(Unos días después, Asun sale del
trabajo y antes de volver a casa, se detiene delante de un escaparate de una
tienda de moda femenina en la C/ Fuencarral, donde observa un maniquí con un
par de pantalones muy elegantes. Asun nunca ha vestido ese tipo de prenda tan
moderna aunque sí ha observado que cada vez más mujeres los llevan habitualmente
por la calle, y con esa idea en la cabeza decide entrar en el interior de la
tienda con la intención de probárselos. Ya en el probador y con los pantalones
puestos, se mira de arriba abajo en el espejo y se siente cómoda y guapa, y
finalmente decide comprárselos para sorprender a Héctor cuando llegue a casa)
(Asun llega a casa un poco antes
de lo normal y Héctor aún no ha llegado con los niños, por lo que aprovecha
para ponerse los pantalones antes de que aparezca. Al poco rato se oye la
puerta de la calle y los niños entran corriendo en casa y dejan las mochilas en
el sofá)
María: ¡Mami... mami, ya hemos
llegado...!
Dani: ¡Hola, mamá...!
(Asun sale a recibirlos con sus
pantalones recién estrenados)
Asun: ¡Hola, tesoros...! (abraza
y besa a sus hijos)
Héctor: (mirándola de arriba
abajo sorprendido) Hola... cariño... ¡vaya...!
Asun: (dándole un amoroso beso)
Hola, mi amor... ¿te gustan...?
Héctor: Me he quedado sin
palabras... estás... muy elegante, diferente...
Asun: (riéndose divertida)
¿Diferente...? ¿eso es todo lo que vas a decir...?
Héctor: ¿Qué quieres que te
diga...? te quedan bien, lo que pasa que nunca te había visto vestir unos
pantalones, eso es todo...
Asun: (acariciándole) Ya, ya lo
sé, pero es que al salir de trabajar los he visto en un escaparate y me han
parecido tan bonitos que no me he podido resistir a probármelos... (se da una
vuelta) ¿qué opinas...?
María: Estás muy guapa, mamá...
Dani: Sí, muy guapa...
Héctor: (observándola de nuevo)
Me gustan, en serio... te quedan muy bien... (bromeando) al fin y al cabo tú
eres siempre la que has llevado los pantalones en esta casa...
Asun: (riéndose) ¡Que bobo
eres...! en esta casa los dos llevamos los pantalones, y por eso nos va tan
bien... pero me alegro de que te gusten... los llevaré cuando vaya a trabajar
de vez en cuando o cuando salgamos a pasear también... me gusta estar a la
moda...
Héctor: Y haces bien, cariño...
di que sí... dame un beso... (los dos se besan con dulzura)
(En ese momento llaman a la
puerta)
Dani: ¡Yo abro...!
Asun: Vale, pero pregunta a ver
quien es...
(Dani va hacia la puerta)
Dani: ¿Quién es...?
Felisa: (desde el otro lado de la
puerta) Soy yo, cariño, la abuela Felisa...
(Dani abre la puerta y entra
Felisa)
Felisa: (le coge en brazos, le
besa y le abraza) ¿Cómo está mi grandullón...?
Dani: Muy bien, abuela... hemos
venido del colegio con papá ahora mismo...
(Felisa entra en el salón)
Asun: Ah, ¡hola, madre...!
acabamos de llegar como quien dice...
Felisa: (mirando a Asun de arriba
abajo sorprendida) ¿Qué llevas puesto, hija...?
Asun: Pues unos pantalones nuevos
que me he comprado, madre... ¿le gustan...?
Felisa: Desde luego, nunca
dejarás de sorprenderme...
Héctor: Está muy elegante, ¿a que
sí, Felisa...?
Felisa: Bueno... si tú lo
dices... demasiado moderna para mi gusto, pero en fin... yo no me meto en las
nuevas modas, ya sabéis que yo soy un poco antigua...
Asun: (besando cariñosamente a su
madre) Ya lo sabemos, madre, por eso la queremos tanto tal y como es...
(observando que su madre tiene algo en la mano) ¿qué es eso que trae ahí...?
Felisa: ¡Ah, sí...! casi se me
olvida... os traigo esta carta que me acaba de dar el cartero hace un
momento... es para Héctor...
Héctor: (lo coge y mira el
remite) Viene de Venezuela... ¡que raro que Teresa escriba en esta época del
año...!
Asun: No sé por qué pero me da la
sensación de que pueden ser malas noticias...
Felisa: (empezando a preocuparse) ¿Malas noticias... para
vosotros...?
Asun: No, madre, no se
preocupe... no es nada que nos afecte directamente...
(Héctor abre el sobre y empieza a
leer la carta)
Queridos Héctor y Asunción,
Seguramente os sorprenderá que me
ponga en contacto de nuevo con vosotros y más en unas fechas tan poco
habituales, pero sólo lo hago para comunicaros que lamentablemente hace unas
semanas nuestro querido Simón falleció de una grave neumonía que le ha tenido
ingresado en el hospital los dos últimos meses. Ya sabéis que su estado de
salud no era bueno últimamente y se ha ido agravando en el último otoño. Mi
madre está destrozada, pues ya sabéis lo mucho que le quería y lo unida que ha
estado a él en los últimos años, de manera que ahora ha venido a vivirse con
nosotras y con Alejandro para estar más acompañada; al menos, nuestro cariño y
amor nunca le va a faltar y así evitamos que se quede sola mucho tiempo.
Hablando de cosas más alegres,
debo deciros que recibimos vuestra cariñosa felicitación de Navidad con la foto
de vuestros niños, son muy guapos, sin duda, y no me extraña que estéis muy
orgullosos de ellos, dadles un beso muy fuerte de mi parte.
Cuidaros mucho y sed muy felices.
Recibid un fuerte y caluroso abrazo desde el otro lado del océano.
Un beso,
Teresa
Héctor: ¡Vaya por Dios...! pues
si que son malas noticias...
Asun: Ya me imaginaba yo algo
así... después de lo que dijeron en la última tarjeta que recibimos en
navidades...
Felisa: Yo no conozco de nada a
la pobre Carmen, pero tiene que ser horrible perder dos maridos en pocos
años... ¡yo no quiero ni imaginarme que haría yo si perdiera a Trino...!
Asun: Madre, por Dios, no piense
en esas cosas tan tristes...
Héctor: Pues ya lo siento por
Carmen... esa mujer ha sufrido demasiado, y ahora esto... tendré que escribir
una carta mostrándole nuestras condolencias...
Asun: Claro que sí, cariño... nos
ponemos ahora con ello antes de cenar...
Felisa: Bueno, hijos, yo os dejo
y me bajo a la portería... que tu padre está a punto de llegar del taller y
tengo que hacer la cena...
Asun: Muy bien, madre... pues
hasta mañana entonces... y gracias por subirnos la carta...
Felisa: No hay de que, hija...
¡adiós, mis niños...!
María: ¡Adiós, abuela...!
Dani: ¡Adiós...!
Héctor: Adiós, Felisa...
gracias...
(Héctor va al escritorio de su
despacho, coge una cuartilla y un bolígrafo y vuelve al salón)
Asun: Niños, poneros con los
deberes o a jugar o lo que queráis, que papá y yo tenemos que escribir una
carta importante... y después empezaré a preparar la cena...
(Dani sale corriendo para su
habitación)
María: ¿A quién vas a escribir,
mami...?
Asun: Es un poco complicado,
tesoro...
María: (quejándose un poco)
¡Mamá, que ya soy mayor, tengo 7 años...! puedo entender muchas más cosas de
las que tú te crees... y además no quiero que haya secretos...
Héctor: Una vez más tienes razón,
princesa... y no es ningún secreto... verás, es que hemos recibido una carta de
Teresa...
María: ¿La mamá de Alejandro...?
¿otra vez...?
Asun: Sí, cariño... resulta que
se ha muerto una persona muy querida para ella que tu padre conocía muy bien,
se llamaba Simón, era mayor y estaba muy enfermo, y Teresa nos escribe una
carta desde Venezuela para contarnos que el pobre Simón ha muerto hace unas
semanas... Simón estaba casado con la madre de Teresa...
María: ¿Simón era el padre de
Teresa...?
Héctor: No, princesa... el padre
de Teresa también murió hace algunos años, y su madre se volvió a casar después
con Simón...
María: Ah, sí... ¿ves como si que
lo entiendo...? no es tan difícil... bueno, me voy a hacer los deberes que
tengo muchos problemas de matemáticas...
Asun: ¿Y son muy complicados,
cariño...? ¿necesitas ayuda...?
María: No, mamá, son fáciles, de
verdad...
Héctor: Muy bien, princesa, pero
si necesitas ayuda, llámanos, eh...?
María: Que sí, papá... y me
alegro de que no tengamos secretos...
(María se marcha a su habitación)
Héctor: Tenemos que encontrar el
momento de hablar con ella de nuestra historia, ya va siendo hora de que
entienda muchas cosas... no quiero que piense que le ocultamos algo raro...
Asun: Estoy de acuerdo... de este
verano, no pasa... te lo prometo, nos sentamos un día con ella y se lo
explicamos todo, ¿de acuerdo...?
Héctor: Me parece bien, de
acuerdo... vamos a ponernos con esto...
Asun: Sí, claro...
(Héctor empieza a escribir)
Querida Teresa,
Me pongo en contacto contigo tras
haber recibido las tristes noticias del fallecimiento de Simón. Asun y yo
lamentamos profundamente este fatal desenlace y te hacemos llegar nuestras más
sinceras condolencias. Me gustaría asimismo que le des un fuerte beso y abrazo
a tu madre, que imagino es la que peor lo está pasando en estos momentos. Simón
siempre ha sido una persona muy importante en su vida y más desde la muerte de
Pascual. También queremos que le des un abrazo a Alejandro, que para él también
habrá sido una triste pérdida, teniendo en cuenta que Simón era un poco como el
abuelo que nunca tuvo.
Nosotros seguimos muy bien por
aquí en Madrid. Aprovecho para comunicarte una gran noticia y es que a Asun le
han ascendido en su trabajo, ahora ya es toda una redactora jefe de la revista
y como es natural, estamos todos muy orgullosos de ella y muy felices. María
acaba de cumplir los 7 años y Daniel en breve cumplirá los 4 años y es que el
tiempo pasa volando.
Te mandamos un fuerte abrazo y
muchos besos de todos
Héctor Asun
(Héctor dobla la carta y cierra el sobre)
Héctor: Pues ya está...
Asun: Fantástico... mañana la
ponemos en el correo y le llegará en una semana más o menos...
Héctor: Bien... voy a ponerme una
copa antes de cenar, ¿quieres tú algo...?
Asun: No, gracias... voy a
quitarme los pantalones y me pongo con la cena...
Héctor: De acuerdo... yo voy a
ver si María necesita ayuda con los deberes...
Asun: Está bien...
(Los dos se acarician mutuamente
y se miran con ternura, dándose un cálido beso)
raaaaaaaki!!! joo, pobre simón!!!
ResponderEliminarme ha encantado maría, cuando dice "que ya soy mayor, tengo 7 años" aiinsn!
ganas ya de poder leer el de verano, cuando le cuenten a maría su historia!!
un petó
Snif, snif pasó lo que tenía que pasar, adiós a Simón, cálidas palabras para Carmen y Teresa queda enterada de la felicidad en la casa de los Perea-Muñoz, María más cerca de una verdad en versión reducida y Asun dando un paso adelante con pantalones puestos, aunque hoy parezca una tontería en los años 60, las mujeres casadas, tenían que ser valiente para salir a la calle con ellos. Gracias Raki, ya falta menos para seguir la historia en a3.
ResponderEliminarGracias Raki por tus relatos aunque sea algo triste por la muerte del pobre Simón, un gran hombre y que amaba profunda mente a Carmen. Como dicen la dos compañeras, estoy deseando leer cuando le cuenten a Maria su historia, aqui me tendrás para seguirte leyendo.
ResponderEliminarBESITOS:)