(Tres meses después, marzo de
1965. La primavera está a punto de llegar y con ella los días más largos y un
tiempo más agradable. El año ha empezado sin novedad para nuestros
protagonistas, que se han pasado el invierno trabajando con sus rutinas
habituales. Héctor y Asun celebraron en Febrero su cuarto aniversario de boda
con una pequeña cena íntima a la luz de las velas que culminaron en una
romántica noche con intercambio de regalos y algo más especial, aunque por
supuesto sus hijos ya estuvieran durmiendo para entonces)
(Este fin de semana, Bonilla
celebra una reunión entre amigos para tomar una merienda y disfrutar de una
sesión de diapositivas en el enorme salón de su casa, donde todos van a poder
ver algunas de las fotos que la pareja tomó en su crucero por el Caribe las
pasadas Navidades)
(Mientras los niños juegan en el
cuarto de Javier, todos los amigos se sientan a disfrutar de la velada,
tomándose unos cafés y unas copas mientras ven la sesión de diapositivas)
Héctor: Desde luego, Bonilla, ay
que ver las que montas... ¿tú estás seguro que quieres que veamos vuestras
vacaciones...?
Bonilla: No veo por que no, es
una forma como otra cualquiera de pasar el rato... y además así os hacéis una
idea de lo que se puede ver por ahí, por si os animáis alguna vez a hacer algo
parecido...
Héctor: ¡Uy, Bonilla...! yo por
mí encantado... (bromeando) eso sí, si tú me pagas el viaje, claro...
(Todos se ríen)
Bonilla: Bueno, pues ya podéis
apagar la luz...
(Gustavo, que es el que más cerca
está del interruptor, lo apaga)
Bonilla: Mirad, esto de aquí es
la vista de los Cayos...
Asun: ¡Madre mía, que agua más
cristalina y turquesa...! se parece a algunas de las calas de Mallorca, ¿te
acuerdas, Héctor...?
Héctor: Pues claro que sí... era
precioso...
Aurelia: Sí, la verdad es que
Mallorca no tiene nada que envidiar al Caribe... y está mucho más cerca...
Matilde: Sí, es cierto, pero lo
bueno es que en el Caribe en esta época del año te puedes bañar y hace un sol
espectacular... ¡anda, mira, esa foto mía en bikini...! ¿pero bueno, Bonilla,
cielo, cómo se te ocurre incluir esa foto en el carro de diapositivas...?
Asun: No tienes de que
avergonzarte, Matilde, estás estupenda...
Bonilla: Y yo como marido estoy
la mar de orgulloso...
Héctor: Dí que sí, Bonilla... yo
también tengo por ahí unas fotos de Asun en bikini que quitan el hipo...
Asun: (dando un manotazo
divertido a su marido) ¡Héctor... pero bueno...!
Bonilla: Y éste era el barco del
crucero...
Gustavo: Muy grande, sí señor...
y muy bonito... desde luego Bonilla un viaje así debe costar una fortuna...
Héctor: Yo lo que no termino de
entender, Bonilla es porque no te llevas al crío cuando hacéis un viaje de
estos... es tan bonito todo, que si yo pudiera permitirme algo así, no dejaría
en casa a los niños por nada del mundo... ¡figúrate... si hasta me llevé a
María al viaje de novios...!
Matilde: Sí, la verdad es que lo
pensamos, pero al final decidimos hacer un viaje como si fuéramos novios
nosotros solos... en fin, otra vez será...
Asun: Suerte que podéis repetir
la experiencia... nosotros tendríamos que trabajar toda una vida para hacer ese
viaje una sola vez...
Gustavo: (mirando otra fotografía) ¿Y ése quien es...?
Bonilla: Ah, sí... es uno de los
guías de la excursión... le contratamos para que nos llevara a una isla
paradisíaca de verdad... de esas poco exploradas por los turistas...
Matilde: Y cuando llegamos en la
barquita, nos ofreció probar el jugo de coco... ¡está riquísimo...!
Aurelia: ¡Ay, mira, ahí estás tú
con el coco...!
Bonilla: Pues el guía, Nelson se
llamaba... partió el coco con una destreza increíble y nos ofreció para
probarlo... y también comimos un plátano a medias...
Matilde: Bueno, y esa otra foto
en la piscina del barco, cuando coincidimos con aquellos americanos...
Bonilla: Sí, es cierto... y menos
mal que ellos hablaban un poquito de español, porque yo y mi nivel de inglés
básico no son suficientes para hacerse entender...
Héctor: Sí, pues si vieras el
mío, que no sé decir ni hola... mi garganta ya no está preparada para aprender
idiomas... sólo sé hablar un poco de francés, lo poco que aprendí en el
colegio... es una suerte que nuestros hijos si vayan a aprender inglés en
condiciones... como tú siempre dices, Bonilla, es el idioma del futuro...
(La velada transcurre de forma
muy agradable durante el resto de la tarde, con más fotos y comentarios, entre
risas, café y alguna que otra copa, pero siempre disfrutando de la grata
compañía y amistad que han formado todos los matrimonios)
(Una semana después, Asun y
Aurelia están en la revista trabajando en sus respectivos asuntos, cuando suena
el interfono de la mesa de Asun)
Asun: (apretando el botón) ¿Sí,
quién me llama...?
Julio: Asun, soy yo, Julio... ¿puedes
venir un segundo a mi despacho...?
Asun: Claro, Julio, enseguida
voy...
(Asun se queda mirando a Aurelia
un tanto nerviosa)
Aurelia: Ay, Asun que creo que te
ha llegado la hora...
Asun: ¿Por qué lo dices...? ¿has
oído algo que yo no sepa...?
Aurelia: Bueno, no exactamente,
pero el otro día iba hacia el archivo y de pasada escuché unas frases de una
conversación que Julio estaba manteniendo en su despacho con el
redactor-jefe...
Asun: (poniéndose nerviosa) ¡Ay,
Aurelia, desembucha...! ¿y por qué no me has dicho nada...? ¿qué decían...?
Aurelia: Ya te digo que apenas
escuché nada serio... solo que el redactor-jefe le decía a Julio que estaba
agotado y que creía que estaba ya llegando su momento de retirarse...
Asun: ¿Tú crees que Julio querrá
hablarme de eso...?
Aurelia: ¿De qué si no...?
Asun... tú eres la redactora más veterana de las que estamos aquí... y te
mereces ese ascenso, te lo he dicho muchas veces... confía en ti misma un poco
más... ya verás, vas a llegar muy lejos...
Asun: (nerviosa perdida) ¡Ay, que
no puedo mantenerme en pie por más tiempo...! voy al despacho de Julio y que
sea lo que tenga que ser...
Aurelia: ¡Suerte...! (le guiña un
ojo)
(Asun entra en el despacho de
Julio)
Asun: Hola, Julio, buenos días...
Julio: Buenos días, Asun,
siéntate por favor... ¿quieres tomar algo, un café, por ejemplo...?
Asun: Sí, gracias, un café está
bien...
(Julio se levanta a por la
cafetera y pone dos cafés bien negros sobre la mesa)
Julio: ¿Azúcar...?
Asun: Sí, un terrón... ya sé que
yo siempre solía tomarlo sin azúcar, pero de un tiempo a esta parte, me he
acostumbrado a ponerle un poco...
Julio: Pues eso seguro que es la
maternidad... que te endulza la vida...
Asun: (sonriendo nerviosa) Sí,
será eso...
Julio: (observando que Asun no
para de tocarse el pelo) Te veo un poco nerviosa... ¿estás bien...?
Asun: Sí... perfectamente...
¿por...?
Julio: Porque desde que has
entrado por la puerta no has parado de tocarte el pelo, y nunca te he visto
hacerlo... tú siempre has sido una mujer capaz de soportar la presión y la tensión bastante bien...
¿hay algo que te preocupe...? ¿tienes a los niños enfermos o algo...?
Asun: No, que va... no me pasa
nada, Julio, de verdad, estoy bien...
Julio: ¿Y con Héctor va todo bien
en casa...?
Asun: Sí... perfectamente... nos
queremos cada día más... ¿por qué lo preguntas...?
Julio: Bueno, porque a lo mejor
dentro de nada vas a poder hacer con él ese viaje especial que hasta ahora no
podías permitirte...
Asun: Julio, por favor, me estás
poniendo nerviosa... ¿quieres decirme qué pasa...? no me gusta que des tantos
rodeos...
Julio: ¿De verdad no te lo
imaginas...? no me puedo creer que ni Aurelia ni tú no sospechéis nada...
Asun: Aurelia no lo sé, pero yo
te puedo asegurar que no sé nada de nada, de verdad...
Julio: Está bien... te lo
contaré... la semana pasada tuve una reunión con nuestro redactor-jefe, y me
estuvo poniendo al corriente de las últimas novedades, del cierre de la edición
y todo eso, y me comentó que estaba ya muy cansado del trabajo, que tanta
responsabilidad le empezaba a agobiar y que creía que había llegado la hora de
dejar el timón a otra persona, alguien más joven, emprendedor, con ganas de
trabajar, ya me entiendes...
Asun: Bueno, eso que dices tiene
sentido, pienso que otra persona más joven, alguien con garra y frescura quizá
le daría otro aire a la revista...
Julio: Pues precisamente por eso,
creo que ha llegado tu hora, Asunción... sabes que siempre he confiado en ti,
en tu buen hacer profesional y personal... tú me conoces desde hace muchos años
y somos amigos, y sabes que yo no te mentiría cuando te digo que tienes valía,
y que pienso que eres la persona perfecta para ese puesto... y además sabes que
te lo mereces...
Asun: Bueno, Julio, la verdad es
que yo tampoco te voy a mentir... ocupar ese puesto es algo con lo que llevo
soñando años, me hace muchísima ilusión... pero la verdad, me ha pillado de
sorpresa, digamos que no lo esperaba así tan de repente...
Julio: En realidad no es algo tan
de repente... tú ya sabes que yo llevo pensando en ti para ese puesto casi
desde el mismo momento que comenzamos la nueva etapa en la revista... y creo
que definitivamente ya ha llegado la hora de compensarte por todo lo que has
hecho para que este proyecto salga adelante... Asun, mírame... la revista no
sería lo mismo sin ti, y yo te aprecio de verdad... y te estoy dando la
oportunidad de que me demuestres que vales para ese puesto... estoy
completamente seguro que no me vas a decepcionar...
Asun: (emocionada) Agradezco
Julio, de verdad, que hayas pensado en mí... y te aseguro que trabajaré duro, y
que no te voy a decepcionar... la revista seguirá adelante con más fuerza que
nunca...
Julio: Pero tampoco quiero que te
machaques, ¿eh...? me gusta que sigas siendo como eres, y que no descuides a
Héctor ni a los niños por el trabajo... la familia es lo más importante... de
hecho ni siquiera tendrás que cambiarte de mesa, quiero que sigas ocupando ese
espacio, aunque ahora lo hagas desde otra perspectiva, supervisando el trabajo
de los otros redactores y dándome cuenta de todo lo que pase en la redacción, tendremos
reuniones semanales para comentar los artículos que vamos a incluir al cierre
de cada edición, y de todo lo demás me sigo ocupando yo, de las reuniones con
publicistas, de controlar la contabilidad, por eso no tienes que preocuparte...
aunque sí tendrás que pelearte de vez en cuando con los de imprenta, ya
sabes... la maquetación y esas cosas que a veces pueden ser un poco pesadas...
Asun: Sí, lo sé, don Jesús solía
decir que a veces los de imprenta cuestionaban las razones de poner un artículo
o una foto en un cierto orden...
Julio: Pues a eso me refiero,
pero para cualquier problema que se te presente, yo estoy aquí para ayudarte, y
te aseguro que no vas a estar sola, y estoy seguro que los compañeros también
te lo van a poner fácil... son buena gente, Asun...
Asun: Sí, ya lo sé... y no me
agobia la responsabilidad, de verdad... voy a estar a la altura y me alegra que
confíes en mí...
Julio: Sólo quiero que sepas que
ante todo no te estoy dando el puesto por la amistad que nos une... eso quiero
que quede fuera de toda duda, por si alguien lo cuestiona... te doy el puesto
porque te lo mereces y porque quiero que me demuestres lo que vales, ¿de
acuerdo...?
Asun: (sonriendo emocionada)
Entendido... te lo demostraré... y muchas gracias, Julio, de verdad... ¿pero
esto ya es oficial...?
Julio: Bueno, en realidad es más
bien algo extraoficial... el anuncio oficial y el traspaso de poderes se hará a
finales de mes, en la fiesta anual de la revista... pero puedes dar la buena
noticia a tus amigos y por supuesto a Héctor y a los niños...
Asun: (muy sonriente) Muy bien...
gracias, Julio... eres un amigo... (le da un fuerte abrazo)
Julio: (dándole una palmadita en
la espalda y guiñándole un ojo) Bienvenida a bordo...
(Asun sale del despacho de Julio
y cierra la puerta. Su corazón le late a mil por hora y está deseando dar la
buena noticia a su mejor amiga y por supuesto a su marido)
(Cuando Asun vuelve a la sala de
redacción, su cara de alegría la delata y Aurelia se levanta de la mesa como un
resorte)
Aurelia: ¿Bueno qué...? ¿tenemos
nueva redactora-jefe...?
Asun: (dando saltos de alegría)
¡Sí...! me ha dado el puesto, Aurelia... ¿te lo puedes creer...?
Aurelia: (abrazando fuertemente a
su amiga) ¡Lo sabía...! ese puesto era tuyo Asun, desde el principio... ¿acaso
lo dudabas...?
Asun: No lo sé, Aurelia... es que
en este momento siento tantas cosas que ya no sé que pensar...
Aurelia: En primer lugar,
tranquilízate... y créetelo... eres la nueva redactora-jefe, y te lo has ganado
por méritos propios, eso ni lo dudes...
Asun: Sí, eso mismo me ha dicho
Julio... pero a veces temo no estar a la altura...
Aurelia: Lo vas a hacer muy bien,
ya lo verás... ¿cuándo se lo vas a decir a Héctor...?
Asun: Ahora mismo, voy al
despacho a decírselo cuanto antes...
Aurelia: Muy bien, yo te cubro si
alguien pregunta por ti... felicidades, jefa... (vuelve a abrazarla)
Asun: Muchas gracias, Aurelia, de
verdad, eres una gran amiga, y te prometo que no se me va a subir el puesto a
la cabeza...
Aurelia: Eso ya lo sé, mujer...
tú siempre has tenido los pies sobre la tierra, y eso es precisamente por lo
que te has ganado la confianza y el reconocimiento... enhorabuena...
Asun: Gracias... me voy a ver a
Héctor, y nos iremos a comer juntos, supongo, así que no volveré hasta después
del almuerzo...
Aurelia: Bien... vete, vete
tranquila...
(Asun coge su gabardina y su
bolso y se marcha a la calle)
(Al poco rato Asun llega al
despacho de Héctor y Bonilla y llama a la puerta)
Asun: ¡Bonilla, Héctor, soy yo,
Asunción...!
(Héctor abre la puerta)
Héctor: ¡Hola, cariño...! (le da
un amoroso beso) ¿cómo tú por aquí...?
Asun: Pues, verás... he mirado el
reloj y he visto que se acercaba la hora de comer, y me he dicho, voy a invitar
a comer a mi maridito a un restaurante de la zona, hoy no vamos a comer en casa
de mi madre...
Héctor: ¡Vaya...! ¿celebramos
algo especial...?
Asun: Pues sí, una buena
noticia... estás hablando con la nueva redactora-jefe de la revista “A Media
Voz”...
Héctor: (asombrado) ¿De
verdad...? ¡oh, Dios mío... Asunción...! (levanta a su mujer en vilo y la da
unas cuantas vueltas)
(Bonilla sale del archivo
interior del despacho justo cuando Héctor y Asun están dándose un beso)
Bonilla: Perdonad parejita...
¡vaya, que contenta te veo, Asun...! ¿qué pasa, que estás otra vez
embarazada...?
Asun: No, Bonilla... no tiene
nada que ver con eso... este vez estamos celebrando mi ascenso... a partir de
ahora voy a ser la nueva redactora-jefe de “A Media Voz”...
Bonilla: ¿En serio...? (abraza a
Asun) ¡pues mi enhorabuena...! eso hay que celebrarlo, claro que sí...
Héctor: ¿Te vienes a comer con
nosotros...? invito yo, por supuesto...
Asun: De eso nada, invito yo, que
para eso soy la recién ascendida...
Héctor: Está bien, no me voy a
oponer... (bromeando con Bonilla) a partir de ahora no va a haber quien la
tosa... es la nueva jefa y eso impone... te lo digo yo...
Asun: (riéndose) ¡Que bobo
eres...! yo voy a ser la misma de siempre, y te aseguro que no voy a cambiar
por muchos puestos de responsabilidad que ocupe...
Bonilla: Bueno, pues vámonos,
entonces... ¡felicidades, Asun...!
Asun: Gracias, Bonilla...
Héctor: ¿Y ya es oficial...?
Asun: Bueno, más bien
extraoficial... el nombramiento se hará público a final de mes, en la fiesta
anual de la revista, acto al que espero que me acompañes...
Héctor: Por supuesto, no me lo
perdería por nada del mundo, cariño... estoy tan orgulloso de ti... y ahora me
lo tienes que contar todo, con todos los detalles...
Asun: Claro, vámonos a comer y te
lo cuento por el camino, cielo...
Héctor: Sí vamos... ¿y quién más
lo sabe...?
Asun: Pues por ahora, sólo
Aurelia y vosotros dos... y esta misma noche lo sabrán Gustavo y Matilde,
claro, y mis padres, y los niños...
Héctor: Sí, sí, desde luego, esto
se merece una celebración por todo lo alto... (vuelve a besarla feliz y orgulloso)
Asun: (emocionada) No veo la hora
de contárselo a los niños...
Héctor: (sonriente) Ni yo...
(Los tres entran en el
restaurante y juntos comparten una distendida charla sobre los detalles del
ascenso de Asun)
(Ya por la tarde, Héctor está en
casa con los niños. María está haciendo los deberes antes de cenar y Dani está
jugando, mientras su padre lee un rato la prensa. Todos están esperando a Asun
que tras salir del trabajo se ha ido con Aurelia y Julio a tomar algo para
celebrar su ascenso en petit comité)
María: (levantando la vista de su
cuaderno de problemas) Papi... ¿cuándo viene mamá...?
Héctor: No creo que tarde mucho
ya, princesa... pero quiero que la esperemos aquí juntos para que os cuente
algo muy importante...
María: ¿Y qué es eso tan importante...?
Héctor: Yo no te lo puedo decir,
cariño... es mamá quien tiene que daros la noticia, a ella le va a hacer mucha
ilusión contarlo, ya verás... no quiero aguarle la fiesta...
María: Me parece bien, papá...
Dani: ¿Qué es lo que nos tiene
que contar...?
María: Dani, ¿es que no has oído
a papá...? tenemos que esperar a mamá y ser pacientes...
(En ese momento se oye la llave
en la puerta y es Asun la que entra en casa con una gran sonrisa)
Asun: ¡Hola...! ¿dónde están mis
niños...?
(Dani y María corren a abrazar a
su madre)
Dani y María: (al unísono)
¡Mamá... mami...!
Asun: Hola, tesoros... ya estoy
aquí...
Héctor: Hola, cielo... (le da un
beso) te estábamos esperando como agua de Mayo... están impacientes por saber
cual es esa buena noticia que tienes que darles...
María: Mami... ¿qué es eso tan
importante que vas a contarnos...?
Asun: A ver, cariño, sentaros en
el sofá y os lo cuento todo...
(Asun se sienta con los niños en
el sofá y Héctor se sienta en la butaca)
Asun: Hoy mamá ha recibido una
muy buena noticia en el trabajo... me han ascendido y me han dado un puesto de
más responsabilidad...
María: (mirando asombrada) ¿Vas a
ser la jefa...?
Asun: Bueno, algo así, cariño...
no voy a ser la que más mando en la redacción, pero sí voy a ocuparme de asuntos
más importantes y voy a organizar el trabajo de los compañeros, pero también
voy a seguir escribiendo artículos, que es lo que más me gusta del mundo...
Dani: Y vamos a ser ricos porque
vas a ganar más dinero, ¿a que sí, mamá...?
Héctor: ¡Pero Dani...! ¿dónde has
oído tú eso...?
Dani: El papá de Carlos, un niño
de mi clase es el jefe y es el que más dinero gana de toda su oficina y tiene
tanto dinero como el tío Bonilla...
Asun: (riéndose) Bueno, yo no sé
en que trabajará el papá de Carlos, pero te puedo asegurar que nosotros nunca
tendremos tanto dinero como él ni como el tío Bonilla... para eso hace falta
algo más que trabajar...
María: No le hagas caso, mamá,
sólo dice tonterías...
Héctor: María, no hables así de
tu hermano, es pequeño y a veces le cuesta entender un poco las cosas de los
mayores... además, tu hermano tampoco anda muy desencaminado... a tu madre sí
le van a subir el sueldo y va a ganar más dinero a partir de ahora, así que
aunque no seamos ricos, sí podremos permitirnos algún caprichito de vez en
cuando...
María: (abrazando a su madre)
Estoy muy contenta, mami... por ti...
Asun: Gracias, tesoro...
Dani: Yo también estoy muy
contento...
Asun: (abrazando a su hijo) Lo
sé, cariño... yo estoy feliz, de verdad...
María: ¿Y ya lo sabe Clara...?
Asun: Imagino que sí, la tía
Aurelia ya se lo habrá contado esta tarde cuando ha llegado a casa...
María: ¿Y la tía Aurelia se ha
puesto contenta...?
Asun: Claro que sí, cariño, esta
mañana me ha felicitado en cuanto se ha enterado de la noticia, y estamos todos
muy contentos...
Héctor: Es que es una noticia
excelente y vamos a celebrar una cena por todo lo alto para mamá, porque ella
se lo merece todo, ha trabajado mucho para conseguir esto... ¿quién quiere
ayudarme en la cocina...?
María: ¡Yo...!
Dani: ¡Y yo también...!
Héctor: Muy bien... pues nos
vamos a la cocina a preparar una suculenta cena mientras mamá se toma un
relajante baño caliente con espuma que se lo tiene bien merecido, ¿verdad que
sí...?
Asun: Pero Héctor...
Héctor: Ni peros ni nada... hoy
es un día especial y tú te mereces lo mejor... así que tómate tu tiempo, te
metes en la bañera y te das ese baño caliente especial con espuma, te relajas y
luego cenamos todos juntos, ¿de acuerdo...?
Asun: Madre mía, oyéndote hablar
así, ¿quién puede resistirse...? está bien... haré lo que dices, hace mucho
tiempo que no me doy un baño de esos... (mirando a su marido enamorada) muchas
gracias... te quiero... (le da un amoroso beso)
Héctor: Y yo a ti, mi niña...
María: Mami, yo también quiero un
beso...
Asun: Claro que sí, mi amor...
(le da un beso a cada uno de sus hijos) os quiero tanto a los dos...
(Héctor se mete en la cocina con
los niños, mientras Asun se va al cuarto de baño a darse
ese baño de espuma relajante)
(Una hora después, Héctor
ha preparado una suculenta cena ayudado por los niños, y consistente en arroz a
la cubana con salsa de tomate, un huevo frito y una salchicha para cada uno.
María ha puesto la mesa en el salón, y Asun sale del cuarto de baño con el albornoz
puesto y una toalla en la cabeza)
Asun: ¡Mmmm... como huele de
bien...! ¿ya tenéis la cena...?
Dani: Sí, mamá...
María: A ver si te gusta... papá
ha seguido la receta al pie de la letra...
Asun: Pues entonces seguro que
habrá salido estupendamente...
Héctor: (viene de la cocina con
los platos calientes y los pone sobre la mesa) ¡La cena está lista...! señora
de Perea... cuando quiera puede tomar asiento para disfrutar de un suculento
menú...
Asun: Muy bien... (sonriendo)
muchas gracias, cariño... voy un momento a peinarme que si no luego los rizos
se me enredan y luego no hay quien pueda con ellos...
(Asun va al dormitorio a peinarse
frente al espejo y vuelve al salón)
Asun: Ya estoy... ya podemos
empezar a cenar...
(Héctor sirve un poco de vino
para ellos y agua para los niños)
Héctor: (levantando su vaso y
pidiendo al resto de la familia que lo levante también) Hoy vamos a brindar por
mamá... por ser la mejor del mundo y por su ascenso en el trabajo, porque se lo
merece y porque lo va a hacer muy bien a partir de ahora... ¡salud...!
María: ¡Salud...!
Dani: ¡Salud...!
Asun: (emocionada) ¡Gracias...!
(probando un bocado) ¡Mmm...! ¡está riquísimo...! la verdad es que te voy a
tener que dejar más días al mando en la cocina...
Héctor: Bueno, voy haciendo mis
pinitos, pero reconozco que tú cocinas mucho mejor... y haces que lo difícil
parezca fácil...
María: Está muy rico, papi... ¿te
gusta, Dani...?
Dani: (con la boca llena) Sí...
(La familia Perea disfruta de una
opípara cena preparada con mucho amor, tras la cual los niños toman un vaso de
leche y se van a la cama. María acompaña a Daniel al cuarto de baño, allí se
lavan los dientes y luego a la habitación, le lee un cuento y le arropa, y
luego se va a la cama ella también)
María: Y ahora a dormir, Dani...
dejemos descansar a mamá y a papá...
Dani: Buenas noches, María...
María: Buenas noches, Dani...
(María apaga la luz de su
habitación y se mete en la cama lista para dormirse)
(Un buen rato después, Asun y
Héctor descansan tumbados en la cama de su habitación. Ambos no dejan de
mirarse enamorados y con las manos entrelazadas, haciéndose confidencias.
Héctor juguetea distraído con los rizos de Asun aún un poco mojados tras el
baño)
Héctor: ¿Qué piensas...?
Asun: En lo feliz que soy... y en
que por fin he conseguido lo que tanto tiempo andaba buscando...
Héctor: Ese puesto te lo has
ganado tú, por méritos propios... si has llegado donde estás ahora no es por
casualidad, has trabajado mucho para conseguirlo y por fin se te ha reconocido
tu esfuerzo, tu entrega y tu valía... yo estaba convencido de que algún día ese
puesto sería tuyo, y hoy por fin ese día ha llegado...
Asun: Reconozco que a pesar de
todo yo no las tenía todas conmigo...
Héctor: ¿Sabes qué es lo que te
pasa...? que te sigue faltando esa confianza en ti misma y en tus
posibilidades... ya te lo dije una vez y te lo repito, tienes que creértelo...
Asun: (besando con amor la mano
de Héctor) Quiero darte las gracias...
Héctor: ¿A mí por qué...?
Asun: Por ser como eres... por
estar ahí siempre que te necesito... por darme todo tu apoyo, tu cariño, tu
amor... gracias...
Héctor: No tienes que darme las
gracias... yo hago todas esas cosas solo porque te quiero y porque quiero
seguir pasando contigo el resto de mi vida... en eso consiste querer a alguien,
en apoyarle, en animarle y en estar ahí, a su lado, siempre, pase lo que
pase...
Asun: (emocionada) Te quiero
tanto... ya sé que a veces las personas usamos tanto esa palabra que termina
perdiendo su sentido y su esencia original... pero necesito que sepas que te
quiero de verdad, que no me imagino mi vida sin ti y que no quiero perderte
nunca... (acariciándole) nunca, mi amor... en estos momentos creo que no
existen palabras suficientes en el mundo para describir lo que siento...
Héctor: La mayoría de las veces
no hacen falta palabras para expresar los sentimientos... basta con dejarse
llevar por el corazón...
(Héctor y Asun van acercando sus
labios y comparten un maravilloso beso largo y profundo que emociona a ambos,
dejándose llevar poco a poco por sus sensaciones en forma de caricias, abrazos
y besos mutuos, haciéndose el amor lenta y apasionadamente y demostrando una
vez más su felicidad y complicidad)
Por fin Asun redactora jefe como su adorado mentor Rubin de Celis, lástima que eso no lo veamos el la pantalla, pero veremos otras avatares en la vida de la pareja. FELICIDADES:))
ResponderEliminarBESITOS:)
Redactora jefe nada menos!! Nuestra Asun lo vale. :)
ResponderEliminarGenial, raki, como siempre ^^
Bien, bien, Asun ya está dónde queríamos, todos contentos y Julio el que más porque al igual que Héctor siempre ha creído en ella.
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