miércoles, 2 de enero de 2013

Capítulo 46: Vacaciones de verano - Parte 1 (Agosto 1965)


(El mes de Agosto llegó y la familia Perea se fue de vacaciones con sus hijos. Felisa y Trino pasan el merecido mes de descanso en el pueblo. En esta ocasión los Perea se fueron a las playas de la costa alicantina. Alquilaron un pequeño apartamento de un dormitorio en Calpe, de manera que los niños dormían en el sofá cama del salón-comedor. La familia disfrutó de 15 días de vacaciones bien aprovechados, con juegos de playa por la mañana, paseos y excursiones por la tarde en los pueblos cercanos, como Altea, Benidorm, etc. y aire fresco en las terracitas de la playa por las noches, acompañados de una buena horchata, leche merengada o granizado de limón. Por las mañanas desayunaban en la terraza del apartamento, con la brisa del mar, y a la hora del almuerzo, unos días comían algunas cosas que compraban en un supermercado cercano y que Asun cocinaba en el propio apartamento, y otros días salían a comer a alguno de los chiringuitos de la playa, donde disfrutaban de tapas y raciones variadas o un buen plato de paella)

(Tras volver de la playa, se reunieron con la familia Bonilla y la familia Olavide y juntos pasaron un fin de semana inolvidable en la casa de Villalba que recientemente han adquirido los Bonilla)

(El viernes por la tarde, la familia Perea cogió el coche familiar y se trasladaron por la carretera de La Coruña hasta Villalba, uno de los pueblos más grandes de la sierra oeste de Madrid, muy cerca de Las Rozas, de Torrelodones y de Galapagar. Aunque sólo llevaban equipaje para el fin de semana, el maletero del coche iba lleno hasta los topes, ya que Asun se había empeñado en llevar bastante comida para todos para evitar que Matilde tuviera que salir a comprar al supermercado del pueblo)

Héctor: (mirando desesperado la cantidad de bolsas que ocupan el fondo del maletero) Pero vamos, a ver, Asun, cielo, ¿de verdad crees que es necesario llevar todo esto...?
Asun: Bastante tiene la pobre Matilde con dejarnos disfrutar de la casa durante el fin de semana, para que encima tenga que salir a comprar la comida... creo que le va a venir muy bien que le traiga todas estas cosas para facilitar la labor de cocinar...
Héctor: (consiguiendo al fin cerrar el maletero del coche) Está bien... tú ganas... al menos he conseguido cerrar el capó, porque no las tenía yo todas conmigo, no te creas...
Asun: ¡Siempre tan exagerado...! al final llevamos cuatro cosas de ropa...
María: Mami, ¿nos vamos ya...?
Asun: Sí, cariño... enseguida... id montando en el coche tu hermano y tú...

(María y Dani se montan en los asientos traseros del coche)

Héctor: ¡En marcha...!

(Héctor arranca el coche y la familia Perea encamina su marcha hasta llegar a Villalba una hora después. En la puerta de la urbanización los recibe Bonilla que les indica donde pueden aparcar. La familia Olavide también acaba de llegar, y nada más bajarse del coche, María tras saludar a los titos, corre a reunirse con Clara)

Héctor: (abrazándose a su socio y amigo) ¿Qué pasa, Bonilla...? ¿cómo van esas vacaciones...?
Bonilla: Pues aquí estamos, aún decorando la casa tras terminar las obras... parece que no, pero se nota que aquí hace menos calor que en Madrid, el aire de la sierra se agradece, sobre todo por las noches...
Asun: (saluda a Bonilla) ¡Hola Bonilla...!
Bonilla: Vaya, Asun, estás muy morena... y si Héctor me lo permite, también muy guapa... se ve que te han sentado estupendamente estos días en la playa...
Asun: (sonriente) Muchas gracias, Bonilla... la verdad es que lo hemos pasado fenomenal... los niños han disfrutado mucho, hemos comido muy bien, hemos descansado...
Héctor: Demasiado bien, diría yo... han sido unos días especiales e inolvidables para todos... poder disfrutar del sol, de la brisa del mar... una maravilla...
Bonilla: Me alegro mucho, en serio... pasad adentro y os enseñaré la casa... luego venimos a por el equipaje al coche...
Asun: De acuerdo, Bonilla, pero me gustaría antes que me dijeras donde está la cocina... necesito dejar en la nevera algunas cosas que he traído...
Bonilla: ¡Pero mujer...! ¿por qué te has molestado...? si Matilde pensaba salir a comprar comida al supermercado mañana por la mañana y esta noche si que tenemos cena para la barbacoa...
Héctor: Ya la conoces, Bonilla... cuando se le mete algo en la cabeza, no hay quien pueda con ella...
Asun: (divertida) ¡Bueno, dejadlo ya...! que yo sé lo que me hago y estoy segura que Matilde lo va a agradecer...

(Bonilla y Héctor ayudan a Asun a sacar las provisiones del coche y juntos las llevan hasta la cocina, donde está Matilde preparando unos refrescos para todos sus amigos)

Asun: Hola, Matilde...
Matilde: Asun... (mirando las bolsas) ¿Pero por qué te has molestado...? muchas gracias, pero no tenías que hacer esto... ya hubiéramos comprado algo mañana en el pueblo...
Asun: Ya lo sé, pero tú pones la casa y me parece mal darte tanto trabajo...
Matilde: Uy, pues con todo esto creo que vamos a tener comida para todo un regimiento...
Asun: Somos muchos y mis hijos comen como limas...
Matilde: (riéndose) Bueno, no te preocupes que ya guardo yo todo esto...

(Bonilla enseña a Héctor y Asun la casa de dos pisos que han adquirido, con jardín y piscina, y después se reúnen todos con Gustavo y Aurelia en el jardín)

Aurelia: ¡Ah, hola chicos...! estáis aquí... ¿qué tal las vacaciones...?
Asun: Fenomenal, gracias... la verdad es que lo hemos pasado muy bien... ¿y vosotros...?
Gustavo: Pues hemos pasado la primera quincena de Agosto en el pueblo del padre de Aurelia... está por la zona de Salamanca, y nos ha hecho un tiempo muy bueno... de hecho Clara iba todos los días a bañarse al río con los otros chicos del pueblo... ha sido divertido...

(Viene Matilde con una bandeja de refrescos y unas cervezas)

Matilde: A ver, ¿quién quiere...?
Héctor: Pues yo mismo... una cervecita... ¿queréis una, Gustavo, Bonilla...?
Bonilla: Sí, claro...
Clara: (viene corriendo) Mami, ¿puedo bañarme en la piscina...?
Aurelia: No, cariño, esta tarde ya no, dentro de nada empezará a refrescar y no quiero que te pilles un resfriado... mañana por la mañana podréis tomaros los baños que queráis...
María: ¡Mami... por favor...!
Asun: ¿Es que no has oído a la tita Aurelia...? que no, María... no seáis pesadas... id a jugar o coged un refresco de ahí si queréis...
María: Bueenoooo... Clarita, ¿tú qué quieres...?
Clara: Un zumo de manzana...
María: Vale, yo tomaré un zumo de melocotón...
Dani: Yo también quiero uno...
Javier: Y yo...

(María reparte unas cuantas bebidas y unas chocolatinas, y después todos los niños se van a jugar al jardín exterior de la urbanización, mientras los mayores siguen con su charla)

(Ya por la noche, todas las familias se reúnen para disfrutar de una suculenta barbacoa en el jardín, bien provistos de jerseys y chaquetas, ya que en esta época del año por las noches refresca bastante en la sierra madrileña. Gustavo, Héctor y Bonilla se encargan de la barbacoa, mientras las mujeres ponen la mesa y preparan las ensaladas y las bebidas. Los niños juegan al escondite inglés mientras esperan que la cena esté lista)

Matilde: ¡Niños, a cenar...!

(Todos los niños dejan sus juegos y se disponen a ocupar sus asientos en la mesa)

Dani: (quejándose) ¡Ay, María, que me has quitado mi sitio...!
María: ¡De eso nada, Dani...! aquí no hay ningún sitio reservado...
Héctor: (poniendo paz) ¡Chicos... tengamos la cena en paz, por favor...! que cada uno se siente donde quiera y no quiero peleas...

(Dani elige un asiento al lado de Javier, y María y Clara se sientan juntas)

(Matilde y Aurelia empiezan a repartir ensalada en los platos)

Matilde: ¿Vuestras hijas toman ensalada...?
Asun: Ponle a María un poco de tomate y atún, la lechuga no le gusta, y a Dani no le pongas nada...
Aurelia: A Clara sin embargo le encanta la lechuga pero no le gusta nada el tomate...
(Vienen los hombres de la casa con las bandejas llenas de carne recién braseada)

Héctor: A ver, ¿quién quiere chuletas...? tengo también chorizo y morcilla...
María: ¡Yo, yo...!
Dani: ¡Y yo también...!
Clara: ¡Sí...!
Gustavo: Tranquilidad, que hay para todos...

(Bonilla y Gustavo van repartiendo los trozos de carne entre los platos y juntos van degustando las diferentes variedades de carne a la brasa)

Clara: ¡Que rico, papi...!
María: Mmmm... ¡está buenísimo...!
Dani: Me encanta el chorizo... quiero un poco más...
Javier: (con la boca llena) Y yo...

(Cuando acaban de cenar, Asun y Aurelia preparan cafés para todos y Matilde saca una tarta helada para el postre. Después los niños se van a jugar)

Asun: Mmm, está muy rica, ¿dónde la has comprado...?
Matilde: En la pastelería del pueblo... me fui ayer dando una vuelta y la ví en el refrigerador y no me pude resistir... aunque llamé a Bonilla y le pedí que viniera a buscarme con el coche porque sino se me podía descongelar... el pobre tuvo que dejar a Javier en la piscina con otros vecinos y secarse corriendo para venir a por mí...
Héctor: Bueno, ya sabes que los maridos hacemos eso y muchas más cosas por nuestras esposas...
Asun: Es cierto... Héctor tiene detalles conmigo a todas horas... da gusto... (le lanza un cariñoso beso al aire)
Gustavo: Bueno, y a todo esto no nos habéis contado nada de vuestras vacaciones en Calpe... ¿qué tal os ha ido...?
Héctor: Pues han sido muy divertidas... los niños se bañaron mucho en la playa... hemos comido muy bien, mucha paella y raciones de calamares, de sepia, pescaditos de la bahía...
Asun: Y también hicimos excursiones a otros pueblos cercanos, a Altea, a Benidorm... éste último está muy animado... ya empiezan a construir algunas torres de apartamentos, y tiene dos playas muy grandes... hemos disfrutado mucho, la verdad...
Aurelia: Sí, la verdad es que estás muy morena... además esas bermudas te quedan fenomenal...
Héctor: ¿Verdad que sí...? hace un par de meses cuando me apareció con unos pantalones, me sorprendió y me encantó, y en este veraneo se compró las bermudas... y ese conjunto con las gafas de sol y el pañuelo... parece una actriz de cine...
Asun: ¡Calla, calla...! que me vas a sacar los colores...!
Héctor: Yo sólo digo la verdad como la siento...
Bonilla: No, de verdad, Asunción, estás muy elegante... y moderna...
Asun: Gracias, Bonilla...
Matilde: Por cierto, ¿y cómo os va el coche...?
Asun: Como la seda... alguna vez lo hemos sacado por carretera para probarlo y la verdad es que va estupendo, y es mucho más cómodo... estoy encantada, y tengo que agradecerte Bonilla tus gestiones...
Bonilla: Ya sabes que a mí no me cuesta nada... todo lo que sea ayudar a un amigo, eso siempre...
Héctor: Hablando de otra cosa, es que no sé si te lo he comentado, Bonilla... me escribió Teresa hace un par de meses... y me dijo que había fallecido Simón...
Bonilla: (sorprendido y triste) Ay, vaya por Dios... no sabía nada... pues si que lo siento, era un buen hombre... y me imagino que la pobre Carmen debe estar destrozada...
Héctor: Ya te puedes imaginar... le mandamos una carta mostrándole nuestras condolencias por la triste noticia... y resulta que María no paraba de preguntar para quien era la carta, y claro, ni Asun ni yo pudimos seguir ocultándole la verdad...
Asun: El caso es que este verano se puso a mirar las fotos de la boda y de nuestro viaje de novios y empezó a hacer preguntas...
Aurelia: ¿Qué tipo de preguntas...?
Héctor: Pues quería saber por qué ella había nacido mucho antes de casarnos nosotros, y también preguntó por vuestra boda... al parecer Clara le había dicho que sabía que tú estabas embarazada cuando os casasteis...
Gustavo: Sí, un día vió las fotos de nuestra boda y observó que Aurelia tenía una tripita curiosa y preguntó si era ella la que estaba ahí dentro, y tuvimos que decirle que sí...
Héctor: Total, que empezó a atar cabos y entre eso y un comentario que había oído de su abuela, dedujo que Teresa y yo habíamos estado casados...
Bonilla: ¡Caramba...! tienes a una pequeña detective en casa...!
Asun: (riéndose) Sí... y por eso como no queríamos tener secretos con ella, pues al final le contamos nuestra historia, en una versión más ligera, por supuesto, digamos que es la versión oficial...
Aurelia: Pues me parece bien, Asun... los críos son más listos de lo que uno se imagina y cuando te empiezan a hacer preguntas, una ya no sabe ni que contestar a veces...
Héctor: Por eso lo hicimos, y ella pareció entenderlo bastante bien... es una niña muy madura para su edad...
Gustavo: Tenéis suerte de que se lo haya tomado tan bien...
Asun: Queremos que sepa la verdad y que lo defienda por encima de todo... estamos muy orgullosos de la familia que hemos formado y no queremos que nadie pueda decirle lo contrario, ya sabes que a veces los niños son malvados...
Aurelia: Y no sólo los niños... también las monjas... nunca se sabe las barbaridades que pueden llegar a decir...
Asun: Aurelia, no me asustes... de momento María no me ha dicho nada sobre eso, y espero no tener que oírlo... a nadie le importa lo que hacemos o dejamos de hacer... lo más importante es que somos felices y ya está...
Héctor: Tienes toda la razón, como siempre... ¡brindemos por ello...!
Gustavo: ¡Salud... y alegría... y amor...!

(Todos los amigos levantan sus copas de licor y brindan felices. Al poco rato empieza a refrescar más de la cuenta y poco a poco deciden recoger las cosas y meterse dentro de la casa para acostarse y no levantarse demasiado tarde al día siguiente)

(A la mañana siguiente y dado que Asun ha traído comida suficiente para todo el fin de semana y no hay que hacer compra en el supermercado, las tres familias deciden dedicar la mañana de relax. Los niños nada más levantarse y desayunar se ponen el bañador y se bajan a bañarse en la piscina. Matilde se queda al cuidado de ellos para echarles un ojo, mientras Bonilla se marcha con los demás a dar una vuelta por el pueblo y los alrededores)

(Cuando vuelven, Héctor también se pone el bañador y se mete en la piscina con los niños, mientras Asun y Aurelia se quedan en las tumbonas charlando animadamente y observando el espectáculo)

María: ¡Papá, papá...! ¿a que no me coges...?
Héctor: ¿Qué no..? ¡ya verás...!

(María y su padre hacen una carrera a nado y ambos llegan empatados a la meta ante el regocijo de la pequeña María que tuvo que hacer un esfuerzo extra en la parte final del recorrido para poder llegar a la vez que su padre)

María: ¡Hemos llegado a la vez...!
Héctor: ¡Bien hecho, princesa...!
María: Y sé que esta vez no me has dejado ganar, por eso estoy contenta porque he tenido que nadar más fuerte para llegar a la vez que tú...
Héctor: Claro... y si sigues así, muy pronto me ganarás de verdad, sin hacer trampas...

(Héctor dedica un rato a bañarse junto al pequeño Daniel, que se calza los manguitos para poder nadar en la zona de la piscina que cubre. Su padre le ayuda a dar unas cuantas brazadas para que su hijo vaya cogiendo confianza)

Héctor: ¡Muy bien, Dani, así se hace campeón...!
Dani: ¡Papi, papi...! ¿voy bien así...?
Héctor: Claro que sí... no te preocupes, tú sigue un poco más... dentro de nada ya sin manguitos...

(Y después de que Bonilla también se da un chapuzón junto al pequeño Javier, niños y mayores forman un corro en el agua para jugar a la pelota hasta que llega la hora de comer)

(Asun y Aurelia suben a la casa a cambiarse la ropa mojada y ponen la mesa, mientras los niños recogen las toallas y suben a secarse. Después se sientan todos a comer en el jardín)

(Ya por la tarde, las tres familias cogen sus coches y salen de excursión hacia El Escorial, donde disfrutan de una estupenda tarde visitando el Monasterio, en donde los niños disfrutan especialmente en la Sala de los Susurros, hablando entre ellos de una pared a otra, y posteriormente dan una vuelta por el pueblo, hasta que empieza a anochecer y deciden sentarse a cenar en una céntrica terraza a base de pinchos y raciones variadas acompañadas de cervezas y refrescos. La charla se extiende casi hasta medianoche, momento de coger de nuevo los coches y volver a Villalba a dormir)








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