lunes, 24 de diciembre de 2012

Capítulo 43: Escapada a Segovia (Abril 1965)


(Abril de 1965. Un soleado sábado de primavera, Héctor y Asun han decidido probar el recién estrenado coche para pasar un día fuera de Madrid con los niños. Asun y Héctor quieren que los niños conozcan la pintoresca ciudad de Segovia, a tan solo 95 kilómetros de Madrid, famosa por su acueducto romano maravillosamente conservado, su majestuoso alcázar en forma de barco, que sirvió de fortaleza y lugar de residencia de numerosos reyes castellanos, y su catedral gótica situada en la Plaza Mayor).

(A primera hora de la mañana, después de desayunar, los niños ya están preparados para salir y los padres también)

Asun: Hala tesoro, vámonos...
María: ¿Adónde nos vamos, mami...?
Héctor: Os vamos a llevar de excursión, princesa...
María: ¿De excursión...?
Asun: Sí... ¿no te apetece...? os vamos a enseñar una ciudad muy bonita que está a pocos kilómetros de Madrid... tenemos que coger el coche y tardaremos un poco, pero no mucho, ya verás...
Dani: Tengo mucho sueño, mami...
Asun: Lo sé, cielo, pero hemos tenido que madrugar un poco para que nos cunda el día... podrás dormir un rato en el coche de camino, si quieres...
Héctor: Vámonos, familia...

(La familia Perea se monta en el coche de Asun, que conducirá todo el camino. Héctor se sienta al lado de su mujer y los niños ocupan los asientos traseros. Dani se tumba en el regazo de su hermana dispuesto a dormirse)

María: ¡Ay, Dani...! ¡no seas pesado...!
Dani: Es que tengo mucho sueño...
Héctor: María, cielo, ¿te molesta mucho que Dani se tumbe ahí o prefieres que se eche un poco más a la derecha...?
María: No, déjalo, papá... (dirigiéndose a su hermano) está bien, túmbate si quieres, pero duérmete y no te muevas mucho...
Dani: Vale...

(Al poco rato, Dani duerme en el regazo de su hermana como un ceporro, sin enterarse de nada, mientras María se entretiene mirando el paisaje por la ventanilla)

María: Papi... ¿hay animales por la carretera...?
Héctor: Puede haberlos, corazón... ¿te has fijado en esa señal triangular de color rojo...?
María: Sí...
Héctor: Pues eso quiere decir que hay que ir con cuidado y conducir despacio y con precaución porque algún toro o vaca de los que hay en los alrededores puede saltar a la carretera y pueden ocasionar accidentes graves...
María: ¿Y por qué están sueltos...?
Héctor: Porque están pastando en el campo... son animales pertenecientes a granjas cercanas y durante el día sus dueños les dejan al aire libre para que coman la hierba... pero luego por la noche, se recogen otra vez a dormir dentro de la granja...
María: (mirando por la ventanilla) ¡Mira... ahí están... hay muchos...!
Asun: Tranquila, cariño, que no están en la carretera, si tu no les molestas a ellos, no pasa nada... (baja un poco la velocidad del coche y María se queda pegada al cristal contemplando como comen)

(Un par de horas después, la familia Perea entra en la ciudad de Segovia, aparcan en el centro monumental y se disponen a dar un paseo para tomar contacto)

María: ¡Dani, despierta, que ya hemos llegado...!
Dani: (desperezándose) Mmmm...
María: ¡Que te levantes, vamos...!
Dani: Ya voy... eres una mandona...
María: (protestando) ¡Es que me das calor...!
Asun: ¡Chicos... se acabó...! hala, salid del coche...

(El primer paseo va desde la Plaza del Azoguejo, donde se encuentra el majestuoso acueducto romano, subiendo por la conocida por los segovianos como Calle Real, hasta llegar a la Plaza Mayor donde se sitúa la Catedral, la Iglesia de San Miguel y el Teatro Juan Bravo. Por el camino también se detienen frente a la Plaza Juan Bravo con la estatua del famoso Comunero que preside la plaza y el Torreón Lozoya)

María: (admirando el acueducto) ¡Hala, mami... que bonito...!
Asun: ¿Verdad que sí, cariño...? pues este monumento es muy valioso y tiene mucho mérito porque a pesar de los años se sigue conservando fenomenal... fíjate que es de la época de los romanos, tiene más de 2000 años...
María: ¿Y para que sirve...?
Héctor: Pues ahora ya sólo es un monumento para verlo... pero originalmente servía para llevar el agua a la ciudad... los romanos lo construyeron para no tener que desplazarse hasta el río a coger el agua para beber y para lavar... tiene mucho mérito porque se dice que los constructores no utilizaron ni arena, ni barro, ni argamasa para unir las piedras, que iban colocando piedra sobre piedra y aguantaba sin caerse, pero yo no me lo creo mucho... sin embargo también hay una leyenda que me contaron una vez que decía que este acueducto había sido construido por el diablo en una sola noche...
Dani: ¿Por el diablo...?
Héctor: Sí, campeón, ese demonio tan feo que tiene los cuernos y el rabo de color rojo...
María: ¡Pero eso no puede ser...! no se puede hacer eso en solo una noche... es imposible...
Asun: Sí, eso mismo pienso yo... pero el caso es que es una auténtica maravilla...

(Héctor toma algunas fotos de su familia con el acueducto y después continúan el paseo por la Calle Real)

(Al llegar a la Plaza Mayor, lo primero que hacen es entrar en la Catedral, de estilo gótico tardío, con importantes retablos y capillas y donde los niños se entretienen como manda la tradición buscando la baldosa más pequeña del suelo de la catedral. Posteriormente entran en la Iglesia de San Miguel, famoso lugar por ser el escenario donde Isabel la Católica fue coronada como Reina de Castilla en 1474)

Daniel: (saliendo de la iglesia) Papi, ¿cuándo vamos a comer...? tengo hambre y me aburro de tantas iglesias... son todas iguales...
Héctor: Enseguida, campeón... vamos a buscar un restaurante por la zona, ¿vale...?

(La familia Perea entra en un céntrico restaurante donde se dan el lujo de degustar una de las especialidades de la tierra, el cordero segoviano aderezado con una salsa de ajo y zumo de limón)

Asun: ¿Os gusta, chicos...?
María. Mmmm... buenísimo, mami...
Dani: Está muy blandito...
María: Voy a coger pan para untar en la salsa...
Héctor: (riéndose) Pues yo también...

(Tras acabar el postre y el café, la familia sale de nuevo a dar otro paseo por la ciudad, encaminando en esta ocasión sus pasos hacia el Alcázar. Tras verlo por fuera entran en el museo interior donde Dani pasa un rato muy intenso admirando las enormes armaduras, lanzas y espadas que allí se exponen. Cuando salen al exterior, de nuevo, se asoman al muro donde se observan vistas preciosas de la ciudad. Los niños contemplan en primer lugar la vista de la Catedral a lo lejos, después, por el otro lado, la retorcida carretera que lleva hasta el cercano pueblo de Zamarramala, población conocida por la Fiesta de las Águedas, y celebrada siempre el domingo siguiente al 5 de Octubre, donde se elige a un par de alcaldesas que gobernarán el pueblo durante un par de días y donde durante el desarrollo de la fiesta se ridiculiza la figura del hombre varón. Y un poco más a la derecha puede verse la montaña, que en ese punto su forma se asemeja a la de una mujer tumbada, motivo por el cual recibe el nombre de “Montaña de la mujer muerta”)

Dani: ¿Y ahora adónde vamos...?
Asun: Vamos a buscar el coche, tesoro... y vamos a bajar a la Iglesia de la Fuencisla, que es la virgen patrona de Segovia...

(La familia Perea vuelve a buscar el coche donde lo dejaron aparcado por la mañana y bajan con él a la explanada donde se encuentra la Iglesia de la Virgen de la Fuencisla y la Iglesia de San Juan de la Cruz, fundador de la Orden de los Carmelitas. Antes de entrar en la Iglesia de la Fuencisla, se detienen para tomar unas preciosas fotos del Alcázar, visto desde abajo)

Héctor: Niños... poneros ahí con vuestra madre...
María: ¿Aquí...?
Héctor: Sí, princesa... y sonreíd a la cámara...
Dani: Vale, papi...
Asun: Ahora os hago yo una, cariño, con vuestro padre... (coge la cámara)
Héctor: Gracias, mi amor, me apetece tener una foto con mis niños de este lugar tan hermoso...

(Los cuatro se quedan contemplando la forma del Alcázar desde esa panorámica)

Héctor: ¿Qué os parece...?
María: Tiene forma de barco...
Asun: Exacto... muy bien, eres muy observadora...
Dani: Pues yo no lo veo...
María: Mira, Dani, ¿no ves el pico que hace así, que parece como la parte delantera del barco en el que fuimos a Mallorca...?
Dani: (esforzándose) ¡Hala... es verdad...!
Héctor: ¿Te gusta, campeón...?
Dani: Sí...

(Una vez visitada la Iglesia de la Fuencisla, la familia Perea vuelve al coche ya para regresar a Madrid. Ya está atardeciendo y en un par de horas será totalmente de noche, por lo que Asun quiere llegar antes de que oscurezca del todo, pues no se siente segura conduciendo de noche, de modo que emprenden el viaje de vuelta)

Héctor: ¿Lo habéis pasado bien, niños...?
María: ¡Sí...!
Dani: ¡Sí...!
Asun: ¿Os ha gustado lo que habéis visto...?
María: Muy bonito, mami... tenemos que hacer más excursiones como esta, ¿verdad, Dani...?
Dani: Sí... me lo he pasado muy bien, pero lo que más me ha gustado son los soldados con los caballos, y las espadas...
Héctor: ¿Y a ti princesa...?
María: A mí me ha gustado mucho el acueducto y también el Alcázar por arriba y por abajo...
Asun: Me alegro mucho... la verdad es que lo hemos pasado muy bien... y estoy de acuerdo en que hay que repetir esto más veces...

(Poco a poco, los kilómetros van pasando y la luz va siendo cada vez menor. Los niños, rotos por el cansancio, se han quedado profundamente dormidos recostados el uno sobre el otro)

Asun: ¿Ya se han quedado dormidos...?
Héctor: (mirando hacia el asiento trasero) Como troncos...

(Héctor se queda un momento mirando a sus hijos como duermen plácidamente con una sonrisa en los labios)

Héctor: Son tan listos, cariño... aprenden muy rápido, y estoy tan orgulloso de ellos...
Asun: Sí, yo también, la verdad es que son como esponjas... es increíble...
Héctor: Lo que también me parece increíble es que pueda crearse algo tan bonito a partir de un acto de amor aparentemente inocente...
Asun: (sonriendo emocionada) Es inevitable, cariño... de algo mágico y bonito sólo pueden crearse cosas bonitas...
Héctor: (pone su mano en la pierna de Asun haciéndole una tierna caricia) Te quiero...
Asun: (sonriendo) Lo sé... yo también a ti... (pensativa) y volviendo a nuestros niños, me imagino que tienen que estar agotados los pobres... yo también tengo ganas de llegar ya a Madrid...
Héctor: ¿Quieres parar y que coja yo el coche lo que queda de camino...?
Asun: No, no te preocupes... tengo que acostumbrarme a conducir también con poca luz, incluso de noche... pero gracias por el ofrecimiento...
Héctor: Ahora en cuanto lleguemos, nos tomamos un vaso de leche y directos a la cama...
Asun: Me parece bien... lo único que necesito es descansar esta noche...

(Al cabo de un rato, ya están de vuelta en el barrio. Asun aparca el coche en una calle cercana. Héctor y Asun deciden no despertar a sus hijos y los cogen en brazos, llevándoles a casa para meterles en la cama. Posteriormente, van a la cocina, se toman un vaso de leche y se duermen ellos también hasta bien entrada la mañana siguiente)









2 comentarios:

  1. Felices fiestas para ti también Raki y, echo de menos fotos del viaje (soy mala, je,je)...muy bonita excursión y afortunadamente,en el alto de Navacerrada, ya en la parte de Segovia, no se encontraron con las vacas( como nos pasa a nosotros casi siempre)y Asun ha podido estrenar su coche sin sustos.

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  2. Feliz Navidad Raki. Me ha encantado este relato ya que Segovia es una de mis cuiudades favioritas, porque parece de cuento. También gracias por la lección de historia, me recordabas a mi profe del colegio cuando nos explicaba curiosidades cuando fui de excursión con la clase. Ya estoy deseosa del próximo relato porque así se me hace mas corta la espera.

    BESITOS:)

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