(Un mes después, finales de Mayo
de 1966. Todo está preparado en casa de los Perea porque este fin de semana es
el gran día para la pequeña María. El sábado tomará la Primera Comunión junto a
su amiga Clara, y el domingo cumple los 8 años. María está un poco nerviosa por
como se van a desarrollar los acontecimientos y por estar a la altura de lo que
esperan sus abuelos, especialmente su abuela Felisa, quien se sintió muy
orgullosa con su nieta Irenita cuando hizo la comunión. María quiere que su
abuela se sienta igualmente orgullosa de ella)
(La noche anterior, Asun repasa
que el vestido de comunión de María esté impecable y lo tiene colgado de la
lámpara para que no se arrugue. Dani ya se ha acostado hace un rato y María
mira una vez más su vestido blanco colgado antes de irse a dormir)
Asun: ¿Estás nerviosa, tesoro...?
María: Un poco... quiero que
salga todo bien...
Héctor: Y saldrá bien, princesa,
te lo prometo... mañana vamos a tener un día importante pero también agotador,
va a venir mucha gente a la misa y después al banquete en El Asturiano... pero
tú vas a estar radiante... y con ese vestido vas a ser realmente una
princesa... mi princesa... (besa a su hija en la frente)
María: Me gusta que me des
ánimos, papá, eso me tranquiliza y me ayuda a dormir... me voy a la cama que
mañana hay que madrugar mucho y mamá me tiene que arreglar el pelo, y luego
vestirme y llegar a la iglesia un poco antes para los últimos ensayos...
Asun: Claro que sí, cariño... que
descanses... hasta mañana... (besa a su hija)
María: Buenas noches...
Héctor: Adiós, princesa...
(Héctor y Asun cenan y se sientan
en el sofá un rato antes de acostarse)
Asun: (mirando el vestido que
cuelga de la lámpara) La verdad es que ha quedado precioso... y María va a
estar muy guapa con él...
Héctor: Eso seguro, va a ser la
niña más guapa de la parroquia...
Asun: (riéndose) Eso si que es
amor de padre...
Héctor: No lo puedo evitar, es mi
niña...
Asun: (dando un beso a su marido)
Y nosotros también deberíamos acostarnos ya porque mañana hay mucho que
hacer...
Héctor: Ah, y se me olvidaba, que
también veremos mañana a la mamá más guapa de la parroquia...
Asun: (sonriendo divertida) ¡Ay
que ver que zalamero eres...! anda, tira para la cama...
Héctor: (haciendo una divertida
reverencia) A sus pies, señora Perea...
(Asun se ríe y los dos se van
hacia el dormitorio entre risas y arrumacos)
(A la mañana siguiente en casa de
los Perea hay mucha tarea. Felisa ha subido para ayudar a Asun con los
preparativos una vez se ha vestido ella y ve a María ya vestida de comunión)
Felisa: ¡Mírala, que guapa que
está ella...!
Héctor: ¿A qué va a ser la niña
más guapa de la parroquia...?
Felisa: Eso ni lo dudes, yerno...
(Asun pone a su hija la medalla
que le ha regalado su abuela por la comunión, y los pendientes de oro que sus
padrinos Estrella y Miguel le han regalado. María no deja de dar vueltas con su
vestido)
Asun: María, cariño, deja de
moverte que te lo vas a ensuciar antes de tiempo...
María: Está bien, mamá, tienes
razón... ¿qué hora es...? ¡vamos a llegar tarde...!
Héctor: Tranquila, princesa,
tenemos tiempo, llegarás bien para reunirte con tus compañeras y sobre todo con
Clara, que seguro que también estará guapísima...
María: ¡Ay sí... tengo ganas de
verla...!
Héctor: Ahora te llevo a la
parroquia yo con el coche para que no te manches el vestido y te dejo allí y
vengo a por tu madre, Dani y los abuelos junto con tu prima Irene, ¿de
acuerdo...?
María: De acuerdo...
(Héctor baja con María a la calle
y la lleva a la parroquia. Allí, María se reúne con sus otras compañeras pero
Clara aún no ha llegado, por lo que decide esperarla fuera)
Héctor: ¿No tendrás frío aquí
fuera...?
María: No, papá, hace sol y
seguro que Clara está a punto de llegar...
Héctor: Como quieras, princesa...
yo me voy a buscar al resto de la tropa y vuelvo enseguida...
María: Muy bien...
(Héctor vuelve a casa, recoge a
los demás y vuelve con ellos a la iglesia. Hasta allí ya han llegado los papás
de las otras compañeras que hacen la comunión junto con María. También ha
llegado por fin Clara con sus padres. Asun sale al encuentro de Aurelia
mientras Héctor saluda a la familia Bonilla y a Estrella y Miguel que ya han
llegado también)
Asun: ¡Hola, Aurelia...! ¡que
guapísima estás...!
Aurelia: ¿Sí...? calla, calla,
que vaya nochecita llevamos...
Asun: ¿Por qué, qué ha pasado...?
Aurelia: Pues que ayer después de
cenar, Clara empezó a sentirse fatal... empezó a vomitar sin parar, y no
sabíamos si es que le había sentado algo mal de la cena, o si eran los nervios
por lo de hoy... el caso es que la llevamos a la casa de socorro porque
estábamos muy preocupados, no conseguíamos que se le pasaran las náuseas...
Asun: (preocupada) ¿Y cómo
terminó todo...?
Aurelia: Pues al final los
médicos dijeron que debió ser un corte de digestión propiciado por los nervios,
y le fueron dando pequeños sorbitos de agua con azúcar cada 5 minutos...
estuvimos en el hospital hasta las tres de la madrugada por lo menos, y no
hemos dormido nada... de hecho casi creíamos que Clara no podía hacer la
comunión hoy...
Asun: ¡Ay, pobre...! ¡que mal lo
ha tenido que pasar...!
Aurelia: Imagínate... y cuanto
más pensaba que hoy no podía venir, más nerviosa se ponía... ahora la ves así
de bien, pero anoche no las tenía yo todas conmigo...
Asun: Pues ya lo siento... pero
me alegro que al final todo se haya solucionado... ven, vamos a saludar a
Bonilla y a mi hermano que ya les veo por allí...
(Asun se une al grupo de Bonilla,
Matilde, Estrella y Miguel que están con Héctor charlando en la puerta de la
iglesia. Dani y Javier ya se han ido por ahí a correr y jugar, y Felisa y Trino
están muy entretenidos charlando con Manolita y Marce que ya han llegado con
Pelayo y toda su tropa. En esta ocasión, Pedro no ha podido venir ya que está
estudiando en el extranjero, y Leonor aprovecha esta ocasión para presentar
oficialmente en la familia a su novio formal, a quien sus padres y su abuelo ya
conocían)
(La ceremonia transcurre sin
novedad. María y Clara tienen al igual que el resto de los niños que toman la
Comunión ese día, protagonismo en las diferentes etapas de la ceremonia,
durante las preguntas que formula el sacerdote, en las ofrendas, en las
peticiones y en las lecturas, así como naturalmente en el momento de comulgar
por primera vez. Todos los niños han entrado en la iglesia por el pasillo
central con una vela en la mano y se han situado alrededor del altar haciendo
semicírculo de manera que a todos ellos se les ve de perfil y ninguno da la
espalda a los bancos donde se sitúan las familias y el resto de los invitados,
de manera que se pueden tomar fotos sin problemas)
(Al acabar la ceremonia, los
niños se quedan en el altar un rato al tiempo que las familias van saliendo de
los bancos y aprovechan para tomarse fotos con ellos frente al altar. Un buen
rato después, María y Clara salen a la calle y las familias y amigos invitados
deciden continuar la sesión de fotos en el parque que se encuentra enfrente de
la iglesia)
Héctor: (con la cámara en la
mano) A ver, chicas, poneros ahí juntas las dos... ¡sonreíd...!
María: ¡Venga papá, otra más... y
ahora con Daniel...!
Héctor: Bien... vamos, campeón,
ponte ahí con tu hermana...
Dani: ¡Vaya rollo...! ¡yo me
quiero ir a jugar...!
Asun: Deja de quejarte tanto,
Dani... hoy es un día muy importante para tu hermana...
(La sesión de fotos se alarga
bastante ya que Clara también se hace sus fotos con sus abuelos, sus padres,
sus amigos, hasta que finalmente todos acaban por trasladarse al Asturiano,
donde Manolita ha dejado ya preparada toda la comida en bandejas para no tener
mucha tarea. Todos colaboran en repartir las raciones y entre risas y charlas
van agotando todas las provisiones. Clara no tiene demasiada hambre después de
todo lo que ha pasado la noche anterior y come muy poco pues no quiere pasar
otra mala noche)
María: ¿Te encuentras ya bien,
Clarita...?
Clara: Sí, estoy mejor, pero no
quiero comer mucho por si me sienta mal otra vez... ¡no sabes lo mal que lo
pasé...! ¡y el susto que se llevaron mis padres...!
(Cuando llega el momento de la
tarta, las dos niñas posan ante la cámara de Héctor y Gustavo con una divertida
sonrisa y partiendo la tarta. Dani y Javier miran la tarta con ojos golosos
esperando el momento para meterle mano a la nata que tanto les gusta)
Asun: ¡Daniel Perea, que te veo... ojito
con meter el dedo en la nata...!
Dani: ¡Pero mamá si yo no iba a
hacer nada...!
Asun: Por si acaso...
Matilde: Javi... solo te lo voy a
decir una vez...
Javi: ¡Que sí, mamá...!
(Después de la comida, los niños
se van a jugar a la plaza mientras los mayores se reúnen en pequeños corros
para charlar tranquilamente el resto de la tarde)
Bonilla: Bueno, Héctor pues ya
está, ya ha pasado el día grande para tu niña...
Héctor: Sí, la verdad es que
llevaba todos estos meses muy ilusionada y anoche estaba especialmente nerviosa
porque todo saliera bien... pero estamos contentos, todo ha salido bien,
¿verdad, cariño...?
Asun: Sí, todo ha salido a pedir
de boca... además ha hecho un día estupendo, y eso también ayuda, claro...
Felisa: Estoy muy orgullosa de
María, hija... es que estaba tan guapa... cuando tengas reveladas las fotos, me
tienes que dejar una copia de una de ellas para ponerla en el salón, junto a la
de Irene...
Asun: Claro que sí, madre, y le
daré a elegir, la que usted quiera...
(Héctor y Asun se acercan a
Estrella y Miguel que están un poco más apartados con los del Asturiano)
Asun: ¿Qué tal lo habéis
pasado...?
Estrella: Muy bien... ha sido una
ceremonia muy bonita, y María está guapísima...
Héctor: Y no os preocupéis que os
daremos la foto en la que estáis con ella...
Miguel: Gracias, Héctor...
Asun: ¿Cómo estás, hermano...?
¿qué tal lo llevas...?
Miguel: Mejor... tengo que
reconocer que poco a poco voy estando mejor, intento disfrutar de la vida y no
ponerme triste al pensar que jamás podré tener hijos...
Héctor: Una cosa, Miguel, y
permíteme que te haga una sugerencia... ¿habéis pensado en la posibilidad de
adoptar...?
Miguel: (pone cara de extrañeza)
¿Adoptar...? ¿qué quieres decir...?
Héctor: Sí, hombre, me refiero a
que dado que no es posible que podáis tener hijos naturales, biológicos, a lo
mejor podíais plantearos ir a una agencia de esas que tienen niños que se han
quedado sin padres por diferentes motivos y solicitar su adopción... haceros
cargo de uno de esos niños tan necesitados de cariño y criarle y educarle como
si fuera propio...
Estrella: La verdad es que no se
me había ocurrido... pero tiene bastante sentido eso que dices... de hecho
cuando me quedé sola con mi padre, ese hombre tan horrible, hubiera deseado
estar con una familia que me quisiera de verdad... y menos mal que vino Gerardo
a por mí y me sacó de aquel infierno...
Asun: Es que lo más importante
para un niño es recibir el amor y el cariño de unos padres que le quieran de
verdad... no tiene nada que ver si hay lazos de sangre o no...
Miguel: ¿Y vosotros creéis que
hay posibilidades de que nos den un niño de esos...?
Héctor: Yo no lo sé, la verdad,
pero quien sabe de estas cosas en serio es Gustavo... en su bufete trabajan
mucho con una agencia de adopción que se encarga de buscar familias adecuadas a
los niños que tiene acogidos en los orfanatos de la ciudad... si queréis
podemos hablar con él y concertáis una entrevista tranquilamente en su despacho
cuando os venga bien...
Asun: Eso es una buena idea...
además Gustavo es de total confianza... ya sé que vosotros, sobre todo tú,
Estrella, apenas habéis tenido contacto con él, pero tú le conoces Miguel... y
sabes que es un hombre muy bueno y muy discreto... estoy segura que él os va a
poder ayudar...
Miguel: Está bien, por intentarlo
no perdemos nada...
(Héctor hace un apartado con
Gustavo y le informa de la situación de forma breve. Posteriormente, Gustavo se
reúne un momento con Miguel y Estrella y acuerdan verse en el despacho a la
semana siguiente para charlar tranquilamente del asunto)
Miguel: Hermanita, Gustavo nos ha
dicho que puede vernos la semana que viene... ya te contaré lo que nos dice...
Asun: Me alegro mucho... y ya
verás como al menos os sacará de dudas... y luego pues lo pensáis tranquilamente,
y seguro que entre todos encontramos una solución buena...
Miguel: Gracias una vez más por
tus ideas y tu buena disposición, cuñado...
Héctor: No tienes porque
dármelas, hombre... para eso está la familia, para ayudarnos unos a otros...
Asun: Bueno, ¿y ahora qué,
ponemos un poco de música y nos marcamos unos bailes con los niños...?
Héctor: Me parece una gran
idea... podemos organizar un concurso de baile por parejas y por equipos...
Asun: Sí, y los que ganen se
llevarán premio...
(Héctor y Asun ponen en marcha la
iniciativa, retirando las mesas del bar a un lado. María, Clara y el resto de
los niños se lo pasan de miedo preparando diferentes bailes con los que
sorprender a sus invitados, y el resto de ellos poco a poco se van sumando al
concurso. La velada transcurre de forma muy agradable entre bailes, copas,
charla y risas, hasta que ya a última hora de la tarde, los invitados se van
retirando y el bar se va quedando cada vez más vacío, siendo los últimos en
cerrar los Asturianos y Felisa que se ha quedado para ayudarles a recoger)
(Ya por la noche, y una vez en la
cama, María se despide de sus padres que están con ella en la habitación)
Héctor: ¿Te lo has pasado bien,
hija...?
María: De maravilla, papi... y
eso de los bailes ha sido una gran idea, y muy divertida... y también me ha
gustado mucho todo lo que me han regalado...
Asun: Ya me lo dejarás ver
tranquilamente mañana, eh...?
María: Sí, porque además ha sido
regalo doble por la comunión y el cumpleaños... estoy muy contenta, mamá...
Asun: Me alegro mucho, tesoro...
ahora descansa que tienes que estar hecha polvo...
Héctor: Buenas noches,
princesa...
María: (se cuelga del cuello de
su padre) Buenas noches, papi... (besa a su madre) buenas noches, mami...
(Desde el cuarto de enfrente se
oye la voz de Dani)
Dani: Papi, tráeme agua... tengo
sed...
Héctor: Ahora voy, campeón...
(Héctor apaga la luz del cuarto
de María y va hacia la cocina para llevarle un vaso de agua a su hijo. Después,
se va al dormitorio con Asun, para acostarse también, ya que ha sido un día muy
intenso y lleno de emociones y anécdotas para todos)
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