domingo, 30 de diciembre de 2012

Capítulo 45: María conoce la verdad (Julio 1965)


(Las semanas van pasando rápidamente, o al menos esa es la sensación que tienen nuestros protagonistas. Ya estamos a finales de Junio y los niños han terminado el colegio con muy buenas notas, por lo que tanto Asun como Héctor están muy orgullosos. Ahora tendrán la oportunidad de disfrutar de unas largas y merecidas vacaciones hasta Septiembre, aunque no será hasta el mes de Agosto cuando Héctor y Asun puedan sumarse a esas vacaciones, ya que en ese momento Héctor cerrará el despacho y Asun se tomará su mes de descanso reglamentario)

(Mientras tanto, María y Daniel pasan el verano tranquilos, por las mañanas en casa de sus abuelos y por las tardes, en casa con su madre, ya que Asun al menos sí tiene jornada de verano y eso le permite disfrutar de las tardes libres para jugar con sus hijos o salir a pasear. Algunas tardes también van a casa de la familia Bonilla, donde los niños disfrutan de la piscina que hay en la urbanización, jugando con Javier y a veces también con Clara, que se suma algunas tardes al grupo)

(El mes de Julio va pasando con un calor sofocante en Madrid, tanto que a veces es imposible conciliar el sueño fácilmente. Los niños se acuestan tarde y se levantan todavía más tarde, lo que hace que Felisa tenga bastante descolocado el horario para atenderlos debidamente, aunque afortunadamente María y Daniel ya son bastante mayores y no dan demasiada guerra a su abuela, que aunque a veces no quiera reconocerlo, en el fondo está encantada con sus obligaciones como tal)

(Una tarde de finales de Julio, María está echando un vistazo al álbum de fotos de la familia para entretenerse. Asun está en la cocina preparando un bizcocho para la merienda, y Héctor acaba de llegar del despacho, metiéndose en el dormitorio a cambiarse, tras haber saludado a su familia. Daniel está en su habitación jugando con el nuevo juego de construcciones que le han regalado por su cuarto cumpleaños)

(Asun viene de la cocina, donde ya ha terminado con el bizcocho, sólo falta que se enfríe un poco y estará listo para comer, y entra en el salón, observando a su hija que está con el álbum de fotos en el sofá)
Asun: (sentándose en el sofá junto a su hija) ¿Qué haces, cariño...?
María: Mirando las fotos...

(Héctor entra en el salón)

Héctor: ¿Qué hace mi princesita...?
Asun: (guiñándole un ojo a su marido) Pues aquí está, echando un vistazo a las fotos...

(Héctor se sienta en el sofá junto a su hija)

Héctor: ¿Has visto alguna foto que te guste especialmente o que te sorprenda...?
María: (señalando las fotos del viaje a Tenerife) En estas fotos yo tenía 2 años, más o menos, ¿no...? y Dani estaba aquí dentro... (señala la barriga de su madre)
Asun: Sí, tesoro, yo estaba embarazada de tu hermano, más o menos de 4 meses...
Héctor: ¿Recuerdas algo de aquel viaje...?
María: Algunas cosas... el barco, la vista de aquella montaña tan alta desde el hotel... (pasa la página hacia atrás) y esta foto es de vuestra boda, ¿verdad...?
Héctor: Sí, princesa... y tú estabas guapísima llevando los anillos...
María: Es que... estaba pensando...
Asun: ¿En qué, mi vida...?
María: ¿No es un poco raro que yo ya hubiera nacido cuando se celebró vuestra boda...? quiero decir, lo normal es que los papás se casen primero y luego tengan los bebés... aunque Clara me ha dicho que cuando la tita Aurelia y el tito Gustavo se casaron ella ya estaba en la barriga de su mamá...
Asun: (sonriendo con dulzura) Así es, cariño... cuando los titos se casaron, Clara llevaba en la barriga de su mamá unos cuatro meses...
María: ¿Y eso por qué...?
Héctor: Pues es una historia un poco larga...
María: No importa... tenemos toda la tarde y yo quiero saberlo...
Asun: Está bien, te lo contaré... hace muchos años, el tito Gustavo estaba comprometido con otra chica, mucho antes de conocer a Aurelia, y se iba a casar con esa chica...
María: ¿Y qué pasó...?
Asun: Pues que aquella chica a su vez estaba enamorada de otro hombre y en realidad ella no estaba enamorada de Gustavo... el pobre Gustavo lo pasó muy mal cuando se enteró, y decidió romper su compromiso...
María: Pues me parece muy mal...
Héctor: ¿Qué es lo que te parece mal, cariño...?
María: Que aquella chica no estuviera enamorada del tito Gustavo, porque el tito es un hombre muy bueno... tuvo que ponerse muy triste...
Asun: Pues sí, pero fue entonces cuando apareció Aurelia y gracias a ella el tito Gustavo volvió a sonreír... enseguida se enamoraron el uno del otro... y fruto de ese amor, vino Clara...
María: Pero entonces eso que hicieron los titos antes de casarse no está bien...
Héctor: ¿Por qué no, mi vida...?
María: Porque las monjas de mi colegio dicen que hacer eso sin estar casado es pecado...
Asun: Tú no tienes que hacer caso de lo que dicen las monjas... sobre esos temas no pueden opinar... y claro que no es pecado... cuando una pareja se quiere y está enamorada, no es pecado...
María: ¿Y luego los titos se casaron...?
Héctor: Sí, princesa... cuando la tita Aurelia supo que estaba embarazada, decidió que lo mejor era casarse con el tito Gustavo, antes de que la gente del barrio empezara a hablar mal de ellos...
Asun: Es muy injusto que tengas que tomar decisiones precipitadas por evitar las habladurías...
Héctor: Ya cariño, pero a veces no queda más remedio...
María: (volviendo a mirar las fotografías de la boda de sus padres) Pero y entonces... vosotros os casasteis cuando yo tenía más de 2 años... ¿la gente no hablaba mal de vosotros...?
Asun: Sí, cariño, por desgracia la gente habla demasiado y la mayoría de las veces, mal... pero también hubo muchas personas que nos defendieron como los abuelos, por ejemplo...
Héctor: Además es que nuestra historia era un poco más complicada que la de los titos... nosotros no podíamos casarnos cuando supimos que tu madre estaba embarazada de ti...
María: ¿Y por qué no...?
Asun: Mi vida, ha llegado el momento de que sepas algunas cosas que quizá te sorprendan un poco... tú sabes que siempre te hemos dicho que Teresa era una persona muy especial para tu padre, una buena amiga...
María: Sí, y que vivía en Madrid hace muchos años... y que luego se marchó a vivir a Venezuela, un sitio que está muy lejos de España...
Héctor: Eso es... pues bien, Teresa y yo éramos más que amigos... de hecho, Teresa fue la primera mujer con la que yo me casé hace unos cuantos años...
María: (sonriendo) Ya me lo imaginaba, papá...
Héctor: (sorprendido) ¿Y por qué no me has dicho nunca nada...?
María: Porque quería que vosotros me contarais la verdad... lo supe porque una vez estaba en casa de los abuelos, y le oí a la abuela decir que estaba muy contenta porque tú habías sido capaz de hacer muy feliz a mamá, a pesar de lo mal que lo habías pasado cuando estabas casado con Teresa, y que ella se marchó...
Héctor: Es increíble lo lista que eres, princesa... y que de un simple comentario saques conclusiones tan acertadas...
María: ¿Y por qué se marchó Teresa...?
Héctor: Bueno, pues porque las cosas se complicaron... esas cosas a veces pasan, ocurrieron algunas cosas tristes que poco a poco hicieron que Teresa y yo nos fuéramos alejando el uno del otro... ya no éramos felices los dos juntos y entonces ella pensó que lo mejor era marcharse para vivir una nueva vida y dejar que yo pudiera hacer lo mismo... yo al principio sufrí mucho por ella y lamenté mucho que se marchara... pero poco a poco fui comprendiendo que nunca podríamos volver a estar juntos... entonces conocí a tu madre, y eso me ayudó mucho... me enamoré de ella inmediatamente... (sonríe emocionado a su mujer) en cuanto la ví supe que era la verdadera mujer de mi vida y que con ella sí que iba a ser feliz para siempre...
Asun: Y yo también sentí exactamente lo mismo cuando conocí a tu padre por primera vez... me enamoré de él como una adolescente... y desde el primer momento supe que compartiría el resto de mi vida junto a él...
Héctor: Sin embargo y a pesar de que nos queríamos con locura y que sabíamos que queríamos estar juntos para siempre, no podíamos casarnos porque yo ya estaba casado con Teresa... por eso tuvimos que esperar unos años hasta que la Iglesia me concedió el permiso necesario para poder casarme con tu madre...
Asun: Pero mientras tanto, nosotros seguimos con nuestra vida y estábamos tan enamorados que no nos importaba no poder casarnos... de hecho tu padre y yo vivíamos como un matrimonio de verdad... y por eso naciste tú... (María sonríe feliz) y estábamos tan felices de formar una familia que luego me quedé embarazada de Dani, y cuando estaba embarazada de 2 meses más o menos, tu padre recibió el permiso de la Iglesia para poder casarse conmigo, y fue entonces cuando celebramos la boda... y lo demás ya lo sabes, tesoro...
María: ¿Y Teresa y tú también teníais algún bebé...?
Héctor: No, princesa... lamentablemente Teresa se quedó embarazada pero tuvo un accidente grave y perdió el bebé... es un poco lo mismo que le pasó a la tita Aurelia... ¿tú te acuerdas cuando perdió el bebé y Clara no pudo tener un hermanito...?
María: (asiente con la cabeza) Sí, y Clarita se puso muy triste...
Héctor: Pues esa fue una de las cosas tristes que pasaron y que nos hicieron mucho daño... pero bueno, todo eso ya pasó afortunadamente, y ahora formamos una familia muy feliz y unida... ¿a qué sí...?
María: Sí... pero...
Asun: ¿Tienes alguna duda o alguna cosa más que quieras saber...?
María: ¿Qué pasaría si Teresa volviera a Madrid...?
Héctor: Eso no va a ocurrir nunca, cielo... y aunque pasara, ¿qué más da...? Teresa y yo sólo somos amigos, nada más, nos escribimos una o dos veces al año y ya está... entre Teresa y yo ya no hay amor... nuestra historia terminó hace muchos años, y ahora me alegro de que acabara, porque eso me permitió enamorarme otra vez de verdad, conocer a la mujer más maravillosa del mundo, a tu madre, y poder vivir junto a ella siempre... gracias a ella os tengo a vosotros dos también y me hacéis el hombre más feliz del mundo... (acaricia a su hija) así que tú no te preocupes por nada, princesa... tienes que estar muy tranquila... yo nunca os voy a dejar ni me voy a marchar a ninguna parte, ¿de acuerdo...?
María: De acuerdo, papá... te quiero... (le da un beso) y gracias por contarme vuestra historia... me ha gustado mucho y ahora sé que mis papás son muy fuertes y muy valientes... ¡tengo tanta suerte de vivir en esta familia...!

(María también se inclina sobre su madre y se funde en un abrazo con ella)

Asun: Yo también te quiero, tesoro, y que sepas que yo nunca voy a marcharme a ningún sitio sin tu padre... nunca nos vamos a separar de vosotros, nada ni nadie podrá con nuestra fuerza...
María: Lo sé... gracias, mamá... voy a ver que hace Dani...
Héctor: Muy bien, princesa...
Asun: Ahora mismo preparo un chocolate y merendamos todos juntos, ¿de acuerdo...?
María: Sí, vale...

(María se baja del sofá, deja el álbum de fotos a un lado y se va hacia la habitación de Dani, dejando a sus padres solos en el sofá. Héctor se acerca a Asun y la abraza también)

Asun: Me alegro de habérselo contado... ahora entenderá porque somos tan felices después de haber sufrido nuestras cosas...
Héctor: Sí... yo también... es tan terriblemente lista que no me gusta tener secretos con ella... y me siento tan orgulloso de ella...
Asun: Yo también me siento orgullosa de ella, y de ti... y por cierto, me han encantado esas palabras que has dicho cuando María te ha preguntado que pasaría si volviera Teresa alguna vez...
Héctor: Sabes tan bien como yo que no existe la más remota posibilidad de que Teresa vuelva a Madrid, y aunque lo hiciera, me daría igual...
Asun: Sí, ya lo sé... nosotros tenemos nuestra vida, y hemos construido una relación preciosa y muy fuerte... y estaremos juntos hasta el final, pase lo que pase...
Héctor: Exacto... tú lo has dicho... juntos... siempre...

(Héctor y Asun se funden en un amoroso beso)

Asun: Te quiero tanto, Héctor...
Héctor: Te quiero, mi niña... ven aquí... acurrúcate así conmigo, a mi lado...

(Asun se echa sobre el pecho de su marido relajada y feliz, mientras María observa con una sonrisa en los labios la tierna estampa entre sus padres, apoyada en el quicio de la puerta sin hacer ruido hasta que Dani se acerca susurrando)

Dani: ¿Qué pasa... qué hacen...?
María: Shhhh... nada que tu aún puedas entender... anda, vámonos al cuarto y dejémosles un rato tranquilos...
Dani: (se encoge de hombros) Bueno...

(María y Dani vuelven al cuarto a seguir con sus juegos hasta el momento de la merienda)



jueves, 27 de diciembre de 2012

Capítulo 44: Unos pantalones y una triste carta (Mayo 1965)


(Unos días después, Asun sale del trabajo y antes de volver a casa, se detiene delante de un escaparate de una tienda de moda femenina en la C/ Fuencarral, donde observa un maniquí con un par de pantalones muy elegantes. Asun nunca ha vestido ese tipo de prenda tan moderna aunque sí ha observado que cada vez más mujeres los llevan habitualmente por la calle, y con esa idea en la cabeza decide entrar en el interior de la tienda con la intención de probárselos. Ya en el probador y con los pantalones puestos, se mira de arriba abajo en el espejo y se siente cómoda y guapa, y finalmente decide comprárselos para sorprender a Héctor cuando llegue a casa)

(Asun llega a casa un poco antes de lo normal y Héctor aún no ha llegado con los niños, por lo que aprovecha para ponerse los pantalones antes de que aparezca. Al poco rato se oye la puerta de la calle y los niños entran corriendo en casa y dejan las mochilas en el sofá)

María: ¡Mami... mami, ya hemos llegado...!
Dani: ¡Hola, mamá...!

(Asun sale a recibirlos con sus pantalones recién estrenados)

Asun: ¡Hola, tesoros...! (abraza y besa a sus hijos)
Héctor: (mirándola de arriba abajo sorprendido) Hola... cariño... ¡vaya...!
Asun: (dándole un amoroso beso) Hola, mi amor... ¿te gustan...?
Héctor: Me he quedado sin palabras... estás... muy elegante, diferente...
Asun: (riéndose divertida) ¿Diferente...? ¿eso es todo lo que vas a decir...?
Héctor: ¿Qué quieres que te diga...? te quedan bien, lo que pasa que nunca te había visto vestir unos pantalones, eso es todo...
Asun: (acariciándole) Ya, ya lo sé, pero es que al salir de trabajar los he visto en un escaparate y me han parecido tan bonitos que no me he podido resistir a probármelos... (se da una vuelta) ¿qué opinas...?
María: Estás muy guapa, mamá...
Dani: Sí, muy guapa...
Héctor: (observándola de nuevo) Me gustan, en serio... te quedan muy bien... (bromeando) al fin y al cabo tú eres siempre la que has llevado los pantalones en esta casa...
Asun: (riéndose) ¡Que bobo eres...! en esta casa los dos llevamos los pantalones, y por eso nos va tan bien... pero me alegro de que te gusten... los llevaré cuando vaya a trabajar de vez en cuando o cuando salgamos a pasear también... me gusta estar a la moda...
Héctor: Y haces bien, cariño... di que sí... dame un beso... (los dos se besan con dulzura)

(En ese momento llaman a la puerta)

Dani: ¡Yo abro...!
Asun: Vale, pero pregunta a ver quien es...

(Dani va hacia la puerta)

Dani: ¿Quién es...?
Felisa: (desde el otro lado de la puerta) Soy yo, cariño, la abuela Felisa...

(Dani abre la puerta y entra Felisa)

Felisa: (le coge en brazos, le besa y le abraza) ¿Cómo está mi grandullón...?
Dani: Muy bien, abuela... hemos venido del colegio con papá ahora mismo...

(Felisa entra en el salón)

Asun: Ah, ¡hola, madre...! acabamos de llegar como quien dice...
Felisa: (mirando a Asun de arriba abajo sorprendida) ¿Qué llevas puesto, hija...?
Asun: Pues unos pantalones nuevos que me he comprado, madre... ¿le gustan...?
Felisa: Desde luego, nunca dejarás de sorprenderme...
Héctor: Está muy elegante, ¿a que sí, Felisa...?
Felisa: Bueno... si tú lo dices... demasiado moderna para mi gusto, pero en fin... yo no me meto en las nuevas modas, ya sabéis que yo soy un poco antigua...
Asun: (besando cariñosamente a su madre) Ya lo sabemos, madre, por eso la queremos tanto tal y como es... (observando que su madre tiene algo en la mano) ¿qué es eso que trae ahí...?
Felisa: ¡Ah, sí...! casi se me olvida... os traigo esta carta que me acaba de dar el cartero hace un momento... es para Héctor...
Héctor: (lo coge y mira el remite) Viene de Venezuela... ¡que raro que Teresa escriba en esta época del año...!
Asun: No sé por qué pero me da la sensación de que pueden ser malas noticias...
Felisa: (empezando a preocuparse) ¿Malas noticias... para vosotros...?
Asun: No, madre, no se preocupe... no es nada que nos afecte directamente...

(Héctor abre el sobre y empieza a leer la carta)

Queridos Héctor y Asunción,

Seguramente os sorprenderá que me ponga en contacto de nuevo con vosotros y más en unas fechas tan poco habituales, pero sólo lo hago para comunicaros que lamentablemente hace unas semanas nuestro querido Simón falleció de una grave neumonía que le ha tenido ingresado en el hospital los dos últimos meses. Ya sabéis que su estado de salud no era bueno últimamente y se ha ido agravando en el último otoño. Mi madre está destrozada, pues ya sabéis lo mucho que le quería y lo unida que ha estado a él en los últimos años, de manera que ahora ha venido a vivirse con nosotras y con Alejandro para estar más acompañada; al menos, nuestro cariño y amor nunca le va a faltar y así evitamos que se quede sola mucho tiempo.

Hablando de cosas más alegres, debo deciros que recibimos vuestra cariñosa felicitación de Navidad con la foto de vuestros niños, son muy guapos, sin duda, y no me extraña que estéis muy orgullosos de ellos, dadles un beso muy fuerte de mi parte.

Cuidaros mucho y sed muy felices. Recibid un fuerte y caluroso abrazo desde el otro lado del océano.
Un beso,
Teresa

Héctor: ¡Vaya por Dios...! pues si que son malas noticias...
Asun: Ya me imaginaba yo algo así... después de lo que dijeron en la última tarjeta que recibimos en navidades...
Felisa: Yo no conozco de nada a la pobre Carmen, pero tiene que ser horrible perder dos maridos en pocos años... ¡yo no quiero ni imaginarme que haría yo si perdiera a Trino...!
Asun: Madre, por Dios, no piense en esas cosas tan tristes...
Héctor: Pues ya lo siento por Carmen... esa mujer ha sufrido demasiado, y ahora esto... tendré que escribir una carta mostrándole nuestras condolencias...
Asun: Claro que sí, cariño... nos ponemos ahora con ello antes de cenar...
Felisa: Bueno, hijos, yo os dejo y me bajo a la portería... que tu padre está a punto de llegar del taller y tengo que hacer la cena...
Asun: Muy bien, madre... pues hasta mañana entonces... y gracias por subirnos la carta...
Felisa: No hay de que, hija... ¡adiós, mis niños...!
María: ¡Adiós, abuela...!
Dani: ¡Adiós...!
Héctor: Adiós, Felisa... gracias...

(Héctor va al escritorio de su despacho, coge una cuartilla y un bolígrafo y vuelve al salón)

Asun: Niños, poneros con los deberes o a jugar o lo que queráis, que papá y yo tenemos que escribir una carta importante... y después empezaré a preparar la cena...

(Dani sale corriendo para su habitación)

María: ¿A quién vas a escribir, mami...?
Asun: Es un poco complicado, tesoro...
María: (quejándose un poco) ¡Mamá, que ya soy mayor, tengo 7 años...! puedo entender muchas más cosas de las que tú te crees... y además no quiero que haya secretos...
Héctor: Una vez más tienes razón, princesa... y no es ningún secreto... verás, es que hemos recibido una carta de Teresa...
María: ¿La mamá de Alejandro...? ¿otra vez...?
Asun: Sí, cariño... resulta que se ha muerto una persona muy querida para ella que tu padre conocía muy bien, se llamaba Simón, era mayor y estaba muy enfermo, y Teresa nos escribe una carta desde Venezuela para contarnos que el pobre Simón ha muerto hace unas semanas... Simón estaba casado con la madre de Teresa...
María: ¿Simón era el padre de Teresa...?
Héctor: No, princesa... el padre de Teresa también murió hace algunos años, y su madre se volvió a casar después con Simón...
María: Ah, sí... ¿ves como si que lo entiendo...? no es tan difícil... bueno, me voy a hacer los deberes que tengo muchos problemas de matemáticas...
Asun: ¿Y son muy complicados, cariño...? ¿necesitas ayuda...?
María: No, mamá, son fáciles, de verdad...
Héctor: Muy bien, princesa, pero si necesitas ayuda, llámanos, eh...?
María: Que sí, papá... y me alegro de que no tengamos secretos...
 
(María se marcha a su habitación)

Héctor: Tenemos que encontrar el momento de hablar con ella de nuestra historia, ya va siendo hora de que entienda muchas cosas... no quiero que piense que le ocultamos algo raro...
Asun: Estoy de acuerdo... de este verano, no pasa... te lo prometo, nos sentamos un día con ella y se lo explicamos todo, ¿de acuerdo...?
Héctor: Me parece bien, de acuerdo... vamos a ponernos con esto...
Asun: Sí, claro...

(Héctor empieza a escribir)

Querida Teresa,

Me pongo en contacto contigo tras haber recibido las tristes noticias del fallecimiento de Simón. Asun y yo lamentamos profundamente este fatal desenlace y te hacemos llegar nuestras más sinceras condolencias. Me gustaría asimismo que le des un fuerte beso y abrazo a tu madre, que imagino es la que peor lo está pasando en estos momentos. Simón siempre ha sido una persona muy importante en su vida y más desde la muerte de Pascual. También queremos que le des un abrazo a Alejandro, que para él también habrá sido una triste pérdida, teniendo en cuenta que Simón era un poco como el abuelo que nunca tuvo.

Nosotros seguimos muy bien por aquí en Madrid. Aprovecho para comunicarte una gran noticia y es que a Asun le han ascendido en su trabajo, ahora ya es toda una redactora jefe de la revista y como es natural, estamos todos muy orgullosos de ella y muy felices. María acaba de cumplir los 7 años y Daniel en breve cumplirá los 4 años y es que el tiempo pasa volando.

Te mandamos un fuerte abrazo y muchos besos de todos

Héctor    Asun

(Héctor dobla la carta y cierra el sobre)

Héctor: Pues ya está...
Asun: Fantástico... mañana la ponemos en el correo y le llegará en una semana más o menos...
Héctor: Bien... voy a ponerme una copa antes de cenar, ¿quieres tú algo...?
Asun: No, gracias... voy a quitarme los pantalones y me pongo con la cena...
Héctor: De acuerdo... yo voy a ver si María necesita ayuda con los deberes...
Asun: Está bien...

(Los dos se acarician mutuamente y se miran con ternura, dándose un cálido beso)








lunes, 24 de diciembre de 2012

Capítulo 43: Escapada a Segovia (Abril 1965)


(Abril de 1965. Un soleado sábado de primavera, Héctor y Asun han decidido probar el recién estrenado coche para pasar un día fuera de Madrid con los niños. Asun y Héctor quieren que los niños conozcan la pintoresca ciudad de Segovia, a tan solo 95 kilómetros de Madrid, famosa por su acueducto romano maravillosamente conservado, su majestuoso alcázar en forma de barco, que sirvió de fortaleza y lugar de residencia de numerosos reyes castellanos, y su catedral gótica situada en la Plaza Mayor).

(A primera hora de la mañana, después de desayunar, los niños ya están preparados para salir y los padres también)

Asun: Hala tesoro, vámonos...
María: ¿Adónde nos vamos, mami...?
Héctor: Os vamos a llevar de excursión, princesa...
María: ¿De excursión...?
Asun: Sí... ¿no te apetece...? os vamos a enseñar una ciudad muy bonita que está a pocos kilómetros de Madrid... tenemos que coger el coche y tardaremos un poco, pero no mucho, ya verás...
Dani: Tengo mucho sueño, mami...
Asun: Lo sé, cielo, pero hemos tenido que madrugar un poco para que nos cunda el día... podrás dormir un rato en el coche de camino, si quieres...
Héctor: Vámonos, familia...

(La familia Perea se monta en el coche de Asun, que conducirá todo el camino. Héctor se sienta al lado de su mujer y los niños ocupan los asientos traseros. Dani se tumba en el regazo de su hermana dispuesto a dormirse)

María: ¡Ay, Dani...! ¡no seas pesado...!
Dani: Es que tengo mucho sueño...
Héctor: María, cielo, ¿te molesta mucho que Dani se tumbe ahí o prefieres que se eche un poco más a la derecha...?
María: No, déjalo, papá... (dirigiéndose a su hermano) está bien, túmbate si quieres, pero duérmete y no te muevas mucho...
Dani: Vale...

(Al poco rato, Dani duerme en el regazo de su hermana como un ceporro, sin enterarse de nada, mientras María se entretiene mirando el paisaje por la ventanilla)

María: Papi... ¿hay animales por la carretera...?
Héctor: Puede haberlos, corazón... ¿te has fijado en esa señal triangular de color rojo...?
María: Sí...
Héctor: Pues eso quiere decir que hay que ir con cuidado y conducir despacio y con precaución porque algún toro o vaca de los que hay en los alrededores puede saltar a la carretera y pueden ocasionar accidentes graves...
María: ¿Y por qué están sueltos...?
Héctor: Porque están pastando en el campo... son animales pertenecientes a granjas cercanas y durante el día sus dueños les dejan al aire libre para que coman la hierba... pero luego por la noche, se recogen otra vez a dormir dentro de la granja...
María: (mirando por la ventanilla) ¡Mira... ahí están... hay muchos...!
Asun: Tranquila, cariño, que no están en la carretera, si tu no les molestas a ellos, no pasa nada... (baja un poco la velocidad del coche y María se queda pegada al cristal contemplando como comen)

(Un par de horas después, la familia Perea entra en la ciudad de Segovia, aparcan en el centro monumental y se disponen a dar un paseo para tomar contacto)

María: ¡Dani, despierta, que ya hemos llegado...!
Dani: (desperezándose) Mmmm...
María: ¡Que te levantes, vamos...!
Dani: Ya voy... eres una mandona...
María: (protestando) ¡Es que me das calor...!
Asun: ¡Chicos... se acabó...! hala, salid del coche...

(El primer paseo va desde la Plaza del Azoguejo, donde se encuentra el majestuoso acueducto romano, subiendo por la conocida por los segovianos como Calle Real, hasta llegar a la Plaza Mayor donde se sitúa la Catedral, la Iglesia de San Miguel y el Teatro Juan Bravo. Por el camino también se detienen frente a la Plaza Juan Bravo con la estatua del famoso Comunero que preside la plaza y el Torreón Lozoya)

María: (admirando el acueducto) ¡Hala, mami... que bonito...!
Asun: ¿Verdad que sí, cariño...? pues este monumento es muy valioso y tiene mucho mérito porque a pesar de los años se sigue conservando fenomenal... fíjate que es de la época de los romanos, tiene más de 2000 años...
María: ¿Y para que sirve...?
Héctor: Pues ahora ya sólo es un monumento para verlo... pero originalmente servía para llevar el agua a la ciudad... los romanos lo construyeron para no tener que desplazarse hasta el río a coger el agua para beber y para lavar... tiene mucho mérito porque se dice que los constructores no utilizaron ni arena, ni barro, ni argamasa para unir las piedras, que iban colocando piedra sobre piedra y aguantaba sin caerse, pero yo no me lo creo mucho... sin embargo también hay una leyenda que me contaron una vez que decía que este acueducto había sido construido por el diablo en una sola noche...
Dani: ¿Por el diablo...?
Héctor: Sí, campeón, ese demonio tan feo que tiene los cuernos y el rabo de color rojo...
María: ¡Pero eso no puede ser...! no se puede hacer eso en solo una noche... es imposible...
Asun: Sí, eso mismo pienso yo... pero el caso es que es una auténtica maravilla...

(Héctor toma algunas fotos de su familia con el acueducto y después continúan el paseo por la Calle Real)

(Al llegar a la Plaza Mayor, lo primero que hacen es entrar en la Catedral, de estilo gótico tardío, con importantes retablos y capillas y donde los niños se entretienen como manda la tradición buscando la baldosa más pequeña del suelo de la catedral. Posteriormente entran en la Iglesia de San Miguel, famoso lugar por ser el escenario donde Isabel la Católica fue coronada como Reina de Castilla en 1474)

Daniel: (saliendo de la iglesia) Papi, ¿cuándo vamos a comer...? tengo hambre y me aburro de tantas iglesias... son todas iguales...
Héctor: Enseguida, campeón... vamos a buscar un restaurante por la zona, ¿vale...?

(La familia Perea entra en un céntrico restaurante donde se dan el lujo de degustar una de las especialidades de la tierra, el cordero segoviano aderezado con una salsa de ajo y zumo de limón)

Asun: ¿Os gusta, chicos...?
María. Mmmm... buenísimo, mami...
Dani: Está muy blandito...
María: Voy a coger pan para untar en la salsa...
Héctor: (riéndose) Pues yo también...

(Tras acabar el postre y el café, la familia sale de nuevo a dar otro paseo por la ciudad, encaminando en esta ocasión sus pasos hacia el Alcázar. Tras verlo por fuera entran en el museo interior donde Dani pasa un rato muy intenso admirando las enormes armaduras, lanzas y espadas que allí se exponen. Cuando salen al exterior, de nuevo, se asoman al muro donde se observan vistas preciosas de la ciudad. Los niños contemplan en primer lugar la vista de la Catedral a lo lejos, después, por el otro lado, la retorcida carretera que lleva hasta el cercano pueblo de Zamarramala, población conocida por la Fiesta de las Águedas, y celebrada siempre el domingo siguiente al 5 de Octubre, donde se elige a un par de alcaldesas que gobernarán el pueblo durante un par de días y donde durante el desarrollo de la fiesta se ridiculiza la figura del hombre varón. Y un poco más a la derecha puede verse la montaña, que en ese punto su forma se asemeja a la de una mujer tumbada, motivo por el cual recibe el nombre de “Montaña de la mujer muerta”)

Dani: ¿Y ahora adónde vamos...?
Asun: Vamos a buscar el coche, tesoro... y vamos a bajar a la Iglesia de la Fuencisla, que es la virgen patrona de Segovia...

(La familia Perea vuelve a buscar el coche donde lo dejaron aparcado por la mañana y bajan con él a la explanada donde se encuentra la Iglesia de la Virgen de la Fuencisla y la Iglesia de San Juan de la Cruz, fundador de la Orden de los Carmelitas. Antes de entrar en la Iglesia de la Fuencisla, se detienen para tomar unas preciosas fotos del Alcázar, visto desde abajo)

Héctor: Niños... poneros ahí con vuestra madre...
María: ¿Aquí...?
Héctor: Sí, princesa... y sonreíd a la cámara...
Dani: Vale, papi...
Asun: Ahora os hago yo una, cariño, con vuestro padre... (coge la cámara)
Héctor: Gracias, mi amor, me apetece tener una foto con mis niños de este lugar tan hermoso...

(Los cuatro se quedan contemplando la forma del Alcázar desde esa panorámica)

Héctor: ¿Qué os parece...?
María: Tiene forma de barco...
Asun: Exacto... muy bien, eres muy observadora...
Dani: Pues yo no lo veo...
María: Mira, Dani, ¿no ves el pico que hace así, que parece como la parte delantera del barco en el que fuimos a Mallorca...?
Dani: (esforzándose) ¡Hala... es verdad...!
Héctor: ¿Te gusta, campeón...?
Dani: Sí...

(Una vez visitada la Iglesia de la Fuencisla, la familia Perea vuelve al coche ya para regresar a Madrid. Ya está atardeciendo y en un par de horas será totalmente de noche, por lo que Asun quiere llegar antes de que oscurezca del todo, pues no se siente segura conduciendo de noche, de modo que emprenden el viaje de vuelta)

Héctor: ¿Lo habéis pasado bien, niños...?
María: ¡Sí...!
Dani: ¡Sí...!
Asun: ¿Os ha gustado lo que habéis visto...?
María: Muy bonito, mami... tenemos que hacer más excursiones como esta, ¿verdad, Dani...?
Dani: Sí... me lo he pasado muy bien, pero lo que más me ha gustado son los soldados con los caballos, y las espadas...
Héctor: ¿Y a ti princesa...?
María: A mí me ha gustado mucho el acueducto y también el Alcázar por arriba y por abajo...
Asun: Me alegro mucho... la verdad es que lo hemos pasado muy bien... y estoy de acuerdo en que hay que repetir esto más veces...

(Poco a poco, los kilómetros van pasando y la luz va siendo cada vez menor. Los niños, rotos por el cansancio, se han quedado profundamente dormidos recostados el uno sobre el otro)

Asun: ¿Ya se han quedado dormidos...?
Héctor: (mirando hacia el asiento trasero) Como troncos...

(Héctor se queda un momento mirando a sus hijos como duermen plácidamente con una sonrisa en los labios)

Héctor: Son tan listos, cariño... aprenden muy rápido, y estoy tan orgulloso de ellos...
Asun: Sí, yo también, la verdad es que son como esponjas... es increíble...
Héctor: Lo que también me parece increíble es que pueda crearse algo tan bonito a partir de un acto de amor aparentemente inocente...
Asun: (sonriendo emocionada) Es inevitable, cariño... de algo mágico y bonito sólo pueden crearse cosas bonitas...
Héctor: (pone su mano en la pierna de Asun haciéndole una tierna caricia) Te quiero...
Asun: (sonriendo) Lo sé... yo también a ti... (pensativa) y volviendo a nuestros niños, me imagino que tienen que estar agotados los pobres... yo también tengo ganas de llegar ya a Madrid...
Héctor: ¿Quieres parar y que coja yo el coche lo que queda de camino...?
Asun: No, no te preocupes... tengo que acostumbrarme a conducir también con poca luz, incluso de noche... pero gracias por el ofrecimiento...
Héctor: Ahora en cuanto lleguemos, nos tomamos un vaso de leche y directos a la cama...
Asun: Me parece bien... lo único que necesito es descansar esta noche...

(Al cabo de un rato, ya están de vuelta en el barrio. Asun aparca el coche en una calle cercana. Héctor y Asun deciden no despertar a sus hijos y los cogen en brazos, llevándoles a casa para meterles en la cama. Posteriormente, van a la cocina, se toman un vaso de leche y se duermen ellos también hasta bien entrada la mañana siguiente)









jueves, 20 de diciembre de 2012

Capítulo 42: Un regalo sobre ruedas (Abril 1965)


(Un par de semanas después, mediados de Abril de 1965. Asun ya ejerce de redactora-jefe en la revista. Sus compañeros se han tomado de buen grado las nuevas funciones y responsabilidades de Asun, a la que intentan ayudar en lo posible, facilitando el desarrollo de las reuniones y acuerdos en todo lo referente a los artículos que se publican en cada una de las ediciones de la revista. Asun está feliz e ilusionada con su nueva faceta y aspira a aprender lo antes posible para desenvolverse con mayor soltura en las obligaciones que conlleva su nuevo cargo)

(Héctor y Bonilla están en el despacho, recientemente han estado inmersos en uno de sus nuevos casos, fijando los turnos de vigilancia de mañana y tarde de un supuesto empresario que se hace pasar por un rico inversor extranjero y que ya ha estafado varios millones de pesetas en los negocios fraudulentos que ha llevado a cabo. Héctor y Bonilla tienen ya todas las pruebas concluyentes de sus chanchullos y sólo queda dar parte a la policía para que lo detengan con las manos en la masa)

Héctor: Bonilla, ya he llamado a Vallejo para que envíe a sus hombres al aeropuerto a efectuar la detención de ese tipejo... el muy granuja quería coger un avión rumbo a Brasil... se creía que se iba a ir una vez más de rositas con el dinero para meterlo en alguna cuenta de esas que tiene en los paraísos fiscales...
Bonilla: Pues espero que esta vez se le caiga el pelo, porque ya está bien de defraudar y engañar a todos estos empresarios que son buena gente y que se han creído sus mentiras y sus tejemanejes...
Héctor: No te preocupes, Bonilla... nosotros hemos hecho nuestro trabajo y ahora le toca a la policía y a los jueces hacer el suyo... ¡somos buenos, socio...!
Bonilla: ¿Una copa para celebrarlo, jefe...?
Héctor: ¿Por qué no...?

(Bonilla sirve dos copas de whisky y ambos lo saborean mientras hablan amistosamente)

Héctor: Y hablando de copas, no sabes lo divertida que estaba el otro día Asunción cuando fuimos a la fiesta de la revista... bebió algo más de la cuenta, o mezcló bebidas, el caso es que tanto Aurelia como ella tenían una marcha... no paraban de hablar, y querían irse a bailar por ahí... menos mal que Gustavo y yo pusimos un poco de cordura y las conseguimos montar en el taxi y llevarlas a casa...
Bonilla: (riéndose) ¿Asun y Aurelia bebidas...? francamente no me las imagino... porque vamos, tú y yo nos hemos corrido unas cuantas juergas redondas, algunos más que otros, pero ellas...
Héctor: Pues tenías que haberlas visto, ver para creer... y para colmo, cuando llegamos al portal de casa, nos salió al rellano mi suegra...
Bonilla: (divertido) ¿Felisa...? ¿y qué pasó...? porque con lo que es esa mujer, seguro que le echó una buena bronca a Asun...
Héctor: (riéndose) No, no creas... digamos que fue bastante comprensiva e incluso mencionó una anécdota de cuando ella era joven y se emborrachó en las fiestas del pueblo... al parecer ella y Manolita se pimplaron la botella de aguardiente entre las dos...
Bonilla: (partido de risa) ¡Ay, Manolita y su aguardiente...! y hablando de otra cosa... ¿cómo le va a Asun en su nuevo puesto...?
Héctor: Pues la verdad es que está muy contenta... tiene más responsabilidad, claro, y más obligaciones, pero aguanta muy bien la presión... y hace lo que le gusta, así que no podemos pedir más...
Bonilla: Pero ahora tendréis un poco más de lío para compaginar el trabajo con el cuidado de los críos... me imagino que Asun tendrá reuniones de trabajo y esas cosas...
Héctor: Bueno, algunas veces, sobre todo el día que cierran la edición, pero eso sólo pasa una vez a la semana... por lo demás lo llevamos bastante bien... pero sí estaba pensando en una cosa... como sabes, dentro de unos días es el cumpleaños de Asun y me gustaría darle una sorpresa, ya me conoces...
Bonilla: Si puedo ayudarte a preparar algo, aquí me tienes, ya lo sabes...
Héctor: Me gustaría aprovechar la ocasión para comprarle el coche ese que ya le hace falta...
Bonilla: Es un regalo un poco caro para un cumpleaños, ¿no te parece...?
Héctor: Ya lo sé, hombre... no se trata de comprarle el regalo así, sin más... se trata más bien del efecto sorpresa... yo le daría una tarjeta o un vale que ponga lo del coche, aunque lógicamente ella es quien tiene que elegir uno que le guste, dentro de un orden, claro... pero lo que sí me gustaría saber es si tú tienes algún amigo o contacto de esos tuyos que nos pueda proporcionar un buen coche a un precio razonable, ya me entiendes... ya sé que nos vamos a meter en muchos gastos, otra vez con las letras del banco y eso, pero ahora como el sueldo de Asun es más alto, acabaremos de pagarlo antes, digo yo... y además Asun necesita un coche, para que no tenga que depender siempre de que yo la lleve o para que pueda recoger a los niños del colegio, y seguramente tendrá que viajar de vez en cuando... es una de las responsabilidades que debe asumir con su nuevo cargo...
Bonilla: Entiendo lo que quieres decir... pues hablaré con mi amigo a ver si sabe de algún coche que esté bien y a buen precio... ¿lo quieres nuevo o de segunda mano...?
Héctor: Hombre... si es de segunda mano que sea prácticamente nuevo, no me gustaría que tuviera un montón de kilómetros y que esté muy desgastado...
Bonilla: Tranquilo, mi amigo tiene buenos contactos y conoce de algunos coches que están en muy buen estado... a veces son coches que han estado en la exposición dentro del concesionario y que no se han movido apenas...
Héctor: Pero estarán muy estropeados si la gente va al concesionario a probarlos...
Bonilla: No te creas... están prácticamente nuevos, la carrocería está impecable, ni un arañazo... y lo que son los componentes, el motor, las tripas, etc están perfectos... la única diferencia es que por el hecho de que hayan pasado de la fábrica a la exposición durante algún tiempo abarata mucho su precio... piénsatelo... puedes ahorrarte un buen dinero y llevarte un coche estupendo...
Héctor: Me lo pensaré... siempre está bien ahorrarse dinero, siempre y cuando no me den gato por liebre...
Bonilla: Te puedo asegurar que no... hazme caso... incluso si quieres puedo llevarte a ver alguno de los que conoce mi amigo y juzgas tú mismo... y luego cuando Asun conozca el contenido de la sorpresa y esté de acuerdo, podéis venir los dos a elegir uno que os guste...
Héctor: Me parece bien, Bonilla... hacemos eso entonces... ¿te parece bien que tú y yo nos acerquemos mañana por la tarde a verlos...?
Bonilla: Sí, claro... llamaré a mi amigo... no hay problema...
Héctor: Bien... gracias por tus ideas y por tu tiempo...
Bonilla: No hay de que, para eso están los amigos...

(Héctor y Bonilla terminan su copa y siguen con el trabajo pendiente de revisar)

(Al día siguiente, Héctor y Bonilla se acercan a un concesionario a través de uno de los contactos de Bonilla, y Mariano, el encargado, les enseña un coche pequeño que acaba de entrarle hace unas semanas. Héctor lo observa bien, entra dentro para comprobar el espacio y el aspecto interior e incluso le toma una fotografía para que Asun pueda verlo cuando se desvele la sorpresa)

Mariano: Les dejo solos mejor para que lo hablen, señores...
Bonilla: Muy bien, gracias... (dirigiéndose a Héctor) bueno... ¿qué te parece...?
Héctor: Tiene muy buena pinta, la verdad...
Bonilla: Hombre, ya te digo que este tipo de coches son una oportunidad única aunque claro, a ese precio te llevas éste y claro, no puedes pedirlo en otro color o con alguna prestación personalizada, porque eso ya sería comprarlo directamente a la fábrica al precio que marcan...
Héctor: Ya, ya, claro... ¿te gusta el color...?
Bonilla: A mí sí, me parece que un coche azul es bonito, elegante... y creo que a Asun le va a gustar también...
Héctor: Sí, ¿tú crees...?
Bonilla: Si quieres nos vamos y nos lo pensamos...
Héctor: Vamos a hacer una cosa mejor... como el cumpleaños de Asun es mañana, tendremos una cena en casa especial con los niños y aprovecharé para entregarle una tarjeta con la fotografía del coche... ¿crees que nos lo puede reservar un par de días sin compromiso...? lo digo para que Asun pueda venir a verlo conmigo pasado mañana y ya decidimos... y sino pues buscamos por otro lado...
Bonilla: Sí, seguro, tú déjame a mí que el señor Mariano y yo llegamos a un acuerdo...
Héctor: Está bien...

(Bonilla mantiene una conversación amistosa con el encargado y finalmente consigue que les reserve el coche un par de días sin compromiso, y en caso de que finalmente no estén interesados, no habrá problema y el coche volverá a sacarse a la venta para otros clientes potenciales)

(Bonilla y Héctor salen del concesionario)

Héctor: Muchas gracias, Bonilla, eres un lince para los negocios...
Bonilla: Ya sabes que yo por ayudar a mis amigos, lo que sea... puedes contar conmigo siempre que quieras...
Héctor: (dándole una palmadita en el hombro) Sí, lo sé... bueno... me voy para casa que ya es tarde y no quiero que Asun sospeche nada raro...
Bonilla: Sí, claro, de acuerdo... nos vemos mañana en el despacho a primera hora...
Héctor: Sí, hasta mañana, Bonilla y gracias otra vez...
Bonilla: (sonriendo) De nada...

(Héctor se dirige a casa y Asun ha llegado ya aunque hace muy poco, y los niños están en su cuarto, María haciendo los deberes y Dani jugando y pintando. Héctor saluda muy cariñoso y alegre como siempre a su familia y una tarde más se dedican a sus rutinas normales de baños y cenas mientras se cuentan los pormenores de su día en el trabajo)

(Al día siguiente, Héctor ha revelado la foto que hizo del coche en el concesionario el día anterior, y está preparando un sobre y una tarjeta para la cena de esta noche donde van a celebrar el cumpleaños de Asunción)

Héctor: (escribiendo en la tarjeta) “Para mi niña y para la mejor mamá del mundo... un año más queremos celebrar tu cumpleaños de una forma especial... y dadas las obligaciones y responsabilidades de tu nuevo cargo creo que ha llegado el momento del que tanto hemos hablado... por fin vas a poder disponer de un coche propio para tus desplazamientos, viajes o lo que se tercie... si te gusta este que he visto, es tuyo... porque tú te lo mereces todo... con todo mi amor para ti... un beso muy grande de esos que tanto te gustan... Te quieren tu marido y tus hijos, Héctor   María   Daniel.”

(Héctor firma la tarjeta y la mete en el sobre junto con la fotografía, y luego cierra el sobre y en la parte delantera escribe: “Para mi Asun en el día de su cumpleaños”)

(Ya por la noche, la familia Perea se dispone a compartir una cena juntos para celebrar el cumpleaños de Asun. También suben a cenar los padres de Asun junto con Irenita y disfrutan de una rica cena preparada por Felisa y Héctor con mucho cariño)

(Llega el momento de los postres y el café, y Héctor aprovecha para dejar el sobre en el sitio de Asun. Cuando Asun va a sentarse con su café en la mesa, encuentra el sobre que Héctor le ha dejado)

Asun: (sorprendida) ¿Y esto qué es...?
Héctor: Ábrelo, a ver que opinas...

(Asun abre el sobre toda nerviosa y lo primero que encuentra es la foto del coche y no entiende nada)

Asun: Pero...
Héctor: Lee la nota y lo entenderás...
Asun: (lee la tarjeta) ¡Oh... Dios mío...! ¡Héctor...! ¿lo estás diciendo de verdad...?
Héctor: Pues claro que sí... si te gusta este podemos ir mañana mismo a por él, y sino, buscamos otro...
Asun: (se tira a los brazos de su marido y le besa sin parar) Eres de lo que ya no existe... ¿pero tú sabes lo que cuesta un cacharro como este...?
Héctor: Sí, perfectamente... ayer fui yo a verlo, la verdad es que Bonilla me hizo de intermediario, ya sabes que tiene muchos contactos en todas partes, y me llevó al concesionario, lo estuve viendo... y a mí me gustó, pero no sé si a ti el azul te convence...
Asun: (se sienta en las rodillas de su marido y no para de acariciarle) Pues claro que sí, cariño... azul, rojo, verde, lo que sea, me da igual... ¡es un coche, un coche para mí...! ¡es que me hace tanta ilusión...!
Felisa: A ver, déjame ver la foto, hija...
Asun: Tome madre... ¿verdad que tengo un marido maravilloso...?
Felisa: Sí, hija desde luego no se puede decir que no sea tremendamente desprendido y es como una caja de sorpresas...
Asun: Claro que sí, madre... por eso le quiero tanto... (vuelve a besarle)
Héctor: ¿Y usted, Trino, qué opina...? usted que entiende de coches...
Trino: (mirando la foto) Pues así, a simple vista tiene una pinta estupenda... y es nuevo, hija, ¿qué más se puede pedir...?
Asun: (sigue acariciando y besando a su marido) Es perfecto... mañana me voy a verlo contigo y si nos lo podemos traer cuanto antes, mejor...
María: A ver, mami... (mira la foto) ¡que bonito...! ¡vamos a tener un coche nuevo...!
Asun: Sí, tesoro... tu padre está en todo... ¿no es maravilloso...?
Héctor: (besando a su mujer) Felicidades, mi niña... te quiero...
Asun: Y yo más... (le devuelve el beso muy enamorada)
Felisa: Bueno, hija, nosotros nos vamos bajando a la casa...
Asun: Muy bien, madre... la cena estaba riquísima y ojalá podamos seguir celebrando cumpleaños así de especiales...
Trino: (besando a su hija) Adiós hija, hasta mañana...
Asun: Adiós, padre, que descansen...
Héctor: Adiós...

(Héctor y Asun se quedan recogiendo las cosas de la cena para posteriormente acostar a los niños y luego ellos también se van a la cama, lugar donde una Asun muy emocionada y fielmente enamorada de su marido, dedica a Héctor el tiempo suficiente para regalarle una sorpresa también muy especial como se merece)

(Al día siguiente después de salir del trabajo, Asun y Héctor han quedado en el concesionario. Felisa se ha encargado en esta ocasión de recoger a los niños del colegio y llevarles a casa hasta que sus padres vuelvan)

Héctor: (enseñándole el coche) Bueno, ¿qué te parece...?
Asun: (mirándolo por todas partes) Es precioso... ¿puedo verlo por dentro...?
Encargado: Sí, claro, señora, adelante, por favor...
(Asun abre la puerta y se pone al volante)
Asun: Me gusta mucho... los asientos son cómodos, la tapicería está bien... ¿y a ti te gusta, cariño...?
Héctor: Claro que sí... pero a quien más te tiene que gustar es a ti que es la que más lo va a usar...
Asun: Ahora ya no tengo excusas si Julio me manda ir a algún sitio lejos de la redacción...
Héctor: Pues de eso se trata, de tu comodidad... es el momento perfecto y la ocasión para adquirirlo, ¿no te parece...?
Asun: Sí... nos lo quedamos... ¡aunque madre mía sólo de pensar en meternos ahora en estos gastos me dan escalofríos...!
Encargado: No se preocupe, señora... ya lo hablé el otro día con su marido... el coche tiene un precio único y los plazos son muy cómodos para hacer frente a los pagos mensuales... ni se van a enterar...
Asun: Bueno, bueno, ya será menos... habrá que apretarse el cinturón una vez más, pero todo sea por mejorar...
Héctor: Bien dicho, cariño...

(Héctor y Asun se reúnen con el encargado para firmar los papeles de la compraventa y tras discutir algunos detalles sobre la matriculación, cierran la operación con éxito, quedando en un par de días para recoger el coche y llevarlo a casa)

(Unas semanas después, Asun ya se ha acoplado perfectamente al coche y lo lleva al trabajo con total naturalidad, utilizándolo también para recoger a los niños del colegio algunos días y desplazándose con él a hacer ciertas gestiones propias de su nuevo cargo en la redacción. Asun está encantada con él ya que le permite una mayor autonomía y movilidad, e incluso es ideal para hacer pequeñas escapadas de fin de semana con Héctor y con los niños)











martes, 18 de diciembre de 2012

Capítulo 41: Una noche especial para Asun (Marzo de 1965)


(Un par de semanas después, finales de Marzo de 1965. Todo está preparado en el Palacio de la Prensa para acoger un año más la Fiesta Anual de la Revista “A Media Voz”. En estas últimas semanas, Julio ha tenido mucho trabajo con la organización del evento, pues quiere que salga perfecto, ya que no solo acudirán todos los empleados y responsables de la revista sino también periodistas de otras publicaciones, fotógrafos y publicistas)

(También en casa de los Perea, se respira un ambiente de felicidad por la importancia del evento. Asunción va a ser nombrada oficialmente nueva redactora-jefe de la revista, recogiendo así el testigo de su antecesor y ha decidido estrenar vestido para la ocasión)

Asun: (mirándose al espejo) ¿Qué tal estoy...?
Héctor: Estás radiante, cariño... muy guapa... y los pendientes que compramos en Mallorca te quedan ideales con ese vestido...
Asun: Sí, ¿te gustan...?
Héctor: Las perlas combinan con todo, eso es lo bueno...
Asun: Ayúdame con el collar, por favor...
Héctor: Claro... (Héctor coloca el collar cuidadosamente sobre el cuello de su mujer, engarzando el broche con soltura) ya está...
Asun: (sonriendo) Gracias...
(María entra en la habitación de sus padres)
María: (abre la boca asombrada) ¡Hala mamá, que guapa...!
Asun: ¿Te gusto, tesoro...?
María: (mueve la cabeza afirmativamente) Sí... estás muy elegante...
Héctor: Ya lo he dicho yo... va a triunfar esta noche... pues cuando quieras, nos vamos...
María: Voy a coger la mochila con mis cosas y nos bajamos Dani y yo a casa de los abuelos...
Héctor: Muy bien, princesa... dame un beso, anda... y portaros bien, eh...?
María: Que sí, papá... pasadlo bien...
Asun: Nosotros no sé a que hora volveremos, pero mejor pasamos mañana por la mañana a buscaros a la portería, ¿de acuerdo...?
María: Vale, mamá... ¿puedo darte un beso...?
Asun: Claro, cariño... ven aquí...
María: Es que no quiero estropearte la cara...
Asun: Tranquila, que no pasa nada...

(María le da un beso a su madre y otro a su padre, y acto seguido pasa por su cuarto, coge la mochila con algunos bártulos, y después va a buscar a Dani a su cuarto para hacer lo mismo)

Dani: (entra corriendo en la habitación de sus padres) ¡Que no me he despedido...!

(Dani da un beso a cada uno de sus padres y después, los dos hermanos se bajan a casa de sus abuelos)

Héctor: ¿Ya lo tienes todo, mi vida...?
Asun: Sí, cojo el bolso y la chaqueta y nos vamos...
(Héctor y Asun se dirigen a la puerta y salen a la calle donde cogen un taxi)

(Al llegar al Palacio de la Prensa, Héctor y Asun entran en el recinto y deciden esperar dentro a que lleguen Aurelia y Gustavo. Al poco rato las dos parejas se reúnen en la sala donde se va a celebrar el evento y toman asiento)

Aurelia: ¡Hola, Asun...! ¡que guapa estás...!
Aurelia: Tú sí que estás estupenda...
Gustavo: (estrechando la mano) ¡Héctor...!
Héctor: (le da una palmadita en el hombro) ¡Gustavo...! ¿qué tal...?
Gustavo: Pues todo en orden... hemos dejado a Clara con su abuelo y se ha quedado tan contenta diciendo que iba a terminar todos los deberes del fin de semana...
Héctor: Sí, María ha pensado lo mismo, quiere aprovechar el fin de semana para jugar y salir a pasear con nosotros cuando esto haya pasado... se han quedado con los abuelos y tan contentos...
Aurelia: ¿Estás nerviosa...?
Asun: Bueno, quizás, un poco... pero prefiero no pensarlo mucho...
(En ese momento llega Julio y saluda a las dos parejas)
Julio: ¡Hola, parejas...!
Héctor: ¡Julio...! que bueno verte... hacía tiempo que no coincidíamos por el barrio... ¿dónde te metes...?
Julio: Pues la verdad es que paso mucho tiempo en la revista, y apenas tengo tiempo de pasarme por el Café a tomarme algo... pero te prometo que una vez se haya pasado toda esta locura y cuando Asun se ponga al día, quedamos sin falta...
Héctor: Claro, por supuesto... invito yo, y eso no tiene discusión...
Julio: Está bien, como quieras...
Asun: Julio, ¿tengo que ponerme en algún sitio concreto...?
Julio: No, tranquila, quédate aquí con tu marido, aquí estáis bien...
Aurelia: Julio, ¿tú vas a ser el maestro de ceremonias...?
Julio: Me temo que sí... pero bueno, ya me voy acostumbrando a eso de tener que figurar... (estrechando la mano) Gustavo, me alegro de verte...
Gustavo: Igualmente, Julio...

(El acto comienza con el discurso de bienvenida de Julio)

Julio: Buenas noches, damas y caballeros... un año más quiero abrir este acto tan especial para nuestra revista... son ya 3 años los que han transcurrido desde que iniciamos esta nueva andadura y debo decir que no nos ha podido ir mejor... la acogida por parte del público y de nuestros lectores ha sido estupenda... el volumen de ventas ha ido en aumento en el último año y la cuenta de resultados es positiva, por lo que estamos realmente contentos... pero para llegar a esto hace falta contar con el trabajo y el esfuerzo de una buena parte de los que hoy estamos aquí reunidos... porque sin ellos nada tendría sentido, por eso quiero en primer lugar agradecer a todos los compañeros de la revista, porque para mí no sois empleados sino compañeros, vuestro interés y motivación por sacar la revista adelante... muchas gracias, de corazón...

(Todos aplauden)

Julio: Este año quiero además hacer oficial otro anuncio importante... se trata de un cambio de rumbo en esta nuestra revista... nuestro compañero y redactor-jefe actual Don Rodrigo, nos dice adiós tras habernos dedicado los últimos años de su vida laboral en activo, para retirarse a disfrutar de su vida personal y familiar... Don Rodrigo, por favor, suba al estrado y dedíquenos unas palabras, por favor...

(Todos aplauden y Don Rodrigo sube al estrado)

Rodrigo: Queridos compañeros y amigos, como bien dice Julio, la vida está llena de etapas y ciclos... yo llevo 40 años de mi vida dedicados al periodismo, mi amor más preciado aparte de mi mujer, claro está... (todos ríen) durante este tiempo he podido conocer y compartir numerosas vivencias en varios ámbitos de esta hermosa profesión que sin duda debe ser vocacional... pero también ha llegado el momento de parar, de pensar y de tomar decisiones que afectan a mi vida personal y familiar... y por este motivo ha llegado el momento de decir adiós, he estado muy a gusto con vosotros estos últimos años, pero mi mujer me necesita a su lado y quiero dedicarle el tiempo que ella se merece y disfrutar juntos de los años que nos puedan quedar... de este modo deseo de corazón lo mejor para la revista y para la persona que va a sustituirme en el puesto de redactor-jefe, que estoy seguro que lo va a hacer estupendamente... me consta que es una persona fuerte, valiente, que ama esta profesión por encima de todo y le deseo toda la suerte del mundo en esta nueva aventura... y quiero dar las gracias a Julio por confiar en mí y darme la oportunidad de acabar mi carrera profesional en “A Media Voz”, ha sido una experiencia muy grata que no voy a olvidar nunca... ¡gracias...!

(Todos aplauden nuevamente el emotivo discurso de Don Rodrigo)

Julio: Bueno, y sin más dilación, y antes de que el champagne se nos suba a la cabeza, quiero hacer oficial el anuncio de la persona que a partir de ahora va a llevar el timón de la redacción... ya todos la conocéis de sobra y sabéis de su buen hacer profesional y personal... se trata de nuestra compañera Asunción Muñoz...

(Todos aplauden y Asun sube al estrado)

Asun: Hola a todos... la verdad es que desde aquí arriba, la situación impone un poco... en primer lugar me gustaría agradecer a Julio la confianza que ha depositado en mí al ofrecerme un puesto de tanta responsabilidad y espero estar a la altura teniendo en cuenta el listón tan alto que nos ha dejado Don Rodrigo... (todos aplauden) la verdad es que cuando entré a trabajar en lo que entonces era “Sucesos”, no tenía ni idea de periodismo y ni siquiera era consciente de mi vocación como escritora... con el tiempo he ido aprendiendo muchas cosas, todos me habéis enseñado en estos años lo mejor y también lo peor de esta profesión, y yo me he ido quedando con lo que realmente merece la pena... voy a aprovechar esta oportunidad que me brinda la vida para sacar lo mejor de mí y espero no decepcionaros ya que voy a necesitar vuestra ayuda... (todos vuelven a aplaudir) quiero también dedicar unas palabras a Héctor, mi marido, la mejor persona de este mundo... él siempre ha confiado en mis posibilidades y siempre me ha brindado todo su apoyo, todo su cariño y su amor de forma incondicional... a él le debo en gran parte el estar hoy aquí y quiero que sepa que siempre me tendrá ahí, pase lo que pase... te quiero, cariño... (todos aplauden mientras Héctor deja escapar alguna lágrima visiblemente emocionado) y por último quiero hacer una mención especial a Don Jesús Rubín de Celis, mi maestro, mi mentor, un gran jefe y amigo, fue él quien me enseñó todo lo que sabía de esta profesión y también me transmitió su amor por el periodismo... 
desgraciadamente la muerte le sorprendió demasiado pronto, pero su legado permanece más vivo que nunca... allá donde esté sólo quiero decirle que seguiré sus sabios consejos, ya que fue precisamente él quien me abrió los ojos y me hizo darme cuenta antes que nadie de lo que empezaba a sentir por Héctor... ¡gracias a él y gracias a todos...!

(Todos aplauden el emotivo discurso de Asun y ella vuelve a su asiento, besando a su marido con ternura)

Aurelia: ¡Muy bien, Asun...!
Asun: ¡Gracias...!
Julio: (desde el estrado) Y ahora... ¡a disfrutar de la fiesta...!

(La música empieza a sonar y los invitados poco a poco se van animando a bailar, mientras otros beben de sus copas y degustan algunos de los canapés que los camareros van pasando por la sala. La velada transcurre de forma agradable, alargándose hasta bien entrada la medianoche)

(Al acabar la velada, los matrimonios Perea y Olavide salen a la calle con la intención de coger sendos taxis y dirigirse hacia sus respectivas casas. Asun y Aurelia han bebido un poquito más de la cuenta y mantienen una achispada conversación con sus maridos y sus amigos)

Asun: (con voz achispada) ¿Pero ya nos vamos...? ¡si es muy pronto...!
Aurelia: (con voz achispada) ¡Eso, eso...! ¡vámonos a bailar...!
Gustavo: De ninguna manera... Aurelia, cielo... ¿pero tú te has visto...? si te cuesta andar en línea recta...
Aurelia: (con voz achispada) ¡Que exagerado eres...! como si tú no bebieras nunca...
Asun: (con voz achispada) No le hagas ni caso...  fíjate en nuestros maridos, para un día que bebemos nosotras un poquitito de nada... y ya nos están echando la charla...
Héctor: Yo no pienso decir ni esta boca es mía... bastante me has tenido que aguantar ya en alguna de mis borracheras pasadas, mejor me quedo calladito...
Asun: (con voz achispada) Eso, eso, que estás más guapo... (se lleva las manos a la cabeza) ¡buf...! ¿seguro que es por ahí la parada de taxis...?
Héctor: Sí, cariño... cógete de mi brazo, anda... que tú sola no llegarías ni en tus mejores sueños... ¿te das cuenta, Gustavo...? ver para creer...
Gustavo: Sí... será mejor que encontremos un taxi rápido, las llevemos a casa y las ayudemos a meterse en la cama...

(Héctor y Gustavo llegan a la parada de taxis y una vez allí ayudan a sus respectivas mujeres a meterse dentro)

Héctor: Vamos, cariño... eso es, así...
Asun: (elevando un poco la voz) ¡Adiós, Aurelia...! ¡que descanses...!
Aurelia: (elevando la voz) ¡Adiós, Asun...! ¡me lo he pasado de cine...! ¡ha sido tan divertido...!
Gustavo: ¡Aurelia, cariño... baja la voz...! ¡estás dando un espectáculo...!
Héctor: Gustavo... ya nos veremos...
Gustavo: Sí, claro... adiós...

(Los taxis se ponen en marcha y ambos matrimonios se dirigen a sus respectivas casas)

(El taxi llega al portal de Héctor y Asun, y Héctor ayuda a Asun a salir del taxi y paga al conductor)

Héctor: (cogiéndola del brazo) Vamos, cariño... será mejor que subamos a casa cuanto antes y te meta en la cama...

(Asun y Héctor esperan el ascensor cuando sale Felisa de la portería al escuchar algo de ruido)

Felisa: Ah, hola, hijos... ya habéis vuelto...
Asun: (con ligera voz achispada) ¡Hola, madre...!
Felisa: Asun, ¿estás bien...?
Asun: (con ligera voz achispada) Sí.... perfectamente...
Héctor: No se preocupe, Felisa... ha debido mezclar alguna bebida que no le ha sentado muy bien, y como no está acostumbrada a beber...
Asun: (con ligera voz achispada) Que no me pasa nada... que estoy bien, de verdad... pesados, que sois unos pesados...
Felisa: Desde luego... hija, no es por darte la charla, pero si te vieran así los niños... menos mal que ya están dormidos...
Asun: (con ligera voz achispada) ¡Madre, no exagere...! no estoy borracha... sólo estoy un poco contenta... ¿o es que usted nunca ha bebido alguna copita más de la cuenta...?
Felisa: (riéndose) Pues sí, hija, claro que sí, yo también he sido joven aunque te parezca mentira... recuerdo una vez en las fiestas del pueblo... ¡la cogorza que pillamos la Manuela y yo...! ¡dándole que te pego al aguardiente...! y lo peor fue al día siguiente, que éramos la comidilla del pueblo... en fin... os dejo, me voy a la cama... que descanséis...
Asun: (con voz de cansada) Hasta mañana, madre...
Héctor: Adiós, Felisa, que descanse...
Felisa: Cuídala, hijo...
Héctor: (guiñándole un ojo a su suegra) Descuide, que ahora mismo la meto en la cama y ya no se levanta hasta mañana por la mañana... adiós, Felisa...
Felisa: Adiós...

(Héctor y Asun suben a casa y Héctor abre la puerta de casa con su llave y después de entrar dentro y cerrar, coge a Asun en brazos y la lleva al dormitorio)

Asun: (con voz de cansada pero divertida) ¡Como me gusta que me lleves así, cariño...!
Héctor: Anda, vamos a ver que te ayudo a quitarte todo esto y a ponerte el camisón...

(Héctor deja a Asun sobre la cama, le quita los zapatos, la chaqueta y el vestido y los deja en el galán, después saca el camisón de la cómoda y le ayuda a ponérselo)

Asun: (poniéndose cariñosa) ¿Con qué vas a sorprenderme esta noche...?
Héctor: Me parece que tú no estás hoy para muchas sorpresas... ya has tenido demasiadas emociones por hoy...

(Héctor se cambia de ropa rápidamente y ayuda a Asun a arroparse y se acuesta junto a ella)
Asun: Cariño... te quiero...
Héctor: Yo también, mi amor... incluso así estás encantadora... hala, vamos a dormir y mañana será otro día... buenas noches...

(Héctor besa en la frente a su mujer, y Asun se abraza a su marido y cierra los ojos)

Asun: Mmmm... buenas noches...

(Héctor apaga la luz de la mesilla y se queda mirando a Asun un momento antes de dormirse él también)

(A la mañana siguiente, Asun abre los ojos y ve como su marido la está mirando y acariciándole el pelo con ternura)

Héctor: Buenos días, mi niña...
Asun: (llevándose las manos a la cabeza) ¡Buf...! serán buenos para ti, porque lo que es yo, me va a estallar la cabeza...
Héctor: (riéndose) Eso me suena... pero no te preocupes porque para estos casos tengo un remedio infalible... voy a traerte una aspirina y un vaso de agua...

(Héctor se levanta al cuarto de baño y coge el bote de aspirinas del armario y un vaso lleno de agua)

Héctor: Toma... te sentará bien...

(Asun se toma la aspirina)

Asun: Gracias, cariño... eres un cielo... ¿sería mucho pedir que me prepararas un café bien cargado...?
Héctor: Por supuesto que no... ahora mismo te lo preparo... ¿cómo te sientes...?
Asun: Ahora mismo es como si me estuvieran golpeando la cabeza con un martillo... ¡oh...! ¿tanto bebí anoche...?
Héctor: No me digas que no te acuerdas...
Asun: (protestando) ¡Pues claro que me acuerdo...! ¡no estaba tan borracha...! pero supongo que la mezcla del vino con el champagne y con los licores que vinieron después hicieron el resto...
Héctor: No te preocupes que no hiciste nada de lo que tengas que avergonzarte... (sonriendo) además estabas muy divertida...
Asun: (justificándose) Necesitaba relajarme y despejarme... estaba contenta, estábamos de celebración y aquellos licores estaban tan dulces y tan ricos que entraban solos... y hacía tanto calor con el baile en la sala aquella...
Héctor: No es necesario que te justifiques, cariño... estas cosas pasan a veces y no pasa nada... un día es un día...
Asun: Ya, pero no me gusta que mi madre me eche la charla...
Héctor: Bueno, pero tu madre reconoció que ella también había tenido alguna aventura de ese tipo... no le des más vueltas, lo importante es que la aspirina ya te va a empezar a hacer efecto muy pronto y con el café que te traigo yo ahora y una buena ducha, estarás como nueva en un periquete...
Asun: (suspirando) Ojalá tengas razón... porque lo peor de las noches en las que bebes más de la cuenta, es la resaca del día siguiente...
Héctor: ¡Que te voy a contar yo de las resacas...!
Asun: Sí, ya sé que tú tienes un buen montón de historias para no dormir en ese aspecto... aunque afortunadamente en los últimos años te controlas mucho más a la hora de beber...
Héctor: Porque ahora no necesito beber para olvidar... ha habido etapas en mi vida en que la bebida era la única salida para dejar de ser yo, para dejar de pensar que era un fracasado y un desgraciado... pero desde que estamos juntos ya no me siento así y no necesito refugiarme en la bebida para escapar... el único sitio donde quiero refugiarme es aquí, contigo, a tu lado y con los niños, porque vosotros sois los que me dais la paz y la alegría que necesito para ser feliz...
Asun: (dándole un amoroso beso) Te quiero...
Héctor: (le devuelve otro beso) Lo sé... y yo a ti... voy a por ese café...
Asun: De acuerdo...

(Asun se toma el café bien caliente y cargado que Héctor le trae de la cocina y posteriormente se mete en la ducha para despejarse)

(Un rato después y ya arreglados, Héctor y Asun bajan a la portería a buscar a los niños y después salen todos juntos a dar un paseo en esta soleada mañana de domingo, María con su bici y Dani con su triciclo recién estrenado, regalo de los Reyes Magos de este año)