domingo, 30 de diciembre de 2012

Capítulo 45: María conoce la verdad (Julio 1965)


(Las semanas van pasando rápidamente, o al menos esa es la sensación que tienen nuestros protagonistas. Ya estamos a finales de Junio y los niños han terminado el colegio con muy buenas notas, por lo que tanto Asun como Héctor están muy orgullosos. Ahora tendrán la oportunidad de disfrutar de unas largas y merecidas vacaciones hasta Septiembre, aunque no será hasta el mes de Agosto cuando Héctor y Asun puedan sumarse a esas vacaciones, ya que en ese momento Héctor cerrará el despacho y Asun se tomará su mes de descanso reglamentario)

(Mientras tanto, María y Daniel pasan el verano tranquilos, por las mañanas en casa de sus abuelos y por las tardes, en casa con su madre, ya que Asun al menos sí tiene jornada de verano y eso le permite disfrutar de las tardes libres para jugar con sus hijos o salir a pasear. Algunas tardes también van a casa de la familia Bonilla, donde los niños disfrutan de la piscina que hay en la urbanización, jugando con Javier y a veces también con Clara, que se suma algunas tardes al grupo)

(El mes de Julio va pasando con un calor sofocante en Madrid, tanto que a veces es imposible conciliar el sueño fácilmente. Los niños se acuestan tarde y se levantan todavía más tarde, lo que hace que Felisa tenga bastante descolocado el horario para atenderlos debidamente, aunque afortunadamente María y Daniel ya son bastante mayores y no dan demasiada guerra a su abuela, que aunque a veces no quiera reconocerlo, en el fondo está encantada con sus obligaciones como tal)

(Una tarde de finales de Julio, María está echando un vistazo al álbum de fotos de la familia para entretenerse. Asun está en la cocina preparando un bizcocho para la merienda, y Héctor acaba de llegar del despacho, metiéndose en el dormitorio a cambiarse, tras haber saludado a su familia. Daniel está en su habitación jugando con el nuevo juego de construcciones que le han regalado por su cuarto cumpleaños)

(Asun viene de la cocina, donde ya ha terminado con el bizcocho, sólo falta que se enfríe un poco y estará listo para comer, y entra en el salón, observando a su hija que está con el álbum de fotos en el sofá)
Asun: (sentándose en el sofá junto a su hija) ¿Qué haces, cariño...?
María: Mirando las fotos...

(Héctor entra en el salón)

Héctor: ¿Qué hace mi princesita...?
Asun: (guiñándole un ojo a su marido) Pues aquí está, echando un vistazo a las fotos...

(Héctor se sienta en el sofá junto a su hija)

Héctor: ¿Has visto alguna foto que te guste especialmente o que te sorprenda...?
María: (señalando las fotos del viaje a Tenerife) En estas fotos yo tenía 2 años, más o menos, ¿no...? y Dani estaba aquí dentro... (señala la barriga de su madre)
Asun: Sí, tesoro, yo estaba embarazada de tu hermano, más o menos de 4 meses...
Héctor: ¿Recuerdas algo de aquel viaje...?
María: Algunas cosas... el barco, la vista de aquella montaña tan alta desde el hotel... (pasa la página hacia atrás) y esta foto es de vuestra boda, ¿verdad...?
Héctor: Sí, princesa... y tú estabas guapísima llevando los anillos...
María: Es que... estaba pensando...
Asun: ¿En qué, mi vida...?
María: ¿No es un poco raro que yo ya hubiera nacido cuando se celebró vuestra boda...? quiero decir, lo normal es que los papás se casen primero y luego tengan los bebés... aunque Clara me ha dicho que cuando la tita Aurelia y el tito Gustavo se casaron ella ya estaba en la barriga de su mamá...
Asun: (sonriendo con dulzura) Así es, cariño... cuando los titos se casaron, Clara llevaba en la barriga de su mamá unos cuatro meses...
María: ¿Y eso por qué...?
Héctor: Pues es una historia un poco larga...
María: No importa... tenemos toda la tarde y yo quiero saberlo...
Asun: Está bien, te lo contaré... hace muchos años, el tito Gustavo estaba comprometido con otra chica, mucho antes de conocer a Aurelia, y se iba a casar con esa chica...
María: ¿Y qué pasó...?
Asun: Pues que aquella chica a su vez estaba enamorada de otro hombre y en realidad ella no estaba enamorada de Gustavo... el pobre Gustavo lo pasó muy mal cuando se enteró, y decidió romper su compromiso...
María: Pues me parece muy mal...
Héctor: ¿Qué es lo que te parece mal, cariño...?
María: Que aquella chica no estuviera enamorada del tito Gustavo, porque el tito es un hombre muy bueno... tuvo que ponerse muy triste...
Asun: Pues sí, pero fue entonces cuando apareció Aurelia y gracias a ella el tito Gustavo volvió a sonreír... enseguida se enamoraron el uno del otro... y fruto de ese amor, vino Clara...
María: Pero entonces eso que hicieron los titos antes de casarse no está bien...
Héctor: ¿Por qué no, mi vida...?
María: Porque las monjas de mi colegio dicen que hacer eso sin estar casado es pecado...
Asun: Tú no tienes que hacer caso de lo que dicen las monjas... sobre esos temas no pueden opinar... y claro que no es pecado... cuando una pareja se quiere y está enamorada, no es pecado...
María: ¿Y luego los titos se casaron...?
Héctor: Sí, princesa... cuando la tita Aurelia supo que estaba embarazada, decidió que lo mejor era casarse con el tito Gustavo, antes de que la gente del barrio empezara a hablar mal de ellos...
Asun: Es muy injusto que tengas que tomar decisiones precipitadas por evitar las habladurías...
Héctor: Ya cariño, pero a veces no queda más remedio...
María: (volviendo a mirar las fotografías de la boda de sus padres) Pero y entonces... vosotros os casasteis cuando yo tenía más de 2 años... ¿la gente no hablaba mal de vosotros...?
Asun: Sí, cariño, por desgracia la gente habla demasiado y la mayoría de las veces, mal... pero también hubo muchas personas que nos defendieron como los abuelos, por ejemplo...
Héctor: Además es que nuestra historia era un poco más complicada que la de los titos... nosotros no podíamos casarnos cuando supimos que tu madre estaba embarazada de ti...
María: ¿Y por qué no...?
Asun: Mi vida, ha llegado el momento de que sepas algunas cosas que quizá te sorprendan un poco... tú sabes que siempre te hemos dicho que Teresa era una persona muy especial para tu padre, una buena amiga...
María: Sí, y que vivía en Madrid hace muchos años... y que luego se marchó a vivir a Venezuela, un sitio que está muy lejos de España...
Héctor: Eso es... pues bien, Teresa y yo éramos más que amigos... de hecho, Teresa fue la primera mujer con la que yo me casé hace unos cuantos años...
María: (sonriendo) Ya me lo imaginaba, papá...
Héctor: (sorprendido) ¿Y por qué no me has dicho nunca nada...?
María: Porque quería que vosotros me contarais la verdad... lo supe porque una vez estaba en casa de los abuelos, y le oí a la abuela decir que estaba muy contenta porque tú habías sido capaz de hacer muy feliz a mamá, a pesar de lo mal que lo habías pasado cuando estabas casado con Teresa, y que ella se marchó...
Héctor: Es increíble lo lista que eres, princesa... y que de un simple comentario saques conclusiones tan acertadas...
María: ¿Y por qué se marchó Teresa...?
Héctor: Bueno, pues porque las cosas se complicaron... esas cosas a veces pasan, ocurrieron algunas cosas tristes que poco a poco hicieron que Teresa y yo nos fuéramos alejando el uno del otro... ya no éramos felices los dos juntos y entonces ella pensó que lo mejor era marcharse para vivir una nueva vida y dejar que yo pudiera hacer lo mismo... yo al principio sufrí mucho por ella y lamenté mucho que se marchara... pero poco a poco fui comprendiendo que nunca podríamos volver a estar juntos... entonces conocí a tu madre, y eso me ayudó mucho... me enamoré de ella inmediatamente... (sonríe emocionado a su mujer) en cuanto la ví supe que era la verdadera mujer de mi vida y que con ella sí que iba a ser feliz para siempre...
Asun: Y yo también sentí exactamente lo mismo cuando conocí a tu padre por primera vez... me enamoré de él como una adolescente... y desde el primer momento supe que compartiría el resto de mi vida junto a él...
Héctor: Sin embargo y a pesar de que nos queríamos con locura y que sabíamos que queríamos estar juntos para siempre, no podíamos casarnos porque yo ya estaba casado con Teresa... por eso tuvimos que esperar unos años hasta que la Iglesia me concedió el permiso necesario para poder casarme con tu madre...
Asun: Pero mientras tanto, nosotros seguimos con nuestra vida y estábamos tan enamorados que no nos importaba no poder casarnos... de hecho tu padre y yo vivíamos como un matrimonio de verdad... y por eso naciste tú... (María sonríe feliz) y estábamos tan felices de formar una familia que luego me quedé embarazada de Dani, y cuando estaba embarazada de 2 meses más o menos, tu padre recibió el permiso de la Iglesia para poder casarse conmigo, y fue entonces cuando celebramos la boda... y lo demás ya lo sabes, tesoro...
María: ¿Y Teresa y tú también teníais algún bebé...?
Héctor: No, princesa... lamentablemente Teresa se quedó embarazada pero tuvo un accidente grave y perdió el bebé... es un poco lo mismo que le pasó a la tita Aurelia... ¿tú te acuerdas cuando perdió el bebé y Clara no pudo tener un hermanito...?
María: (asiente con la cabeza) Sí, y Clarita se puso muy triste...
Héctor: Pues esa fue una de las cosas tristes que pasaron y que nos hicieron mucho daño... pero bueno, todo eso ya pasó afortunadamente, y ahora formamos una familia muy feliz y unida... ¿a qué sí...?
María: Sí... pero...
Asun: ¿Tienes alguna duda o alguna cosa más que quieras saber...?
María: ¿Qué pasaría si Teresa volviera a Madrid...?
Héctor: Eso no va a ocurrir nunca, cielo... y aunque pasara, ¿qué más da...? Teresa y yo sólo somos amigos, nada más, nos escribimos una o dos veces al año y ya está... entre Teresa y yo ya no hay amor... nuestra historia terminó hace muchos años, y ahora me alegro de que acabara, porque eso me permitió enamorarme otra vez de verdad, conocer a la mujer más maravillosa del mundo, a tu madre, y poder vivir junto a ella siempre... gracias a ella os tengo a vosotros dos también y me hacéis el hombre más feliz del mundo... (acaricia a su hija) así que tú no te preocupes por nada, princesa... tienes que estar muy tranquila... yo nunca os voy a dejar ni me voy a marchar a ninguna parte, ¿de acuerdo...?
María: De acuerdo, papá... te quiero... (le da un beso) y gracias por contarme vuestra historia... me ha gustado mucho y ahora sé que mis papás son muy fuertes y muy valientes... ¡tengo tanta suerte de vivir en esta familia...!

(María también se inclina sobre su madre y se funde en un abrazo con ella)

Asun: Yo también te quiero, tesoro, y que sepas que yo nunca voy a marcharme a ningún sitio sin tu padre... nunca nos vamos a separar de vosotros, nada ni nadie podrá con nuestra fuerza...
María: Lo sé... gracias, mamá... voy a ver que hace Dani...
Héctor: Muy bien, princesa...
Asun: Ahora mismo preparo un chocolate y merendamos todos juntos, ¿de acuerdo...?
María: Sí, vale...

(María se baja del sofá, deja el álbum de fotos a un lado y se va hacia la habitación de Dani, dejando a sus padres solos en el sofá. Héctor se acerca a Asun y la abraza también)

Asun: Me alegro de habérselo contado... ahora entenderá porque somos tan felices después de haber sufrido nuestras cosas...
Héctor: Sí... yo también... es tan terriblemente lista que no me gusta tener secretos con ella... y me siento tan orgulloso de ella...
Asun: Yo también me siento orgullosa de ella, y de ti... y por cierto, me han encantado esas palabras que has dicho cuando María te ha preguntado que pasaría si volviera Teresa alguna vez...
Héctor: Sabes tan bien como yo que no existe la más remota posibilidad de que Teresa vuelva a Madrid, y aunque lo hiciera, me daría igual...
Asun: Sí, ya lo sé... nosotros tenemos nuestra vida, y hemos construido una relación preciosa y muy fuerte... y estaremos juntos hasta el final, pase lo que pase...
Héctor: Exacto... tú lo has dicho... juntos... siempre...

(Héctor y Asun se funden en un amoroso beso)

Asun: Te quiero tanto, Héctor...
Héctor: Te quiero, mi niña... ven aquí... acurrúcate así conmigo, a mi lado...

(Asun se echa sobre el pecho de su marido relajada y feliz, mientras María observa con una sonrisa en los labios la tierna estampa entre sus padres, apoyada en el quicio de la puerta sin hacer ruido hasta que Dani se acerca susurrando)

Dani: ¿Qué pasa... qué hacen...?
María: Shhhh... nada que tu aún puedas entender... anda, vámonos al cuarto y dejémosles un rato tranquilos...
Dani: (se encoge de hombros) Bueno...

(María y Dani vuelven al cuarto a seguir con sus juegos hasta el momento de la merienda)



4 comentarios:

  1. Perfecto y !Ay que bien que ha quedado! me encanta como encaja en mi relato..en el 68 pregunta ¿por qué la llevaron en el viaje de novios? cuando vuelve a mirar las fotos;)

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  2. Me alegro que te haya gustado... si es que nos compenetramos que da gusto... ;) ahora que ya la pequeña María sabe que tiene unos padres valientes y seguros de sí mismos y felices, está feliz y orgullosa... :)

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  3. Ainnns raaaki, te ha quedado fantàstico!!! Has conseguido que maría me encante!! Y mi querida felisa, aunque no salga en este episodio de manera directa, me ha sacado una sonrisa!!;)

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  4. ¡¡ Pero que lista que nos ha salido la pequeña Maria!!, y que bonita conversacion enrte padres e hija. Esperando me quedo tus nuevos relatos que me encantan.

    BESITOS:)

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