martes, 11 de diciembre de 2012

Capítulo 39: Vacaciones de Navidad (Diciembre 1964)


(Un par de semanas después, es el último día de clase antes de las vacaciones de Navidad. Asun y Aurelia van a recoger a las niñas al colegio. En ese momento, la verja se abre y empiezan a salir niñas corriendo del interior, despidiéndose de sus compañeras hasta el año siguiente que comenzará dentro de pocos días. María y Clara vienen caminando tranquilamente sin ninguna prisa hasta encontrarse con sus madres en el patio exterior)

María: ¡Hola mamá...! (le da un beso)
Clara: ¡Hola mami...! (le da un beso)
Asun: Hola, niñas... ¿qué, ya os habéis despedido de vuestras compañeras...?
María: Sí, mamá... hoy hemos tenido un concurso de villancicos con el resto de las clases... ¡y hemos ganado...!
Clara: Sí, porque nuestro villancico ha sido el más original...
María: Y el más divertido...
Aurelia: ¡Caramba...! ¡pues que bien...! ¿y os han dado ya las notas...?
Clara: Sí, las del primer trimestre... toma las mías si las quieres ver... están muy bien...
Asun: ¿Y las tuyas, María...?
María: Toma, mami... papá se va a poner muy contento cuando vea que tengo un 10 en Matemáticas... aunque la profesora me ha dado esta carta para que lea un poco más estas Navidades... es que a veces me atranco un poco con algunas palabras cuando nos mandan leer en voz alta en clase...
Asun: A ver, déjame... (Asun observa la carta de la profesora donde enumera una serie de libros interesantes de lectura adecuados para la edad de María)
María: Mami, no me digas que me vas a tener todas las navidades leyendo...
Asun: Pues no sería mala idea... echaremos un vistazo a alguno de estos libros y alguno si que te voy a comprar para que vayas entrenando con tu padre y conmigo...
María: (cambiando de tema visiblemente aburrida por lo que le espera) ¡Puf...! ¿Y puedo ayudarte a montar el belén esta tarde...?
Asun: Claro que sí, tesoro... hay tiempo para todo... ahora vámonos para casa que aquí fuera hace mucho frío...
(Asun y María se despiden de Aurelia y Clara y se dirigen a casa, donde se encontrarán con Héctor que ha recogido a Dani del colegio)

(Asun y María llegan a casa)

María: ¡Hola...! ¿papi estás en casa...?
Héctor: Sí, princesa, estamos aquí...
(María y su madre entran en el salón)
María: (dándole un beso a su padre) He ganado el concurso de villancicos del colegio, bueno, mi clase... y me han dado las notas, he sacado un 10 en Matemáticas...
Héctor: ¡No me digas...! ¡enhorabuena, cariño...! eso está fenomenal... esta es mi niña... (la besa y la abraza)
Asun: Sí, eso está muy bien, pero también la profesora le ha dicho que tiene que leer un poco más, está un poco floja cuando lee en voz alta y se atranca con algunas palabras...
María: (enfadándose un poco) Bueno, pero sólo un poco... tampoco es tan grave...
Héctor: Pero si no pasa nada, princesa... no se puede ser perfecta en todo... (riéndose) bueno, a excepción de tu madre, claro...
Asun: (se ríe) ¡Serás...! venga, ahora en serio, he quedado con ella en que vamos a practicar la lectura estas navidades y su profesora ha dejado una nota con algunos libros interesantes de su nivel... podríamos mirarlos y comprar alguno...
Héctor: Me parece bien, pero no la agobiemos que también tiene que divertirse y descansar, ha trabajado mucho este trimestre y se merece unas vacaciones... (le guiña un ojo a María)
María: (viendo que su padre se pone de su lado) ¿Lo ves, mamá...? papá si que me entiende...
Asun: Sí, sí, ya veo por dónde vais los dos... (dirigiéndose a su marido) como se nota que es tu ojito derecho... te tiene completamente en el bote...
Héctor: (riéndose y cogiendo a su mujer por la cintura cariñosamente) ¿No me irás a decir ahora que estás celosa de una niña de 6 años...?
Asun: (divertida) Un poco...
Héctor: Que sepas que tú también me tienes en el bote, cariño... y al final en esta casa siempre se hace lo que tú dices, bien lo sabes... (le da un amoroso beso)
Dani: (interrumpiendo) Yo también tengo las notas...
Asun: ¿Ah sí, cariño....? a ver, déjame ver... es que como es tu primer año no sabía que también te daban notas...
(Dani saca de su cartera una cartulina con unas cuantas líneas y una leyenda de símbolos y colores)
Héctor: Vamos a ver... mira, en comportamiento, un triángulo azul, eso es lo máximo que te pueden poner... y también tienes triángulos azules en expresión verbal, en comprensión oral y en habilidades manuales... y aquí en atención, un círculo amarillo...
Dani: Eso es porque a veces hablo un poco y el profesor me regaña porque dice que no dejo en paz a los demás...
María: (chinchando a su hermano) ¡Anda listo...! así que tú tampoco eres tan brillante en todo...
Dani: ¡Pero no tengo ningún círculo rojo... y muchos de mis amigos si que tienen círculos rojos...!
Héctor: (poniendo paz) Venga, chicos, ya está bien, los dos habéis sacado unas notas estupendas y nosotros estamos muy orgullosos... ¿a que sí, cariño...?
Asun: Pues claro que sí... seguid así y llegaréis muy lejos...
Héctor: (dándoles un beso a cada uno) Enhorabuena, sois unos auténticos campeones...
María: ¿Cuándo vamos a montar el belén...?
Asun: Esta tarde, si quieres, pero sólo si me prometes que mañana vienes conmigo a la librería de la esquina y miramos uno de los libros que la profesora de Lengua te ha recomendado...
María: Bueeenooo...
Héctor: María, princesa, haz caso a mamá... somos un equipo y todos nos ayudamos unos a otros, y si hay que mejorar esa lectura, tú no te preocupes que mamá y yo te vamos a ayudar todos los días un poquito... puedes leerle los cuentos a Dani por las noches y ya verás que en poco tiempo lo vas a notar...
Asun: Y ahora vamos a bajar a comer con los abuelos, y después me ayudas a bajar las cosas del belén...
María: ¡Sí....!

(La familia Perea baja a la portería a comer donde Felisa ya les está esperando. Los niños le cuentan a sus abuelos el último día del colegio, los villancicos que han cantado y las notas que les han puesto en la cartilla)

(Ya por la tarde, mientras Héctor se echa la siesta en el dormitorio, pues él ha llegado a un acuerdo con Bonilla para tomarse una semana de vacaciones, haciendo coincidir los días libres con los que tiene Asun en la revista, María y su madre empiezan a sacar las cajas con los adornos navideños y las figuritas del belén que están en el armario del despacho de casa. Durante esta semana Bonilla trabajará solo en el despacho, excepto los días de Nochebuena y Navidad, y la semana siguiente, será Héctor quien acudirá a trabajar al despacho, salvo los días de Nochevieja y Año Nuevo, así como la semana de Reyes, ya que Bonilla se marcha con Matilde a un crucero por el Caribe, dejando al pequeño Javier con ellos esas dos semanas, por lo que Dani está encantado)

Asun: A ver, María, cielo... ¿cuál te gusta más, este borriquito o esta burra que hemos comprado este año...?
María: La burra mejor, ¿no...? pero podemos poner también el borriquito por ahí pastando en el campo... y la burra dentro del portal de Belén...
Asun: De acuerdo... entonces el borriquito se queda por aquí con los pastores y las ovejas...

(Asun y su hija montan el belén en un tablero sobre una mesa auxiliar que colocan en una esquina del salón. En la pared han pegado un papel de color azul oscuro con estrellas plateadas que simula el cielo nocturno. El portal de Belén está hecho con paneles de corcho pegados entre sí y dentro de él han situado las figuras de la burra y el buey, el pesebre con el Niño Jesús y delante la Virgen y San José, todas las figuras que suelen poner todos los años. Además este año, María se empeñó en comprar en la Plaza Mayor unas cuantas ovejas, pastores y los Reyes Magos para ampliar un poco el belén y que quedara más bonito y vistoso)

Asun: Está quedando muy bien...
María: ¿Mami, tenemos piñas...?
Asun: No, cariño...
María: Pues tenemos que ir al parque a buscarlas para echarlas por el suelo y un poco de hierba...
Héctor: (se levanta de la siesta y entra en el salón) A ver como está quedando el belén este año...
María: ¡Mira, papá...! ¿te gusta...? es más grande que el del año pasado...
Héctor: Ya lo veo... bueno, por lo menos has colocado las figuras nuevas que el otro día me convenciste para que te comprara, eh...?
María: Claro que sí, papá, es que si no estaba muy soso... y mira, he puesto aquí los Reyes...
Héctor: ¿Y la estrella donde está...?
María: ¡Ay va... la estrella...! es verdad... si no ponemos la estrella, los Reyes Magos se perderán y no llegarán a tiempo al portal de Belén y no podrán dejarle al Niño Jesús sus regalos...
Dani: (que llevaba callado un buen rato aparentemente jugando con sus coches y sin prestar atención) La estrella la tengo yo... y la pongo yo...
Asun: Vale, cariño, pero con cuidadito...
Dani: (protestando) ¡Yo tengo cuidado...!
María: Vale, Dani, pero sin enfadarse... papi, y mañana vamos al parque a buscar piñas y hierba para el suelo...
Héctor: De acuerdo, princesa... falta el toque final... aquí está, el ángel, que lo pongo encima del portal...
María: ¡Me gusta...! ha quedado muy bien... ¿verdad que sí, Dani...?
Dani: Sí, y ya verás cuando se lo enseñe a Javier... es el mejor belén del mundo...
Asun: Eso por supuesto, porque además lo hemos montado nosotros solos con todo el cariño... y eso tiene mucho mérito...
Héctor: Ha quedado perfecto... ¡enhorabuena chicos...!
María: Gracias, papá...
Dani: Gracias papá...
Asun: Y ahora a cenar, y a la cama... que mañana tenemos muchas cosas que hacer, ¿de acuerdo...?
María y Dani: De acuerdo...

(Asun se mete en la cocina a calentar la cena de los niños. Ellos dos cenarán un poco más tarde. Tras la cena, María coge uno de los libros de cuentos de su estantería y se lo lleva a la habitación de Dani para leerlo en voz alta, mientras Héctor y Asun observan la tierna escena entre los hermanos, con María leyendo y Dani interrumpiendo de vez en cuando para preguntar algunas cosas que no termina de entender)

(Una vez que los niños ya se han acostado, Asun y Héctor se dirigen a la cocina para preparar su cena. Héctor pone la mesa en el salón y se va sirviendo un vaso de vino mientras llega la comida de la cocina. Luego, el feliz matrimonio se sienta a cenar mientras charlan animadamente)

Héctor: (mirando el belén) La verdad es que os ha quedado precioso...
Asun: Sí, es cierto... María se empeñó en comprar en la Plaza Mayor el otro día no se cuantas figuritas, pero tengo que reconocer que así queda mucho mejor, es más grande y más vistoso...
Héctor: Ay, mi María, con lo pequeña que es y las ideas que tiene ya...
Asun: (sonriendo divertida) Es muy lista, muy inteligente, en eso se parece a ti... (Héctor sonríe) y además sabe como camelarte, hace contigo lo que quiere... en eso se parece a mí...
Héctor: (cogiendo a Asun de la mano) Tienes toda la razón, cariño, las dos hacéis conmigo lo que queréis... aunque yo encantado, desde luego... juntos formamos una familia feliz y unida... y eso es más de lo que yo nunca hubiera deseado... quien me iba a decir a mí hace algunos años que ahora iba a ser el hombre más feliz del mundo...
Asun: (mirándole con amor) ¿De verdad eres feliz...?
Héctor: (devolviéndole la mirada) Completamente... tengo todo lo que un hombre necesita para ser feliz, una mujer maravillosa, unos hijos estupendos, un trabajo más o menos estable, buenos amigos... no puedo pedirle nada más a la vida...
Asun: Yo tampoco puedo quejarme en absoluto, tengo a mi lado al hombre de mi vida, a mis hijos, a mi familia, un trabajo que me gusta y en el que me siento realizada, y los mejores amigos que se pueden tener...
Héctor: Pues entonces brindemos...
(Héctor levanta su vaso y Asun levanta el suyo)
Héctor: Por nosotros, por que nada de lo que tenemos cambie...
Asun: Por todo lo que hemos conseguido y por aquello por lo que hemos luchado, y porque nuestros sueños se cumplan...
(Héctor y Asun brindan y beben de sus vasos)

(Cuando terminan de cenar, Héctor se pone una copa de coñac)
Héctor: ¿Quieres tú algo, cariño...?
Asun: Ponme una copita de anís... ya sabes que yo no suelo beber así por las noches, pero un día es un día y me apetece...
Héctor: Por supuesto... ¿quieres que ponga un rato la tele...?
Asun: No, ¿para qué...? ¿para ver tonterías...? prefiero aprovechar el tiempo... voy a coserme una falda y a rematar unas cosas que tengo pendientes en la caja de costura... ¿puedes traérmela, por favor...?
Héctor: Claro...
(Héctor va al dormitorio y vuelve con la caja de costura, y los dos se sientan en el sofá. Asun enciende un poco la radio para entretenerse con el programa de música)

(Un rato después, suena en la radio una canción que ambos reconocen)
Héctor: ¿Te acuerdas de esta canción...?
Asun: Sí... la ponían mucho en la sala de fiestas del barco cuando fuimos de viaje de novios a Tenerife... ¿cómo era el baile...?
Héctor: (cogiendo a Asun de la mano) Ven... vamos a recordar...
(Asun deja la costura a un lado y se levanta del sofá para bailar un momento en el salón)

(Héctor y Asun se dejan llevar por el ritmo de la música y rememoran un hermoso baile que solían compartir. Ninguno de los dos puede evitar que sus labios vuelvan a rozarse como solían hacerlo entonces)
Asun: (susurrando) Será mejor que sigamos compartiendo estos recuerdos en otro sitio...
Héctor: No puedo estar más de acuerdo contigo... vamos...
(Héctor apaga la luz y conduce de la mano a Asun hacia el dormitorio sin dejar de besarse dulcemente por el pasillo a oscuras)
Asun: (riéndose) Como no des la luz, nos vamos a pegar un golpe, ya verás...
Héctor: (riéndose) No necesito luz... tú eres quien ilumina mi camino... (sigue besándola sin parar acelerando el ritmo)
Asun: (acariciándole suavemente) Espera, espera, tranquilo... no vayas tan deprisa...
Héctor: Es que te quiero... y quiero tenerte...
Asun: (besándole muy despacio) Yo también quiero tenerte... y sentirte... y amarte... (empieza a desabrochar su camisa botón a botón) pero no tenemos ninguna prisa... estamos solos en esta habitación a oscuras y tenemos toda la noche para nosotros... despacio, mi amor... muy despacio... ya sabes como me gusta más...
Héctor: Sí... lo sé... (desliza sus manos lentamente por el interior de la blusa de su mujer)
Asun: (suspirando feliz) Ay... así... mmmm... que bien me siento... te quiero...
(Héctor enlentece su ritmo para plegarse a los deseos de Asun, provocando que su acto de amor se convierta en una experiencia maravillosa y muy placentera para ambos)

(Las Navidades van pasando entre celebración y celebración, con la familia y con los amigos. El pequeño Javier se traslada unos días a casa de los Perea mientras sus padres están de viaje por el Caribe, y los niños pasan unos días muy divertidos jugando juntos, mientras Héctor y Asun vuelven al trabajo tras los merecidos días de vacaciones, hasta que pasan los Reyes del nuevo año recién estrenado, 1965, y toca de nuevo volver al colegio y a la rutina diaria. Este nuevo año será diferente como todos, aunque nuestros protagonistas lo enfocarán de cara como siempre, con ilusión y esperanza en el futuro que vendrá)











3 comentarios:

  1. Raki sinceramente maravilloso es precioso ver la familia tan bonita que han formado Héctor y Asun, pero he de reconocer que el final me ha saltado las lagrimas ha sido muy bonito. Gracias por continuar con esta historia. Un beso

    ResponderEliminar
  2. Raki, te doy las gracias porque tus relatos sobre nuestra querida pareja me hacen olvidar lo duro de la viday lo mal que está todo, por favor sigue con tus historias que aqui estamos para leerlas impacientemente.

    BESITOS:)

    ResponderEliminar
  3. Hola guapa, la verdad cada día tus relatos me gustan mucho y no dejo de leerlos y no me pierdo ninguno y además cuando tienes un día de reves, entro en el blog o sino en tu blog y leo y ya el día me parece distinto a lo que había sido....
    Sigue así...Un beso

    ResponderEliminar