: ¡Vale ya, callaros de una vez, que me vais a sacar los colores...!
Estrella: Pasad al salón, por favor y sentaros... enseguida preparó el café...
Asun: ¿Quieres que te ayude...?
Estrella: No, mujer, no te molestes, si lo tengo todo en la cocina, sólo tengo que servirlo y ya está...
Asun: De acuerdo...

(Asun y Héctor pasan al salón y toman asiento, mientras Estrella y Miguel van a la cocina y traen unas bandejas con el café, las tazas y unos platos con galletas y pastas)

Héctor: Bueno, que, supongo que si nos habéis invitado será para darnos esa buena noticia que tanto tiempo llevamos esperando, ¿no...?

(Estrella y Miguel se miran el uno al otro)

Héctor: ¿Pasa algo...? ¿he dicho algo inconveniente...? que veo que os habéis mirado así como muy serios...
Miguel: Verás, Héctor, es que sintiéndolo mucho, me temo que los tiros no van por ahí... tiene que ver con el tema pero no con lo que vosotros creéis...
Asun: ¿Qué quieres decir, Miguel...? me estás empezando a preocupar...
Estrella: Lo que tu hermano quiere decir es que no estoy embarazada todavía, y eso es precisamente lo que me preocupa...
Asun: Vaya... y nosotros que pensábamos que nos ibais a hacer de nuevo tíos por fin...
Miguel: Ya nos gustaría tener buenas noticias en ese aspecto, pero nada, no hay manera, por más que lo intentamos, nos lo proponemos y seguimos en el mismo punto que cuando nos casamos...
Héctor: Pero Miguel, tampoco podéis obsesionaros con el tema, a veces es peor cuanto más penséis en ello, lo mismo si os relajáis un poco y no pensáis en el objetivo, cuando menos lo esperéis llega...
Estrella: Sí, eso mismo le decía yo a Miguel, pero el tiempo va pasando... y todo el mundo tiene hijos menos nosotros... y ya sabes que yo soy muy niñera y que me hace muchísima ilusión, pero nada...
Asun: ¿Y lo has consultado con algún médico, a ver si te pueden dar alguna solución...? a lo mejor tienes algo de anemia o falta de vitaminas, y te ponen un tratamiento y se arregla...
Estrella: Ojalá fuera tan sencillo...
Asun: ¿No me estarás diciendo que piensas que es algo psicológico...? me refiero a que todo aquello que te pasó cuando eras una niña, eso forma parte del pasado...
Miguel: Yo la he apoyado y la he ayudado desde el primer momento, y es cierto que al principio le costaba un poco más, no conseguía relajarse del todo... pero hace tiempo que ya hemos superado aquello, así que no le veo que pueda tener relación con eso...
Estrella: No sigas Miguel, por favor... que me da vergüenza hablar de cosas tan íntimas...
Asun: (cogiendo la mano de Estrella) Tranquila, estamos en confianza... somos tu familia, Miguel es mi hermano, y estamos para ayudaros y daros apoyo y consejo si hiciera falta, ¿verdad, Héctor...?
Héctor: Verdad... todo lo que necesitéis, apoyo, ayuda, consejo, lo que sea... y lo que queráis contarnos no va a salir de aquí, os lo prometo... la confidencialidad absoluta es mi lema, tanto en el trabajo como en mi vida personal...
Miguel: Es que se trata de un tema muy delicado...
Asun: ¿Pero tú estás bien, Estrella...? ¿te ha visto algún médico...? ¿te han hecho pruebas...? no sé, ¿han visto algo...?
Estrella: Estoy aburrida ya... me han hecho tantas pruebas y tantos análisis que ya no saben ni dónde mirar... aparentemente soy una mujer sana y perfectamente capacitada para tener hijos, pero por alguna razón que desconozco no consigo quedarme embarazada...
Héctor: Yo no es por meterme donde no me llaman, y lo siento si mi pregunta ofende, pero, ¿Miguel, tú has ido al médico también...?
Miguel: Por supuesto, he acompañado a Estrella a todas sus pruebas médicas y a recoger los resultados...
Héctor: No me refiero a eso... me refiero a sí tú también te has hecho pruebas, si a ti también te han mirado... porque a lo mejor el problema no lo tiene Estrella, a lo mejor deberías plantearte que el problema lo tienes tú...
Miguel: (empieza a indignarse) ¿Estás insinuando que no soy lo suficientemente hombre como para dejar embarazada a mi mujer...?
Asun: (sintiéndose incómoda por la actitud de su hermano) ¡Miguel, por favor...! no te pongas así, Héctor sólo te ha hecho una pregunta... y no es tan descabellado pensarlo... si a Estrella efectivamente no le han encontrado nada y los resultados de sus pruebas han dado negativo, es posible que el problema no esté en ella, sino en ti...
Miguel: (gritando enfadado) ¡Yo no tengo ningún problema...! ¡yo estoy perfectamente bien...!
Estrella: Miguel, por favor, no montes un escándalo, te lo pido por favor, que me da mucha vergüenza...
Héctor: (intentando razonar con su cuñado) Escúchame, Miguel, por favor, no estoy diciendo que tú no puedas dejar embarazada a Estrella, pero a lo mejor hay circunstancias médicas que te lo impiden y que desconoces, y si fueras a un médico y te hicieras alguna prueba, pues a lo mejor encontraban el remedio adecuado para curarlo, y los dos estaríais tranquilos... ahora mismo estáis nerviosos y preocupados porque algo está pasando y no sabéis lo que es... y poniéndote una venda en los ojos y negándote a aceptar la realidad no vais a solucionar el problema, lo único que hacéis es demorarlo y vivir en la incertidumbre... y eso no es bueno... tú puedes hacer lo que quieras, es tu vida, pero si yo fuera tú, iría al médico... y te voy a decir otra cosa, ¿tú quieres a Estrella...?
Miguel: ¡Pues claro que quiero a mi mujer, Héctor...! ¿qué pregunta es esa...?
Héctor: ¿La quieres de verdad, con el corazón...? ¿harías lo que sea por ella...?
Miguel: Por supuesto... antes me mataría si no lograra hacerla feliz...
Héctor: Pues entonces hazte las pruebas, hazlo por ella... si no quieres hacerlo por ti, hazlo por tu mujer, porque ella te quiere y se merece saber si pasa algo para ponerle remedio, para asumir la realidad y luchar por cambiarla si eso es posible, porque los dos juntos sois mas fuertes, y porque nosotros estamos aquí para apoyaros y ayudaros en lo que sea necesario...
Asun: Haz caso a Héctor, por favor... piénsatelo, hermano... no te cuesta nada hacerte esa prueba y os aliviará a los dos, ya lo verás...
Miguel: No sé yo...
Estrella: Miguel, sé que nunca te lo he pedido, quizás porque no sabía como hacerlo, pero Héctor ha dicho cosas que tienen mucho sentido, y que me han ayudado... deberías hacerte esa prueba, yo me quedaría mucho más tranquila... por favor...
Miguel: Me lo pensaré...

(Un poco a regañadientes, terminó la charla en casa de Miguel y Estrella, y Héctor y Asun volvieron a la suya listos para preparar la cena en familia)

(Un buen rato más tarde, Asun y Héctor ya están en la cama después de cenar. Asun está recostada sobre el pecho de su marido, muy pensativa tras la incómoda situación vivida en casa de su hermano hace unas horas)

Héctor:  (acariciando el pelo de su esposa) ¿Qué piensas...?
Asun: ¿Tú crees que mi hermano se hará la prueba...?
Héctor: Sí, yo creo que sí... después de lo que le hemos dicho hoy...
Asun: Es que mi hermano es un cabezón... y cuando se pone digno, no hay quien le pare...
Héctor: Bueno, en eso se parece un poco a ti...
Asun: ¿Pero qué dices...?
Héctor: Me refiero a lo de ser cabezón... debe venir de familia...
Asun: (dándole un manotazo divertido a su marido) ¡Vale ya...!
Héctor Pero también os parecéis en otra cosa... y es que los dos tenéis muy buen corazón y muy buen fondo... y cuando queréis a alguien os entregáis por esa persona hasta el final, caiga quien caiga...
Asun: ¿Debo tomarme eso como un cumplido, entonces...?
Héctor: Por supuesto... y volviendo a lo de tu hermano, yo creo que en el fondo lo que le pasa es que tiene miedo... la gente suele reaccionar así cuando en realidad no quieren enfrentarse a la verdad... es más fácil esconder la cabeza debajo del ala que asumir la realidad... y te lo digo por experiencia...
Asun: ¿Y entonces tú crees que mi hermano sabe que el problema puede estar en él y no quiere asumirlo...?
Héctor: Es muy posible que sí que piense que tiene algún problema de salud que le impida dejar embarazada a Estrella, pero prefiere negárselo a sí mismo y a los demás, porque cree que así se resolverá solo... el tiempo pasará, la gente se olvidará y todo estará bien, pero eso no es más que una falacia... en realidad tu hermano está muerto de miedo de pensar que los médicos puedan encontrarle algo serio, algo malo, y prefiere no saberlo y no enfrentarse a ello, porque piensa que así es más fácil y se ahorra disgustos, pero a la larga es mucho peor, cuanto más tiempo pase, más nervioso estará...
Asun: Me ha gustado mucho todo eso que le has dicho... eso de que tiene que hacerse la prueba por Estrella, si la quiere de verdad...
Héctor: Yo he hablado con tu hermano con el corazón en la mano, en confianza, como hubiera hablado contigo...
Asun: Y yo te lo agradezco... y creo que al final se ha tomado bien tus palabras y tus consejos...
Héctor: Eso espero... no quiero que piense que su cuñado es un imbécil meticón que habla sin saber...
Asun: No lo hará... conozco a mi hermano... tiene su genio pero como tú acabas de decir tiene muy buen corazón y al final hará lo que debe hacer, seguro... (se incorpora un poco) lo que yo no entiendo es porque los hombres piensan que se les está atacando a su hombría por el hecho de no poder dejar embarazada a una mujer... es absurdo...
Héctor: (acariciando a su mujer) Ya lo sé, cariño... pero por desgracia muchos confunden la esterilidad con la impotencia... y yo he conocido algún caso cercano sobre esto...
Asun: Cuéntamelo...
Héctor: Verás... yo recuerdo perfectamente que Alfonso, el hermano de Teresa, estaba obsesionado con el hecho de ser padre... más de una vez llegó a decirme que para él lo fundamental en su matrimonio era dejar embarazada a Ana... Alfonso solía pensar que los hijos eran el único vínculo que unía al matrimonio, y que si no tenías hijos, no tenías ese vínculo, y que cuando el matrimonio se rompía al no haber hijos de por medio, no quedaba nada, en cambio si había hijos era más difícil que el matrimonio se rompiera...
Asun: Pero eso es una tontería... yo conozco muchas parejas que no tienen hijos y son la mar de felices, y en cambio conozco también a otras que tienen un montón de hijos y no se soportan... la felicidad en un matrimonio no depende de los hijos que tengas o no tengas, viene dada por otras cosas... la felicidad hay que trabajarla día a día, el amor hay que alimentarlo, porque sino se muere irremediablemente... y si encima hay hijos de por medio, es mucho peor, porque al final los que más sufren en esas situaciones son los niños...
Héctor: (besándola en la frente) Estoy completamente de acuerdo contigo, cielo, y siguiendo con el ejemplo de Alfonso, me acuerdo que yo le decía que no tuviera prisa, que no se obsesionara, que disfrutara de su matrimonio y que los hijos llegarían cuando tuvieran que llegar... por aquella época Teresa y yo éramos todavía felices y aún no había explotado todo lo que vino después, pero recuerdo que Alfonso estaba convencido de que si los hijos no llegaban es porque no querías suficientemente a tu mujer y porque no eras capaz de hacer bien lo que supuestamente debes hacer para engendrar un hijo...
Asun: Es increíble... no he oído una teoría tan descabellada en toda mi vida... ¿qué tendrá que ver una cosa con otra...? muchas veces el embarazo es cuestión de suerte... puedes pasarte la vida intentándolo y no lograrlo nunca, y sin embargo otras veces te quedas embarazada a la primera y sin quererlo, como le pasó a mi hermana Chelo...
Héctor: Te sorprendería saber la cantidad de hombres que piensan que son menos hombres por ser estériles y no poder engendrar hijos... eso les lleva a frustrarse y a caer en depresión a veces...
Asun: Espero que ese no sea el caso de mi hermano...
Héctor: Aún no sabemos cual es exactamente el problema y si es tu hermano el que lo tiene... pero aún así, tu hermano es fuerte, y no creo que sea de ese tipo de hombres que piensen así... pero si lo es, no te preocupes porque vamos a estar ahí para ayudarle a superarlo... entre todos le animaremos... el mundo no se acaba por no poder tener hijos, y estoy seguro que Estrella va a seguir queriéndole igual que siempre, aunque Miguel no pueda darle hijos...
Asun: Es que es injusto... yo jamás pensaría que tú eres la mitad de hombre si no hubieras podido dejarme embarazada... para mí tú eres absolutamente maravilloso, y eres un amante excepcional... me haces completamente feliz, en todos los sentidos... y en nuestro caso además hemos tenido suerte y hemos engendrado dos hijos maravillosos, pero lo hemos hecho juntos, esos niños son el fruto de nuestro amor, pero aunque esos niños no hubieran existido, tú y yo seguiríamos siendo igual de felices, disfrutando y gozando de cada uno de nuestros encuentros íntimos, porque nos queremos de una forma muy especial y porque sabemos lo que necesitamos y nos lo damos y porque queremos estar juntos para siempre...
Héctor: (besando a su mujer emocionado) Preciosas palabras... (bromeando) ¿y de verdad crees que soy un buen amante...? no me lo habías dicho nunca...
Asun: (riéndose divertida) ¡Pues claro que sí, bobo...! en lo que a mí respecta, satisfaces por completo todas mis expectativas... (viendo la sonrisa que tiene Héctor) a ver si ahora te lo vas a creer demasiado... (sonriente, le besa divertida en la nariz) sólo espero estar yo también a la altura...
Héctor: (emocionado) ¿Bromeas...? sólo puedo decir que me haces disfrutar con locura... y que eres una mujer increíblemente pasional... que me vuelves loco cuando me seduces con esa sonrisa tan encantadora... y que te amo...
Asun: (emocionada y sonriente) Y yo te amo a ti...

(El feliz matrimonio se funde en un amoroso y pasional beso. Después Asun besa a su marido con dulzura en el pecho, para posteriormente apoyar su cabeza sobre el mismo, muy pendiente de los rítmicos latidos de su corazón, que poco a poco la hacen caer en un profundo y relajante sueño)

Héctor: (acariciando su pelo con delicadeza y escuchando su respiración) Buenas noches, mi amor... no sé si algún día sabré agradecerte lo suficiente el haberte conocido... pero sabes bien que te amo con todas mis fuerzas...

(Asun duerme con una dulce sonrisa en sus labios y Héctor también se termina quedando dormido en un plácido sueño, pensando en las virtudes de su mujer a la que adora y agradeciendo la suerte que ha tenido de conocerla)

(Un par de semanas después, Estrella y Miguel son los que acuden a casa de Héctor y Asun para tomar café por la tarde y charlar sobre las novedades de su situación. Asun y Héctor ya se han preocupado de mandar a los niños con los abuelos, habida cuenta del tema tan delicado que van a tocar en esta pequeña reunión)

Héctor: Hola, bienvenidos...
Miguel: (estrechando la mano de Héctor) Hola, Héctor, ¿qué hay...?
Estrella: Hola, Héctor... (saluda a su cuñado con dos besos)
Asun: ¡Hola, hermanito...! tenía ganas de verte...
Miguel: Y yo a ti...
Estrella: Hola, Asun, querida...
Asun: ¿Qué tal vas, Estrella...?
Estrella: Bueno, tirando que no es poco...
Asun: Pasad y sentaros, que tenemos ya todo preparado sobre la mesita del sofá...

(Estrella y Miguel toman asiento y Asun sirve un poco de café para todos)

Estrella: ¿Y los niños...?
Héctor: Están abajo, con Felisa y Trino... les hemos mandado allí para que pudiéramos charlar aquí tranquilamente...
Estrella: Es que le había traído una cosita a María, es una tontería, pero ya sabes que como es mi ahijada tengo debilidad por ella...
Asun: Sí, ya lo sé... no te preocupes y no tienes por qué... luego si quieres bajamos a la portería y se lo das tú misma...
Estrella: Estupendo, gracias...

(Miguel coge una pasta de la bandeja central)

Asun: Bueno, hermanito... tú dirás... ¿habéis tomado una decisión sobre lo que hablamos el otro día...?
Miguel: Sí, cuando me tranquilicé un poco estuve pensando en todo lo que dijisteis... bueno, en realidad más bien en lo que me dijo Héctor... y tenías razón... sé que me comporté como un bestia hablándoos así, pero es que me cuesta asumir algunas cosas... me daba miedo reconocer que el problema podía estar en mí, pero al final y después de darle muchas vueltas hablé con Estrella y decidimos acudir al médico juntos...
Asun: (dándole la mano a su hermano) Eso está muy bien, Miguel... es una buena decisión... ¿y te ha dicho algo ya...?
Miguel: Bueno, me citó para el día siguiente y me dijo que lo primero de todo era recoger una muestra de semen, claro, para analizarlo y esas cosas... y también me han sacado sangre, muestras de saliva... parecía un conejillo de indias...
Héctor: ¿Y te han dado ya resultados...?
Estrella: En realidad aún no son definitivos... aparentemente los análisis de sangre están perfectos y de lo otro...
Miguel: (interrumpiendo un momento a su esposa) Bueno, lo del semen y eso, parece que lo han mirado con el aparato ese con el que puedes ver los organismos muy chiquititos...
Héctor: Sí, con un microscopio...
Miguel: Eso es... y al parecer mis espermatozoides son más pequeños de lo que deberían ser... dicen que no están maduros o algo así... y que no tienen fuerza suficiente para llegar y fecundar el óvulo, pero aún no saben por qué... tienen que hacerme alguna otra prueba y quieren que les lleve todo mi historial médico para intentar recabar datos que les ayuden a averiguar que está pasando...
Asun: Entiendo... pues lo más seguro es que el historial médico y de las vacunas y eso lo tenga madre en alguna carpeta en casa... luego cuando bajemos se lo preguntamos a ver... ¿pero tú estás bien...?
Miguel: Hombre, no es plato de gusto que a uno le digan que sus espermatozoides son una birria, pero salvando ese detalle, no me puedo quejar, podía haber sido peor...
Héctor: Pero vamos a ver, Miguel... nadie está diciendo que tus espermatozoides sean una birria, simplemente son un poco más pequeños de lo que deberían ser, y que no son lo suficientemente maduros para un hombre de tu edad, pero habrá que saber cuál es la causa de que eso sea así, y a lo mejor te pueden poner un tratamiento para mejorar...
Miguel: Que no, Héctor, que no, no intentes convencerme... soy impotente y ya está y no consigo dejar embarazada a mi mujer porque soy un fracasado...
Héctor: Eso no lo digas ni en broma... estás siendo muy injusto contigo mismo... en primer lugar estoy seguro de que tú no eres impotente... y Estrella es la única que puede corroborar eso...
Estrella: (avergonzada y poniéndose muy roja) Yo es que... de estos temas prefiero no hablar... me da una vergüenza enorme...
Asun: (dándole la mano a Estrella) Estrella, que no pasa nada, estamos en familia... ya sé que es un tema muy personal y muy íntimo, pero queremos intentar ayudar a Miguel, y quitarle de la cabeza esa estúpida idea que tiene sobre la impotencia...
Héctor: Si queréis yo me voy, a mí no me interesa la vida íntima de nadie, sólo la mía y entiendo que es un tema bastante delicado...
Miguel: No, Héctor, por favor, quédate... si a lo mejor soy yo el que estoy confundido...
Héctor: Los médicos podrán corroborarlo en cuanto les lleves tu historial médico, pero seguramente el problema en realidad sea más bien de esterilidad, es decir, que tus espermatozoides tienen algún tipo de problema que les impide fecundar el óvulo como deberían, pero eso no tiene absolutamente nada que ver con la impotencia... algunas personas confunden esterilidad con impotencia y no tiene nada que ver... tú puedes seguir manteniendo relaciones perfectamente normales con tu mujer, y muy placenteras, y aunque no puedas dejarla embarazada, no pasa absolutamente nada, no puedes obsesionarte con ello... aunque la procreación sea el fin último de las relaciones maritales como dice la Iglesia, tú y Estrella tenéis todo el derecho del mundo a disfrutar de vuestros encuentros íntimos, los dos os lo merecéis y en vosotros dos está la oportunidad de demostraros lo mucho que os queréis y lo mucho que os entregáis el uno al otro... la obligación principal de los esposos es cuidar el uno del otro y hacerse felices, y esa es una de las maneras de lograrlo...
Asun: Hermanito, tú no puedes venirte abajo ahora... ya sé que esto ha sido un palo, pero tienes que mirar hacia delante... Estrella y tú os merecéis ser felices... y mantener viva la llama del amor y la pasión es muy importante en una pareja, y no siempre es fácil de lograr eso, pero cuando se consigue es precioso... y te lo digo por experiencia...
Estrella: Madre mía, Asun, oyéndote hablar así, no me extraña que estés tan contenta y que a Héctor y a ti os vaya tan bien...
Asun: Intentamos crear algo nuevo cada día... no caer en la rutina, porque eso es lo peor que le puede pasar a un matrimonio... la mayoría de los matrimonios que se terminan lo hacen por falta de comunicación y por aburrimiento... y eso es lo peor... así que el mejor consejo que os puedo dar a los dos es que disfrutéis de lo que tenéis, que no os lamentéis por lo que no podáis llegar a tener, vivid intensamente el presente y cultivad el amor, que es lo único por lo que merece la pena luchar de verdad...
Miguel: (abraza a su hermana con lágrimas en los ojos) Hermanita... me estás emocionando...
Estrella: (con lágrimas en los ojos) Y a mí... ha sido muy bonito todo eso que has dicho, de verdad...
Héctor: Es que Asun es una mujer increíble...
Miguel: Desde luego no me extraña que te enamorases de ella, Héctor... porque mi hermana es la mejor persona que hay en el mundo... y me alegro que sea tan feliz a tu lado... cuídala mucho, por favor...
Héctor: Te lo prometo, Miguel... la cuidaré como el tesoro más preciado del mundo...
Estrella: (secándose las lágrimas y mirando su reloj) Bueno, creo que se está haciendo un poco tarde, ¿no...? deberíamos bajar a casa de tu madre...
Miguel: Sí, tienes razón... voy a ver si encuentro el historial ese para llevárselo mañana al médico, y tú le das ese regalito que le has comprado a María...
Héctor: Pues vamos...

(Todos se bajan a la portería y allí Miguel con la excusa de ir al cuarto de baño, se mete un momento a la habitación de sus padres y encuentra la carpeta que andaba buscando. Felisa y Trino de momento saben más bien poco de toda la peregrinación de médicos y pruebas que se está haciendo Miguel. Ellos han preferido no decirles nada de momento hasta no tener un diagnóstico certero y seguro. Mientras tanto en el salón, la familia está muy entretenida abriendo el libro que Estrella le ha regalado a María)

María: Muchas gracias, madrina... me gusta mucho... un libro de fábulas... lo empezaré a leer esta misma noche...
Estrella: Me alegro de que te guste, cariño...
Miguel: Bueno, pues nosotros ya nos vamos que sino se nos hace muy tarde para cenar... mañana le veo en el taller, padre...
Trino: Claro, hijo, hasta mañana...
Felisa: Adiós, hijo, cuídate... adiós, Estrella, hija...
Estrella: Adiós, doña Felisa...
Héctor: Y nosotros también nos subimos con los niños para arriba, ¿verdad, cariño...?
Asun: Sí, vámonos...
Felisa: Adiós, hijos...
Asun y Héctor: Adiós...
María y Daniel: ¡Adiós, abuela, adiós abuelo, hasta mañana...!
Trino: Adiós...

(Héctor y Asun con los niños se despiden en el portal de Estrella y Miguel, y cogen el ascensor para subir a casa de nuevo)

(Un par de días después, Asun vuelve del trabajo cuando pasa por el taller donde está su hermano y al verla pasar por delante la llama)

Miguel: ¡Asun, Asun...!
Asun: ¡Ah, hola Miguel...! no te había visto...
Miguel: ¿Adónde vas con tanta prisa...?
Asun: A casa... voy a preparar algo de comida porque Héctor está a punto de llegar, y madre hoy tenía que ir a hacer unos recados y no podemos comer con ella... ¿y padre, dónde está...?
Miguel: Ha salido a comprar unos repuestos...
Asun: ¿Y tú cómo estás...?
Miguel: Bueno... quería preguntarte una cosa...
Asun: Tú dirás, hermanito...
Miguel: ¿Tú recuerdas que yo tuviera paperas de pequeño...?
Asun: Pues la verdad... no, yo era bastante pequeña... ¿de que edad estás hablando...?
Miguel: De cuando tenía 8 años...
Asun: Pues entonces yo tenía 7, porque tú y yo nos llevamos 1 año... y no, la verdad es que no, tendrás que preguntarle a madre...
Miguel: Te lo digo porque le he llevado al médico mi historial y revisando todos los documentos ha comprobado que yo tuve paperas con 8 años, y al parecer eso podría explicar la razón de mi esterilidad, porque en la mayoría de los casos, las paperas sufridas en la infancia conducen a la esterilidad en el hombre adulto...
Asun: Vaya... pues no lo sabía... pues lo siento mucho, Miguel... ven aquí... (abraza a su hermano cuando llega Héctor)
Héctor: ¡Hola...!
Asun: Hola, cariño...
Miguel: ¿Qué hay, Héctor...? estaba aquí charlando con mi hermana... y al parecer ya tenemos una razón bastante posible que explica mi problema de esterilidad...
Héctor: ¡Vaya...! ¿y cuál es...?
Asun: Paperas... al parecer mi hermano enfermó de paperas cuando tenía 8 años... lo curioso es que ni él ni yo lo recordamos y madre tampoco nos comentó nunca nada, al menos que yo recuerde...
Héctor: Pues es importante que le preguntéis a vuestra madre, porque desde luego es una buena razón para explicarlo... y si es así, es una auténtica faena...
Miguel: Sí, la verdad es que nunca pensé que esto podría ocurrirme a mí, pero en fin, no se puede hacer nada ya... habrá que asumirlo y tirar para adelante...
Héctor: (dando un golpe amistoso en el hombro de su cuñado) ¡Así se habla, Miguel...! ¡con fuerza y decisión...! sólo así conseguirás superarlo y hacer planes de futuro...
Miguel: Lo que sí quiero es darte las gracias por todos tus consejos y buenas palabras... si no hubiera sido por ti, creo que me habría hundido sin remedio...
Asun: Eso sí que no, eh, hermano... no se te ocurra pensar tonterías... tú y Estrella os merecéis ser felices siempre y os tenéis el uno al otro, que no se te olvide nunca...
Miguel: No lo olvidaré... te prometo que voy a ser fuerte por ella y por vosotros... y por mí mismo...
Asun: Gracias... (besa a su hermano) bueno, nos vamos a casa a preparar algo de comer rapidito... ¿quieres subir con nosotros...?
Miguel: Pues casi sí... dejaré una nota a padre por si vuelve aquí y subo a comer arriba con vosotros... voy a lavarme un poco y a cambiarme y subo enseguida...
Asun: Muy bien, te esperamos arriba...
Miguel: De acuerdo...

(Héctor y Asun se suben a casa para ir preparando comida y en un rato sube Miguel y los tres comparten una sobremesa agradable antes de volver a sus respectivos trabajos)

(Ya por la tarde, Miguel contactó con su madre, quien al hablar del tema, recordó efectivamente que su hijo había tenido paperas a la edad de 8 años. Miguel le contó entonces toda la historia completa de sus antecedentes de salud y todas las pruebas médicas a las que se había sometido y que habían certificado que efectivamente sufría de esterilidad derivada de enfermedad, que le impedía dejar embarazada a Estrella. Felisa, aunque inicialmente estaba un poco triste y sentía lástima por todo lo que su hijo tenía que estar sufriendo, finalmente se alegró por ver lo maduro y lo fuerte que estaba siendo asumiendo la realidad y prometió apoyarle y ayudarle a salir adelante en todo lo que se propusiera en el futuro)



















3 comentarios:

  1. Muy bien Raki, encaja perfectamente con mi historia y está muy bien relatado, apoyado además por las declaraciones de Héctor y la muestra de amor entre la pareja,no es extraño que Miguel acuda al médico....hay una cosita Raki que te no me cuadra ¿dices que Asun tiene ganas de estrenarse como tía? ¿dónde dejamos a Irenita? además luego hablas de Chelo..seguro que es un despite, ¿no?

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  2. Por supuesto que ha sido un despiste... ¡ups, tienes toda la razón, pero lo he revisado y lo acabo de coregir, je, je...! ¡Gracias por vigilar el gazapo...! :)

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  3. Además no se como se me ha podido escapar, porque Irenita está bien visible en mis relatos... no como en la serie... ;) pero ya está solucionado...

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