jueves, 27 de diciembre de 2012

Capítulo 44: Unos pantalones y una triste carta (Mayo 1965)


(Unos días después, Asun sale del trabajo y antes de volver a casa, se detiene delante de un escaparate de una tienda de moda femenina en la C/ Fuencarral, donde observa un maniquí con un par de pantalones muy elegantes. Asun nunca ha vestido ese tipo de prenda tan moderna aunque sí ha observado que cada vez más mujeres los llevan habitualmente por la calle, y con esa idea en la cabeza decide entrar en el interior de la tienda con la intención de probárselos. Ya en el probador y con los pantalones puestos, se mira de arriba abajo en el espejo y se siente cómoda y guapa, y finalmente decide comprárselos para sorprender a Héctor cuando llegue a casa)

(Asun llega a casa un poco antes de lo normal y Héctor aún no ha llegado con los niños, por lo que aprovecha para ponerse los pantalones antes de que aparezca. Al poco rato se oye la puerta de la calle y los niños entran corriendo en casa y dejan las mochilas en el sofá)

María: ¡Mami... mami, ya hemos llegado...!
Dani: ¡Hola, mamá...!

(Asun sale a recibirlos con sus pantalones recién estrenados)

Asun: ¡Hola, tesoros...! (abraza y besa a sus hijos)
Héctor: (mirándola de arriba abajo sorprendido) Hola... cariño... ¡vaya...!
Asun: (dándole un amoroso beso) Hola, mi amor... ¿te gustan...?
Héctor: Me he quedado sin palabras... estás... muy elegante, diferente...
Asun: (riéndose divertida) ¿Diferente...? ¿eso es todo lo que vas a decir...?
Héctor: ¿Qué quieres que te diga...? te quedan bien, lo que pasa que nunca te había visto vestir unos pantalones, eso es todo...
Asun: (acariciándole) Ya, ya lo sé, pero es que al salir de trabajar los he visto en un escaparate y me han parecido tan bonitos que no me he podido resistir a probármelos... (se da una vuelta) ¿qué opinas...?
María: Estás muy guapa, mamá...
Dani: Sí, muy guapa...
Héctor: (observándola de nuevo) Me gustan, en serio... te quedan muy bien... (bromeando) al fin y al cabo tú eres siempre la que has llevado los pantalones en esta casa...
Asun: (riéndose) ¡Que bobo eres...! en esta casa los dos llevamos los pantalones, y por eso nos va tan bien... pero me alegro de que te gusten... los llevaré cuando vaya a trabajar de vez en cuando o cuando salgamos a pasear también... me gusta estar a la moda...
Héctor: Y haces bien, cariño... di que sí... dame un beso... (los dos se besan con dulzura)

(En ese momento llaman a la puerta)

Dani: ¡Yo abro...!
Asun: Vale, pero pregunta a ver quien es...

(Dani va hacia la puerta)

Dani: ¿Quién es...?
Felisa: (desde el otro lado de la puerta) Soy yo, cariño, la abuela Felisa...

(Dani abre la puerta y entra Felisa)

Felisa: (le coge en brazos, le besa y le abraza) ¿Cómo está mi grandullón...?
Dani: Muy bien, abuela... hemos venido del colegio con papá ahora mismo...

(Felisa entra en el salón)

Asun: Ah, ¡hola, madre...! acabamos de llegar como quien dice...
Felisa: (mirando a Asun de arriba abajo sorprendida) ¿Qué llevas puesto, hija...?
Asun: Pues unos pantalones nuevos que me he comprado, madre... ¿le gustan...?
Felisa: Desde luego, nunca dejarás de sorprenderme...
Héctor: Está muy elegante, ¿a que sí, Felisa...?
Felisa: Bueno... si tú lo dices... demasiado moderna para mi gusto, pero en fin... yo no me meto en las nuevas modas, ya sabéis que yo soy un poco antigua...
Asun: (besando cariñosamente a su madre) Ya lo sabemos, madre, por eso la queremos tanto tal y como es... (observando que su madre tiene algo en la mano) ¿qué es eso que trae ahí...?
Felisa: ¡Ah, sí...! casi se me olvida... os traigo esta carta que me acaba de dar el cartero hace un momento... es para Héctor...
Héctor: (lo coge y mira el remite) Viene de Venezuela... ¡que raro que Teresa escriba en esta época del año...!
Asun: No sé por qué pero me da la sensación de que pueden ser malas noticias...
Felisa: (empezando a preocuparse) ¿Malas noticias... para vosotros...?
Asun: No, madre, no se preocupe... no es nada que nos afecte directamente...

(Héctor abre el sobre y empieza a leer la carta)

Queridos Héctor y Asunción,

Seguramente os sorprenderá que me ponga en contacto de nuevo con vosotros y más en unas fechas tan poco habituales, pero sólo lo hago para comunicaros que lamentablemente hace unas semanas nuestro querido Simón falleció de una grave neumonía que le ha tenido ingresado en el hospital los dos últimos meses. Ya sabéis que su estado de salud no era bueno últimamente y se ha ido agravando en el último otoño. Mi madre está destrozada, pues ya sabéis lo mucho que le quería y lo unida que ha estado a él en los últimos años, de manera que ahora ha venido a vivirse con nosotras y con Alejandro para estar más acompañada; al menos, nuestro cariño y amor nunca le va a faltar y así evitamos que se quede sola mucho tiempo.

Hablando de cosas más alegres, debo deciros que recibimos vuestra cariñosa felicitación de Navidad con la foto de vuestros niños, son muy guapos, sin duda, y no me extraña que estéis muy orgullosos de ellos, dadles un beso muy fuerte de mi parte.

Cuidaros mucho y sed muy felices. Recibid un fuerte y caluroso abrazo desde el otro lado del océano.
Un beso,
Teresa

Héctor: ¡Vaya por Dios...! pues si que son malas noticias...
Asun: Ya me imaginaba yo algo así... después de lo que dijeron en la última tarjeta que recibimos en navidades...
Felisa: Yo no conozco de nada a la pobre Carmen, pero tiene que ser horrible perder dos maridos en pocos años... ¡yo no quiero ni imaginarme que haría yo si perdiera a Trino...!
Asun: Madre, por Dios, no piense en esas cosas tan tristes...
Héctor: Pues ya lo siento por Carmen... esa mujer ha sufrido demasiado, y ahora esto... tendré que escribir una carta mostrándole nuestras condolencias...
Asun: Claro que sí, cariño... nos ponemos ahora con ello antes de cenar...
Felisa: Bueno, hijos, yo os dejo y me bajo a la portería... que tu padre está a punto de llegar del taller y tengo que hacer la cena...
Asun: Muy bien, madre... pues hasta mañana entonces... y gracias por subirnos la carta...
Felisa: No hay de que, hija... ¡adiós, mis niños...!
María: ¡Adiós, abuela...!
Dani: ¡Adiós...!
Héctor: Adiós, Felisa... gracias...

(Héctor va al escritorio de su despacho, coge una cuartilla y un bolígrafo y vuelve al salón)

Asun: Niños, poneros con los deberes o a jugar o lo que queráis, que papá y yo tenemos que escribir una carta importante... y después empezaré a preparar la cena...

(Dani sale corriendo para su habitación)

María: ¿A quién vas a escribir, mami...?
Asun: Es un poco complicado, tesoro...
María: (quejándose un poco) ¡Mamá, que ya soy mayor, tengo 7 años...! puedo entender muchas más cosas de las que tú te crees... y además no quiero que haya secretos...
Héctor: Una vez más tienes razón, princesa... y no es ningún secreto... verás, es que hemos recibido una carta de Teresa...
María: ¿La mamá de Alejandro...? ¿otra vez...?
Asun: Sí, cariño... resulta que se ha muerto una persona muy querida para ella que tu padre conocía muy bien, se llamaba Simón, era mayor y estaba muy enfermo, y Teresa nos escribe una carta desde Venezuela para contarnos que el pobre Simón ha muerto hace unas semanas... Simón estaba casado con la madre de Teresa...
María: ¿Simón era el padre de Teresa...?
Héctor: No, princesa... el padre de Teresa también murió hace algunos años, y su madre se volvió a casar después con Simón...
María: Ah, sí... ¿ves como si que lo entiendo...? no es tan difícil... bueno, me voy a hacer los deberes que tengo muchos problemas de matemáticas...
Asun: ¿Y son muy complicados, cariño...? ¿necesitas ayuda...?
María: No, mamá, son fáciles, de verdad...
Héctor: Muy bien, princesa, pero si necesitas ayuda, llámanos, eh...?
María: Que sí, papá... y me alegro de que no tengamos secretos...
 
(María se marcha a su habitación)

Héctor: Tenemos que encontrar el momento de hablar con ella de nuestra historia, ya va siendo hora de que entienda muchas cosas... no quiero que piense que le ocultamos algo raro...
Asun: Estoy de acuerdo... de este verano, no pasa... te lo prometo, nos sentamos un día con ella y se lo explicamos todo, ¿de acuerdo...?
Héctor: Me parece bien, de acuerdo... vamos a ponernos con esto...
Asun: Sí, claro...

(Héctor empieza a escribir)

Querida Teresa,

Me pongo en contacto contigo tras haber recibido las tristes noticias del fallecimiento de Simón. Asun y yo lamentamos profundamente este fatal desenlace y te hacemos llegar nuestras más sinceras condolencias. Me gustaría asimismo que le des un fuerte beso y abrazo a tu madre, que imagino es la que peor lo está pasando en estos momentos. Simón siempre ha sido una persona muy importante en su vida y más desde la muerte de Pascual. También queremos que le des un abrazo a Alejandro, que para él también habrá sido una triste pérdida, teniendo en cuenta que Simón era un poco como el abuelo que nunca tuvo.

Nosotros seguimos muy bien por aquí en Madrid. Aprovecho para comunicarte una gran noticia y es que a Asun le han ascendido en su trabajo, ahora ya es toda una redactora jefe de la revista y como es natural, estamos todos muy orgullosos de ella y muy felices. María acaba de cumplir los 7 años y Daniel en breve cumplirá los 4 años y es que el tiempo pasa volando.

Te mandamos un fuerte abrazo y muchos besos de todos

Héctor    Asun

(Héctor dobla la carta y cierra el sobre)

Héctor: Pues ya está...
Asun: Fantástico... mañana la ponemos en el correo y le llegará en una semana más o menos...
Héctor: Bien... voy a ponerme una copa antes de cenar, ¿quieres tú algo...?
Asun: No, gracias... voy a quitarme los pantalones y me pongo con la cena...
Héctor: De acuerdo... yo voy a ver si María necesita ayuda con los deberes...
Asun: Está bien...

(Los dos se acarician mutuamente y se miran con ternura, dándose un cálido beso)








3 comentarios:

  1. raaaaaaaki!!! joo, pobre simón!!!

    me ha encantado maría, cuando dice "que ya soy mayor, tengo 7 años" aiinsn!
    ganas ya de poder leer el de verano, cuando le cuenten a maría su historia!!

    un petó

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  2. Snif, snif pasó lo que tenía que pasar, adiós a Simón, cálidas palabras para Carmen y Teresa queda enterada de la felicidad en la casa de los Perea-Muñoz, María más cerca de una verdad en versión reducida y Asun dando un paso adelante con pantalones puestos, aunque hoy parezca una tontería en los años 60, las mujeres casadas, tenían que ser valiente para salir a la calle con ellos. Gracias Raki, ya falta menos para seguir la historia en a3.

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  3. Gracias Raki por tus relatos aunque sea algo triste por la muerte del pobre Simón, un gran hombre y que amaba profunda mente a Carmen. Como dicen la dos compañeras, estoy deseando leer cuando le cuenten a Maria su historia, aqui me tendrás para seguirte leyendo.
    BESITOS:)

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